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Documento BOE-A-2003-13621

Ley 19/2003, de 14 de abril, por la que se aprueban las Directrices de Ordenacin General y las Directrices de Ordenacin del Turismo de Canarias.

TEXTO

Sea notorio a todos los ciudadanos que el Parlamento de Canarias ha aprobado y yo, en nombre del Rey y de acuerdo con lo que establece el artculo 12.8 del Estatuto de Autonoma, promulgo y ordeno la publicacin de la Ley 19/2003, de 14 de abril, por la que se aprueban las Directrices de Ordenacin General y las Directrices de Ordenacin del Turismo de Canarias.

EXPOSICIN DE MOTIVOS

I

El objetivo de lograr un modelo de desarrollo ms sostenible y duradero para las islas, especialmente respetuoso con el medio ambiente y conservador de los recursos naturales, del patrimonio cultural y del territorio, pero tambin socialmente ms equilibrado y justo, y generador de riqueza econmica, requiere de un amplio conjunto de acciones institucionales y sociales, entre las que resulta imprescindible el ejercicio de las competencias territoriales atribuidas a la Comunidad Autnoma por los artculos 30.15, 30.16 y 32.12 del Estatuto de Autonoma de Canarias. El ejercicio de esta competencia encuentra en las Directrices de Ordenacin la herramienta ms adecuada, en tanto que instrumento de planeamiento del Gobierno de Canarias, que integra la ordenacin de los recursos naturales y del territorio y que tiene como el primero de sus objetivos bsicos la articulacin de las actuaciones tendentes a garantizar el desarrollo sostenible de Canarias, conforme establece el artculo 15 del Texto Refundido de las Leyes de Ordenacin del Territorio de Canarias y de Espacios Naturales de Canarias, aprobado por Decreto Legislativo 1/2000, de 8 de mayo.

Como primer paso en la configuracin de un modelo ms duradero, el Gobierno de Canarias acord, mediante el Decreto 4/2001, de 12 de enero, la formulacin conjunta de las Directrices de Ordenacin General y las Directrices de Ordenacin del Turismo de Canarias, al entender que la definicin de un marco territorial y de los recursos naturales para el archipilago, no poda ser eficaz, dada su evidente interaccin, si simultneamente no se diseaba el marco para la principal actividad econmica. Por otra parte, era y es el ritmo de crecimiento de esta actividad en los aos ms recientes, y sus efectos sociales, ambientales y econmicos, el factor que ms urgentemente demandaba una ordenacin general y sectorial desde una perspectiva de sostenibilidad.

El procedimiento seguido se encuentra descrito en las memorias de ambos instrumentos de ordenacin. Se han cumplimentado los trmites establecidos en el artculo 16 del citado texto refundido, modificado por la disposicin adicional sexta de la Ley 6/2001, de 23 de julio, de medidas urgentes en materia de ordenacin del territorio y del turismo de Canarias, que tena por objeto fundamental el establecimiento de una serie de disposiciones cautelares que permitieran el sosiego necesario para la redaccin de las Directrices de Ordenacin.

El objeto de la presente Ley es la aprobacin de las Directrices de Ordenacin General y de las Directrices de Ordenacin del Turismo de Canarias, tal como establece el nico artculo de la misma. Pero el carcter exclusivo de este artculo, impuesto por la norma que rige el procedimiento, no excluye que hayan de arbitrarse medidas que faciliten el trnsito entre el actual y el futuro modelo, hasta la adaptacin al nuevo marco de ordenacin de los diferentes instrumentos de planeamiento, tal como prevea, para los Planes Insulares de Ordenacin, el apartado 3 del artculo 5 de la Ley 6/2001. Las Directrices precisan igualmente de medidas de apoyo normativo para alcanzar una mayor eficacia en el logro de sus objetivos y la aplicacin de sus determinaciones. Unas y otras se configuran en la presente Ley como disposiciones adicionales y transitorias, adems de las imprescindibles derogatorias y finales.

II

Un sector tan vital y dinmico como el turstico no puede quedar condicionado a un lento y encadenado proceso de adaptaciones sucesivas. Por ello, la disposicin adicional primera habilita la figura excepcional de los Planes Territoriales Especiales de Ordenacin Turstica Insular, un instrumento gil, de contenido sucinto y procedimiento abreviado, que formulan los cabildos insulares y a los que se dota de carcter vinculante. Los Planes Territoriales imponen sus determinaciones a los Planes Insulares de Ordenacin, desplazando sin ms las que stos pudieran contener que fueran discrepantes o contrarias a la nueva ordenacin, pero no pretenden suplantar a los instrumentos clave de la ordenacin canaria del territorio y los recursos naturales: su objeto es adaptar la ordenacin turstica insular a las condiciones y lmites al crecimiento que se prev establecer cada tres aos y desarrollar las condiciones de renovacin, traslado y rehabilitacin que establecen las Directrices, cuando no estn contenidas en el planeamiento insular en vigor, tal como recoge la disposicin transitoria cuarta para la primera formulacin de los mismos.

Esta perseguida simplicidad y agilidad obliga tambin a evitar la duplicidad de instrumentos sectoriales de ordenacin, de mbito insular, para islas que, como El Hierro, La Gomera y La Palma, disponen de unos instrumentos similares establecidos por la disposicin adicional primera de la citada Ley 6/2001, dentro de un rgimen especial desarrollado por la Ley 6/2002, de 12 de junio, sobre medidas de ordenacin territorial de la actividad turstica en dichas islas. Tanto la Ley como las Directrices respetan este marco legal especfico. En el apartado primero de la disposicin transitoria primera se expresa la equivalencia de unos y otros Planes Territoriales Especiales. La contradiccin que podra surgir de la vigencia bienal que establece la Ley 6/2002 para dichos Planes y su obligada sustitucin por los Planes Insulares de Ordenacin, con el carcter trienal de las disposiciones sobre crecimiento turstico establecidas en las Directrices, se resuelve en la disposicin transitoria primera alargando el plazo de vigencia de los Planes de la Ley 6/2001, hasta los tres aos desde la entrada en vigor de la presente Ley, si no se aprueba antes el Plan Insular correspondiente y, en cualquier caso, hasta la entrada en vigor de la siguiente Ley trienal. Con ello, queda equiparada la vigencia de unos y otros Planes Territoriales Especiales y, a partir de la siguiente Ley, la totalidad de las islas, sin perjuicio de sus regmenes diferenciados, se adaptarn a las condiciones trienales mediante el mismo instrumento de ordenacin que establece la presente Ley.

III

El reforzamiento de la eficacia de las Directrices de Ordenacin General hace conveniente modificar, mediante la disposicin adicional segunda, algunas de las determinaciones del Texto Refundido de las Leyes de Ordenacin del Territorio de Canarias y de Espacios Naturales de Canarias. La modificacin del artculo 23.5 tiene por objeto dar capacidad vinculante a los Planes Territoriales Especiales que desarrollen determinaciones de las Directrices de Ordenacin. El cambio de los artculos 32.2.A 8) y 71.1 a) persigue potenciar las reservas de suelo con destino a viviendas protegidas, estableciendo la obligatoriedad de una reserva mnima, a nivel municipal, del 20% del aprovechamiento residencial en suelo urbanizable y urbano no consolidado, lo que fortalece su dimensin de determinacin de ordenacin y elimina la dispersin y limitacin inherentes al carcter de deber de los propietarios de suelo urbanizable que le otorgaba el texto refundido. Al limitar tambin esta reserva a un mximo del 33% del aprovechamiento residencial de un mbito o sector, se pretende fomentar la integracin social. De la misma manera, la modificacin de los artculos 34 y 36 del repetido texto refundido persigue reforzar otro de los objetivos de las Directrices de Ordenacin General: el incremento de la eficiencia del uso del suelo urbano mediante la compacidad, aumentando los lmites de densidad. Al mismo tiempo, se explicita la aplicabilidad de los estndares a la totalidad del suelo urbanizable o urbano no consolidado, con independencia del instrumento de planeamiento que establezca su ordenacin pormenorizada.

La ms eficaz aplicacin de las Directrices de Ordenacin del Turismo aconseja igualmente incorporar determinadas modificaciones legales. La modificacin del artculo 153 del texto refundido tiene por objeto facilitar la imprescindible renovacin de la edificacin existente, mediante el establecimiento del deber de renovar y la aplicacin de un rgimen de renovacin por sustitucin del propietario que incumpla o no asuma su deber de renovacin, similar a la edificacin por sustitucin que ya contempla el texto refundido para los solares vacantes. En la misma lnea, la disposicin adicional tercera modifica el artculo 75 de la Ley 7/1995, de 6 de abril, de Ordenacin del Turismo de Canarias, para tipificar como infraccin muy grave el no cumplimiento en plazo del deber de renovacin que se contempla en la Directriz 18.4 de Ordenacin del Turismo, adems de las ms eficaces medidas de incentivacin econmica, fiscal, laboral y administrativa que obliga a programar la Directriz 31 de Ordenacin del Turismo.

Se incrementan las medidas de control de la legalidad, incluyendo en la disposicin adicional tercera modificaciones de la Ley 7/1995 orientadas al establecimiento del requisito de matriculacin de los establecimientos alojativos tursticos y la exhibicin de dicha referencia en la placa identificativa establecida legalmente, as como la articulacin del Registro General de Empresas, Actividades y Establecimientos Tursticos como elemento central del sistema de informacin de la oferta alojativa turstica, as como la modificacin del artculo 76 a fin de tipificar como infraccin grave el incumplimiento de los deberes de conservacin de la calidad de los establecimientos tursticos. La modificacin del artculo 175 del Texto Refundido busca igualmente facilitar el control a travs de la exigencia de publicidad de la autorizacin previa turstica en los correspondientes carteles de obra.

IV

Pero si las modificaciones legales pueden reforzar la capacidad de intervencin de las Directrices, tambin resulta necesario establecer determinaciones que faciliten la capacidad de actuacin y eficiencia del planeamiento adaptado y dirigido hacia los objetivos de sostenibilidad. Para ello, se considera preciso aclarar la situacin urbanstica de los terrenos, aplicar reglas homogneas que desbrocen el suelo y eviten la perpetuacin de clasificaciones cuando se hayan incumplido los deberes urbansticos inseparables de la adquisicin de derechos o cuando la situacin de los terrenos sea contraria al modelo urbano compacto ya diseado, antes que las Directrices, por el propio texto refundido. En la disposicin adicional cuarta se reclasifican a suelo rstico de proteccin territorial los terrenos urbanizables sin Plan Parcial en los que se haya incumplido el deber de ordenar, y se categorizan como no sectorizados aquellos que, contando con Plan Parcial, no hayan iniciado su ejecucin, incumpliendo los deberes urbansticos de equidistribuir y ceder y no habiendo obtenido la aprobacin del correspondiente proyecto de urbanizacin. Los sectores totalmente aislados, por su carcter contrario a aquel modelo compacto, se reclasifican a suelo rstico en caso de incumplimiento de los mismos deberes anteriores o cuando no dispongan de planeamiento parcial, aunque no se hayan incumplido los plazos establecidos. A la Agencia de Proteccin del Medio Urbano y Natural se encomienda recibir, durante un plazo de tres meses, la documentacin acreditativa del cumplimiento de deberes que presenten los promotores de los planes parciales, as como realizar un informe sobre las reclasificaciones y recategorizaciones producidas en aplicacin de estas determinaciones, que sirva de base a una comunicacin del Gobierno al Parlamento.

Estas clases y categoras impuestas podrn ser justificadamente reconsideradas por el planeamiento general de adaptacin al texto refundido, en razn del modelo territorial diseado, salvo en el caso de los terrenos integrados en sectores que tuvieran originariamente destino total o parcialmente turstico, que requerirn la previa decisin del correspondiente Plan Insular o Plan Territorial Especial establecido en esta Ley.

La misma funcin, respecto de la capacidad de nueva ordenacin del planeamiento adaptado, cumplen las medidas cautelares de suspensin de los procesos de aprobacin y alteracin de las determinaciones del planeamiento general y de desarrollo que afecten al uso de alojamiento turstico, en cualquier situacin, y al residencial cuando se encuentre en sectores o mbitos en que se admita el uso turstico que se integran en la disposicin transitoria primera. Se exceptan de esta medida los procesos de adaptacin del planeamiento general al texto refundido o a las Directrices, pero se prolongar hasta la completa adaptacin cuando el planeamiento admita el uso residencial y turstico, indistintamente, en una misma parcela, al tratarse de una situacin contraria a las Directrices de Ordenacin del Turismo, por sus efectos negativos sobre la oferta.

En consideracin a la necesidad de agilizacin y simplificacin de los procesos de planeamiento que afecten a la actividad turstica, el plazo de adaptacin que se establece en la disposicin transitoria tercera para las Directrices de Ordenacin del Turismo es un tercio del fijado para la adaptacin a las Directrices de Ordenacin General, estableciendo tambin un procedimiento abreviado para la adaptacin turstica de los Planes Generales.

V

En materia de ejecucin de la ordenacin, y con el mismo objeto de liberar al mximo la capacidad de decisin y de orientacin sostenible de la nueva ordenacin, las disposiciones adicionales quinta y sexta declaran la extincin de la eficacia de toda autorizacin previa sometida por las Directrices a lmite y que no haya obtenido la licencia urbanstica, as como de las licencias y proyectos de urbanizacin cuyas obras no hayan sido iniciadas y que se encuentren en situacin de caducidad. Con el mismo objeto, la disposicin transitoria primera suspende el otorgamiento de unas y otras, hasta la aprobacin de los Planes Territoriales Especiales, para los usos tursticos y aquellos residenciales que se encuentren en sectores o mbitos que admitan el uso turstico.

El ritmo de otorgamiento de autorizaciones previas para los establecimientos sujetos a lmite, se fija en la disposicin transitoria segunda diferenciadamente para las islas tursticas, en las que no se permite el crecimiento, y para las islas de El Hierro, La Gomera y La Palma, en las que se admite un crecimiento anual limitado y se establece el procedimiento para la obtencin de autorizaciones previas, por orden de solicitud. Excepcionalmente, durante este trienio, se admiten en las islas tursticas proyectos singulares declarados de inters general por el Parlamento, y con capacidad anual limitada para el conjunto del archipilago.

Por ltimo, y para las licencias en vigor y no ejecutadas, con destino a alojamiento turstico, se arbitra en la disposicin transitoria quinta un procedimiento excepcional que tiene por objeto evitar el impacto social y sectorial que provocara su ejecucin concentrada en un corto perodo de tiempo, a la que se veran abocados sus promotores para no perder los derechos adquiridos por caducidad de las licencias. El procedimiento regula el proceso voluntario de concertacin para alargar en el tiempo la ejecucin de las obras autorizadas y, al propio tiempo, elevar la calidad de los establecimientos y disminuir la capacidad turstica proyectada. En caso de precisar de nueva autorizacin previa o licencia urbanstica para culminar el proceso de concertacin, stas quedaran exentas de las medidas de suspensin cautelar y limitacin del ritmo de crecimiento establecidas en la propia Ley.

VI

La disposicin derogatoria establece la extincin de la Ley 6/2001, excepto en sus disposiciones adicionales, toda vez que con la aprobacin del presente texto legal se cumple el objeto fundamental de dicha Ley, es decir, la aprobacin de las Directrices de Ordenacin. En las disposiciones finales se incluye la previsin de su desarrollo reglamentario y de su entrada en vigor al da siguiente de su publicacin en el Boletn Oficial de Canarias.

Artculo nico.

Se aprueban las Directrices de Ordenacin General y las Directrices de Ordenacin del Turismo de Canarias, en los trminos que figuran en el anexo de esta Ley, estando integradas cada una de ellas por sendos documentos de Normativa y Memoria.

Disposicin adicional primera. Planes Territoriales Especiales de Ordenacin Turstica Insular.

1. Para la adaptacin de la ordenacin turstica a los lmites y ritmos de crecimiento que fije trienalmente el Parlamento de Canarias, debern formularse por los cabildos insulares Planes Territoriales Especiales de Ordenacin Turstica Insular, para el mbito de la isla, que podrn contener normas de aplicacin directa, normas directivas y recomendaciones.

2. Las determinaciones contenidas en estos Planes Territoriales Especiales de Ordenacin Turstica se entendern, en su caso, como alteracin de las determinaciones de los Planes Insulares de Ordenacin que sean contradictorias con las primeras.

3. Estos Planes Territoriales Especiales de Ordenacin Turstica Insular tendrn por objeto establecer pre visiones especficas de desarrollo territorial y turstico conformes con las Directrices. Contendrn al menos las siguientes determinaciones, justificadas de acuerdo con las caractersticas econmicas, sociales y territoriales de la isla:

a) Las previsiones especficas de desarrollo turstico, incluyendo los criterios de localizacin de la oferta alojativa y las condiciones para el traslado de capacidad de alojamiento a otro emplazamiento dentro del mismo municipio, comarca o isla.

b) En su caso, el nmero de plazas alojativas de nueva creacin susceptibles de ser implantadas en la isla durante el trienio, dentro de los lmites establecidos legalmente, as como la definicin de las tipologas, categoras y calidades mnimas para la totalidad de las modalidades tursticas susceptibles de implantacin.

c) Los criterios para la reclasificacin y recalificacin, por el planeamiento general, de los sectores y mbitos de suelo con destino alojativo turstico, para la sectorizacin del suelo urbanizable no sectorizado con destino turstico y para la revisin del planeamiento de desarrollo.

4. La aprobacin inicial del Plan corresponder al cabildo insular, sin requerir la previa tramitacin de Avance de planeamiento, debiendo ser sometido a informacin pblica, previo trmite de consulta a los ayuntamientos, por plazo de un mes. La aprobacin provisional corresponder igualmente al cabildo insular, y la definitiva, a la Comisin de Ordenacin del Territorio y Medio Ambiente de Canarias, que deber resolver en el plazo de dos meses desde la entrada del documento completo en el registro de la consejera competente en materia de ordenacin territorial.

5. La aprobacin inicial habr de producirse dentro del plazo de tres meses a partir de la entrada en vigor de la presente Ley y de las sucesivas que fijen los lmites y ritmos del crecimiento. La aprobacin provisional deber acordarse en el plazo de seis meses a partir de la misma fecha. El Gobierno de Canarias, a instancia del Cabildo Insular correspondiente, podr otorgar, por una sola vez, sendas prrrogas de ambos plazos.

6. La documentacin preceptiva para la formulacin de estos planes territoriales ser la exigida por el Texto Refundido de las Leyes de Ordenacin del Territorio de Canarias y de Espacios Naturales de Canarias y sus disposiciones reglamentarias de aplicacin y supletoriamente, para lo no regulado por las mismas, la establecida en el artculo 5 del Decreto 127/2001, de 5 de junio, por el que se regulan las Directrices de Ordenacin.

Disposicin adicional segunda. Modificacin del Texto Refundido de las Leyes de Ordenacin del Territorio de Canarias y de Espacios Naturales de Canarias, aprobado por Decreto Legislativo 1/2000, de 8 de mayo.

Se introducen las siguientes modificaciones en el Texto Refundido de las Leyes de Ordenacin del Territorio de Canarias y de Espacios Naturales de Canarias, aprobado por Decreto Legislativo 1/2000, de 8 de mayo:

1. Se modifica el apartado 5 del artculo 23, quedando redactado en los siguientes trminos:

5. Las determinaciones con incidencia territorial de los Planes Territoriales Especiales que no desarrollen Directrices de Ordenacin ni Planes Insulares de Ordenacin, tendrn el carcter de recomendaciones para los restantes instrumentos de planificacin territorial y urbanstica.

2. Se modifica el apartado 2.A.8) del artculo 32, que queda redactado en los siguientes trminos:

8) La adscripcin de suelo urbano o urbanizable a la construccin de viviendas sometidas a regmenes de proteccin pblica. Esta adscripcin no podr en ningn caso ser inferior al 20% del aprovechamiento del conjunto de los suelos urbanizables y urbanos no consolidados con destino residencial. Tampoco podr destinarse ms del 33% del aprovechamiento de un mbito o sector a viviendas protegidas de autoconstruccin o de promocin pblica en rgimen de alquiler.

3. Se modifica el apartado 2.B.2) del artculo 32, que queda redactado de la siguiente forma:

2) La divisin del suelo urbano y urbanizable en mbitos y sectores, determinando la normativa que sea de aplicacin en cada uno de ellos y fijando para cada uno de los sectores de suelo urbanizable sectorizado el aprovechamiento urbanstico medio que le corresponda, que no podr diferir entre los sectores incluidos en la misma rea territorial en ms del 15 por ciento, no pudiendo delimitarse en cada trmino municipal ms de tres reas territoriales.

4. Se modifica el apartado c) del artculo 34, que queda redactado en los siguientes trminos:

c) Establecer, al ordenar suelo urbano consolidado por la urbanizacin, determinaciones que posibiliten o tengan como efecto el incremento de la edificabilidad media y de la densidad global permitidas por el planeamiento general anterior en zonas o reas en las que existan ms de 400 habitantes o 12.000 metros cuadrados de edificacin residencial o turstica alojativa por hectrea de superficie.

5. Se modifican el ttulo y el apartado 1 a) del artculo 36, que quedan redactados en los siguientes trminos:

Artculo 36. Reservas y estndares de ordenacin en suelo urbanizable y suelo urbano no consolidado.

1. Los instrumentos de ordenacin que tengan por objeto la ordenacin pormenorizada de mbitos completos en suelo urbano no consolidado por la urbanizacin y de sectores en suelo urbanizable, debern observar las siguientes reglas sustantivas de ordenacin:

a) En suelo cuyo destino sea predominantemente residencial:

1) Una densidad mxima de 400 habitantes por hectrea, referida a la superficie total del mbito objeto del Plan, que podr elevarse hasta 500 habitantes por hectrea en los suelos urbanos de renovacin y rehabilitacin.

2) Una edificabilidad bruta mxima de 1,20 metros cuadrados edificados por cada metro cuadrado de suelo, referida a la superficie total del mbito ordenado, que podr elevarse hasta 1,50 metros cuadrados edificados por cada metro cuadrado de suelo en los suelos urbanos de renovacin y rehabilitacin.

3) Una reserva mnima de 40 metros cuadrados de suelo destinado a espacios libres pblicos, dotaciones y equipamientos, por cada cien metros cuadrados de edificacin; de esa reserva, al menos el 50 por ciento corresponder a los espacios libres pblicos. Reglamentariamente, en los mbitos de suelo urbano no consolidado de escasa entidad que se determinen, podr minorarse esta reserva, en atencin a la dificultad o imposibilidad de la materializacin de las operaciones de cesin.

4) Una previsin de al menos una plaza de aparcamiento fuera de la red viaria, por cada vivienda, segn se establezca reglamentariamente.

6. Se modifica el apartado 1 a) del artculo 71, que queda redactado en los siguientes trminos:

a) Ceder obligatoria y gratuitamente al ayuntamiento, en parcelas urbanizadas, como participacin de la comunidad en las plusvalas, la superficie de suelo precisa para materializar el 10 por ciento del aprovechamiento del sector.

7. Se aade el siguiente prrafo final al apartado 2 del artculo 72:

Reglamentariamente podrn graduarse los deberes de los propietarios de suelo urbano no consolidado por la urbanizacin, cuando las caractersticas y la escasa entidad del mbito en el que estn incluidos sus terrenos dificulte o impida la materializacin de las operaciones de cesin y equidistribucin.

8. Se modifica el apartado b.1) del artculo 97, que queda redactado de la siguiente forma:

1) Preferencia de la expropiacin forzosa y la ejecucin mediante obras pblicas ordinarias con imposicin de contribuciones especiales, para la adquisicin del suelo preciso para los sistemas generales, sistemas locales y equipamientos pblicos y la ejecucin de los mismos.

9. Se aaden un nuevo apartado 3 al artculo 153 que queda con el siguiente contenido:

3. En las zonas tursticas, y transcurridos dos aos desde la aprobacin del planeamiento general que delimite un rea como sujeta a renovacin forzosa, conforme a las determinaciones que en tal sentido pueda establecer el planeamiento insular y el desarrollo reglamentario, el ayuntamiento deber sealar dentro de dichas reas las edificaciones que, por incumplimiento del deber de rehabilitacin o renovacin, quedarn sujetas al rgimen de ejecucin de renovacin o rehabilitacin edificatoria mediante sustitucin del propietario en los trminos de los artculos 149 y 150.

10. Se modifica el apartado 1 del artculo 175, que queda redactado en los siguientes trminos:

1. En toda obra de construccin, edificacin o urbanizacin ser preceptiva la colocacin de un cartel, con las dimensiones y caractersticas que se determinen reglamentariamente, visible desde la va pblica e indicativo del nmero y la fecha de la licencia urbanstica u orden de ejecucin o, tratndose de una obra pblica exenta de sta, del acuerdo de aprobacin del correspondiente proyecto. En las obras de edificacin con destino turstico se incluir, adems, el nmero y fecha de la autorizacin previa.

Disposicin adicional tercera. Modificacin de la Ley 7/1995, de 6 de abril, de Ordenacin del Turismo de Canarias.

Se introducen las siguientes modificaciones en la Ley 7/1995, de 6 de abril, de Ordenacin del Turismo de Canarias:

1. Se modifica el artculo 21, quedando redactado en los siguientes trminos:

Artculo 21. Exigibilidad de requisitos.

1. Las empresas y establecimientos, cualesquiera que sea la naturaleza y forma que adopten, debern obtener las autorizaciones y cumplir los dems requisitos previstos en esta Ley, para el desarrollo de las actividades calificadas como tursticas por la misma, sin perjuicio del cumplimiento de la legislacin general y del sector.

2. Los establecimientos tursticos de Canarias estarn sujetos a matriculacin que obtendrn cuando sea autorizada su apertura.

La matriculacin tendr mbito insular y carcter intransferible, quedando ineludiblemente vinculada al establecimiento para el que se ha otorgado. El rgano administrativo competente para la matriculacin de un establecimiento turstico ser aquel que tenga asignada la competencia para la autorizacin de apertura.

3. Todo establecimiento alojativo turstico estar obligado a exhibir una placa identificativa en la que conste, adems de los requisitos exigidos por el artculo 32.2 de esta Ley, la identificacin insular, nmero de matrcula y ao de su otorgamiento.

2. Se modifica el artculo 22, quedando redactado en los siguientes trminos:

Artculo 22. Registro General de Empresas, Actividades y Establecimientos Tursticos.

1. El Registro General de Empresas, Actividades y Establecimientos Tursticos es un registro pblico, custodiado y gestionado por la consejera competente en materia de turismo de la Administracin Pblica de Canarias, constituyendo el soporte de la informacin turstica procedente de todas las administraciones con competencia en la materia.

2. La inscripcin ser obligatoria para promover o desarrollar cualquier actividad turstica en el mbito territorial del archipilago canario.

3. En el Registro General de Empresas, Actividades y Establecimientos Tursticos sern objeto de inscripcin las resoluciones de autorizacin previa y de apertura de establecimientos tursticos y de iniciacin de actividades tursticas, as como todos los actos administrativos y las resoluciones judiciales firmes que afecten al contenido de las mismas.

4. El Registro atender al principio de publicidad y se tendr acceso al mismo en los trminos establecidos en la normativa aplicable a los registros pblicos administrativos.

5. Reglamentariamente se aprobar el sistema informtico que d soporte al Registro y se regular el procedimiento a seguir por las administraciones tursticas que produzcan los actos objeto de inscripcin para obtener la misma, as como su adaptacin a los restantes registros administrativos.

3. Se modifica el artculo 23, que queda redactado en los siguientes trminos:

Artculo 23. Naturaleza de la inscripcin.

1. Los actos administrativos previstos en el apartado 3 del artculo anterior debern ser inscritos en el Registro General de Empresas, Actividades y Establecimientos Tursticos antes de procederse a su notificacin a los interesados, que tendr que cursarse dentro del plazo establecido en la legislacin sobre procedimiento administrativo comn.

2. La eficacia de dichos actos quedar supeditada a su notificacin.

3. El Documento acreditativo de la inscripcin en el Registro General ser requisito previo y necesario para la tramitacin, ante cualquier Administracin pblica, de expedientes relacionados con la materia turstica, incluyendo las licencias municipales de edificacin y de apertura de establecimientos.

4. Se modifica el artculo 75, introduciendo un apartado 9 del siguiente tenor:

9. El no cumplimiento en plazo del deber de renovacin edificatoria, cuando as se establezca en las determinaciones contenidas en los instrumentos de ordenacin de los recursos naturales y del territorio.

5. El apartado 18 del artculo 76 tendr la siguiente redaccin:

18. El incumplimiento de los deberes de conservacin de la calidad de los establecimientos tursticos previsto en esta Ley.

6. El actual apartado 18 del artculo 76 pasa a numerarse como 19.

Disposicin adicional cuarta. Cambios de la clasificacin y categorizacin del suelo.

1. A la entrada en vigor de la presente Ley, quedan clasificados como suelo urbanizable no sectorizado los terrenos clasificados como suelo urbanizable o apto para urbanizar, con destino total o parcialmente turstico, que no cuenten con Plan Parcial aprobado definitivamente y por causa imputable al promotor se hayan incumplido los plazos establecidos al efecto o, en ausencia de dichos plazos, haya transcurrido cuatro o ms aos desde la aprobacin definitiva del Plan General o la Normas subsidiarias correspondientes, salvo que exista una determinacin ms restrictiva en el planeamiento insular que mantendra su eficacia.

2. A la entrada en vigor de la presente Ley, y salvo el supuesto previsto en el apartado 3 de esta Disposicin o determinacin ms restrictiva del planeamiento insular vigente, mantendrn la clasificacin de suelo urbanizable, quedando adscritos a la categora de no sectorizado, los terrenos clasificados como urbanizables o aptos para urbanizar con destino total o parcialmente turstico en los que, contando con Plan Parcial aprobado definitivamente, que quedar sin efectos, se haya incumplido por causa imputable al promotor los plazos respecto a alguno de los siguientes deberes urbansticos.

a) No haber aprobado el proyecto de reparcelacin.

b) No haber obtenido la aprobacin definitiva de las bases y estatutos de la junta de compensacin, cuando sea de aplicacin este sistema y subsiguiente aprobacin del proyecto de compensacin.

c) No haber materializado las cesiones obligatorias y gratuitas al ayuntamiento, cuando se acte con sistemas diferentes a los de cooperacin y compensacin.

d) No haber sido aprobado por la Administracin competente el proyecto de urbanizacin del mbito que abarca el Plan Parcial o, en su caso, de la etapa que corresponda.

3. Quedan clasificados como suelo rstico de proteccin territorial, a la entrada en vigor de la presente Ley, los terrenos clasificados como suelo urbanizable o apto para urbanizar, con destino residencial o turstico, que se encuentren aislados, totalmente rodeados de suelo rstico, sin lindar directamente con suelo clasificado como urbano o con urbanizable en ejecucin y que no cuenten con Plan Parcial aprobado definitivamente o contando con Plan Parcial aprobado definitivamente, que quedar igualmente sin efectos, se haya incumplido alguno de los deberes urbansticos sealados en el apartado anterior, por causa imputable al promotor.

4. El cumplimiento de los deberes urbansticos sealados en los dos apartados precedentes, deber acreditarse por los promotores del planeamiento parcial aprobado definitivamente en el plazo mximo de tres meses a partir de la entrada en vigor de la presente Ley, ante la Agencia de Proteccin del Medio Urbano y Natural.

5. Salvo determinacin en contrario de los Planes Insulares de Ordenacin o de los Planes Territoriales Especiales previstos en la Disposicin Adicional Primera de la presente Ley, los Planes Generales de Ordenacin, en su adaptacin a las determinaciones del Texto Refundido de las Leyes de Ordenacin del Territorio de Canarias y de Espacios Naturales de Canarias, podrn reconsiderar, justificadamente, por razn del modelo territorial definido, las categoras y clases de suelo derivadas de la aplicacin de los anteriores apartados 1 y 2. Cuando se reconsideren las categoras de suelo urbanizable derivadas de la aplicacin del anterior apartado 2, se entendern convalidados los actos de ejecucin del planeamiento parcial realizados con anterioridad a la citada aplicacin.

6. La Agencia de Proteccin del Medio Urbano y Natural elaborar un informe indicando los cambios de clasificacin y categora que hayan resultado de la aplicacin de las anteriores determinaciones. El Gobierno, en el plazo de 9 meses, informar al Parlamento sobre los mismos.

Disposicin adicional quinta. Caducidad de autorizaciones previas.

Se declara extinguida la eficacia de aquellas autorizaciones previas otorgadas para establecimientos alojativos con anterioridad a la entrada en vigor de esta Ley, cuando no se haya otorgado licencia urbanstica, a excepcin de las que tengan por objeto los establecimientos no afectados por los ritmos mximos de crecimiento, que se definen en el apartado 2 de la Directriz 27 de Ordenacin del Turismo de Canarias, que figura en el anexo a la presente Ley.

Disposicin adicional sexta. Caducidad de licencias urbansticas y proyectos de urbanizacin con destino turstico.

1. Quedar automticamente extinguida la eficacia de todas las licencias de urbanizacin y edificacin de alojamientos con destino turstico, en suelos total o parcialmente tursticos que, no encontrndose en ejecucin a la entrada en vigor de la presente Ley se hallaren incursas en situacin de caducidad por causa imputable el promotor, sin necesidad de declaracin expresa.

2. A los efectos sealados en el apartado anterior, cuando la licencia urbanstica no contuviese de forma expresa el plazo de inicio de las obras, ser de aplicacin el establecido en el apartado 1 del artculo 169 del Texto Refundido de las Leyes de Ordenacin del Territorio de Canarias y de Espacios Naturales de Canarias, computado desde el 15 de mayo de 2000, si las licencias hubiesen sido otorgadas con anterioridad a dicho momento temporal, o desde la fecha del otorgamiento de la correspondiente licencia cuando ste fuese posterior.

3. La extincin de la eficacia de las licencias conllevar la imposibilidad de inicio de las correspondientes obras y, si procediese, requerir la peticin de nueva licencia ante la Administracin municipal competente.

4. El inicio de las obras con posterioridad al vencimiento de los plazos establecidos expresa o legalmente, se conceptuar, sin perjuicio de otras infracciones que pudiesen concurrir, como infraccin urbanstica grave, al carecer dicha ejecucin de obras de la cobertura jurdica formal de la previa y preceptiva licencia urbanstica, sancionndose en los trminos que proceda, de conformidad con lo establecido en el anteriormente citado texto refundido.

5. Cuando las obras de urbanizacin de suelos con destino total o parcialmente turstico no se hubiesen iniciado incumpliendo, por causa imputable al promotor, los plazos de ejecucin expresamente sealados por el planeamiento o, en su caso, por la legislacin, quedar extinguida la eficacia de los Proyectos de Urbanizacin correspondientes, sin perjuicio de su posible modificacin para cumplir las determinaciones del planeamiento adaptado a las Directrices de Ordenacin.

Disposicin adicional sptima. Modificacin de la Ley 2/ 2003, de 10 de febrero, de Vivienda de Canarias.

Se introduce la siguiente modificacin en el texto de la Ley 2/2003, de 10 de febrero, de Vivienda de Canarias:

Artculo 27. De la afectacin de suelo en el planeamiento municipal.

1. En los municipios declarados de preferente localizacin de viviendas protegidas, los planes generales habrn de destinar a la construccin de viviendas sujetas a algn rgimen de proteccin pblica como mnimo el 25% del aprovechamiento con destino residencial del conjunto de los suelos urbanizables y urbanos no consolidados.

(...)

Disposicin adicional octava. Modificacin de la Ley 6/2002, de 12 de Junio, sobre medidas de ordenacin territorial de la actividad turstica en las Islas de El Hierro, La Gomera y La Palma.

Se aade en la Ley 6/2002, de 12 de junio, sobre medidas de ordenacin territorial de la actividad turstica en las Islas de El Hierro, La Gomera y La Palma, una nueva Disposicin Adicional, del tenor literal siguiente:

Segunda (nueva).

Excepcionalmente y durante 18 meses, a partir de la entrada en vigor de la presente Ley, se permitir el desarrollo de establecimientos hoteleros en suelos calificados como urbanos de uso turstico por el planeamiento municipal, o como consecuencia de la aprobacin definitiva de su respectivo Plan Parcial, con anterioridad al 15 de enero de 2001, y que, adems, cuenten con Proyecto de Urbanizacin aprobado con anterioridad a dicha fecha, rigindose por lo dispuesto en el Decreto Legislativo 1/2002, de 8 de mayo, por el que se aprueba el Texto Refundido de las Leyes de Ordenacin del Territorio y de Espacios Naturales de Canarias y, en su caso, en los respectivos Planes Insulares de Ordenacin.

Las autorizaciones previas y licencias urbansticas que se concedan al amparo de esta Disposicin no superarn 100 plazas alojativas en El Hierro, 300 en La Gomera y 1.250 en La Palma, computados a los efectos de los ritmos y lmites de crecimiento que se fijen en la Ley apruebe las directrices de Ordenacin General y del Turismo de Canarias.

Disposicin transitoria primera. Suspensin del planeamiento y el otorgamiento de autorizaciones y licencias urbansticas.

1. Hasta la entrada en vigor de los Planes Territoriales Especiales de mbito insular a que se refiere la disposicin adicional primera de la presente Ley y de los establecidos por la disposicin adicional primera de la Ley 6/2001, de 23 de julio de medidas urgentes en materia de ordenacin del territorio y del turismo de Canarias, o, en su caso, hasta al adaptacin del planeamiento general o de desarrollo a las Directrices de Ordenacin del Turismo conforme a lo dispuesto en la Disposicin Transitoria de esta Ley, se suspende el otorgamiento de autorizaciones tursticas previas y de licencias urbansticas para edificios destinados a alojamiento turstico; tambin las destinadas a uso residencial que se encuentren en un mbito de suelo urbano no consolidado o sector de suelo urbanizable y en el que el uso turstico supere o pueda superar el 35% de la edificabilidad total del planeamiento o de la superficie de las parcelas.

Se exceptan de este rgimen de suspensin las actuaciones que tengan por objeto:

a) Los establecimientos tursticos alojativos de turismo rural, salvo cuando la legislacin especfica o el planeamiento insular los sujete a lmites o ritmos de crecimiento.

b) Los establecimientos definidos en el punto b) del apartado 3 del artculo 35 de la Ley 7/1995, de 6 de abril, de Ordenacin del Turismo de Canarias.

c) Los establecimientos alojativos existentes que sean objeto o consecuencia de una actuacin de renovacin edificatoria, sin incremento de plazas de alojamiento ni traslado parcial o total de su capacidad alojativa.

d) Los proyectos excepcionales regulados en los apartados 3 y 4 de la disposicin transitoria segunda de la presente Ley.

e) Las viviendas sometidas a algn rgimen de proteccin, en parcelas calificadas para tal uso y que no admitan el uso turstico.

2. Se declaran caducados los procedimientos de otorgamiento de autorizaciones previas y licencias urbansticas que tuvieran por objeto establecimientos de alojamiento turstico diferentes a los exceptuados del rgimen de suspensin establecido en el apartado anterior.

Los nuevos procedimientos se sustanciarn conforme a las determinaciones establecidas en la presente Ley y en el correspondiente Plan Territorial Especial.

3. Los Planes Territoriales Especiales contemplados en la disposicin adicional primera de la Ley 6/2001, de 23 de julio, de medidas urgentes en materia de ordenacin del territorio y del turismo de Canarias, mantendrn su vigencia durante el primer trienio a partir de la entrada en vigor de la presente Ley y, en todo caso, hasta que surta efectos la siguiente Ley a que se refiere el apartado 1 de la Directriz 27 de Ordenacin del Turismo, salvo que con anterioridad entre en vigor el correspondiente Plan Insular de Ordenacin adaptado a las determinaciones de la presente Ley, sin que sea preciso, durante este plazo, la formulacin de los Planes Territoriales a que se refiere la disposicin adicional primera de la presente Ley.

4. Hasta la entrada en vigor de los planes Territoriales a que se refiere la Disposicin Adicional primera de la presente Ley y de los establecidos por la Disposicin Adicional primera de la Ley 6/2001, se suspenden todos los procesos de aprobacin y alteracin de la determinaciones de planeamiento general relativas al uso alojativo turstico y al uso residencial en los mbitos de suelo urbano no consolidado o sectores de suelo urbanizable en el que el uso turstico supere o pueda superar el 30% de la edificabilidad total del planeamiento vigente o de la superficie de las parcelas, con la excepcin de lo sealado en la disposicin transitoria tercera de la presente Ley y de los procesos de adaptacin al Texto Refundido de las Leyes de Ordenacin del Territorio de Canarias y de Espacios Naturales de Canarias.

5. Hasta la entrada en vigor de los Planes Generales adaptados a las determinaciones de las Directrices de Ordenacin del Turismo, se suspende la tramitacin de todos los procesos de aprobacin y alteracin de los Planes Parciales y Especiales de Ordenacin en aquellos mbitos de suelo urbano no consolidado y sectores de suelo urbanizable en los que el planeamiento general permita el uso alojativo turstico.

6. En las parcelas que, en virtud de lo establecido en el planeamiento parcial o general, se permita indistintamente el uso de alojamiento turstico o residencial, quedar suspendido el referido uso turstico, permitindose el residencial con las condiciones establecidas en el apartado 2.b de la Directriz 19 de Ordenacin del Turismo.

Disposicin transitoria segunda. Ritmos de otorgamiento de autorizaciones previas sometidas a lmites.

1. Durante el primer trienio a partir de la entrada en vigor de la presente Ley y, en cualquier caso, hasta la entrada en vigor de la siguiente Ley a que se refiere el apartado 1 de la Directriz 27 de Ordenacin del Turismo, regirn los siguientes lmites al otorgamiento de autorizaciones previas para los establecimientos alojativos tursticos sealados en la Directriz 27 de Ordenacin del Turismo:

a) Para las islas de El Hierro, La Gomera y La Palma, el incremento anual durante dicho perodo no podr ser superior a 200, 1.100 y 1.750 plazas de alojamiento, respectivamente.

b) Para las islas de Lanzarote, Fuerteventura, Gran Canaria y Tenerife, no se admitir crecimiento de la capacidad alojativa.

2. Las autorizaciones previas para las plazas alojativas afectadas por el ritmo mximo de crecimiento en las islas de El Hierro, La Gomera y La Palma, durante este perodo, sern otorgadas por orden de solicitud entre las que presenten la documentacin completa y cumplan con todos los requisitos exigidos por la legislacin especfica y el Plan Territorial Especial correspondiente. En ningn caso se entendern otorgadas por silencio administrativo.

3. Excepcionalmente, durante el primer trienio y por razones de inters general, en las islas de Lanzarote, Fuerteventura, Gran Canaria y Tenerife, podrn otorgarse autorizaciones previas para proyectos tursticos que comporten una especial cualificacin de la oferta canaria, integrados por equipamientos de ocio, deportivo o salud de caractersticas y dimensiones tales como para definir por s solas el proyecto en su conjunto, y cuya capacidad alojativa est ajustada a la capacidad de uso de dichas actividades e instalaciones. En ningn caso la capacidad alojativa del conjunto de los proyectos podr superar las 3.600 plazas por ao, y debern ubicarse en suelo clasificado como urbano o urbanizable con destino turstico.

4. En las islas de Lanzarote, Fuerteventura, Gran Canaria y Tenerife, el otorgamiento de autorizaciones previas para los posibles proyectos tursticos excepcionales sealados en la presente disposicin, requerir la previa declaracin de inters general por el Parlamento de Canarias. El procedimiento a seguir cumplir los siguientes trmites:

a) Presentacin de las iniciativas, a nivel de anteproyecto, ante el cabildo insular respectivo, el cual, de considerarlas de inters para la isla y conformes con la ordenacin, el modelo territorial establecido y la capacidad de carga insular, solicitar del Gobierno de Canarias informe favorable a la declaracin de inters general.

b) El Consejo de Gobierno, previo informe de las consejeras competentes en materia de turismo y ordenacin del territorio, remitir el anteproyecto al Parlamento de Canarias, al que corresponder acordar, en su caso, la declaracin de inters general de la iniciativa.

c) Cuando el promotor no sea titular del suelo o carezca de ttulo legtimo de disposicin del mismo, la declaracin de inters general equivaldr a la declaracin de inters social a efectos expropiatorios, debiendo en tal caso revestir la forma de Ley. El beneficiario de la expropiacin estar obligado a formular relacin concreta e individualizada de los bienes y derechos que sea necesario expropiar.

5. Al final del primer trienio de vigencia de las Directrices, el Gobierno de Canarias elevar al Parlamento de Canarias una Comunicacin sobre las condiciones y evolucin del mercado turstico, como instrumento informativo necesario para que ste pueda fijar el crecimiento del segundo trienio y el rgano competente para establecerlo.

Disposicin transitoria tercera. Adaptacin de los instrumentos de ordenacin.

1. La adaptacin a las determinaciones de la Directrices de Ordenacin General de los instrumentos de ordenacin insular y general, as como los planes y normas de espacios naturales y los planes territoriales de ordenacin deber realizarse en el plazo mximo de dos aos para los insulares y tres para los restantes, fechas en las que debern contar con la aprobacin provisional. Transcurrido el referido plazo sin que se hubiera producido dicha aprobacin provisional, no se podr aprobar ni continuar la tramitacin de ningn plan territorial, ni plan urbanstico de desarrollo de dichos instrumentos, as como tampoco alterar las determinaciones del planeamiento en los suelos urbanizables y urbanos no consolidados. Ser nula de pleno derecho la aprobacin de cualquiera de estas alteraciones y planes de desarrollo sin previa adaptacin del planeamiento en la forma anteriormente indicada.

2. La adaptacin a las determinaciones de las Directrices de Ordenacin del Turismo del planeamiento general deber aprobarse inicialmente en el plazo mximo de seis meses a partir de la aprobacin inicial del Plan Territorial Especial de mbito insular, sin precisar de Avance de planeamiento previo. Deber someterse a informacin pblica por plazo de un mes, previo trmite de consulta a las Administraciones. La aprobacin provisional deber realizarse en un plazo no superior a los doce meses desde la aprobacin inicial del referido Plan Territorial Especial, recabando informe del Cabildo Insular al tiempo que se remite el Plan a la Comisin de Ordenacin del Territorio y Medio Ambiente de Canarias, para su aprobacin definitiva en el plazo de dos meses. Si an no se encontrase en vigor el Plan Territorial Especial correspondiente, la aprobacin definitiva requerir informe favorable del Cabildo Insular, que se entender producido de no ser emitido en el plazo de un mes. El Plan Territorial Especial que se apruebe definitivamente deber integrar las determinaciones derivadas de los informes producidos expresamente o por silencio.

3. Los instrumentos de ordenacin insulares y generales que, a la entrada en vigor de la presente Ley, hayan sido aprobados provisionalmente o, no precisando de aprobacin provisional, se encuentren pendientes de la aprobacin definitiva, podrn proseguir su tramitacin y resolverse definitivamente conforme a las determinaciones legales vigentes previamente, sin perjuicio del deber de adaptacin en los plazos sealados en los apartados anteriores y de la observancia de las normas de aplicacin directa contenidas en ambas Directrices de Ordenacin.

4. Hasta la plena adaptacin de los instrumentos de ordenacin insular y general, se permitirn, justificadamente, las modificaciones y revisiones que tengan por objeto la adaptacin parcial de sus determinaciones. En este supuesto, la alteracin del planeamiento quedar exceptuada del lmite de un ao establecido en el artculo 47.2.a) del Texto Refundido. Cumplido el plazo de adaptacin sealado en los dos primeros apartados de la presente Disposicin, no podr tramitarse modificacin o revisin alguna del planeamiento general o insular que no tenga por objeto la plena adaptacin a las determinaciones contenidas en la presente Ley.

5. Hasta que entre en vigor el desarrollo reglamentario del artculo 36 del Texto Refundido de las Leyes de Ordenacin del Territorio de Canarias y de Espacios Naturales de Canarias, ser de aplicacin a los instrumentos de planeamiento general lo dispuesto en el apartado 3 de la Disposicin Transitoria Segunda de dicho Texto Refundido, modificado por la Ley 2/2003, de 30 de enero, de Vivienda de Canarias.

Disposicin transitoria cuarta. Contenido adicional de los instrumentos de ordenacin.

1. Los Planes Territoriales Especiales definidos en la disposicin adicional primera de la presente Ley que se formulen por primera vez, debern contener, adems de las determinaciones sealadas en la misma, la relacin de Planes Parciales extinguidos por inejecucin, de acuerdo con lo establecido en la disposicin adicional segunda de la Ley 6/2001, de 23 de julio, de medidas urgentes en materia de ordenacin del territorio y del turismo de Canarias. Adems, podrn contener, en su caso, los criterios para la delimitacin, en las zonas tursticas, de reas en que se aprecie la necesidad de rehabilitacin de las edificaciones existentes, de acuerdo con lo establecido en el apartado 3 del artculo 153 del Texto Refundido de las Leyes de Ordenacin del Territorio de Canarias y de Espacios Naturales de Canarias, modificado por la presente Ley, as como las condiciones para el traslado de plazas alojativas y la definicin de los mbitos a descongestionar y mixtos sealados en los apartados 1 c) y 2 de la Directriz 19 de Ordenacin del Turismo.

2. La adaptacin de los instrumentos de planeamiento general a las disposiciones de las Directrices de Ordenacin del Turismo habr de contener, adems de las determinaciones pertinentes, la relacin de los terrenos reclasificados o recategorizados en aplicacin de lo establecido en la disposicin adicional cuarta de la presente Ley, as como, en su caso, y de acuerdo con los instrumentos de planeamiento insular, la delimitacin de las reas de zonas tursticas en que se aprecie la necesidad de rehabilitacin de las edificaciones existentes, conforme a lo sealado en el apartado 3 del artculo 153 del Texto Refundido de las Leyes de Ordenacin del Territorio de Canarias y de Espacios Naturales de Canarias, modificado por la presente Ley.

Disposicin transitoria quinta. Prrroga de licencias y concertacin de la programacin temporal.

1. Las licencias de edificacin de nueva planta alojativa turstica otorgadas con anterioridad al 15 de enero de 2001 que no estuvieran en situacin de caducidad, podrn prorrogarse, de forma excepcional y a peticin expresa de sus titulares, siempre que el producto final se materialice en establecimientos con categora igual o superior a tres llaves o tres estrellas. En todo caso, el plazo de inicio no ser inferior a tres aos a partir de la entrada en vigor de esta Ley, ni el plazo de terminacin de las mismas superior a diez aos a computar desde la misma fecha.

2. A los efectos del otorgamiento de dicha prrroga, los titulares de las licencias debern instarla ante el ayuntamiento correspondiente, en el plazo mximo de un mes desde la entrada en vigor de esta disposicin, acompaando copia de la licencia urbanstica otorgada, de la autorizacin previa y del proyecto de edificacin que se aport para la concesin de la licencia.

3. El ayuntamiento, una vez constatado que la solicitud rene los requisitos legales de admisibilidad derivados de la presente norma, en el plazo mximo de quince das desde la presentacin de la solicitud, recabar informe del correspondiente cabildo insular, respecto de la adecuacin de lo solicitado al modelo turstico insular y cuyo sentido favorable ser requisito para el otorgamiento de la prrroga. Simultneamente, se recabar informe del rgano de la Administracin Pblica de la Comunidad Autnoma de Canarias competente en materia de turismo. Ambos informes debern emitirse en el plazo de un mes desde su peticin.

4. El ayuntamiento competente podr denegar la prrroga de forma expresa cuando concurran razones de inters pblico municipal que as lo justifiquen. En caso contrario, y en el plazo mximo de tres meses desde la solicitud, deber otorgarse la prorroga solicitada. El transcurso de los plazos sin que se notifique resolucin expresa implicar el otorgamiento de la prrroga por silencio administrativo.

5. Los interesados que entiendan que su solicitud se ha otorgado por silencio administrativo debern comunicarlo al ayuntamiento, cabildo y al referido rgano autonmico, en el plazo de diez das desde que operase el silencio.

6. El mismo procedimiento ser aplicable a los titulares de licencias urbansticas de licencias urbansticas de edificacin de categora inferior a tres estrellas o tres llaves, siempre que, no estando en situacin de caducidad y, opcionalmente, sin que les afecte ni las prrrogas ni el aplazamiento de su inicio, pretendan elevar la categora del futuro establecimiento como mnimo a tres estrellas o tres llaves o, en su defecto, pretendan reducir su capacidad alojativa al menos en un veinte por ciento. En tales supuestos, junto a la documentacin sealada, deber aportarse proyecto modificado de obras, elevndose el plazo de resolucin mximo del expediente a cuatro meses. Las autorizaciones previas y licencias urbansticas que, en su caso, sean precisas para habilitar las modificaciones pertinentes, estarn exentas de las suspensiones y lmites establecidos en las anteriores disposiciones transitorias primera y segunda.

Disposicin transitoria sexta. Autorizacin al gobierno para la aprobacin de las actuaciones previstas en los dos primeros aos de vigencia del Plan de Vivienda de Canarias 2002-2005, sin necesidad de pronunciamiento previo del Parlamento.

Se autoriza al Gobierno a la aprobacin de las actuaciones previstas en el Plan de Vivienda de Canarias 2002-2005, remitido al Parlamento para sus dos primeros aos de vigencia, sin perjuicio del pronunciamiento que proceda para los aos restantes.

Disposicin transitoria sptima. Instalaciones hoteleras en funcionamiento en situacin administrativa irregular.

Se faculta al Gobierno para que, excepcionalmente durante el primer ao de vigencia de la presente Ley, pueda exceptuar de las suspensiones establecidas en el apartado 1 de la Disposicin Transitoria Primera, a aquellas instalaciones hoteleras que dentro de la categora mnima de cuatro estrellas se pruebe fehacientemente encontrarse en funcionamiento incumpliendo algn requisito de legalidad al 15 de enero de 2001, o haber funcionado con anterioridad a esa fecha ininterrumpidamente por ms de diez aos, siempre que cumpliendo los estndares mnimos previstos en el artculo 35 de la Ley 7/1995, de 6 de abril se adecuen al resto de la normativa aplicable. A estos establecimientos no ser aplicable lo previsto en los apartados 1 y 2 de la Disposicin Transitoria Segunda de esta Ley.

Disposicin derogatoria nica.

1. Quedan derogadas cuantas disposiciones de igual o menor rango se opongan a lo dispuesto en la presente Ley.

2. En concreto, queda derogada la Ley 6/2001, de 23 de julio, de medidas urgentes en materia de ordenacin del territorio y del turismo de Canarias, excepto sus disposiciones adicionales.

3. Igualmente, quedan derogadas las determinaciones de cualquier instrumento de planeamiento que contradiga lo establecido en la presente Ley.

Disposicin final primera. Medidas legales para la integracin de alojamiento turstico en situacin irregular.

El Gobierno presentar un proyecto de ley para la regularizacin, en su caso, de la oferta de alojamiento turstico irregular y para el reforzamiento de las medidas de disuasin, inspeccin, sancin y eliminacin de la oferta ilegal y no reglada.

Disposicin final segunda. Desarrollo reglamentario.

Se faculta al Gobierno de Canarias para dictar las disposiciones necesarias para la aplicacin y desarrollo de esta Ley.

Disposicin final tercera. Entrada en vigor.

La presente Ley entrar en vigor el da siguiente al de su publicacin en el Boletn Oficial de Canarias.

NORMATIVA DE LAS DIRECTRICES DE ORDENACIN GENERAL DE CANARIAS
TTULO I
Disposiciones generales
Directriz 1. Finalidad y objeto. (NAD)

1. Las Directrices de Ordenacin General tienen como fin adoptar las medidas necesarias y precisas que garanticen el desarrollo sostenible y equilibrado de las diferentes islas del archipilago, prestando especial atencin al desarrollo turstico, en el marco de una perspectiva general de diversificacin de la actividad econmica.

2. Las Directrices de Ordenacin General tienen como objeto:

a) Articular las actuaciones que garanticen el desarrollo sostenible de Canarias, y en este sentido:

1) Orientar las polticas y actuaciones necesarias coordinando los distintos niveles competenciales.

2) Fijar el ritmo de expansin de las actividades econmicas en funcin de las dotaciones, infraestructuras y servicios de cada sistema insular.

3) Determinar las orientaciones de reconversin de las actividades econmicas con incidencias negativas sobre el territorio.

b) Definir los criterios bsicos para la ordenacin y gestin de los recursos naturales, propiciando su uso racional y eficiente y la conservacin de la biodiversidad, compatibilizndose con un equilibrado desarrollo econmico y social, y respetando la integridad de los ecosistemas y su capacidad de renovacin o sustitucin alternativa.

c) Fijar los objetivos generales de las intervenciones con relevancia territorial.

d) Establecer estrategias de accin territorial para la definicin del modelo territorial bsico de Canarias.

e) Establecer un marco referencial para las Directrices de Ordenacin sectorial que se formulen y de obligado cumplimiento para los restantes instrumentos de ordenacin, en los trminos del artculo 14 del Texto Refundido de las Leyes de Ordenacin del Territorio de Canarias y de Espacios Naturales de Canarias.

 f) Articular las actuaciones sobre la base del equilibrio interterritorial y la complementariedad de los instrumentos que conforman el sistema de ordenacin territorial.

Directriz 2. mbito. (NAD)

Las Directrices de Ordenacin General tienen por mbito de aplicacin el territorio de la Comunidad Autnoma de Canarias, definido en el artculo 2 del Estatuto de Autonoma.

Directriz 3. Criterios. (NAD)

1. Constituyen criterios bsicos en la elaboracin de las Directrices los siguientes:

a) La preservacin de la biodiversidad y la defensa de la integridad de los sistemas naturales que perviven en las islas, evitando su merma, alteracin o contaminacin y el desarrollo racional y equilibrado de las actividades sobre el territorio y el aprovechamiento del suelo en cuanto recurso natural singular.

b) La armonizacin de los requerimientos del desarrollo social y econmico con la preservacin y la mejora del medio ambiente urbano, rural y natural, asegurando a todos una digna calidad de vida.

c) La utilizacin del suelo de acuerdo con su aptitud natural, su productividad potencial y en congruencia con la funcin social de la propiedad.

2. En el marco de los anteriores criterios bsicos, constituyen criterios especficos sobre los que se elaboran las Directrices de Ordenacin General:

a) La definicin de un marco territorial que permita mantener el desarrollo y contener el crecimiento respecto de la capacidad de carga ambiental, social y econmica del archipilago y de cada una de las islas.

b) La conservacin del patrimonio cultural y del paisaje.

c) El paulatino reequilibrio entre las islas y las diferentes reas dentro de cada isla, desde la conservacin de sus caractersticas diferenciales, mediante el incremento de la calidad de vida y el acceso a los servicios y equipamientos.

d) La extensin y profundizacin en el principio del ahorro y uso eficiente de los recursos, mediante la reutilizacin y renovacin del patrimonio usado, especialmente en materia de suelo y actividades econmicas.

e) La prevencin de riesgos naturales catastrficos.

 f) El mantenimiento de la actividad turstica como motor econmico insular, mediante su renovacin, diversificacin y cualificacin, al tiempo que el aprovechamiento de su empuje para la potenciacin y mejora de los restantes sectores econmicos.

g) El fomento del uso eficiente y la gestin de la demanda energtica, la diversificacin de las energas convencionales y la extensin de las energas renovables.

h) La disminucin en la produccin de todo tipo de residuos, y el incremento de su valorizacin y reutilizacin.

 i) El uso eficiente de las infraestructuras existentes, su adaptacin y mejora, como alternativa sostenible a la creacin de nuevas infraestructuras.

 j) La potenciacin del transporte entre las islas y con el exterior, y especialmente los transportes colectivos y no contaminantes, reduciendo la presin del uso y las infraestructuras asociadas sobre el territorio.

Directriz 4. Estructura. (NAD)

1. El contenido de las Directrices de Ordenacin General se articula en seis bloques temticos, interdependientes entre s, concebidos desde una triple variante ambiental, econmica y social. Son los siguientes:

a) Recursos naturales.

b) Energa y residuos.

c) Ordenacin territorial.

d) Transportes y comunicaciones.

e) Patrimonio cultural y paisaje.

 f) Actividad econmica y territorio.

2. Las presentes Directrices de Ordenacin General se estructuran documentalmente, conforme al Decreto territorial 127/2001, de 5 de junio, en:

a) Memoria, de carcter informativo, en la que se expresan:

1) la informacin sobre los datos, valores, intereses o problemas relevantes en cada bloque,

2) la descripcin de las lneas fundamentales de la ordenacin que se pretende articular,

3) la justificacin de las determinaciones de carcter prescriptivo.

b) Normativa, como documento de carcter prescriptivo, que contiene el marco jurdico especfico aplicable a partir de la entrada en vigor de las presentes Directrices de Ordenacin General.

3. Dado el nivel de determinaciones y la estructura adoptada para el documento, las presentes Directrices de Ordenacin no contienen informacin ni establecen determinaciones prescriptivas que requieran de su representacin grfica, razn por la que carecen de planos de informacin y ordenacin.

Directriz 5. Aplicacin y desarrollo. (NAD)

1. El desarrollo y aplicacin de las presentes Directrices se llevar a cabo mediante el cumplimiento de sus determinaciones de directa aplicacin y la elaboracin de Directrices de Ordenacin sectoriales, Planes Insulares de Ordenacin, Planes y Normas de Espacios Naturales Protegidos, Planes Territoriales Parciales y Especiales, Planes Generales de Ordenacin, restantes figuras del planeamiento urbanstico y otras disposiciones generales.

2. Se formularn Directrices de Ordenacin sectoriales para la ordenacin de aquellos mbitos que considere oportuno el Gobierno de Canarias y al menos para la ordenacin de la calidad ambiental, infraestructuras, energa, residuos, patrimonio cultural, paisaje, suelo agrario, vivienda y litoral.

3. Cualquiera que sea el mbito de las Directrices de Ordenacin sectoriales, su formulacin atender en todo caso a los siguientes objetivos globales:

a) Estimular y favorecer la eficiente articulacin e integracin del archipilago.

b) Promover su competitividad econmica.

c) Fomentar la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos.

d) Fortalecer la insercin de Canarias en los mbitos de los que forma parte y la vinculacin de sus actividades con el espacio europeo, con el mbito americano, con el continente africano y, especialmente, con los restantes archipilagos que componen la regin macaronsica.

Directriz 6. Vigencia, revisin y modificacin. (NAD)

1. Las presentes Directrices tendrn vigencia indefinida, sin perjuicio de las revisiones y modificaciones que procedan.

2. La revisin de las Directrices de Ordenacin General se efectuar en los siguientes supuestos:

a) Por el transcurso de diez aos de vigencia sin que se hubiese realizado revisin por alguno de los restantes motivos.

b) Cuando se alteren sustancialmente cualquiera de las circunstancias ambientales, econmicas o sociales que sustentan las presentes Directrices, incluyendo los cambios originados por innovaciones tecnolgicas o cientficas.

c) Cuando se produzcan modificaciones sustanciales de las disposiciones normativas en que las Directrices se encuadran.

3. Se entender por modificacin de las Directrices, toda alteracin, supresin o adicin de sus disposiciones que no constituya causa de revisin, en el sentido de lo expuesto en el prrafo anterior.

4. El procedimiento a seguir para las revisiones ser el mismo que el utilizado para su aprobacin. Para las modificaciones, no ser precisa la redaccin y tramitacin de avance.

TTULO II
Recursos naturales
CAPTULO I
Bases generales
Directriz 7. Principios de intervencin. (NAD)

1. Las intervenciones, tanto pblicas como privadas, que se lleven a cabo en el archipilago canario preservarn y cuidarn de sus valores naturales y la calidad de sus recursos, de modo que permitan su uso y disfrute responsable por las generaciones presentes sin mermar la capacidad de las futuras generaciones.

2. Las administraciones pblicas disearn y aplicarn polticas activas encaminadas a la preservacin de los valores y recursos existentes, a la rehabilitacin de los espacios y recursos degradados y al fomento de las tecnologas que contribuyan a esas metas.

3. Las administraciones pblicas velarn en sus actuaciones por el uso eficiente y la reduccin del consumo de recursos naturales, y en especial del suelo.

4. Las intervenciones pblicas, en cuanto afecten al medio ambiente, se atendrn a los siguientes principios:

a) Principio precautorio y de incertidumbre. Las decisiones que afecten a la conservacin del medio ambiente debern ser pospuestas, cuando no se conozcan con suficiente detalle sus consecuencias en cuanto a los posibles daos irreversibles sobre los elementos autctonos.

b) Principio preventivo. Las decisiones para anticipar, prevenir y atacar las causas de la disminucin de sostenibilidad o sus amenazas, tendrn prioridad sobre las que tengan por objeto restaurar con posterioridad los impactos causados al medio ambiente.

c) Principio del mnimo impacto. Las actividades ms desfavorables para la preservacin del medio ambiente, que no puedan ser evitadas, debern ubicarse en los lugares donde menos impacto produzcan, y debern desarrollarse de la manera menos perjudicial posible.

d) Principio de equidad intra e intergeneracional. Se deber velar para que la utilizacin de los elementos del medio ambiente se haga de forma sostenible, de modo que las posibilidades y oportunidades de su uso y sus beneficios se garanticen de manera justa para todos los sectores de la sociedad y para satisfacer las necesidades de las generaciones futuras. A la hora de valorar los recursos naturales deber considerarse no slo las sociedades contemporneas, sino tambin las generaciones futuras.

Directriz 8. Criterios de intervencin. (NAD)

1. El uso de los recursos naturales ser objeto de planificacin, que se llevar a cabo conforme con el inters general y la solidaridad intergeneracional.

2. La utilizacin de los recursos estar sujeta a las correspondientes autorizaciones administrativas, que asegurarn que su uso se atenga a lo que se haya establecido en la planificacin correspondiente.

3. Las administraciones pblicas fomentarn la reduccin del consumo de los recursos naturales y la sustitucin del uso de recursos no renovables por recursos renovables.

4. Los costes ambientales sern tenidos en cuenta en las evaluaciones econmicas de las iniciativas de planificacin.

5. Los costes ambientales correspondientes a las intervenciones pblicas o privadas autorizadas formarn parte de los costes generales, cuando stos se repercutan en los precios y tasas de los productos y servicios.

6. La preservacin de la calidad ambiental se realizar mediante intervenciones integradas, conforme a los principios y orientaciones de la Directiva relativa a la prevencin y el control integrados de la contaminacin.

Directriz 9. Instrumentos de ordenacin. (ND)

1. Sin perjuicio de las disposiciones legales de aplicacin, la ordenacin en materia de biodiversidad ser establecida por los Planes Insulares de Ordenacin en su dimensin de Planes de Ordenacin de los Recursos Naturales, por los instrumentos de planeamiento de los espacios naturales protegidos y por las Directrices de Ordenacin y los planes sectoriales, conforme a los principios y criterios que establecen las presentes Directrices de Ordenacin General.

2. La ordenacin de la calidad ambiental se realizar, en el mbito autonmico, mediante las Directrices de Ordenacin sectorial correspondientes, en el marco de las presentes Directrices de Ordenacin General.

3. Las intervenciones en materia de aguas se llevarn a cabo a travs de la planificacin hidrolgica del archipilago y de cada isla, conforme a las presentes Directrices.

4. Mediante ordenanzas municipales se regularn las materias ambientales a ejecutar por los municipios. Estas ordenanzas debern prestar una especial atencin al ruido, a la iluminacin urbana y a la incorporacin de energas renovables y soluciones bioclimticas en las edificaciones. El Gobierno de Canarias, concertadamente con las administraciones insulares y municipales, realizar un modelo de ordenanzas ambientales tipo, para su posible adopcin por los municipios.

Directriz 10. Instrumentos de ejecucin. (ND)

1. Los programas de I+D del Gobierno de Canarias prestarn especial atencin a los ejes orientados al medio ambiente y desarrollo sostenible, a la mejora de la calidad de vida y recursos naturales, y a la energa, con objeto de promover los conocimientos cientficos precisos para contribuir a la implantacin de modelos sostenibles de produccin y de desarrollo urbano.

2. Las administraciones pblicas adoptarn iniciativas orientadas a integrar sus intervenciones en la perspectiva de la sostenibilidad, bien mediante el desarrollo de las Agendas 21 y sus programas de ejecucin, o a travs de la implantacin de los sistemas de gestin ambiental que aseguren la adecuada consideracin de los aspectos ambientales en sus actividades y servicios.

3. El Gobierno de Canarias incentivar la implantacin en las empresas de los sistemas homologados de gestin ambiental, con medidas tales como ayudas directas, baremacin especfica en las licitaciones pblicas o el otorgamiento directo o inmediato de las autorizaciones administrativas necesarias de naturaleza ambiental.

Directriz 11. Instrumentos de seguimiento. (ND)

1. Las evaluaciones de impacto ambiental y las evaluaciones ambientales estratgicas, constituyen instrumentos necesarios para garantizar la correcta aplicacin de las presentes Directrices, en los casos que disponga la normativa correspondiente.

2. El Sistema de Informacin Territorial planteado en las presentes Directrices como un instrumento bsico para su adecuado desarrollo y evaluacin, realizar un seguimiento especfico de las variables ambientales ms significativas.

CAPTULO II
Biodiversidad
Directriz 12. Objetivos. (NAD)

1. La conservacin y gestin sostenible de la biodiversidad de las islas es un objetivo que inspirar al conjunto de las intervenciones pblicas y regir en las acciones privadas, como valor en s misma y como indicador y exigencia de la calidad ambiental.

2. La conservacin y gestin sostenible de la biodiversidad es el objetivo especfico de las polticas de proteccin del conjunto del patrimonio natural y del ecosistema, incluir la gestin sostenible de los cultivares y razas autctonos y del saber que de ellos se deriva, y ser uno de los criterios rectores de las restantes intervenciones pblicas.

Directriz 13. Criterios para la conservacin de la diversidad de las especies. (ND)

1. Las intervenciones de conservacin de la vida silvestre protegern a las especies catalogadas en todo el archipilago, conforme a la siguiente secuencia de prioridad: especies en peligro de extincin, subespecies en peligro de extincin, especies sensibles a la alteracin del hbitat, especies o subespecies en estado vulnerable, especies de inters especial, resto de especies de inters comunitario, resto de especies, subespecies o poblaciones amenazadas.

2. La definicin de las intervenciones de conservacin ser objeto de las disposiciones contenidas en el planeamiento y determinaciones al respecto, integradas en los Planes Insulares de Ordenacin, en su calidad de Planes de Ordenacin de los Recursos Naturales. Proporcionarn los criterios a los que debern sujetarse las intervenciones en materia de infraestructuras, ordenacin de los usos del suelo y equipamientos para preservar satisfactoriamente la vida silvestre.

3. Las reintroducciones y reubicaciones de especies slo podrn ser autorizadas en aquellos casos en que las especies hayan habitado alguna vez de forma natural la zona donde se las quiere liberar, cuando las razones que provocaron en su da su extincin hayan sido corregidas. La introduccin de especies exticas ser reglamentada especficamente.

Directriz 14. Criterios para la conservacin de los hbitats. (NAD)

1. Sin perjuicio de los criterios para la actuacin pblica establecidos en la legislacin sectorial, las intervenciones pblicas en los ecosistemas se orientarn a la preservacin de la biodiversidad autctona, asegurando el mantenimiento de poblaciones viables de especies nativas, la representatividad de los ecosistemas objeto de su atencin, la interconexin entre los espacios protegidos mediante corredores ecolgicos, y el mantenimiento de los procesos ecolgicos y el potencial evolutivo de las especies y los ecosistemas, en armona con la actividad humana.

2. La Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos ser una representacin significativa del patrimonio natural del archipilago, capaz de asegurar la conservacin de su biodiversidad, en la que cada rea protegida recibir la categora de proteccin precisa que asegure la preservacin y adecuada gestin de sus recursos naturales.

Directriz 15. Objetivos de la ordenacin de los espacios naturales protegidos. (ND)

1. La gestin de la Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos deber atender a los objetivos de conservacin, desarrollo socioeconmico y uso pblico.

2. La conservacin es el objetivo primario de todos los espacios protegidos y prevalecer en aquellos casos en que entre en conflicto con otros objetivos.

3. El uso pblico de los espacios protegidos contribuir a fomentar el contacto del hombre con la naturaleza. El planeamiento de los espacios naturales dar prioridad al uso pblico en los diferentes tipos de espacios naturales, en las zonas de los mismos clasificadas como de uso especial, general, tradicional o moderado.

4. El desarrollo socioeconmico de las poblaciones asentadas en los espacios protegidos, sobre todo en los parques rurales y paisajes protegidos, tendr una especial consideracin en el planeamiento de los mismos.

Directriz 16. Criterios para la ordenacin de los espacios naturales protegidos. (ND)

1. En el marco definido por las Directrices de Ordenacin y los Planes Insulares de Ordenacin, el planeamiento de los espacios naturales protegidos establecer el rgimen de los usos, aprovechamientos y actuaciones en base a la zonificacin de los mismos y a la clasificacin y rgimen urbanstico que igualmente establezcan, con el fin de alcanzar los objetivos de ordenacin propuestos.

2. Los instrumentos de planeamiento de los espacios naturales protegidos incluirn los criterios que habrn de aplicarse para desarrollar un seguimiento ecolgico que permita conocer de forma continua el estado de los hbitats naturales y de las especies que albergan, y los cambios y tendencias que experimentan a lo largo del tiempo.

3. Los Planes Rectores de Uso y Gestin de los parques rurales y los Planes Especiales de los paisajes protegidos establecern los criterios para desarrollar el seguimiento de los principales parmetros socioeconmicos de las poblaciones asentadas en su interior, a fin de conocer los cambios y tendencias en el bienestar de la poblacin residente.

4. En los espacios protegidos, los planes de las administraciones pblicas y las autorizaciones que stas concedan para el aprovechamiento de los recursos minerales, de suelo, flora, fauna y otros recursos naturales, o con ocasin de la implantacin de actividades residenciales o productivas, tendrn en consideracin la conservacin de la biodiversidad y el uso sostenible de los recursos, conforme a la categora de proteccin de cada espacio.

5. Los objetivos de gestin que deben perseguir los instrumentos de ordenacin de los espacios naturales protegidos en cada una de las diferentes categoras, se integrarn coherentemente para lograr una gestin eficaz.

6. En el plazo de dos aos, la Administracin de la Comunidad Autnoma redactar la totalidad de los Planes y Normas de los Espacios Naturales Protegidos de Canarias.

Directriz 17. Criterios para la restauracin. (NAD)

1. Las intervenciones de recuperacin de espacios degradados y las acciones de integracin paisajstica de las infraestructuras sern llevadas a cabo mediante el empleo de especies autctonas. Se atender especficamente a corregir la fragmentacin de los hbitats mediante el establecimiento de corredores biolgicos.

2. Las intervenciones forestales de las administraciones pblicas darn prioridad a la expansin y restauracin de los ecosistemas forestales de las islas que han sufrido una mayor deforestacin.

Directriz 18. Gestin. (NAD)

1. La Administracin Pblica de la Comunidad Autnoma de Canarias, con la intervencin de las organizaciones sociales interesadas, evaluar cada dos aos la Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos, difundiendo sus conclusiones y prestando una especial atencin al cumplimiento de las disposiciones normativas que les afectan, al desarrollo de las estrategias de conservacin en que se fundamentan, a la percepcin de los ciudadanos sobre la gestin que se desarrolla en esos espacios y el valor de las protecciones adoptadas, a su eficiencia y a la eficacia de los instrumentos y mtodos empleados.

2. Los cabildos, con la intervencin de las organizaciones sociales interesadas, evaluarn cada dos aos la efectividad de la gestin y de la proteccin de cada espacio natural protegido, difundiendo sus conclusiones.

Directriz 19. Adquisicin de reas estratgicas. (NAD)

1. Las administraciones pblicas desarrollarn una poltica de adquisicin, con destino al dominio pblico, de los espacios de mayor valor en biodiversidad o estratgicos para su recuperacin, asegurando con ello las mximas garantas de proteccin de esas zonas.

2. Las adquisiciones perseguirn incluir en el patrimonio pblico una completa muestra de todas las especies endmicas de la fauna y flora de Canarias y de cada isla, utilizando para ello la informacin contenida en el Banco de Datos de Biodiversidad como referente acerca de la distribucin de las especies.

3. Los terrenos de propiedad pblica incluirn una muestra que represente a los hbitats naturales mejor conservados de Canarias, que habr de ser especialmente amplia en el caso de los bosques de laurisilva.

CAPTULO III
Calidad atmosfrica, acstica y lumnica
Directriz 20. Principios. (NAD)

1. Las administraciones pblicas prestarn atencin relevante a calidad de la atmsfera, el ruido y la iluminacin exterior, por su incidencia cotidiana en la calidad de vida de los residentes y visitantes de las islas, por su influencia en la adecuada convivencia de los ciudadanos y por su impacto en la formacin de una sensibilidad, cada da ms deseablemente acusada, en relacin con el medio ambiente. Las Directrices de Ordenacin de la Calidad Ambiental establecern el marco de ordenacin en estas materias.

2. La poltica de calidad ambiental del archipilago se adecuar a los principios y criterios contenidos en el Protocolo de Kyoto de 1997 de la Convencin Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climtico, y a lo establecido por la Directiva relativa a la prevencin y control integrados de la contaminacin.

3. Las intervenciones de las administraciones pblicas en materia de calidad ambiental establecern medidas para la reduccin del ruido, sobre todo en los mbitos urbanos, en las reas ms frecuentadas por los turistas y en los entornos de las infraestructuras de comunicaciones, a travs de la regulacin de los niveles de ruido y vibraciones, y la adopcin de medidas de prevencin, vigilancia y correccin de dicha contaminacin.

4. El Gobierno de Canarias cuidar la calidad lumnica del archipilago, estableciendo niveles adecuados para el mantenimiento de la actividad de observacin astrofsica en ptimas condiciones, el ahorro y aprovechamiento adecuado de la energa, y el respeto a la vida silvestre.

Directriz 21. Calidad atmosfrica.

1. (ND) Las Directrices de Ordenacin de la Calidad Ambiental, con el fin de preservar la calidad atmosfrica, debern:

a) Establecer el objetivo de reduccin de las emisiones de gases con efecto invernadero en la Comunidad Autnoma, en consonancia con lo establecido en el Protocolo de Kyoto.

b) Establecer los niveles de emisin e inmisin a la atmsfera de los principales tipos de contaminantes, tanto los ms perjudiciales para la salud como los que mayor influencia tienen en el cambio climtico y en los procesos de lluvia cida, adecundolos a las circunstancias productivas y climatolgicas de las diversas islas. Estos niveles no sern superiores a los mximos establecidos por el Estado.

c) Determinar y especificar las acciones que deban emprenderse para la reduccin de emisiones contaminantes, en funcin de la contaminacin atmosfrica que sufra cada territorio.

2. (ND) Las Directrices de Ordenacin de la Calidad Ambiental determinarn la forma en que se aplicarn en Canarias los contenidos de la Directiva relativa a la prevencin y control integrados de la contaminacin y las mejores tcnicas disponibles a utilizar, estableciendo medidas que favorezcan su implantacin entre las empresas afectadas, en los plazos fijados.

3. (ND) Las Directrices de Ordenacin de Infraestructuras, en el campo del transporte, establecern como uno de sus objetivos la reduccin de los procesos de contaminacin atmosfrica generada por dicha actividad, orientando su poltica a la reduccin de las emisiones, mediante, al menos, la retirada de la circulacin de los vehculos ms antiguos o ms contaminantes, incentivando el uso del transporte pblico y el empleo de vehculos que utilicen energas renovables y manteniendo un eficiente control de emisiones del parque actual conforme a la normativa establecida.

4. (ND) El planeamiento que ordene los suelos para actividades productivas analizar las consecuencias que puedan tener las concentraciones de actividades industriales sobre la calidad atmosfrica del medio receptor, interviniendo con los instrumentos que le son propios para evitar que dichas concentraciones puedan contribuir a elevar los valores de inmisin superiores a los establecidos.

5. (ND) El planeamiento requerir que las nuevas industrias con mayores niveles de emisin y las instalaciones de produccin energtica se ubiquen lejos de los ncleos residenciales. El planeamiento tendr en consideracin la ubicacin de estas industrias para ordenar los futuros desarrollos de suelos de uso residencial o turstico, de forma que no reciban la afeccin de sus actividades.

6. (NAD) Los gestores de vertederos estarn obligados a su desgasificacin, evitando con ello la liberacin de gases que contribuyen al efecto invernadero. Las administraciones pblicas impulsarn la creacin de instalaciones para la utilizacin del biogs.

Directriz 22. Control lumnico. (ND)

1. Las Directrices de Ordenacin de la Calidad Ambiental establecern los criterios y determinaciones que garanticen el adecuado control lumnico de cada una de las islas, sobre la base, entre otras, de las determinaciones contenidas en la normativa sobre proteccin de la calidad astronmica de los observatorios, incluyendo la eliminacin de luces intrusas.

2. Las Directrices de Ordenacin de la Calidad Ambiental, con el fin de preservar y mejorar la calidad lumnica de Canarias sealarn, al menos, los objetivos de calidad lumnica por islas y, en su caso, y en funcin de la vulnerabilidad de la contaminacin lumnica, por mbitos ms reducidos, tales como zonas de afeccin a observacin astronmica, medios urbanos, proximidad de entornos protegidos, cercana a ejes viarios de alta capacidad, u otros. Todo ello sin perjuicio de las competencias del Estado en materia de iluminacin y sealizacin de costas, puertos y aeropuertos.

3. Las Directrices de Ordenacin de la Calidad Ambiental determinarn los mtodos de control y seguimiento de la calidad lumnica, creando para ello una Comisin de Prevencin y Correccin Lumnica, donde se encuentren representados los principales agentes interesados.

4. Las ordenanzas municipales desarrollarn, en el mbito de sus competencias, los contenidos de las Directrices en esta materia, sin perjuicio de la conveniencia de regular la materia sin esperar a la ordenacin autonmica de la misma. El Gobierno de Canarias, concertadamente con las administraciones insulares y municipales, realizar un modelo de ordenanzas ambientales tipo, para su posible adopcin por los municipios.

Directriz 23. Control de ruidos. (ND)

1. Las Directrices de Ordenacin de la Calidad Ambiental establecern, en materia de ruido y vibraciones:

a) Los objetivos de calidad ambiental en materia de ruido y vibraciones en el archipilago y las pautas para que cada municipio proceda a sealar los distintos niveles de inmisin dentro de su territorio, segn los mbitos de significacin que se estimen procedentes (horas del da, tipo de medio, etc.). Se definirn niveles homogneos especialmente en las zonas residenciales y tursticas, playas, lugares de ocio y esparcimiento turstico, y en el entorno de los equipamientos.

b) Las pautas a seguir para una informacin homognea sobre el ruido en el archipilago y, en especial, para la elaboracin de mapas municipales de ruidos, sealando los municipios que debern realizarlos.

c) Las pautas comunes de las ordenanzas municipales de ruidos, en particular en materia de zonificacin del trmino, mtodos de control, sistemas de seguimiento.

d) Los niveles mximos de emisin de ruidos de los principales agentes productores como vehculos, maquinaria, establecimientos comerciales, etc.

e) Las medidas preventivas y correctoras sobre ruidos y vibraciones que debern seguir las actividades, obras, servicios, mquinas, infraestructuras, vehculos y medios de transporte, tanto en lugares pblicos como privados, para minimizar su impacto acstico.

 f) Las normas tcnicas de seguimiento y revisin de la emisin de ruidos a las que se atendrn los vehculos para uso privado y los de prestacin de servicio pblico y los mtodos para un control regular de las emisiones de ruidos a los que se sujetar el parque mvil.

2. Las Directrices de Ordenacin de la Calidad Ambiental pondrn un nfasis especial en la definicin y establecimiento de medidas preventivas, tanto las que se refieran a los materiales o sistemas de aislamiento que las infraestructuras, equipos o edificaciones debern adoptar, como las que ordenen la concesin de licencias para las actividades con mayor incidencia en la formacin de altos niveles de ruido.

Directriz 24. Instrumentos de seguimiento. (NAD)

1. Se elaborar peridicamente un Inventario de contaminacin atmosfrica de la Comunidad Autnoma, que seale las fuentes de emisin ms importantes, y especifique los factores de emisin propios de las islas. El Inventario deber ser promovido por la consejera competente en la materia, con mtodos homologados, y estar disponible en un plazo de dos aos desde la entrada en vigor de las presentes Directrices.

2. Se ampliar y modernizar la Red de vigilancia de la calidad atmosfrica de las islas, que deber acometerse en igual plazo que el Inventario, pudiendo beneficiarse de sus conclusiones.

CAPTULO IV
Aguas
Directriz 25. Objetivos. (NAD)

Las intervenciones en materia de aguas perseguirn el ahorro del consumo, la preservacin de la calidad de los recursos, el adecuado tratamiento y reutilizacin de las aguas residuales, el correcto vertido de los efluentes resultantes y la integracin de los criterios ambientales en las actuaciones y planes que se lleven a cabo.

Directriz 26. Criterios de planificacin.

1. (ND) Sin perjuicio de la preeminencia de la planificacin hidrolgica y la aplicacin de lo establecido en la normativa sectorial, los Planes Hidrolgicos Insulares, en su calidad de Planes Territoriales Especiales, se adecuarn a las presentes Directrices, a las determinaciones de la Directiva por la que se establece el marco comunitario de actuacin en el mbito de la poltica de aguas y a las normas que la transpongan.

2. (ND) La planificacin insular asegurar la gestin integrada del ciclo del agua en cada isla, englobando las aguas superficiales y subterrneas, y las de transicin.

3. (ND) Los criterios que orientarn la actividad planificadora sern, al menos, los siguientes:

a) Asegurar la utilizacin ms eficiente del agua, fomentando la implantacin de tecnologas y sistemas adecuados a tal fin.

b) Fomentar de forma permanente la educacin y sensibilizacin de la poblacin sobre el valor del agua y su coste ambiental, energtico y econmico.

c) Internalizar los costes medioambientales en los precios de los servicios de abastecimiento y saneamiento de las aguas, sin perjuicio de las posibles subvenciones a determinados tipos de consumo.

d) Preservar los ecosistemas y paisajes asociados a la presencia del agua, manteniendo el caudal ecolgico.

e) Fomentar las operaciones de recarga de acuferos all donde sea tcnica y econmicamente viable.

 f) Recuperar y mantener la buena calidad de las aguas, adoptando medidas contra la contaminacin de los acuferos y de las aguas superficiales y subterrneas.

g) Maximizar el empleo de las aguas residuales, convenientemente tratadas, e incentivar la articulacin insular de las redes de reutilizacin de aguas.

h) Completar con aguas procedentes de desalacin las carencias existentes.

 i) Estimular la articulacin entre los diferentes sistemas de abastecimiento de cada isla.

 j) Estimular la promocin y gestin supramunicipal de las instalaciones de tratamiento de las aguas, mediante mancomunidades, consorcios o empresas insulares.

k) Implantar eficientes sistemas de control de la calidad de los recursos.

4. (ND) El planeamiento hidrolgico asignar los recursos a sus posibles usos conforme a las siguientes prioridades:

a) El abastecimiento a la poblacin, incluidas las industrias de bajo consumo.

b) Los regados y usos agrcolas.

c) Los usos industriales no incluidos en el apartado a) y los usos tursticos.

d) Los usos recreativos.

e) Otros usos y aprovechamientos.

5. (NAD) Las administraciones pblicas estimularn el ahorro del agua con un constante seguimiento de las dotaciones empleadas entre los diversos usuarios, la implantacin de unos sistemas tarifarios penalizadores del exceso de consumo y unos eficaces mtodos de intervencin para el mantenimiento de las obras hidrulicas y de las redes de abastecimiento.

Directriz 27. Criterios de gestin. (ND)

1. En todas las islas, la poltica hidrulica y la planificacin hidrolgica perseguirn a largo plazo establecer ritmos sostenibles de aprovechamiento de los recursos hidrulicos subterrneos y la preservacin de las aguas de los acuferos frente a los problemas de contaminacin antrpica, incrementando la atencin prestada al agotamiento de las reservas hidrulicas del subsuelo y a la contaminacin difusa de las aguas.

2. Se atender a la conservacin de las surgencias y corrientes de agua, as como de las redes de drenaje de aguas superficiales, protegiendo y fomentando la dimensin ecolgica y paisajstica de unas y otras, as como la primordial funcin de las redes de drenaje en relacin con las avenidas de agua.

3. Se introducirn medidas correctoras en las deficiencias de la gestin pblica del agua, especialmente en el mbito municipal, con intervenciones tcnicas y financieras en las infraestructuras de abastecimiento y saneamiento.

4. Se optimizar la produccin industrial de agua mediante la adecuada combinacin de las iniciativas de carcter pblico y privado, la promocin de sistemas tecnolgicos ms avanzados y eficientes, y el aprovechamiento de las economas de escala propias de cada tcnica.

5. Las administraciones canarias competentes en materia de aguas, de fomento econmico y de I+D estimularn, desde la debida coordinacin, la adopcin de las innovaciones dirigidas a la aplicacin de las energas y de los recursos renovables en la captacin, tratamiento y produccin de las aguas.

6. La gestin pblica de la administracin hidrulica se regir por lo establecido en la legislacin sectorial y con arreglo a los principios de descentralizacin insular, participacin social y prioridad de la planificacin hidrolgica. El respeto a las organizaciones tradicionales dedicadas a la gestin hidrulica privada del agua se combinar con la presencia del sector pblico, buscando su adaptacin a las nuevas circunstancias sociales, econmicas e hidrolgicas de cada isla.

Directriz 28. Criterios de ordenacin territorial y urbanstica. (ND)

1. Los Planes insulares de Ordenacin y el planeamiento urbanstico acompasarn la generacin de suelo para uso residencial y turstico y la autorizacin de la edificacin a la disponibilidad de recursos de agua suficientes para los nuevos desarrollos y a la viabilidad de la insercin de sus redes de abastecimiento en los sistemas preexistentes.

2. Los nuevos desarrollos urbansticos debern asegurar su conexin con las redes de saneamiento y las instalaciones de tratamiento existentes, y la efectiva capacidad para su tratamiento.

3. Los instrumentos de planeamiento urbanstico aplicarn criterios extensivos para la clasificacin de suelo rstico en las categoras de proteccin hidrulica y de proteccin forestal, por su directa implicacin en el ciclo hidrolgico, debiendo justificar especialmente la delimitacin que realicen en dichos suelos. Las administraciones pblicas canarias impulsarn las obras y planes de reforestacin destinados a facilitar la infiltracin de las aguas de lluvia, favoreciendo la recarga de los acuferos.

4. El planeamiento general procurar la instalacin de las conducciones de agua en alta, en los corredores que definir para tal fin, y fomentar su unificacin en redes de uso comn compartido.

Directriz 29. Prevencin de riesgos. (NAD)

1. Las administraciones pblicas competentes exigirn que las presas dispongan de las preceptivas normas de explotacin, con sus correspondientes planes de seguridad y emergencia, y el cumplimiento de sus contenidos.

2. Los Consejos Insulares de Aguas establecern programas especficos para intensificar las tareas de deslinde de los cauces y la recuperacin del dominio pblico hidrulico que se hallare ocupado, evitando as los riesgos que se derivan de dichas ocupaciones.

Directriz 30. Calidad de las aguas.

1. (ND) Las Directrices de Ordenacin de la Calidad Ambiental determinarn, en el marco de la legislacin sectorial aplicable y de la planificacin hidrolgica, los sistemas de seguimiento, control e informacin de calidad de las aguas a establecer en el archipilago.

2. (NAD) Cuando las aguas se destinen al consumo humano, los requisitos de calidad se ajustarn a lo determinado en la Directiva y restante normativa aplicable.

3. (ND) Los Consejos Insulares implantarn los sistemas de seguimiento, control e informacin de calidad de las aguas de la isla, en conformidad con las disposiciones que sobre este tema establezcan las Directrices de Ordenacin de la Calidad Ambiental.

4. (ND) Los Planes Hidrolgicos Insulares determinarn los lmites de calidad que debern mantener las aguas extradas en pozos y galeras. Los Consejos Insulares asegurarn el cumplimiento de esos requerimientos.

5. (NAD) Los Consejos Insulares llevarn a cabo las intervenciones necesarias para erradicar los vertidos al dominio pblico hidrulico de aguas sin depurar y para asegurar que los vertidos autorizados mantienen las condiciones que permitieron dicha autorizacin.

6. (ND) Los Planes Hidrolgicos sealarn las zonas sensibles donde la actividad agraria y ganadera extremar sus cautelas para minimizar sus aportaciones de nutrientes a los acuferos.

7. (ND) Las Directrices de Ordenacin del Suelo Agrario, en consonancia con las determinaciones de estas Directrices, establecern las condiciones que han de dirigir las intervenciones de las administraciones agrarias en las zonas sensibles, y fijarn los criterios de los Cdigos de Buenas Prcticas Agrcolas que han de adoptar las explotaciones de las mismas.

Directriz 31. Depuracin, reutilizacin y vertido.

1. (NAD) Las administraciones canarias desplegarn los recursos necesarios para que todos los ncleos urbanos cuenten con redes de saneamiento y stas se hallen conectadas con los sistemas que transportan las aguas a las depuradoras, en los plazos marcados por el Plan de Saneamiento, Depuracin y Reutilizacin.

2. (NAD) Destinarn igualmente los recursos precisos para que, en los plazos mximos sealados en el Plan de Saneamiento, Depuracin y Reutilizacin, estn construidas y operativas las instalaciones de depuracin de las aguas residuales que aseguren el adecuado tratamiento a todas las aguas procedentes de los ncleos urbanos de las islas.

3. (R) Para facilitar una correcta gestin de los colectores principales y de las plantas depuradoras, las administraciones canarias fomentarn su implantacin en sistemas mancomunados, cuando ello sea posible.

4. (NAD) Las administraciones pblicas adoptarn medidas de fomento de la reutilizacin de las aguas, y entre ellas:

a) Promover la construccin de redes separativas de saneamiento en las reas urbanas, para la captacin y reutilizacin de pluviales.

b) Promover, en el medio rural, la depuracin y reutilizacin descentralizada de agua y biomasa a travs de sistemas naturales.

c) Fomentar sistemas para la reutilizacin domstica de las aguas grises.

5. (NAD) El Gobierno de Canarias prestar una especial atencin a las circunstancias en que se producen los vertidos mediante emisarios, manteniendo controles regulares del cumplimiento de los requisitos que los autorizaron y colaborar en las intervenciones necesarias para erradicar los vertidos al mar de aguas sin depurar y para asegurar que los vertidos autorizados mantienen las condiciones que permitieron su autorizacin.

Directriz 32. Aguas marinas. (NAD)

1. El Gobierno de Canarias aplicar las disposiciones contenidas en los acuerdos internacionales en materia de calidad de las aguas marinas y, en especial, en el Convenio Internacional para prevenir la contaminacin por los buques, sin perjuicio de las competencias del Estado en esta materia.

2. El Gobierno de Canarias impulsar la adecuacin de sus actuaciones en materia de calidad de las aguas marinas a los criterios y disposiciones de la Directiva y dems normativa aplicable.

CAPTULO V
Recursos forestales
Directriz 33. Criterios.

1. (NAD) El Gobierno de Canarias desarrollar el Plan Forestal de Canarias, aprobado con fecha 25 de mayo de 1999, propiciando su conversin en Directriz de Ordenacin sectorial para adaptarlo al sistema de planeamiento instituido por el Texto Refundido de las Leyes de Ordenacin del Territorio de Canarias y de Espacios Naturales de Canarias. Los programas e intervenciones de las administraciones se sujetarn a las determinaciones del Plan Forestal de Canarias.

2. (ND) Sobre la base anterior, el planeamiento insular, directamente o mediante su desarrollo a travs de un Plan Territorial Especial, establecer determinaciones especficas sobre forestacin y, en su caso, preservacin de suelos con tal fin.

3. (ND) Los instrumentos de planeamiento urbanstico aplicarn criterios extensivos para la clasificacin de suelo rstico en la categora de proteccin forestal, por su directa implicacin en el ciclo hidrolgico, debiendo justificar especialmente la delimitacin que realicen de dichos suelos.

4. (NAD) Las administraciones pblicas canarias impulsarn las medidas de prevencin de incendios, as como las tareas de mantenimiento de aquellas repoblaciones forestales que lo precisen, y las obras y planes de reforestacin destinados a facilitar la infiltracin de las aguas de lluvia, a impedir la erosin de los suelos, a mejorar el paisaje y a articular sistemas de suelos forestados.

CAPTULO VI
Recursos geolgicos
Directriz 34. Criterios.

1. (ND) En el marco de la normativa sectorial y, en su caso, de la Directriz de Ordenacin correspondiente, la ordenacin insular de los recursos mineros tendr por objeto el uso eficiente de los recursos, al tiempo que minimizar el impacto medioambiental y territorial, respetando las competencias estatales en la materia. Para el desarrollo de este planeamiento se debern seguir los siguientes criterios:

a) Disponibilidad total del recurso.

b) Programacin de actuaciones para sustituir el recurso paulatinamente. Entre las actuaciones de sustitucin se deber tener en cuenta el reciclado de los materiales de construccin. En la medida que aumente la cantidad de material reciclado deber ir disminuyendo la oferta de material extrado.

c) Programa de restauracin del paisaje que palie el fuerte impacto de esta actividad, buscando principalmente la rehabilitacin del entorno y la eventual habilitacin de estas zonas como agrcolas o ambientales.

d) Delimitacin de zonas de proteccin, en las que se excluye la actividad minera.

2. (NAD) No se permitir la actividad extractiva en las playas, barrancos y espacios naturales protegidos, excepto por razones justificadas de ndole ambiental y en los casos en que expresamente admita tal actividad el planeamiento a que se refiere el nmero anterior.

TTULO III
Energa y residuos
CAPTULO I
Energa
Directriz 35. Criterios de planificacin. (NAD)

1. Las intervenciones en materia de energa se realizarn conforme a lo establecido en el Plan Energtico de Canarias y de acuerdo con los siguientes criterios:

a) Potenciar el ahorro energtico y el uso eficiente de la energa.

b) Aplicar polticas de gestin de la demanda para satisfacer adecuadamente la demanda energtica de los sistemas productivos y del sector domstico, incorporando el agua como vector energtico.

c) Alcanzar la mayor integracin ambiental de las instalaciones de produccin y transporte de la energa.

d) Recurrir en forma creciente a las energas renovables.

e) Maximizar la seguridad del abastecimiento de productos energticos a las islas.

2. Se elaborarn unas Directrices de Ordenacin del Sector Energtico, conforme a los criterios de diseo de estas Directrices, que se enmarcarn en las polticas definidas en el Plan Energtico de Canarias, sin perjuicio de la directa aplicacin de ste, teniendo como objetivos fundamentales la potenciacin del ahorro y la eficiencia en el uso de la energa, la limitacin de las emisiones de anhdrido carbnico y el impulso a la utilizacin de las energas renovables, estableciendo el objetivo del consumo interno bruto de energa a satisfacer con fuentes renovables.

3. Las administraciones pblicas fomentarn la diversificacin de las fuentes de energa, incorporando la utilizacin del gas natural como combustible para la produccin de energa elctrica y facilitando su uso energtico directo por las empresas y hogares.

4. Las administraciones pblicas fomentarn la cogeneracin para la produccin simultnea de energa trmica y elctrica, consiguiendo ahorro energtico y reduciendo las emisiones globales de anhdrido carbnico.

Directriz 36. Criterios de ordenacin. (ND)

1. Las Directrices de Ordenacin del Sector Energtico estimarn de modo consistente las demandas actuales y futuras por islas, determinarn las instalaciones de produccin de energa, a partir de las tecnologas disponibles, necesarias en cada isla y las intervenciones de mejora o ampliacin que deban hacerse en las ya existentes, y arbitrarn las medidas precisas para acometer dichas operaciones, de manera que se asegure satisfactoriamente la capacidad de cobertura de la demanda energtica. La actual situacin energtica aconseja la urgencia para la adopcin de estas decisiones.

2. Los Planes Insulares de Ordenacin definirn la situacin de las instalaciones de produccin de energa a partir de las tecnologas disponibles, teniendo en cuenta la ubicacin de las instalaciones preexistentes, la localizacin de los puntos de entrada de los combustibles que vayan a ser utilizados, la minimizacin de los impactos ambientales y territoriales, y la mxima eficiencia en la prestacin de los servicios. Establecern asimismo criterios para la proteccin de los centros de generacin y sus eventuales ampliaciones respecto de la expansin urbanstica.

3. Las Directrices de Ordenacin sectorial sealarn las caractersticas que debern guardar las instalaciones estratgicas de almacenamiento de combustible y los criterios para su localizacin por los Planes Insulares de Ordenacin, de conformidad con las disposiciones en materia ambiental.

4. Las Directrices de Ordenacin sectorial determinarn las caractersticas bsicas de la red y de las principales instalaciones de transporte de energa en cada una de las islas. Siempre que sea tcnica y econmicamente posible, las conducciones de energa sern soterradas.

5. Los Planes Insulares de Ordenacin sealarn los corredores para las conducciones de energa, teniendo en cuenta las consideraciones ambientales y de ordenacin del territorio, evitando su paso por las proximidades de los asentamientos residenciales o tursticos existentes o previstos y priorizando la utilizacin de los corredores viarios existentes, cuando ello fuera posible, para la instalacin de conducciones enterradas.

6. La reserva de los suelos con mayor potencialidad para la produccin elica se establecer en los Planes Insulares de Ordenacin y en los Planes Territoriales Especiales que desarrollen los mismos.

7. En el marco fijado por los Planes Insulares de Ordenacin, el Gobierno de Canarias desarrollar Planes Territoriales Especiales que tendrn por objeto ordenar las grandes infraestructuras energticas de ambas reas metropolitanas, con el fin de disminuir su impacto ambiental.

8. En el caso de las centrales de produccin energtica de Jinmar, en Gran Canaria, y Candelaria, en Tenerife, los Planes Territoriales Especiales correspondientes establecern el plazo en el que dichos centros debern abandonar su funcin generadora.

Directriz 37. Fomento de las energas renovables. (ND)

1. Las Directrices de Ordenacin sectorial establecern medidas que faciliten la implantacin territorial y el uso de las diferentes modalidades de energas renovables. Entre esas energas mantendrn un destacado papel la energa elica y la energa solar, adems del aprovechamiento energtico de los recursos geotrmicos, hidroelctricos, las olas, las mareas, la biomasa, los residuos y el hidrgeno.

2. Los Planes de Ordenacin Insular elaborarn un Mapa Elico de cada isla, donde se determinarn las reas de mayor inters para su aprovechamiento energtico, teniendo en cuenta los recursos de viento existentes y la compatibilidad de tales usos con los dems usos del suelo en su entorno y con los valores territoriales, paisajsticos y naturales de los emplazamientos. Los Planes Insulares de Ordenacin o los Planes Territoriales Especiales correspondientes establecern las pautas para la implantacin y fomento de las instalaciones de produccin de energa elica, que se sujetar a las consideraciones contenidas en los citados mapas.

3. Las Directrices de Ordenacin sectorial contendrn disposiciones que estimulen el ahorro energtico, las energas renovables y la diversificacin de fuentes, tanto en el mbito domstico como en el turstico, el industrial y el institucional. Se fomentar de forma especial la energa solar, para su uso domstico, y la generalizacin de prcticas edificatorias que minimicen el consumo energtico de los hogares, mediante su adecuado aislamiento, orientacin, iluminacin y ventilacin naturales. Las Directrices establecern los criterios a seguir por los ayuntamientos capitalinos y los de ms de 50.000 habitantes, para la redaccin de las ordenanzas municipales en materia de energas renovables y edificacin bioclimtica. El Gobierno de Canarias, concertadamente con las administraciones insulares y municipales, realizar un modelo tipo de tales ordenanzas, para su posible adopcin por los municipios.

4. Las Directrices de Ordenacin del Sector Energtico fomentarn el uso de energas renovables y el ahorro energtico en el medio rural, en consonancia con las Directrices de Ordenacin del Suelo Agrario, estimulando la implantacin de instalaciones de produccin de energas renovables en los asentamientos agrcolas y en las instalaciones de produccin agraria.

Directriz 38. Intervenciones en materia energtica.

1. (NAD) Los diferentes departamentos de la Administracin Pblica de la Comunidad Autnoma, los cabildos y los ayuntamientos disearn anualmente intervenciones para el ahorro energtico y la incorporacin de nuevas energas renovables en sus actividades e instalaciones. Estas intervenciones debern mantener una especial presencia en sus centros educativos y en los edificios que se destinen a la atencin al pblico.

2. (ND) El programa de I+D de Canarias destinado a la investigacin de las energas renovables prestar una atencin especial al desarrollo de la energa elica y a aplicaciones especialmente innovadoras, tales como los aprovechamientos hidroelicos o el recurso a las potencialidades de la energa solar, geotrmica, de las olas o de las mareas.

3. (NAD) Los futuros desarrollos de suelo para actividades productivas y, en especial, aquellos destinados para las implantaciones consideradas como estratgicas, sealados ambos en los Planes Insulares de Ordenacin, incluirn entre los elementos propios de su urbanizacin las redes de distribucin de gas.

4. (R) El Gobierno de Canarias impulsar, desde sus acciones de fomento econmico, las iniciativas empresariales e institucionales que orienten sus productos a la fabricacin de bienes o a la prestacin de servicios asociados a la difusin de las energas renovables, tales como la produccin de colectores y sistemas solares trmicos, el aprovechamiento energtico de la biomasa o la valorizacin energtica de los residuos.

5. (R) Las intervenciones del Gobierno de Canarias fomentarn la urbanizacin y la construccin bioclimtica, inicialmente mediante operaciones piloto y, en atencin a los resultados obtenidos, con la introduccin de los aspectos probados ms relevantes en los pliegos que sirven de base a las edificaciones que promueve y en cualquier medida de financiacin para el fomento de la promocin de viviendas.

6. (R) La Administracin Pblica de la Comunidad Autnoma facilitar a los productores de energas renovables su acometida a la red de distribucin elctrica, para su comercializacin.

CAPTULO II
Residuos
Directriz 39. Objetivos. (ND)

1. Se elaborarn unas Directrices de Ordenacin de Residuos que regulen su gestin en cada una de las islas, asegurando su adecuado tratamiento. Estas Directrices sectoriales constituirn un instrumento de desarrollo de los aspectos territoriales de las presentes Directrices, y establecern el marco territorial para la correcta gestin de los residuos generados y gestionados en el mbito de la Comunidad Autnoma de Canarias contenidas en el Plan Integral de Residuos de Canarias.

2. Las Directrices de Ordenacin de Residuos tendrn como objetivos:

a) Reducir la produccin de residuos.

b) Incrementar su reutilizacin y reciclaje.

c) Minimizar los rechazos destinados a vertederos.

d) Maximizar su valorizacin.

e) Asegurar el adecuado tratamiento de los diferentes tipos de residuos que se producen en las islas.

 f) Establecer los requerimientos territoriales de las distintas instalaciones para la gestin de residuos.

g) Hacer efectivo el principio de quien contamina, paga.

3. Las Directrices englobarn a todas las categoras de residuos generados en las islas, dando una atencin pormenorizada a cada flujo y tipo de residuo, y especialmente a los peligrosos.

4. Las Directrices, para el establecimiento de sus determinaciones, debern tener presente los recursos econmicos disponibles, los valores ambientales del medio y las circunstancias sociales especficas de cada isla.

Directriz 40. Reduccin de la produccin de residuos. (ND)

1. Las intervenciones de fomento econmico del Gobierno de Canarias incentivarn la adopcin por las empresas de sistemas homologados de gestin ambiental, que contribuyan a minimizar su produccin de residuos y a asegurar su adecuado tratamiento y, en general, a una buena gestin ambiental. Asimismo, se incentivar la utilizacin de productos con menor carga o embalaje residual.

2. Las administraciones pblicas de Canarias garantizarn que los costes de gestin de los distintos flujos de residuos sean sufragados por los productores, mediante la aplicacin de tasas progresivas. Las autoridades insulares y municipales actualizarn los valores de las tasas de residuos urbanos y asimilables, que contemplarn la totalidad de los costes de gestin de los residuos, comprendiendo su recogida, transporte y eliminacin, la amortizacin de los equipos e infraestructuras empleados y los costes que vayan a realizarse en el desmantelamiento y clausura de las actuales instalaciones al trmino de su vida til, as como el seguimiento ambiental posterior a la clausura.

3. El Gobierno de Canarias incentivar el establecimiento de Sistemas Integrados de Gestin de Residuos entre los productores de los mismos, as como convenios con los existentes o de nueva creacin. Las autoridades ambientales concertarn con dichos productores las intervenciones necesarias para dar cumplimiento a las disposiciones pblicas y, en especial, para el funcionamiento de los sistemas de recogida selectiva, el tratamiento de los residuos mediante plantas especializadas y, eventualmente, para el transporte de los residuos entre islas o fuera del archipilago, para flujos especficos.

Directriz 41. Criterios para la gestin de residuos urbanos.

1. (NAD) La planificacin de las intervenciones en materia de residuos urbanos perseguir que cada isla disponga de unas instalaciones adecuadas a la normativa vigente en cada momento, para el la gestin y tratamiento de las distintas fracciones de residuos urbanos.

2. (NAD) Con excepcin de La Gomera y El Hierro, que transportarn preferentemente las fracciones valorizables de sus residuos a otras islas, las dems islas, dispondrn de plantas de clasificacin y recuperacin de envases y otros productos reciclables, de plantas de compostaje y de plantas de valorizacin energtica de residuos.

3. (ND) Los Planes Insulares de Ordenacin prevern las reservas de suelo destinados a infraestructuras para la gestin y tratamiento de residuos. Entre los criterios bsicos que deben ser tenidos en cuenta para la seleccin de esas implantaciones debern contemplarse el respeto a los Espacios Protegidos, la existencia de condiciones hidrogeolgicas y climticas favorables, el mantenimiento de una distancia mnima de 500 metros respecto a ncleos urbanos y de 250 metros respecto de asentamientos rurales o agrcolas, y las condiciones de accesibilidad.

4. (NAD) Las diferentes instalaciones ambientales para el tratamiento de los residuos urbanos debern ubicarse preferentemente en un complejo ambiental, que facilite las tareas de clasificacin y tratamiento.

5. (NAD) Las administraciones locales procedern a la implantacin de la recogida selectiva en fracciones, en cuanto se disponga de las instalaciones adecuadas para su correspondiente tratamiento.

6. (NAD) Las administraciones pblicas establecern las medidas para fomentar el sistema de depsito, devolucin y retorno de envases, prestando una especial atencin a los que se utilizan en la hostelera, la restauracin y el catering.

7. ND) Los Planes Insulares de Ordenacin determinarn los criterios de ubicacin de los puntos limpios a establecer en cada isla, en los lugares de mayor produccin de esta clase de residuos. El planeamiento general determinar la localizacin pormenorizada de estas instalaciones. Se localizarn en suelo urbano con destino industrial, terciario o residencial, en emplazamientos que minimicen su posible impacto ambiental y conforme a las estrategias de recogida de los residuos existentes en los municipios.

8. (ND) Los Planes Territoriales Especiales de Residuos de cada isla contendrn un programa de clausura y sellado de vertederos incontrolados, que ha de estar finalizado antes del 31 de diciembre de 2006.

9. (ND) Los Planes Territoriales Especiales de Residuos de cada isla prevern el calendario para la clausura y desmantelamiento de las instalaciones de depsito de residuos, y los criterios para la formulacin de sus correspondientes planes de vigilancia.

Directriz 42. Criterios para la recogida de residuos urbanos.

1. (NAD) El Gobierno de Canarias, en concertacin con las restantes administraciones pblicas canarias, establecer un programa para la efectiva implantacin de la recogida selectiva de papel, cartn y vidrio en la totalidad de los municipios.

2. (ND) Los Planes Territoriales Especiales fomentarn el establecimiento de sistemas mancomunados de recogida de residuos urbanos y, en particular, de papel, cartn y vidrio, all donde sea posible.

3. (ND) El planeamiento de desarrollo deber prever los espacios y lugares adecuados para la ubicacin de los contenedores de residuos, de manera que se asegure su implantacin y se facilite la accesibilidad a los usuarios.

4. (ND) Los municipios de ms de 5.000 habitantes establecern en sus ordenanzas municipales la obligacin de que las nuevas edificaciones y urbanizaciones prevean espacios comunes para albergar los diferentes contenedores requeridos para la recogida domiciliaria y los contenedores requeridos para la recogida selectiva.

Directriz 43. Criterios de gestin para los residuos agrarios.

1. (ND) Las Directrices de Ordenacin de Residuos prevern medidas de fomento de la recogida y tratamiento conjunto de los residuos ganaderos.

2. (ND) Las Directrices de Ordenacin de Residuos determinarn los criterios que se seguirn en el tratamiento de los residuos ganaderos procedentes de las explotaciones intensivas, atendiendo a las concentraciones territoriales que stas registren, a las mejores tecnologas disponibles y al nmero de cabezas que renan dichas explotaciones, dando prioridad a las soluciones que se orienten hacia el compostaje y hacia la valorizacin energtica de los purines.

3. (NAD) Las instalaciones ganaderas intensivas de nueva creacin debern justificar el correcto tratamiento de sus residuos para recibir las autorizaciones administrativas oportunas. Las Directrices de Ordenacin de Residuos establecern soluciones adecuadas para las instalaciones ganaderas intensivas ya creadas a la entrada en vigor de las mismas.

4. (NAD) En materia de residuos agrcolas, el Gobierno de Canarias y los cabildos debern establecer medidas para la recogida eficaz de los envases de pesticidas y los sistemas de recogida y tratamiento de los plsticos de invernadero y otros residuos agrcolas.

5. (R) Las intervenciones de fomento econmico del Gobierno de Canarias primarn, especialmente, las iniciativas empresariales orientadas a la produccin de piensos a partir de los residuos vegetales y las que aprovechen la biomasa y los dems residuos orgnicos para la obtencin de compost y energa.

6. (R) Las actuaciones pblicas para la regeneracin de suelos darn prioridad, en sus bases de licitacin y en sus proyectos constructivos, al empleo del compost procedente de residuos vegetales y animales generados en Canarias.

Directriz 44. Criterios para la gestin de los residuos de construccin y demolicin. (ND)

1. Las Directrices de Ordenacin de Residuos fijarn los requisitos que han de cumplir las instalaciones de tratamiento y depsito de residuos de construccin y demolicin. Entre los requisitos se prestar una especial atencin a orientar su ubicacin hacia canteras abandonadas y clausuradas, procediendo a su rehabilitacin, con las fracciones de dichos residuos no susceptibles de ser reciclados.

2. Las Directrices de Ordenacin de Residuos establecern la obligacin de asociar las licencias municipales de demolicin o de nueva obra con el establecimiento de garantas para el adecuado tratamiento de los residuos que esas obras generen.

3. Las administraciones pblicas incorporarn en sus baremos de puntuacin para la licitacin pblica el empleo de materiales producto del reciclado de los residuos de construccin y demolicin que puedan aplicarse en la obra civil y en la edificacin, cuando la naturaleza de la obra o de la edificacin as lo permita, y de conformidad con las prescripciones de las normas tcnicas que determinen las condiciones de los mismos.

4. Los Planes Territoriales Especiales de Residuos contendrn un programa de actuaciones para el sellado y recuperacin de los vertederos ilegales de residuos de construccin y demolicin existentes.

Directriz 45. Prevencin de suelos contaminados.

1. (NAD) Los residuos susceptibles de causar procesos de contaminacin de los suelos debern almacenarse convenientemente por los productores y entregarse para su gestin a gestores autorizados, en operaciones documentadas.

2. (ND) Las Directrices de Ordenacin de Residuos establecern los mtodos a emplear en el confinamiento y gestin de los residuos de esta ndole ms habituales, prestando una especial atencin a los que se generan en el entorno de las instalaciones portuarias y en los espacios para actividades productivas.

Directriz 46. Criterios para la gestin de lodos de depuradoras de aguas residuales. (ND)

1. Las Directrices de Ordenacin de Residuos establecern las determinaciones que aseguren el adecuado tratamiento de los lodos producidos en las depuradoras de aguas residuales.

2. El destino final de los lodos se orientar hacia la obtencin de compost y su reutilizacin en la mejora de los suelos, as como su valorizacin energtica. Los lodos procedentes de reas industriales debern ser analizados antes de su eventual utilizacin para la obtencin de compost.

3. El programa de I+D de Canarias relacionado con los residuos integrar, de forma especial, el estudio e investigacin para la produccin y aplicacin del compost procedente de lodos de depuracin de aguas residuales en suelos forestales y agrcolas, en operaciones de acondicionamiento paisajstico y en la jardinera pblica.

Directriz 47. Instrumentos de ordenacin y gestin.

1. (ND) Las Directrices de Ordenacin de Residuos se aplicarn de forma especfica a travs de Planes Territoriales Especiales para cada isla, que darn cuenta de las intervenciones necesarias para atender a todos los tipos de residuos que se produzcan en cada una de ellas. Los Planes Directores Insulares de Residuos, en lo sucesivo, adoptarn la forma de Planes Territoriales Especiales.

2. (NAD) En el plazo mximo de dos aos, se proceder a la constitucin de los organismos de mbito insular encargados de la planificacin y control de la produccin de los distintos flujos de residuos y de su gestin. Por las administraciones pblicas canarias se fomentar la creacin de mancomunidades o la insularizacin de la recogida, transporte y tratamiento de residuos urbanos y asimilables y, en particular, de los flujos recogidos de forma selectiva.

TTULO IV
Ordenacin territorial
CAPTULO I
Modelo territorial
Directriz 48. Modelo territorial bsico. (NAD)

1. Las presentes Directrices tienen entre sus fines el establecer estrategias de accin territorial para la definicin del modelo territorial bsico de Canarias, cuyas lneas fundamentales se contienen en los artculos 3 y 5 del Texto Refundido de las Leyes de Ordenacin del Territorio de Canarias y de Espacios Naturales de Canarias, que establecen los criterios y los fines para la actuacin de los poderes pblicos.

2. En este sentido, las presentes Directrices hacen suya y persiguen aplicar y hacer aplicar en el archipilago canario, de acuerdo con sus caractersticas, la Estrategia Territorial Europea, por lo que las intervenciones tanto pblicas como privadas, que se lleven a cabo en el archipilago canario, debern contribuir a la implantacin de un modelo territorial integrado y sostenible, cuyos rasgos fundamentales son:

a) La configuracin de un territorio equilibrado, organizado en un conjunto de centralidades escalonadas que permitan el acceso de los ciudadanos a unos servicios eficientes y una mejor calidad de vida, la consolidacin de unas ciudades ms dinmicas, el desarrollo endgeno de las reas rurales y una mejor y ms diferenciada articulacin entre el medio rural y el medio urbano, incorporando criterios de cercana y disminuyendo las necesidades de movilidad.

b) La integracin de la ordenacin ambiental y territorial, predominando los criterios y determinaciones ambientales.

c) La conservacin de los recursos naturales y de los suelos de inters agrario, litorales y de valor paisajstico, considerndolos como recursos estratgicos para el desarrollo econmico, la cohesin social y el bienestar de la poblacin. Tendrn la misma consideracin que el capital financiero, de forma que ambos sern relevantes en la toma de decisiones.

d) El desarrollo de ncleos de poblacin ms compactos, complejos y atractivos, en los que se use ms eficientemente el suelo, mediante su reutilizacin y densificacin, y se impulse la integracin social y funcional, evitando la prctica extensiva de la zonificacin urbana, y favoreciendo igualmente una reduccin de las demandas de movilidad urbana.

e) La igualdad de acceso a las infraestructuras, los equipamientos, el conocimiento y la informacin.

 f) El reconocimiento de la isla como unidad bsica de planeamiento de los recursos naturales y del territorio y al municipio como unidad de ordenacin urbanstica.

g) La contencin de la extensin urbana y fortalecimiento de la gestin urbanstica y la intervencin pblica en el mercado del suelo.

h) La simultnea atencin especfica a la calidad del medio y su paisaje, como protagonistas de la ordenacin, incluyendo el esponjamiento del tejido urbano.

Directriz 49. Formulacin, aprobacin y vigencia del planeamiento.

1. (ND) Las administraciones pblicas de Canarias implantarn el modelo territorial sealado mediante la formulacin de los diversos instrumentos de planeamiento, la definicin de programas de apoyo econmico complementarios a los mismos, el desarrollo de Instrucciones y Normas Tcnicas, la produccin de la cartografa y de las bases de datos necesarias y la formacin de su personal.

2. (ND) En el marco de esas tareas, las administraciones pblicas canarias, debern:

a) Justificar el inters general y la conveniencia y oportunidad de las actuaciones que desarrollen los instrumentos de ordenacin.

b) Prestar especial atencin a la clasificacin de suelo rstico en las periferias urbanas y a la conservacin de los suelos rsticos de proteccin econmica, con valores existentes o potenciales.

3. (NAD) Las administraciones urbansticas facilitarn la mejor difusin de las decisiones que adopten en materia de planeamiento y de las razones y criterios que justifican su adopcin. En particular, la Comisin de Ordenacin del Territorio y Medio Ambiente de Canarias elaborar y difundir la justificacin y la valoracin del inters general y los efectos ambientales y territoriales de sus acuerdos de aprobacin e informe del planeamiento.

4. (NAD) Las administraciones pblicas canarias comprobarn sistemticamente la vigencia del planeamiento y el cumplimiento de los requisitos establecidos legalmente, atendiendo en particular a la publicacin ntegra de la normativa urbanstica.

Directriz 50. Prevencin de riesgos.

1. (ND) El planeamiento, en todos sus niveles, y los proyectos sectoriales de infraestructuras dedicarn un apartado especfico a la prevencin de riesgos ssmicos, geolgicos, meteorolgicos u otros, incluyendo los incendios forestales, en su caso. Cuando fuera necesario, el planeamiento determinar las disposiciones a que las edificaciones e infraestructuras debern atenerse para minimizar tales riesgos y prestar una especial atencin a la justificacin de la localizacin y caractersticas de las infraestructuras y servicios esenciales en caso de emergencia.

2. (NAD) La justificacin precisa y exhaustiva, y el anlisis ponderado de las caractersticas geolgicas y orogrficas del lugar de actuacin, sern requisitos necesarios para la excepcional ocupacin y canalizacin de barrancos, barranquillos y escorrentas.

3. (ND) El planeamiento definir las reas que debern ser excluidas del proceso de urbanizacin y edificacin por razones de riesgo y los criterios a seguir en el trazado y diseo de las infraestructuras por tal causa.

4. (ND) El planeamiento general establecer los criterios de diseo para evitar o minimizar los riesgos, tanto en las reas urbanas existentes como en los mbitos y sectores a ocupar, y adoptar determinaciones para la correccin de las situaciones de riesgo existentes, en particular la modificacin, sustitucin o eliminacin de edificaciones e infraestructuras que se encuentren en situacin de peligro o puedan provocar riesgos, especialmente en relacin con las escorrentas naturales y el drenaje.

Directriz 51. Gestin del planeamiento. (NAD)

Para facilitar la ejecucin de las actuaciones conducentes a la implantacin del modelo, las administraciones pblicas canarias debern:

a) Desarrollar la transmisin permanente de ideas, la educacin y la formacin sobre sistemas de ejecucin y mecanismos de gestin urbanstica y territorial, fomentando su desarrollo demostrativo con la colaboracin de empresas privadas o pblicas.

b) Colaborar en la constitucin de agencias insulares de gestin territorial y urbanstica que asesoren y colaboren en el desarrollo de actuaciones territoriales y urbansticas con los municipios que lo soliciten.

c) Delimitar y desarrollar reas de Gestin Integrada y programar actuaciones demostrativas.

d) Delimitar y desarrollar reas de Rehabilitacin Integral y programar actuaciones demostrativas.

e) Desarrollar el patrimonio pblico de suelo, como instrumento bsico de intervencin en el mercado, mediante:

1) Las aportaciones directas de las propias administraciones, desarrollando un programa especfico de dotacin econmica para tal fin.

2) La utilizacin de los mecanismos legales establecidos, tales como la reserva de suelo para su adquisicin con tal destino o la delimitacin de reas de tanteo y retracto.

3) La reglamentacin de dicho patrimonio, a fin de establecer los necesarios mecanismos de control y transparencia de su destino y uso.

4) La formacin de mancomunidades o consorcios insulares entre las administraciones pblicas canarias que deseen desarrollar una gestin estratgica unitaria de sus respectivos patrimonios de suelo, estudiando igualmente la conveniencia y viabilidad de crear eventuales institutos u otros rganos autonmicos que tengan por objeto la gestin del patrimonio pblico de suelo.

5) El cumplimiento estricto del procedimiento de los convenios urbansticos, destinando a incremento del patrimonio pblico de las compensaciones recibidas a travs de los mismos.

Directriz 52. Disciplina. (NAD)

Para el cumplimiento eficaz de las determinaciones del planeamiento, la Agencia de Proteccin del Medio Urbano y Natural, junto con las administraciones pblicas canarias, debern:

a) Desarrollar campaas permanentes de difusin sobre disciplina urbanstica y territorial.

b) Desarrollar un programa especial de actuacin inspectora y disciplinar, incrementando los recursos humanos y materiales para intervenir, especialmente, en los casos de edificacin irregular en el suelo rstico.

c) Impulsar eficazmente la instruccin y resolucin de los expedientes sancionadores incoados, destinando los recursos recaudados a la recuperacin ambiental.

d) Determinar los terrenos rsticos que hayan sufrido un proceso irregular de parcelacin urbanstica, a efectos de aplicacin del principio de no reclasificacin establecido en el Texto Refundido de las Leyes de Ordenacin del Territorio de Canarias y de Espacios Naturales de Canarias.

e) Realizar un programa de vigilancia del planeamiento vigente, comprobando su publicacin y eventual afeccin por la legislacin posterior, as como su posible efecto sobre las licencias urbansticas otorgadas.

CAPTULO II
Sistema territorial
Directriz 53. Elementos del sistema. (ND)

1. El planeamiento deber considerar el sistema territorial integrado al menos por los siguientes elementos:

a) El sistema urbano, formado por las ciudades y los ncleos urbanos en el medio rural, as como por los espacios destinados a las actividades econmicas, incluidas las zonas tursticas.

b) El sistema rural, constituido por los espacios excluidos de los procesos de urbanizacin por su valor como espacio vaco o por razones econmicas y ambientales, incluidos los espacios protegidos y los paisajes naturales y culturales.

c) El sistema de infraestructuras y servicios, compuesto por las grandes infraestructuras, equipamientos estructurantes y sistemas generales de relevancia territorial.

2. Los sistemas urbanos insulares se basarn en el reconocimiento de las caractersticas de los diferentes ncleos urbanos, pudiendo distinguir:

a) Ncleos I, centros de especial concentracin de servicios de nivel autonmico, integrados las reas metropolitanas capitalinas de Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria.

b) Ncleos II, principales centros de servicios de nivel insular. Tendrn esta consideracin el resto de las capitales insulares, as como aquellos ncleos que desde la ordenacin insular se definan como ncleos de servicios para atender las necesidades de un mbito territorial y poblacional amplio, superior en todo caso al del municipio.

c) Ncleos III, centros locales. Centros de concentracin de servicios ms inmediatos y menos especializados que los anteriores, destinados a un mbito limitado a nivel municipal o de pequea comarca aislada.

d) Ncleos IV, otros ncleos. Centros de servicios limitados a su propia poblacin y la del entorno rural inmediato.

Directriz 54. Objetivos del sistema. (ND)

1. A nivel interinsular, la ordenacin del territorio y de los recursos naturales definir polticas de suelo dirigidas al equilibrio, sobre las siguientes bases:

a) Establecer en las islas de Lanzarote y Fuerteventura ritmos de crecimiento adecuados a su limitada capacidad de carga social y a la habilitacin de las infraestructuras y servicios exigidas, al tiempo que preserven la fragilidad ambiental de Lanzarote y la amplia capacidad territorial de desarrollo de Fuerteventura.

b) Contener el crecimiento poblacional y de la ocupacin del suelo de las islas de Gran Canaria y Tenerife, fomentando la movilidad laboral hacia las restantes islas, conforme a las caractersticas y capacidades de carga de cada una de ellas, mediante adecuadas polticas de empleo, suelo, vivienda, transportes, infraestructuras y equipamientos bsicos.

c) Impulsar el desarrollo econmico, poblacional y ocupacional de las islas de La Gomera, La Palma y El Hierro, teniendo en cuenta en todo momento la fragilidad de sus sistemas naturales y socioculturales.

2. En el mbito de cada isla, el Plan Insular de Ordenacin deber definir e impulsar sistemas territoriales equilibrados y eficientemente articulados, desarrollando estrategias que tengan por objeto contener el crecimiento demogrfico y la concentracin de actividades en las ciudades capitalinas y los corredores costeros de cada isla, favoreciendo el desarrollo de nuevas centralidades.

3. En el nivel de los municipios, el planeamiento general definir actuaciones de reequilibrio y centralizacin, que contribuyan a mantener la poblacin del medio rural, mediante el fortalecimiento de los ncleos intermedios, fomentando la concentracin de la poblacin en los mismos y limitando el crecimiento residencial en los asentamientos rurales al crecimiento endgeno y en los asentamientos agrcolas a implantaciones excepcionales en los ms alejados y aislados dentro del sistema.

4. A nivel urbano, el planeamiento urbanstico deber tener por objetivo el desarrollo de unas ciudades social y funcionalmente ms ricas y complejas, diversificando las distintas funcionalidades y centralidades, procurando potenciar la identificacin de sus barrios y zonas, y garantizando a los ciudadanos la disponibilidad de niveles de servicio y dotaciones prximos y adecuados a sus necesidades.

Directriz 55. Estrategias de transformacin territorial. (ND)

El planeamiento insular y, en su marco, el planeamiento general, debern establecer estrategias de transformacin territorial adecuadas a los diferentes procesos territoriales que cada espacio a ordenar experimente, y considerando los siguientes mbitos y criterios, que debern utilizarse de acuerdo con las caractersticas y el modelo territorial definido en cada isla:

a) Las capitales, espacios metropolitanos, y corredores costeros de las dos islas centrales conforman las reas de mximo grado de transformacin. Se fomentarn en ellas intervenciones de rehabilitacin integral y renovacin urbana extensa en los centros urbanos y los espacios para las actividades econmicas, especialmente terciarias y la ubicacin de equipamientos metropolitanos de escala insular y alta especializacin, relacionados con su mxima accesibilidad, as como la concentracin de densidades y la implantacin de zonas perifricas de proteccin.

b) La primera periferia est integrada por el borde de las reas metropolitanas y por los ncleos capitalinos de las restantes islas y caracterizada por procesos de transformacin acelerados e impactantes. Se impulsarn en ellas determinaciones y medidas para el refuerzo de centralidades, las operaciones de implantacin de equipamientos urbanos y la renovacin urbana de carcter puntual o intermedio, dirigidas hacia la consecucin de condiciones de habitabilidad y calidad ambiental, la proteccin de la periferia agrcola inmediata y la erradicacin del crecimiento irregular, orientando las intervenciones en vivienda hacia una tipologa que evite el gran consumo de suelo y promueva el crecimiento en altura.

c) En la segunda periferia, constituida por las comarcas de norte en las islas centrales y los mbitos de centralidad comarcal de las restantes islas, se promovern intervenciones para el refuerzo y consolidacin de centros comarcales, se reorientar su crecimiento edificatorio hacia formas ms eficaces de uso del territorio, evitando las modalidades actuales de ocupacin extensiva de suelo de aptitud agrcola en el permetro de ncleos tradicionales.

d) La zona interior que engloba las zonas de cumbre y comarcas occidentales, en las islas centrales, y las zonas ms alejadas de las restantes islas, caracterizada por un nivel mnimo de transformacin y un modelo de ocupacin del suelo de baja densidad, en la que se inducir su crecimiento endgeno, se promover la consolidacin y fortalecimiento de los actuales ncleos urbanos como centros de residencia y servicios, la recuperacin del patrimonio edificado y la integracin paisajstica de las nuevas construcciones, y el mantenimiento del carcter rural y, en su caso, productivo, de las formas tradicionales de poblamiento rural, derivando claramente la demanda residencial hacia los ncleos urbanos.

e) Las zonas tursticas, en las que se promover la contencin del crecimiento, la cualificacin del espacio mediante operaciones de rehabilitacin urbana y el refuerzo de los servicios complementarios y comerciales, y de los equipamientos de ocio, teniendo en cuenta su doble carcter, al estar integradas en algunos de los mbitos territoriales anteriores.

Directriz 56. Instrumentos de reequilibrio y transformacin territorial.

1. (ND) Para la instrumentacin de las estrategias de equilibrio, estructuracin y transformacin, el planeamiento incidir de manera particular en las polticas de vivienda y suelo, con especial atencin a la reserva y utilizacin del patrimonio pblico de suelo; las infraestructuras de transportes y comunicaciones; las polticas sectoriales, en especial agrarias, industriales, energticas y tursticas; y la localizacin de usos estratgicos de carcter industrial y terciario, as como el turstico.

2. (NAD) En el plazo de un ao, los cabildos insulares de las islas capitalinas debern iniciar la formulacin de los Planes Territoriales Parciales para la ordenacin de las respectivas reas metropolitanas, que fijarn las materias y criterios sobre los que se armonizarn los planes generales de ordenacin de los municipios afectados y las reas en las que se extremar dicha armonizacin.

CAPTULO III
Proteccin del litoral
Directriz 57. Ordenacin del litoral. (ND)

1. En el marco de estas Directrices, se formularn unas Directrices de Ordenacin del Litoral, orientadas hacia la disminucin de la presin urbana e infraestructural en el litoral y su regeneracin, recuperacin y acondicionamiento para el uso y disfrute pblicos.

2. El planeamiento insular y, en su marco, el planeamiento general considerarn el espacio litoral como una zona de valor natural y econmico estratgico, notablemente sobreutilizada, orientando sus determinaciones en consonancia con tales circunstancias.

3. Los Planes Insulares de Ordenacin delimitarn mbitos que conformen unidades litorales homogneas, con entidad suficiente para su ordenacin y gestin, y establecern determinaciones para su desarrollo mediante Planes Territoriales Parciales que tengan por objeto la proteccin y ordenacin de los recursos litorales, as como la ordenacin de las actividades, usos, construcciones e infraestructuras susceptibles de ser desarrollados en el espacio litoral.

4. Cuando la lnea de litoral se encuentre ya clasificada como suelo urbano o urbanizable o categorizada como asentamiento rural, u ocupada por grandes infraestructuras viarias, portuarias o aeroportuarias, el planeamiento podr ordenar los terrenos situados hacia el interior conforme al modelo territorial que se establezca. Cuando la lnea de litoral no se encuentre ocupada, la implantacin de nuevas infraestructuras y la clasificacin de nuevos sectores de suelo urbanizable en la zona de influencia del litoral, de 500 metros de anchura, medidos a partir del lmite interior de la ribera del mar, tendr carcter excepcional y habr de ser expresamente previsto y justificado por las Directrices de Ordenacin sectoriales y el planeamiento insular. Todo ello, sin perjuicio del ejercicio de las competencias sectoriales que no se encuentren dentro del mbito autonmico de decisin.

CAPTULO IV
Proteccin del suelo rstico
Directriz 58. Generalidades. (ND)

1. Para el desarrollo de los criterios y objetivos definidos para el suelo rstico, en las presentes Directrices, se formularn unas Directrices de Ordenacin del Suelo Agrario.

2. Para la mejor proteccin de los valores y las aptitudes del suelo rstico, el planeamiento considerar los siguientes criterios:

a) Potenciacin y fomento de la implantacin del uso residencial en los ncleos urbanos, limitando el desarrollo residencial en los asentamientos a la colmatacin interior de los rurales y a supuestos excepcionales en los asentamientos agrcolas.

b) Exigencia de justificacin suficiente y precisa del inters general y la prdida de los valores que justificaron la clasificacin, para las revisiones puntuales del planeamiento general cuyo objeto sea la reclasificacin de suelo rstico a urbano o urbanizable.

c) Definicin de forma precisa y firme, por el planeamiento general, de los lmites del suelo rstico, con atencin especial al tratamiento de las periferias urbanas, el entorno de los ncleos y los bordes de las vas rurales, desarrollando un mapa de zonas de inters agrcola de la periferia urbana que evite la prdida de sus valores y su integracin en el proceso urbano. El planeamiento evitar la delimitacin de asentamientos rurales y agrcolas contiguos o en las inmediaciones de los ncleos urbanos, priorizando la categora de proteccin agraria y estableciendo, en su caso, regmenes especiales fuera de ordenacin para la edificacin residencial existente.

d) Previsin de reservas de suelo para patrimonio pblico destinado al desarrollo de programas de vivienda especficos para los ncleos urbanos en el medio rural.

e) Restriccin al incremento del viario rural y condicionamiento de la mejora del viario existente, mimetizando su presencia con vegetacin y materiales adecuados.

 f) Previsin de corredores y fomento, en determinadas reas, de las defensas mediante setos vegetales, con exclusin de vallados de fbrica, salvo en asentamientos rurales y, excepcionalmente, vinculados a explotaciones pecuarias o a determinadas instalaciones agrcolas tecnolgicamente avanzadas.

g) Ordenacin de la rehabilitacin de las edificaciones con destino residencial o turstico, con estricto respeto a los requisitos de antigedad y legalidad, y resolviendo los eventuales impactos derivados de las necesidades infraestructurales de acceso, abastecimiento de energa, tratamiento de aguas residuales y eliminacin de residuos.

Directriz 59. Actuaciones.

1. (ND) El planeamiento insular definir o, en su caso, establecer los criterios para que los planeamientos generales concreten una red de parques periurbanos cercanos a las principales concentraciones de poblacin, como soporte de usos recreativos y de ocio y disuasores de la inadecuada utilizacin para tal fin de los espacios naturales protegidos y las mayores demandas de movilidad que comporta.

2. (ND) En el marco establecido por el planeamiento insular, el planeamiento general establecer las condiciones para las actuaciones de inters general, incorporando directamente las ya previstas cuando sean compatibles con la categora de suelo de que se trate, calificndolas como equipamientos estructurantes o sistemas generales, y desarrollando las no previstas, mediante Proyectos de Actuacin Territorial a ubicar, preferentemente, en los bordes de asentamientos rurales o agrcolas, reforzando y reactivando as ncleos urbanos en el medio rural que se encuentren en decadencia.

3. (ND) Los Planes Insulares de Ordenacin contendrn los criterios sobre las condiciones de implantacin de la edificacin, en suelo rstico, que deber desarrollar el planeamiento general. Tales criterios tendrn como objeto fortalecer la conservacin de la actividad agraria en el medio rural, mejorar la calidad de vida de quienes se ocupan de ella y preservar los valores paisajsticos y los recursos de suelo de mayor valor productivo, tomando en consideracin las necesidades y caractersticas propias del medio rural en cada isla y el patrimonio edificatorio ya existente.

Directriz 60. Espacios naturales protegidos. (ND)

1. El Plan Insular de Ordenacin, en su calidad de Plan de Ordenacin de los Recursos Naturales de la isla, establecer los criterios y objetivos para la ordenacin de los espacios naturales protegidos.

2. El planeamiento insular y de los espacios naturales protegidos prever la reserva, para incorporar al patrimonio pblico de suelo, de los mbitos ms valiosos de dichos espacios que requirieran de una proteccin y gestin excepcionales.

3. Para una efectiva gestin de los espacios naturales, el Gobierno de Canarias, en coordinacin con los cabildos y con los ayuntamientos afectados, declararn como reas de gestin integrada en aquellos espacios para los que constituya una figura de gestin adecuada y promovern la dotacin efectiva de programas econmicos vinculados a su gestin.

Directriz 61. Repoblacin y reforestacin. (ND)

1. El planeamiento compatibilizar, en las categoras de suelo de proteccin ambiental que sea posible, la repoblacin forestal y la mejora del paisaje.

2. Las administraciones pblicas fomentarn las prcticas de repoblacin, por su impacto paisajstico favorable y como medida para evitar la prdida de suelos por erosin.

3. El planeamiento procurar una delimitacin extensiva de la categora de suelo rstico de proteccin natural o paisajstica con destino a la repoblacin en suelos de medianas y cumbres con condiciones para ello y, eventualmente, de suelo rstico de proteccin forestal, en ausencia de otros valores ms relevantes de carcter ambiental.

Directriz 62. Actividades agrarias. (ND)

1. El planeamiento delimitar y preservar de la urbanizacin y las infraestructuras el suelo rstico de proteccin agraria, por el carcter estratgico de su valor productivo y paisajstico, y su relevante valor social y cultural, en relacin con la poblacin y los usos y estructuras agrarias tradicionales. Como criterio general, se buscarn las alternativas de ubicacin que no afecten a los suelos de valor reconocido, estn o no en cultivo.

2. El planeamiento insular delimitar las zonas de inters agrcola, evitando su transformacin y estableciendo criterios y determinaciones de proteccin, en funcin de su valor edafolgico y paisajstico.

3. Los Proyectos de Actuacin Territorial que se emplacen en terrenos categorizados como suelo rstico de proteccin agraria, debern estar vinculados a actuaciones de recuperacin agraria y emplazarse en reas agrcolas degradadas y en los suelos de menor valor agrolgico.

Directriz 63. Asentamientos rurales. (ND)

1. El planeamiento insular, en el establecimiento de criterios de reconocimiento y ordenacin, y el planeamiento general, en su ordenacin pormenorizada, tratarn los asentamientos rurales como formas tradicionales de poblamiento rural, estableciendo como objetivo bsico de su ordenacin el mantenimiento de dicho carcter rural, evitando su asimilacin y tratamiento como suelos urbanos o urbanizables en formacin. Para alcanzar dicho objetivo, el planeamiento habr de observar las siguientes determinaciones:

a) La delimitacin se realizar en base al permetro definido por las viviendas existentes, evitando cualquier extensin hacia el exterior inedificado.

b) Las nuevas edificaciones residenciales se limitarn mediante la colmatacin interior del asentamiento.

2. En aplicacin de los principios anteriores, y salvo lo dispuesto expresamente por el planeamiento insular, en funcin del modelo territorial insular especfico, el planeamiento general ordenar los asentamientos rurales de acuerdo con los siguientes criterios:

a) El reconocimiento de los asentamientos se realizar de acuerdo con sus caractersticas territoriales. En ningn caso, salvo lo dispuesto expresamente por el planeamiento insular, podrn reconocerse como asentamientos los conjuntos con menos de 10 viviendas, y una densidad inferior a 5 viviendas por hectrea.

b) El planeamiento general mantendr la estructura rural de los asentamientos, mejorando, en su caso, los viales existentes y evitando la apertura de los nuevos, salvo excepciones justificadas, o que pretendan la colmatacin interior del asentamiento. No se admitirn las segregaciones y parcelaciones con aperturas de nuevas vas, ya sean de carcter privado o pblico, para el acceso a las diferentes viviendas, salvo que actan en el sentido de lo dispuesto en el apartado 1 b).

c) Se evitarn las tipologas y procesos de produccin de suelo y edificacin propios del suelo urbano y, en particular, los proyectos y promociones para ms de dos viviendas, salvo rehabilitacin de patrimonio con valor arquitectnico o etnogrfico.

d) Las reservas de suelo para espacios libres, dotaciones y equipamientos, se graduar de acuerdo con los diferentes tipos de asentamientos rurales, con una superficie entre el 50% y el 100% de la prevista para los planes parciales y pudiendo concentrar las mismas en determinados usos, conforme igualmente a las caractersticas de los asentamientos.

e) Los usos industriales admisibles sern los preexistentes vinculados a las actividades agrarias y los de carcter artesanal compatibles con la vivienda, as como los talleres compatibles con el uso residencial del inmueble.

3. El planeamiento, en la regulacin del uso turstico, incluido el turismo rural, y sin perjuicio de lo dispuesto en la legislacin especfica aplicable, seguir los siguientes criterios:

a) El planeamiento general, conforme a las determinaciones del planeamiento insular, fijar la capacidad alojativa mxima por ncleo, en funcin de sus caractersticas y la capacidad prevista.

b) Salvo determinacin justificada del planeamiento insular, los establecimientos tursticos con capacidad superior a las 10 plazas alojativas se localizarn preferentemente en el borde exterior de los asentamientos.

Directriz 64. Asentamientos agrcolas. (ND)

1. El planeamiento insular, en el establecimiento de criterios de reconocimiento y ordenacin, y el planeamiento general, tratarn los asentamientos agrcolas como suelos agrarios con edificacin residencial vinculada a dicha explotacin. El objetivo bsico de su ordenacin ser el mantenimiento de su carcter productivo y rural, evitando su asimilacin a asentamientos rurales. Para alcanzar dicho objetivo, el planeamiento habr de observar las siguientes determinaciones:

a) La delimitacin se realizar sobre la base de los valores agrarios y las viviendas existentes, definiendo estrictamente el permetro del rea de explotacin agropecuaria en que haya tenido lugar un proceso de edificacin residencial, evitando cualquier extensin hacia el exterior de la misma.

b) Las nuevas implantaciones de uso residencial tendrn carcter excepcional, debern constituir complemento de una explotacin y se permitirn exclusivamente en aquellos asentamientos en que el planeamiento expresamente lo justifique por su aislamiento y lejana de los ncleos urbanos.

2. En aplicacin de los principios anteriores, y salvo lo dispuesto expresamente por el planeamiento insular, en funcin del modelo territorial insular especfico, el planeamiento general ordenar los asentamientos agrcolas de acuerdo con los siguientes criterios:

a) El uso residencial se considerar como uso complementario y vinculado a la explotacin agrcola o ganadera existente.

b) El reconocimiento de los asentamientos agrcolas se realizar tomando como base sus valores agrarios y la existencia previa de viviendas.

c) Evitar la delimitacin de asentamientos contiguos a suelos urbanos y urbanizables, salvo excepciones justificadas de viviendas ya existentes.

d) La ordenacin prohibir la apertura de nuevos viales y mantendr la estructura productiva y rural del asentamiento y la estructura parcelaria preexistente, permitiendo segregaciones que no afecten a las estructuras agrarias de valor etnogrfico y cuando las superficies sean superiores a la unidad mnima de cultivo, salvo las excepciones previstas en su correspondiente normativa y, en todo caso, superiores a 10.000 metros cuadrados.

e) Se evitarn las tipologas y procesos de produccin de suelo y edificacin propios del suelo urbano y, en particular, los proyectos y promociones para ms de una vivienda, salvo rehabilitacin de patrimonio con valor arquitectnico o etnogrfico. En todo caso, las viviendas sern de tipo unifamiliar y aislado, admitindose una sola vivienda por parcela, incluidas las ya existentes.

 f) El planeamiento general no realizar reserva alguna con destino a espacios libres, dotaciones ni equipamientos.

g) Los usos industriales admisibles sern los preexistentes vinculados a las actividades agrarias y los de carcter artesanal compatibles con la vivienda, as como la pequea industria relacionada con las actividades agrarias propias de la explotacin.

3. El planeamiento, en la regulacin del uso turstico, incluido el turismo rural, y sin perjuicio de lo dispuesto en la legislacin especfica aplicable, seguir los siguientes criterios:

a) Slo se permitirn los establecimientos destinados al turismo rural, salvo determinaciones legales especficas.

b) El planeamiento general, conforme a las determinaciones del planeamiento insular, fijar la capacidad alojativa mxima por ncleo, en funcin de sus caractersticas y la capacidad prevista.

Directriz 65. Proteccin territorial. (ND)

1. La clasificacin de suelo rstico en la categora de proteccin territorial se aplicar a los terrenos que, careciendo de valores ambientales e inters productivo, sea necesario preservar del proceso urbanizador para el mantenimiento del modelo territorial o del valor del medio rural no ocupado, del ecosistema insular y de su capacidad de sustentacin de desarrollo urbanstico o resulten inadecuados para la urbanizacin por causas econmicas o por riesgos.

2. Se evitar su ocupacin por proyectos de actuacin territorial cuando no resulten inadecuados para la urbanizacin y se considere que, en caso de variacin a largo plazo del modelo territorial o de la capacidad de sustentacin del ecosistema insular, pudieran servir de soporte a aprovechamientos urbanos.

3. El planeamiento no podr delimitar bolsas de esta categora de suelo dentro de otras categoras de suelo rstico, como reserva para futuras actuaciones de inters general, sin una debida justificacin de su ausencia de valores.

CAPTULO V
Contencin del consumo de suelo urbanizable
Directriz 66. Objetivos y criterios. (ND)

1. El planeamiento minimizar el consumo de nuevo suelo y dar prioridad al uso ms eficiente del suelo ya ocupado, mediante su renovacin y reutilizacin, utilizando para ello la gestin urbanstica y la intervencin en el mercado inmobiliario. A tal fin, las administraciones pblicas utilizarn estratgicamente el patrimonio pblico de suelo.

2. El planeamiento insular, en funcin del modelo territorial elegido para cada isla, del sistema territorial diseado y de su estrategia para implantarlo, establecer las determinaciones sobre suelo urbanizable, conforme a los siguientes criterios:

a) Podr fijar lmites mximos a la extensin o capacidad de la clasificacin de suelo urbanizable, en el conjunto de las diversas categoras, por el planeamiento general de cada municipio.

b) Contendr una previsin expresa de la extensin de suelo urbanizable con destino industrial o terciario, sobre las siguientes bases:

1) Establecer las implantaciones, dimensiones y caractersticas del suelo estratgico para actividades productivas que se estimen convenientes para el mantenimiento de la dinmica econmica de cada isla.

2) El uso industrial se concentrar en los polgonos existentes y sus eventuales ampliaciones, pudiendo excepcionalmente, prever la implantacin de nuevos polgonos de carcter supramunicipal, localizados en ptimas condiciones de accesibilidad, que produzcan el mnimo impacto. La ampliacin de los polgonos existentes quedar condicionada a la ocupacin del suelo vacante interno, utilizando los mecanismos de gestin previstos en las leyes.

3. Excepcionalmente, y salvo determinacin en contrario del planeamiento insular, el planeamiento general podr prever la clasificacin de pequeos polgonos de mbito municipal, destinados simultneamente a uso residencial e industrial compatible, localizados en el suelo urbano existente y justificando expresamente su dimensin.

4. El planeamiento deber prever, en su caso, el mantenimiento de corredores ecolgicos mediante la adecuada disposicin de los espacios libres pblicos.

Directriz 67. Clasificacin de suelo urbanizable. (ND)

1. El planeamiento general y de los espacios naturales protegidos justificar, con especial detalle, que los aprovechamientos asignados son los estrictamente precisos para atender, hasta el ao horizonte fijado, los razonables crecimientos previsibles de la demanda, conforme a los criterios establecidos en las Normas Tcnicas del Planeamiento Urbanstico y, en su defecto, justificndolos en base al modelo territorial y de desarrollo adoptado y a los siguientes datos y criterios:

a) El crecimiento poblacional, en los diez aos anteriores, y la superficie edificada en igual perodo para los distintos usos.

b) La extensin y capacidad de los suelos urbanizables clasificados por el planeamiento anterior para los distintos usos, sus plazos y ritmo de urbanizacin y edificacin, en igual perodo de tiempo.

c) La vinculacin de la extensin de suelo a la programacin, en su caso, de la ocupacin de suelos interiores, previendo la colmatacin de reas vacas, salvo que contengan valores de naturaleza rstica que aconsejen su conservacin.

d) En defecto de previsin expresa del planeamiento insular, la superficie total de suelo clasificado como urbano y urbanizable no podr superar los 250 m2 por habitante y plaza alojativa, excluyendo de ese cmputo la superficie de los grandes polgonos industriales insulares en las dos islas centrales.

2. Para la clasificacin de los suelos como urbanizables, el planeamiento general deber justificar la capacidad de las infraestructuras y de los sistemas generales existentes, para satisfacer la demanda de recursos y servicios proveniente de las implantaciones residenciales, tursticas o mixtas a que daran lugar. El planeamiento de desarrollo deber incorporar la previsin de ejecucin, por los promotores, de las obras precisas, en su caso, para la conexin con los sistemas existentes y de sufragar las obras precisas para el mantenimiento del nivel de servicio de stos.

Directriz 68. Gestin del suelo urbanizable.

1. (NAD) La Administracin urbanstica competente promover, en los sectores de suelo urbanizable en que se hayan incumplido los deberes urbansticos y que se considere de inters mantener por su localizacin y caractersticas, la ejecucin del planeamiento, la eficiencia en el uso del suelo y su puesta en mercado, mediante el cambio del sistema de ejecucin a empresarial o pblico.

2. (ND) El planeamiento insular y general impulsar el mismo objetivo del prrafo anterior, en funcin de los siguientes instrumentos:

a) Mediante la clasificacin como suelo urbanizable no ordenado y obligacin de revisin de los instrumentos de ordenacin de aquellos sectores en los que, contando con Plan Parcial aprobado, se hayan incumplido los deberes urbansticos y, an resultando de inters su desarrollo, se considere inadecuada su ordenacin, en especial, en cuanto a su destino o la eficiencia de uso del suelo y la calidad y complejidad del espacio urbano proyectado.

b) Mediante la recategorizacin como suelo urbanizable no sectorizado diferido, en los casos en que se considere necesario replantear el plazo de ejecucin de sectores no desarrollados o cuando no existan las infraestructuras y servicios generales precisos para atender la nueva demanda derivada de su desarrollo.

c) Mediante la reclasificacin, como suelo rstico, de los suelos urbanizables restantes no desarrollados, en los que se hayan incumplido los deberes urbansticos, y que contengan valores ambientales o econmicos que justifiquen dicha clasificacin, o que se considere necesario clasificar como rsticos por las razones sealadas en el punto 1 de la Directriz 65.

Directriz 69. Compacidad, edificabilidad y densidad. (ND)

1. El planeamiento procurar el uso eficiente del suelo mediante el incremento de la densidad bruta de los ncleos, a partir de sus densidades actuales y sus caractersticas morfolgicas y sin que ello signifique merma de la calidad de vida.

2. El planeamiento insular determinar horquillas de densidades mnimas, por tipos de ncleos y municipios, para los suelos urbanizables residenciales, de acuerdo con el criterio de incrementar la densidad bruta de los ncleos y su edificabilidad, a partir de su densidad actual y conforme a sus caractersticas morfolgicas.

Directriz 70. Complejidad e integracin social. (ND)

1. El planeamiento urbanstico evitar, en los sectores con destino residencial, la zonificacin funcional y procurar la implantacin de modelos urbanos que propicien el incremento de la complejidad social y la mezcla de usos compatibles dentro del tejido urbano.

2. Cuando no se utilicen tipologas tradicionales de manzana cerrada, se procurar la mezcla de tipologas edificatorias, con destino a segmentos de poblacin con diferente capacidad econmica, utilizando para ello, en su caso, la calificacin con destino a viviendas sometidas a algn rgimen de proteccin.

Directriz 71. Criterios de localizacin. (ND)

1. El planeamiento general dispondr los nuevos sectores de suelo urbanizable como ensanches, en contigidad y extensin de suelos urbanos existentes. No podr clasificarse suelo urbanizable en extensin de asentamientos rurales y agrcolas.

2. El planeamiento insular podr prever, expresa y excepcionalmente, la clasificacin de suelo urbanizable aislado, solamente cuando se destine a uso industrial o terciario de carcter supramunicipal, as como a complejos tursticos integrados por equipamiento con alojamiento dentro de las zonas tursticas delimitadas por el mismo planeamiento.

CAPTULO VI
Uso eficiente del suelo urbano
Directriz 72. Reutilizacin y renovacin. (ND)

1. El planeamiento delimitar y desarrollar reas de rehabilitacin integral en las zonas urbanas, con destino residencial o turstico que se encuentren deficientemente utilizadas. El Gobierno de Canarias, en concertacin con las restantes administraciones pblicas canarias y los sectores sociales y econmicos implicados, establecer programas de actuacin en estas zonas, en los que se incluirn incentivos a la renovacin edificatoria en dichas reas.

2. El planeamiento general delimitar como suelo de renovacin urbana las reas de suelo urbano con destino residencial o industrial que, careciendo de valores culturales o urbansticos apreciables, presenten una densidad o edificabilidad notablemente inferior a las propias de zonas urbansticas similares dentro del propio ncleo. El planeamiento justificar las densidades y edificabilidades utilizadas como referencia para la delimitacin de las diferentes reas, acuerdo con sus respectivas caractersticas morfolgicas.

3. El planeamiento urbanstico delimitar igualmente, como suelo de renovacin o rehabilitacin urbana, los mbitos de antiguos polgonos de viviendas y reas residenciales e industriales perifricas de baja calidad ambiental o, en su caso, excesiva densidad de uso.

Directriz 73. Rehabilitacin urbana. (ND)

1. El planeamiento urbanstico definir, como reas de rehabilitacin integral, las zonas urbanas con destino turstico o residencial, que, teniendo o no un especial valor cultural, precisen de su rehabilitacin fsica, social, econmica y funcional, facilitando con ello la coordinacin e integracin de las actuaciones de las administraciones pblicas afectadas.

2. El planeamiento urbanstico, en la ordenacin de los centros histricos, garantizar su conservacin a travs de su rehabilitacin y recuperacin de los usos residenciales y las actividades econmicas.

3. Las administraciones pblicas establecern, en el mbito de sus competencias, programas de inversin pblica para intervenciones de rehabilitacin urbana y medidas econmicas y administrativas incentivadoras de las actuaciones privadas de renovacin edificatoria y nueva construccin en las mismas reas.

Directriz 74. Cualificacin.

1. (ND) El planeamiento urbanstico establecer medidas de esponjamiento y equipamiento en el suelo urbano, en particular cuando determine el incremento de la densidad y la compacidad de determinadas zonas urbanas u operaciones de renovacin y rehabilitacin urbanas.

2. (ND) El planeamiento urbanstico y, en su caso, las ordenanzas municipales que afectan a la urbanizacin utilizarn como elementos de cualificacin del tejido urbano e incremento de su calidad ambiental, la jerarquizacin de vas y el diseo de sus perfiles, la previsin de aparcamientos pblicos de rotacin, disuasorios y para residentes, la promocin del transporte pblico regular de viajeros, el acondicionamiento del viario para uso peatonal y ciclista, la dotacin de arbolado en plazas y vas, y la definicin de hitos urbanos identificativos, especialmente los de carcter artstico y contrastada calidad.

3. (ND) El planeamiento general prever y promover el establecimiento de amplios parques y reas recreativas en las inmediaciones de los ncleos urbanos, con sus dotaciones para equipamientos y aparcamientos correspondientes, con capacidad suficiente para atraer hacia ellos una destacada parte de la demanda de ocio de sus vecinos.

4. (R) El planeamiento urbanstico ordenar las infraestructuras subterrneas promoviendo, cuando sea tcnica y econmicamente posible, canalizaciones transitables a compartir por las infraestructuras compatibles, regulando las condiciones para la apertura de nuevas canalizaciones y sus obras de mejora, y fomentando la coincidencia y aprovechamiento de las obras a realizar por las diversas intervenciones infraestructurales.

Directriz 75. Fomento de la utilizacin del suelo urbano.

1. (NAD) Las administraciones urbansticas delimitarn las reas en las que los terrenos queden sujetos al rgimen de ejecucin de la edificacin mediante sustitucin, especialmente en las zonas industriales y residenciales con mayor presencia de solares sin edificar y menor eficiencia en el uso del suelo. Igualmente, promovern actuaciones demostrativas en concertacin con otras administraciones pblicas, en su caso, y con el posible apoyo de empresas privadas o pblicas.

2. (R) En los polgonos industriales, tecnolgicos o terciarios de propiedad pblica se evitar la enajenacin de los solares, utilizando frmulas concesionarias ligadas a un efectivo y eficaz uso del suelo.

3. (R) Los poderes pblicos arbitrarn medidas econmicas o fiscales, en el mbito de sus competencias, para incentivar la puesta en uso de las viviendas desocupadas.

CAPTULO VII
Vivienda y suelo
Directriz 76. Objetivos y criterios.

1. (NAD) La cualificacin del parque de viviendas y la satisfaccin de la demanda de primera vivienda de los residentes en las islas ser el objetivo esencial de la poltica de viviendas.

2. (ND) El planeamiento contemplar la vivienda como una necesidad social y un derecho reconocido, como un instrumento econmico para mantener la actividad y el empleo y canalizar la capacidad de inversin, y como un instrumento bsico para el impulso o contencin del crecimiento en las diferentes reas del territorio.

3. (ND) Los objetivos y criterios del prrafo anterior se desarrollarn mediante la formulacin de unas Directrices de Ordenacin de la Vivienda.

Directriz 77. Eficiencia territorial.

1. (ND) Para una mayor eficiencia en el uso del territorio y los recursos disponibles, el planeamiento evitar las implantaciones residenciales de baja densidad, utilizando tipologas o combinaciones de tipos edificatorios que permitan incrementar el uso eficiente del suelo, evitando el uso extensivo de tipologas edificatorias de baja densidad.

2. (NAD) Para la eficacia de los objetivos territoriales, las polticas de vivienda se integrarn con las polticas de suelo, especialmente de carcter pblico, y a tal fin:

a) Las administraciones pblicas coordinarn sus actuaciones en materia de ordenacin, planificacin en materia de viviendas y adquisicin de patrimonios pblicos de suelo, procurando realizar acciones concertadas.

b) Las administraciones pblicas prevern la suficiente dotacin econmica para el incremento del patrimonio pblico del suelo, cuyo destino preferente ser la construccin de viviendas sometidas a algn rgimen de proteccin. Para mayor eficacia de las estrategias concertadas, procurarn la gestin mancomunada o concertada de los respectivos patrimonios pblicos del suelo.

c) Las administraciones pblicas fomentarn la participacin de los empresarios inmobiliarios, promotores de viviendas y asociaciones de consumidores y usuarios, para lograr la mayor eficacia e intensidad de las polticas de vivienda y suelo.

d) El planeamiento insular constituir un instrumento fundamental en la articulacin de estas polticas, mediante su definicin del sistema territorial y el establecimiento de criterios para la determinacin, por el planeamiento general, de las reas de preferente localizacin de viviendas y de las tipologas adecuadas.

e) El planeamiento urbanstico impulsar las polticas de vivienda y suelo, delimitando reservas de suelo destinadas al patrimonio pblico, calificando suelo destinado a viviendas sometidas a algn rgimen de proteccin y previendo los sistemas de ejecucin del planeamiento ms adecuados a las diferentes circunstancias urbansticas.

Directriz 78. Calificacin y cualificacin. (ND)

1. El planeamiento utilizar la calificacin de viviendas sometidas a algn rgimen de proteccin como elemento bsico para cualificar social y ambientalmente actuaciones de renovacin, rehabilitacin y recuperacin de reas residenciales deficientemente ocupadas o degradadas, tanto en las zonas centrales, como en antiguos polgonos de viviendas y periferias urbanas.

2. El planeamiento y la poltica pblica de viviendas procurarn la mxima dispersin de las actuaciones, compatible con la eficiencia de los recursos disponibles, a fin no solo de evitar la segregacin social inherente a las grandes concentraciones de promociones de viviendas protegidas, sino de promover la integracin social en todos los mbitos urbanos posibles.

3. La seleccin de los modelos tipolgicos se realizar atendiendo a la reduccin del consumo de suelo y a su adaptacin a las caractersticas del medio en el que se inserten las actuaciones. Se prestar especial atencin al diseo y la escala de la intervencin, evitando implantaciones de dimensin excesiva o con morfologas que supongan fuertes impactos y rupturas.

CAPTULO VIII
Sistemas pblicos
Directriz 79. Criterios de localizacin. (NAD)

1. La ordenacin de los emplazamientos, para los grandes sistemas generales pblicos, se llevar a cabo mediante Planes Territoriales Especiales correspondientes a Servicios Sociales, Sistema Pblico de Empleo, Educacin, Salud, Deportes, I+D y Proteccin Civil. Estos planes determinarn los emplazamientos de los sistemas, conforme a los criterios de las Directrices de Ordenacin, a las disposiciones de los Planes Insulares de Ordenacin y a sus requerimientos tcnicos especficos.

2. Las instalaciones que presten servicios para el conjunto del archipilago se emplazarn preferiblemente en alguna de las dos reas metropolitanas.

3. Las instalaciones que presten servicios para varias islas se emplazarn donde la configuracin de los sistemas de comunicacin asegure el acceso ms fluido a sus usuarios y de conformidad con la organizacin territorial dada, a la isla receptora, en su Plan Insular de Ordenacin.

4. Los emplazamientos de las instalaciones que presten una cobertura supramunicipal se ubicarn, de acuerdo a sus propios requerimientos tcnicos, conforme a los siguientes criterios:

a) Facilitar el acceso por igual a la poblacin y al territorio atendido por los mismos, aumentando su accesibilidad y reduciendo las necesidades de movilidad.

b) Armonizar la jerarqua de los equipamientos emplazados en cada lugar con el sistema territorial establecido en los Planes Insulares de Ordenacin.

5. Los emplazamientos de las instalaciones menos relacionadas con la satisfaccin de una demanda de servicios especfica del territorio en que se implanta, como las integradas en el sistema I+D, se ubicarn conforme a la organizacin territorial establecida por los Planes Insulares de Ordenacin de cada isla, contribuyendo con su localizacin a la consolidacin de dicho modelo.

Directriz 80. Eficiencia y reutilizacin. (R)

1. Los establecimientos pblicos, cuando lo permitan sus necesidades tcnicas, se implantarn preferiblemente en el interior de los ncleos urbanos, en edificaciones ya existentes, contribuyendo a su rehabilitacin y reactivacin.

2. Los edificios destinados a sistemas generales mantendrn un carcter multifuncional cuando sus requerimientos y caractersticas tcnicas lo permitan, especialmente en los ncleos de menor dimensin.

TTULO V
Infraestructuras y transporte
CAPTULO I
Sistema de transporte
Directriz 81. Principios. (NAD)

1. Los transportes desempearn un papel de gran relevancia en la ptima organizacin del espacio canario y en la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos, contribuyendo a la eficiente integracin de un territorio discontinuo.

2. El sistema de transporte de Canarias facilitar que la satisfaccin de la demanda de movilidad se haga con el menor consumo de suelo por las infraestructuras de transporte, minimizando igualmente el consumo de los recursos precisados para su operacin.

3. Los elementos que componen el sistema de transporte tienen una funcin particularmente destacada en:

a) La sostenibilidad del desarrollo de Canarias.

b) La calidad de vida de los ciudadanos, en un marco de ordenacin que tiene entre sus objetivos fundamentales la reduccin de las necesidades de movilidad, garantizando la accesibilidad a travs de diferentes medios.

c) La integracin territorial del archipilago, para una eficiente interconexin entre sus islas.

d) La competitividad econmica de las islas.

e) La adecuada articulacin del archipilago con el resto de la Unin Europea y con los pases del entorno.

4. Las metas sealadas requieren la consolidacin de un sistema de transporte pblico de personas y bienes, con amplia cobertura y alta calidad.

5. El sistema de transportes de Canarias est formado por las infraestructuras de puertos, aeropuertos, carreteras y aparcamientos, y los servicios de transporte de personas y bienes. En el futuro se agregarn nuevas infraestructuras y servicios para el transporte de personas, por el establecimiento e incorporacin de sistemas de transporte de plataforma exclusiva en los mbitos metropolitanos y en las islas de Gran Canaria y Tenerife, y por el refuerzo de los servicios pblicos de viajeros en los mbitos urbanos, amplindose as, el sistema de transportes.

Directriz 82. Objetivos. (NAD)

La poltica de movilidad y de transportes se orientar hacia los siguientes objetivos:

a) La contencin de los actuales ndices de movilidad insular e interinsular, dando prioridad a los modos colectivos de transporte.

b) El establecimiento de un sistema de transporte que satisfaga las necesidades de movilidad al tiempo que permita reducir el consumo energtico total por los diferentes modos de transporte y el consumo de suelo por las infraestructuras de transporte, prestando especial atencin a la demanda de los sectores sociales menos favorecidos econmicamente y a la de aquellos colectivos que presentan algn tipo de movilidad reducida o demandan un transporte especial.

c) El establecimiento de un sistema intermodal de transporte, que vertebre los distintos sistemas de transporte y los diferentes servicios. La configuracin que se adopte para hacer efectiva esa intermodalidad debe estimular el uso de los transportes colectivos y reducir la necesidad de uso del vehculo privado. Debe igualmente convertirse en una eficaz herramienta para atenuar los efectos negativos de la insularidad, facilitando la integracin de los diferentes sistemas que sirven a los trficos interinsulares y del archipilago con el exterior, entre s y con los sistemas especficos de cada isla.

d) El desarrollo de un sistema integrado de transporte que vertebre todas las islas, articulando y jerarquizando rutas sobre la base de los modos colectivos de transporte.

e) La implantacin en cada isla de un sistema integrado para el transporte pblico terrestre de personas y bienes, con una amplia cobertura y calidad de servicio, adecuado a las necesidades particularizadas de las distintas demandas insulares, coordinado con el sistema intermodal.

 f) El establecimiento de eficientes sistemas de transportes pblicos terrestres regulares de viajeros, vinculados con redes de aparcamientos disuasorios y articulados con las redes del sistema insular.

g) La seleccin de los vehculos y sistemas de transporte de menor impacto ambiental, dentro de las disponibilidades presupuestarias y de las restricciones operativas.

Directriz 83. Planificacin. (ND)

1. Los principios, criterios y estrategias en materia de transporte debern reflejarse en unas Directrices de Ordenacin de Infraestructuras a nivel autonmico, conforme con las orientaciones contenidas en las presentes Directrices y que tomarn como base el Plan Director de Infraestructuras de Canarias.

2. La planificacin de los servicios de transportes terrestres de cada isla tomar la forma de un Plan Territorial Especial, conforme y de acuerdo con la Directriz de Ordenacin sectorial correspondiente y con las determinaciones del Plan Insular de Ordenacin, debiendo prestar una atencin especial a las acciones propias del transporte colectivo de bienes y personas.

3. El Plan Territorial Especial de Transporte de cada isla determinar los itinerarios previstos para las nuevas infraestructuras de transporte terrestre, as como la ubicacin y compatibilidad de los distintos modos de transporte, dentro de cada corredor.

CAPTULO II
Infraestructuras
Directriz 84. Principios.

1. (ND) El uso y utilizacin ms eficiente de las infraestructuras existentes, mejorando sus condiciones tcnicas, de seguridad y capacidad, ser preferente a la nueva implantacin.

2. (NAD) La planificacin y diseo de las infraestructuras debe realizarse desde el respeto de los valores naturales, econmicos, paisajsticos y culturales del territorio.

3. (NAD) La planificacin de las infraestructuras se encuadrar en estrategias estables, con perspectivas a medio y largo plazo, sobre escenarios slidos de comportamiento de la demanda e integradas con la poltica econmica y social y con otras polticas sectoriales, en particular las de suelo, viviendas y equipamientos.

4. (NAD) La planificacin integral establecer la ejecucin de las infraestructuras a medio y largo plazo con criterios de prioridad, eficiencia y calidad funcional, adems de ambiental y territorial en el contexto de un modelo de desarrollo ms sostenible.

Directriz 85. Objetivos. (NAD)

1. El objetivo bsico de las infraestructuras ha de ser contribuir a la sostenibilidad del desarrollo de Canarias y la cohesin social.

2. La planificacin y ejecucin deber dirigirse, preferentemente, hacia:

a) Las infraestructuras que tienen por objeto actuaciones de carcter ambiental, como la recarga de los acuferos, la recuperacin y conservacin de ecosistemas y paisajes, el uso y puesta en valor del patrimonio natural y cultural, las repoblaciones y reforestaciones, el tratamiento de residuos, el saneamiento, la depuracin y los vertidos.

b) Las infraestructuras y actuaciones que tengan por objeto la previsin de riesgos catastrficos.

c) Las infraestructuras que tengan por objeto una adecuada insercin de Canarias en los sistemas infraestructurales transnacionales, facilitando el movimiento de personas, bienes e informacin.

d) Las que tengan efectos integradores del territorio insular, permitiendo alcanzar economas de escala, y las que vayan dirigidas a reforzar la articulacin del espacio insular.

e) Las requeridas para el desarrollo de los sectores de actividad a potenciar, y las que tengan por objeto la rehabilitacin de las zonas tursticas y la recuperacin y conservacin de su paisaje, as como las mejoras en el transporte y el uso ordenado del litoral.

 f) Las infraestructuras urbanas, en especial las que mejoren el atractivo y competitividad de las ciudades.

Directriz 86. Criterios.

1. (NAD) La construccin de cualquier infraestructura requerir su previsin expresa en el planeamiento territorial o, en su defecto, el urbanstico, en los trminos establecidos por la legislacin vigente. En todo caso, la regulacin establecida debe entenderse sin perjuicio de las competencias estatales en materia de infraestructuras y el adecuado ejercicio del deber de colaboracin interadministrativa.

2. (ND) El planeamiento territorial establecer la capacidad de las infraestructuras de nivel general y sus programas de ampliacin, mejora o nueva implantacin, a los que debern ajustarse los restantes instrumentos de ordenacin y ejecucin. El planeamiento territorial y urbanstico establecer los lmites y ritmos de la implantacin de usos en el territorio en funcin, entre otros factores, de la previa o simultnea disponibilidad de las infraestructuras.

3. (ND) La planificacin de las infraestructuras se atendr a los siguientes criterios:

a) Deber justificar su coherencia con el modelo territorial previsto por la ordenacin territorial o urbanstica, estableciendo sus caractersticas dimensionales en funcin del mismo y de la satisfaccin ponderada de las necesidades de servicio actuales y futuras.

b) Desarrollar las alternativas que generen un menor impacto ambiental y supongan un menor consumo de los recursos, incluido el suelo y los materiales.

En particular, analizarn la viabilidad de las nuevas infraestructuras, en contraposicin a la alternativas de mejora de la eficiencia de infraestructuras existentes.

c) Analizar su incidencia en los ecosistemas a los que afecte y establecer, en su caso, las medidas correctoras precisas para minimizar sus efectos.

d) Establecer las zonas de proteccin de las infraestructuras previendo las necesidades futuras y su compatibilidad con otros elementos infraestructurales.

4. (ND) Los instrumentos de ordenacin establecern las reas de proteccin de las infraestructuras que, por sus caractersticas, sean incompatibles con la residencia humana, estableciendo las condiciones y el rgimen al que quedarn sujetas las edificaciones en tales reas.

CAPTULO III
Puertos
Directriz 87. Objetivos. (NAD)

1. Las intervenciones en materia de puertos se orientarn a facilitar y consolidar las siguientes funciones:

a) La fluida conexin entre las islas, permitiendo el movimiento de las personas y de las mercancas producidas y consumidas en el archipilago.

b) El abastecimiento de las islas.

c) El aprovechamiento de las oportunidades de conexin con el continente africano y la insercin de las islas en las redes mundiales del comercio exterior.

d) La satisfaccin de la oferta y la demanda tursticas.

2. Las actuaciones en puertos debern perseguir como objetivos prioritarios, desde el respeto al medio ambiente:

a) Mejorar las comunicaciones entre las islas del archipilago y de stas con el exterior.

b) Propiciar las conexiones intermodales.

c) Fomentar las actividades comerciales.

d) Impulsar la actividad turstica y deportiva.

e) Dar soporte a la poltica pesquera.

 f) Mejorar la integracin con los entornos urbanos en que se insertan.

Directriz 88. Criterios.

1. (NAD) Las intervenciones portuarias del Gobierno de Canarias tendrn como objetivo prioritario la mayor integracin y articulacin del archipilago canario, mediante la consolidacin del Eje Transinsular de Transportes, potenciando aquellos puertos que desempeen la funcin de nodos interinsulares de dicha red.

2. (ND) La planificacin portuaria autonmica se realizar con criterios de integralidad, asegurando su vinculacin y armona con las restantes polticas de transportes y con las dems polticas territoriales y econmicas, as como con las dems acciones de planificacin de infraestructuras, especialmente las que atiendan a la definicin de las conexiones intermodales.

3. (ND) La planificacin de las infraestructuras portuarias autonmicas mantendr las actuales localizaciones portuarias y primar la ampliacin, rehabilitacin y mejora de las infraestructuras existentes sobre la implantacin de nuevos puertos.

4. (ND) Cuando sea necesaria la creacin de nuevos puertos autonmicos, la planificacin de las infraestructuras portuarias justificar la demanda que los haga precisos y la viabilidad tcnica de las instalaciones propuestas, asegurando sus adecuadas condiciones de navegacin y abrigo mediante los estudios tcnicos ms avanzados. Tales actuaciones se efectuarn en los emplazamientos o tramos de costa definidos en la planificacin portuaria y en los respectivos Planes Insulares de Ordenacin, garantizando los efectos territoriales beneficiosos de sus implantaciones, su adecuada insercin paisajstica y la minimizacin de sus impactos ambientales.

5. (ND) La planificacin portuaria autonmica potenciar la funcin productiva de los principales puertos del archipilago, fortaleciendo los equipamientos e infraestructuras que favorezcan el ejercicio de tales funciones, fomentando el uso de los puertos, incrementando el valor de las mercancas que pasen por los mismos y aprovechando las oportunidades de diversificacin econmica que ofrecen a Canarias.

6. (ND) La planificacin portuaria autonmica partir de la concepcin polivalente de los puertos, atendiendo a su triple funcin comercial, deportiva y pesquera. Las demandas para estas tres funciones habrn de basarse en estudios rigurosos de rentabilidad. Las drsenas para embarcaciones deportivas se emplazarn, preferentemente y siempre que sea posible, en los puertos comerciales y en los puertos y refugios existentes, asignando mediante los correspondientes estudios los espacios portuarios para los diferentes usos con criterios de optimizacin de los mismos.

Directriz 89. Ordenacin general.

1. (NAD) El desarrollo de las infraestructuras portuarias y las actuaciones de mejora que se lleven a cabo incorporarn las medidas correctoras necesarias para evitar efectos negativos sobre el medio y, en especial, sobre la dinmica litoral en el rea de influencia de la obra portuaria, minimizando su impacto ambiental.

2. (ND) Los Planes de Utilizacin que se redacten para cada puerto favorecern la integracin ambiental y funcional entre las zonas portuarias y los ncleos urbanos contiguos.

3. (NAD) Las propuestas para la ampliacin de las instalaciones portuarias debern justificar, de forma razonada, que las demandas que las suscitan no pueden ser satisfechas en los espacios ya disponibles o previstos en los Planes de Utilizacin, para los diferentes usos propios de las mismas.

4. (ND) Los proyectos portuarios prestarn una atencin especial a que su diseo realce el inters paisajstico de las instalaciones, compatibilizndolo con las condiciones de seguridad que requiere la funcin primordial de los puertos.

Directriz 90. Ordenacin y gestin de los puertos autonmicos. (NAD)

1. Las actuaciones portuarias del Gobierno de Canarias sern objeto de un Plan Territorial Especial de Puertos elaborado a partir de la planificacin portuaria existente, y en ejecucin de lo que, en materia portuaria, contengan estas Directrices de Ordenacin Generales, las Directrices de Ordenacin de Infraestructuras y el Plan Director de Infraestructuras.

2. Los puertos administrados por el Gobierno de Canarias o los cabildos insulares, debern contar con un plan, en los trminos establecidos legalmente, en el que se definirn las reas e instalaciones necesarias, en agua y en tierra, para el desempeo de las actividades del puerto. A tal efecto, tanto en los puertos existentes y sus ampliaciones como en los de nueva construccin, se diferenciarn los espacios destinados a las diferentes actividades, con criterios de optimizacin, asignando las superficies sobre la base de anlisis especficos que justifiquen el adecuado reparto de las reas.

3. El departamento competente en materia de puertos del Gobierno de Canarias fomentar la cooperacin interadministrativa con las Autoridades Portuarias estatales, los cabildos insulares y los municipios con instalaciones portuarias en su litoral para el mejor funcionamiento del sistema portuario del archipilago y, en particular, para la consolidacin del Eje Transinsular de Transporte y para la optimizacin de las ubicaciones y usos de los equipamientos intermodales.

4. De acuerdo con la poltica imperante en la Unin Europea, la gestin de los puertos debe atender principalmente a criterios de rentabilidad, de tal manera que la poltica tarifaria traslade a los usuarios el coste de las actuaciones, sin perjuicio de otros fines de carcter social o de promocin debidamente justificados, cuyo coste ser cubierto con partidas especficas.

CAPTULO IV
Aeropuertos
Directriz 91. Objetivos. (NAD)

Los objetivos que ha de seguir la ordenacin de las infraestructuras aeroportuarias han de ser la integracin de las instalaciones aeroportuarias en el modelo territorial insular, el aprovechamiento de las oportunidades econmicas que las instalaciones aeroportuarias puedan generar en su entorno inmediato y el sostenimiento de las posibilidades de crecimiento de los complejos aeroportuarios conforme a la evolucin de la demanda de movilidad que deban satisfacer.

Directriz 92. Criterios.

1. (ND) El planeamiento insular prever la disponibilidad de suelo en el entorno de los principales aeropuertos para posibles ampliaciones futuras de las propias instalaciones aeroportuarias o el asentamiento de actividades econmicas vinculadas con ellas, al tiempo que establecer limitaciones rigurosas a la implantacin residencial.

2. (ND) El planeamiento insular prever las conexiones necesarias de las infraestructuras viarias con las instalaciones aeroportuarias, asegurando la fluidez del trfico en sus accesos.

3. (R) Las instalaciones aeroportuarias minimizarn su impacto ambiental y, especficamente, el producido por el ruido que generan.

4. (ND) El planeamiento insular ordenar los usos del entorno de las instalaciones en forma compatible con las actividades aeroportuarias.

Directriz 93. Ordenacin.

1. (ND) Los Planes Insulares de Ordenacin determinarn el tratamiento que recibirn los suelos en el entorno de las instalaciones aeroportuarias, promoviendo la elaboracin de Planes Territoriales Especiales, en caso de que las circunstancias especficas de la ordenacin de dichos entornos as lo aconsejara.

2. (ND) Los Planes Territoriales Especiales de Carreteras prestarn igualmente una atencin especial a la conexin del viario insular con las instalaciones aeroportuarias, asegurando el fluido acceso a las mismas de los trficos que generen.

3. (ND) Los Planes Territoriales Especiales de Transporte asegurarn la conexin entre las terminales aeroportuarias y los restantes nodos de la red de transporte pblico de la isla, fomentando la intermodalidad.

CAPTULO V
Red viaria
Directriz 94. Principios. (NAD)

1. Las intervenciones en materia de red viaria se enfocarn desde una perspectiva integradora que tenga en cuenta la profunda capacidad de transformacin del territorio con cualquier implantacin viaria, por s misma y en sus conexiones con una red viaria ms amplia.

2. Los amplios efectos territoriales de las nuevas vas interurbanas requieren que sean contempladas y definidas en los Planes Insulares de Ordenacin o, en su defecto, en los Planes Territoriales Especiales.

3. La red viaria ha de plantearse en trminos de soporte de las lneas de transporte colectivo, en su caso, a la par que en funcin del trfico de automviles. Su concepcin se integrar con el sistema intermodal de transporte adoptado para cada isla.

4. Las intervenciones en la red viaria se concebirn teniendo en cuenta que sus efectos mantendrn su repercusin durante largos perodos de tiempo.

Directriz 95. Objetivos. (NAD)

Los objetivos que han de satisfacer las infraestructuras viarias son los siguientes:

a) Contribuir a la estructuracin bsica del territorio conforme al modelo definido para cada isla por el respectivo Plan Insular de Ordenacin.

b) Asegurar la accesibilidad a todos los ncleos de cada isla, con viarios adecuados a la funcin de cada uno y con especial atencin a las comarcas y zonas deprimidas.

c) Potenciar el transporte colectivo.

d) Garantizar las conexiones adecuadas de los puntos de acceso exterior a la isla con las redes bsicas.

e) Proveer las adecuadas conexiones entre los espacios productivos y las redes bsicas.

 f) Contribuir a la estructuracin de las reas metropolitanas y a las aglomeraciones urbanas.

Directriz 96. Ordenacin viaria insular. (ND)

1. La ordenacin de las redes viarias ser objeto de los Planes Insulares de Ordenacin, en el marco de las presentes Directrices y de las Directrices de Ordenacin de las Infraestructuras. Las determinaciones de unos y otros instrumentos podrn ser desarrolladas mediante Planes Territoriales Especiales.

2. Los Planes Insulares de Ordenacin precisarn los lugares que han de ser enlazados por nuevos ejes viarios interurbanos y las caractersticas bsicas de las vas que han de proveer dicha accesibilidad, en consonancia con el modelo territorial adoptado para la isla. Las propuestas de los Planes Insulares de Ordenacin han de inspirarse en los principios y satisfacer los objetivos reseados en las Directrices 95 y 96.

3. El Plan Insular de Ordenacin establecer sus propuestas teniendo en consideracin que las soluciones de accesibilidad y, en consecuencia, la tipologa del viario que se determine ha de establecerse en razn de las caractersticas de los territorios a los que se destinan. En este sentido realizar un tratamiento diferenciado segn las vas hayan de servir a medios urbanos, franja litoral, reas agrcolas interiores, reas de montaa o espacios protegidos.

4. La red viaria habr de planificarse en coherencia con el Plan Territorial Especial de Transporte de la isla, de forma que la red se integre en el sistema intermodal de transporte definido y, en su caso, reserve suelo para las lneas de transporte colectivo.

5. El planeamiento de las carreteras se basar en el principio de jerarqua viaria, identificando las funciones que cumplir cada tramo de carretera, en base a las cuales, y atendiendo a las caractersticas ambientales y territoriales del mbito afectado, se establecern las condiciones de trazado y seccin de la va, nmero y tipo de nudos, control de accesos y posible coexistencia con otros modos de transporte.

6. Los Planes Insulares de Ordenacin disearn la red viaria de cada isla, estableciendo la jerarqua de las distintas vas y su especializacin funcional, de acuerdo con la siguiente caracterizacin:

a) Red de nivel bsico, que se destinar a trficos de largo recorrido, incluso del transporte pblico a ese nivel. Esta red englobar los ejes que sealen los Planes Insulares de Ordenacin, adems de las carreteras de inters regional establecidas en la normativa de aplicacin.

b) Red de nivel intermedio, cuya finalidad ser, adems de complementar a la anterior, dar una mayor interconexin a la isla y enlazar en condiciones adecuadas los ncleos urbanos prximos, con capacidad suficiente para soportar el transporte pblico de cercanas. Esta red englobar las carreteras insulares y municipales establecidas y definidas en la legislacin aplicable.

c) Red viaria agrcola, que deber satisfacer las necesidades propias del medio rural, especialmente desde la perspectiva del sistema de produccin. El planeamiento territorial especial establecer sus caractersticas funcionales, conforme a esta finalidad.

7. La red propuesta por los Planes Insulares de Ordenacin deber asegurar la fluida accesibilidad desde cualquier ncleo urbano a la red bsica.

Directriz 97. Planeamiento territorial especial. (ND)

1. En concordancia con las Directrices de Ordenacin de Infraestructuras, la ordenacin de la red viaria insular ser realizada por el Plan Insular de Ordenacin o remitida a un Plan Territorial Especial de mbito insular. Los Planes Territoriales Especiales de Carreteras sern elaborados a partir de los Planes de Carreteras ya existentes, que adoptarn en lo sucesivo esa categora de planeamiento, y conforme a las determinaciones de las presentes Directrices y de las Directrices de Ordenacin de las Infraestructuras.

2. Los Planes Territoriales Especiales de Carreteras, en el marco de las Directrices sectoriales y los Planes Insulares de Ordenacin, establecern los corredores ms idneos para el trazado del viario que forman las redes estructurantes, los corredores del viario propio de la red del sistema de accesibilidad intermedia, los tipos de vas que van a establecerse en esos corredores y las prioridades para su ejecucin.

3. Los Planes Territoriales Especiales, para la satisfaccin de las nuevas demandas, priorizarn el uso y aprovechamiento de las plataformas o infraestructuras viarias existentes, mejorando sus condiciones tcnicas y de seguridad, cuando este acondicionamiento sea posible.

4. Los Planes Territoriales Especiales de carreteras contendrn los objetivos de accesibilidad, movilidad, funcionalidad y durabilidad que han de satisfacer los viarios seleccionados y que sern acordes con el entorno en el que se van a establecer las nuevas vas.

5. Los Planes Territoriales Especiales establecern los criterios de integracin paisajstica y recorrido escnico que han de servir para la intervencin en los terrenos afectados por la ejecucin del viario y, en su caso, en sus mrgenes, abordando el diseo integrado del espacio viario y su entorno inmediato.

Directriz 98. Diseo de las vas.

1. (NAD) El diseo de las vas se realizar conforme a su normativa especfica y desde una concepcin homognea por isla, atendiendo a la integracin de stas con su entorno y la mxima preservacin posible de la calidad ambiental del corredor en el que se vayan a implantar.

2. (NAD) El diseo de las vas prestar una atencin especial para que la propia configuracin de las estructuras y el acondicionamiento paisajstico del nuevo viario realcen los valores del territorio.

3. (ND) El planeamiento y proyecto de las vas incorporar los elementos necesarios para el facilitar el uso e integracin en ellos de los servicios de transporte pblico.

4. (ND) Las Directrices de Ordenacin sectorial prevern las condiciones para que los proyectos viarios favorezcan la reutilizacin de los materiales constructivos.

5. (ND) El planeamiento adoptar las medidas precisas para preservar el carcter de las vas de comunicacin, evitando la implantacin en stas de actividades y usos urbanos, tales como la construccin de aceras, instalaciones de servicios urbanos y similares, y ordenando y limitando la accesibilidad al viario intermunicipal recurriendo, cuando fuera preciso, a la previsin de caminos de servicio que recojan y encaucen los trficos interiores.

6. (NAD) Las eventuales sendas peatonales y para ciclistas se localizarn y disearn de forma funcionalmente independiente de las carreteras, en las debidas condiciones de seguridad vial e integradas paisajsticamente en el entorno.

7. (NAD) Los tramos de carreteras que queden fuera de servicio o cuyos trficos principales se encaminen por nuevas vas sern rehabilitados paisajsticamente y, en su caso, acondicionados para su reutilizacin, destinndose preferentemente a rutas de inters turstico, sendas peatonales y para ciclistas o reas de descanso.

8. (NAD) Los corredores utilizados por las carreteras incorporarn otras infraestructuras lineales que puedan adaptarse a sus trazados y que sean tcnicamente compatibles con el viario, sin perjuicio de que las opciones de uso generen las imputaciones econmicas necesarias para su ejercicio. La oportunidad de hacer coincidir las obras de las diferentes infraestructuras ser objeto de seguimiento por parte de las autoridades competentes.

CAPTULO VI
Transporte colectivo
Directriz 99. Principios. (NAD)

1. La ordenacin sostenible del territorio canario requiere disponer de sistemas de transporte pblico competitivos y eficaces, siendo de inters prioritario su implantacin o mejora, tanto a nivel intermunicipal como en el interior de los propios espacios urbanos.

2. Los sistemas de transporte pblico terrestre a implantar o mejorar tendrn como objetivo satisfacer al menos a igual nmero de movimientos que los realizados mediante el vehculo privado.

3. La implantacin de nuevos sistemas de transporte terrestre deber dirigirse, en especial, a solventar las demandas de movilidad de los flujos entre las ciudades y los centros de actividad econmica, en particular los ncleos tursticos, as como a facilitar el acceso de las poblaciones urbanas a los principales nodos de atraccin y a ofrecer sistemas colectivos de transporte a los ncleos de menor densidad.

4. El sistema de transporte pblico terrestre constituir el principal articulador de la movilidad terrestre en cada isla e integrar las redes intermunicipales y urbanas de guaguas y los sistemas ferroviarios, en su caso, con los aparcamientos disuasorios, las estaciones de taxis y las instalaciones intermodales, facilitando su debida articulacin, entre s y con los polos de acceso desde el exterior con cada isla, y dotndolos con un sistema tarifario que fomente tal articulacin.

Directriz 100. Objetivos. (ND)

1. La planificacin de los transportes pblicos contribuir al eficaz logro de los objetivos fijados para el transporte en estas Directrices y, en particular, a los reseados en la Directriz 82.

2. La planificacin de los transportes terrestres pblicos regulares de viajeros de Canarias se programar y ejecutar partiendo del reconocimiento de los mismos como servicio pblico esencial.

3. La planificacin de los transportes pblicos perseguir, prioritariamente y en el menor plazo posible, el establecimiento de una oferta cualificada y suficiente para satisfacer la demanda de movilidad de los residentes y turistas en y entre las islas, as como en el interior de los diversos mbitos urbanos. La planificacin ha de contener igualmente los mtodos necesarios para asegurar la adecuacin de las prestaciones a la evolucin de la demanda.

4. La planificacin de los transportes pblicos ha de esforzarse por contribuir de manera eficiente al proceso hacia un desarrollo ms sostenible en el archipilago, de forma que sus propuestas favorezcan el ahorro del consumo energtico, la minimizacin de las demandas de nuevas infraestructuras de vialidad, la reduccin de las emisiones contaminantes originadas por el trfico de vehculos y la preservacin de los ecosistemas y espacios de mayor inters. Esta planificacin deber respetar y ser acorde en todo momento con las determinaciones contenidas en los Planes Insulares de Ordenacin y, en particular, con las que configuran el sistema de ciudades de cada isla.

5. Las administraciones pblicas fomentarn e incentivarn el mejor y ms eficiente uso del transporte terrestre privado, mediante la adecuada ordenacin de estacionamientos y aparcamientos en relacin con los sistemas de transporte colectivo, la regulacin y restriccin del trfico urbano de no residentes, la preferencia para vehculos privados de alta ocupacin y el establecimiento de vas peatonales y rodonales, entre otras.

Directriz 101. Gestin.

1. (ND) Las administraciones pblicas competentes habrn de adoptar medidas activas y coordinadas para potenciar el atractivo del transporte pblico y hacer posible su adopcin efectiva, en trminos econmicos viables, analizando la viabilidad de establecimiento de medidas tales como:

a) El establecimiento de polticas tarifarias que permitan un amplio acceso al transporte colectivo, al tiempo que la provisin de incentivos y ayudas a sus trabajadores, para la utilizacin del transporte pblico, por parte de las empresas, los centros de enseanza, y las administraciones e instituciones pblicas, especialmente cuando la localizacin de los centros de trabajo elevan notablemente las demandas de movilidad.

b) La regulacin de la ordenacin del trfico y del aparcamiento en superficie desde la perspectiva de facilitar el transporte pblico urbano, estableciendo carriles exclusivos continuos y sistemas de zonas de preferencia de paso para tales vehculos.

c) La implantacin de sistemas de paradas, frecuencias de paso y horarios ms adecuados a las necesidades de los usuarios.

2. (ND) Las instituciones competentes debern revisar y ajustar los horarios y las frecuencias de los servicios de transporte colectivo en cada isla, la capacidad de plazas que ofrecen y la confortabilidad de los vehculos con que prestan sus servicios para acomodarlos a los criterios establecidos en las Directrices de Ordenacin de las Infraestructuras y a las disposiciones de los Planes Territoriales Especiales que las desarrollan.

3. (R) Las diferentes administraciones competentes articularn mecanismos econmicos, fiscales y financieros para la modernizacin de los sistemas de transporte colectivo en las islas y el incremento de la utilizacin de la oferta pblica de transporte.

Directriz 102. Ordenacin. (ND)

1. La relevancia que debe asumir el transporte pblico terrestre en el archipilago requiere que las intervenciones a realizar en esta materia sean planteadas como un apartado propio especfico dentro del Plan Territorial Especial de Transporte de mbito insular sealado en la anterior Directriz 83.

2. La elaboracin de dichos planes ha de realizarse en el marco de la cooperacin entre las diferentes administraciones canarias y, en especial, entre el Gobierno de Canarias, los cabildos y los propios ayuntamientos, con participacin de los usuarios y los agentes del transporte pblico y privado.

3. El Plan Territorial Especial de Transporte establecer las intervenciones necesarias que deban realizarse dentro del mbito insular para consecucin de los objetivos de las Directrices de Ordenacin Sectorial. El plan establecer el marco para la prestacin de los servicios de taxis en cada isla, fomentando el alcance supramunicipal de sus servicios y la diversificacin de sus prestaciones como elementos subsidiarios de las guaguas. El plan sealar igualmente las acciones necesarias para la gestin y ordenacin del transporte colectivo en la isla, estimulando la formacin de Consorcios Insulares de Transporte o de figuras similares que atiendan la implantacin y la debida integracin de los diferentes elementos del sistema.

4. La efectividad de los Planes Territoriales Especiales de Transporte requiere la adopcin conjunta de un contrato programa que asegure la financiacin de las actuaciones contenidas en los mismos, al que el Gobierno de Canarias prestar una destacada contribucin. Este contrato programa atender de manera especial la implantacin de los medios de transporte pblico menos contaminantes.

5. Los Planes Insulares de Ordenacin debern prever para los corredores de alta demanda la introduccin de sistemas de transporte en plataforma exclusiva, considerando la oportunidad del establecimiento de servicios ferroviarios para atenderlos.

6. El planeamiento general deber prever las reservas de suelo que precisen los corredores de transporte colectivo previstos en el municipio, de acuerdo con las determinaciones de los Planes Territoriales Especiales de Transporte. Dichas determinaciones podrn afectar, al menos, a la ubicacin de las estaciones principales de guaguas interurbanas, al establecimiento de plataformas compartidas o exclusivas para el transporte pblico interurbano en algunos tramos, a la ubicacin y caractersticas de los aparcamientos pblicos.

7. El planeamiento general deber integrar las propuestas de sistemas de transporte urbano que considere necesarias y acordes con los objetivos de estas Directrices, satisfaciendo una parte destacada de los movimientos mediante dicho transporte colectivo. Para ello, el planeamiento deber perseguir al menos los siguientes objetivos:

a) Disponer de una red coherente y eficaz de aparcamientos colectivos que cubra especialmente las inmediaciones de los intercambiadores de transporte y de los principales accesos a la ciudad.

b) Reservar carriles para el transporte colectivo en rgimen exclusivo o compartido con vehculos de alta ocupacin.

8. Ser requisito para la aprobacin del planeamiento de desarrollo que resuelva satisfactoriamente la integracin de los nuevos espacios urbanos en los sistemas de transporte colectivo.

CAPTULO VII
Telecomunicaciones y sociedad de la informacin
Directriz 103. Objetivos.

1. (NAD) Las administraciones pblicas prestarn una especial atencin a la ordenacin y fomento de las telecomunicaciones, con la finalidad de mejorar la competitividad e integracin territorial del archipilago y reducir las necesidades de movilidad.

2. (NAD) Las intervenciones pblicas en esta materia seguirn los siguientes objetivos:

a) Facilitar la difusin de las telecomunicaciones y la accesibilidad de sus prestaciones a empresas y ciudadanos.

b) Garantizar la cobertura de las telecomunicaciones en todas las islas, en especial donde an no exista conexin por cable.

c) Minimizar la presencia territorial de las instalaciones y tendidos que se precisen.

d) Maximizar la integracin paisajstica de las instalaciones que se precisen.

e) Promover la instalacin de lneas de alta capacidad, servicios de banda ancha y otros medios de mejora de la efectividad de las comunicaciones.

 f) Promover la satisfaccin de necesidades de comunicacin e informacin, incrementando la accesibilidad y reduciendo la demanda de movilidad, mediante sistemas pblicos de acceso a redes telemticas, difusin de videoconferencias, y suscripcin de convenios interadministrativos para facilitar la realizacin de gestiones a travs de sistemas informticos.

3. (ND) La Administracin debe ser el principal usuario de las tecnologas de la informacin y comunicaciones, como vehculo de acceso de los ciudadanos a la sociedad de la informacin. En tal sentido, promover las siguientes actuaciones:

a) El establecimiento, en el plazo de dos aos, en todos los edificios y servicios de las administraciones pblicas canarias, de un ancho de banda mnimo para servicios de internet e intranet de 128 Kps.

b) El acceso de los empleados pblicos a los recursos tecnolgicos precisos para el desempeo de sus funciones, de forma que en el plazo de dos aos la totalidad del profesorado y, al menos, la mitad de los restantes empleados pblicos tengan acceso continuo al uso de ordenador, correo electrnico e internet.

c) La instalacin en las dependencias y edificios pblicos de infraestructuras modernas de comunicaciones, tales como redes troncales de fibra ptica, cableado estructurado y redes LAN sin cables que permitan el uso de aplicaciones en cualquier punto y a las velocidades adecuadas.

d) La promocin del uso de servicios mviles de datos con las mejores tecnologas disponibles, como medio de ayuda a la gestin administrativa interna y a la comunicacin con los ciudadanos.

Directriz 104. Criterios.

1. (NAD) Las infraestructuras de telecomunicaciones ubicadas en suelo o edificaciones de titularidad pblica sern objeto de uso compartido. Las autorizaciones administrativas necesarias para estas infraestructuras, asegurarn este carcter.

2. (ND) El planeamiento general y el que lo desarrolle reservarn el suelo necesario para la implantacin de las instalaciones y conducciones propias de las telecomunicaciones, teniendo en cuenta los usos asignados al suelo y sus niveles de proteccin, en su caso.

3. (NAD) La implantacin de las infraestructuras de telecomunicaciones habr de garantizar su adecuada integracin en el paisaje, el mantenimiento conforme a la norma de los niveles de emisin radioelctrica y la ausencia de perjuicios, la concordancia con las determinaciones de proteccin de los espacios naturales, la previsin de espacio para compartir con otros operadores y el idneo manejo de sus residuos. El otorgamiento de las autorizaciones administrativas se supeditar al cumplimiento de las obligaciones mencionadas.

Directriz 105. Ordenacin.

1. (ND) La Administracin de la Comunidad Autnoma desarrollar la ordenacin del espacio radioelctrico de Canarias.

2. (ND) Las administraciones pblicas canarias desarrollarn Planes Estratgicos y de Modernizacin mediante la aplicacin de las tecnologas de la informacin y las comunicaciones y, en particular, planes de modernizacin tecnolgica del conjunto de los servicios va radio.

3. (ND) Los municipios, por medio de sus ordenanzas, establecern los procedimientos que aseguren que las obras de instalacin de nuevas infraestructuras de telecomunicaciones se coordinarn con las restantes obras que deban llevarse a cabo en cada trmino. Fijarn igualmente los criterios para la ubicacin de las instalaciones de telefona, de transmisin de informacin, y de antenas domsticas. El Gobierno de Canarias, concertadamente con las administraciones insulares y municipales, realizar un modelo de ordenanzas tipo, para su posible adopcin por los municipios.

4. (NAD) Las administraciones pblicas promovern la integracin y el acceso a los servicios de telecomunicaciones en las escuelas, equipamientos culturales y lugares de esparcimiento. Igualmente, crearn puntos de acceso en espacios pblicos, como aeropuertos, estaciones de guaguas, centros de ocio o bibliotecas, para facilitar el acceso de los ciudadanos a diferentes servicios pblicos, como la informacin, la venta de entradas y otros.

5. (NAD) La Administracin de la Comunidad Autnoma promover estudios de diagnstico sobre la situacin de las empresas en relacin con las tecnologas de la informacin y las comunicaciones, como paso previo para la promocin del uso de dichas tecnologas en todos los sectores productivos.

6. (ND) Las administraciones pblicas promovern la creacin de teleservicios y redes y puntos comerciales, con el objeto de que las pequeas y medianas empresas puedan beneficiarse de servicios avanzados sin necesidad de asumir grandes inversiones, considerando la inclusin de proveedores de servicios de aplicaciones para administracin y gestin de empresas.

7. (ND) Cuando la complejidad o la envergadura de las afecciones territoriales de las instalaciones de telecomunicaciones lo requieran, se ordenarn mediante Planes Territoriales Especiales que primarn la reordenacin de los equipamientos e infraestructuras existentes, maximizando su uso, sobre nuevas implantaciones.

TTULO VI
Patrimonio cultural y paisaje
CAPTULO I
Patrimonio cultural
Directriz 106. Objetivos. (NAD)

1. El objeto de la ordenacin de las presentes Directrices es establecer un marco general que contribuya a la proteccin de los bienes constitutivos del patrimonio cultural de Canarias que requieren de una ordenacin desde la perspectiva territorial y, en particular, los bienes inmuebles con inters histrico, arquitectnico, artstico, arqueolgico, etnogrfico, paleontolgico, cientfico o tcnico. Adems, y desde esta misma perspectiva, resalta la dimensin y significacin cultural del paisaje insular.

2. La proteccin, tutela, conservacin, restauracin, acrecentamiento, investigacin, difusin, fomento y puesta en uso del patrimonio cultural constituyen tareas bsicas de las administraciones pblicas del archipilago, que fomentarn las actuaciones que faciliten el conocimiento y disfrute del patrimonio cultural de Canarias por sus habitantes y visitantes, y por las generaciones futuras.

3. Las actuaciones pblicas en materia de patrimonio cultural inmueble requieren intervenciones constantes en su mantenimiento y recuperacin, con incremento de los programas especficos de inversin, e inclusin de I+D, medidas de proteccin, operaciones de sensibilizacin y comunicacin, y acciones para su integracin en la vida cotidiana.

Directriz 107. Ordenacin. (ND)

1. Los criterios y orientaciones, de carcter territorial, para la ordenacin, gestin y proteccin del patrimonio cultural se establecern mediante la formulacin de Directrices de Ordenacin del Patrimonio Cultural, cuyo fin ser desarrollar, en coordinacin con los cabildos insulares, la dimensin territorial, en el mbito del archipilago, de las determinaciones establecidas en la vigente legislacin de proteccin del patrimonio histrico canario.

2. Las Directrices de Ordenacin del Patrimonio Cultural integrarn el contenido de las Directrices de Ordenacin establecidas como instrumentos de planificacin cuatrienal en la vigente legislacin del patrimonio histrico canario.

3. Las Directrices de Ordenacin del Patrimonio Cultural tendrn los siguientes objetivos:

a) Establecer una poltica coherente y unificada de conservacin y rehabilitacin del patrimonio definido en el apartado 1 de la Directriz anterior, para todo el archipilago.

b) Fijar los criterios para la catalogacin sistemtica de dicho patrimonio, y en particular, para la elaboracin de los Catlogos arquitectnicos y las Cartas arqueolgicas, etnogrficas y paleontolgicas.

c) Proporcionar las orientaciones para el diseo y desarrollo de los programas de proteccin y recuperacin patrimonial del Gobierno de Canarias y de las polticas de inversin pblica en el patrimonio inmueble.

d) Determinar los criterios generales de ordenacin de los conjuntos y sitios histricos, los sitios etnolgicos y las zonas arqueolgicas, estableciendo programas para la redaccin de los instrumentos de planeamiento correspondientes.

e) Potenciar el uso pblico de los bienes patrimoniales de propiedad pblica, facilitando su acceso y el conocimiento de los mismos por la poblacin, as como fomentar el acceso pblico a los bienes patrimoniales de titularidad privada y desarrollar una poltica de adquisicin de dichos inmuebles por las instituciones pblicas.

4. Los Planes Insulares de Ordenacin, por s mismos, o mediante los Planes Territoriales Especiales correspondientes, contendrn, al menos, las siguientes determinaciones, conforme a las Directrices de Ordenacin de Patrimonio Cultural:

a) Criterios especficos para la ordenacin de los conjuntos, sitios y zonas de cada isla, tanto los declarados bienes de inters cultural como los que, sin serlo, tengan una especial relevancia en el mbito insular.

b) Establecimiento de medidas cautelares de proteccin y mantenimiento de los mismos, en tanto carezcan de atencin pormenorizada por planes o acciones especficas.

c) Determinacin de los criterios que habr de seguir el planeamiento urbanstico para la proteccin del patrimonio histrico local, y en especial, los que orientarn la confeccin de los catlogos municipales de bienes, que por sus caractersticas singulares o segn la normativa del patrimonio histrico de Canarias, deban ser objeto de preservacin.

Directriz 108. Recursos y equipamientos culturales. (ND)

1. Las Directrices de Ordenacin del Patrimonio Cultural proporcionarn los criterios para el establecimiento, en cada isla, de redes temticas de recursos patrimoniales, capaces de constituirse en itinerarios que faciliten la familiarizacin de los canarios y los visitantes con los valores culturales de cada isla, integradores de los equipamientos culturales especficos ya existentes o que fuera aconsejable establecer. El establecimiento y fortalecimiento de esas redes ser uno de los objetivos de las actuaciones pblicas en materia de patrimonio cultural.

2. Las Directrices de Ordenacin del Patrimonio Cultural aportarn los criterios necesarios para determinar las caractersticas y los requerimientos de la implantacin de los equipamientos culturales especficos que debern poner a punto las administraciones pblicas, de forma que sean respetuosos con el medio natural y cultural en que se inserta el bien y no sustituyan al protagonismo que corresponde al objeto de proteccin y divulgacin.

Directriz 109. Conjuntos histricos. (ND)

1. Las Directrices de Ordenacin del Patrimonio Cultural establecern los criterios generales para la ordenacin de los conjuntos histricos declarados como bienes de inters cultural y para la identificacin y ordenacin de otros ncleos o barrios, tanto en el medio urbano como en el rural, merecedores de proteccin.

2. Sin perjuicio de los criterios establecidos en la normativa canaria sobre patrimonio histrico, los criterios generales para las intervenciones en los conjuntos histricos, a determinar por las Directrices de Ordenacin del Patrimonio Cultural, incidirn especialmente en las siguientes materias:

a) La recuperacin de la actividad residencial y productiva de los cascos, y su complejidad funcional y social, desde el respeto a los valores histricos que contienen y los definen como tales.

b) La peatonalizacin de los cascos, ubicando fuera de los mismos los aparcamientos para el transporte discrecional, e integrando armnicamente los sistemas de recogida de residuos.

c) La morfologa arquitectnica de sus inmuebles, las secuencias y caractersticas de su paisaje urbano y el diseo y disposicin de los elementos de infraestructura, mobiliario y sealizacin urbanas, con especial nfasis en la reduccin de la presencia de canalizaciones y tendidos vistos.

d) La desaparicin de las barreras arquitectnicas.

Directriz 110. Patrimonio arqueolgico, etnogrfico y paleontolgico. (ND)

1. Las Directrices de Ordenacin del Patrimonio Cultural proporcionarn los criterios generales para la ordenacin de los sitios y zonas de valor arqueolgico, etnogrfico y paleontolgico declarados como bienes de inters cultural o incluidos en las cartas respectivas. En particular establecern los criterios para:

a) Definir las reas de proteccin en el entorno de yacimientos arqueolgicos y paleontolgicos, para garantizar la integridad de los mismos y su comprensin global en el entorno en que se encuentren, y como mbitos de aplicacin de las medidas cautelares y preventivas establecidas en la legislacin de patrimonio.

b) Ordenar dichas reas de proteccin, excluyendo de las mismas la instalacin de infraestructuras, salvo las destinadas al mantenimiento, conservacin y puesta en uso de los mismos.

2. Los caminos histricos y los senderos rurales, como elementos inmuebles en los que confluyen los valores histricos con los etnogrficos, sern objeto en las Directrices de Ordenacin Sectorial de medidas concretas para su recuperacin y mantenimiento.

3. Las Directrices de Ordenacin del Patrimonio Cultural establecern igualmente los criterios para la rehabilitacin y puesta en uso de los bienes etnogrficos, respetando los elementos originales.

4. Los Planes Insulares de Ordenacin o los instrumentos de planeamiento territorial que los desarrolle, establecern los espacios que habrn de integrarse en una red de mantenimiento y limpieza de los yacimientos arqueolgicos y paleontolgicos, que completen las funciones de inspeccin y vigilancia correspondientes.

Directriz 111. Gestin. (ND)

1. Los conjuntos histricos sern objeto de intervenciones de rehabilitacin de sus valores histricos y artsticos y reactivacin de su atractivo comercial y residencial, potenciando su consideracin como reas de Rehabilitacin Integral, para la mejor gestin y preservacin de los valores que les son propios.

2. Las actuaciones de ordenacin del territorio del Gobierno de Canarias prevern un programa especfico de ayudas econmicas para la redaccin y ejecucin de los Planes Especiales de Proteccin de los conjuntos y sitios histricos, zonas arqueolgicas y sitios etnolgicos.

3. Las actuaciones culturales del Gobierno de Canarias contendrn un rgimen de ayudas para que las administraciones municipales acometan la elaboracin o adecuacin de las Cartas arqueolgicas, etnogrficas y paleontolgicas, y los Catlogos arquitectnicos.

4. Adems de desarrollar las medidas de fomento establecidas en la legislacin sectorial, las actuaciones de fomento del Gobierno de Canarias facilitarn, mediante medidas fiscales y subvenciones especficas, la habilitacin y el mantenimiento de los edificios declarados como Bienes de Inters Cultural, y su puesta en uso.

CAPTULO II
Paisaje
Directriz 112. Criterios generales. (ND)

1. Constituir objetivo bsico de todo instrumento de ordenacin la cualificacin del paisaje natural, rural o urbano al que afecte.

2. Las Directrices de Ordenacin del Paisaje establecern los criterios para:

a) Caracterizar los paisajes de las islas y determinar las actuaciones a realizar en los mismos, conforme a los distintos tipos y situaciones que se reconozcan, a fin de que el planeamiento insular y general identifique y ordene los mismos.

b) Conservar o recuperar los paisajes de mayor inters, potenciar el valor de los recursos del paisaje y ordenar armoniosamente los nuevos escenarios paisajsticos.

c) Ordenar las antiguas zonas agrarias abancaladas, las franjas costeras, las periferias urbanas, los entornos de los lugares de acceso a cada isla, los corredores de las grandes vas y las entradas en las poblaciones y zonas tursticas.

d) Programar y desarrollar en cada isla, a partir del planeamiento insular y general, actuaciones dirigidas a destacar el valor de los paisajes ms singulares o, que por su posicin estratgica, resulten de mayor significacin.

3. El planeamiento urbanstico prestar especial atencin a la ordenacin en situaciones paisajsticas caracterizadas por su inadecuacin topogrfica en cualquier clase de suelo y, en particular:

a) Evitar la ocupacin por la edificacin y la urbanizacin de los terrenos con pendiente superior al 50 %, as como aquellos que afecten a lneas de horizonte o a perfiles destacados del terreno, como lomos, conos, montaas y otros.

b) Se evitar igualmente la canalizacin y ocupacin del cauce del barranco con rellenos para instalaciones deportivas, jardines, dotaciones u otros.

c) Como criterio general, se prohibir la construccin en el borde exterior de los viales que den a ladera, dejndolo abierto y sin edificacin.

d) Se dar un tratamiento adecuado tanto a los bordes del suelo urbano y urbanizable como al encuentro de las partes diferentes del tejido urbano, estableciendo como criterio preferente el remate con viario inedificado en su borde exterior.

Directriz 113. Paisaje natural y rural. (ND)

1. Los Planes Insulares de Ordenacin y el planeamiento urbanstico sealarn, conforme a las diferentes situaciones caracterizadas en las Directrices, las reas consideradas prioritarias para su ordenacin paisajstica pormenorizada, que se llevar a cabo mediante Planes Territoriales Especiales y Planes Especiales de Ordenacin, dependiendo de que su mbito abarque o no, respectivamente, a ms de un municipio.

2. Las Directrices definirn los instrumentos de fomento econmico que se establecern para incentivar a los propietarios a la conservacin o, en su caso, a la recuperacin de los paisajes tradicionales. Entre esos instrumentos debern figurar las posibles modalidades de convenio entre administraciones agrarias y agricultores para tal fin, que determinen los compromisos que cada parte asume y las formas en que las contraprestaciones econmicas a los agricultores seran libradas.

3. Las Directrices de Ordenacin del Paisaje proporcionarn los criterios a tener en consideracin en el diseo de la rehabilitacin de los paisajes rurales. Los Planes Insulares de Ordenacin sealarn los mbitos territoriales de singular inters que precisen para su regeneracin paisajstica de polticas sectoriales integradas, que se ordenarn y gestionarn por los cabildos mediante la formulacin de Planes Territoriales Especiales de rehabilitacin del paisaje. Especficamente, tendrn por objeto la ordenacin de rutas tursticas, principales vas de acceso, mbitos de singular significacin cultural o paisajstica y, en general, el entorno de los elementos naturales o culturales definidores de la imagen de la isla.

4. El planeamiento insular, siguiendo criterios de equilibrio territorial y de superacin de la escala local en relacin con el paisaje, delimitar reas de proteccin del paisaje atendiendo a la conformacin orogrfica de cada isla, a los potentes sistemas transversales de la geomorfologa o a su capacidad natural de organizacin de sistemas de suelos protegidos en continuidad, capaces de articularse como corredores verdes susceptibles de favorecer la biodiversidad y producir una regeneracin natural, paisajstica y funcional de carcter insular.

5. Los poderes pblicos adoptarn especiales medidas de control y vigilancia con el objetivo de impedir la degradacin paisajstica causada por acciones ilegales de edificacin, vertidos de residuos, movimientos de tierras, aperturas de caminos y otras.

Directriz 114. Infraestructuras. (ND)

1. Las Directrices de Ordenacin del Paisaje proporcionarn criterios para la atencin al paisaje en las intervenciones en nuevas vas de comunicacin, que debern tener en cuenta los puntos de mayor valor paisajstico, los recorridos panormicos de relevancia singular y los principales impactos percibidos. Los tratamientos que se sealen atendern a la mejora de la percepcin esttica y dinmica desde las principales vas de comunicacin.

2. Las Directrices de Ordenacin del Paisaje establecern los criterios paisajsticos que deben seguir, en su diseo e implantacin, las grandes infraestructuras puntuales, los equipamientos, instalaciones y edificaciones repetitivas como gasolineras, invernaderos, vallados, y cierres.

3. El planeamiento insular, en relacin con el impacto paisajstico de las grandes infraestructuras, deber establecer los objetivos, criterios y condiciones sin perjuicio de las competencias estatales en materia de infraestructuras y para el adecuado ejercicio del deber de colaboracin interadministrativa.

a) Para el planeamiento, proyecto y ejecucin de las infraestructuras viarias, portuarias y aeroportuarias y, en su caso, para la redaccin de proyectos complementarios de adaptacin paisajstica.

b) De los planes especiales y proyectos de mejora e integracin paisajstica de las obras pblicas ya ejecutadas, con especial atencin a las autopistas y autovas, y su capacidad de organizar sistemas de paisaje de orden supramunicipal.

c) Para el desarrollo, implantacin y adecuacin paisajstica de las infraestructuras de telecomunicacin, distribucin de energa y conducciones de agua en alta.

Directriz 115. Periferias urbanas. (ND)

1. El planeamiento insular prestar una atencin especfica al tratamiento paisajstico de las periferias urbanas, en especial de las reas metropolitanas, grandes ciudades y zonas tursticas, y establecer la previsin de reservas de suelo destinado al desarrollo de parques rsticos o periurbanos preferentemente en suelos agrcolas abandonados en dichos mbitos.

2. El planeamiento general establecer los criterios para la regeneracin ambiental y paisajstica de los entornos agrcolas degradados en las periferias urbanas y remitir a planes especiales el diseo de intervenciones de proteccin y rehabilitacin del paisaje especialmente en los bordes y entornos de ncleos tursticos, el entorno periurbano de las ciudades, la periferia rural de los ncleos de poblacin y los antiguos asentamientos espontneos de poblacin.

3. El planeamiento general preservar los suelos que, sin tener un destacado valor econmico ni ambiental, pudieran jugar un papel protagonista en la mejora del paisaje metropolitano, por su situacin estratgica y su capacidad de producir mejoras de paisaje en entornos muy degradados. Igualmente, deber someter a planeamiento especial la regeneracin ambiental y paisajstica de los espacios residuales que, por su valor de situacin en relacin con los suelos urbanos, resulten ms idneos para inducir sinergias de cualificacin de su entorno. El planeamiento general y las ordenanzas municipales, establecern determinaciones precisas para mantener en cultivo o revegetados los suelos de las periferias urbanas y los espacios residuales vacos y, en todo caso, en las adecuadas condiciones ambientales y de limpieza.

Directriz 116. Paisaje urbano. (ND)

1. El planeamiento insular, con el objeto de mejorar el paisaje urbano en la ciudad consolidada, deber incluir las siguientes determinaciones:

a) Criterios paisajsticos para los lmites entre el suelo rural y urbano, incluyendo indicaciones precisas de ordenacin en relacin con la articulacin del espacio urbano consolidado y los nuevos crecimientos.

b) Criterios para la delimitacin de reas urbanas que generan un especial impacto paisajstico o ambiental, fijando las condiciones ambientales y funcionales para su reinsercin paisajstica.

2. Los planes generales de ordenacin, para la mejora cualitativa del paisaje urbano en la ciudad consolidada, habrn de desarrollar los criterios insulares anteriores, y las siguientes determinaciones:

a) Definicin de sistemas de espacios libres y peatonales en continuidad, a partir de los espacios libres existentes, como forma de integrar las cualidades de la geografa al paisaje urbano, aumentar la densidad de las plantaciones vegetales y mejorar las condiciones ambientales urbanas.

b) Criterios para el desarrollo de planes especiales de mejora ambiental en los barrios de las primeras periferias urbanas de las ciudades metropolitanas, que creen condiciones bsicas de urbanidad.

c) Criterios para la adaptacin paisajstica, mediante planes especiales, de las urbanizaciones residenciales construidas en zonas de laderas y fuertes pendientes y de los polgonos y zonas industriales degradadas.

d) Criterios para la puesta en marcha de programas de intervencin paisajstica que desarrollen proyectos de imagen para la mejora de las condiciones generales del paisaje urbano, que incluyan la creacin de hitos y dotacin de monumentos artsticos.

e) Recualificacin de los vacos urbanos, especialmente en los polgonos residenciales, que posibiliten la mejora del paisaje urbano, incrementen la complejidad funcional y faciliten la integracin social.

 f) Criterios sobre la calidad edificatoria, y su eventual regulacin en las ordenanzas municipales, mediante el fomento de la arquitectura contempornea de calidad y atenta a su insercin en el entorno.

g) Normas que favorezcan la integracin paisajstica de las nuevas edificaciones a las condiciones topogrficas y ambientales de su soporte geogrfico y eviten la aparicin de soluciones urbansticas y edificatorias de notable impacto visual.

h) Definicin de la longitud mxima admisible a que pueden llegar la seriacin de edificios repetidos o que generen fachadas continuas.

3. Las ordenanzas municipales debern regular con especial atencin:

a) La esttica de las fachadas y revestimientos exteriores a aplicar en los asentamientos rurales y agrcolas, en los centros histricos que no tengan la categora de bienes de inters cultural, en los accesos a las poblaciones y, en su caso, en los frentes de las principales vas de comunicacin.

b) La tipologa a la que debern ajustarse la sealizacin, toldos y cartelera de los establecimientos, en especial, en los ncleos de mayor uso turstico o ms elevada densidad comercial. Contendrn, igualmente, las condiciones de ocupacin del espacio pblico con expositores y veladores.

c) Los criterios para los cdigos cromticos a utilizar en funcin de las caractersticas de la arquitectura y de su grado de percepcin.

d) El establecimiento de estndares de calidad ambiental en la eficiencia de los servicios urbanos, especialmente de limpieza, y en la reposicin y mantenimiento de materiales deteriorados del espacio pblico.

e) La imagen de cubiertas y azoteas, con la implantacin efectiva de normas y ordenanzas que ordenen las instalaciones y elementos sobre cubierta y eviten construcciones o instalaciones ilegales, aunque evitando la adopcin de soluciones inadecuadas paisajstica y energticamente.

TTULO VII
Territorio y actividad econmica
CAPTULO I
Bases generales
Directriz 117. Objeto. (ND)

Las presentes Directrices establecen el marco territorial y las bases para la ordenacin del territorio y de los recursos naturales, de manera que se facilite el proceso de diversificacin y recualificacin de la economa canaria y la paulatina implantacin de un sistema econmico ms duradero, respetuoso con el medio ambiente y socialmente justo y equitativo.

Directriz 118. Principios. (ND)

1. Las Directrices de Ordenacin sectorial que se formulen, considerarn los recursos naturales y culturales de las islas de forma que, sobre bases sostenibles, contribuyan a los objetivos de desarrollo econmico del archipilago.

2. Las Directrices de Ordenacin sectorial que se formulen, facilitarn la diversificacin de la base econmica canaria, propiciando la competitividad y mejora del sector primario, mediante la optimizacin sostenible de las explotaciones agrcolas y ganaderas y su adecuacin a nuevos productos, el crecimiento y renovacin de la actividad industrial, y la expansin de las actividades de servicios, en particular, de aquellos asociados a la valorizacin del conocimiento. A tal fin, establecern criterios y objetivos, dentro del marco territorial y de aprovechamiento de los recursos que le es propio, para potenciar la I+D en la definicin de alternativas en los sectores productivos, en la direccin sealada por los objetivos enunciados.

3. Las Directrices de Ordenacin sectorial que se formulen tendrn, como uno de sus objetivos, contribuir a la diversificacin de la actividad turstica y al arraigo y extensin, en las propias islas, de las actividades econmicas vinculadas con dicha actividad.

Directriz 119. Empleo y ordenacin. (ND)

1. Las Directrices de Ordenacin sectorial que se formulen tendrn entre sus objetivos establecer criterios para la adopcin de medidas territoriales que permitan o faciliten la implantacin de actividades, teniendo como uno de sus objetivos bsicos el crecimiento del empleo en todas las islas, contribuyendo a la ocupacin de quienes residen en ellas, mediante la aplicacin, entre otras, de las medidas establecidas en el Plan Estratgico de Empleo de Canarias o instrumento equivalente.

2. Los Planes Insulares prestarn una particular atencin a las determinaciones que faciliten la implantacin de actividades productivas en el mbito insular, y especialmente en las zonas ms precisadas o idneas para ello, conforme al modelo territorial insular desarrollado.

CAPTULO II
Actividad turstica
Directriz 120. Principios. (ND)

1. La actividad turstica es la base de la economa canaria y la impulsora de la diversificacin econmica de las islas. Las Directrices de Ordenacin del Turismo, en consonancia con las presentes Directrices de Ordenacin General, establecern las determinaciones a seguir en las intervenciones pblicas en materia de turismo.

2. Las Directrices de Ordenacin del Turismo tendrn por objeto inducir el cambio de los modos de produccin y gestin de la oferta turstica hacia un modelo de desarrollo turstico diversificado, diferenciado, competitivo y sostenible, que cubra las necesidades actuales de los turistas y de la sociedad canaria, protegiendo y mejorando las perspectivas de futuro, de modo que queden cubiertas las necesidades econmicas, sociales y estticas, manteniendo al mismo tiempo la integridad cultural, el paisaje, los procesos ecolgicos esenciales, la diversidad biolgica y los sistemas vivos.

Directriz 121. Criterios. (ND)

Las Directrices de Ordenacin del Turismo tendrn los siguientes objetivos, para la implantacin del modelo turstico proyectado, y sin perjuicio del modelo definido en la legislacin especfica:

a) La extensin territorial del uso turstico deber contenerse y reorientar las iniciativas empresariales de produccin de oferta a la rehabilitacin del espacio turstico consolidado y la renovacin de la planta alojativa existente, como opcin preferente al crecimiento extensivo, ordenando e incentivando el trnsito entre uno y otro modelo.

b) El crecimiento de la oferta alojativa turstica estar vinculado al incremento del valor del destino y su imagen, al objetivo de renovacin de la planta existente y a su aportacin en trminos de ingresos y empleo.

c) Los instrumentos de planeamiento territorial debern prestar atencin y favorecer la diversificacin y diferenciacin de la oferta turstica y el incremento de la oferta de ocio como formas de aumentar la competitividad del archipilago.

d) La determinacin de los ritmos y lmites del crecimiento deber realizarse en funcin de la capacidad de carga de cada territorio, considerando los efectos de la expansin de la oferta sobre los sectores econmicos y sociales afectados y con la capacidad de las infraestructuras, servicios y equipamientos disponibles o en ejecucin.

e) La ordenacin de la actividad turstica estar dirigida al desarrollo social y econmico de Canarias, de manera que contribuya a la mejora de la calidad de vida de la poblacin, su bienestar social y la conservacin de sus signos de identidad cultural, favoreciendo la integracin de la actividad en el entorno econmico, cultural, social y ambiental de cada isla, municipio y localidad.

 f) Toda ocupacin de suelo con destino turstico deber disponer de las infraestructuras, equipamientos y servicios con calidad y capacidad adecuadas para satisfacer las necesidades de la poblacin y de la actividad turstica, y acordes con las caractersticas naturales del territorio, y la calidad de los productos ofertados.

g) La sostenibilidad de los establecimientos constituye un elemento esencial de la sostenibilidad del producto y el destino tursticos, por lo que se fomentar y regular la utilizacin en el sector de las nuevas tecnologas orientadas al reciclaje, al ahorro energtico y de agua y a la correcta gestin de los residuos.

h) La gestin turstica profesionalizada como requisito bsico y necesario para el xito de la implantacin del modelo, en especial en relacin con la renovacin de la oferta alojativa.

Directriz 122. Renovacin edificatoria y rehabilitacin urbana. (ND)

1. La prioridad en la renovacin de la planta alojativa existente, mediante sustitucin o rehabilitacin de la edificacin, ser el principio bsico de las Directrices de Ordenacin del Turismo.

2. El criterio de la renovacin se basar en el mantenimiento de la capacidad alojativa como derecho de los propietarios, la posibilidad de su traslado parcial cuando no fuera urbansticamente posible desarrollar en la ubicacin original el incremento de edificabilidad requerido por el nuevo producto renovado, y el fomento, mediante el incremento de la capacidad, de los traslados de plazas alojativas fuera de reas saturadas.

3. La renovacin de la planta existente podr ser declarada obligatoria, en determinados mbitos y circunstancias y en la forma que legalmente se determine, arbitrando, en su caso, mecanismos que permitan la sustitucin en el cumplimiento de las obligaciones que se establezcan.

4. La cualificacin de la oferta y el espacio turstico exigen, adems del cumplimiento de los deberes de mantenimiento de la infraestructura y los servicios por las administraciones pblicas, su actuacin coordinada para la rehabilitacin urbana en las zonas tursticas que lo precisen.

Directriz 123. Lmites y ritmos del crecimiento. (ND)

1. Las Directrices de Ordenacin del Turismo, sin perjuicio de lo sealado en la legislacin especfica, establecern los criterios para la fijacin de los lmites absolutos al crecimiento de cada isla en base a las diferentes dimensiones de la capacidad insular de carga, de carcter ambiental o social, as como de capacidad de las infraestructuras, los equipamientos y los servicios para atender las necesidades del crecimiento turstico y del poblacional inducidos.

2. El ritmo de crecimiento ser establecido por las Directrices de Ordenacin del Turismo de forma que peridicamente, y mediante decisin parlamentaria, pueda ser revisado el ritmo admisible de crecimiento de la planta alojativa turstica en cada isla en funcin de la variacin experimentada por los datos e indicadores correspondientes.

Directriz 124. Equipamiento complementario. (ND)

1. Las Directrices de Ordenacin del Turismo fomentarn la implantacin del equipamiento turstico complementario que diversifique y cualifique la oferta turstica, al tiempo que contribuya a incrementar sus efectos positivos sobre la economa y el empleo.

2. El planeamiento insular habr de establecer las condiciones de implantacin de los equipamientos tursticos de mayor impacto territorial por la extensin que ocupan y los recursos naturales que utilizan, como campos de golf, puertos recreativos, parques temticos u otros.

Directriz 125. Formacin. (NAD)

1. Las administraciones pblicas canarias competentes en materia de turismo, empleo y educacin, darn una especial atencin a la formacin empresarial en materia turstica y a la formacin profesional de jvenes de cada isla en las especialidades requeridas por el sector, procurando una formacin continua.

2. Las administraciones pblicas canarias realizarn un continuo seguimiento de las demandas formativas, con objeto de anticipar el adiestramiento y formacin de la poblacin canaria en los nuevos requerimientos ocupacionales que se precisen.

CAPTULO III
Actividad agraria
Directriz 126. Criterios. (NAD)

1. Las intervenciones pblicas considerarn a los espacios agrarios atendiendo a la doble funcin que desempean, como productores de bienes alimentarios y como mantenedores de valores culturales, ecolgicos y paisajsticos.

2. Las intervenciones pblicas prestarn una atencin especial al estmulo del papel de la agricultura canaria como vertebradora del paisaje, preservadora de las buenas prcticas de gestin de los recursos naturales, y soporte de valores y conocimientos constitutivos de la identidad cultural canaria.

3. Las intervenciones pblicas tomarn, como tarea prioritaria, el sostenimiento de la actividad agraria en el mundo rural, contribuyendo a la preservacin del medio ambiente y el paisaje.

4. Las intervenciones pblicas en el sector se orientarn conforme a las Directrices de Ordenacin del Suelo Agrario, a elaborar en consonancia con las presentes Directrices.

Directriz 127. Objetivos. (NAD)

Las intervenciones pblicas en la agricultura canaria tendrn entre sus objetivos:

a) El fomento de la diversificacin de los productos agrarios, atendiendo a las posibilidades que para ello ofrecen la demanda turstica y las oportunidades climticas.

b) El estmulo de los productos caracterizados por su inters ecolgico y econmico.

c) La generalizacin de las prcticas de conservacin y adecuada gestin de los recursos naturales, agua y suelo, y de los paisajes agrcolas, orientando las polticas de apoyo econmico hacia la consideracin, no solo del volumen de produccin, sino de la extensin y los mtodos de cultivo utilizados.

d) La reduccin de la contaminacin de los suelos y de las aguas por nutrientes, pesticidas y productos farmacolgicos, mediante la aplicacin de los principios del cdigo canario de buenas prcticas agrcolas.

e) El manejo integral de ecosistemas agrarios y la conservacin de las razas y los cultivares autctonos.

Directriz 128. Medio rural.

1. (NAD) Las actuaciones pblicas en materia de desarrollo agrario establecern incentivos suficientes para mantener los actuales niveles de poblacin activa agraria, garantizar el relevo generacional, mantener y adoptar prcticas productivas agrcolas y ganaderas compatibles con el medio, incrementar las producciones orgnicas o biolgicas, y preservar y mejorar los paisajes agroculturales de mayor inters para la poblacin residente y para los visitantes.

2. (ND) Los incentivos que se establezcan atendern, al menos, a:

a) La promocin de infraestructuras y equipamientos de uso compartido.

b) La promocin comercial de las producciones agrarias de calidad.

c) La prestacin de servicios complementarios tales como el alojamiento rural y la formacin de escolares.

d) Las transferencias directas de renta en compensacin por la conservacin de paisajes culturales con alto valor.

3. (ND) Las Directrices de Ordenacin del Suelo Agrario pondrn un nfasis especial en establecer un rgimen eficaz de apoyo a los residentes en el medio rural para garantizar la preservacin de los paisajes.

CAPTULO IV
Construccin
Directriz 129. Objetivos. (ND)

La construccin es una actividad con un fuerte peso en la economa de las islas, sujeta a acusadas fluctuaciones. Las intervenciones pblicas en el campo de la construccin han de perseguir atenuar estas fluctuaciones, encauzar una parte significativa de su actividad hacia operaciones de bajo consumo de espacio, acordes con el modelo de territorio establecido para Canarias, y estimular su atencin a nuevos campos y nuevas tecnologas.

Directriz 130. Criterios de intervencin. (ND)

1. Las actuaciones pblicas que se orientan al sector propiciarn un relevante cambio en la estructura de su demanda, canalizando sta a los siguientes objetivos:

a) Intervenciones de reforma y rehabilitacin del tejido urbano y de las infraestructuras existentes.

b) Habilitacin de infraestructuras de conservacin y mejora del medio ambiente, con especial atencin a las que se orientan y destinan a la prevencin de incidencias catastrficas.

c) Cualificacin del parque de viviendas y satisfaccin de la demanda de primera vivienda de los residentes en las islas.

d) Mantenimiento de las infraestructuras, equipamientos y edificios existentes.

2. Las intervenciones en el campo de la vivienda tendrn un destacado protagonismo, al amparo de las operaciones de rehabilitacin urbana, en las reas de rehabilitacin integral, sustituyendo la infravivienda y renovando el parque degradado.

Directriz 131. Criterios ambientales. (ND)

1. Las intervenciones pblicas fomentarn la incorporacin en la construccin, y en especial en la edificacin, de nuevos elementos e instalaciones, en particular, equipos de energa solar trmica para el calentamiento de agua sanitaria, dispositivos de reduccin de consumo de agua, sistemas comunes de fro y de instalaciones para telecomunicaciones, aislamientos trmicos y sonoros o plazas de aparcamiento en los conjuntos residenciales.

2. Las intervenciones pblicas, a travs de la legislacin en materia de calidad y las ordenanzas municipales, velarn por la calidad arquitectnica de las edificaciones y su integracin adecuada en el entorno. El Gobierno de Canarias, concertadamente con las administraciones insulares y municipales y las organizaciones e instituciones sociales implicadas, realizar un modelo de ordenanzas tipo sobre la materia, para su posible adopcin por los municipios.

3. Las administraciones pblicas fomentarn la reutilizacin de los residuos de construccin y demolicin, principalmente colaborando en la implantacin de instalaciones de reciclaje y considerndolos en las propias promociones.

Directriz 132. Formacin. (ND)

Las actuaciones pblicas estimularn la formacin empresarial y profesional en el sector de la construccin, favoreciendo la capacitacin adecuada de profesionales cualificados para las nuevas demandas constructivas y, en especial, para el mantenimiento de las infraestructuras, equipamientos, instalaciones y viviendas existentes.

CAPTULO V
Industria y servicios
Directriz 133. Principios. (ND)

1. El Gobierno canario promover el peso creciente de la industria y los servicios en la estructura econmica de las islas.

2. Las intervenciones de fomento para la diversificacin de la estructura econmica perseguirn, de manera especial, el nacimiento y consolidacin de iniciativas empresariales vinculadas con el tratamiento de los recursos y productos ya existentes, en especial con los agrarios, con la cualificacin de los servicios propios de las actividades tursticas y con el aprovechamiento de las oportunidades aportadas por la localizacin estratgica del archipilago.

Directriz 134. Ordenacin de espacios productivos (ND).

1. Las actuaciones pblicas en materia de fomento y de ordenacin del territorio promovern la habilitacin de suelo adecuado para la implantacin de las actividades productivas, mediante las herramientas propias del planeamiento general, con el apoyo de patrimonios pblicos de suelo.

2. El planeamiento insular deber establecer los criterios para la habilitacin por el planeamiento general de los espacios adecuados para las instalaciones de las actividades productivas existentes o de las que puedan emprenderse.

3. El planeamiento insular determinar los emplazamientos de las operaciones estratgicas de suelo para actividades productivas, que cada isla considere oportuno emprender. Estos emplazamientos debern atenerse, al menos, a los siguientes criterios:

a) aprovecharn las oportunidades propias de la proximidad a los principales puertos y aeropuertos;

b) tratarn separadamente las actividades industriales que requieran extensas implantaciones o que establezcan serias limitaciones a la ubicacin de otras actividades en sus proximidades y aquellas otras que puedan compartir el espacio con actividades de servicios;

c) requerirn fcil accesibilidad desde el viario de mayor capacidad;

d) dispondrn de los equipamientos energticos y de agua apropiados.

4. Las actuaciones pblicas de Canarias fomentarn el establecimiento de un parque tecnolgico en cada una de las reas metropolitanas.

5. Los Planes Insulares de Ordenacin determinarn los espacios para actividades productivas existentes que hayan de sujetarse a operaciones de rehabilitacin, as como las pautas en que stas han de llevarse a cabo.

Directriz 135. Ordenacin de equipamientos y servicios. (ND)

1. Las administraciones pblicas, en sus actuaciones y a travs del planeamiento, favorecern las condiciones que permitan alcanzar un nivel adecuado de equipamiento comercial en el que se garantice la armonizacin de los intereses generales de la poblacin con los intereses de los comerciantes.

2. El planeamiento general deber analizar la estructura comercial del municipio y, en su funcin y justificadamente, establecer determinaciones zonales para las diferentes categoras de establecimientos que estime preciso diferenciar.

3. En particular, establecer medidas para fomentar la recuperacin, mantenimiento y promocin del comercio tradicional en los centros urbanos y, especialmente, en los conjuntos histricos.

Directriz 136. Grandes equipamientos comerciales y de ocio. (ND)

1. El Plan Insular de Ordenacin establecer las condiciones de implantacin de los equipamientos comerciales y de ocio con incidencia territorial amplia, determinando su localizacin directamente, a travs de Planes Territoriales Especiales o, en su caso, del planeamiento general.

2. El planeamiento habr de garantizar la adecuada localizacin de los grandes establecimientos comerciales y de ocio en relacin con las caractersticas del equipamiento comercial en su zona de influencia, as como las previsiones de ocupacin de suelo y cualesquiera otros relacionados con el urbanismo comercial en general.

3. El planeamiento ordenar los grandes equipamientos comerciales y de ocio de acuerdo con los siguientes criterios:

a) La implantacin estar, expresa y especficamente, contemplada y localizada en un instrumento de planeamiento, no siendo vlida su sustentacin en una clasificacin genrica con destino a uso comercial o de servicio.

b) Tendrn la consideracin de equipamientos estructurantes del territorio, no pudiendo en ningn caso desarrollarse en suelo rstico.

c) El planeamiento general habr de localizar dichos establecimientos, analizando y justificando:

1) Definicin del mbito de anlisis de las afecciones sobre la estructura territorial.

2) Ausencia de impactos negativos significativos de la implantacin sobre el medio natural, alternativas y medidas correctoras.

3) Compatibilidad de la implantacin pretendida con las estrategias territoriales y urbanas definidas en el planeamiento insular y municipal, en especial con relacin a posibles estrategias de renovacin urbana en general y rehabilitacin de centros tradicionales o histricos en particular.

4) Impacto sobre el sistema viario afectado y efecto de los nuevos flujos, previsin de soluciones de conexin y accesos, incluyendo los compromisos a asumir por los promotores en orden a ejecutar las infraestructuras de conexin, acceso y aparcamiento a su costa y terminarlas antes de la puesta en funcionamiento del centro.

5) Impacto sobre las infraestructuras afectadas, como la de eliminacin de residuos urbanos, u otras.

d) Las ordenacin pormenorizada de la implantacin se realizar mediante un Plan Especial de Ordenacin, que abordar el centro comercial en forma integral, estableciendo determinaciones, tanto a nivel funcional como formal, sobre la edificacin, los espacios y las infraestructuras anejas. El plan analizar las medidas correctoras previstas para minimizar los impactos negativos que puedan producirse, la integracin visual y paisajstica diurna y nocturna del conjunto en el entorno y la integracin en la estructura territorial o urbana en que se implante.

TTULO VIII
Instrumentos
Directriz 137. Sistema de informacin. (ND)

1. El adecuado reconocimiento de las variables ambientales y territoriales ms significativas para el seguimiento y control de estas Directrices y de los dems instrumentos de ordenacin y planeamiento del territorio de Canarias se realizar mediante un Sistema de Informacin Territorial, que comprender el mbito de la Comunidad Autnoma.

2. Las caractersticas especficas, medios y productos de este Sistema se definir mediante desarrollo reglamentario, que determinar igualmente el departamento al que quedar confiada su puesta a punto y gestin.

3. La consejera competente en materia de ordenacin del territorio realizar, en el plazo de nueve meses, un inventario del suelo urbanizable del archipilago, con destino residencial, industrial y terciario, con detalle sobre su capacidad y estado de urbanizacin y edificacin, a incorporar en el sistema de informacin territorial.

4. En el mismo plazo anterior, realizar un inventario de los terrenos que se conozca hayan sido objeto de un proceso irregular de parcelacin urbanstica.

5. En el plazo de nueve meses, previo el oportuno proceso de concertacin y participacin, y a partir de la regulacin y organizacin existentes, se aprobar el reglamento para la organizacin y funcionamiento del nuevo sistema de informacin territorial integrado, fijndose el inicio de su operatividad en un ao.

6. Paralelamente, y en el mismo plazo, se presentar por el Gobierno de Canarias un programa para facilitar el acceso y la actualizacin tanto de la informacin territorial contenida en el sistema como de la documentacin cartogrfica que le sirve de base.

Directriz 138. Sistema de indicadores. (ND)

1. El seguimiento, revisin, modificacin y evaluacin de las Directrices, se basar en el comportamiento de un cuerpo de indicadores cuantitativos y cualitativos, homogneos con los que se adoptan para el seguimiento de las polticas europeas en materia de territorio y medio ambiente.

2. La propuesta y elaboracin de los indicadores se realizar en coordinacin con el Sistema de Informacin Territorial y el Observatorio permanente sobre desarrollo sostenible.

3. El sistema de indicadores a elaborar ser aprobado mediante decreto, previo el oportuno proceso de concertacin y participacin, en el plazo mximo de un ao, conjuntamente con un documento divulgativo de los indicadores y el sistema de seguimiento.

Directriz 139. Evaluacin ambiental. (ND)

1. La salvaguarda de los valores ambientales del territorio ser garantizada mediante la aplicacin de la evaluacin de impacto ambiental o, en su caso, de la evaluacin ambiental estratgica, a los proyectos y a los planes o programas que establezca la normativa ambiental.

2. Los contenidos, procedimientos y mbitos de aplicacin de dichas figuras de evaluacin sern establecidos en las disposiciones especficas que los regulen.

Directriz 140. Instrumentos de planificacin y ordenacin. (ND)

1. El desarrollo de las presentes Directrices se llevar a cabo a travs de los siguientes instrumentos:

a) Las Directrices de Ordenacin Sectorial en los mbitos que el Gobierno de Canarias considere oportuno formular y, de forma inmediata, las de Calidad Ambiental, Infraestructuras, Energa, Paisaje, Suelo Agrario, Vivienda y Litoral.

b) Los Planes Insulares de Ordenacin.

c) Los Planes y Normas de los Espacios Naturales Protegidos.

d) Los Planes Territoriales Parciales y Especiales, stos ltimos en desarrollo de las determinaciones de las Directrices de Ordenacin o de los Planes Insulares de Ordenacin.

e) Los Planes Generales de Ordenacin y las restantes figuras del planeamiento urbanstico.

2. Sin perjuicio de las relaciones de jerarqua entre dichos instrumentos, que define el sistema de planeamiento establecido por el Texto Refundido de las Leyes de Ordenacin del Territorio de Canarias y de Espacios Protegidos de Canarias, los diferentes instrumentos de ordenacin aplicarn directamente los objetivos y criterios definidos en las presentes Directrices, sin aguardar a la formulacin o adaptacin de las figuras superiores, salvo para el desarrollo de aquellas determinaciones para las que las presentes Directrices establecen una expresa reserva al respecto.

3. El Gobierno de Canarias establecer, en el plazo mximo de un ao, un programa de actuacin, formacin y financiacin en materia de planeamiento, para el desarrollo de las presentes Directrices y la adaptacin a las mismas del planeamiento vigente. Las Directrices de Ordenacin sectorial enunciadas, debern estar aprobadas provisionalmente en el plazo mximo de dos aos.

4. Los instrumentos de ordenacin insular y general adaptados a las determinaciones de las presentes Directrices que les afecten, debern estar aprobados provisionalmente en el plazo mximo de dos aos para los primeros y tres para los segundos. Los instrumentos en tramitacin que hayan sido aprobados inicialmente, podrn continuar su tramitacin de acuerdo con las determinaciones preexistentes, sin perjuicio de su deber de adaptacin en el plazo sealado.

Directriz 141. Instrumentos econmicos y de gestin (ND).

1. Las intervenciones de fomento econmico de las administraciones pblicas de Canarias, incorporarn entre sus metas la consecucin de los propsitos y fines de las presentes Directrices, facilitando un desarrollo econmico y social sostenible y equilibrado.

2. En el plazo de nueve meses, el Gobierno de Canarias aprobar un programa de medidas econmicas y administrativas de apoyo al desarrollo de las determinaciones establecidas en las presentes Directrices, acompaado de un Plan de Diversificacin Econmica que consiga un equilibrio entre los diferentes sectores econmicos y considere como sector estratgico a las nuevas tecnologas, impulsando la investigacin, la innovacin tecnolgica y su difusin.

3. En el plazo de nueve meses, el Gobierno de Canarias presentar sendos estudios sobre las posibilidades de una adscripcin especfica fiscal para temas ambientales, sin incremento de la presin y sobre mecanismos de redistribucin fiscal intersectorial para el fomento de la diversificacin econmica.

4. El Gobierno de Canarias, en concertacin con las restantes administraciones pblicas canarias, reglamentar y pondr en marcha el Fondo de Compensacin Territorial y Ambiental establecido en el Texto Refundido de las Leyes de Ordenacin del Territorio y de Espacios Naturales de Canarias, con especial atencin a las islas, espacios naturales o conjuntos histricos que tengan reconocimiento internacional por sus excepcionales condiciones.

Directriz 142. Instrumentos organizativos.

1. (ND) El Gobierno de Canarias instituir, mediante desarrollo reglamentario, un Foro Canario del Desarrollo Sostenible, como instrumento de informacin y participacin, en el que tendrn representacin, al menos, los departamentos del Gobierno de Canarias, los cabildos insulares y los ayuntamientos, con la participacin de las universidades canarias, rganos directivos de las Reservas de la Biosfera, las asociaciones vecinales y ambientales, las asociaciones sindicales y empresariales y las asociaciones profesionales y culturales. Igualmente instituir un Observatorio permanente del desarrollo sostenible, vinculado al Foro, como instrumento cientfico y tcnico de evaluacin y seguimiento.

2. (ND) El Gobierno de Canarias establecer reglamentariamente, de forma concertada con las restantes administraciones y con la participacin de las organizaciones sociales, las garantas de independencia y disponibilidad de medios para el desarrollo de las tareas que se asignan al Foro y al Observatorio, entre las que se encontrar el conocimiento del estado del territorio, el seguimiento del Sistema de Informacin Territorial y de las presentes Directrices, incluyendo la capacidad para instar del Gobierno la modificacin o revisin de las mismas.

3. (ND) El Gobierno de Canarias crear el Foro Canario de la Sociedad de la Informacin, as como un Observatorio Canario de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Informacin.

4. (NAD) En la elaboracin de la planificacin estratgica sectorial, el planeamiento y los programas de actuacin, las administraciones pblicas asegurarn la presencia permanente de los agentes econmicos y sociales, estableciendo mecanismos especficos, tales como mesas sectoriales o foros, tanto de carcter permanente como ocasionales para la formulacin de determinados instrumentos.

5. (ND) En el plazo de tres meses se desarrollar la composicin, organizacin y funcionamiento de los organismos mencionados, que estarn operativos en el plazo mximo de seis meses.

Directriz 143. Instrumentos formativos. (ND)

1. El Gobierno de Canarias, en concertacin con las restantes administraciones pblicas canarias, establecer un programa de divulgacin y difusin permanentes de los objetivos y criterios del desarrollo sostenible, en general, y de los desarrollados en las presentes Directivas, en particular.

2. En el mismo sentido, impulsar un programa integrado de formacin, destinado especialmente a los diferentes tcnicos vinculados a la ordenacin de los recursos naturales y del territorio, tanto en el seno de las administraciones pblicas como del sector privado, a fin de mejorar la gestin sostenible de los recursos y el territorio. Igualmente establecer un programa para la incorporacin del conocimiento sobre el territorio canario en las diferentes niveles educativos.

3. El Gobierno de Canarias impulsar el desarrollo de una estrategia de educacin ambiental, que se configure como un instrumento fundamental en el proceso hacia un modelo ms sostenible de desarrollo. Dicha estrategia deber ser el marco del que emanen los principios y lneas de actuacin a desarrollar en esta materia, as como un proceso de debate, anlisis y reflexin conjunta que contribuya a revitalizar de forma permanente la educacin ambiental en Canarias. Los destinatarios de la estrategia sern los diferentes escenarios y actores con implicacin en los temas ambientales, como los profesionales, comunidad educativa, administraciones, organizaciones sociales, empresas y otros.

NORMATIVA DE LAS DIRECTRICES DE ORDENACIN DEL TURISMO DE CANARIAS
CAPTULO I
Disposiciones generales
Directriz 1. Objeto. (NAD)

Las Directrices de Ordenacin del Turismo tienen por objeto inducir el cambio de los modos de produccin y gestin de la oferta turstica hacia un modelo de desarrollo turstico diversificado, diferenciado, competitivo y sostenible, que cubra las necesidades actuales de los turistas y de la sociedad canaria, protegiendo y mejorando las perspectivas de futuro, y que proyecte una imagen de integracin de la gestin de todos los recursos, de modo que queden cubiertas las necesidades econmicas, sociales y estticas, manteniendo al mismo tiempo la identidad cultural, el paisaje, los procesos ecolgicos esenciales, la diversidad biolgica y los sistemas vivos.

Directriz 2. mbito. (NAD)

Las Directrices de Ordenacin del Turismo tienen por mbito de aplicacin el territorio de la Comunidad Autnoma de Canarias, definido en el artculo 2 del Estatuto de Autonoma.

Directriz 3. Criterios. (NAD)

Constituyen criterios bsicos en la elaboracin de las presentes Directrices los siguientes:

a) La fijacin de los lmites razonables de crecimiento turstico y los aplicables a la clasificacin y calificacin del suelo turstico sobre la base de unos parmetros de calidad basados en los niveles de infraestructura y la conservacin del patrimonio natural, cultural y del paisaje insular, teniendo presente la escasez de los recursos naturales, la fragilidad de los ecosistemas insulares, la evolucin econmica de cada isla y las expectativas sociales y laborales de la poblacin.

b) El fomento de la renovacin y sustitucin de la planta alojativa inadecuada y la regeneracin de la ciudad turstica degradada.

c) La primaca de la calidad sobre el crecimiento cuantitativo y la orientacin de la actividad turstica hacia los sectores ms rentables, que comporten el incremento de la productividad por gasto, especializacin y duracin de la estancia, as como la creacin de una oferta multitemtica diversa y amplia.

Directriz 4. Estructura. (NAD)

1. El contenido de las Directrices de Ordenacin del Turismo se articula en tres apartados, interdependientes entre s:

a) Modelo turstico.

b) Renovacin edificatoria y rehabilitacin urbana.

c) Condiciones del crecimiento.

Adems, se dispone un apartado de instrumentos para el desarrollo de las determinaciones establecidas, y las correspondientes medidas de seguimiento del proceso.

2. Las presentes Directrices de Ordenacin del Turismo se estructuran documentalmente, conforme el Decreto 127/2001, de 5 de junio, en:

a) Memoria, de contenido informativo, descriptivo y justificativo, en la que se contienen los datos relevantes, las lneas fundamentales de la ordenacin propuesta y la motivacin de las determinaciones de carcter prescriptivo.

b) Normativa, que contiene el marco jurdico especfico aplicable a partir de la entrada en vigor de las presentes Directrices de Ordenacin. El carcter de Norma de Aplicacin Directa (NAD), Norma Directiva (ND), o Recomendacin (R), se expresa clara y concretamente en cada determinacin.

3. Dado el nivel de determinaciones y la estructura adoptada para el documento, las presentes Directrices de Ordenacin no contienen informacin ni establecen determinaciones prescriptivas que requieran de su representacin grfica, razn por la que carecen de planos de informacin y ordenacin.

Directriz 5. Vigencia, revisin y modificacin. (NAD)

1. Las presentes Directrices tendrn vigencia indefinida, sin perjuicio de las revisiones y modificaciones que procedan.

2. La revisin de las Directrices de Ordenacin se efectuar en los siguientes supuestos:

a) Por el transcurso de cinco aos de vigencia sin que se hubiese realizado revisin por alguno de los restantes motivos.

b) Cuando se alteren sustancialmente cualquiera de las circunstancias ambientales, econmicas o sociales que sustentan las presentes Directrices.

c) Cuando se produzcan modificaciones sustanciales de las disposiciones normativas en que las Directrices se encuadran.

3. Se entender por modificacin de las Directrices, toda alteracin, supresin o adicin de sus disposiciones que no constituya causa de revisin, en el sentido de lo expuesto en el prrafo anterior.

4. El procedimiento a seguir para las revisiones ser el mismo que el utilizado para su aprobacin. Para las modificaciones, no ser precisa la redaccin y tramitacin de avance.

CAPTULO II
Modelo turstico
Directriz 6. Principios. (NAD)

1. El cambio en los modos de produccin y gestin que permitan la paulatina implantacin de un nuevo modelo de desarrollo turstico, se deber apoyar en la renovacin de la oferta turstica existente y en el incremento de la competitividad del destino mediante el aumento de la calidad y la diversificacin de sus productos.

2. El nuevo modelo turstico fomentar, reforzar y facilitar el comportamiento sostenible de los turistas, promocionando especialmente los atributos y compromisos de sostenibilidad de las Islas Canarias como destino turstico y estableciendo las medidas oportunas, a fin de que los operadores que gestionan el mercado, introduzcan y desarrollen las mejores prcticas tendentes a la consecucin de dicho objetivo.

3. Corresponde a la planificacin turstica orientar adecuadamente el desarrollo del modelo, conforme a los requerimientos del mercado, la demanda y los retos planteados por los destinos competidores, as como fomentar actuaciones con objeto de posicionar la oferta canaria ms cohesionada y cercana a la demanda y los mercados emisores y propiciando alianzas estratgicas con este objetivo. Los instrumentos de ordenacin desarrollarn la dimensin territorial del modelo conforme a las determinaciones de dicha planificacin.

4. La dimensin territorial del modelo se define tambin mediante los objetivos y criterios establecidos en las Directrices de Ordenacin General y, en particular, el uso eficiente del suelo como recurso, la conservacin de los suelos con valores actuales o potenciales, la contencin de la extensin urbana, la reutilizacin del suelo ocupado y de acuerdo con las especificidades del espacio turstico, el incremento de la complejidad y calidad de los ncleos.

5. Un destino turstico competitivo y sostenible exige un entorno urbano y natural de calidad, adaptado al uso turstico y al disfrute del tiempo libre, y es incompatible con actividades o actuaciones que lo deterioren o reduzcan su atractivo, por lo que los espacios tursticos cobran una importancia estratgica y han de ser regulados de forma integrada.

6. La materializacin del nuevo modelo habr de ser protagonizada fundamentalmente por el sector privado, estableciendo a tal efecto las administraciones pblicas canarias los cauces adecuados para su participacin efectiva en el diseo de las polticas, estrategias e instrumentos que corresponde formular a las administraciones pblicas. La coordinacin entre el sector privado y el pblico, y de las administraciones entre s es requisito para el desarrollo eficiente de las actuaciones y la consecucin de los objetivos enunciados.

7. La produccin y explotacin de la oferta turstica debe adecuarse a los intereses de la sociedad canaria, a las condiciones naturales y a la prosperidad econmica del archipilago.

Directriz 7. Definicin del modelo. (ND)

1. Sobre la base de los anteriores principios, la planificacin y ordenacin deber orientarse, desde la realidad actual, hacia:

a) El incremento de la rentabilidad de la actividad turstica, en trminos de aumento del gasto y del ingreso medio por estancia, en vez del incremento del nmero de visitantes.

b) El beneficio para la poblacin residente, impulsando las actividades con mayor generacin de empleo y vinculacin con las empresas locales.

c) La diversificacin de la oferta, a travs de productos que permitan captar nuevos segmentos de mercado.

d) La diferenciacin de la oferta, apoyando los elementos ms vinculados a los valores autctonos.

e) La adaptacin y mejora de la oferta actual, estableciendo mecanismos que permitan adecuar los establecimientos y los modelos de gestin y servicios ofertados a los requerimientos del mercado.

 f) La gestin integral del destino turstico que, impulsada por las administraciones y con la participacin de los agentes econmicos y sociales, tenga por objetivo final la satisfaccin del visitante.

g) La conservacin de los recursos naturales insulares, como objetivo propio del sector,

2. Constituyen criterios para la implantacin territorial del modelo turstico, los siguientes:

a) La extensin territorial del uso turstico deber atemperarse, actuando exclusivamente sobre las reas ya clasificadas con destino turstico, sin admitir la nueva clasificacin de suelo urbanizable con dicho destino y reorientando las iniciativas hacia la rehabilitacin del espacio turstico consolidado y la renovacin de la planta alojativa existente, ordenando e incentivando el trnsito hacia la nueva orientacin.

b) La determinacin de los ritmos y lmites de crecimiento de las zonas tursticas deber realizarse en funcin de la capacidad de carga de cada sistema insular, armonizando la expansin de la oferta con el desarrollo del resto de los sectores econmicos, con la consecucin del equilibrio social y con la previa o simultnea implantacin de infraestructuras, servicios y equipamientos.

c) La ordenacin de la actividad turstica estar dirigida al desarrollo social y econmico de Canarias, de manera que contribuya a la mejora de la calidad de vida de la poblacin, su bienestar social y la conservacin de sus signos de identidad cultural, favoreciendo la integracin de la actividad en el entorno econmico, cultural, social y ambiental de cada isla, municipio y ncleo.

d) La ocupacin del suelo con destino turstico deber contar con las infraestructuras, equipamientos y servicios con calidad y capacidad adecuadas para satisfacer las necesidades de la poblacin y de la actividad turstica, de acuerdo con las caractersticas naturales del territorio y la calidad de los productos ofertados.

e) La sostenibilidad de los establecimientos tursticos constituye un elemento esencial de la sostenibilidad del producto y del destino tursticos, por lo que se fomentar y regular la utilizacin en el sector de las nuevas tecnologas orientadas al reciclaje, al ahorro energtico y de agua y a la correcta gestin de los residuos.

 f) La profesionalizacin de la gestin turstica y la implantacin de modelos avanzados de gestin pblica y privada, constituyen requisitos para el xito de la implantacin del modelo, en especial en relacin con la renovacin de la oferta alojativa.

3. Las determinaciones establecidas en las presentes Directrices relativas al modelo territorial de desarrollo y la ordenacin territorial y urbanstica de la actividad turstica, se entendern sin perjuicio de las establecidas por la vigente legislacin especfica.

Directriz 8. Definicin del modelo insular. (ND)

El planeamiento insular establecer el modelo de desarrollo turstico de cada isla, de acuerdo con la legislacin especfica y de conformidad con la planificacin y normativa sectoriales, y con los objetivos, criterios y determinaciones contenidas en las presentes Directrices de Ordenacin, definiendo:

a) Las zonas tursticas de la isla, incluyendo dentro de ellas los mbitos territoriales en que se desarrollen o puedan desarrollarse actividades tursticas alojativas o complementarias.

b) Las estrategias referidas a los productos tursticos implantados y que deba ofrecer la isla, que debern adecuarse especialmente a los rasgos identificadores y diferenciadores de la oferta, sobre la base de los recursos naturales, humanos y tursticos insulares, las infraestructuras y equipamientos disponibles, la imagen insular y las estrategias de comercializacin.

c) La concrecin de la oferta de ocio con incidencia territorial, sus condiciones de implantacin y, en su caso, su distribucin territorial.

d) Los criterios complementarios de referencia orientadores de la formulacin y ejecucin de la poltica turstica, dentro del marco establecido en las presentes Directrices de Ordenacin y en la normativa sectorial de aplicacin.

e) Los criterios o normas de coordinacin administrativa en el mbito insular para la gestin del modelo de desarrollo turstico que se implante.

 f) Los lmites y ritmos de crecimiento de la oferta turstica alojativa, as como de la oferta turstica complementaria con incidencia territorial, y las condiciones de sectorizacin, en su caso, del suelo urbanizable turstico ya clasificado, acompasada con los primeros.

Directriz 9. Ordenacin. (ND)

1. El planeamiento general, en el marco de las determinaciones del planeamiento insular, definir la estructura de las zonas tursticas atendiendo, en su caso, a la legislacin especfica y en base a los siguientes elementos:

a) Las vas que organizan la accesibilidad con rango territorial, y la red que relaciona entre s las reas y ncleos urbanos.

b) Los espacios destinados a dotaciones y equipamientos al servicio del agregado de reas y ncleos tursticos del municipio.

c) Los espacios libres pblicos, y los espacios naturales funcional o paisajsticamente vinculados al uso y disfrute del lugar y a la organizacin del ocio de los visitantes y, en particular, las playas.

2. En la definicin de las zonas tursticas por el planeamiento insular, primarn los criterios de crecimiento por consolidacin de los terrenos ya clasificados situados en contigidad con los ncleos y urbanizaciones tursticas existentes, considerando excepcionales las actuaciones aisladas, incluso cuando se encuentren previamente clasificadas.

3. La ordenacin de las zonas tursticas se realizar conforme a los siguientes criterios:

a) Las reas consolidadas, integradas por los ncleos tursticos existentes, sern ordenadas mediante la estructuracin urbana y zonificacin de usos, previsin de equipamiento y diversificacin del espacio y la oferta tursticos, definiendo las zonas en que no se permiten nuevos crecimientos.

b) En las reas susceptibles de nuevas implantaciones tursticas, por encontrarse ya clasificadas y calificadas para dicho uso, el planeamiento podr destinar a tal fin, prioritariamente, aqullas que ocupen los intersticios y la extensin del espacio turstico existente, que se encuentren ms cercanas al litoral, y que cuenten con un mayor grado de urbanizacin. Excepcionalmente, conforme al modelo definido en el planeamiento insular, podrn seleccionarse reas destinadas a la implantacin de actuaciones aisladas, basadas en el equipamiento complementario, y localizadas en contigidad o en el entorno de las reas consolidadas o, con mayor grado de excepcionalidad, en reas aisladas, igualmente clasificadas previamente, unas y otras, como suelo urbanizable.

c) En el resto de la zona turstica no clasificado previamente como suelo urbano o urbanizable con destino turstico, el planeamiento distinguir las reas destinadas a la preservacin de los terrenos con mayor aptitud, a largo plazo, para soportar desarrollos tursticos, que sern clasificadas preferentemente como suelo rstico de proteccin territorial, limitando las posibilidades de implantacin de actuaciones de inters general, a fin de no hipotecar el valor potencial de las mismas.

Directriz 10. Ordenacin de las actuaciones de inters general en suelo rstico.

1. (ND) En el suelo rstico, sin perjuicio de lo dispuesto en la legislacin especfica, el planeamiento insular establecer las condiciones y lmites de la implantacin excepcional del uso turstico en los mbitos susceptibles de albergar actuaciones de inters general con dicho destino, para lo que tendr en cuenta, entre otros factores, la disponibilidad de suelo urbanizable clasificado con destino turstico, susceptible de albergar equipamiento complementario.

2. (ND) El planeamiento insular deber establecer las condiciones de implantacin en suelo rstico de instalaciones con destino recreativo o deportivo, que debern ser legitimadas mediante el correspondiente instrumento de ordenacin territorial especfico, con los siguientes criterios:

a) En caso de incorporar plazas de alojamiento turstico o residencial, debern planificarse y tramitarse como actuaciones de inters general de carcter turstico.

b) Las infraestructuras de acceso desde los sistemas generales existentes se realizarn, en su caso, aprovechando y mejorando vas existentes y, en todo caso, con la menor seccin y dimensin posibles, reduciendo al mximo los efectos sobre el territorio y el paisaje. Las restantes conexiones infraestructurales habrn de desarrollarse enterradas, siguiendo el trazado de la va de acceso.

c) Las instalaciones debern cuidar con especial esmero su concreta situacin y distribucin mediante un anlisis profundo del lugar, de sus caractersticas naturales, paisajsticas y culturales, adaptando su diseo a la mismas y utilizando en su ajardinamiento especies de la flora autctona propias de la zona.

3. (NAD) Las actuaciones de establecimientos tursticos vinculados a un campo de golf como equipamiento complementario que se desarrollen en suelo rstico, debern cumplir las siguientes condiciones:

a) El campo deber tener dieciocho hoyos y par setenta, como mnimo.

b) El establecimiento alojativo turstico vinculado deber pertenecer a la modalidad hotelera con una capacidad mxima de doscientas plazas alojativas.

Directriz 11. Ordenacin urbanstica. (ND)

1. El planeamiento insular establecer las condiciones de sectorizacin del suelo urbanizable turstico ya clasificado por el planeamiento general. La oportunidad y conveniencia de la sectorizacin ser establecida en funcin de los lmites y en correspondencia temporal con los ritmos del crecimiento fijados por el propio planeamiento, dentro del marco sealado por la legislacin especfica.

2. Los instrumentos de planeamiento urbanstico ordenarn las reas destinadas a uso turstico definiendo como elementos principales de su estructura las piezas urbanas destinadas a dotaciones, equipamiento y espacios libres pblicos, y los viales conectores entre las zonas destinadas a alojamiento y las de equipamiento, y de stas entre s, de acuerdo con la organizacin que se prevea para el ocio de los visitantes.

3. El planeamiento habr de contener la definicin explcita, grfica y literaria, y la justificacin del modelo urbano basado en estos elementos de estructura, en relacin con los productos tursticos previstos y adecuados a los recursos disponibles en su mbito.

4. Contendrn igualmente la definicin de las caractersticas paisajsticas, funcionales, formales y constructivas de los espacios libres pblicos, adecuadas a la imagen del destino turstico, a la tipologa de productos del mbito, y al perfil de la demanda prevista.

5. En las zonas tursticas, cualquiera que sea el destino turstico, residencial o mixto del sector correspondiente, el planeamiento urbanstico habr de aplicar en el suelo urbanizable los estndares de infraestructuras y servicios, as como los objetivos y criterios para el diseo y ejecucin de la urbanizacin turstica fijados en la normativa sectorial vigente.

6. El planeamiento urbanstico que establezca la ordenacin pormenorizada de un mbito o sector con destino turstico, y que no tenga por objeto actuaciones de rehabilitacin o renovacin urbana de reas consolidadas, habr de acreditar, para su aprobacin, la disponibilidad y capacidad de los sistemas generales referidos a los siguientes servicios e infraestructuras:

a) Recursos e instalaciones de regulacin y abastecimiento de agua.

b) Recursos e instalaciones de distribucin de energa elctrica.

c) Sistemas de depuracin y evacuacin de aguas residuales, con depuracin y reutilizacin de los efluentes.

d) Redes de evacuacin de aguas pluviales.

e) Sistemas de eliminacin y vertido de residuos urbanos.

 f) Red viaria y sistema de transporte pblico colectivo.

g) Servicio de extincin de incendios e infraestructura contra incendios.

h) Dotaciones de proteccin civil y salvamento.

Directriz 12. Ordenacin del uso residencial en zonas tursticas. (ND)

1. El planeamiento evitar el uso mixto residencial y turstico en las zonas tursticas, por los efectos de deterioro de la oferta alojativa. La regulacin del uso residencial dentro de zonas tursticas tendr entre sus objetivos evitar su posible uso como alojamiento turstico ilegal.

2. Debern revisarse los instrumentos de planeamiento insular, general y de desarrollo que permitan el uso mixto dentro de un mismo mbito o sector y los que admitan indistintamente uno u otro uso dentro de una misma parcela. El objeto de dicha revisin ser especializar el rea exclusivamente en uno u otro uso, conforme al modelo territorial establecido por el planeamiento insular. En el caso de reas en las que se encuentren ya consolidados ambos usos, el planeamiento tendr por objeto deslindarlos y, cuando fuera posible, ordenar el proceso de transformacin hacia la especializacin integral en uno u otro destino.

3. El planeamiento insular, o el territorial derivado del mismo establecer, en el caso de que existieran ambos usos dentro de una zona turstica, las condiciones generales de compatibilidad entre el uso residencial y el turstico, en funcin de las caractersticas de las diferentes zonas y, en su caso, ncleos o urbanizaciones tursticas, de acuerdo con los siguientes criterios:

a) Se aplicarn a las nuevas implantaciones de uso residencial estndares de densidad y urbanizacin iguales o superiores a los establecidos para el uso turstico.

b) Las condiciones de compatibilidad se basarn en la tipologa, calidad y amplitud de la edificacin residencial, el tratamiento adecuado de los espacios libres de las parcelas, la disponibilidad de instalaciones para residuos y otras que permitan garantizar la calidad y adecuada insercin en el espacio turstico, as como evitar el que puedan destinarse en ningn caso a explotacin turstica.

4. El planeamiento insular, o el territorial derivado del mismo, podr establecer lmites globales y de ritmo de crecimiento de la oferta residencial en zonas tursticas, en funcin de la capacidad de carga de las mismas o el modelo territorial adoptado.

5. En la ordenacin de reas mixtas, en las que ya coexistan el uso alojativo turstico con el residencial permanente o temporal, el planeamiento desarrollar los siguientes criterios de ordenacin:

a) Procurar articular la coexistencia de usos dentro de un mismo mbito o sector mediante la zonificacin separada de los mismos y, con ella, la especializacin integral o de las diferentes partes que integran el espacio ordenado.

b) En el caso de que excepcionales circunstancias de carcter sectorial o territorial, justificadas en el planeamiento insular, determinasen la conveniencia de la especializacin de reas mixtas, en reas consideradas por el planeamiento como ms idneas para el desarrollo de las actividades alojativas, primar el mantenimiento de este uso. El planeamiento establecer las medidas transitorias adecuadas para articular adecuadamente y con el menor impacto social y econmico posible, la eventual y paulatina transformacin de usos preexistentes.

c) Para las nuevas implantaciones con destino residencial, se establecern condiciones mnimas de calidad edificatoria y de densidad no inferiores a las establecidas para el uso turstico. En ausencia de otra determinacin en el planeamiento insular, no podr desarrollarse sino con la tipologa de vivienda unifamiliar aislada, con superficie construida mnima de 150 metros cuadrados y en parcelas individuales con superficie no inferior a 500 metros cuadrados.

6. El planeamiento urbanstico que ordene pormenorizadamente las reas mixtas, sin perjuicio de aplicar los criterios generales establecidos por el planeamiento insular, desarrollar los siguientes:

a) Zonificar separada y coherentemente los usos residencial y alojativo turstico, no pudiendo destinar una parcela indistintamente a uno u otro uso. El planeamiento general establecer las condiciones para la obligada revisin, a tal fin, de los planes parciales que contengan este tipo de determinaciones.

b) Para las situaciones preexistentes de coexistencia del uso alojativo turstico con el residencial dentro de la misma parcela, se establecer un rgimen transitorio que, desde la aplicacin de la normativa sectorial vigente, permita una paulatina y progresiva especializacin en el uso alojativo turstico.

7. El Gobierno de Canarias prestar una atencin especfica, en sus programas de vivienda, a la previsin y fomento de la implantacin de viviendas sometidas a algn rgimen de proteccin en el entorno de las zonas tursticas, a fin de facilitar el acceso a las mismas de los residentes de la zona y, en su caso, recuperar para uso turstico los alojamientos de la zona turstica actualmente ocupados con tal fin.

Directriz 13. Ordenacin del uso alojativo turstico. (ND)

En las zonas tursticas, los instrumentos de planeamiento urbanstico establecern la zonificacin con el objetivo de favorecer la mxima diversificacin posible de los productos, definiendo para ello la gama alojativa y de equipamiento complementario adecuada a las condiciones y estructura del lugar, a su paisaje natural, a los recursos tursticos, a la imagen del destino y a las caractersticas de la demanda a que se oriente el modelo turstico que se pretende implantar.

Directriz 14. Equipamiento turstico complementario.

1. (ND) Se entiende por equipamiento turstico complementario el conjunto de usos de carcter colectivo o general, de iniciativa y titularidad normalmente privadas y con aprovechamiento lucrativo, integrando los dedicados a actividades tursticas complementarias de espectculo, ocio, esparcimiento, deportes, v congresos y otros, as como los dedicados tanto a actividades de restaurantes, cafeteras, bares y similares como a actividades comerciales, cuando se realicen en el interior de las zonas tursticas.

2. (NAD) La autorizacin de establecimientos dedicados a actividades tursticas complementarias, con o sin alojamiento vinculado, requerir la acreditacin de la calidad y entidad suficientes del proyecto, que habr de constituir un instrumento significativo para la diversificacin y cualificacin de la oferta turstica canaria y, en especial, de la zona y rea turstica en que se siten.

3. (ND) El planeamiento insular prestar especial atencin a la potenciacin de la oferta turstica complementaria de relevancia, y en especial a la implantacin de parques temticos de ocio, equipamientos deportivos y equipamientos de congresos y convenciones, y a los requerimientos de localizacin y oferta alojativa vinculada que puedan requerir, de acuerdo con las determinaciones de la planificacin turstica.

4. (ND) El planeamiento insular deber establecer, o fijar los criterios para que el planeamiento urbanstico defina los tipos y condiciones del equipamiento turstico complementario cuya implantacin deba ser fomentada en las diferentes reas de la zona turstica, regulando las pautas de integracin urbana y paisajstica y los parmetros de calidad. Incluir las condiciones de los equipamientos susceptibles de acogerse a la medida de fomento del traslado de plazas alojativas establecido en el apartado c 2) de la Directriz 19.

5. (ND) El planeamiento insular atender a las necesidades de renovacin y mejora de la oferta de equipamiento turstico complementario menos competitiva, haciendo especial nfasis en los aspectos de la calidad ambiental, del servicio, la gestin y la capacitacin.

6. (ND) El planeamiento insular establecer las condiciones que deban cumplir las actividades tursticas complementarias que ocupen grandes extensiones de suelo, como los campos de golf, puertos deportivos, aeroclubs, parques temticos y otros que defina, destinados al ocio, deporte, aventura y espacios libres. La regulacin a establecer atender especialmente a las condiciones de calidad y de integracin urbana y paisajstica, as como a garantizar la viabilidad econmica de las actuaciones. El planeamiento insular podr calificarlos como equipamientos estructurantes de mbito insular, e incluso establecer su concreta localizacin.

7. (NAD) Los proyectos de campos de golf habrn de garantizar un consumo mnimo de recursos, en particular de agua, as como un menor impacto territorial, a cuyo fin incluirn la recuperacin paisajstica del lugar y adaptarn, en su caso y de acuerdo con el entorno en que se siten, la morfologa de campos ridos.

8. (ND) El planeamiento general y las ordenanzas municipales establecern las condiciones ptimas de autorizacin y funcionamiento de los establecimientos dedicados al comercio, la restauracin y el ocio dentro de las zonas tursticas.

9. (NAD) Las administraciones pblicas cuidarn con especial celo el mantenimiento de las condiciones de calidad en las reas y establecimientos comerciales, y habilitarn programas especficos de medidas para incentivar la rehabilitacin y mejora de dichos espacios.

Directriz 15. Otras condiciones de calidad del espacio turstico. (NAD)

1. Para la mejora del paisaje urbano en la ciudad turstica consolidada y la disminucin de la polucin visual, se desarrollarn Planes Territoriales Especiales que establezcan, en los ncleos o zonas tursticas, las condiciones de desarrollo de proyectos de imagen y marca que integren y limiten los elementos de sealizacin, material de publicidad, infraestructuras de telecomunicacin, mobiliario urbano genrico, reas naturales, playas, terrazas y otros elementos del paisaje.

2. En desarrollo de los instrumentos de planeamiento territorial anteriores, las administraciones pblicas, y en particular los ayuntamientos, coordinarn sus competencias concurrentes o exclusivas que afecten a la calidad de la experiencia turstica, especialmente las relacionadas con la calidad del espacio turstico, estableciendo niveles mnimos o de referencia para los parmetros que se consideren relevantes para garantizar la prestacin de servicios tursticos satisfactorios por parte de los municipios.

3. En particular, se atender directamente o mediante la formulacin de Planes Especiales de Ordenacin, ordenanzas municipales o proyectos de ejecucin, a los siguientes factores:

a) El equipamiento de los espacios pblicos de esparcimiento, en particular los paseos, parques y jardines y la regulacin de las actividades que, eventualmente, se concedan en los mismos.

b) El mobiliario urbano.

c) La sealizacin.

d) La localizacin, diseo y servicio de los centros de informacin turstica y de asesoramiento a los usuarios tursticos.

e) Los accesos rodados y la dotacin y funcionamiento de los aparcamientos.

 f) La regulacin de la publicidad exterior y los rtulos.

g) La ocupacin del suelo pblico o colectivo por empresas privadas en zonas peatonales y reas comerciales.

h) La limpieza y la recogida y tratamiento de los residuos urbanos.

 i) El funcionamiento de las infraestructuras de suministro de agua, energa y telecomunicaciones.

 j) La seguridad ciudadana.

k) El control de calidad de las aguas de piscinas y playas, y la limpieza de la arena.

 l) El funcionamiento de los servicios pblicos sanitarios, de incendios y otros.

m) La vigilancia ambiental en materia de higiene, ruidos, contaminacin y otros.

n) La vigilancia y mantenimiento de las playas.

o) La recuperacin y mantenimiento de los caminos histricos y senderos rurales.

Directriz 16. Revisin del planeamiento. (ND)

1. El planeamiento insular y general establecern determinaciones y formularn programas especficos para incentivar la reduccin de la capacidad alojativa turstica de las zonas tursticas, a travs de las medidas tales como:

a) La mejora de la calidad de la oferta existente, con aumento de categora o disminucin de la densidad.

b) La mejora del equipamiento turstico complementario.

c) La transformacin del uso alojativo turstico a uso de equipamiento turstico complementario, as como a la implantacin de sistemas generales, de carcter que eventualmente precise la zona turstica. A tal efecto, no podr reclasificarse suelo rstico como urbanizable o urbano para destinarlo a sistemas generales cuya naturaleza permita su implantacin en el suelo turstico ya clasificado.

d) La transformacin del uso turstico a residencial compatible con el uso turstico y, excepcionalmente a residencial no definido como tal, salvo que el planeamiento insular o general consideraran inadecuada la recalificacin a uno u otro destino en funcin del modelo territorial diseado y de la situacin y caractersticas concretas del rea afectada.

2. La decisin de revisin voluntaria del planeamiento parcial vigente y en plazo con objeto de adaptarse a las determinaciones sealadas en el apartado anterior, podr concertarse con los promotores mediante la suscripcin del oportuno convenio urbanstico. La revisin podr comportar la reconsideracin de los plazos de ejecucin, a favor de una ampliacin sustantiva de los mismos, de la edificabilidad, en caso de transformacin en usos no alojativos tursticos, as como de otras determinaciones y orientaciones que el planeamiento pueda establecer con dicho objeto.

3. El Gobierno de Canarias, en el plazo de un ao, establecer un programa especfico de incentivos econmicos y fiscales para el equipamiento complementario que se ubique en suelos con derechos consolidados, como consecuencia de los procesos de concertacin para la revisin voluntaria del planeamiento.

Directriz 17. Calidad de la edificacin.

1. (ND) Las normas sectoriales y las ordenanzas municipales de edificacin establecern condiciones de calidad ambiental y arquitectnica para la nueva edificacin y la rehabilitacin de la edificacin existente, considerando las reas tursticas como conjuntos que requieren de una especial calidad arquitectnica y fijando, en funcin de las diferentes caractersticas, determinaciones concretas en las siguientes materias:

a) Dotacin de instalaciones de ahorro en los consumos de agua y energa y reduccin de residuos, fomentando el uso eficiente de las energas implantadas mediante cogeneracin u otras, el aprovechamiento de energas renovables y la utilizacin de instalaciones domticas.

b) Calidad de diseo arquitectnico en sus aspectos compositivos y en la calidad y durabilidad de los materiales empleados, procurando que los nuevos edificios sirvan como referentes por su grado de insercin en el paisaje urbano y su calidad arquitectnica y ambiental.

c) Sostenibilidad del diseo y la construccin, propiciando el desarrollo de proyectos innovadores desde el punto de vista de la utilizacin de materiales y soluciones arquitectnicas bioclimticas que minimicen el consumo energtico.

2. (NAD) Las administraciones pblicas fomentarn la adhesin voluntaria al sistema comunitario de gestin y auditoras medioambientales, as como a los sistemas de calidad de los servicios y la gestin turstica.

CAPTULO III
Renovacin edificatoria y rehabilitacin urbana
Directriz 18. Renovacin edificatoria. (NAD)

1. La conservacin edificatoria tiene por objeto mantener los inmuebles en las adecuadas condiciones de ornato y de funcionalidad requeridas por el uso a que se destinan. Conforme a lo establecido en la normativa legal turstica y urbanstica vigente, la conservacin constituye un deber de los titulares de establecimientos destinados a uso turstico, tanto de carcter alojativo como de equipamiento complementario, realizando los trabajos y obras precisos para ello.

2. La renovacin edificatoria tiene por objeto el incremento de la calidad y, en su caso, la diversificacin de la oferta turstica, tanto alojativa como complementaria. Podr realizarse mediante la rehabilitacin de la edificacin existente, conservando en mayor o menor grado los elementos estructurales y accesorios del edificio, o mediante su demolicin y nueva construccin. Se primar la rehabilitacin sobre la sustitucin en diferente emplazamiento, dado su menor consumo de recursos. En uno y otro caso, sern de aplicacin las determinaciones de calidad edificatoria establecidas en la Directriz anterior.

3. La renovacin edificatoria constituye un objetivo de las presentes Directrices, que ser impulsado por las administraciones pblicas canarias mediante incentivos econmicos y financieros, al tiempo que con el desarrollo de programas de rehabilitacin urbana en las reas sealadas por su necesidad y oportunidad de renovacin, que prestarn especfica atencin a las reas comerciales en zonas tursticas.

4. Dentro de las zonas tursticas, el planeamiento general podr, y cuando as lo requieran las determinaciones del planeamiento insular, deber delimitar las reas en que se aprecie la necesidad de rehabilitacin de las edificaciones existentes, y concretar las condiciones para el uso efectivo de tales edificaciones, incluso previa declaracin, en su caso, de la situacin de ruina legal. Estas reas podrn tener el carcter de reas de rehabilitacin integral. El incumplimiento por los propietarios, en el plazo que se seale, del deber de renovacin, mediante la ejecucin de las obras precisas para mantener la edificacin en las condiciones de uso efectivo establecidos, deber ser sancionado conforme a lo dispuesto en la legislacin sectorial y, en su caso, permitir al municipio proceder a la sustitucin de los propietarios incumplidores, en los trminos establecidos en los artculos 149 y 150 del Texto Refundido de las Leyes de Ordenacin del Territorio de Canarias y de Espacios Naturales de Canarias.

Directriz 19. Renovacin edificatoria de establecimientos alojativos. (NAD)

1. Las actuaciones de renovacin de la planta alojativa existente, sin incremento de capacidad, no estarn sujetas a lmite alguno de cantidad o ritmo, aplicndose los siguientes criterios:

a) En el proceso de renovacin mediante la rehabilitacin o sustitucin de los establecimientos existentes, se deber conservar el uso turstico y se podr mantener la capacidad alojativa turstica previa.

b) En funcin de las determinaciones del planeamiento, el mantenimiento de la capacidad alojativa preexistente se ajustar a las siguientes condiciones:

1) Cuando el planeamiento vigente permita aumentar la edificabilidad total, podr incrementarse si as conviene para elevar la calidad del nuevo establecimiento, sin que requiera la previsin de mayores espacios libres, al no incrementarse el nmero de plazas alojativas.

2) Cuando la ordenacin urbanstica no permita el incremento de la edificabilidad total en el mismo emplazamiento original, o establezca la necesidad de disminuir la densidad alojativa de un rea, podr trasladarse toda o parte de la capacidad alojativa previa a una nueva localizacin, en suelos urbanos o urbanizables ya urbanizados en los que el planeamiento permita acoger la edificacin, dentro de la misma isla y con las limitaciones y condiciones que establezca el planeamiento insular.

c) El traslado de toda la capacidad de alojamiento a otro emplazamiento solo podr realizarse en aquellas reas a descongestionar sealadas por el planeamiento insular o general, y en las condiciones fijadas por los mismos. En tales casos, el nmero de plazas alojativas que podrn construirse depender del uso a que, conforme a las determinaciones del planeamiento, se destine el antiguo solar, en la siguiente proporcin:

1) 1,5 plazas en el nuevo emplazamiento por cada plaza suprimida, cuando el solar se ceda gratuitamente al ayuntamiento con destino dotacional, o de espacio libre pblico.

2) 1,2 plazas cuando permanezca la titularidad privada del solar anterior y se destine a la construccin de equipamiento turstico complementario cuya implantacin haya definido el planeamiento insular como de inters para el rea en cuestin.

d) El nmero de plazas sealadas en la letra anterior estar exceptuado de las limitaciones de ritmo y cantidad fijadas en las presentes Directrices, pero no podr materializarse el incremento de plazas sobre las preexistentes si el planeamiento insular declarase expresamente agotada la capacidad de carga de la isla o de la zona turstica a la que pretendieran trasladarse.

e) El establecimiento renovado habr de tener al menos la misma categora anterior. En todo caso, se fomentar la implantacin, tambin por va de rehabilitacin, de nuevos establecimientos, que innoven y diversifiquen la oferta. El planeamiento insular podr establecer condiciones mnimas de calidad para los establecimientos renovados.

 f) A los establecimientos objeto de renovacin, adems de las determinaciones que el planeamiento urbanstico establezca para la parcela y el rea en que se encuentren, les sern de aplicacin los estndares de densidad, infraestructuras y equipamientos que determine especficamente una nueva regulacin sectorial que establecer un rgimen excepcional a la normativa general, con el fin de fomentar la renovacin y cualificacin de la oferta existente. Las plazas que se trasladen a un nuevo emplazamiento, no estarn dispensadas del cumplimiento de ninguno de los estndares correspondientes y habrn de cumplir las condiciones de calidad mnima exigidas, en su caso, a la nueva oferta alojativa.

g) La aplicacin de las medidas de carcter econmico, fiscal, crediticio, laboral o administrativo que se implanten por las administraciones pblicas canarias para incentivar la renovacin edificatoria, estarn condicionadas a la efectiva y completa implantacin de la unidad de explotacin en los establecimientos afectados.

2. Excepcionalmente, el planeamiento insular adaptado a las determinaciones de las presentes Directrices podr definir mbitos mixtos en los que, por sus especiales circunstancias y caractersticas, se permita sustitucin o la compatibilizacin del uso alojativo turstico con el residencial, con las siguientes condiciones:

a) La aprobacin de la modificacin del planeamiento general o de desarrollo que legitime tal compatibilizacin o sustitucin, requerir de informe favorable previo de la Comisin de Ordenacin del Territorio y Medio Ambiente de Canarias.

b) Las viviendas susceptibles de ser construidas por compatibilizacin o sustitucin no podrn tener una superficie construida inferior a 100 metros cuadrados tiles.

c) No ser preciso prever el incremento de los espacios libres cuando no aumente la densidad, o sea, no se construya ms de una vivienda por cada 3 plazas alojativas suprimidas.

d) Cuando el solar resultante de la sustitucin se destine a la construccin de viviendas protegidas, podrn construirse en el nuevo emplazamiento 1=2 plazas alojativas tursticas por cada plaza suprimida, siendo de aplicacin lo dispuesto en la letra d) del nmero anterior.

Directriz 20. Rehabilitacin urbana.

1. (NAD) El mantenimiento de las infraestructuras urbanas y los espacios libres y dotaciones pblicas, constituye un deber de las administraciones pblicas. La importancia del espacio pblico turstico exige la articulacin de mecanismos que garanticen el cumplimiento de tal deber, en las condiciones de calidad y servicio adecuados al destino turstico.

2. (NAD) La rehabilitacin urbana tiene por objeto recualificar el espacio turstico mediante intervenciones pblicas parciales o integrales. Constituir uno de los objetivos bsicos de las operaciones de rehabilitacin urbana el impulso a las actuaciones de renovacin edificatoria.

3. (ND) La rehabilitacin podr limitarse a intervenciones parciales, en cuyo caso, el planeamiento que defina las actuaciones urbansticas parciales integrar las diferentes estrategias de intervencin que puedan coincidir sobre un mismo mbito. Estas intervenciones podrn tener por objeto:

a) Las zonas saturadas, reas con su capacidad de carga agotada, que requerirn del establecimiento de determinaciones para impedir los nuevos crecimientos tursticos y fomentar, en su caso, la disminucin de su densidad y capacidad alojativa.

b) Las zonas mixtas, en las que la presencia de usos y edificaciones residenciales o industriales junto a las tursticas disminuyan la calidad turstica de la zona, que requerirn del establecimiento de determinaciones de zonificacin y, en su caso, fomento del traslado de determinadas actividades, conforme a los criterios enunciados en las presentes Directrices.

c) Las zonas insuficientemente dotadas que, en relacin con su capacidad alojativa, presenten deficiencias en materia de infraestructura viaria, saneamiento, abastecimiento de agua o recogida de residuos, conforme a lo establecido en la normativa sectorial vigente, y que requerirn de operaciones limitadas para corregir dichas insuficiencias infraestructurales.

4. (ND) Precisarn de intervenciones integradas de rehabilitacin las reas urbanas que presenten una notable falta de calidad o de deterioro del espacio urbano, o cuya oferta turstica se encuentre en declive o en riesgo de entrar en declive. Orientativamente, se considerarn como factores relevantes, a la hora de que el planeamiento reconozca y delimite estas reas, los siguientes:

a) Estado de las infraestructuras y servicios, por referencia a los regulados en la normativa sectorial vigente.

b) Inadecuacin de los establecimientos destinados a alojamiento y equipamiento complementario, y necesidad de amplia renovacin de los mismos, establecidas por referencia a la antigedad de los edificios y la necesidad de adaptacin a la demanda.

c) Exceso de densidad del alojamiento turstico en el rea o ncleo considerado. Se entender a estos efectos que un rea puede estar en situacin de declive si supera el lmite de densidad bruta de 200 plazas por hectrea, sin perjuicio de que densidades menores puedan tambin inducir o expresar deterioro urbano.

d) Falta de adecuacin a los requerimientos de la demanda, reflejados en bajos ndices de satisfaccin, problemas de comercializacin y descenso de la ocupacin respecto de otros mbitos de la misma zona turstica.

e) Estado de deterioro del medio ambiente, y capacidad de rehabilitacin o compensacin, en aspectos tales como polucin, residuos, ruido, prdida de paisaje natural, de flora y fauna, congestin, aguas residuales y erosin de la costa. Afecciones negativas, de naturaleza ambiental, paisajstica y funcional, que el rea proyecta en su entorno.

 f) Capacidad de acogida de visitantes por referencia a las infraestructuras de transporte y acceso, recursos, suministros y servicios tcnicos urbanos, y equipamiento sanitario.

g) Capacidad urbanstica del rea para incorporar nuevos establecimientos tursticos, alojativos o de oferta complementaria, por rehabilitacin o construccin de nueva planta.

h) Incidencia social y econmica previsible de la eventual revitalizacin del rea en el desenvolvimiento de las comunidades locales.

Directriz 21. Delimitacin y definicin de la estrategia de rehabilitacin. (ND)

1. Los planes generales de los municipios tursticos, conforme a las determinaciones establecidas, en su caso, por el planeamiento insular, contendrn expresamente un anlisis pormenorizado de las circunstancias de los ncleos tursticos y de los factores relevantes enunciados en el apartado 4 de la Directriz anterior, delimitando las reas de rehabilitacin urbana, y estableciendo la ordenacin pormenorizada o la remitirn al planeamiento de desarrollo. En cualquier caso, se considerarn y delimitarn reas de rehabilitacin urbana al menos dentro de los ncleos que se definen en el anexo a las presentes Directrices.

2. La Administracin que formule el instrumento de planeamiento que delimite un rea sujeta a actuacin urbanstica, incorporar dentro del propio instrumento, o elaborar separadamente, un documento de estrategia, como marco organizativo y tcnico de la misma que, en el caso de las reas de rehabilitacin urbana, tendr el carcter de acto preparatorio del planeamiento urbanstico detallado que haya de regular las actuaciones y, en todo caso, incorporar la definicin de los dems contenidos y previsiones que sean requeridos por la singularidad de la operacin urbanstica correspondiente.

3. En la elaboracin del documento de estrategia, deber prestarse especial atencin a la participacin de los agentes econmicos afectados y las organizaciones sociales y empresariales del sector, as como a la coordinacin con las restantes administraciones.

4. El documento de estrategia integrar aquellos de los siguientes contenidos que se consideren oportunos o relevantes para la actuacin a que se refiere:

a) Previsiones, oportunidades y limitaciones deducidas del planeamiento de aplicacin en el rea.

b) Planes y programas aplicables en materia sectorial de turismo.

c) Contexto director y de ayudas de la Unin Europea referido a la cualificacin de reas tursticas, al medio ambiente y a la financiacin de infraestructuras y recursos.

d) Proyectos de las administraciones pblicas previstos, con influencia en el rea.

e) Actores pblicos y privados que se prev incluir en la operacin, Administracin pblica actuante, forma o formas consorciadas o mercantiles que se adoptarn para la ejecucin de las acciones, y tipo de compromisos que han de asumir las administraciones pblicas actuantes entre s y de ellas con los particulares.

 f) Predeterminacin de los recursos financieros para afrontar las actuaciones, fundamentacin de su origen, y estrategia especfica de captacin de inversores, de mercado y de incentivos.

g) Marco de consultas pblicas, de informacin y difusin, que ha de disponerse para la comunicacin de la actuacin y la implicacin en ella de la poblacin y de inversores y empresarios interesados.

h) Previsiones sobre objetivos, acciones urbansticas y tipos de proyectos requeridos en el rea.

 i) Previsin del plazo para la redaccin del o los planes correspondientes, determinacin de la iniciativa de planeamiento, y estimacin de requerimientos tcnicos y presupuesto de la redaccin.

 j) Propuesta de establecimiento de los mecanismos de control, supervisin tcnica, coordinacin de las decisiones y seguimiento por los organismos y actores que hayan de implicarse en el proceso de regeneracin.

5. Cuando el documento de estrategia no forme parte del instrumento de planeamiento que delimite el rea de intervencin, su aprobacin competer al pleno de la corporacin correspondiente. En el caso de que se trate de una zona o ncleo a rehabilitar, y haya sido formulado por la consejera competente en materia de turismo, su aprobacin se realizar mediante orden departamental.

Directriz 22. Ordenacin de la rehabilitacin urbana. (ND)

1. Corresponde al instrumento que establezca la ordenacin urbanstica pormenorizada del rea de actuacin urbanstica, dentro del marco establecido por el planeamiento superior y por la estrategia elaborada, definir y organizar los procesos y actuaciones de dotacin y rehabilitacin, y disear las acciones de intervencin relacionadas con aquellos de los aspectos siguientes que resulten pertinentes, conforme al carcter y objetivo de la operacin:

a) Accesibilidad exterior.

b) Jerarquizacin, diferenciacin, caracterizacin y formalizacin de las vas y regeneracin de la red viaria interior.

c) Organizacin del transporte pblico y de sus infraestructuras, y medidas complementarias de aseguramiento de la movilidad, incluso peatonal y de medios alternativos, en relacin con el modo de organizacin del ocio y con la imagen del destino.

d) Definicin de los espacios libres y verdes, pblicos y colectivos.

e) Definicin de las piezas, elementos urbanos y tipo de instalaciones requeridos para la renovacin del equipamiento turstico complementario.

 f) Dotacin de recursos, infraestructuras, instalaciones y redes de suministros, y otros servicios tcnicos urbanos.

g) Establecimiento de parmetros y otras definiciones reguladoras del orden del espacio y del diseo urbano, requeridas para formalizar las edificaciones, las vas pblicas y otros espacios libres, incluso los destinados a aparcamientos pblicos, de modo que la forma de estos elementos sea resultado tanto de la aplicacin de los estndares exigibles, como del control de los efectos sobre los paisajes urbano y natural en que se inserten.

h) Marco normativo y operativo de la renovacin de la edificacin, incluyendo el sistema de incentivos susceptible de ser utilizado.

i) Zonificacin, con especial atencin a la segregacin de usos incompatibles y de modalidades de alojamiento cuya mezcla se considere improcedente.

 j) Revisin y establecimiento de la densidad del alojamiento en relacin con las tipologas de edificacin, el equipamiento y los recursos tursticos.

k) Modos especficos de urbanizacin y edificacin en lugares con pendientes significativas, o exclusin de ellos.

 l) Eliminacin de deterioros singulares, con especial atencin a los del borde costero y de las formaciones orogrficas y relieves caractersticos.

m) Definicin de acciones relativas a los bordes y entorno de los ncleos y reas de intervencin, para restituir el equilibrio con la naturaleza y el paisaje exterior, cualificar las fachadas, perfiles y horizontes de los ncleos, y compensar sus dficits de espacios libres y equipamiento.

n) Jerarquizacin de lugares centrales e hitos de referencia en la estructuracin de los ncleos.

2. La ordenacin pormenorizada ser establecida por el Plan General de Ordenacin o por el Plan Especial de Ordenacin al que remita para su desarrollo. Esta remisin ser obligada cuando el Plan General no contenga el documento de estrategia a que se refiere la Directriz precedente.

Directriz 23. Gestin. (NAD)

1. La Administracin que formule el instrumento de planeamiento que delimite dichas reas, abrir un proceso de concertacin con las otras dos administraciones pblicas canarias, a fin de incorporar la propuesta de delimitacin de las mismas como ncleos y zonas a rehabilitar, conforme a la legislacin turstica, y, simultnea o alternativamente, definirlas como reas de rehabilitacin integral, de acuerdo con la legislacin urbanstica.

2. El instrumento de planeamiento que delimite el rea de rehabilitacin urbana determinar la totalidad o parte de la misma como zona o ncleo turstico a rehabilitar, cuando resulte generalizado en dicho mbito el incumplimiento de los estndares mnimos de infraestructura y servicios establecidos en la normativa sectorial vigente. Dicha determinacin servir de base a la consejera competente en materia de turismo de la Administracin pblica de la Comunidad Autnoma de Canarias para declarar y delimitar las zonas o ncleos a rehabilitar. El instrumento de planeamiento contendr precisiones especficas para cada zona o ncleo a rehabilitar, que complementarn a las previstas en la indicada legislacin.

3. Aprobado definitivamente el instrumento de planeamiento urbanstico que establezca la ordenacin pormenorizada del rea de actuacin, corresponder a la Administracin formuladora del mismo proseguir el proceso de concertacin interadministrativa para la ejecucin de sus determinaciones.

4. El rgano de gestin, adscrito a una de las administraciones pblicas actuantes, o el consorcio que integre varias administraciones, tendr por objeto, junto con la programacin y ejecucin de las actuaciones previstas, la informacin y asesoramiento a los agentes econmicos afectados, el fomento de su participacin en el proceso, el fomento de la renovacin edificatoria dentro del rea y la captacin de recursos financieros pblicos y privados para la rehabilitacin. La gestin podr ser encomendada a una empresa pblica o, preferiblemente, a una empresa o agencia mixta de rehabilitacin turstica, formada con capital pblico y privado.

5. Se promover la constitucin de mesas o agrupaciones de empresarios y propietarios tursticos del sector, como rganos de participacin, consulta y fomento del proceso de rehabilitacin.

6. El rgano gestor de la actuacin elaborar, en coordinacin con las otras administraciones y con la participacin de los agentes econmicos afectados y las organizaciones empresariales del sector, los programas anuales correspondientes.

7. Las administraciones autonmica e insular no programarn ni destinarn recursos presupuestarios pblicos a nuevas infraestructuras o servicios requeridos por nuevas ocupaciones de suelo con destino turstico, mientras subsistan necesidades de aplicacin a la rehabilitacin o dotacin de reas delimitadas para su rehabilitacin, salvo casos de inters general, objetivados en el correspondiente Plan Territorial Especial.

CAPTULO IV
Condiciones del crecimiento
Directriz 24. Objetivos. (NAD)

1. La conveniencia de un crecimiento selectivo se justifica en la creacin de nuevos productos cualificados, que diversifiquen la oferta, y que tengan la capacidad de innovar el mercado, atraer otros segmentos de demanda, competir con otros destinos, y contribuir al crecimiento de la economa local y del archipilago.

2. La necesidad de ordenar y dimensionar el crecimiento alojativo parte de la exigencia de reducir las afecciones ambientales y territoriales, directas e inducidas, sobre un medio frgil, as como de atemperar el crecimiento a la capacidad de absorcin de la sociedad local y la disponibilidad de las infraestructuras y servicios, y de atender al carcter estratgico y prioritario que las presentes Directrices otorgan a la renovacin de la planta turstica existente, por su mayor grado de sostenibilidad, en tanto que constituye una reutilizacin eficiente del patrimonio urbano e inmobiliario existentes.

3. La implantacin de actividades tursticas complementarias que incrementen la calidad del destino y diversifiquen la oferta sin aumento de la planta alojativa no ser objeto de lmites cuantitativos, salvo los que imponga el planeamiento insular por razones ambientales y territoriales.

Directriz 25. Capacidad de carga.

1. (ND) Toda decisin de ocupacin de suelo con destino turstico requiere ser establecida y fundamentada tcnicamente en la capacidad de carga de la zona turstica afectada, entendida como el conjunto de factores que permiten el uso turstico de una zona sin un declive inaceptable de la experiencia obtenida por los visitantes, una excesiva presin sobre los recursos tursticos de la misma, una alteracin ecolgica, territorial y paisajstica inaceptables, ni una afeccin excesiva sobre la sociedad residente, y disponiendo de los equipamientos, servicios e infraestructuras generales precisos para el desarrollo de la actividad y de la poblacin de servicios que demande. Esta capacidad habr de ser considerada y analizada en los instrumentos de planeamiento que prevean la ocupacin de suelo y, en particular, en los planes insulares de ordenacin, en los instrumentos de planeamiento general que categoricen o sectoricen dicho suelo, y en los planes parciales que lo ordenen.

2. (ND) La determinacin de la capacidad de carga integrar un documento autnomo dentro de los instrumentos de planeamiento, y se fundamentar, al menos, en los siguientes factores relevantes:

a) Capacidad ecolgica, que identificar y valorar los cambios que previsiblemente haya de producir en los ecosistemas la implantacin de la actividad turstica de que se trate.

b) Capacidad social, que analizar los efectos sobre la poblacin residente, sobre sus condiciones urbanas, habitacionales, de mercado de trabajo y de entorno cultural, as como su afeccin a los servicios educativos, sanitarios y de bienestar social disponibles.

c) Capacidad paisajstica, definida como la potencialidad del paisaje para asumir las actuaciones previstas sin alteracin de sus rasgos y elementos caractersticos.

d) Capacidad de las infraestructuras de accesibilidad y otras existentes para atender el funcionamiento y abastecimiento del mbito, y posibilidad de absorcin de los impactos que se deduzcan de la dotacin o ampliacin de dichas infraestructuras.

e) Capacidad del mercado, considerando el crecimiento potencial de la demanda frente a la nueva oferta, con el fin de evitar que la generacin de desequilibrios entre oferta y demanda deteriore la competitividad del destino y de los operadores.

 f) Disponibilidad de recursos tecnolgicos, profesionales y laborales necesarios para las fases de construccin y explotacin de los establecimientos tursticos que se prevean, estimada bajo la hiptesis de aplicar medidas y sistemas adecuados a la conservacin del medio ambiente, el ahorro de energa y de agua, y la correcta gestin de los residuos.

g) Disponibilidad de recursos tursticos, evaluados en relacin con los productos tursticos previstos, fundamentado en un inventario valorado, destinado a estimar la orientacin turstica del mbito y la correspondencia entre recursos, productos tursticos, tipo de demanda y actividades tursticas propuestas.

h) Afeccin a recursos naturales existentes en los mbitos propuestos para la actividad urbanstica, y en su entorno de influencia ambiental, paisajstica y funcional, fundamentado en un inventario y valoracin de los recursos y en la previsin de las medidas para su conservacin.

Para la valoracin de los recursos naturales implicados en la actuacin, se considerarn en todo caso como elementos sensibles, los siguientes:

1) Los espacios litorales, cuya extensin a este efecto de proteccin se establece como la franja costera de 500 metros de anchura, medida desde la ribera del mar.

2) Los relieves y horizontes definidores de los paisajes caractersticos de cada isla.

3) Las formaciones orogrficas y escenogrficas naturales caractersticas, como los acantilados, barrancos, lomos, conos volcnicos y calderas, entre otras.

4) Los suelos agrcolas productivos, y los que caracterizan la imagen del territorio.

5) La vegetacin y, especialmente, el arbolado.

3. (NAD) En el acto de aprobacin definitiva de los correspondientes instrumentos de planeamiento, el rgano competente habr de realizar una evaluacin especfica de dicha capacidad, que habr de quedar detalladamente expresada en el acuerdo correspondiente.

4. (ND) Sin perjuicio de lo establecido en la anterior Directriz 23, en cuanto a la prioridad de actuacin en las reas a rehabilitar, cuando existan dficits de infraestructuras, servicios o dotaciones o una carga social excesiva, el Gobierno de Canarias deber adoptar las medidas tendentes a contrarrestar o corregir dicha situacin.

Directriz 26. Lmites del crecimiento. (ND)

1. El planeamiento insular deber declarar agotada la capacidad de carga de aquellos mbitos territoriales en los que as se deduzca del anlisis de los factores relacionados en la Directriz anterior, pudiendo afectar dicha declaracin a zonas o ncleos concretos de una isla o a la totalidad de la misma. Los efectos de la declaracin sern los siguientes:

a) En el mbito declarado, no podr aumentar el nmero de plazas tursticas sobre la oferta existente.

b) En las zonas tursticas incluidas dentro del mbito declarado, no podr aumentar el nmero de plazas residenciales, salvo expresa previsin en contrario del plan insular, debidamente justificada.

2. En particular, el planeamiento insular justificar la previsin de crecimiento alojativo turstico que el mismo establezca, en relacin con la existencia material o dotacin financiera para la ejecucin de infraestructuras y servicios generales suficientes para cubrir las necesidades de la poblacin residente y turista existentes, como de la generada por el crecimiento turstico previsto, requirindose informe de las administraciones competentes. En todo caso, la disponibilidad y capacidad de los servicios de sanidad y educacin pblicas para el incremento de demanda previsto, ser un factor limitante para su desarrollo.

3. En atencin al equilibrio del modelo insular establecido, el planeamiento insular podr fijar lmites de mbito insular a la autorizacin de nuevos alojamientos tursticos, as como de nuevos alojamientos residenciales dentro de las zonas tursticas.

4. Conforme a lo dispuesto en el artculo 18.5 del Texto Refundido de las Leyes de Ordenacin del Territorio de Canarias y de Espacios Naturales de Canarias, el planeamiento insular podr establecer igualmente reas del territorio insular en las que no se deban permitir nuevos crecimientos tursticos por tener el carcter de zonas saturadas, al exceder la oferta existente de la demanda previsible.

Directriz 27. Ritmos del crecimiento.

1. (NAD) Sin perjuicio de lo establecido en los apartados 1 y 2 de la Directriz anterior, el Gobierno de Canarias, a propuesta de la consejera competente en materia de turismo y odos los cabildos insulares, elevar al Parlamento de Canarias, cada tres aos, un proyecto de ley en el que se fije la competencia, el procedimiento y el ritmo anual mximo de crecimiento de autorizaciones previas para nuevas plazas de alojamiento turstico en cada una de las islas, durante el siguiente trienio. El ritmo ser establecido respecto del dato ms reciente de plazas tursticas legales existentes en cada isla al momento de formular dicho proyecto de ley, segn el Registro General de empresas, actividades y establecimientos tursticos de Canarias, y justificado en la capacidad de carga de las respectivas islas y en la evolucin de los factores ambientales, sociales y econmicos, en especial de los sectoriales.

2. (NAD) No estarn afectados por este ritmo mximo de crecimiento los siguientes establecimientos:

a) Establecimientos tursticos alojativos existentes que sean objeto de un proyecto de rehabilitacin o sustitucin, sin aumentar su capacidad alojativa, salvo lo dispuesto en el apartado d) de la anterior Directriz 19.

b) Establecimientos hoteleros que se proyecten en suelo urbano consolidado de carcter no turstico, en los ncleos que la normativa sectorial y el planeamiento insular determinen.

3. (ND) El planeamiento insular determinar justificadamente si se incluye dentro del ritmo mximo de crecimiento a los establecimientos tursticos alojativos de turismo rural en edificacin antigua rehabilitada, siempre que no estuviera establecida esta determinacin por la legislacin especfica aplicable.

4. (ND) Dentro de los lmites fijados por la citada ley, los cabildos insulares, mediante la formulacin de un Plan Territorial Especial, de tramitacin abreviada, establecern las correspondientes determinaciones de ordenacin territorial de la oferta alojativa para el citado trienio, incluyendo su posible distribucin geogrfica. Igualmente determinarn la calidad mnima de los diferentes productos alojativos, con carcter general o para diferentes zonas de la isla, de acuerdo con el modelo turstico insular establecido.

5. (ND) El planeamiento insular podr establecer igualmente el ritmo mximo de crecimiento de las plazas residenciales en las zonas tursticas para el mismo perodo.

6. (NAD) La ley trienal determinar el procedimiento para el otorgamiento de las autorizaciones previas reguladas en la legislacin turstica que se refieran a establecimientos alojativos tursticos y para las que se establezcan lmites.

CAPTULO V
Instrumentos
Directriz 28. Sistema de informacin. (NAD)

1. Para poder acometer adecuadamente la planificacin, ordenacin y regulacin del sector, se implantar un sistema de informacin turstica, compartido por las tres administraciones pblicas canarias y vinculado al registro general de empresas, actividades y establecimientos tursticos, establecindose los mecanismos para suministrar y mantener los datos.

2. Se realizar un censo de los establecimientos tursticos alojativos y de equipamiento complementario, detallando sus principales caractersticas funcionales, constructivas y ambientales, as como del suelo clasificado con destino turstico, igualmente detallado respecto de su capacidad y estado de urbanizacin y edificacin.

3. En el plazo de nueve meses, previo el oportuno proceso de concertacin, se desarrollar mediante decreto la organizacin y funcionamiento del sistema de informacin turstica, fijndose el inicio de su operatividad en un ao. En el mismo plazo de nueve meses, se realizar el censo de establecimientos y de suelo.

Directriz 29. Sistema de seguimiento. (NAD)

1. Para el seguimiento de las presentes Directrices, su eventual revisin o modificacin, y la determinacin peridica de la capacidad de crecimiento de las diferentes islas y la modalidad y tipo de establecimientos alojativos que deben permitirse en cada una de ellas, ser precisa la elaboracin, por la consejera competente en materia de turismo, en concierto con los cabildos insulares, de un sistema de indicadores, de carcter ambiental, social y econmico.

2. El sistema de seguimiento prestar una especial atencin a la elaboracin multidisciplinar de indicadores para la evaluacin objetiva de la capacidad de carga.

3. La elaboracin y mantenimiento de la cuenta satlite del turismo se considera un instrumento de extraordinaria importancia para el conocimiento y planificacin del sector, por lo que constituir un objetivo bsico y determinar en parte la estructura del sistema de informacin.

4. En el plazo de seis meses se iniciar la elaboracin del sistema, que deber estar disponible en el plazo de un ao.

Directriz 30. Instrumentos de planificacin y ordenacin. (NAD)

1. Las administraciones pblicas impulsarn coordinadamente los instrumentos de planificacin estratgica sectorial. El Plan Estratgico del Turismo de Canarias establecer las orientaciones sobre el desarrollo del modelo general, y sobre la potenciacin de la oferta canaria, su mejor posicionamiento ante la demanda y los mercados emisores y las alianzas estratgicas que a tal efecto resulten necesarias. En el marco de dicho Plan Estratgico, cada cabildo desarrollar un Plan Estratgico de mbito insular y cada municipio afectado por dicho plan habr de dotarse de un instrumento de planificacin, sin perjuicio de documentos estratgicos para la intervencin en las reas de rehabilitacin urbana que, en su caso, hayan sido sealadas por el planeamiento.

2. Las administraciones pblicas coordinarn sus actuaciones en materia de ordenacin territorial y urbanstica de las zonas tursticas, impulsando y dotando econmicamente la elaboracin de los correspondientes instrumentos de planeamiento, y en especial los relacionados con la rehabilitacin urbana.

3. La consejera competente en materia de ordenacin del territorio desarrollar, en el plazo mximo de nueve meses, un estudio sobre metodologa para la apreciacin y evaluacin de los factores determinantes de la capacidad de carga, especialmente en zonas tursticas, que pueda ser utilizado por los distintos rganos competentes en la materia.

Directriz 31. Instrumentos econmicos y de gestin (NAD).

1. El Gobierno de Canarias realizar un programa especfico de declaracin de ncleos y zonas a rehabilitar, de acuerdo con la legislacin de ordenacin del turismo.

2. Simultneamente, el Gobierno de Canarias formular un programa para el desarrollo de una serie de actuaciones de rehabilitacin urbana, de carcter ejemplar, en concertacin con las administraciones insulares y locales, en diferentes zonas tursticas, elegidas en funcin de su mayor potencial de impulso sobre la renovacin edificatoria y la recuperacin de espacios tursticos emblemticos del archipilago.

3. El Gobierno de Canarias establecer un programa de medidas de carcter econmico, fiscal, laboral y administrativo destinadas a incentivar y facilitar las actuaciones de renovacin edificatoria turstica, tanto alojativa como complementaria, concertando las mismas con las restantes administraciones implicadas y con las entidades financieras, en su caso.

4. Como medidas especficas, entre otras, los informes favorables a la concesin de incentivos econmicos regionales previstos en la Ley 50/1985 y en el RD 1.535/1987 se limitarn a las actuaciones de equipamiento complementario y renovacin de planta alojativa. Igualmente, se estudiarn medidas incentivadoras, de carcter fiscal, susceptibles de ser implantadas por el conjunto de las administraciones pblicas canarias para el fomento de la renovacin edificatoria turstica.

5. El Gobierno de Canarias establecer un programa de medidas de apoyo a la innovacin y calidad, especialmente en las pequeas y medianas empresas, y especficamente:

a) Medidas de apoyo a las empresas que integren y se acojan a sistemas voluntarios de calidad, auditorias ambientales u otros. Sin perjuicio de los posibles incentivos econmicos, tales medidas comprendern el desarrollo de campaas publicitarias pblicas especficas para los establecimientos acogidos a los mismos.

b) Medidas de apoyo a actividades de asesoramiento organizativo y comercial y a la celebracin de foros y encuentros empresariales y profesionales, entre otras.

c) Medidas de apoyo y extensin del acceso a la informacin a travs de tecnologas de la informacin y el conocimiento.

6. La consejera competente en materia de turismo y los cabildos, impulsarn la suscripcin de acuerdos de colaboracin con asociaciones representativas del sector, para impulsar entre sus asociados la implantacin de sistemas de calidad y sistemas de gestin medioambiental, certificados por organismos reconocidos.

7. Los programas sealados en los nmeros anteriores habrn de presentarse en el plazo mximo de un ao.

Directriz 32. Instrumentos de regulacin y control (NAD).

1. La consejera competente en materia de turismo desarrollar la regulacin de las nuevas actividades y modalidades de alojamiento y equipamiento, tanto ya emergentes como en previsin de las que surjan como consecuencia del desarrollo de nuevos productos, a fin de facilitar la especializacin de la oferta.

2. La misma consejera impulsar la regularizacin de la oferta, mediante el perfeccionamiento de la regulacin, la eliminacin de la oferta ilegal y no reglada, y el establecimiento un sistema de seguimiento y control eficaz y suficientemente dotado de medios legales, materiales y humanos.

3. Igualmente, en concertacin con el departamento competente en materia de relaciones interadministrativas y con las administraciones locales, desarrollar el Estatuto de los municipios tursticos, con el objetivo y contenidos establecidos en la legislacin sectorial.

4. La regulacin sealada en los nmeros anteriores habr de presentarse en el plazo mximo de nueve meses.

Directriz 33. Instrumentos organizativos. (ND)

1. El Gobierno de Canarias, en la regulacin del Foro Canario del Desarrollo Sostenible, establecer una comisin temtica destinada al tema turstico, como cauce de participacin, debate y seguimiento social del proceso.

2. La consejera competente en materia de turismo impulsar la actividad del Consejo de Turismo de Canarias, como mximo rgano consultivo sectorial y de participacin de los agentes econmicos y sociales y las administraciones competentes.

3. En la elaboracin de la planificacin estratgica sectorial, del planeamiento y de los programas de actuacin, las administraciones pblicas asegurarn la presencia permanente de los agentes econmicos y sociales, estableciendo mecanismos especficos, tales como mesas sectoriales o foros, tanto de carcter permanente como ocasionales para la formulacin de determinados instrumentos.

4. Como rganos tcnicos para el mejor desarrollo y seguimiento de las presentes Directrices:

a) Se reglamentarn las funciones, competencias y composicin del Observatorio del Turismo de Canarias, como rgano la consejera competente en materia de turismo encargado del conocimiento y seguimiento del sector.

b) Se reglamentarn las funciones, competencias y composicin de la Agencia de Calidad Turstica de Canarias, como rgano impulsor de la cualificacin y mejora de gestin del sector, en colaboracin, especialmente, con las pequeas y medianas empresas.

5. En el plazo de seis meses se desarrollar la composicin, organizacin y funcionamiento de los rganos previstos en los nmeros anteriores, que estarn operativos en el plazo de 9 meses.

Directriz 34. Instrumentos formativos. (ND)

1. El Gobierno de Canarias establecer un programa concertado entre los departamentos de competentes en materia de turismo, empleo y educacin, y con las organizaciones sindicales y empresariales, para la formacin profesional continua dirigida a los jvenes de cada isla en las especialidades requeridas por el sector.

2. La consejera competente en materia de turismo, en colaboracin con las universidades canarias y las organizaciones empresariales, desarrollar un programa permanente de formacin en gestin empresarial del sector turstico, con una atencin especial a los aspectos ambientales de dicha gestin.

3. Las instituciones pblicas realizarn un continuo seguimiento de las demandas formativas, con objeto de anticipar el adiestramiento y formacin de la poblacin canaria en los nuevos requerimientos ocupacionales que se precisen.

4. Los programas sealados en los dos primeros nmeros, debern ser puestos en marcha en el plazo mximo de un ao.

ANEXO

Se considerarn reas de rehabilitacin urbana, a efectos tanto de la ordenacin insular y general, como de la declaracin de reas a rehabilitar y de la formulacin de programas de desarrollo de actuaciones ejemplares de rehabilitacin, al menos dentro del mbito de los siguientes ncleos: Puerto del Carmen, en Lanzarote; Corralejo y Morro Jable, en Fuerteventura; San Agustn y Playa del Ingls, en Gran Canaria; y Puerto de la Cruz y Los Cristianos, en Tenerife.

MEMORIA DE LAS DIRECTRICES DE ORDENACIN GENERAL DE CANARIAS
I. Generalidades y procedimiento

1. Carcter.

Las Directrices de Ordenacin constituyen el instrumento de planeamiento propio del Gobierno de Canarias, que integra la ordenacin de los recursos naturales y el territorio, referida a uno o varios mbitos de la actividad social o econmica, conforme establece el artculo 15 del Texto Refundido de las Leyes de Ordenacin del Territorio de Canarias y de Espacios Naturales de Canarias, aprobado por el Decreto Legislativo 1/2000, de 8 de mayo.

El objeto de las Directrices es articular las actuaciones tendentes a garantizar el desarrollo sostenible de Canarias, definir los criterios de carcter bsico de ordenacin y gestin de uno o varios recursos naturales, fijar los objetivos y estndares generales de las actuaciones y actividades con relevancia territorial de acuerdo con la legislacin sectorial que corresponda, establecer estrategias de accin territorial para la definicin del modelo territorial bsico de Canarias y articular las actuaciones sobre la base del equilibrio interterritorial y la complementariedad de los instrumentos que conforman el sistema de ordenacin territorial.

2. Procedimiento.

2.1 Inicio.

2.1.1 Decretos 4/2001 y 126/2001: El proceso de formulacin de las Directrices de Ordenacin General se inici con el Decreto 4/2001, de 12 de enero, publicado en el BOC de 15 de enero, en el que se acord la formulacin de las Directrices de Ordenacin General y del Turismo, se estableci la finalidad de las mismas, sus objetivos, criterios bsicos para su elaboracin, rganos a los que se encomendaba la formulacin, y procedimiento a seguir. En el mismo Decreto, se establecan medidas cautelares referidas a la suspensin de la tramitacin y aprobacin de los instrumentos de planeamiento general y urbanstico y los instrumentos de ejecucin relativos al uso turstico, as como las licencias urbansticas de obra nueva de establecimientos tursticos alojativos, con determinadas excepciones.

Suspendida por auto judicial la vigencia del Decreto anterior, el Decreto 126/2001, de 28 de mayo, publicado en el BOC de 28 de mayo, suspendi a su vez la vigencia de las determinaciones tursticas de los Planes Insulares de Ordenacin en las islas de Fuerteventura, Gran Canaria y Tenerife, y de los instrumentos de planeamiento urbanstico en las mismas islas, adems de Lanzarote, para su adaptacin a las determinaciones de la Ley 7/1995, de 6 de abril, de Ordenacin del Turismo de Canarias.

Las medidas cautelares adoptadas por ambos Decretos quedaron extinguidas por efecto de la disposicin final tercera de la Ley 6/2001.

2.1.2 Ley 6/2001, de medidas urgentes: La Ley 6/2001, de 23 de julio, de medidas urgentes en materia de ordenacin del territorio y del turismo de Canarias, publicada en el BOC, de 26 de julio de 2001, estableci el rgimen a que quedaban sometidos los instrumentos de ordenacin y la actividad de ejecucin de los mismos hasta la formulacin y aprobacin de las Directrices de Ordenacin General y del Turismo. A tales efectos, se suspendi la vigencia de las determinaciones relativas al uso turstico en los instrumentos de planeamiento y, con ellas, el otorgamiento de licencias urbansticas y autorizaciones previas, con la excepcin de los establecimientos alojativos de turismo rural, los establecimientos objeto de rehabilitacin o sustitucin sin aumento de su capacidad alojativa, los emplazados en edificios catalogados o declarados como histrico-artsticos, los hoteles de ciudad, los establecimientos hoteleros con categora igual o superior a cuatro estrellas vinculados a determinados equipamientos de ocio, salud o deporte, y los hoteles de cinco estrellas con condiciones especiales, que seran posteriormente reguladas por el Decreto 187/2001, de 3 de octubre, publicado en el BOC de 10 de octubre.

Adems, la Ley suspendi la aprobacin o modificacin de las determinaciones del planeamiento general relativas al uso turstico, y de la tramitacin de los instrumentos de planeamiento de desarrollo, estableciendo para ambas un rgimen de excepciones que viabilizaran la materializacin de los establecimientos exceptuados de la suspensin de licencias y autorizaciones, y permitieran actuaciones que posibilitaran la disminucin de planta alojativa turstica y la construccin, en mbitos tursticos, de viviendas sometidas a algn rgimen de proteccin.

En sus disposiciones adicionales, la Ley estableci un rgimen especial para las tres islas occidentales, desarrollado mediante la Ley 6/2002, de 12 de junio, sobre medidas de ordenacin territorial de la actividad turstica en las islas de El Hierro, La Gomera y La Palma, y declar extinguida la eficacia tanto de los Planes Parciales aprobados con anterioridad a la entrada en vigor de la Ley 7/1995 como de las autorizaciones previas al ao de su notificacin y de las licencias urbansticas para la construccin o ampliacin de establecimientos alojativos tursticos que hubieran incurrido en caducidad o que no acreditaran el inicio de las obras correspondientes. Igualmente se estableci la obligacin de comunicacin de los actos administrativos relativos al planeamiento, as como las autorizaciones previas y las licencias urbansticas con destino alojativo turstico o residencial en urbanizaciones tursticas.

Por ltimo, la disposicin adicional sexta de la Ley modific el artculo 16 del Texto Refundido, estableciendo la aprobacin de las mismas mediante Ley de artculo nico, precedida de un trmite de debate parlamentario conforme al procedimiento establecido reglamentariamente para los programas del Gobierno. La disposicin final primera estableci el plazo de un ao para la aprobacin provisional de las Directrices, a partir de la entrada en vigor de la Ley, al da siguiente de su publicacin en el BOC. Esta disposicin fue modificada, en el sentido de establecer que la aprobacin provisional deber producirse antes del 30 de noviembre de 2002, por la disposicin adicional quinta de la Ley 2/2002, de 27 de marzo, de establecimiento de normas tributarias y de medidas en materia de organizacin administrativa, de gestin, relativas al personal de la Comunidad Autnoma de Canarias y de carcter sancionador, publicada en el BOC de 8 de abril.

2.1.3 Decretos 127/2001 y 176/2001: Mediante Decreto 176/2001, de 6 de septiembre, publicado en el BOC de 10 de septiembre, se acord nuevamente el inicio de la elaboracin de las Directrices de Ordenacin General y del Turismo de Canarias, en desarrollo de lo dispuesto en la citada Ley 6/2001, estableciendo la finalidad, objetivos, criterios de elaboracin, rganos responsables para su formulacin, y procedimiento y plazos para su tramitacin, as como rganos, organizaciones y entidades que deban ser odos. La formulacin de los documentos qued encargada a las Consejeras de Poltica Territorial y Medio Ambiente, y Turismo y Transportes.

El procedimiento para la formulacin y aprobacin de las Directrices se encuentra establecido en el artculo 16 del Texto Refundido, y en el Decreto 127/2001, de 5 de junio, publicado en el BOC de 8 de junio, que regula a nivel reglamentario el contenido y procedimiento para la formulacin, tramitacin y aprobacin de las Directrices, estableciendo la denominacin como Generales de aquellas que afectasen a varios mbitos de la actividad social o econmica, y como Sectoriales las que se refiriesen a uno solo de ellos. El Decreto detalla el objetivo de las Directrices, y las determinaciones y documentacin que corresponde desarrollar, as como los diferentes trmites a que debe someterse el instrumento hasta su entrada en vigor.

2.2 Avance.

2.2.1 Trmite: En aplicacin del artculo 14.5 del Texto Refundido, desarrollado por el artculo 7.3 del Decreto 127/2001, se redact un avance de Directrices, que fue sometido al trmite de participacin ciudadana mediante anuncio del Consejero de Poltica Territorial publicado en el BOC de 17 de octubre de 2001 y en diversos peridicos de ambas capitales el da 14 del mismo mes. La duracin inicial del trmite, fijada en 45 das, fue ampliada hasta el 31 de diciembre de 2001 mediante Orden Departamental de 27 de noviembre de 2001, publicada en el BOC de 19 de diciembre.

2.2.2 Participacin: Durante el perodo de participacin ciudadana, 73 personas y entidades presentaron un total de 78 escritos de sugerencias, sin contar con que dos de los escritos presentados fueron suscritos colectivamente por 375 y 491 personas, respectivamente.

Las sugerencias fueron formuladas por 7 ciudadanos, 16 organizaciones empresariales, 5 organizaciones ecologistas, 1 organizacin cientfica, 3 organizaciones vecinales, 1 organizacin religiosa, 3 colegios profesionales, la Universidad de La Laguna y un departamento de la Universidad de Las Palmas, la FECAM y 15 ayuntamientos, la FECAI y 4 cabildos, 7 departamentos y organismos autonmicos y 6 organismos de la Administracin del Estado.

La prctica totalidad de los escritos contiene valiosas sugerencias y plantea alternativas a diferentes puntos de las Directrices, en ocasiones con una extensin y profundidad notables, destacando los presentados por la Confederacin Canaria de Empresarios de Las Palmas CCE y Federacin de Hostelera de Las Palmas FEHT (37 pginas), Federacin de Hostelera de Tenerife ASHOTEL (47 pginas), Federacin Provincial de la Construccin de Tenerife FEPECO (41 pginas), Asociacin Empresarios de la Construccin de Las Palmas AEC (24 pginas) Colegio de Arquitectos de Canarias (69 pginas), Universidad de La Laguna (25 pginas), Federacin Canaria de Cabildos y Cabildo de Tenerife (30 pginas), Cabildo de Gran Canaria (31 pginas) y Cabildo de Lanzarote (16 pginas). Fueron particularmente valiosas otras aportaciones realizadas sobre materias o cuestiones especficas por personas e instituciones.

Con posterioridad a las sugerencias presentadas por escrito, se recogieron propuestas en reuniones sostenidas con diferentes colectivos sociales, que permitieron, sobre todo, profundizar en determinadas cuestiones sectoriales a travs del debate colectivo.

2.2.3 Sugerencias presentadas: Los tres mbitos que concentraron el mayor nmero de sugerencias fueron las Directrices de Ordenacin del Turismo en su totalidad y, dentro de las Directrices de Ordenacin General, los apartados relativos a Generalidades y Procedimiento y al Territorio, que constitua el eje 3 del avance.

Los temas que ocuparon en mayor medida las sugerencias de los participantes en el trmite podran enumerarse, de una forma muy esquemtica, en los siguientes:

a) carcter, contenido, informacin y metodologa de las Directrices.

b) intervencin pblica y competencias administrativas.

c) participacin.

d) instrumentos econmicos y fiscales.

e) modelo de ordenacin y sistema territorial.

 f) ordenacin del suelo rstico

g) lmites del crecimiento urbano, compacidad y densidad.

h) infraestructuras.

 i) actividades agrcolas y ganaderas.

 j) calidad del turismo.

k) lmites del crecimiento turstico.

 l) renovacin y rehabilitacin de la urbanizacin y la planta alojativa turstica.

m) indicadores, especialmente tursticos.

Todo ello supuso contar con un considerable capital de opiniones a la hora de iniciar la segunda fase de los trabajos, con la redaccin del documento para aprobacin inicial por el Gobierno y sometimiento al trmite de informacin pblica, tanto por el contenido de las sugerencias en s como por la posibilidad de continuar profundizando en las mismas durante esta fase, con estos y otros interlocutores sociales e institucionales, sobre una base y un conocimiento ciertos de la ordenacin que se pretende.

2.3 Aprobacin inicial.

2.3.1 Reorientacin: Del resultado del trmite de participacin ciudadana, se constat la necesidad de reorientar los apartados relativos a la ordenacin territorial propiamente dicha y a la ordenacin de las actividades tursticas. Por otra parte, el documento para aprobacin inicial no constituye ya un acto preparatorio que formulan y someten a participacin ciudadana sendas Consejeras del Gobierno, sino que tiene que ser asumidos por el Gobierno mediante su aprobacin inicial previa al sometimiento a informacin pblica y consulta a las administraciones pblicas afectadas, lo que exiga implicar a los diferentes Departamentos en la redaccin, y realizar un seguimiento poltico de la misma.

Para la continuacin de los trabajos, se unific la redaccin de ambas Directrices, designando para su direccin a un coordinador tcnico, con un equipo integrado por profesionales de las dos Consejeras encargadas de la redaccin, as como de los Gabinetes de Presidencia y Vicepresidencia, y con la presencia de profesionales externos. Para la realizacin de los trabajos, se ha contratado la asistencia tcnica de una consultora de acreditada experiencia en trabajos de planificacin y planeamiento, desarrollada tambin ampliamente en el mbito canario. Se ha contado igualmente con la aportacin adicional de diferentes profesionales tcnicos y jurdicos.

2.3.2 Redaccin del documento para aprobacin inicial: De acuerdo con lo establecido en el artculo 7.5 del Decreto 127/2001, antes citado, se procedi a estudiar las sugerencias presentadas y a establecer los criterios, objetivos y soluciones conforme a los que deban ultimarse los trabajos de elaboracin del proyecto de Directrices. Para esa tarea, se estableci un amplio programa de reuniones con representantes tcnicos de los otros Departamentos del Gobierno de Canarias, y de las otras administraciones pblicas canarias, a travs de la Federacin Canaria de Municipios y de los siete Cabildos Insulares, en cuyo proceso se fueron concretando las lneas bsicas derivadas de los documentos de avance y las sugerencias presentadas. En una segunda fase de redaccin, se realizaron igualmente reuniones tcnicas puntuales con representantes de organizaciones empresariales y profesionales.

2.3.3 Aprobacin inicial e informacin pblica y consulta: Conforme a lo establecido en el artculo 16.3 del Texto Refundido y en el artculo 8 del Decreto 127/2001, antes citado, la Consejera elaboradora del avance y redactora del documento para aprobacin inicial, propuso al Gobierno sendos textos de Directrices de Ordenacin para su consideracin y aprobacin inicial si procediera.

El Gobierno de Canarias aprob inicialmente ambos documentos mediante Decreto 83/2002, de 24 de junio de 2002, publicado en el Boletn Oficial de Canarias n.o 89, de 1 de julio de 2002.

Mediante Orden Departamental de 1 de julio de 2002, el Consejero de Poltica Territorial anunci la apertura del trmite de informacin pblica, publicndose en el BOC n.o 90, de 2 de julio de 2002 y anuncindose, el mismo da, en los peridicos de ambas capitales. Conforme a la citada Orden, el trmite se inici al da siguiente de su publicacin en el Boletn, finalizando el da 16 de septiembre de 2002, estando disponible durante dicho perodo ambos documentos en la pgina del Gobierno de Canarias en Internet y, el expediente completo, en las sedes de la Consejera en ambas capitales. Se anunciaba que durante el mismo perodo se realizara el trmite de consulta a las diferentes administraciones, organismos y asociaciones afectados.

Con fecha 4 de julio de 2002, se recabaron de los diferentes rganos de la Administracin estatal e insular los informes prescritos por las normativas sectoriales correspondientes. En la misma fecha, se remitieron igualmente sendos ejemplares de ambas Directrices a la totalidad de las administraciones pblicas canarias, a fin de que pudieran cumplimentar el trmite de consulta. En las mismas fechas, se remitieron ambos documentos a las organizaciones sindicales, profesionales, vecinales, ambientalistas y empresariales, as como a diversos departamentos de ambas Universidades, a fin de facilitar su conocimiento de los textos y su participacin en el trmite de informacin pblica. A tal efecto, se realiz una edicin de 5.500 ejemplares de cada uno de los documentos aprobados inicialmente, que fueron remitidos desde el 16 de julio a las administraciones y a los colectivos sealados, para una mayor difusin y mejor conocimiento de los mismos.

2.3.4 Resultado del trmite: Durante el perodo de informacin pblica y consulta se recibieron un total de 87 escritos, de los que 6 fueron presentados fuera de plazo aunque, en aras de posibilitar la mejora del documento sometido al trmite, se han considerado la totalidad de los mismos. De los escritos presentados, 5 correspondan a informes sectoriales (4 de la administracin estatal, 1 de la insular), 26 a informes de las administraciones consultadas (8 de Cabildos y organismos insulares, 18 de ayuntamientos y Federacin de los mismos) y 60 a alegaciones de organizaciones sociales y particulares, de las que 9 correspondan a organizaciones sindicales, profesionales, universitarias y ecologistas, 12 a organizaciones empresariales, 10 a empresas y, finalmente, 29 escritos fueron presentados, en forma individual o conjunta, por un total de 43 ciudadanos. Los escritos aportados son de diferente extensin, llegando a superando 16 de ellos las 20 pginas, y 5 las 50, con un total superior a las 1.100 pginas.

Durante el mismo trmite, se continuaron las reuniones de carcter tcnico con representantes de las administraciones insulares y municipales y diferentes organizaciones empresariales, profesionales y ambientalistas.

2.4 Aprobacin provisional: Conforme a lo establecido en el artculo 16.4 del Texto Refundido y en el artculo 11 del Decreto 127/2001, la Consejera redactora del documento aprobado inicialmente analiz las alegaciones e informes incorporados al expediente y elabor una propuesta de texto final provisional, en el que se introdujeron las modificaciones que se consideraron procedentes, a la vista de la finalidad y objetivos de las Directrices de Ordenacin.

El texto fue sometido a informe de la Comisin de Ordenacin del Territorio y Medio Ambiente de Canarias, que lo inform favorablemente, con correcciones, en sesin de 4 de octubre de 2002. El Consejo de Gobierno, reunido el da 7 de octubre de 2002, tom en consideracin el texto propuesto y solicit el dictamen del Consejo Econmico y Social, por el trmite de urgencia, cuyo Pleno aprob en sesin de fecha 28 del mismo mes, formulando una serie de recomendaciones. El Consejo de Gobierno, conforme establece la disposicin final primera de la citada Ley 6/2001, aprob provisionalmente dicho documento en sesin de 4 de noviembre de 2002, y remiti el texto final provisional al Parlamento de Canarias, para su debate conforme al procedimiento establecido para los programas del Gobierno, tal como establece el artculo 16.5 del Texto Refundido.

2.5 Aprobacin definitiva: El Pleno del Parlamento de Canarias, en sesin de 27 de febrero de 2003, aprob una Resolucin integrada por 13 propuestas de carcter general y una serie de propuestas especficas que afectan a 14 de las Directrices de Ordenacin General, adems de la denominacin de uno de los captulos, y a 6 de las Directrices de Ordenacin del Turismo, adems de un anexo. En base a dicha Resolucin se ha redactado el presente Texto final, para ser sometido a aprobacin definitiva por el Parlamento como anexo al proyecto de ley de artculo nico, tal como establece el artculo 16.7 del Texto Refundido.

II. Informacin

1. Introduccin.

La historia econmica de Canarias es una historia de especializaciones productivas dirigidas al intercambio exterior, lo que ha convertido la accesibilidad al archipilago en una pieza capital en su desarrollo. El grado de accesibilidad vena determinado en cada etapa por la tecnologa de la navegacin, primero martima y luego area, y por la posibilidad que las islas se constituyeran en nudos indispensables de trfico para los viajes atlnticos, lo que constitua condicin necesaria para el desarrollo econmico. La condicin suficiente vena unida, histricamente, a la introduccin de cultivos de alto valor destinados a la exportacin, cuya introduccin y explotacin era liderada por agentes extranjeros y que descansaba sobre el principio del libre comercio, alrededor del cual se fue institucionalizando el acervo canario.

El modelo de crecimiento econmico ha tenido como otra caracterstica estructural la sucesin de fases explosivas y fases crticas. En las fases depresivas se producan grandes movimientos migratorios que llegaron a constituirse en pieza clave para el sostenimiento del propio modelo. El juego complejo entre accesibilidad exterior, especializacin en exportables de alta elasticidad, renta y elementos institucionales que posibilitaran el intercambio con el extranjero, determin el funcionamiento del modelo econmico y social isleo, sus ciclos, sus migraciones, sus procesos de distribucin y su supervivencia.

Sobre este esquema se produjo, en la dcada de 1960, una innovacin en la tecnologa del transporte, la generalizacin de la navegacin area y, con ella, el turismo de masas, que produjo la mayor mutacin histrica de la sociedad canaria. En los ltimos 40 aos, el sector servicios se constituye en predominante dentro de la economa y se implanta el turismo como ltimo producto de esta cadena de especializaciones. A partir de entonces, las islas no utilizan sus recursos naturales para producir una mercanca que exportar, sino que ofrecen esos recursos para su consumo en el propio lugar en que se encuentran, sin disminuir con ello la dependencia exterior, basada en el control de la demanda.

El turismo ha permitido diversificar la economa de las islas, y alcanzar un nivel de desarrollo econmico y de bienestar social impensable hace unos aos, que incluye la transformacin en una sociedad que ya no produce emigrantes sino que acoge inmigrantes, que no importa sino que exporta capitales, y que afronta el futuro sobre la base de una actividad econmica en creciente expansin a nivel mundial, que no ha sufrido las crisis de otros sectores econmicos, y para el que las islas renen condiciones naturales y geogrficas privilegiadas. En este proceso, Canarias se conforma como una regin nica, con una gran poblacin, un alto nivel de vida y escasos recursos productivos propios, un sistema altamente complejo y tecnificado que hace sumar a la dependencia econmica una elevada dependencia energtica y tecnolgica.

En los ltimos aos, a la expansin de la demanda turstica se ha contestado desde las islas con una extraordinaria ampliacin de la oferta edificatoria, favorecida por factores econmicos y fiscales que han propiciado una excepcional acumulacin de capitales canalizada, en su mayor parte, hacia el sector inmobiliario y en concreto a la creacin de nuevas plazas alojativas tursticas. La intensidad y ritmo de este crecimiento, y sus efectos sobre la poblacin y las actividades econmicas inducidas, producen un impacto sensible sobre un medio natural tan privilegiado como limitado y frgil, adems de poder llegar a afectar a la propia actividad turstica. La necesidad de imprimir un giro a esta tendencia, que encauce el desarrollo en un marco de estabilidad y sostenibilidad, obliga a realizar un anlisis crtico de la situacin.

2. Situacin.

2.1 Sociedad: El archipilago est superpoblado. De acuerdo con los datos del censo de 2001, su actual densidad de poblacin es casi el cudruplo de la media del Estado y supera con mucho a las islas Baleares y a Catalua. Pero a los residentes hay que sumar los turistas que cada da se encuentran en las islas, lo que eleva la media a 273 hab/km2, con un mximo de 533 hab/km2 en Gran Canaria. Y si referimos este cmputo exclusivamente a la superficie de las islas realmente utilizable y utilizada por el hombre, excluyendo los espacios naturales protegidos y los suelos de mayor altura y pendiente, las densidades resultantes superan en Tenerife los 1.097 hab/km2 y rozan en Gran Canaria los 1.640, una densidad puramente urbana. La media autonmica, sobre suelo apto, es de 671 hab/km2, superior a la de la Comunidad Autnoma de Madrid, la ms densa del Estado.

El crecimiento econmico, y en particular el aumento de la planta alojativa turstica, demanda una mano de obra que, al no ser cubierta por la poblacin local, provoca la inmigracin, sobre cuya base, la poblacin aument, entre 1991 y 2001, ms de 13%, triplicando el incremento estatal del 4%. El ritmo se ha ido acelerando en los ltimos aos, de forma que el crecimiento medio anual, que es de un 1,24% entre 1991 y 2001, se eleva al triple, a un 4,03% entre 2000 y 2001. Se trata de un proceso desigual, y mientras la poblacin de algunas islas se estanca, Fuerteventura y Lanzarote crecen a velocidad progresivamente mayor que el conjunto del archipilago, de forma que entre 1991 y 2001 crecieron un 63% y un 49%, superiores 5 y 4 veces, respectivamente, a la tasa media de crecimiento del archipilago en el perodo.

De los 65.000 nuevos residentes del archipilago durante el ao 2000, slo 18.250, un 28%, fueron por nacimiento, correspondiendo el resto a inmigracin, legal en su inmensa mayora. Este ritmo origina un significativo impacto en sociedades de dimensiones reducidas, como las de las dos islas orientales, en las que casi la cuarta parte de la poblacin de 1996 haba nacido fuera del archipilago, proporcin que se ha incrementado en los ltimos aos, en paralelo a la expansin turstica experimentada por ambas islas, al punto que se estima que la poblacin autctona majorera constituye actualmente una minora dentro de la propia isla. El ritmo de crecimiento demogrfico produce una ralentizacin del aumento de la renta per cpita en relacin con el incremento del valor aadido bruto de las islas, lo que pone de manifiesto la dificultad creciente para crear y sostener los equipamientos, servicios e infraestructuras que demanda la poblacin.

La ausencia de vertebracin social propia de tales incrementos demogrficos es remarcada por el carcter transitorio de buena parte de las migraciones que los provocan, de acuerdo con experiencias anteriores, al abandonar las islas cuando remite la coyuntura econmica favorable. Esta desvertebracin causa graves desequilibrios en determinadas reas urbanas, que aumentan en las islas con mayor tasa de inmigracin. La identidad cultural y la cohesin social se ven afectadas, adems, por los modos de consumo, expresin y comportamiento impuestos por unos medios de informacin y comunicacin audiovisual ajenos a la sociedad canaria, sin que el modelo educativo ni la ocasional programacin cultural televisiva parezcan capaces de contrarrestar la presin aculturadora.

El sistema educativo ha conseguido dejar atrs las elevadas tasas de analfabetismo que caracterizaron en el pasado a Canarias, pero el nivel educativo sigue siendo inferior a la media estatal y de la Unin Europea. El 67% de los canarios tienen un nivel educativo bsico, el 15% tienen una educacin media y el 18% un nivel alto, cuando en el Estado los porcentajes son del 62%, el 16% y el 22%, y en la Europea continental las medias alcanzan el 36%, 43% y 21%, respectivamente. Por otra parte, el divorcio entre el sistema educativo y el sistema productivo desalienta la adquisicin de formacin, ante la carencia de ofertas de empleo ms cualificados y mejor remunerados. De acuerdo con un reciente informe europeo, Canarias puede calificarse de desierto tecnolgico, con una baja tasa de investigacin e innovacin y una introduccin ms lenta de las nuevas tecnologas de la informacin y la comunicacin, imputable a un sistema cientfico y tecnolgico lastrado por un bajo gasto en investigacin, una excesiva concentracin en la investigacin pblica en lugar de estimular la demanda de innovacin del sector privado, insuficientes recursos para mantener la infraestructura existente y enorme dependencia de las fuentes comunitarias de financiacin.

2.2 Economa: Entre 1985 y 1998, la economa canaria pas de 1,14 a 1,87 billones de pesetas, en trminos de producto interior bruto al coste de los factores y en pesetas constantes de 1986. Ello signific un crecimiento del 64%, mientras la media estatal se incrementaba en un 53%. No obstante, este proceso aparentemente continuado de crecimiento sufri notable altibajos, al punto que en el trienio 1986-88 Canarias ocup el primer lugar del ranking autonmico de crecimiento, mientras que en el trienio 1989-91 se hundi hasta la ltima posicin segn la tasa de variacin interanual. En cualquier caso, la positiva evolucin macroeconmica que se ha producido en trminos absolutos, no lo ha sido en trminos relativos, y el Valor Aadido Bruto per cpita, tras experimentar un fuerte descenso durante la crisis de 1988 a 1991, se mantiene desde entonces en el entorno de la media estatal, al aumentar fuertemente el denominador poblacional.

El modelo canario de especializacin para el intercambio exterior exiga la libertad absoluta de comercio, dado que hasta avanzada la segunda mitad del siglo XX, la mayor parte del comercio exterior canario se haca con el extranjero. Esta necesidad de librecomerciar, base de la accesibilidad econmica, reconocida desde la Conquista y con continuos conflictos con la Casa de Contratacin de Sevilla en la poca del Mercantilismo, se institucionaliz con la Declaracin de Puertos Francos en 1852. La otra exigencia institucional la constitua la compensacin al coste de la insularidad, y durante siglos se expres mediante una fiscalidad muy atenuada sobre los consumos o imposicin indirecta. El Rgimen Econmico y Fiscal de 1972 que ratifica y actualiza el tradicional rgimen de franquicias, tambin establece un conjunto de medidas econmicas y fiscales encaminadas a promover el desarrollo econmico y social del archipilago. Todo ello con vistas a favorecer la mayor convergencia de la economa canaria con la peninsular. El Estatuto de Autonoma de Canarias de 1982 confirma que Canarias goza de un rgimen econmico-fiscal especial (...), basado en la libertad comercial de importacin y exportacin (...) y en franquicias aduaneras y fiscales sobre el consumo. Por ltimo, la modificacin estatutaria realizada despus de la incorporacin especial de Canarias a la Unin Europea en 1996, reconoce que dicho rgimen econmico y fiscal incorpora a su contenido los principios y normas aplicables como consecuencia del reconocimiento de Canarias como regin ultraperifrica de la Unin Europea, con las modulaciones y derogaciones que permitan paliar las caractersticas estructurales permanentes que dificultan su desarrollo.

La especializacin del modelo econmico canario se ha acentuado. Entre 1986 y 1999, el sector servicios pas de representar el 72% a ms del 78% del total de la produccin, 13 puntos por encima del promedio del Estado, subi ligeramente la construccin (8,9 a 9,6%), descendi el peso relativo tanto del sector primario (5 a 3,9%) como de la industria (13,9 a 8,1%), y se acrecent el predominio de la actividad turstica dentro del sector servicios.

Como consecuencia de la estructura econmica y las caractersticas de los sectores econmicos dominantes, los salarios son en las islas un 15% inferiores a la media estatal y, segn los ltimos resultados de la Encuesta de Poblacin Activa, la tasa de paro se sita en valores muy prximos a dicha media, con un paro femenino que, como en el resto de las comunidades autnomas, duplica al masculino. En contraposicin a las cifras de desempleo, se produce una inmigracin laboral que alcanza en 1999 el 13% de los contratos suscritos en las islas, elevndose al 85% en Fuerteventura, y que puede estar en parte relacionada con una escasa propensin de los canarios a la movilidad interinsular, obstaculizada por circunstancias familiares y por las dificultades de vivienda y servicios sociales.

2.2.1 Agricultura, ganadera y pesca: Los agricultores canarios, enfrentados a las duras limitaciones que impone el medio fsico, han tenido que construir durante siglos sus propios terrenos de cultivo, produciendo de esta forma paisajes culturales de gran valor e inters como experiencias en el buen uso de los recursos naturales, al tiempo que mantenan unos niveles mnimos de autoabastecimiento. Pero la orografa, la escasez de agua y el minifundismo restan competitividad a la actividad, lo que ha propiciado en los ltimos 50 aos una reduccin sustancial de la superficie cultivada, dentro del proceso de incremento de productividad agrcola de las mejores tierras y el abandono de terrenos cultivados en la posguerra por razones de elemental subsistencia. La superficie cultivada contina disminuyendo, de 46.500 a 43.700 hectreas entre 1995 y 2000.

Este proceso se desarrolla en paralelo con la terciarizacin de la economa canaria, la atraccin de la actividad y la poblacin hacia las reas urbanas y la destruccin material de suelo agrario ocupado por la edificacin, la urbanizacin y las infraestructuras, y concluye cuando los dos recursos naturales bsicos sobre los que se sustenta la agricultura, el suelo y el agua, se sitan fuera del alcance econmico de los usos agrarios, por lo que el tradicional valor del suelo rstico es sustituido por un precio fijado en funcin de expectativas edificatorias y urbansticas legales o ilegales.

El pltano y el tomate, cultivos todava bsicos en la agricultura canaria, se encuentran con dificultades para su mantenimiento, al no poder competir en precios con las producciones procedentes de pases en vas de desarrollo y depender, en el caso del pltano, de un rgimen de subvenciones que pudiera llegar a verse alterado en el futuro, pero que le ha permitido mantener el crecimiento de su superficie cultivada al mismo ritmo que la poblacin. Por otra parte, la introduccin de nuevas especies y tcnicas de cultivo, y en especial los grandes invernaderos, han supuesto un incremento en la produccin pero a costa de un notable impacto paisajstico, y del desarrollo de prcticas ambientalmente insostenibles, como las extracciones de tierra desde las medianas.

La importacin de productos naturales sin controles rigurosos ha supuesto la entrada de plagas y enfermedades desconocidas en la agricultura de las islas y ha generado la utilizacin masiva de pesticidas, al tiempo que las limitaciones naturales y econmicas se han intentado suplir con el empleo abusivo de productos fitosanitarios, convirtiendo a Canarias en la comunidad autnoma con mayor gasto en fertilizantes y plaguicidas por hectrea cultivada. Otra prctica inadecuada la constituye el acondicionamiento de terrenos poco idneos, mediante la utilizacin de medios mecnicos que permiten desmontes y extracciones de tierras generadores de fuertes impactos paisajsticos, que conviven con explotaciones abandonadas, lo que comporta un uso ineficiente de los recursos disponibles.

La ganadera representa actualmente la cuarta parte del sector agrario, correspondiendo dentro de ella un 35% a la produccin de carne para consumo, un 33% a la produccin de leche y quesos, un 20% a huevos y el resto a otros productos. En los ltimos aos se ha realizado un importante esfuerzo de mejora tcnica y modernizacin de granjas y sus instalaciones. Sin olvidar su potencial impacto ambiental, la ganadera tiene una importante vinculacin con la agricultura de medianas y contribuye al mantenimiento del tejido rural, al aportar materia orgnica a los cultivos y propiciar el desarrollo de actividades complementarias generadoras de empleo y valor aadido, como las de piensos, mataderos, industrias lcteas, veterinaria y maquinaria.

La pesca atraviesa una etapa regresiva, con disminucin de capturas, de poblacin ocupada y de peso relativo en la economa canaria, debido a las dificultades para la renovacin de los acuerdos pesqueros con los pases vecinos y la sobreexplotacin de determinadas especies litorales. La industria conservera, ligada a la flota sardinal, prcticamente ha desaparecido. Por contra, la acuicultura se encuentra en auge, centrada en la cra de lubina y dorada y experimentando con otras especies propias de las costas canarias, y que ha crecido un 35% anual, superando en un 10% el incremento estatal y en un 23% el europeo.

2.2.2 Industria y construccin: La prctica indiscriminada de la actividad extractiva de picn, arena y piedra, en un marco de inadecuada regulacin y control, y el aumento de la demanda de estos materiales por una industria de la construccin en expansin, plantea problemas de destruccin de suelos, incremento de procesos erosivos, generacin de ruidos y emisin de gases y polvos, al tiempo que provoca un sensible deterioro paisajstico, especialmente en barrancos y conos volcnicos, que se ve incrementado por el abandono de explotaciones sin restaurar ni retirar la maquinaria y los productos de desecho.

La construccin, muy ligada al consumo del recurso suelo, se ha reactivado en los ltimos 5 aos, impulsada por los incentivos fiscales, el dinamismo del sector turstico y de las infraestructuras y el incremento de poblacin, pasando de representar en 1994 casi el 8% del valor aadido bruto del archipilago a algo menos del 10% en 1999, 2 puntos por encima de la media estatal. El empleo en el sector aument del 9,4% en 1995 al 13% en 1999, mientras que el consumo de cemento creci un 112,5% entre 1995 y 2000, con puntas del 198% en Fuerteventura y 156% en Lanzarote.

Las empresas productoras de energa y carburantes dominan el sector industrial de las islas, centrndose las otras actividades industriales en la alimentacin y la elaboracin de productos para el consumo interno, con muy bajo contenido tecnolgico y escasa actividad de investigacin. Tambin restan competitividad al sector la lejana y la insularidad, que dificultan alcanzar economas de escala. La importancia de la industria dentro del sistema productivo canario, an incluyendo las energticas, ha descendido en los ltimos aos hasta situarse 14 puntos por debajo del promedio estatal, con un empleo igualmente decreciente, que representa actualmente el 8% de la ocupacin de las islas.

2.2.3 Turismo, comercio y servicios: El desarrollo turstico ha transformado radicalmente la economa insular y provocado la diversificacin econmica, especialmente con la potenciacin del sector servicios, gracias a su efecto multiplicador sobre diversas actividades. Su peso especfico y su capacidad de induccin de crecimiento econmico y demogrfico lo convierten en el principal objetivo de una poltica de desarrollo sostenible en Canarias.

El rpido crecimiento de la actividad turstica ha producido demandas de viviendas, infraestructuras, dotaciones y servicios para la nueva poblacin turstica y especialmente para la trabajadora ligada a dichos desarrollos, de difcil absorcin por la sociedad canaria. Adems de estas externalidades, los visitantes consumen mayor cantidad de recursos de agua y energa y generan un mayor volumen de residuos que el residente insular, adems de otros costos ambientales cuya relacin con la industria turstica no ha sido calculada hasta ahora.

El crecimiento econmico insular se ha basado en el aumento continuo de la oferta turstica para atender a una demanda exterior creciente. Esta oferta ha estado estrechamente vinculada al sector de la construccin y al mercado de suelo, y ha provocado una especializacin en actividades de bajo precio, que necesitan de una oferta amplia para poder garantizar el retorno de la inversin. Desde los aos sesenta, el nmero de turistas ha ido aumentando anualmente, duplicndose cada decenio en los ltimos veinte aos, hasta alcanzar en 1999 los 12 millones. El nmero de plazas alojativas legales supera actualmente las 350.000, sin contar las que funcionan pendientes de regularizacin, las que se encuentran en construccin y la oferta ilegal. A su vez, el planeamiento ha clasificado suelo turstico, en el conjunto de las islas, con capacidad para no menos de 850.000 plazas adicionales sobre las legales existentes. Tan extensa oferta hace posible un crecimiento disperso y con una mayor afeccin sobre el territorio, las infraestructuras y los servicios.

El anlisis y prospeccin del sector se ven dificultados por la carencia de estadsticas y encuestas fiables y suficientes. La oferta ms profesionalizada y solvente se enfrenta tambin con una amplia planta irregular y con el minifundismo propio de una oferta basada mayoritariamente en apartamentos, que dificulta la renovacin del 58,4% de la planta que tiene ms de 25 aos y que en parte se reconvierte en oferta residencial de baja calidad, agravando la degradacin de las condiciones ambientales, sociales y de seguridad ciudadana de determinadas zonas. Las administraciones competentes no han intervenido hasta el presente con suficientes medios en el espacio turstico.

La oferta turstica ha venido respondiendo a los incrementos de la demanda exterior, pero con retraso, ya que un importante volumen de iniciativas, impulsada por su propia lgica inmobiliaria, se materializa cuando ya ha terminado la fase de incremento de la demanda, lo que origina el carcter extremo de los ciclos de la economa canaria, con fases depresivas en 1970-73, 1979-82 y 1988-91, que dejaron huella en la realidad econmica y social, en forma de paro, quiebras empresariales, obras paralizadas, infraestructuras en desuso y rupturas de la habitabilidad insular. Conforme ha ido aumentando la dimensin de nuestro sector turstico, especialmente en los ltimos cuatro aos, se ha incrementado tambin la percepcin del temor por las repercusiones de una eventual crisis sectorial en la economa y la vida de las islas, toda vez que el turismo es, directa e indirectamente, el sector en el que se apoya la estructura productiva. En este sentido, debe sealarse que la demanda turstica se ralentiz en los aos 2000 y 2001, que parece descender ligeramente en el 2002, y que las circunstancias geopolticas no son tan favorables como en el pasado y que aumentan los destinos emergentes que disputan la misma demanda que el archipilago.

Dada la especializacin productiva en los servicios, no puede extraar el enorme dficit del comercio de mercancas de Canarias con el resto del mundo, que alcanz en 2000 casi 1.3 billones de pesetas. Adems, en los ltimos aos, la tasa de crecimiento de las importaciones supera a la de las exportaciones. La integracin comercial de las islas con el resto del Estado hace se realicen con l aproximadamente dos tercios de las importaciones y la mitad de las exportaciones. Destaca la debilidad de nuestro comercio con el cercano continente africano.

El sector del comercio interior se ha visto transformado en los ltimos aos por la implantacin de grandes superficies y cadenas de establecimientos de tamao mediano. El nmero de comercios minoristas por habitante es en Canarias un 10% inferior al promedio del Estado, aunque su superficie es notablemente superior a la media. El comercio integrado en centros comerciales tiende a concentrarse en reas periurbanas reducidas, genera un incremento de los desplazamientos de la poblacin, y contribuye a la simplificacin y desertizacin de los ncleos urbanos. Es por ello que la implantacin territorial de las grandes superficies tiene una incidencia directa sobre la densidad de trfico y las infraestructuras asociadas, lo que justifica la importancia de dichas variables en el proceso de concesin de la preceptiva licencia comercial.

La transformacin de la estructura comercial ha producido inestabilidad en el pequeo comercio tradicional, sensiblemente decreciente en las ciudades de mayor tamao y abocado a una creciente marginalidad, aumentada por la falta de modernizacin y especializacin y la escasa competitividad de sus precios, y no corregido por la normativa reguladora sectorial. El mantenimiento de estas estructuras comerciales tradicionales tiene una notable importancia social, dado que la actividad comercial tradicional emplea al 15% de la poblacin laboral, pero tambin urbanstica y territorial, al afectar a un sistema con un peso relevante en la estructuracin del tejido urbano y rural, que hace sustantivamente ms complejo y rico, con menores requerimientos de transporte que los sistemas concentrados.

2.3 Infraestructuras: Durante la ltima dcada todos los modos de transporte en Canarias han experimentado un incremento continuado, con notables mejoras en el transporte interinsular, especialmente el martimo, que han repercutido positivamente tanto en la economa como en la sociedad canarias, aumentando la dimensin del mercado canario y el conocimiento de las islas por sus habitantes; sin embargo, subsiste la necesidad bsica de incrementar la accesibilidad y movilidad tanto entre las islas como, sobre todo, en el interior de la mismas, con la mejora y conectividad de los sistemas de transporte.

El incremento de la movilidad terrestre se ha basado en el predominio del vehculo privado, subvencionado a travs de planes de renovacin, fomentado por las grandes infraestructuras, y causante de las situaciones cotidianas de congestin circulatoria, con sus secuelas de prdidas econmicas, contaminacin atmosfrica e incremento de los consumos energticos. El nmero de vehculos es de 666 por cada mil habitantes, superior en un 50% a la media estatal, y el de turismos es de 176 por cada kilmetro de carretera, tambin un tercio por encima de dicha media.

Por contra, la oferta de transporte colectivo terrestre, que permitira alcanzar mayores niveles de accesibilidad con menor consumo de infraestructuras, es insuficiente en la mayor parte de los municipios y ve disminuida su eficiencia e imposibilitada su competencia con el transporte privado por efecto de la congestin, disponiendo de insuficientes carriles exclusivos o prioritarios, incluso para el transporte urbano, y enfrentndose en el interior de las islas con una orografa complicada y, sobre todo, con una estructura de asentamientos extremadamente dispersa y compleja.

Canarias ostenta actualmente el mayor ndice de longitud viaria por superficie territorial de todas las islas de Europa, con 0,60 km/km2, pero la saturacin de las carreteras ha venido induciendo su ampliacin, creando un crculo vicioso que responde al incremento constante de vehculos con el aumento continuado de carriles y vas que encauzan y atraen un mayor nmero de vehculos, en una espiral que resulta insostenible en un medio insular con escaso suelo disponible, mxime cuando las infraestructuras resultan cada vez ms complejas y con un mayor potencial de impacto sobre el territorio.

Si a la red de carreteras se suman las pistas rurales, la malla viaria insular alcanza dimensiones casi urbanas, con ms de 6 km/km2 en el mbito del suelo no protegido de Tenerife. Al impacto directo de pistas y carreteras en el medio rural se debe aadir el hecho de que favorecen, en un clima de falta de control pblico, amplios fenmenos de poblamiento mediante la edificacin en sus bordes, lo que se ha denominado como urbanismo de carretera, un sistema preurbano de asentamiento de poblacin que no requiere de la oferta de urbanizacin sino del simple acceso rodado. Igualmente las grandes infraestructuras viarias atraen la localizacin de equipamientos estructurantes, especialmente de carcter comercial e industrial, provocadores de trficos adicionales que dificultan los largos recorridos y disminuyen la eficiencia del sistema, acelerando su congestin.

Los equipamientos e infraestructuras realizados en el litoral pueden producir serias afecciones ambientales en un medio especialmente frgil y rico en recursos naturales, que se ve sometido a una enorme presin urbanizadora residencial y turstica. La inadecuacin de algunas de estas infraestructuras y la paralizacin de otras iniciativas son consecuencia de la falta de datos y estudios que permitan evaluar suficientemente sus consecuencias, pero tambin de la carencia de una poltica clara, con directrices y planificacin integral de tramos significativos del litoral.

La orografa de las islas incrementa los efectos negativos en el paisaje de las redes areas de energa, las instalaciones de produccin de energa elica y las instalaciones de telecomunicaciones, que se ven incrementadas por las circunstancias de su situacin y diseo, por las crecientes exigencias de las nuevas tecnologas y por la falta de utilizacin eficiente y compartida.

2.4 Recursos y territorio.

2.4.1 Biodiversidad: La mayor riqueza natural de Canarias es su biodiversidad, representada en la extensa Red Canaria de Espacios Protegidos, los Lugares de Importancia Comunitaria o las Zonas de Especial Proteccin de Aves. Con casi 12.000 especies de animales, plantas y hongos, de las que ms del 30% son endmicas, nuestra regin es una de las que cuenta con mayor diversidad biolgica de todo el planeta y es un centro de endemismos vegetales de inters mundial. Esta riqueza es particularmente vulnerable, al desarrollarse en espacios insulares de reducidas dimensiones, distantes, muy especializados y dependientes, con muchos hbitats de escasa extensin y con especies de las que subsiste un reducido nmero de ejemplares.

Los impactos territoriales causados por el actual modo de desarrollo estn produciendo una rpida disminucin y simplificacin de la biodiversidad, denotada por la importante tasa de extincin en las especies de Canarias, que ha llevado a la inclusin de 65 especies de la flora canaria y 170 de su fauna en el Catlogo Nacional de Especies Amenazadas. Los mayores daos a la biodiversidad canaria provienen de la ocupacin del suelo por la urbanizacin y las grandes infraestructuras, que producen tanto la destruccin directa de especies de flora y fauna, como la destruccin indirecta por degradacin, fragmentacin y simplificacin de los hbitats.

La elevada poblacin insular, la baja calidad del espacio urbano, las modas y modos del ocio semanal, y el inters por los paisajes insulares, compartido con una amplia poblacin turstica, propician concentraciones de visitantes que superan la capacidad de carga de los espacios naturales, o fomentan la prctica de actividades como la circulacin con vehculos todo terreno fuera de pistas, igualmente peligrosas o dainas para el medio natural.

Los costes ambientales no han sido incorporados hasta ahora a las estimaciones econmicas, dificultando su necesaria internalizacin. El sobrecoste ambiental causado por la insularidad se manifiesta en mbitos como la proteccin de los hbitats naturales y de la biodiversidad, por la elevada superficie protegida por habitante y el coste ms elevado de proteccin por unidad de superficie.

2.4.2 Atmsfera y agua: En los ltimos 20 aos se ha logrado un descenso superior al 35% en las emisiones de dixido de azufre a la atmsfera, debido a la utilizacin de fuel con bajo ndice de azufre y la implantacin de grupos de cogeneracin, pero an existen problemas de contaminacin en torno a los municipios ms industrializados y con mayor intensidad de trfico y junto a las grandes centrales trmicas, en las que se concentra el 90% de las emisiones industriales de Canarias, y que afectan negativamente a la calidad de vida de las poblaciones inmediatas.

La desalacin de agua del mar ha permitido superar el dficit crtico entre la cantidad de agua consumida y la extrada del subsuelo o embalsada, que se estima que para el ao 2002 se habr incrementado ms de un 36% respecto a principios de los aos noventa. La construccin de plantas desaladoras ha permitido atender las necesidades del desarrollo turstico y propiciado la estabilizacin de los caudales disponibles para el uso agrcola, e incluso su incremento mediante la depuracin de las aguas residuales producidas, pero transfieren la problemtica al sector energtico, incrementado el consumo de combustibles fsiles y el grado de dependencia de los mismos.

La extensin de las redes de transporte y distribucin de agua ha propiciado la aparicin de problemas de planificacin y de exceso de prdidas. Por su parte, las redes de alcantarillado carecen de sistemas de control que limiten los vertidos inadecuados que impiden el aprovechamiento agrcola de las aguas depuradas, predominando las instalaciones de depuracin de pequeo tamao, con dificultades de mantenimiento, sin medios para eliminar adecuadamente los lodos y con emisarios que con frecuencia no renen condiciones idneas de longitud, profundidad y diseo que garantice la difusin del efluente.

2.4.3 Energa y residuos: La energa representa un elemento central de la problemtica ambiental insular, tanto por el carcter aislado de los sistemas elctricos, con ausencia de economas de escala y niveles inferiores de calidad del servicio, como por la predominancia de dos sectores del consumo especficos, como el transporte y la produccin de agua. La poblacin residencial y turstica en aumento, con niveles de renta cada vez mayores, plantea una creciente demanda energtica, que aument entre 1995 y 2000 a una tasa anual acumulativa del 6,11%, un 20% superior a la del Estado, con mximos en Fuerteventura, con un 9,55% y Lanzarote, con un 7,22%. Esta produccin requiere el empleo masivo de recursos naturales no renovables e inexistentes en las islas, como son los derivados del petrleo, con un incremento, no solo del costo debido al transporte y la lejana como, sobre todo, de la vulnerabilidad y dependencia exterior del sistema econmico. La dimensin reducida de los sistemas limita la capacidad de introduccin en la red de las energas renovables, que tienen en las islas, pese a las favorables condiciones climticas, un grado de implantacin notablemente inferior a la media estatal y europea, en buena parte atribuible a la existencia de un nico operador y al bajo nivel de iniciativa e innovacin tecnolgica insulares.

En materia de residuos, la mayora de las regiones insulares del planeta se enfrenta a una problemtica especfica, agravada en las que han experimentado un fuerte desarrollo turstico, circunstancia que incrementa en Canarias la produccin de residuos slidos urbanos en un 22% sobre la media estatal. La experiencia acumulada en el ltimo decenio muestra cmo las previsiones esbozadas en los planes y estudios sobre residuos se han visto desbordadas por la realidad. El esfuerzo normativo de los ltimos aos intenta racionalizar el sistema y reducir el volumen de residuos que genera, incrementado en los ltimos aos por razones comerciales y pautas de consumo ajenas a los efectos que provocan en los sistemas insulares, fondos de saco de un sistema productivo exterior al que, por evidentes razones geogrficas, no resulta posible devolverlos. Por otra parte, el reducido volumen de residuos generados en algunas de las islas no permite su tratamiento, resultando difcil y costoso su transporte a otras islas o hacia el continente, para su eliminacin o transformacin.

El sector ha experimentado una evidente mejora, especialmente en materia de instalaciones insulares de tratamiento, aunque an subsisten vertederos incontrolados, algunos situados en reas de importancia ecolgica o paisajstica, as como procedimientos obsoletos y altamente contaminantes, como la incineracin a cielo abierto. La instalacin de puntos limpios ha facilitado la disminucin del vertido incontrolado de escombros en laderas de barranco con notable impacto paisajstico, y el de la falta de tratamiento especfico de determinados residuos, como las pilas, los industriales y sanitarios, o los plsticos procedentes de los invernaderos.

La recogida selectiva es an una experiencia limitada al vidrio y al papel, pero no existen instalaciones para el reciclado de chatarra ni de neumticos, de los que solo se recupera el 25%. Se cuenta con una nica planta de produccin de compost de reducida capacidad, cuando las islas no cubren ni la tercera parte de sus necesidades de fertilizante orgnico con la produccin insular de estircol. El sector de la construccin ha iniciado la reutilizacin de los materiales de desecho, iniciativa que precisa intensificarse para lograr una proporcin significativa que palie la escasez de ridos en las islas.

2.4.4 Suelo y territorio: El suelo es un recurso no renovable y especialmente escaso, que se ve sustancialmente mermado por los procesos erosivos y la ocupacin directa por la urbanizacin residencial y las grandes infraestructuras. La erosin es facilitada por prcticas agrcolas inadecuadas en zonas de fuerte pendiente y por el abandono de los cultivos. Se estima que la erosin hdrica afecta al 40% de la superficie canaria, y que la erosin elica, que afecta con especial intensidad a Lanzarote y Fuerteventura, provoca prdidas que llegan a superar a las motivadas por la erosin hdrica.

Las islas tienen una dimensin reducida, especialmente en relacin con las riquezas naturales que albergan y a la carga de poblacin y turismo que soportan. Esa dimensin es an inferior de la que se aprecia, porque los terrenos menos aptos para la actividad humana, por su riqueza o su geografa, como los espacios naturales protegidos, los terrenos situados por encima de los 1.200 metros de altura o las laderas con ms del 30% de pendiente, suponen el 60% de la superficie insular, o el 70% si se excluye del cmputo a Fuerteventura y Lanzarote, quedando apenas un 30% susceptible de ser utilizado por el hombre para desarrollar sus actividades. Pero la mayor parte de ese 30% ya est siendo utilizado, ocupado por la edificacin, la urbanizacin, las infraestructuras y los cultivos, al punto que en el conjunto de las 5 islas ms occidentales, sin Lanzarote y Fuerteventura, solo queda un 12% para su posible utilizacin. La extensin del suelo libre apto en Gran Canaria o Tenerife es inferior al ocupado actualmente por la urbanizacin; en La Gomera queda libre la mitad de la superficie que ocupan hoy sus cultivos; en La Palma la superficie libre apenas representa el 15% de los terrenos actualmente en cultivo y ni un 20% en El Hierro.

La necesidad material del territorio no ocupado, especialmente en islas, no es solamente una exigencia para el mantenimiento de la rica biodiversidad y para evitar el panorama insoportable de un territorio totalmente artificializado, en el que el hombre haya utilizado y transformado cada uno de los metros cuadrados de suelo que le rodean, sino para la conservacin de un paisaje que constituye una sea de identidad esencial de las islas y de los isleos, al tiempo que un recurso econmico fundamental, como marco escnico y cultural de la actividad turstica.

La ocupacin del suelo es especialmente intensa en la franja litoral, profundamente modificada por la urbanizacin y sometida en determinados mbitos a excepcionales tensiones de ocupacin turstica. Se ha calculado que el 40% de la poblacin de Tenerife vive por debajo de la cota 100, y otro 30% lo hace entre la cota 100 y la 400, configurando un continuo urbano que ocupa prcticamente la primera lnea de costa, provocando la aparicin de severos problemas de contaminacin, acumulacin de vertidos y molestias a la fauna por actividades recreativas intensivas y concentradas en puntos del litoral.

Pero el proceso territorial con mayor impacto, con todo, se ha producido y se sigue produciendo en el medio rural, y en especial en las zonas interiores de medianas, en las que, en un marco de amplia indisciplina urbanstica y ambiental, el territorio est siendo profundamente alterado en su paisaje y en su capacidad productiva agraria por un poblamiento rural y suburbial disperso de enormes proporciones, con la transformacin masiva del espacio rural productivo en un espacio urbano extensivo destinado al ocio de fin de semana, al turismo rural y de larga estancia y, sobre todo, a la segunda residencia, de la que tenemos una de las tasas ms altas del Estado. Esta tendencia se vio sensiblemente incrementada en los ltimos aos, conforme a los datos de la Agencia de Proteccin del Medio Urbano y Natural, aunque se ha iniciado un cambio en la tendencia.

Este proceso produce la destruccin de suelo agrcola y dificulta el desarrollo de cultivos extensivos rentables, provoca la prdida de caractersticos paisajes culturales, la extensin de procesos erosivos y la reduccin de la biodiversidad, al tiempo que fomenta la reasignacin de recursos hdricos, la contaminacin del subsuelo por multiplicacin de vertidos incontrolados de aguas fecales y el aumento del precio del suelo, situndolo fuera del alcance de las actividades propiamente agrarias. A ello debe sumarse el incremento de la densidad de uso de unas infraestructuras preparadas para otra utilizacin y el elevado costo e impacto de los accesos viarios, las acometidas de agua y energa, y hasta las redes de saneamiento y de recogida de residuos que esta residencia dispersa termina reclamando.

El proceso incluye la exportacin al mbito rural de tipologas y modelos edificatorios urbanos y la implantacin de sucedneos mixtificados y empobrecidos de los valores arquitectnicos y etnogrficos rurales tradicionales, consecuencia del desconocimiento y de la banalizacin de una cultura que ha perdido el sentido de la relacin con la naturaleza, de la dependencia de los recursos naturales, del acervo sobre gestin y construccin del territorio, del sabio aprovechamiento del lugar y los materiales, que conformaron sus cimientos.

2.4.5 Urbanizacin e infraestructuras: La importancia de estos procesos de transformacin y degradacin del medio rural no deben ocultar la trascendencia que, sobre el medio rural, pero tambin el litoral y el medio urbano, han tenido y continan teniendo las grandes infraestructuras. Los dficit acumulados en el pasado, y la disponibilidad de fondos europeos han propiciado un rpido crecimiento de infraestructuras, mal digerido ambiental y territorialmente, e insuficientemente adaptado a la compleja realidad y la riqueza paisajstica del territorio canario.

En el mbito urbano, la permanencia de vacos internos y zonas inadecuadamente edificadas supone un despilfarro inmobiliario, mientras las ciudades se siguen extendiendo a costa del entorno rural que las rodea. El crecimiento de las rentas familiares ha venido a intensificar el consumo del suelo, como recurso natural, al aumentar la demanda de segundas residencias y de tipologas residenciales extensivas, como las viviendas unifamiliares aisladas, adosadas o en hilera. A ello debe sumarse la escasa cualificacin de nuestro espacio urbano, dominado por la segregacin social y funcional y la pobreza formal generados por la explosin inmigratoria provocado por el cambio econmico de los aos 60, y la falta de respuestas urbansticas coherentes y articuladas, palpable en las deficiencias cuantitativas pero tambin cualitativas, funcionales y formales, de los espacios urbanos de uso pblico.

Las zonas tursticas, aunque se caracterizan por una notable continuidad del tejido urbano y una apreciable contencin de su extensin, en proximidad a los principales atractivos litorales, no son todava los espacios cualificados de ocio que demanda la primera actividad econmica sobre el territorio. Los centros histricos, por su parte, prosiguen su proceso de envejecimiento poblacional, actuaciones escenogrficas y disminucin de actividad que deriva en prdidas del propio patrimonio que los identifica, si bien recientes operaciones de refuerzo de determinadas actividades econmicas pueden significar una inflexin de la tendencia. La urbanizacin industrial presenta problemas de atomizacin y dispersin territoriales, con deficiencias en sus infraestructuras y congelacin especulativa de parte de su suelo vacante.

La falta de directrices expresas ha provocado una ordenacin desigual del territorio planificado. En el archipilago haba clasificados en 2000, 134 m2 de suelo urbano por cada habitante pero, pese a tratarse de una clasificacin reglada por la legislacin vigente entre 1956 y 1999, las diferencias entre municipios oscilan entre los 45 y los 560 m2 por habitante. Para el suelo urbanizable, cuya clasificacin ha sido tradicionalmente discrecional, la media es inferior, con 121 m2 de suelo clasificado por habitante, pero las cifras por municipios oscilan entre los 11 y los 2.000 m2 por habitante. No deja de resultar llamativo que el municipio con menor superficie de suelo clasificado como urbano y urbanizable por habitante (72 m2) fuera justamente el ms poblado del archipilago, mientras que en lo alto de la tabla, entre los 1.200 y 2.100 m2 de suelo clasificado por habitante, se siten 5 municipios ninguno de los cuales supera los 8.000 habitantes.

Esta situacin comienza a ser paliada mediante la aplicacin del Texto Refundido. De un lado, la puesta en funcionamiento de la Agencia de Proteccin del Medio Urbano y Natural, como instrumento consorciado para el control del territorio, ha permitido incrementar el nmero de actuaciones disciplinarias, que ha superado en el ltimo ao a todas las realizadas desde la entrada en vigor de la Ley de Disciplina, en 1990. Por otro, las tres administraciones pblicas canarias han acelerado el proceso de formulacin del planeamiento para adaptarse a las determinaciones del Texto Refundido la Ley, en forma coordinada a travs de comisiones de seguimiento conjunto. Una oleada de nuevos Planes Generales comienza a reflejar sobre el territorio los nuevos principios legales, mientras la Administracin de la Comunidad Autnoma intensifica el ejercicio de sus competencias de ordenacin de los espacios naturales protegidos, y ya la isla de El Hierro cuenta con planeamiento insular adaptado, Tenerife est prxima a disponer de l y, en corto plazo, tambin Gran Canaria. La coordinacin sistemtica iniciada abre la esperanza de una utilizacin ms racional del territorio.

2.5 Caractersticas insulares: La situacin descrita dista mucho de afectar por igual a las diferentes islas ni, dentro de ellas, a sus distintas comarcas. Circunstancias geogrficas e histricas han modelado un mosaico de diferencias entre islas centrales, orientales y occidentales, de realengo y de seoro; entre las comarcas norte y sur de cada isla; y, por supuesto, entre la costa, las medianas y las cumbres. Esta riqueza se ha convertido en problema cuando la accin del hombre ha transformado las diferencias en desequilibrios que afectan al bienestar, a las oportunidades de desarrollo y, en suma, a la calidad de vida de sus habitantes.

El sistema territorial acusa notables desequilibrios en cuanto a la distribucin de la poblacin y las actividades econmicas. Las dos islas centrales concentran ms del 84% de la poblacin, presentando las mayores densidades, de 366 y 485 habitantes/km2, mientras que Lanzarote y La Palma tienen densidades medias entre 119 y 124 habitantes/km2, y las restantes 3 islas oscilan entre 35 y 52 habitantes/km2. Estas diferencias tienden a incrementarse, al mantenerse el peso especfico de las islas centrales, pero producirse un abrupto despegue de las dos islas ms orientales y un decrecimiento y envejecimiento de las tres ms occidentales, constituyndose as tres grupos diferenciados, por similitudes en su dinmica social y econmica, aunque presenten variedades especficas. A nivel municipal, ms del 50% de la poblacin del archipilago reside en las dos reas metropolitanas centrales, mientras que las capitales insulares tienen un notable peso especfico dentro de cada isla, que va del 21% en La Palma al 50% en Lanzarote y Gran Canaria.

Las diferencias demogrficas responden a desigualdades paralelas de la actividad econmica, que presenta un crecimiento moderado en Gran Canaria y Tenerife, acelerado en Lanzarote y Fuerteventura y reducido en La Gomera, El Hierro y La Palma, y que igualmente tienden a acentuarse. Las tres islas ms occidentales comparten un menor desarrollo del sector turstico, un mayor peso de los sectores primario y de la construccin, e inferior en industria y servicios, pero sobre todo una menor tasa de empleo y un descenso de la renta per cpita entre 1996 y 1999, que sita a la poblacin de las tres islas en los niveles de menor riqueza de la regin, no superando los dos tercios de la renta per cpita del archipilago. El desequilibrio es apreciable tambin en la distribucin de la actividad turstica: cinco municipios de las dos islas centrales concentran el 73% de las plazas alojativas del archipilago y otros 6 municipios de Lanzarote y Fuerteventura el 23%, repartindose el 4% restante entre las 3 islas occidentales.

2.5.1 Lanzarote: Las islas de Lanzarote y Fuerteventura, que por su escaso relieve tienen una mayor pro porcin de suelo apto para las actividades humanas, han experimentado un crecimiento acelerado en los ltimos aos. Entre 1991 y 2001, el crecimiento de la poblacin de Lanzarote fue 3,7 veces superior a la autonmica, situndose como tercera isla del archipilago en nmero de habitantes, al haber superado en 1998 a La Palma. Pero si la poblacin creci casi un 50%, la planta alojativa se ha duplicado, y el nmero de turistas se ha triplicado, al reducirse la estancia media de 15 a 10 das, con lo que la relacin de residentes a turistas descendi en 10 aos desde 3 hasta 1,6.

Lanzarote fue la isla que experiment un mayor crecimiento econmico entre 1991 y 1996, perodo en el que duplic su renta insular. Entre 1996 y 1999 esta renta creci por debajo de la media del archipilago lo que, unido al crecimiento poblacional experimentado, hizo que su renta per cpita disminuyese un 4%, cuando el conjunto de la regin creci un 17%. En cuanto a la distribucin de las actividades econmicas, es la isla en la que el sector servicios tiene un mayor peso especfico, alcanzando el 81,4% del valor aadido bruto insular, 3 puntos por encima de la media autonmica, y tambin la que presenta un menor peso del sector agropesquero, con el 1,7%, menos de la mitad que el promedio de las islas.

La planta alojativa turstica de Lanzarote, con casi 47.000 camas legales (ISTAC, 2000), es la tercera del archipilago, tras Gran Canaria y Tenerife. La oferta se basa en un 27% de plazas hoteleras y un 73% de extrahoteleras, en una proporcin similar a la de las restantes islas, con la excepcin de Tenerife. Se trata de la oferta alojativa menos cualificada del archipilago, con un 90% de la planta extrahotelera en apartamentos de 1 y 2 llaves, y un 63% de la oferta hotelera en hoteles de 1 y 2 estrellas. El ritmo de crecimiento de esta oferta en los ltimos 5 aos ha superado la media de las islas en ms del 50%, e idntica proporcin supone el consumo de cemento. Las perspectivas de crecimiento inmediato representaran un 40%, al estar autorizada la construccin de casi 22.000 plazas adicionales, pero el planeamiento insular reduce drsticamente esta perspectiva, al establecer el techo ms bajo fijado por el planeamiento de una isla turstica.

El desmesurado ritmo de crecimiento poblacional y turstico ha disparado las alarmas sobre el futuro ambiental, social e incluso econmico de la isla. La voluntad planificadora insular de Lanzarote ha sido una constante desde 1973, en que formul un Plan Insular antes de que la figura tuviera cobertura legal, hasta 1991 en que fue aprobado su Plan Insular de Ordenacin, el primero de Canarias. Tras ser la primera isla declarada en su integridad como Reserva de la Biosfera, y ante la situacin experimentada en los ltimos aos, es tambin la primera que ha visto aprobada en el ao 2.000 una revisin de su planeamiento insular, en la que se da un perodo de reflexin de 10 aos para analizar y disear su desarrollo futuro sobre bases sostenibles, durante los cuales limita el crecimiento turstico a menos de 11.000 nuevas plazas alojativas.

2.5.2 Fuerteventura: Fuerteventura experiment un crecimiento poblacional del 63% entre 1991 y 2001, el mayor del archipilago, 4,7 veces superior al total autonmico, debido a una inmigracin masiva de difcil absorcin en una sociedad de limitada dimensin, como la majorera. Al igual que Lanzarote, destaca en el conjunto del archipilago por el ndice de juventud de su poblacin y por el bajo nivel de desempleo.

Fuerteventura es tambin la isla que ha experimentado un mayor crecimiento econmico. Se estima que la renta neta insular se multiplic por 2,1 entre 1991 y 1999 mientras la del archipilago lo haca por 1,9, y que ha logrado en 1999 la mayor renta per cpita, un 11% por encima de la media. Este incremento se ha centrado en el sector servicios, pero destaca tambin el sector de la construccin con un peso especfico un 60% por encima de la media de las islas, y con un incremento del consumo de cemento de 1995 a 2000 que duplica dicha media. El peso del sector agrogranadero ha disminuido en los 3 ltimos aos del 3,8 al 2,8%, con abandono del sector agrcola y envejecimiento de la poblacin ganadera.

El crecimiento de la planta alojativa resulta an superior al de Lanzarote, contando actualmente con 34.000 plazas alojativas legales, otro tanto funcionando en trmite de regularizacin, y no menos de 20.000 en construccin o autorizadas para materializar en un futuro inmediato. Casi el 60% de la planta extrahotelera est formada por apartamentos de 2 llaves, y la oferta hotelera se reparte entre hoteles de 3 y 4 estrellas. El suelo turstico clasificado tiene capacidad para 400.000 plazas, igualando el total de la actual oferta alojativa canaria.

Territorialmente es la isla con menor proporcin de espacios naturales protegidos y mayor superficie de suelo apto para la implantacin de actividades humanas, destacando la clasificacin extensiva que hace el planeamiento vigente tanto de asentamientos rurales alternativos a los ncleos urbanos como, sobre todo, de suelo urbano y urbanizable, al punto que los 5 municipios que cuentan con planeamiento general se encuentran entre los 10 municipios canarios que con mayor superficie de suelo clasificado como urbano y urbanizable por habitante y plaza alojativa turstica, situndose entre 460 y 2.122 m2 por habitante, sobre una media de 255. Cuenta con Plan Insular de Ordenacin aprobado parcialmente en 2001.

2.5.3 Gran Canaria: Gran Canaria y Tenerife concentran poblacin y actividad, en dimensiones similares, aunque con diferencias econmicas y territoriales producto de una geografa y unas circunstancias histricas diferentes. Gran Canaria es la isla ms poblada y con mayor densidad de poblacin, alberga al 42% de los canarios, y ha experimentado un crecimiento del 9,7% entre 1991 y 2001, un 30% por debajo del crecimiento del archipilago. La mitad noroccidental de la isla, incluyendo el municipio capitalino, presenta un ndice de envejecimiento superior a la mitad suroriental. La isla presenta la ms baja tasa de ocupacin laboral del archipilago, concentrndose las mayores tasas de empleo en la mitad sur de la isla, desde Telde a San Nicols de Tolentino.

Se estima que la renta insular se multiplic entre 1991 y 1999 por 1,9, idntica a la media autonmica. Presentaba en 1999 una estructura econmica similar al conjunto y a la isla de Tenerife, si bien con un mayor peso en el sector agropesquero e industrial y menor en construccin. Con una planta alojativa legal prxima a las 142.000 camas (ISTAC, 2000), la oferta turstica de Gran Canaria representa el 40% del total canario, est integrada por un 75% de plazas extrahoteleras y un 25% de hoteleras, contando la isla con suelo clasificado con capacidad para albergar otras 150.000 plazas.

Gran Canaria fue la segunda isla que cont con Plan Insular de Ordenacin, tras Lanzarote, y tiene en tramitacin su Revisin para adaptarse a la legislacin territorial vigente. En contraste con la imagen de isla con mayor grado de urbanizacin, asumida incluso por sus propios habitantes, y aunque la superficie real o potencialmente urbana alcance el 8%, se trata de la isla con menor superficie clasificada como urbana y urbanizable por habitante y plaza turstica, un 40% por debajo de la media autonmica. Destaca la contencin expansiva de la clasificacin de suelo tanto de su capital, el municipio ms compacto del archipilago, como del principal municipio turstico de la isla, que tambin se mantiene por debajo de dicha media, lo que no disminuye los problemas de dispersin en el medio rural, generalmente ajenos a las prcticas urbansticas. Presenta una acusada macrocefalia, al concentrar en el rea metropolitana y en los 50 km. del corredor oriental ms del 80% de la poblacin y la prctica totalidad de la actividad econmica insular, mientras muestra en las medianas de la fachada norte insular una notable dispersin de los asentamientos y la edificacin, proporcional a la alta densidad de poblacin.

2.5.4 Tenerife: Tenerife contiene casi el 42% de la poblacin del archipilago, con un crecimiento del 12,4% entre 1991 y 2001, algo inferior al del archipilago. El ndice de envejecimiento poblacional es superior en la comarca nororiental de la isla, desde Anaga hasta Arico, y en su extremo occidental, de San Juan de la Rambla a Buenavista. Al igual que en Gran Canaria, la mitad norte de la isla arroja una tasa de escolaridad universitaria superior a la de la mitad sur. Las ms altas tasas de empleo se dan en los extremos norte y sur de la isla.

Entre 1991 y 1999, se estima que la isla multiplic su renta neta por 1,9, igual a la media canaria. Sin embargo, su renta per cpita estimada supera en 1999 al promedio del archipilago en un 3,1%, tan solo por debajo de Fuerteventura e iguala a la de Lanzarote. La actividad econmica se distribuye entre los sectores en forma muy similar al promedio de las islas, aunque ligeramente por debajo en los sectores primario e industrial, y ligeramente por encima en construccin y servicios.

Las 117.500 plazas alojativas legales existentes en Tenerife (ISTAC, 2000) suponen el 33% de la oferta turstica canaria, aunque su distribucin territorial y cualitativa difiere de la imperante en las restantes islas, al contar con enclaves tursticos en el sur, norte y oeste insulares y equilibrarse al 50% las plazas hoteleras y extrahoteleras. Presenta la planta alojativa ms cualificada del archipilago, en la que predominan los apartamentos de 3 llaves y los hoteles de 4 estrellas, que representan el 5 3% y 57%, respectivamente, de la oferta extrahotelera y hotelera. El planeamiento en vigor tiene capacidad para elevar la oferta insular hasta un total de 500.000 plazas alojativas.

El sistema de poblamiento presenta una estructura algo ms equilibrada que las otras islas, con una comarca norte potente y un rea metropolitana con menor peso especfico en el conjunto insular. El suelo clasificado como urbano y urbanizable por el planeamiento vigente ocupa el 10% de la isla y la superficie por habitante y plaza turstica casi alcanza los 300 m2, algo superior a la media del archipilago. Cuenta con Plan Insular de Ordenacin aprobado provisionalmente y que, previsiblemente, estar vigente durante el ao 2002.

2.5.5 La Gomera: El proceso migratorio sufrido por La Gomera a partir de 1940 adquiri connotaciones estructurales, al afectar a la poblacin con mayor capacidad reproductiva, disminuyendo un 50% en 20 aos, y recuperndose ligeramente entre 1991 y 2001, en la que ha experimentado en crecimiento del 14,5%, algo superior al 13,4% del archipilago, aunque afectando desigualmente a las comarcas de la isla, en cuya mitad nororiental contina decreciendo y envejeciendo. Se ha estimado que, con una base tan estrecha de la pirmide poblacional, si persiste la baja tasa de natalidad, La Gomera podra quedarse casi sin poblacin autctona hacia mediados de siglo.

El crecimiento econmico de La Gomera entre 1991 y 1999 fue la mitad que el promedio de las islas. La renta insular per cpita, que en 1991 se situaba en la media del archipilago, fue en 1996 un 5% inferior a sta y en 1999 un 30% menor, descendiendo incluso en trminos absolutos un 12% respecto de la renta de 1996, y acentuando as su alejamiento del conjunto. Es la isla en la que el sector de la construccin tiene un mayor peso relativo, del 16,7%, casi un 75% superior al promedio, destacando igualmente el sector primario. El desarrollo turstico se concentra en la vertiente suroeste a sureste, en la que se localiza ms del 83% de la oferta alojativa insular, que cuenta con un total de 5.500 plazas alojativas, con predominio de los apartamentos de 3 llaves y los hoteles de 4 estrellas.

Entre mediados de la dcada de los ochenta y principios de los noventa, se acometi el Plan Operativo Integral, que supuso una inversin superior a los 12.000 millones de pesetas bsicamente repartidos en infraestructuras de transportes, hidrulica y comercial, rehabilitacin de viviendas antiguas y senderos agrotursticos y formacin y apoyo a la actividad empresarial. Este Plan, junto con las actuaciones insulares posteriores, ha permitido un salto cualitativo sin precedentes en la historia de la isla y sentado las bases para viabilizar su recuperacin econmica, pero no ha atenuado los problemas de la estructura social insular.

El 79% de la superficie de La Gomera tienen pendientes superiores al 30%, lo que comporta una notable desarticulacin territorial y consecuentemente social, adems de hacer particularmente ineficiente el sistema de transporte terrestre. Cuenta con cuatro vertederos incontrolados de residuos slidos y se ha iniciado el proceso de construccin de un vertedero insular controlado.

2.5.6 La Palma: La Palma, sede de una sociedad tradicionalmente estable y celosa de su identidad cultural y social, cimentada en una clase media histricamente avanzada y vinculada hoy a las actividades agroganaderas y comerciales, cuenta con un tejido empresarial dbil y poco cohesionado y una alta tasa de desempleo, al tiempo que sufre una grave regresin demogrfica. Entre 1991 y 2001, la poblacin de la isla no vari. Se ve acompaado por un alto ndice de envejecimiento, que se acenta en los municipios del norte y del extremo sur. Es una de las islas con mayor tasa de escolaridad universitaria, pero no retiene a esta parte ms preparada de su poblacin.

Se encuentra actualmente La Palma en una encrucijada estratgica, entre una dbil estructura industrial en crisis y la incertidumbre sobre el futuro del sector agrario, y en particular del cultivo platanero. Es la isla en la que el sector servicios tiene un menor peso especfico, situndose los otros 3 sectores por encima de la media de las islas, y destacando la agricultura, con un peso casi 2,5 veces superior al promedio, pero que, an as, solo significa el 9,4% de la renta insular, frente al 10,9% de la industria o el 12,4% de la construccin. El sector turstico insular, con 7.800 plazas legales, se divide entre la oferta convencional concentrada costera y la interior dispersa, siendo la isla con mayor proporcin de oferta extrahotelera, que alcanza a ms del 77% de la planta, y muy poco cualificada, con predominio de los establecimientos de una llave.

Es tambin la isla que, partiendo de la menor renta per cpita en 1991, un 20% por debajo del conjunto, experiment un menor crecimiento econmico entre 1991 y 1999, por lo que actualmente sigue siendo la de menor renta, pero un 40% por debajo de la media, con lo que la tendencia es, al igual que entre las otras islas del grupo, al incremento de las diferencias respecto de la media del archipilago. Fue la nica isla que experiment un decrecimiento en consumo de cemento en el perodo 1995 a 2000, en que se redujo un 8,2% frente al incremento del 112,5% del conjunto de las islas.

Su acusado relieve y su compleja estructura territorial y de poblamiento agudizan los efectos de los dficit de dotaciones, servicios, transportes e infraestructuras, al tiempo que presenta profundos desequilibrios y una desigual distribucin de las actividades productivas y rentas sociales, especialmente respecto de las medianas y la Corona Norte. Son muy representativos los espacios de alto grado de naturalidad, y cuenta con la primera Reserva de la Biosfera de las islas.

2.5.7 El Hierro: El Hierro es la isla con menor poblacin y densidad, que no llega al 15% de la media de Canarias. Su peso poblacional se mantiene estable en un 0,5% del conjunto insular; sin embargo, durante el perodo 1991-2001 ha experimentado un crecimiento superior al 21%, casi un 60% superior al del archipilago, y el tercero en dimensin relativa entre la totalidad de las islas, si bien la reducida dimensin de la poblacin no lo hace especialmente significativo. Dentro de la isla, se ha intensificado en los ltimos aos la migracin desde la meseta central hacia los ncleos costeros. Junto con Fuerteventura y Lanzarote, alcanza las mayores tasas de ocupacin laboral del archipilago, superiores al 80%, si bien no se basa en la potencia econmica sino en la debilidad demogrfica. Sin embargo, y al igual que las otras dos islas del grupo occidental, presenta unos altos ndices de tasa de escolaridad universitaria, en relacin con el promedio del archipilago.

Su crecimiento econmico entre 1991 y 1999 es similar al de la Gomera, no llegando a la mitad de la media canaria, con lo que igualmente tiende a aumentar su diferencia con el conjunto del archipilago. En estos 8 aos, la renta per cpita, que estaba en el promedio de las islas en 1991, ha crecido a menor ritmo que las dems, y est actualmente un tercio por debajo del mismo. Al igual que las restantes islas del grupo occidental, el peso de los sectores primario y de la construccin es superior a la media de Canarias, e inferior los de servicios e industria. Destaca el crecimiento vitivincola y de los productos ecolgicos de calidad, as como el sector del turismo rural, caracterizado tambin por una alta tasa de oferta ilegal.

Es la isla con mayor proporcin de superficie protegida, al haber sido declarado espacio natural el 59% de la misma, y ha sido la tercera isla que cont, en 1995, con ordenacin insular, y la segunda declarada en su integridad como Reserva de la Biosfera. Desde 1997 est ejecutando un Plan de Desarrollo Sostenible basado en el sector primario, el turismo rural y la autosuficiencia. En el ao 2002 ha sido la primera isla que ha adaptado su Plan Insular a la nueva legislacin territorial canaria. La extensin del suelo clasificado como urbano y urbanizable, en relacin con nmero de habitantes, duplica la media del archipilago.

3. Necesidad y oportunidad del cambio.

Los daos que a los recursos y el medio natural causaron en el pasado la deforestacin y la urbanizacin del litoral y de las principales vegas agrcolas fueron muy importantes, pero los actuales procesos de crecimiento se desarrollan con una intensidad y capacidad notablemente superiores. De proseguir el desarrollo canario en la direccin y con la intensidad apuntadas, estaramos abocados a la prdida de una parte sustancial del patrimonio natural y cultural que nos queda, lo que significara una disminucin igualmente sustancial de atractivo como destino turstico y, con ello, una regresin de nuestro crecimiento econmico.

Pese a todo, la sociedad y la economa canarias han demostrado en el pasado su capacidad de cambio, y afrontan el futuro con un capital de capacidades nuevas, consolidado en la ltima etapa, que le permiten reconducir los modos de produccin y consumo de nuestra sociedad, especialmente en materia de territorio, hacia unas formas diferentes de desarrollo, que hagan posible no solo conservar el capital natural que poseemos, sino incluso recuperar parte del que hemos perdido. Se trata de anticiparse y disear el futuro, en lugar de esperar las decisiones exteriores, conscientes de que ese futuro depende bsicamente de nuestras acciones en el presente.

La oportunidad de impulsar ahora un cambio en el modelo resultan bsicamente de la favorable coyuntura econmica y del marco financiero estable con el que se cuenta, con un Plan de Desarrollo de Canarias para el perodo 2000-2006.

La voluntad de cambio hacia un desarrollo ms sostenible, mostrada por una opinin cada vez ms favorable a medidas en esta direccin, ha sido declarada por el propio Parlamento de Canarias en sus acuerdos de 14/4/1999 aprobando la Ley de Ordenacin del Territorio, de 16/4/1999 referido al Plan Director de Infraestructuras de Canarias, de 22/3/2000 sobre definicin de la capacidad de carga de las islas, y de 19/10/2000, en el debate sobre el estado de la nacionalidad, instando al Gobierno a definir concertadamente un marco de sostenibilidad para las islas. Tambin el Ejecutivo canario ha basado en criterios de sostenibilidad actuaciones destacadas, como el Proyecto de Ley de Ordenacin del Territorio, el Plan Director de Infraestructuras, el Plan de Desarrollo de Canarias 2000-2006 y, por ltimo, la formulacin de las Directrices del Suelo Agrario y de las Directrices de Ordenacin General y del Turismo.

4. Desarrollo Sostenible.

La direccin en que confluyen las diferentes iniciativas citadas es la del desarrollo sostenible. El concepto de desarrollo sostenible es complejo: no implica solamente que el desarrollo ha de ser respetuoso con el medio ambiente y conservador de los recursos naturales y el patrimonio cultural, y que este objetivo ha de situarse en el centro del proceso de adopcin de las decisiones econmicas y polticas, sino que, tal como expresa la Estrategia Territorial Europea, ha de procurar el equilibrio y la justicia sociales y ha de incrementar la riqueza econmica de la sociedad.

El objetivo final de una poltica de desarrollo sostenible es el desarrollo humano sostenible, la mejora de las condiciones de vida de toda la poblacin, incluidas las generaciones futuras. No es sostenible un desarrollo que preserve los recursos naturales a costa de disminuir la renta, el nivel de empleo o la calidad de vida, que aumente el riesgo de estancamiento o que suponga un freno a las tendencias dinamizadoras; pero no debe identificarse calidad de vida con modos de consumo casi patolgicos, o con el derroche de recursos naturales. Conseguir que el desarrollo econmico sea sostenible, duradero, que la sociedad sea cada vez ms justa, que el patrimonio natural y cultural se incrementen no va a ser gratuito; requiere de sacrificios, especialmente en los modos de produccin y consumo de bienes y de recursos naturales, como el suelo, el agua o la energa.

No existe un nico o universal modelo ideal de sociedad sostenible al que debamos dirigirnos, ni existen principios absolutos que marquen el sendero. Se trata de avanzar desde nuestra propia y actual realidad, eliminando poco a poco los modos de produccin, consumo o comportamiento ms destructores de nuestros recursos, menos equitativos y justos, menos solidarios entre nosotros y con las generaciones futuras. Cada sociedad debe disear su propio camino, establecer su propio ritmo, sabiendo que el objeto del proceso es lograr un cambio tico, social y econmico profundos, un cambio paulatino en el modelo de desarrollo, en el modo de vida.

Pero ello no significa adentrarse en un mundo desconocido; se cuenta con un amplio bagaje de estudios y experiencias a nivel mundial y regional, lideradas tanto por la Organizacin de las Naciones Unidas como por la Unin Europea, y en la que vienen participando numerosas instituciones y organizaciones no gubernamentales desde hace aos. Desde la Cumbre de Ro en 1992, que estableci la Agenda 21 como marco de sostenibilidad aplicable a ciudades y regiones, se han sucedido los encuentros, intercambios de experiencias y formulaciones globales y regionales de principios y lneas de actuacin, y se han concretado no solo en la definicin de marcos sostenibles, como los definidos por la Unin Europea mediante la Estrategia Comunitaria para el Desarrollo Sostenible aprobada en Gotemburgo, el Sexto Programa de Medio Ambiente, la Estrategia Territorial Europea o la Agenda Insular Europea, sobre todo, en las numerosas experiencias acumulada por estados, regiones y municipios.

Un modo sostenible de desarrollo no se implanta mediante un acto administrativo o una ley, sino que se alcanza a travs de un proceso largo y dinmico, abierto y participativo, que tiene por objeto, en dos o tres decenios de intenso trabajo, cambiar el modelo de desarrollo, adaptndolo a pautas sostenibles ambiental, social y econmicamente, que permitan garantizar nuestra solidaridad intergeneracional, legando a nuestros descendientes unas islas con tanto o ms valor del que hemos recibido. Este proceso ser dinmico y flexible, e ir corrigiendo su propia trayectoria, ritmo e intensidad conforme a los objetivos que vaya alcanzando y a los efectos que vaya produciendo, combinando los objetivos lejanos con los inmediatos para mantener la tensin social e institucional durante el proceso, frenando los desequilibrios y los procesos ms insostenibles, priorizando y aplicando progresivamente los cambios, transformando las estructuras econmicas, sociales e institucionales en un proceso de aprendizaje continuo que precisa, como requisito esencial, un alto grado de consenso social e institucional.

Corresponde a las instituciones liderar democrtica y participativamente este proceso, sobre la base del principio de subsidiariedad, asumiendo en cada caso la direccin aquella administracin capaz ms cercana a los ciudadanos. Este liderazgo exige, en primer lugar, el cambio de las propias administraciones, la garanta de su propia credibilidad mediante el cumplimiento y desarrollo de la legislacin existente, especialmente en materia de proteccin natural y ordenacin territorial y el ejercicio diligente de sus competencias en materia de ordenacin y control de las actividades y del territorio. En particular, resulta indispensable la incorporacin efectiva de los ayuntamientos al proceso, al ser el primer y ltimo escaln en la difusin, ejecucin y recepcin de iniciativas, y percibir los ciudadanos la accin pblica a travs de su actuacin.

5. Las Directrices de Ordenacin General.

La planificacin es una herramienta indispensable para la definicin y ejecucin de las polticas y los programas, tanto ms necesaria en una sociedad en la que es necesario emitir seales de planificacin rigurosa.

La ordenacin de los recursos naturales y del territorio puede constituir una herramienta adecuada para integrar estas dos dimensiones fundamentales dentro de una estrategia de sostenibilidad, en tanto que marco para la concrecin parcial de los objetivos, e instrumento para la coordinacin de las actuaciones en un campo, como el del territorio y el urbanismo, que, como se ha destacado en la introduccin precedente, tiene en las islas un peso trascendental en cualquier poltica ambiental, econmica y social.

La ordenacin requiere de la previa disponibilidad de un marco estratgico con visin integral y a largo plazo que enmarque coherentemente la planificacin y las iniciativas ambientales, territoriales y sectoriales. Contamos en las islas con el Plan de Desarrollo de Canarias, al que compete esa funcin fundamental, si bien hubiera sido deseable contar previamente tambin con un documento estratgico de la sostenibilidad que de una forma ms concreta y cercana estableciese instrumentos y mecanismo de cambios hacia un desarrollo ms sostenible. Pero de igual forma que la ausencia de un planeamiento territorial no puede paralizar la urgente imprescindible formulacin del planeamiento urbanstico, tampoco las carencias parciales en materia de planificacin estratgica, de carcter ambiental, econmico y social, deben dilatar la ordenacin territorial y de los recursos naturales.

Con este planteamiento general, con la urgencia que la situacin expuesta demanda, se ha acometido la formulacin del presente instrumento de ordenacin, con la voluntad y la esperanza de que constituya un instrumento eficaz en el cambio de los modos de produccin y utilizacin de nuestros recursos naturales y, en especial, de los dos ms valiosos, nuestra diversidad biolgica y nuestro territorio.

III. Descripcin y justificacin

1. Condiciones.

El limitado plazo de ejecucin, el cierto grado de incertidumbre sobre las coordenadas de algunas de las actividades econmicas esenciales del archipilago, la escasez de informacin estadstica suficiente y fiable, y las sugerencias planteadas en el perodo de participacin ciudadana del avance, hacen centrarse al presente documento en los temas relevantes, con criterio continuista respecto de los datos y contenidos formales de los documentos anteriores, que permita aprovechar la mxima cantidad posible del trabajo realizado sin perjuicio de la ya enunciada reorientacin de los aspectos territoriales y tursticos.

Por otra parte, la amplitud del mbito geogrfico y temtico que ha de abarcar el documento, lo definen como un instrumento de carcter generalista al que corresponde establecer objetivos y criterios que los instrumentos de ordenacin derivados convertirn en concretas determinaciones. Esta es una constante en los instrumentos de ordenacin de este nivel que se han aprobado hasta el presente en el Estado, y que, en el caso canario, viene reforzada por la potencia ordenadora que nuestra legislacin establece, por elemental imperativo geogrfico, para uno de esos instrumentos derivados, los Planes Insulares de Ordenacin, definidos como autnticas claves del arco del planeamiento territorial.

En tercer lugar, conviene recordar que las Directrices son un instrumento de ordenacin de los recursos naturales y del territorio, y no un documento estratgico de planificacin econmica y social, ni a nivel sectorial ni general. Ello no excluye entrar en mbitos temticos ms amplios, ya que la Ley y la lgica le obligan, para alcanzar los objetivos que tiene fijados legalmente, a establecer criterios de actuacin en materias que tienen efectos directos sobre el territorio y los recursos.

Por ltimo, en su condicin de instrumento de planeamiento, y sin perjuicio del carcter intemporal de los principios y fines de la ordenacin que se desea establecer, la concrecin y acotamiento de las determinaciones ha de realizarse de una forma realista y temporalizada, limitada a aquellas que se tenga la voluntad poltica y la capacidad de gestin precisas para llevarlas a cabo en el plazo establecido como horizonte del plan. Las declaraciones sin contenido, los voluntarismos y las determinaciones de imposible ejecucin, no slo son intiles, sino que debilitan jurdica y socialmente el instrumento de ordenacin, y facilitan el incumplimiento incluso de las determinaciones que pueden y deben materializarse en dicho plazo.

Este planteamiento puede dar una imagen de retroceso competencial o timidez ordenadora frente a la amplitud temtica y la ocasional concrecin que se tiene que permitir un acto preparatorio como el avance, para poder dar la visin completa de las Directrices en el conjunto de la problemtica ambiental, social y econmica de Canarias, para facilitar una mejor comprensin de los objetivos, fines y marco de las determinaciones que se proponan, y para fomentar una amplia participacin y debate, objetivos todos ellos eficazmente alcanzados. Pero a la hora de plantear el documento definitivo, el replegamiento hacia el campo competencial propio es una exigencia ineludible.

2. Contenidos.

El documento intenta evitar, por tanto, los temas y determinaciones que rebasan el mbito competencial del instrumento, por tratarse de cuestiones que corresponden a otros campos de la actividad poltica, como la planificacin econmica o sectorial, o el planteamiento integral de la sostenibilidad a travs de la correspondiente Estrategia Canaria de Desarrollo Sostenible o Agenda 21 Canaria, o por constituir materias que competen a otras normas legales, como los Reglamentos, o a otros instrumentos de ordenacin, como las Normas e Instrucciones Tcnicas del Planeamiento Urbanstico o las Ordenanzas Municipales de Urbanizacin y Edificacin.

No se debe olvidar que se trata de un documento de ordenacin generalista, que requiere alcanzar un grado de especializacin suficiente a travs de las Directrices de Ordenacin sectoriales, centradas en un solo mbito de la realidad econmica, social o territorial. Por otra parte, las determinaciones de unas y otras Directrices tienen por objeto los instrumentos de ordenacin territoriales y urbansticos, en especial los Planes Insulares de Ordenacin y los Planes Generales de Ordenacin, instrumentos a los que compete la materializacin ltima, casi fsica, de la ordenacin. Ello no supone la dilucin de las medidas en una cadena inacabable, sino la estructuracin racional de un conjunto de mbitos de decisin, que en la presente fase corresponde al establecimiento de principios de homogeneidad y el sealamiento de objetivos y criterios generales sin los cuales, se continuara aumentando la ineficiencia de los instrumentos de ordenacin ms detallado, y la incoherencia de las polticas sectoriales.

Se argumentar siempre, respecto de determinadas medidas, principios, criterios y objetivos, que ya se encuentran establecidos en la legislacin vigente. No conviene olvidar que, especialmente en materia territorial, la introduccin de nuevas regulaciones legales es una tarea de aos, que la cultura urbanstica tarda a veces decenios en penetrar en el tejido social, cuando lo logra. Tanto ms cuando nuestro derecho de propiedad, tan ntimamente ligado a esa cultura, es perfectamente romano y nuestra regulacin legal, rotundamente napolenica. Por tanto, toda repeticin, reiteracin y redundancia, deriva de la firme conviccin de que solo mediante mtodo tan arcaico como efectivo, es posible difundir y, finalmente, implantar la norma.

Pero el documento no queda en su dimensin normativa; se intenta enfocarlo y desarrollarlo, en lo posible, como un instrumento de dinamizacin del territorio. Un instrumento de ordenacin, para ser eficaz, ha de compensar las necesarias medidas negativas, en tanto que restrictivas o limitativas, con medidas de carcter positivo o proactivo, que fomenten determinadas actuaciones, acciones o actitudes. Por la misma razn, un instrumento eficaz, an en este nivel de ordenacin, no puede limitarse a remitir sus actuaciones a instrumentos de desarrollo, sino que est obligado a demostrar la viabilidad y correccin de sus determinaciones mediante la accin, a travs de programas y proyectos de actuacin que, en este nivel, tendrn un carcter excepcional y ejemplar, pero no por ello menos operativo. La materializacin de determinados objetivos requerir de la paralela aprobacin de instrumentos de carcter econmico y social, con disposiciones de rango administrativo y legal, que debern integrar un programa poltico de apoyo e impulso a la ordenacin diseada que, cuyo compromiso se recoge en las disposiciones finales del borrador de Ley que se aneja al presente documento.

Tampoco pretende el presente documento trascender de su dimensin de instrumento de ordenacin, al amparo del carcter legal de su aprobacin definitiva. En este sentido, se entiende que dicho carcter lo reafirma como instrumento bsico de gobierno del territorio, pero se desea dejar expresa mencin al hecho de que no se pretende modificar implcitamente ninguna disposicin legal vigente a travs de la propia normativa de las Directrices. Es cierto que, para viabilizar y reforzar algunos de los objetivos que persigue el documento, se hace necesario modificar algunas de las determinaciones de la legislacin vigente, tal como se seala en el apartado 4.1 de la presente memoria, dedicado a los instrumentos legales, pero ello se pretende hacer en forma expresa, mediante la modificacin de dichos textos legales a travs de las disposiciones adicionales de la Ley que tendr como anejo a las presentes Directrices.

Por otra parte, y en cuanto al contenido sustantivo de las presentes Directrices y, en particular, la concrecin del modelo perseguido, debe insistirse de nuevo en el carcter generalista propio de un documento del mbito y objetivos de las Directrices de Ordenacin, y del modelo como un sumatorio de sucesivas concreciones del planeamiento, tanto de las diferentes Directrices de Ordenacin como de los restantes instrumentos de planeamiento en los que va cristalizando paulatinamente la forma del territorio. As lo entendi tambin el legislador cuando no encomienda a una Directrices determinadas la definicin del modelo territorial bsico de Canarias, sino que establezcan las estrategias de accin territorial para la definicin de dicho modelo, de forma que cada una de las Directrices, desde sus diferentes mbitos funcionales de ordenacin, van estableciendo estrategias de accin a partir de las cuales va materializndose la definicin de dicho modelo.

En segundo lugar, desde la perspectiva reiteradamente mencionada de la bsqueda de un mayor grado de sostenibilidad para el desarrollo canario, y la concepcin del proceso hacia un desarrollo ms sostenible como un avance paulatino y sostenido durante un largo perodo de tiempo, no cabe que un documento de ordenacin que se proyecta en un perodo limitado de tiempo, no superior a los diez aos, pretenda modelizar en una forma ni medianamente predeterminada, un proceso social complejo. Pero s establecer estrategias de accin, objetivos y criterios que permitan avanzar desde la situacin actual. El nico modelo perfectamente determinado y cristalizado es el que hay, es el actual modelo de desarrollo, que no puede ni debe ser transformado repentina ni rpidamente, que es asumido y tiene que ser asumido como nuestra realidad de partida y que no debe entenderse en ningn caso que el presente documento tiene por objeto colaborar en su declaracin de defuncin y posterior enterramiento. En primer lugar, porque no se puede renunciar a algo que, con todas sus virtudes y defectos, conforma una realidad social y econmicamente mejor que cualquier otra anterior que haya vivido Canarias; en segundo lugar, porque solo partiendo de nuestra realidad actual, de nuestro modelo actual, en todos los sentidos, es posible avanzar para ir mejorando lenta y decididamente, ese mismo modelo. Ese, y no otro, es el modelo de las presentes Directrices.

3. Determinaciones.

3.1 Objetivos: Conforme a lo establecido en el Texto Refundido de las Leyes de Ordenacin del Territorio de Canarias y de Espacios Naturales de Canarias, las Directrices tienen por objeto el establecimiento un marco de ordenacin y actuacin que permita un desarrollo ms sostenible y equilibrado para el conjunto de las islas, en todos los aspectos de la realidad relacionados con el territorio y los recursos naturales.

Definir el mayor o menor grado de sostenibilidad de un territorio se vincula a la determinacin de su capacidad de carga. La capacidad de carga constituye un concepto relativo, que en el caso canario tiene que ser aplicado en funcin de la especial riqueza de su medio natural y de la peculiaridad de la actividad econmica dominante. La unin de ambas caractersticas, la estrecha dependencia de la actividad econmica respecto del patrimonio natural, y la contundencia de los datos ambientales y sociales manejados, conducen inexorablemente a la evidencia de que la capacidad de carga del conjunto del archipilago se encuentra sobrepasada y que, por tanto, el marco de ordenacin y actuacin ha de ser, en primer lugar, un marco contenido, limitado en el consumo de los recursos naturales y del territorio, dirigido hacia la mxima eficiencia en la utilizacin de los recursos y, sobre todo, hacia la reutilizacin eficiente de los recursos, del territorio y de las infraestructuras y las construcciones que ya estn en uso sobre l.

El otro elemento definidor del marco es el equilibrio, la necesidad de establecer las condiciones territoriales que faciliten un reequilibrio dinmico y positivo entre las islas, entre las diferentes comarcas de las islas, incluso un mayor equilibrio, una menor diferenciacin entre los diversos sectores productivos. El objetivo es la diversificacin econmica, el incremento de la riqueza de las islas, utilizando como potente y excelente motor a la actividad turstica, tambin diversificada, ampliada en su capacidad de gasto y en su repercusin positiva sobre la economa local. Pero el objetivo final es el incremento de la calidad de vida de los canarios, como suma final de las condiciones ambientales, econmicas y sociales que rodean al insular; el reequilibrio de la calidad de vida al margen de la isla, la comarca o la localidad en que se viva.

El elemento comn a ambos elementos definitorios es la sostenibilidad, el cambio de actitudes y actuaciones, de los modos de producir y las maneras de consumir. El objetivo de mantener nuestro medio natural coincide plenamente con el de hacer duradera nuestra principal fuente de recursos econmicos. La defensa de los valores ambientales, imprescindible para sostener el atractivo turstico de las islas, puede convertirse tambin en un magnfico reclamo precisamente para esa actividad.

Los criterios especficos para el desarrollo de estos objetivos son la definicin de un marco territorial que permita mantener el desarrollo y contener el crecimiento respecto de la capacidad de carga ambiental, social y econmica del archipilago y de cada una de las islas; la preservacin de la biodiversidad y de los recursos naturales de Canarias, su restauracin y rehabilitacin; la conservacin del patrimonio cultural y del paisaje como recursos imprescindibles en la definicin de la identidad social y de una alta significacin econmica; el paulatino reequilibrio entre las islas y las diferentes reas dentro de cada isla, desde la conservacin de sus caractersticas diferenciales, mediante el incremento de la calidad de vida y el acceso a los servicios y equipamientos; la extensin y profundizacin en el principio del ahorro y uso eficiente de los recursos, mediante la reutilizacin y renovacin del patrimonio usado, especialmente en materia de suelo y actividades econmicas; la utilizacin del suelo de acuerdo con su aptitud natural, su productividad potencial y en congruencia con la funcin social de la propiedad; el mantenimiento de la actividad turstica como motor econmico insular, mediante su renovacin, diversificacin y cualificacin, al tiempo que el aprovechamiento de su empuje para la potenciacin y mejora de los restantes sectores econmicos; el fomento del uso eficiente y la diversificacin de las energas convencionales y extensin de las energas renovables; la disminucin en la produccin de todo tipo de residuos, y el incremento de su valorizacin y reutilizacin; el uso eficiente de las infraestructuras existentes, su adaptacin y mejora, como alternativa sostenible a la creacin de nuevas infraestructuras; la potenciacin del transporte entre las islas y con el exterior, y especialmente los transportes colectivos y no contaminantes, reduciendo la presin del uso y las infraestructuras asociadas sobre el territorio.

Adems, en cada apartado de las Directrices, se establecen los principios, objetivos y criterios que deben inspirar la ordenacin y actuaciones en cada sector de actividad.

3.2 Recursos naturales.

3.2.1 Biodiversidad: El objetivo bsico de este apartado de las Directrices es la conservacin de la naturaleza, es decir, el mantenimiento de los procesos ecolgicos esenciales, la conservacin y gestin sostenible de la diversidad gentica y la gestin prudente de los recursos naturales y culturales. Tiene que iniciarse con la preservacin del mayor de los recursos naturales canarios, la biodiversidad, que se articula mediante el establecimiento de criterios para la conservacin de la diversidad de especies, la conservacin de los hbitats y, en particular, de los espacios naturales protegidos, como representacin significativa del patrimonio natural, para cuya ordenacin ms detallada, se remite al planeamiento insular, sectorial y de los espacios naturales. Ello no obsta para que las Directrices Generales establezcan criterios para la ordenacin y gestin de los espacios naturales a travs de los Planes Insulares de Ordenacin, en su carcter de Planes de Ordenacin de los Recursos Naturales, y de los planes y normas especficos para la ordenacin de tales espacios. Entre las medidas se propugna la adquisicin por las administraciones pblicas de los espacios de mayor valor, o de carcter estratgico, con especial atencin a los bosques de laurisilva.

3.2.2 Atmsfera: La calidad del aire se aborda en el documento desde la triple vertiente de la contaminacin atmosfrica, lumnica y acstica, e igualmente se encomienda su regulacin detallada a unas Directrices de Ordenacin de la Calidad Ambiental, cuyos objetivos y criterios se establecen. La disminucin de emisiones contaminantes, en especial de gases con efecto invernadero, se aborda desde los criterios y objetivos establecidos en la Directiva europea de 1996 y el Protocolo de Kyoto de 1997 y se intenta articular eficazmente mediante la elaboracin peridica de un Inventario y la ampliacin de la red de vigilancia. El control de la contaminacin lumnica persigue, adems del ahorro del consumo energtico, el establecimiento de unas condiciones adecuadas para la observacin astronmica y la proteccin de la vida silvestre. El nivel de ruidos se ha convertido en un indicador esencial de la calidad de vida urbana, cuyo tratamiento homogneo, a travs de las Directrices sectoriales ambientales, se materializar en las ordenanzas municipales.

3.2.3 Agua: En el marco de la Directiva europea, la ordenacin de los recursos hdricos se basa en la reduccin del consumo mediante prcticas y tecnologas adecuadas, y en el incremento de la cantidad y calidad de las aguas reutilizadas, con el objeto de permitir, no solo la disminucin del gasto energtico que comporta su produccin a partir de la desalacin, sino la paulatina consecucin del equilibrio en el aprovechamiento de los recursos que permita, a largo plazo, la recuperacin de los acuferos y, en el corto plazo, el mantenimiento de nacientes y corrientes naturales, en especial por sus efectos ecolgicos y paisajsticos. El segundo problema que constituye objetivo de las Directrices es el de disminuir las cuantiosas prdidas que incrementan el coste del recurso, mediante la adecuacin de la gestin y las infraestructuras. El tercer apartado lo constituye el de la recogida, depuracin y reutilizacin o vertido de las aguas residuales, como exigencia ambiental y, de nuevo, disminucin de las necesidades de nuevos consumos. Los riesgos catastrficos cclicamente vividos en las islas por la inadecuada edificacin, urbanizacin y ejecucin de infraestructuras, pueden ser en parte prevenidos con el cumplimiento intenso de las obligaciones legales de deslindar los cauces pblicos y de redactar las normas de explotacin y los planes de seguridad y emergencia de las presas canarias.

3.2.4 Recursos forestales: La difcil rentabilidad de las explotaciones forestales en las islas, no puede hacer olvidar los beneficios de la repoblacin forestal, incluso de la simple revegetacin, para el mantenimiento de los suelos, evitando los intensos procesos de erosin, para detener la lluvia horizontal y propiciar la recarga del acufero, para mejorar el paisaje, y para crear continuos arbolados que incrementen nuestra riqueza natural y el nuestro disfrute como ciudadanos. Si ello es as, no debe descartarse en absoluto la posibilidad de que la extensin de estas prcticas desde las cumbres a determinados mbitos de las medianas, puedan significar a largo plazo, mediante la forestacin con determinadas especies, un limitado recurso, una limitada riqueza que sumar a la enorme riqueza del suelo, el agua, el paisaje y la calidad de vida. Ello requerir el cumplimiento del Plan Forestal de Canarias, el desarrollo de polticas insulares especficas, el asesoramiento a los propietarios y la habilitacin a nivel insular y pblico, cuando sea materialmente preciso, de las instalaciones tcnicas necesarias para el uso del recurso.

3.2.5 Recursos geolgicos: En materia de recursos geolgicos, y pese a que la mayora de las competencias residen an en la Administracin estatal, el propio carcter insular y el valor extraordinario del medio natural y el paisaje obligan a extremar la prevencin de impactos y a intensificar la sustitucin del recurso mediante la reutilizacin de materiales de demolicin.

3.3 Energa y residuos: La ordenacin ms precisa del sector energtico se realizar mediante unas Directrices de Ordenacin cuyos criterios se contienen en el presente Documento, y que tendr por objetivo inmediato la trasposicin al territorio de la planificacin sectorial, el Plan Energtico de Canarias. Las bases sern garantizar una adecuada gestin de la demanda que incorpore tambin el agua como vector energtico, el ahorro y el uso cada vez ms eficiente de la energa, la seguridad del abastecimiento, la diversificacin de las fuentes convencionales mediante el gas natural, y, obviamente, la apuesta decidida por la amplia gama de las energas renovables, limpias, pero en especial la elica y la solar, para las que Canarias rene excepcionales condiciones. Nuestra experiencia tecnolgica en materia de produccin de agua debe extenderse y, en buena parte, complementarse ntimamente, con las posibilidades que no solo en el campo de la produccin energtica, sino de la diversificacin econmica, abren las energas limpias.

La planificacin de los residuos cuenta en las islas con una amplia gama normativa y de instrumentos, justificada en la especial problemtica que provoca la fragmentacin del territorio, al impedir economas de escala y obligar a multiplicar las instalaciones, e igualmente justificada en el incremento de costos de transporte propio de un medio insular y lejano, en un contexto de fuerte aumento de la cantidad de residuos consustancial con las llamadas sociedades de consumo. Cambiar estas pautas de comportamiento constituye uno de los objetivos centrales de las polticas de sostenibilidad; pero gestionarlo ms eficientemente e ir variando la tendencia, son los objetivos de las Directrices. A travs de las Directrices de Ordenacin de los Residuos, de la planificacin sectorial y del planeamiento territorial y general, se pretende propiciar la reduccin de la produccin de residuos y su adecuada gestin, reforzando los consorcios y mancomunidades, a fin de alcanzar los mximos niveles posibles de reutilizacin y valorizacin. En este sentido, se presta especial atencin a la ordenacin de los residuos agrarios y de la construccin, y al necesario incremento del reciclaje para la produccin de piensos y de compost, demandado por las actividades agrcolas y de repoblacin.

3.4 Territorio: Los ejes fundamentales sobre los que se estructura este apartado son el equilibrio y la centralidad escalonada del sistema territorial y de ciudades, la conservacin de los valores del suelo rstico y, en las ciudades, el ahorro en el consumo de suelo y la reutilizacin del suelo consolidado, al tiempo que el incremento de la complejidad funcional y social de la ciudad y el aumento de la calidad del espacio urbano. Estas constituyen las estrategias bsicas del modelo territorial bsico a cuya definicin pretenden contribuir las presentes Directrices, conforme a lo ya expresado en el apartado 2, de contenidos, de la presente memoria.

3.4.1 Sistema territorial: El desequilibrio que caracteriza al territorio canario, tanto a nivel interinsular como intrainsular, y al que se aluda en la parte informativa de la presente memoria, hace tanto ms precisa la implantacin de un modelo equilibrado y con una serie de centralidades escalonadas, como el propuesto en la Estrategia Territorial Europea aprobada en Postdam, en mayo de 1999, por la conferencia de ministros de ordenacin territorial de la Unin Europea. Ello obliga a definir una serie de niveles de ncleos de poblacin, que no tienen por objeto el establecimiento de un cdigo rgido ni una imposible clasificacin poco menos que entomolgica de las localidades, sino inducir al planeamiento insular a plantearse la problemtica del sistema territorial y la necesidad de actuar sobre l.

El instrumento bsico de intervencin para el reequilibrio territorial del sistema es el patrimonio pblico de suelo. Solo a travs de unos patrimonios pblicos, de titularidad autonmica, insular y municipal, utilizados eficientemente mediante consorcios insulares, es posible imaginar una poltica de viviendas, de servicios, dotaciones y equipamientos real y eficaz, incluso de suelos para actividades productivas, que no obedezca en su localizacin a razones de oportunidad en la oferta de suelo, sino a una estrategia planificada y racional. Una estrategia que sustituya a la atencin forzada a las necesidades surgidas o creadas, una estrategia que prevea y dirija, que se adelante a las necesidades y las construya, que potencie unos mbitos programando actuaciones residenciales, de servicios y actividades, y atempere el crecimiento, a veces artificial o artificioso, de otros.

As, se definen lneas estratgicas bsicas de equilibrio entre las islas, pero tambin entre los diferentes niveles de ciudades. El equilibrio a alcanzar no es un fin en s mismo, ni tiene por nico objetivo consolidar un territorio mejor articulado, ms eficiente, ms competitivo, donde las diferentes actividades puedan desarrollarse con menor consumo de recursos y mejor posibilidad de acceso; el objetivo ltimo es incrementar la calidad de vida, equilibrar la calidad de vida de todos los habitantes de archipilago, con independencia del lugar donde vivan.

Pero es necesario establecer otras estrategias, las estrategias de intervencin en los diferentes procesos de transformacin territorial y, en particular, en las periferias urbanas de las reas metropolitanas y las grandes ciudades, mbitos ms afectados por la degradacin paisajstica, el uso ineficiente del suelo, la expectativa del crecimiento inmobiliario, la actuacin ilegal, el abandono de los suelos agrcolas y, en suma, el uso ineficiente del suelo. Igualmente se establecen estrategias respecto del crecimiento residencial en el medio rural, que el planeamiento debe orientar decididamente hacia los ncleos urbanos existentes, evitando la extensin y transformacin de los asentamientos rurales y agrcolas.

3.4.2 Suelo rstico: Si las periferias requieren de estrategias de transformacin, el suelo rstico precisa de polticas de conservacin ms efectivas, en la lnea dibujada por la Ley de Ordenacin del Territorio, mediante la utilizacin de los instrumentos de gestin establecidos en la Ley, como las reas de gestin integrada, pero tambin mediante criterios de ordenacin que impidan transformar formas tradicionales de poblamiento de las islas, como los asentamientos rurales, en simples mbitos protourbanos sometidos a los procesos de urbanizacin y edificacin propios del suelo urbano. Menos an para el nuevo tipo de asentamientos definido en la Ley como agrcolas, para los que es preciso determinar su carcter esencial de espacios productivos agrarios, en los que la residencia ha de estar vinculada a la explotacin agrcola o pecuaria. Para unos y otros, se establecen criterios para su delimitacin estricta conforme al permetro de las viviendas existentes, sin extensin hacia el exterior, as como su crecimiento residencial endgeno solamente por colmatacin interna, en los asentamientos rurales, y excepcional en los asentamientos agrcolas, restringida a los asentamientos ms alejados de los ncleos urbanos. Se establecen tambin criterios de reconocimiento por el planeamiento insular y, en su ausencia, determinaciones sobre el mantenimiento de la estructura viaria y parcelaria y la dimensin mxima de las promociones residenciales. Finalmente, y desarrollando la Ley una vez ms, la necesidad de preservacin de los suelos de proteccin territorial que, al margen de su falta de valores econmicos o ambientales, pudieran servir a largo plazo de soporte a aprovechamientos urbanos, si variara en el futuro el modelo territorial o la capacidad de sustentacin del ecosistema insular. Todo ello, en consonancia con la legislacin especfica de las islas occidentales.

3.4.3 Extensin, reutilizacin y densidad urbana: En el medio y corto plazo, sin embargo, el crecimiento urbano debe ser contenido por la misma razn repetida anteriormente para otros sectores de actividad: la sostenibilidad territorial exige un ahorro cuidadoso del recurso suelo, y una reutilizacin eficiente del suelo ya ocupado. La mayora de nuestras ciudades mantienen an numerosos mbitos vacos o semivacos internos, mientras se siguen extendiendo al exterior, lo que comporta, adems de un consumo innecesario de suelo, un consumo an mayor de recursos econmicos y materiales para proveer de infraestructuras y servicios que ya existen dentro de la ciudad. Frente a la mayor dificultad de gestin de los suelos internos, la Ley ha arbitrado una serie de instrumentos an poco utilizados y que precisan igualmente de actuaciones mediante patrimonios pblicos de suelo e intervenciones ejemplarizantes fomentadas o protagonizadas, al menos parcialmente, por las administraciones pblicas.

Ello obliga, de un lado, a limitar la posibilidad de extender la clasificacin de suelo, especialmente para los municipios cuya ratio de suelo urbano y urbanizable por habitante ya se encuentra por encima de la media canaria, y a promover el incremento de la densidad de uso del suelo urbano y urbanizable, aunque no de una forma homognea, sino adecundola, a travs del planeamiento insular, a las caractersticas morfolgicas de las islas y las comarcas. Lo homogneo no ha de ser una misma densidad para todos, sino un mismo incremento de la densidad para todos.

3.4.4 Complejidad urbana: La complejidad, una cualidad consustancial con las viejas ciudades, ha de ser recuperada por el planeamiento mediante la mezcla de funciones compatibles con la residencia, y de tipologas edificatorias. Ello no solo puede significar una ciudad de mayor calidad, sino mejor integrada socialmente y ms eficiente, al requerir un menor consumo de recursos en el transporte, y posibilitar la atencin de las necesidades de los ciudadanos en mayor proximidad a sus residencias.

3.4.5 Vivienda: La poltica de vivienda puede constituir una adecuada herramienta econmica, en compensacin por la disminucin de otros segmentos de la actividad constructora, como el relacionado con el crecimiento alojativo turstico. Pero el sector viene a resumir los objetivos expuestos de la ordenacin territorial a lo largo del presente apartado. Por un lado, debe ser eficiente en el consumo de suelo, evitando tipologas con alto nivel de consumo, procurando la compacidad y densidad en las actuaciones, y la implantacin dentro de mbitos urbanos insuficientemente utilizados. Como ya se seal, ha de estar en ntima relacin con la poltica de suelo pblico y servir como instrumento fundamental para el reequilibrio del sistema territorial y para lograr la complejidad social urbana. En este sentido, la ubicacin estratgica de actuaciones de dimensin limitada puede no solo contribuir a la integracin social, sino fomentar el crecimiento de determinados ncleos, especialmente de carcter intermedio y en entornos rurales, que colaboren a la fijacin de la poblacin rural y la erradicacin de la ilegalidad motivada por el acceso a la vivienda. Para articular ms adecuadamente las diferentes dimensiones de la poltica, se propugna la formulacin de unas Directrices de Ordenacin de la Vivienda.

3.5 Infraestructuras y transporte: De nuevo el carcter insular plantea requerimientos especficos, en un sector como el transporte, que las Directrices definen como esencial para la sostenibilidad del desarrollo, para aumentar la competitividad del sistema econmico canario, para la necesaria articulacin con la Unin Europea y con el continente africano y, no por ltima menos importante, la integracin territorial del archipilago.

3.5.1 Infraestructuras: Sin perjuicio de las competencias estatales en la materia y el deber de colaboracin interadministrativa, las Directrices plantean las actuaciones en materia de infraestructuras desde la ptica de sostenibilidad que presidi la redaccin del Plan Director de Infraestructuras de Canarias, cuyo anlisis en el Parlamento de Canarias motiv una resolucin unnime, en abril de 1999, al final de la pasada legislatura, primera en la que se declaraba en forma expresa la necesidad de encauzar el desarrollo del archipilago de una manera decididamente sostenible.

Los criterios del Plan Director, que se propugna convertir en unas Directrices de Ordenacin de Infraestructuras, se basan en la planificacin cuidadosa, en la infraestructura como un medio y no un fin, en la consideracin bsica de la variable ambiental y en el principio de la reutilizacin y mejora de las infraestructuras existentes como alternativa prioritaria a la creacin de nuevas. A ello se aade en el presente documento el incremento de la accesibilidad, mediante la utilizacin de todos los medios disponibles, y la reduccin de las necesidades de movilidad, as como el impulso a las infraestructuras de carcter ambiental, como necesidad ms perentoria, y opcin ms sostenible frente a la creacin de nuevas infraestructuras de amplio efecto territorial y ambiental. Se entienden como ambientales las infraestructuras de saneamiento, depuracin y vertido, que an presentan amplias carencias en el archipilago; las redes de distribucin de agua; las infraestructuras para recarga de acuferos; las actuaciones de regeneracin paisajstica, o las que tengan por objeto la previsin de riesgos catastrficos.

3.5.2 Puertos y aeropuertos: Los puertos, elementos bsicos del abastecimiento insular y de transporte de mercanca, constituyen instrumentos imprescindibles para la articulacin territorial del archipilago, a travs del eje transinsular de transportes. En coherencia con lo expuesto en el prrafo anterior, los criterios de actuacin pasan por promover el carcter polivalente de los puertos, con funciones integradas de carcter comercial, deportivo, turstico y pesquero, y por la prevalencia de la ampliacin de la rehabilitacin y mejora de los puertos existentes sobre la creacin de nuevos, exigiendo para stos, junto con la justificacin de que las necesidades planteadas no pueden ser resueltas mediante la ampliacin de puertos existentes, la mejor tecnologa y el mximo cuidado ambiental en su localizacin y diseo.

La presencia de los aeropuertos requiere de una atenta ordenacin territorial, desde el mbito insular, para la implantacin de las actividades productivas atradas a su entorno, al tiempo que evite o disminuya la presencia de actividades residenciales. Por otra parte, y desde una concepcin integrada del sistema canario de transportes, resulta esencial la adecuada conexin entre los aeropuertos y puertos entre s y con los centros de actividad.

3.5.3 Red viaria: El objeto fundamental de la red viaria es la mayor integracin y articulacin del archipilago, como espacio econmico y social. La eficiencia del sistema exige, adems de la aplicacin de los principios generales de ahorro de suelo y reutilizacin y mejora de las infraestructuras existentes, la adecuacin ambiental y paisajstica, y la consideracin expresa de las mismas como instrumento de potenciacin del transporte colectivo, dentro de un sistema intermodal de transporte. El ahorro de recursos plantea igualmente la necesidad de utilizar los corredores viarios para la ubicacin de infraestructuras lineales, como el transporte de agua, energa, telecomunicaciones u otras. El desarrollo y aplicacin de estos criterios se encomienda a las Directrices de Ordenacin de las Infraestructuras y, en su marco, a los Planes Insulares de Ordenacin y los Planes Territoriales de Carreteras de mbito insular, ntimamente vinculados con los Planes Territoriales Especiales de Transporte, formulados sobre el mismo mbito.

3.5.4 Transporte colectivo: La disminucin de la presin de los vehculos sobre las infraestructuras solamente puede ser paliada con eficacia mediante la articulacin de un sistema de transporte pblico, convenientemente conectado con las otras modalidades y sistemas, mediante intercambiadores. La eficiencia del sistema depende de una adecuada planificacin, a cuyos efectos se propugna la formulacin de los Planes Territoriales Especiales de Transporte, de mbito insular, citados en el apartado anterior; pero tambin precisa de unas infraestructuras convenientemente adaptadas, previendo incluso la implantacin de sistemas de plataforma exclusiva, tanto dentro de las grandes ciudades como a lo largo de los principales ejes de comunicacin, con independencia del sistema tcnico concreto a adoptar. La compatibilidad con el transporte privado requiere de la creacin, a nivel urbano, de una red de aparcamientos pblicos, de precio moderado y estratgicamente dispuestos en los accesos a las ciudades y en relacin con los intercambiadores. Igualmente se precisa una adecuada relacin con un sistema peatonal y ciclista, que funcionen igualmente como modos de transporte alternativo, que permitan una mejor utilizacin del sistema viario rodado urbano.

3.5.5 Telecomunicaciones y sociedad de la informacin: El objeto del sistema de telecomunicaciones es idntico al de las infraestructuras anteriores: facilitar la integracin y articulacin insulares y, con especial nfasis, incrementar la competitividad del archipilago, y la accesibilidad equivalente de todos los canarios a la informacin y el conocimiento, disminuyendo sus necesidades de movilidad. Se atribuye a las administraciones pblicas un papel primordial en el impulso de las tecnologas de la informacin y comunicaciones, mediante su uso y planificacin, as como en la creacin de facilidades para el acceso de los ciudadanos y las pequeas y medianas empresas a la sociedad de la informacin. Pero, al igual que las restantes infraestructuras, estos objetivos no pueden cubrirse al margen de su necesaria adaptacin ambiental, lo que exige, entre otras condiciones, el uso compartido de las instalaciones y su adecuada planificacin, localizacin y diseo, a fin de que minimicen su presencia territorial y maximicen su integracin paisajstica, tanto en el mbito urbano como el rural.

3.6 Patrimonio cultural y paisaje: Patrimonio y paisaje constituyen dos dimensiones fundamentales de la identidad insular, y ambas sometidas a una similar sobrepresin. En el caso del acervo cultural, tangible e intangible, la presin se ejerce a travs de unos medios de comunicacin masivos, frente a los que resulta difcil la superviviencia de formas de expresin culturales vinculadas las ms de las veces con modos de vida y produccin desaparecidos o en declive. En cuanto al paisaje, la presin fsica de la edificacin y las infraestructuras acta sobre un elemento natural o antropizado, pero cuya importancia como elemento de identidad social y cultural supera, probablemente, a su dimensin como recurso natural y econmico, al constituir igualmente el soporte visual de la actividad turstica.

Las determinaciones sobre patrimonio cultural tienen por objeto la homogeneizacin de las polticas de ordenacin y gestin, y el impulso a las mismas. Para ello, se plantea la necesidad de formulacin de unas Directrices de Ordenacin sectoriales, y se centran las determinaciones, adems de en el inventariado, conservacin y puesta en uso social del patrimonio arqueolgico y etnogrfico, en la intervencin en los conjuntos histricos, en tanto que partes fundamentales de nuestras ciudades que precisan la recuperacin de su antigua complejidad, de sus funciones residencial y econmica, al tiempo que conservar su riqueza urbanstica y arquitectnica, pero propiciando que la eventual introduccin de nuevas arquitecturas no se haga desde la copia de modelos del pasado, sino de buena arquitectura contempornea, respetuosa con su entorno.

Para la proteccin del paisaje natural, el planeamiento insular y territorial habr de delimitar y definir actuaciones de proteccin, regeneracin o recuperacin paisajstica. De nuevo se presta especial atencin a las periferias urbanas, para las que se propugna actuaciones ejemplares, de carcter agrcola o de dotacin ocasional de parques, en espacios que, por su situacin estratgica, puedan inducir procesos de sinrgicos. La adaptacin paisajstica de las infraestructuras debe igualmente ser un objetivo del planeamiento insular, fijando criterios tanto para las nuevas actuaciones como para la adaptacin de infraestructuras ya existentes y que estn afectando negativamente al paisaje rural o urbano.

Para el paisaje urbano, desde un adecuado tratamiento de la frontera con el espacio rural, se establecen criterios de creacin de corredores verdes que enlacen los espacios libres y peatonales, de enriquecimiento monumental de la ciudad, calidad arquitectnica y del amueblamiento y equipamiento urbanos. Las actuaciones ms intensas sern precisas en los antiguos barrios marginales situados en la periferia, y en los polgonos de viviendas, donde la recuperacin paisajstica y funcional de pequeos espacios vacos puede cualificar el espacio.

3.7 Actividad econmica y territorio: Partiendo del principio del uso sostenible de los recursos naturales y culturales que contribuya a un desarrollo econmico ms duradero y justo del archipilago, las Directrices plantean la necesidad de facilitar la diversificacin de las actividades e incrementar la competitividad de las islas, aprovechando, de un lado, la situacin estratgica del archipilago y su papel dentro de la regin macaronsica y sus relaciones con Europa, frica y Amrica y, del otro, el potente inductor que supone la actividad turstica, especialmente si se logra aumentar y extender sus beneficios.

Las propuestas que se contienen en este apartado de las Directrices, al igual que otras muchas contenidas en otros ttulos, requieren de una especial atencin a la participacin de los agentes econmicos afectados. Cualquier transformacin o reorientacin de los sectores productivos hacia modos ms sostenibles y duraderos de actuacin, resulta imposible no ya sin la colaboracin, sino sin la convencida participacin de dichos agentes. Corresponde a la Administracin ordenar, liderar en todo caso, y siempre fomentar, pero salvo contadas y limitadas actuaciones ejemplarizantes, protagonizadas o compartidas desde el sector pblico, corresponder al sector privado el efectivo desarrollo de los objetivos, criterios y acciones contenidos en las presentes Directrices.

3.7.1 Turismo: Inducir cambios en los modos de produccin y gestin de la oferta turstica, que permita diversificar los productos, cubrir nuevos segmentos de demanda e incrementar el gasto de los visitantes, sin aumentar el nmero de los mismos, es el objetivo fundamental en este sector de la actividad. Los criterios para conseguirlo, en las islas con mayor oferta turstica, se centran en la renovacin de la planta alojativa y la rehabilitacin de la ciudad turstica, aplicando de nuevo el principio de la reutilizacin sostenible del espacio ya ocupado. Ello no excluye la oportunidad de crecimientos limitados, en tanto contribuyan a enriquecer y diversificar la oferta, y contribuyan a impulsar la renovacin, pero sometidos a condiciones de lmite insular absoluto en funcin de la capacidad de carga social, econmica e infraestructural de cada isla, y a condiciones de ritmo revisadas peridicamente, que permitan acomodar el eventual crecimiento a las evolucin de la sociedad y la economa insulares, y de la demanda turstica.

3.7.2 Actividades agrarias: La produccin de bienes y el mantenimiento de valores sociales, culturales, ecolgicos y paisajsticos, constituyen las dos dimensiones de la actividad agraria. Una y otra se pretenden ordenar desde las Directrices de Ordenacin del Suelo Agrario, primeras que el Gobierno decidi iniciar, y que se encuentran en redaccin. Las Directrices incluyen determinaciones de carcter agrario en otros apartados de la mismas, especialmente en relacin con la ordenacin del territorio en general y del suelo rstico en particular, centrndose aqu en la definicin de los objetivos sectoriales especficos con mayor afeccin ambiental y territorial, como la diversificacin agraria, la aplicacin del cdigo de buenas prcticas y el fomento y retribucin de las aportaciones intangibles.

3.7.3 Construccin: La notable presencia del sector en la economa de las islas aconseja, de un lado, propiciar su adaptacin al previsible cambio de la estructura de la demanda, bsicamente hacia la produccin de viviendas, la rehabilitacin edificatoria y la regeneracin urbana, lo que exigir un esfuerzo formativo y de colaboracin entre las instancias privada y pblica. Se apuntan igualmente, en relacin con el sector, la investigacin y desarrollo de nuevos materiales que colaboren en el ahorro de energa de las edificaciones, el fomento del diseo bioclimtico de las mismas, y la reutilizacin de los residuos de construccin y demolicin.

3.7.4 Industria y servicios: El sector de los servicios es el llamado a servir de apoyo a una diversificacin de la economa canaria, aprovechando eficazmente la situacin geogrfica y el alto grado de formacin de que se dispone. La ordenacin del espacio productivo constituye una urgente ocupacin, a la vista de la dispersin e ineficiencia de buena parte del existente. El incremento de la competitividad en el sector productivo y de servicios exige la habilitacin y recuperacin del de espacio, su adecuacin infraestructural, la consecucin de economas de escala que permitan compartir infraestructuras tecnolgicas complejas, y la localizacin adecuada respecto de los ejes de transporte insular. Concentracin, eficiencia y puesta en mercado y utilizacin del suelo urbanizado vacante, seran los tres ejes sobre los que se desarrolle una poltica de ordenacin territorial adecuada.

Los equipamientos, junto a la vivienda, los servicios y las infraestructuras, constituyen uno de los ejes bsicos para alcanzar un mejor nivel de equilibrio en nuestro sistema territorial. La potencia de determinados equipamientos de amplia afeccin territorial requiere se expresa contemplacin en el planeamiento territorial, evitando implantaciones inadecuadas por razn del inters de un determinado agente.

4. Instrumentos.

4.1 Legales: La aprobacin de las Directrices mediante Ley, ofrece la oportunidad de realizar a travs de sta, algunas modificaciones menores en el Texto Refundido de las Leyes de Ordenacin del Territorio de Canarias y de Espacios Naturales de Canarias, dirigidas a reforzar algunos de los objetivos establecidos. Unas tienen por objeto el potenciamiento de los Planes Territoriales Especiales cuando desarrollen determinaciones legales o de Directrices de Ordenacin, adems de Planes Insulares; otras, facilitar la renovacin edificatoria en mbitos tursticos, mediante la extensin a este campo de la figura de la actuacin de la sustitucin en la edificacin de solares vacantes, ya definida en el vigente Texto Refundido; igualmente fomentar la calificacin de viviendas protegidas, clarificando las determinaciones del texto legal; e incrementar los mecanismos de control de la legalidad de las construcciones tursticas, mediante la publicidad de las autorizaciones previas. Por ltimo, se propone adecuar los ndices mximos de densidad y edificabilidad en suelo urbano y urbanizable al objetivo de un uso ms eficiente del suelo urbanizado, aumentando los establecidos en el texto, que incluso fueron minorados levemente respecto de los vigentes en la anterior legislacin estatal, posiblemente por un prurito de una menor densidad que, como demuestran la realidad y las tipologas residenciales de moda, no siempre va acompaada de un mejor uso y calidad del espacio urbano.

4.2 Normativos: Las determinaciones contenidas en las Directrices, de acuerdo con lo expresado en el texto junto a cada una de ellas, tienen el carcter de normas de aplicacin directa o directiva, o recomendaciones. Las normas de aplicacin directa, identificadas en el texto con las iniciales NAD, son de obligado cumplimiento para las administraciones y los particulares, a partir de la entrada en vigor de las Directrices; las normas directivas, sealadas como ND, son igualmente de obligado cumplimiento para administraciones y particulares, pero no tienen una aplicacin directa, sino que se desarrollan a travs de instrumentos de planeamiento o disposiciones administrativas; las recomendaciones, distinguidas con la inicial R en el texto, tienen el carcter de orientacin para las administraciones y particulares, pero requieren una expresa justificacin cuando no sean asumidas por unas y otros. En el presente texto, y de acuerdo con el carcter del instrumento de ordenacin, resultan mayora las normas directivas.

4.3 Ordenacin: Efectivamente, la remisin a instrumentos de ordenacin urbansticos, territoriales y de los recursos naturales, para el desarrollo y concrecin de los objetivos y criterios expuestos en las Directrices, constituye una constante, que tienen por primer destinatario a las Directrices de Ordenacin sectoriales, encargadas de establecer a nivel autonmico, los criterios de sostenibilidad, homogeneizacin y coordinacin de polticas sectoriales propios del mismo. En segundo lugar, los Planes Insulares de Ordenacin, definidos en la exposicin de motivos de la Ley de Ordenacin del territorio como autnticas piedras clave del arco de la planificacin de los recursos naturales y el territorio, y que encuentra en los Planes y Normas de los Espacios Naturales Protegidos y en los Planes Territoriales Especiales y Parciales sus propios mbitos de concrecin y detalle de sus determinaciones y criterios. Por ltimo, los Planes Generales de Ordenacin constituyen los instrumentos capitales de la ordenacin urbanstica, competentes en casi todos los aspectos de la realidad, para llevar a la realidad el conjunto de las polticas expresadas a lo largo del Sistema de Planeamiento y, sobre todo, el de las propias polticas municipales.

4.4 Econmicos y administrativos: Como se seal ms arriba, la regulacin del planeamiento no puede quedar en el mbito de las normas, de las regulaciones, del diseo de las actuaciones, sino que tiene que materializarse, y para ello, requieren de acciones de carcter econmico, financiero o administrativo que en unos casos fomenten la actuacin de los agentes econmicos presentes y, en otros, posibiliten la actuacin concreta. Sin programas de actuacin, sin medidas econmicas y presupuestarias, sin acciones concretas, el planeamiento no pasar de ser una formulacin de deseos o, en el peor de los casos, un instrumento arcaico, cuadriculador de un espacio socialmente inexistente. Constituye una responsabilidad esencial de las administraciones, y en primer lugar de la Administracin de la Comunidad Autnoma, formuladora del presente documento, elaborar un programa de medidas legales, administrativas, econmicas y presupuestarias de apoyo a la realizacin de los principios, objetivos y criterios contenidos en el presente documento, acompaado de un plan de diversificacin econmica, del estudio de las posibilidades incrementar los efectos ambientales y de redistribucin intersectorial de la fiscalidad.

4.5 Seguimiento y control: Pero la puesta en marcha de cualquier instrumento de ordenacin, y se reitera por ltima vez que las Directrices no son nada ms y nada menos que so, requiere una constatacin continuada de que lo diseado se materializa, o que las circunstancias ambientales, sociales y econmicas previstas o imaginadas en el acto de la ordenacin, evolucionan en el tiempo de acuerdo con el diseo, o se desvan. Y si ello ocurre, es necesario tener un sistema de informacin eficaz que aporte los datos necesarios para analizar la evolucin de determinados indicadores, para medir la dimensin del desvo o del cumplimiento de las previsiones y actuaciones y, en funcin de tal medicin, plantear a los responsables la necesidad de corregir determinaciones, de intensificar o aminorar actuaciones, de modificar o revisar el propio instrumento. En ese sentido, se plantea la necesidad de regular un sistema de informacin interadministrativo y abierto a las organizaciones sociales y econmicas; un sistema de indicadores para el seguimiento de las Directrices y, en general, de la evolucin del sistema, desde una perspectiva de sostenibilidad; y un rgano de seguimiento u observatorio, igualmente coparticipado a nivel institucional, acadmico y social, para evaluar y controlar en forma constante dicha evolucin. Finalmente, se recuerda la utilidad de las evaluaciones ambientales como instrumentos potencialmente eficaces en la prevencin de los impactos de actuaciones, planes y polticas.

4.6 Formativos: Tampoco es posible iniciar el proceso lento y paulatino de cambio hacia formas ms sostenibles de desarrollo si no se cuenta, de un lado, con un amplio programa de difusin y divulgacin de la multiplicidad de objetivos que se establecen en el presente documento y, del otro, si no se arbitran igualmente los medios para conseguir una formacin permanente, tanto a los diferentes niveles, para capacitar a los trabajadores, tanto del sector pblico como del privado, para desarrollar con la mayor eficiencia posible, las tareas nuevas y viejas que precisa el proceso abierto y, en especial la gestin sostenible de los recursos y la gestin del suelo. En este sentido, la importancia y escasez del territorio en Canarias reclama del sistema educativo la incorporacin de una atencin explcita al conocimiento del mismo, desde los primeros niveles educativos. Al propio tiempo, ser preciso profundizar en la ya iniciada educacin ambiental, mediante la formulacin de una estrategia que permita revitalizar e intensificar las acciones en los diferentes escenarios y actores.

4.7 Organizativos: La participacin ciudadana, como se seal en el primer apartado de la presente memoria, es un requisito indispensable para el xito de cualquier poltica de reorientacin hacia un modelo de desarrollo ms sostenible. De esta forma, el proceso solo puede ser desarrollado si es compartido e impulsado desde la ciudadana, a travs de concretos canales que no slo permitan, sino que fomenten su participacin activa. Este instrumento de ordenacin, en la medida en que pretende contribuir a redireccionar en tal sentido las polticas pblicas y las actuaciones privadas, necesita tambin de mecanismos que, durante su tramitacin y, todava ms, tras su aprobacin, en la fase de su ejecucin y desarrollo, permitan contar con dicha participacin activa, tanto a nivel ciudadano como de los diferentes agentes econmicos y sociales implicados. La voluntad de las administraciones pblicas, expresadas en la sincera articulacin, dotacin y uso de foros, mesas sectoriales y cualquier otro sistema simple, eficaz e imaginativo de participacin, permitira con ello alcanzar un nuevo estadio de la organizacin democrtica de la sociedad.

MEMORIA DE LAS DIRECTRICES DE ORDENACIN DEL TURISMO DE CANARIAS
I. Generalidades y procedimiento

1. Carcter.

Las Directrices de Ordenacin constituyen el instrumento de planeamiento propio del Gobierno de Canarias, que integra la ordenacin de los recursos naturales y el territorio, referida a uno o varios mbitos de la actividad social o econmica, conforme establece el artculo 15 del Texto Refundido de las Leyes de Ordenacin del Territorio de Canarias y de Espacios Naturales de Canarias, aprobado por el Decreto Legislativo 1/2000, de 8 de mayo.

El objeto de las Directrices es articular las actuaciones tendentes a garantizar el desarrollo sostenible de Canarias, definir los criterios de carcter bsico de ordenacin y gestin de uno o varios recursos naturales, fijar los objetivos y estndares generales de las actuaciones y actividades con relevancia territorial de acuerdo con la legislacin sectorial que corresponda, establecer estrategias de accin territorial para la definicin del modelo territorial bsico de Canarias y articular las actuaciones sobre la base del equilibrio interterritorial y la complementariedad de los instrumentos que conforman el sistema de ordenacin territorial.

2. Procedimiento.

2.1 Inicio.

2.1.1 Decretos 4/2001 y 126/2001: El proceso de formulacin de las Directrices de Ordenacin el Turismo se inici con el Decreto 4/2001, de 12 de enero, publicado en el BOC de 15 de enero, en el que se acord la formulacin de las Directrices de Ordenacin General y del Turismo, se estableci la finalidad de las mismas, sus objetivos, criterios bsicos para su elaboracin, rganos a los que se encomendaba la formulacin, y procedimiento a seguir. En el mismo Decreto, se establecan medidas cautelares referidas a la suspensin de la tramitacin y aprobacin de los instrumentos de planeamiento general y urbanstico y los instrumentos de ejecucin relativos al uso turstico, as como las licencias urbansticas de obra nueva de establecimientos tursticos alojativos, con determinadas excepciones.

Suspendida por auto judicial la vigencia del Decreto anterior, el Decreto 126/2001, de 28 de mayo, publicado en el BOC de 28 de mayo, suspendi a su vez la vigencia de las determinaciones tursticas de los Planes Insulares de Ordenacin en las islas de Fuerteventura, Gran Canaria y Tenerife, y de los instrumentos de planeamiento urbanstico en las mismas islas, adems de Lanzarote, para su adaptacin a las determinaciones de la Ley 7/1995, de 6 de abril, de Ordenacin del Turismo de Canarias.

Las medidas cautelares adoptadas por ambos Decretos quedaron extinguidas por efecto de la disposicin final tercera de la Ley 6/2001.

2.1.2 Ley 6/2001, de medidas urgentes: La Ley 6/2001, de 23 de julio, de medidas urgentes en materia de ordenacin del territorio y del turismo de Canarias, publicada en el BOC, de 26 de julio de 2001, estableci el rgimen a que quedaban sometidos los instrumentos de ordenacin y la actividad de ejecucin de los mismos hasta la formulacin y aprobacin de las Directrices de Ordenacin General y del Turismo. A tales efectos, se suspendi la vigencia de las determinaciones relativas al uso turstico en los instrumentos de planeamiento y, con ellas, el otorgamiento de licencias urbansticas y autorizaciones previas, con la excepcin de los establecimientos alojativos de turismo rural, los establecimientos objeto de rehabilitacin o sustitucin sin aumento de su capacidad alojativa, los emplazados en edificios catalogados o declarados como histrico-artsticos, los hoteles de ciudad, los establecimientos hoteleros con categora igual o superior a cuatro estrellas vinculados a determinados equipamientos de ocio, salud o deporte, y los hoteles de cinco estrellas con condiciones especiales, que seran posteriormente reguladas por el Decreto 187/2001, de 3 de octubre, publicado en el BOC de 10 de octubre.

Adems, la Ley suspendi la aprobacin o modificacin de las determinaciones del planeamiento general relativas al uso turstico, y de la tramitacin de los instrumentos de planeamiento de desarrollo, estableciendo para ambas un rgimen de excepciones que viabilizaran la materializacin de los establecimientos exceptuados de la suspensin de licencias y autorizaciones, y permitieran actuaciones que posibilitaran la disminucin de planta alojativa turstica y la construccin, en mbitos tursticos, de viviendas sometidas a algn rgimen de proteccin.

En sus disposiciones adicionales, la Ley estableci un rgimen especial para las tres islas occidentales, desarrollado mediante la Ley 6/2002, de 12 de junio, sobre medidas de ordenacin territorial de la actividad turstica en las islas de El Hierro, La Gomera y La Palma, y declar extinguida la eficacia tanto de los Planes Parciales aprobados con anterioridad a la entrada en vigor de la Ley 7/1995 como de las autorizaciones previas al ao de su notificacin y de las licencias urbansticas para la construccin o ampliacin de establecimientos alojativos tursticos que hubieran incurrido en caducidad o que no acreditaran el inicio de las obras correspondientes. Igualmente se estableci la obligacin de comunicacin de los actos administrativos relativos al planeamiento, as como las autorizaciones previas y las licencias urbansticas con destino alojativo turstico o residencial en urbanizaciones tursticas.

Por ltimo, la disposicin adicional sexta de la Ley modific el artculo 16 del Texto Refundido, estableciendo la aprobacin de las mismas mediante Ley de artculo nico, precedida de un trmite de debate parlamentario conforme al procedimiento establecido reglamentariamente para los programas del Gobierno. La disposicin final primera estableci el plazo de un ao para la aprobacin provisional de las Directrices, a partir de la entrada en vigor de la Ley, al da siguiente de su publicacin en el BOC Esta disposicin fue modificada, en el sentido de establecer que la aprobacin provisional deber producirse antes del 30 de noviembre de 2002, por la disposicin adicional quinta de la Ley 2/2002, de 27 de marzo, de establecimiento de normas tributarias y de medidas en materia de organizacin administrativa, de gestin, relativas al personal de la Comunidad Autnoma de Canarias y de carcter sancionador, publicada en el BOC de 8 de abril.

2.1.3 Decretos 127/2001 y 176/2001: Mediante Decreto 176/2001, de 6 de septiembre, publicado en el BOC de 10 de septiembre, se acord nuevamente el inicio de la elaboracin de las Directrices de Ordenacin General y del Turismo de Canarias, en desarrollo de lo dispuesto en la citada Ley 6/2001, estableciendo la finalidad, objetivos, criterios de elaboracin, rganos responsables para su formulacin, y procedimiento y plazos para su tramitacin, as como rganos, organizaciones y entidades que deban ser odos. La formulacin de los documentos qued encargada a las Consejeras de Poltica Territorial y Medio Ambiente, y Turismo y Transportes.

El procedimiento para la formulacin y aprobacin de las Directrices se encuentra establecido en el artculo 16 del Texto Refundido, y en el Decreto 127/2001, de 5 de junio, publicado en el BOC de 8 de junio, que regula a nivel reglamentario el contenido y procedimiento para la formulacin, tramitacin y aprobacin de las Directrices, estableciendo la denominacin como Generales de aquellas que afectasen a varios mbitos de la actividad social o econmica, y como Sectoriales las que se refiriesen a uno solo de ellos. El Decreto detalla el objetivo de las Directrices, y las determinaciones y documentacin que corresponde desarrollar, as como los diferentes trmites a que debe someterse el instrumento hasta su entrada en vigor.

2.2 Avance.

2.2.1 Trmite: En aplicacin del artculo 14.5 del Texto Refundido, desarrollado por el artculo 7.3 del Decreto 127/2001, se redact un avance de Directrices, que fue sometido al trmite de participacin ciudadana mediante anuncio del Consejero de Poltica Territorial publicado en el BOC de 17 de octubre de 2001 y en diversos peridicos de ambas capitales el da 14 del mismo mes. La duracin inicial del trmite, fijada en 45 das, fue ampliada hasta el 31 de diciembre de 2001 mediante Orden Departamental de 27 de noviembre de 2001, publicada en el BOC de 19 de diciembre.

2.2.2 Participacin: Durante el perodo de participacin ciudadana, 73 personas y entidades presentaron un total de 78 escritos de sugerencias, sin contar con que dos de los escritos presentados fueron suscritos colectivamente por 375 y 491 personas, respectivamente. De las 73 personas, 40 se referan en sus escritos al avance de las Directrices de Ordenacin del Turismo.

De entre las sugerencias presentadas al avance de las Directrices de Ordenacin del Turismo, deben destacarse, por su extensin y profundidad, las presentadas por la Confederacin Canaria de Empresarios de Las Palmas CCE y Federacin de Hostelera de Las Palmas FEHT (37 pginas), Federacin de Hostelera de Tenerife ASHOTEL (47 pginas) y Universidad de La Laguna (25 pginas), centradas prcticamente en exclusiva en la ordenacin turstica. Adems, aportan numerosas sugerencias en materia de turismo la Federacin Provincial de la Construccin de Tenerife FEPECO (41 pginas), Asociacin de Empresarios de la Construccin de Las Palmas AEC (24 pginas) Colegio de Arquitectos de Canarias (69 pginas), Federacin Canaria de Cabildos y Cabildo de Tenerife (30 pginas), Cabildo de Gran Canaria (31 pginas), Cabildo de Lanzarote (16 pginas) y los escritos formulados por 13 de los 15 ayuntamientos que participaron en el trmite.

Con posterioridad a las sugerencias presentadas por escrito, se recogieron propuestas en reuniones sostenidas con diferentes colectivos sociales, que permitieron, sobre todo, profundizar en determinadas cuestiones sectoriales a travs del debate colectivo.

2.2.3 Sugerencias presentadas: Al avance de las Directrices de Ordenacin del Turismo se aportaron un total de 141 sugerencias. Los temas que ocuparon en mayor medida las sugerencias de los participantes en el trmite podran enumerarse, de una forma muy esquemtica, en los siguientes:

a) documentacin, contenido y principios (16 sugerencias).

b) ordenacin, modelo, crecimiento y calidad (61 sugerencias).

c) normativa (45 sugerencias).

d) indicadores y rgimen transitorio (19 sugerencias).

Todo ello supuso acopiar un considerable capital de sugerencias a la hora de iniciar la segunda fase de los trabajos, con la redaccin del documento para aprobacin inicial por el Gobierno y sometimiento al trmite de informacin pblica, tanto por el contenido de las sugerencias en s como por la posibilidad de continuar profundizando en las mismas durante esta fase, con estos y otros interlocutores sociales e institucionales, sobre una base y un conocimiento ciertos de la ordenacin que se pretende.

2.3 Aprobacin inicial.

2.3.1 Reorientacin: Del resultado del trmite de participacin ciudadana, se constat la necesidad de reorientar los apartados relativos a la ordenacin territorial propiamente dicha y a la ordenacin de las actividades tursticas. Por otra parte, el documento para aprobacin inicial no constituye ya un acto preparatorio que formulan y someten a participacin ciudadana sendas Consejeras del Gobierno, sino que tiene que ser asumidos por el Gobierno mediante su aprobacin inicial previa al sometimiento a informacin pblica y consulta a las administraciones pblicas afectadas, lo que exiga implicar a los diferentes departamentos en la redaccin, y realizar un seguimiento poltico de la misma.

Para la continuacin de los trabajos, se unific la redaccin de ambas Directrices, designando para su direccin a un coordinador tcnico, con un equipo integrado por profesionales de las dos Consejeras encargadas de la redaccin, as como de los Gabinetes de Presidencia y Vicepresidencia, y con la presencia de profesionales externos. Para la realizacin de los trabajos, se ha contratado la asistencia tcnica de una consultora de acreditada experiencia en trabajos de planificacin y planeamiento, desarrollada tambin ampliamente en el mbito canario. Se ha contado igualmente con la aportacin adicional de diferentes profesionales tcnicos y jurdicos.

2.3.2 Redaccin del documento para aprobacin inicial: De acuerdo con lo establecido en el artculo 7.5 del Decreto 127/2001, antes citado, se procedi a estudiar las sugerencias presentadas y a establecer los criterios, objetivos y soluciones conforme a los que deban ultimarse los trabajos de elaboracin del proyecto de Directrices. Para esa tarea, se estableci un amplio programa de reuniones con representantes tcnicos de los otros departamentos del Gobierno de Canarias, y de las otras administraciones pblicas canarias, a travs de la Federacin Canaria de Municipios y de los siete cabildos insulares, en cuyo proceso se fueron concretando las lneas bsicas derivadas de los documentos de avance y las sugerencias presentadas. En una segunda fase de redaccin, se realizaron igualmente reuniones tcnicas puntuales con representantes de organizaciones empresariales y profesionales.

2.3.3 Aprobacin inicial e informacin pblica y consulta: Conforme a lo establecido en el artculo 16.3 del Texto Refundido y en el artculo 8 del Decreto 127/2001, antes citado, la Consejera elaboradora del avance y redactora del documento para aprobacin inicial, propuso al Gobierno sendos textos de Directrices de Ordenacin para su consideracin y aprobacin inicial si procediera.

El Gobierno de Canarias aprob inicialmente ambos documentos mediante Decreto 83/2002, de 24 de junio de 2002, publicado en el Boletn Oficial de Canarias n.o 89, de 1 de julio de 2002.

Mediante Orden Departamental de 1 de julio de 2002, el Consejero de Poltica Territorial anunci la apertura del trmite de informacin pblica, publicndose en el BOC n.o 90, de 2 de julio de 2002 y anuncindose, el mismo da, en los peridicos de ambas capitales. Conforme a la citada Orden, el trmite se inici al da siguiente de su publicacin en el Boletn, finalizando el da 16 de septiembre de 2002, estando disponible durante dicho perodo ambos documentos en la pgina del Gobierno de Canarias en Internet y, el expediente completo, en las sedes de la Consejera en ambas capitales. Se anunciaba que durante el mismo perodo se realizara el trmite de consulta a las diferentes administraciones, organismos y asociaciones afectados.

Con fecha 4 de julio de 2002, se recabaron de los diferentes rganos de la Administracin estatal e insular los informes prescritos por las normativas sectoriales correspondientes. En la misma fecha, se remitieron igualmente sendos ejemplares de ambas Directrices a la totalidad de las administraciones pblicas canarias, a fin de que pudieran cumplimentar el trmite de consulta. En las mismas fechas, se remitieron ambos documentos a las organizaciones sindicales, profesionales, vecinales, ambientalistas y empresariales, as como a diversos departamentos de ambas Universidades, a fin de facilitar su conocimiento de los textos y su participacin en el trmite de informacin pblica. A tal efecto, se realiz una edicin de 5.500 ejemplares de cada uno de los documentos aprobados inicialmente, que fueron remitidos desde el 16 de julio a las administraciones y a los colectivos sealados, para una mayor difusin y mejor conocimiento de los mismos.

2.3.4 Resultado del trmite: Durante el perodo de informacin pblica y consulta se recibieron un total de 87 escritos, de los que 6 fueron presentados fuera de plazo aunque, en aras de posibilitar la mejora del documento sometido al trmite, se han considerado la totalidad de los mismos. De los escritos presentados, 5 correspondan a informes sectoriales (4 de la administracin estatal, 1 de la insular), 26 a informes de las administraciones consultadas (8 de Cabildos y organismos insulares, 18 de ayuntamientos y federacin de los mismos) y 60 a alegaciones de organizaciones sociales y particulares, de las que 9 correspondan a organizaciones sindicales, profesionales, universitarias y ecologistas, 12 a organizaciones empresariales, 10 a empresas y, finalmente, 29 escritos fueron presentados, en forma individual o conjunta, por un total de 43 ciudadanos. Los escritos aportados son de diferente extensin, llegando a superando 16 de ellos las 20 pginas, y 5 las 50, con un total superior a las 1.100 pginas.

Durante el mismo trmite, se continuaron las reuniones de carcter tcnico con representantes de las administraciones insulares y municipales y diferentes organizaciones empresariales, profesionales y ambientalistas.

2.4 Aprobacin provisional: Conforme a lo establecido en el artculo 16.4 del Texto Refundido y en el artculo 11 del Decreto 127/2001, la Consejera redactora del documento aprobado inicialmente analiz las alegaciones e informes incorporados al expediente y elabor una propuesta de texto final provisional, en el que se introdujeron las modificaciones que se consideraron procedentes, a la vista de la finalidad y objetivos de las Directrices de Ordenacin.

Conforme a lo establecido en el artculo 16.4 del Texto Refundido y en el artculo 11 del Decreto 127/2001, la Consejera redactora del documento aprobado inicialmente analiz las alegaciones e informes incorporados al expediente y elabor una propuesta de texto final provisional, en el que se introdujeron las modificaciones que se consideraron procedentes, a la vista de la finalidad y objetivos de las Directrices de Ordenacin.

El texto fue sometido a informe de la Comisin de Ordenacin del Territorio y Medio Ambiente de Canarias, que lo inform favorablemente, con correcciones, en sesin de 4 de octubre de 2002. El Consejo de Gobierno, reunido el da 7 de octubre de 2002, tom en consideracin el texto propuesto y solicit el dictamen del Consejo Econmico y Social, por el trmite de urgencia, cuyo Pleno aprob en sesin de fecha 28 del mismo mes, formulando una serie de recomendaciones. El Consejo de Gobierno, conforme establece la disposicin final primera de la citada Ley 6/2001, aprob provisionalmente dicho documento en sesin de 4 de noviembre de 2002, y remiti el texto final provisional al Parlamento de Canarias, para su debate conforme al procedimiento establecido para los programas del Gobierno, tal como establece el artculo 16.5 del Texto Refundido.

2.5 Aprobacin definitiva: El Pleno del Parlamento de Canarias, en sesin de 27 de febrero de 2003, aprob una Resolucin integrada por 13 propuestas de carcter general y una serie de propuestas especficas que afectan a 14 de las Directrices de Ordenacin General, adems de la denominacin de uno de los captulos, y a 6 de las Directrices de Ordenacin del Turismo, adems de un anexo. En base a dicha resolucin se ha redactado el presente texto final, para ser sometido a aprobacin definitiva por el Parlamento como anexo al proyecto de ley de artculo nico, tal como establece el artculo 16.7 del Texto Refundido.

II. Informacin

1. Introduccin.

1.1 Turismo sostenible: En 1987, la Comisin Mundial para el Medio Ambiente y el Desarrollo Sostenible elabor un informe para la Asamblea General de las Naciones Unidas, titulado Nuestro Futuro Comn, aunque ms conocido como Informe Brundtland, en el que se define el desarrollo sostenible como aquel que responde a las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para responder a las suyas propias.

El concepto de sostenibilidad adquiere carcter institucional en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y Desarrollo celebrada en 1992 en Ro de Janeiro, ms conocida como la Cumbre de la Tierra o la Cumbre de Ro. Entre otros documentos emanados de la Conferencia, cabe destacar la Agenda 21, un Programa de Accin en materia de medio ambiente que, aprobado por los 182 pases que participaron en la cumbre, define un conjunto articulado de actuaciones destinado a asegurar el futuro sostenible del planeta.

Desde entonces, se han extendido los planteamientos basados en el desarrollo sostenible del turismo, en el turismo sostenible. El concepto de turismo sostenible, derivado del propio concepto de desarrollo sostenible, surge a partir de los aos 80 del pasado siglo, partiendo de la constatacin de que determinados destinos tursticos masificados comenzaban a perder su atractivo y competitividad, al no considerar los impactos que generaba el desarrollo turstico sobre el medio ambiente, la sociedad y la cultura anfitrionas.

Para la Organizacin Mundial del Turismo, el desarrollo turstico sostenible es aqul que satisface las necesidades de los turistas y residentes, y simultneamente protege y mejora las oportunidades para el futuro. Por tanto, exige una gestin integrada de todos los recursos, de tal forma que las necesidades econmicas, sociales y estticas puedan ser satisfechas mientras se mantienen la integridad cultural, los procesos ecolgicos esenciales, la diversidad biolgica y los ecosistemas. Para la misma Organizacin, son productos tursticos sostenibles los que son ofrecidos en armona con el medio ambiente, la comunidad y la cultura locales, de forma que stos se convierten en los beneficiarios permanentes y no en las vctimas del desarrollo turstico.

De manera ms especfica, Hunter, en un estudio publicado en Annals of Tourism Research en 1997, considera que el concepto de turismo sostenible tiene por objeto proteger los recursos tursticos y satisfacer las necesidades y deseos de los turistas, los agentes privados y pblicos del sector, y los residentes. La complejidad del concepto y la dificultad de hacerlo operativo, aconsejan identificar un conjunto de principios que deben guiar los esfuerzos orientados hacia la sostenibilidad:

a) El turismo sostenible debe entenderse como un turismo duradero, una forma de turismo que es capaz de mantener su viabilidad en una zona durante un tiempo indefinido.

b) Una zona nicamente puede conseguir un turismo sostenible cuando todos los agentes (organismos pblicos, empresas y residentes) tienen un comportamiento sostenible.

c) La magnitud y el tipo de desarrollo turstico debe variar en cada zona de acuerdo con sus propias caractersticas ambientales y socioculturales, y el papel que el sector turstico y el resto de sectores econmicos pueden jugar.

d) El desarrollo turstico debe ser planificado y gestionado de forma que no genere serios problemas ambientales o socioculturales en la zona turstica.

e) La calidad ambiental global de la zona turstica debe ser mantenida y mejorada donde sea necesario.

 f) Los recursos naturales, culturales y de otro tipo que puedan formar parte de la oferta turstica de un destino, deben ser conservados para su uso continuo en el futuro, adems de aportar beneficios a la sociedad en el presente. En tal sentido, la proteccin del patrimonio cultural y natural debe realizarse desde el equilibrio entre el uso o aprovechamiento de tales recursos, y su mantenimiento o conservacin.

g) La adecuada ordenacin de los recursos territoriales requiere la planificacin del espacio y la determinacin de la compatibilidad de los usos con el aprovechamiento racional de los recursos.

h) La dotacin de equipamientos, infraestructuras y servicios constituye un aspecto clave que distinguen un enclave turstico de otro, lo que exige a la Administracin cubrir los dficit que aparezcan, sin internalizar los costos causados por el crecimiento, de forma los agentes privados contribuyan a dichos gastos.

 i) El nivel de satisfaccin del turista constituye un objetivo esencial, de forma que los destinos tursticos retengan su atractivo y su capacidad de ser comercializados.

 j) Las nuevas expectativas y exigencias de los turistas requieren una renovacin constante de la oferta, una adaptacin a la tendencia hacia destinos tursticos ecolgicos y la bsqueda de la calidad ambiental.

k) La promocin y la comercializacin han de considerar la mayor sensibilidad ecolgica de los turistas. La mercadotecnia ecolgica presenta actualmente mayores beneficios para la oferta, ya que atrae a una demanda con mayor poder adquisitivo y respetuosa con el medio ambiente.

 l) Los beneficios del turismo deben ser ampliamente extendidos en la sociedad y los distintos agentes que la integran.

Dentro del marco de la Agenda 21, la Organizacin Mundial del Turismo, el Consejo Mundial de los Viajes y del Turismo y el Consejo de la Tierra, prepararon una Agenda 21 para el Sector de los Viajes y del Turismo. Esta agenda recomienda a los gobiernos, las administraciones tursticas y las organizaciones comerciales representativas, el establecimiento de sistemas y procedimientos para incorporar las consideraciones del desarrollo sostenible en el proceso de toma de decisiones y para identificar las actuaciones necesarias para promover un turismo sostenible. En concreto, las recomendaciones se centran en las siguientes reas de actuacin: 1) la evaluacin de la capacidad del marco econmico, regulador y voluntario existente para promover un turismo sostenible; 2) la evaluacin de las implicaciones econmicas, sociales y culturales de las operaciones de la organizacin; 3) la formacin, educacin y concienciacin pblica; 4) la planificacin para el desarrollo turstico sostenible; 5) el intercambio de informacin, habilidades y tecnologas relacionadas con el turismo sostenible entre los pases desarrollados y en vas de desarrollo; 6) la participacin de todos los sectores de la sociedad; 7) el diseo de nuevos productos tursticos considerando los principios del desarrollo sostenible; 8) la medicin y evaluacin del progreso en la consecucin del desarrollo sostenible; y 9) la potenciacin de las asociaciones para el desarrollo sostenible.

De entre estas recomendaciones a las administraciones y organizaciones, y en lo que afecta al presente documento, debe destacarse especialmente la recomendacin de que todo destino turstico debe contar con una adecuada planificacin del desarrollo sostenible del turismo y, en segundo lugar, la necesidad de promover la participacin de todos los sectores de la sociedad en la planificacin y desarrollo del turismo.

En cuanto a las empresas y establecimientos tursticos, la Agenda 21 seala como principal objetivo el establecer sistemas y procedimientos que permitan incorporar los aspectos del desarrollo sostenible como parte de la funcin de direccin e identificar las actuaciones necesarias para promover un turismo sostenible. De manera ms especfica, las diez reas de prioridad propuestas son: 1) la minimizacin de los residuos, la reutilizacin y el reciclaje; 2) la eficiencia, conservacin y gestin energtica; 3) la gestin de los recursos de agua potable; 4) la gestin del agua residual; 5) las sustancias peligrosas; 6) el transporte; 7) la planificacin y gestin del uso del suelo; 8) la implicacin del personal, los clientes y las comunidades en los aspectos medioambientales; 9) el diseo segn los principios de la sostenibilidad; y 10) las asociaciones para el desarrollo sostenible.

1.2 Indicadores del turismo sostenible: Los responsables de la toma de decisiones en el sector turstico necesitan conocer los nexos entre el turismo y los factores ambientales, sociales y econmicos. Para ello, los indicadores de sostenibilidad en el desarrollo turstico constituyen instrumentos prcticos para la ordenacin, seguimiento y control del desarrollo turstico, al proporcionar informacin adecuada y fiable de las condiciones ambientales, econmicas y sociales del turismo.

Los indicadores evalan la informacin con la que las instancias decisorias pueden reducir las probabilidades de adoptar decisiones inadecuadas. En primer lugar, se necesita conocer lo que hay que evaluar. Despus hay que reducir la amplia gama de informacin potencial a una serie de medidas tiles y significativas de los factores importantes para los responsables de la adopcin de las decisiones.

La relevancia de los indicadores para las instancias decisorias en la gestin turstica depender de las caractersticas de los destinos y de la importancia de estas caractersticas para los turistas. Si el objetivo principal de un destino es el de preservar el entorno natural para que se pueda continuar disfrutando de l, los indicadores clave deberan ser los que evalen la dimensin de las zonas protegidas, o la prdida de los elementos que son objeto de proteccin, como las especies y los ecosistemas. Si se tratara de reducir el riesgo de degradacin de entornos utilizados por los turistas, como las playas o las atracciones artificiales, los indicadores clave deben estar relacionados con los niveles de uso o de impacto sobre los valores biolgicos o culturales crticos para el inters de la zona, o con las tendencias del mercado indicativas del grado de inters del pblico por esa zona. Por consiguiente, para determinar la sostenibilidad de una zona, los indicadores servirn para ayudar a los gestores a comprender los vnculos entre las actividades relacionadas con el turismo y el mantenimiento del entorno en que se desenvuelven.

La mayor parte de los indicadores son evaluaciones cuantitativas; sin embargo, los indicadores de sostenibilidad no son siempre cuantificables, y pueden ser relativos o subjetivos. Esta limitacin no supone ninguna prdida de su utilidad como informacin para la gestin en la promocin del turismo sostenible.

La Organizacin Mundial del Turismo propuso en 1997 una lista de indicadores clave, que considera tiles para la adopcin de decisiones por parte de los gestores y administradores del sector turstico:

a) Proteccin del sitio, que se mide por la categora de la proteccin del lugar segn el ndice de la Unin Mundial para la Naturaleza, UICN.

b) Presin sobre el sitio, que se mide por el nmero de turistas que lo visitan al ao, o en el mes de mxima afluencia.

c) Intensidad de uso, medida por la densidad o nmero de personas por hectrea en temporada alta.

d) Impacto social, evaluando la ratio entre turistas y residentes, en temporada alta y el resto de tiempo.

e) Control del desarrollo, definido por la existencia de procedimientos de revisin ambiental o controles formales del desarrollo del lugar y las densidades de uso.

f) Capacidad infraestructural del sitio, medido mediante lmites estructurales del suministro de agua, o la gestin de residuos, como el porcentaje de aguas residuales que reciben tratamiento.

g) Proceso de planificacin, medido a travs de la existencia de un plan para la regin del destino turstico, en el que se incluyan los componentes tursticos.

h) Ecosistemas crticos, evaluado segn el nmero de especies en peligro de extincin o en estado vulnerable.

 i) Satisfaccin del turista, obtenido mediante encuestas.

 j) Satisfaccin de la poblacin local, igualmente medido a travs de encuestas.

k) Contribucin del turismo a la economa local, utilizando como medida la proporcin de la actividad econmica local generada nicamente por el turismo.

Adems, la Organizacin Mundial del Turismo recomend en 1997 la adopcin de tres ndices compuestos, integrados por variables especficas del sitio. En primer lugar, la capacidad de carga, entendida como una medida de alarma temprana, compuesta por factores clave que afectan a la capacidad del sitio para soportar diferentes niveles de turismo. En segundo lugar, la presin sobre el sitio, una medida compuesta por los niveles de impacto que el turismo y otras presiones acumulativas del sector ejercen sobre el sitio, y sus atributos naturales y culturales. Finalmente, la atraccin, que se refiere a la evaluacin cuantitativa de los atributos del sitio que lo hacen atractivo para el turismo y que pueden variar con el tiempo.

Esta lista de indicadores clave ha sido desarrollada por la Organizacin en los aos 1999 y 2000, clasificndolos atendiendo a su utilidad para la toma de decisiones o el mbito sobre el cual son estimados y utilizados. De esta forma, se puede distinguir seis tipos bsicos de indicadores:

a) Indicadores de alerta temprana, como la extincin de especies.

b) Indicadores de estrs en el sistema, como el ndice de criminalidad.

c) Indicadores del estado actual de la industria, como la tasa de ocupacin de los establecimientos alojativos o el grado de satisfaccin de los turistas.

d) Indicadores de los impactos de la industria turstica.

e) Indicadores del esfuerzo de gestin, como los costes de limpieza o reparaciones.

 f) Indicadores de los efectos de la gestin, como la variacin en los niveles de contaminacin o el nmero de turistas que vuelven.

En trminos generales, todas las categoras de indicadores son igualmente valiosas para el proceso de implantacin de un turismo sostenible, pero los indicadores preventivos tempranos son mucho ms valiosos para los gestores del turismo, al permitir emprender acciones mucho antes de que puedan producirse serios problemas de sostenibilidad.

Para que puedan ser aplicables en la prctica, es fundamental que los indicadores cuenten con un sistema de medicin, para lo que resulta clave encontrar la medida adecuada que permita la obtencin, el mantenimiento y el procesamiento de los datos, en condiciones tcnicas y econmicas viables.

Los indicadores de sostenibilidad son instrumentos tiles cuando se asocian con otros instrumentos y enfoques para la gestin sostenible del turismo. Los gestores necesitan tener un claro conocimiento de los elementos que hacen que un destino tenga xito, que atraiga a los turistas. Los indicadores de turismo sostenible permiten, con respecto a estos elementos esenciales, identificar, evaluar y hacer el seguimiento de los cambios claves y de los riesgos potenciales a que se encuentran expuestos. Anlogamente, los valores de la comunidad receptora son considerados como el marco en el que opera el turismo.

El uso de indicadores vlidos y fiables es fundamental tanto para las mediciones de los valores ambientales del destino turstico como para la determinacin de las presiones ambientales y de las respuestas a los cambios de las actividades tursticas. Los indicadores, sin embargo, son solamente uno de los elementos bsicos necesarios para la gestin del turismo sostenible. Otros elementos bsicos, segn la Organizacin Mundial del Turismo, son:

a) Un sistema de planificacin y gestin, como instrumentos para utilizar la informacin de los indicadores e incorporarla a las decisiones futuras, integrados con otros mbitos y sectores econmicos, con los que la actividad turstica comparte el medio ambiente.

b) La evaluacin y seguimiento de los indicadores, y la presentacin de los datos de una forma til para los gestores del turismo, a fin de que puedan adoptar a tiempo las decisiones correctoras pertinentes y evitar resultados indeseados, lo que requiere contar de manera continua con los conocimientos y el equipo necesarios.

c) Los estndares, como elementos de referencia para la evaluacin de los indicadores, que pueden ser especialmente necesarios para las actividades tursticas susceptibles de ejercer una gran presin sobre el medio ambiente.

d) Los sistemas de informacin, que permitan obtener datos para analizar o prever los impactos ambientales que ocasionan determinados sectores econmicos, como el turismo, y la eficacia de las medidas adoptadas para evitar efectos indeseables. Al propio tiempo, los sistemas son tiles para mostrar los efectos en la mejora de la gestin y para informar al pblico de los resultados de los esfuerzos realizados.

1.3 Capacidad de carga turstica: El concepto de capacidad de carga sugiere una aproximacin al desarrollo turstico que permita un crecimiento dentro de unos lmites aceptables. De manera ms especfica, Mathieson y Wall sealan que la capacidad de carga turstica hace referencia al nmero mximo de personas que puede utilizar una zona sin una alteracin inaceptable del entorno fsico y sin un declive inaceptable en la calidad de la experiencia obtenida por los visitantes.

En trminos generales, se supone que existe un nmero mximo de turistas a partir del cual es probable que se afecte a todos los aspectos del desarrollo turstico. Si se superan los lmites ambientales, se reducir el flujo de turistas al reducirse el atractivo del destino o aparecer problemas secundarios, como riesgos para la salud; si se superan los lmites sociales y culturales, se generar resentimiento y hostilidad hacia los turistas por parte de la poblacin residente; si se superan los lmites econmicos, provocar dficit en servicios e infraestructuras y una reasignacin de recursos no deseada; y, por ltimo, si se superan los lmites de capacidad de turistas, afectar a los niveles de satisfaccin de los visitantes y les inducir a buscar otros destinos.

En la estimacin de la capacidad de carga turstica de una zona es crucial la consideracin de la presencia turstica, en contraposicin al nmero de turistas. En tal sentido, adems del nmero de llegadas de turistas, tambin hay que considerar la estancia media, las caractersticas de los turistas y de los residentes, la concentracin geogrfica de los turistas, el grado de estacionalidad, los tipos de actividad turstica, la accesibilidad de determinadas zonas y el nivel de uso de las infraestructuras y su capacidad.

Aunque constituye un concepto claro y fcilmente entendible, la capacidad de carga turstica es un instrumento controvertido y difcil de calcular. De entre los diferentes criterios que se han propuesto para estimar la capacidad de carga turstica de una determinada zona, el ms utilizado es el que parte de la elaboracin de un sistema de indicadores a travs de los cuales se pueda evaluar el nivel de desarrollo sostenible del turismo en la zona. A partir de dicho sistema, habra que establecer unos valores mximos permisibles para cada uno de ellos, de forma que la capacidad de carga mxima permisible vendra determinada por aquella presencia turstica a partir de la cual se superan uno o varios de los indicadores que integran el sistema diseado.

A pesar de los problemas asociados a la conversin de la definicin terica de la capacidad de carga turstica en un instrumento operativo y fcilmente evaluable, se est consolidando en la planificacin sectorial y en los instrumentos de ordenacin territorial la tendencia a establecer lmites o restricciones al crecimiento, generalmente con objeto de prevenir los impactos sociales y ambientales negativos, o de evitar un excesivo desequilibrio entre la oferta y la demanda, que pueda tener un impacto negativo sobre el conjunto de la economa.

Otra caracterstica relevante del concepto de capacidad de carga es su condicin de concepto dinmico, de forma que la capacidad de carga turstica de una determinada zona puede variar en el tiempo. Por ejemplo, los niveles de tolerancia sociocultural al desarrollo turstico cambian conforme los residentes se van acostumbrando progresivamente a los valores y actitudes de los turistas que visitan su zona.

2. Situacin.

2.1 Canarias y la economa del turismo: Durante el ao 2000 visitaron Canarias unos 12 millones de turistas, 9.975.977 procedentes del extranjero y en torno a 2.066.363 del territorio peninsular, considerando en este ltimo caso los datos de 1999. La importancia de estas cifras viene reflejada por el hecho de que supone casi el 20% de los extranjeros que visitan Espaa.

El gasto medio por turista y da, en origen y destino, ascendi en el ao 2001, segn el Instituto Canarios de Estadstica (ISTAC), a 99,96 euros, de los que en Canarias se gastaron 37,02 euros, lo que representa nicamente el 37% del gasto medio diario total. Dado que la estancia media se estima en 11 das, los turistas generaran anualmente un total de ingresos directos para Canarias superior a los 4.887 millones de euros. Pero sera preciso elaborar la cuenta satlite del turismo para analizar y evaluar adecuadamente la repercusin del turismo en la economa canaria, y su evolucin en el tiempo.

En cualquier caso, no hay duda de que el sector turstico es actualmente el motor de la economa canaria. Adems de los numerosos puestos de trabajo que genera y de su cuantiosa contribucin directa al Producto Interior Bruto de las islas —en torno al 12%, incluyendo nicamente la hostelera y restauracin—, tiene tambin importantes efectos indirectos sobre el resto de los sectores econmicos, que se benefician de la demanda generada por los turistas y por la propia actividad. En tal sentido, se estima que los efectos directos e indirectos del sector suponen el 30% del PIB canario, al que habra que aadir los significativos efectos inducidos, procedentes del gasto en Canarias de las rentas salariales y beneficios empresariales procedentes del turismo.

La estructura empresarial del sector turstico canario viene caracterizada por una gran atomizacin, al estar integrada por numerosas empresas de pequeo y mediano tamao. Las empresas de restauracin y de ocio son, en su prctica totalidad, pequeas empresas; sin embargo, en las actividades hoteleras la dimensin empresarial crece, de forma que el 33% tiene entre 20 y 500 asalariados, constituyndose en la nica actividad turstica en la que juega un papel importante la mediana empresa. Algo menor es la dimensin de las empresas extrahoteleras, ya que solo un 26% de las mismas poseen ms de 10 asalariados.

La estructura de la propiedad turstica presenta igualmente un notable grado de atomizacin, especialmente en el sector del alojamiento extrahotelero, en el que durante aos se ha concentrado buena parte del esfuerzo de los pequeos ahorradores canarios. Las ventajas econmicas del sistema comportan, sin embargo, una dificultad aadida a la gestin de los establecimientos, a su mantenimiento y renovacin, razn por la que la Ley de Ordenacin del Turismo de Canarias impuso, desde 1995, la unidad de explotacin que, sin embargo, ha sido y sigue siendo difcil de cumplir.

La posicin de liderazgo del sector turstico canario, tanto a nivel internacional como estatal, ha estado basada en las caractersticas naturales del archipilago, destacando el clima, las playas, el paisaje, las caractersticas geomorfolgicas y la diversidad biolgica. Es precisamente esta riqueza natural la que determina las peculiaridades del desarrollo turstico que ha experimentado cada isla. Las tradiciones y las caractersticas socioculturales de las islas constituyen otro atractivo que ha motivado este desarrollo.

En trminos generales, la oferta se encuentra poco diversificada, siendo el sol y playa el producto turstico vacacional lder en la oferta turstica canaria. Junto a l, se viene desarrollando en los ltimos aos una oferta turstica alternativa especializada en el turismo de congresos y ciudad, turismo rural, turismo de golf, turismo de salud, turismo de cruceros y turismo nutico, entre otros.

2.2 Niveles de presin.

2.2.1 Presin turstica en Canarias: Considerando la estancia media de 11 das, diariamente habra en Canarias un total de 363.000 turistas, incluidos los procedentes del territorio peninsular. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que la estancia hotelera media ha descendido un 13% en los ltimos 9 aos, desde 9,3 das en 1992 a 8,1 en 2000, conforma a los datos del ISTAC.

El crecimiento del nmero de turistas extranjeros que entraron en Canarias entre 1996 y 2000 ha sido de un 25%, lo que significa un crecimiento medio anual del 5%, superior al de los viajes internacionales en todo el mundo. Por nacionalidades, destaca el crecimiento experimentado en el nmero de visitas realizadas por los irlandeses (un 158%), holandeses, suecos y britnicos (45 a 55%), y daneses y noruegos (33 a 34%). En cuanto a las prdidas de mercado, destacan los franceses, con una reduccin del 34% en el nmero de visitas realizadas al ao, los rusos y austriacos (20 y 27%) y los italianos (9%).

En trminos globales, la demanda, contabilizada como nmero de visitantes llegados, parece haberse estabilizado entre los aos 1999 a 2001, y apuntar una ligeran tendencia a la baja durante 2002.

2.2.2 Presin turstica por islas: Las islas que recibieron un mayor nmero de turistas durante el ao 2000 fueron Tenerife con 3.675.206 turistas extranjeros, Gran Canaria con 3.109.066, Lanzarote con 1.750.507, Fuerteventura con 1.305.874 y La Palma con 135.324. Considerando la antes citada estancia media, el nmero de turistas extranjeros diarios puede calcularse en 110.759 en Tenerife, 93.698 en Gran Canaria, 52.755 en Lanzarote, 39.355 en Fuerteventura y 4.078 en La Palma.

Las islas que experimentaron un mayor crecimiento en el nmero de turistas entre 1996 y 2000, fueron Fuerteventura, con un 43%, y Lanzarote, con un 23%, seguidas por Gran Canaria (19%), Tenerife (13%) y La Palma (13%).

En la prctica totalidad de las islas, el mayor descenso se produjo en la llegada de turistas franceses, mientras que en Lanzarote, fueron los mercados de Irlanda y Holanda los que han incrementado el nmero de visitantes a la isla, disminuyendo los turistas italianos. En Fuerteventura, el crecimiento en el nmero de visitantes ha sido mayor desde Dinamarca y Noruega, y los descensos se han producido desde Austria e Italia. En Gran Canaria, aumentaron los visitantes de Irlanda y el Reino Unido, reducindose los de la Federacin Rusa y Francia. En Tenerife, el mayor crecimiento en llegadas tuvo su origen en Suecia y Holanda y el mayor descenso, en Austria, siempre adems de Francia. Finalmente, en La Palma destaca el crecimiento de las visitas de holandeses y alemanes, y la reduccin de los suizos.

2.3 Intensidad de uso: La intensidad de uso turstico es mayor en Gran Canaria, con unos 74 turistas por kilmetro cuadrado y da. Tenerife y Lanzarote, arrojan 70 turistas por kilmetro cuadrado y da, 24 Fuerteventura y 7 La Palma.

Desde el punto de vista de la oferta, de acuerdo con los datos del ISTAC en el ao 2000, haba 354.435 plazas alojativas con autorizacin de apertura, que ofrecen los 2.609 establecimientos hoteleros y extrahoteleros que operan en las islas, segn datos del ISTAC para el 2000. Los hoteles representan casi el 19% de los establecimientos y el 35% de las plazas alojativas del archipilago, mientras que los complejos extrahoteleros suponen el 81% de los establecimientos y el 65% de las plazas. A los establecimientos citados habran de sumarse los que se encuentran en trmite de apertura o en funcionamiento que, de acuerdo con los datos de la Consejera de Turismo y Transportes incluidos el prembulo del Decreto 126/2001, supondran unas 99.595 plazas de alojamiento.

Por islas, la mayor oferta se encontraba en Gran Canaria, con 141.789 plazas, equivalentes al 40% del archipilago, distribuida en un 75% extrahoteleras y un 25% hoteleras, y concentrada en los municipios de San Bartolom de Tirajana (100.690 plazas) y Mogn (31.932 plazas). Le segua Tenerife, con 117.489 plazas, que representan el 33,1% de la oferta canaria, con un 48% de extrahoteleras y un 52% de hoteleras, distribuidas entre Adeje (39.155 plazas), Arona (38.378 plazas), Puerto de la Cruz (22.816 plazas) y Santiago del Teide (4.838 plazas). Lanzarote albergaba un 13,2% de la oferta, con 46.895 plazas, un 73% extrahoteleras y un 27% hoteleras, localizadas entre Tas (25.964), Teguise (11.643) y Yaiza (7.268). En Fuerteventura se situaban 33.878 plazas, el 9,6% de la oferta canaria, con un 71% de extrahotelera y un 29% de hotelera, distribuida entre Pjara (16.080 plazas), La Oliva (10.049 plazas) y Antigua (7.195 plazas). Con unos porcentajes de la oferta total que oscilan entre el 0,3% y el 2,2%, se situaban las islas de La Palma, con 7.737 plazas concentradas en Brea Baja y Los Llanos de Aridane, La Gomera con 5.654 plazas entre Valle Gran Rey y San Sebastin, y El Hierro, con 993 plazas.

Debe considerarse que el 58,4% de esta planta alojativa tienen una antigedad superior a los 25 aos, con un escaso ndice de renovacin en profundidad, y con la dedicacin de una parte de la oferta extrahotelera ms antigua a oferta residencial de baja calidad, que produce notables distorsiones en la calidad de la oferta turstica y el mantenimiento de las instalaciones de los establecimientos afectados, generando conflictos de compatibilidad entre ambos usos. El mismo proceso se ha producido en determinados centros comerciales de las reas tursticas centrales, con igual resultado negativo en la calidad e imagen de los servicios prestados.

La intensidad de uso turstico del archipilago puede medirse en trminos del nmero de plazas alojativas por kilmetro cuadrado. En tal sentido, en Canarias existe un total de 61 plazas alojativas por kilmetro cuadrado. Por islas, destaca la mayor densidad de plazas alojativas por kilmetro cuadrado existente en Gran Canaria, con unas 91, seguida por Tenerife con 58, Lanzarote con 55 y Fuerteventura con 20. En La Palma la densidad es de 11 plazas/km2, parecida a La Gomera, con 15, y El Hierro con 4.

Sin embargo, y a la hora de considerar la presin territorial del turismo, debe tenerse en cuenta que el alojamiento turstico, en la prctica totalidad de las islas, se localiza en mbitos notablemente acotados, y presenta un grado de concentracin, urbanizacin y eficiencia en el uso del suelo muy superiores al de las actividades residenciales e industriales, sin perjuicio del uso del territorio que los visitantes realizan en sus desplazamientos por el interior de las islas, particularmente intenso en islas como Lanzarote, o entre islas, especialmente entre Tenerife y La Gomera y entre Fuerteventura y Lanzarote, as como del efecto inductor sobre otros sectores de la actividad, como los antes citados, con otros comportamientos respecto al consumo de suelo.

2.4 Impacto social: El impacto social del desarrollo turstico en un determinado destino, puede evaluarse, de un lado, por el nmero de turistas en comparacin con el nmero de residentes y, del otro, por la poblacin inmigrante atrada por el desarrollo econmico, en general, y turstico, en particular.

Los datos para toda Canarias indican que el nmero de turistas extranjeros existentes en un da en Canarias representa en torno al 18% de la poblacin de derecho. Por islas, el porcentaje de turistas con respecto a la poblacin de derecho es superior a la media del archipilago en Fuerteventura, con un espectacular 80%, y Lanzarote con un 62%, seguidas por Tenerife con el 16%, Gran Canaria con el 13% y La Palma con el 5%.

El crecimiento de la poblacin canaria, en los ltimos aos, descansa prcticamente en la inmigracin, al haber diminuido notablemente la natalidad, al punto que de los 65.000 nuevos residentes del archipilago durante el ao 2000, solo 18.250, un 28%, fueron por nacimiento, correspondiendo el resto a inmigracin. Por tanto, la inmigracin nutri la mayor parte del crecimiento producido entre 1991 y 2001, ms de 19%, el triple que el incremento estatal del 6%. El ritmo se ha ido acelerando en los ltimos aos, de forma que el crecimiento medio anual, que fue de un 1,29% entre 1986 y 2001, se elev a un 3,72% entre 2000 y 2001.

Este crecimiento se encuentra directamente vinculado al aumento de la planta alojativa turstica. Es por ello que, mientras la poblacin de algunas islas se estanca, la de Fuerteventura y Lanzarote aumenta a velocidad progresivamente mayor que el conjunto del archipilago, de forma que entre 1991 y 2001 crecieron un 79% y un 60%, superiores 4 y 3 veces, respectivamente, a la tasa media de crecimiento del archipilago en el perodo. Trasladado al mbito municipal, los crecimientos producidos en la dcada sealada en los diez municipios canarios que ms crecieron, con la excepcin de San Bartolom de Lanzarote, corresponden a municipios tursticos, oscilando entre el 179,1% de Pjara y el 64,8% de Mogn; en medio estn Antigua (146,6%), Yaiza (137,7%), Adeje (125,2%), La Oliva (117,3%), Tas (91,1%), Arona (90,4%) y San Bartolom de Tirajana (67%).

Este ritmo origina un significativo impacto en sociedades de dimensiones reducidas, como las de las dos islas orientales, en las que casi la cuarta parte de la poblacin de 1996 haba nacido fuera del archipilago, proporcin que se ha incrementado en los ltimos aos, en paralelo a la expansin turstica experimentada por ambas islas, al punto que se estima que la poblacin autctona majorera constituye actualmente una minora dentro de la propia isla. El ritmo de crecimiento demogrfico ha provocado graves dficit en la infraestructura de ambas islas, especialmente en los servicios escolares y sanitarios.

2.5 Grado de satisfaccin del turista.

2.5.1 Turistas repetidores: Segn los resultados de la Encuesta sobre el Gasto Turstico, realizada en 1999 por el ISTAC, la mitad de los turistas que haban venido con anterioridad en los ltimos cinco aos consideraban que el aspecto que ms haba mejorado haba sido el de las carreteras, mientras que un tercio crea que era el medio ambiente, y alrededor de la cuarta parte de los turistas repetidores consideraba que haba mejorado la calidad de los establecimientos alojativos, el transporte pblico y la calidad de la comida. Slo una quinta parte apreciaba mejoras en el trato recibido, la oferta de ocio y la seguridad ciudadana, mientras que apenas un 7% consideraba que haban mejorado los precios.

Estos datos plantean la necesidad de realizar actuaciones que mejoren los diferentes componentes de la oferta turstica actual, dado que la mayora de nuestros visitantes aprecian como notablemente escaso el esfuerzo de mejora que se est realizando en Canarias. Una comparacin de los resultados de las encuestas realizadas en 1999 y 1998, revela que los aspectos que han experimentado una reduccin en el nivel de satisfaccin de los turistas son la calidad del establecimiento alojativo, el transporte pblico, la oferta de ocio, el trato recibido, los precios y la seguridad ciudadana.

En todas y cada una de las islas, los aspectos que los turistas consideran que menos han mejorado son los precios y la seguridad ciudadana, y los que ms, las carreteras, mientras que en Lanzarote, Gran Canaria y Fuerteventura aprecian, aunque en minora, mejoras en el medio ambiente. En Fuerteventura y Tenerife, aprecian tambin mejoras en la calidad de los establecimientos alojativos; y en La Palma, en el transporte pblico.

2.5.2 Turistas que visitan las islas por primera vez: La calidad del establecimiento alojativo es evaluada positivamente por el 75% de los encuestados, aunque un 6% la valora negativamente. La calidad de la comida, as como el transporte pblico, recibieron una calificacin positiva nicamente del 9 y 7%, respectivamente, y negativa del 65 y 64%. Las carreteras fueron evaluadas positivamente por un 11% de los encuestados, y negativamente por el 56%.

Con relacin al ocio, principal oferta turstica que puede tener un destino, junto con la alojativa, y a travs de la cual se podra incrementar el gasto en el destino realizado por los turistas que lo visitan, los datos de la encuesta sealan que solo el 15% la valoran favorablemente, mientras que negativamente lo hacen casi el 60%. Tambin el medio ambiente es evaluado mayoritariamente en forma negativa por un 54% de los encuestados, y positivamente por el 20%.

Con referencia al trato recibido, solo el 7% lo califican positivamente, frente al 74% que lo califica negativamente. Los precios tambin son evaluados desfavorablemente por el 47% y favorablemente por el 10%. Finalmente, la seguridad ciudadana, uno de los aspectos ms considerados por los turistas en la eleccin de un destino turstico, cuenta con una mayora de opiniones negativas, que representan un 66%, frente al 6% que la califican favorablemente.

2.5.3 Nivel de satisfaccin global: A pesar de los datos anteriores, el 92% de los turistas encuestados sealan su intencin de repetir visita a las islas, cifra algo superior al 88% obtenido en la encuesta realizada en 1998, y el 97% dicen en 1999 que recomendarn Canarias como destino turstico, frente al 94% que arrojaba la encuesta de 1998. Por islas, los visitantes de Lanzarote y Fuerteventura muestran una mejor predisposicin en ambas cuestiones, seguidos por los de Tenerife, Gran Canaria y La Palma.

Ello indica, y debe resaltarse, que los defectos apreciados no haban llegado a deteriorar el atractivo del destino turstico, probablemente porque los valores naturales, del clima y el paisaje, compensaban los errores de gestin cometidos. Pero no puede confiarse en que la tendencia se mantenga, y el estancamiento turstico a partir, precisamente, de 1999, acentuados en el 2002, debe constituir una seria advertencia a los gestores privados y pblicos de la oferta turstica canaria.

2.6 Grado de satisfaccin de la poblacin local: Para evaluar la satisfaccin de los canarios con relacin al modelo de desarrollo turstico actual del archipilago, resulta bsico analizar su opinin sobre el estado actual del medio ambiente, los problemas ambientales, la limitacin del nmero de turistas y el freno a las construcciones tursticas en Canarias, contenidos en los resultados de la Encuesta Medio Ambiente y Turismo realizada por la Presidencia del Gobierno durante el mes de enero de 2001.

En trminos generales, en torno al 41% de los residentes canarios evala positivamente el estado del medio ambiente, frente al 54% que lo califica negativamente. Comparando los resultados obtenidos por islas, la encuesta refleja que los residentes en las islas orientales valoran peor el estado del medio ambiente, con un 35% favorable frente al 59% negativo. En las islas occidentales, el 46% valora favorablemente el estado del medio ambiente, frente a un 49% que lo hace negativamente.

Segn los canarios, el principal problema del medio ambiente en Canarias lo constituyen los vertidos incontrolados de residuos, seguido por la contaminacin en general, el exceso de construcciones, el exceso de coches, la deforestacin y los incendios forestales, seguidos por la falta de educacin ambiental, la escasez de agua, la contaminacin de la costa, la poltica ambiental y la contaminacin industrial. Estos resultados se mantienen cuando se presentan por islas orientales y occidentales, si bien en las islas orientales la preocupacin parece ser mayor por los residuos, la contaminacin en general, las excesivas construcciones, la falta de educacin ambiental, la carencia de agua y la poltica ambiental. Por el contrario, la preocupacin aumenta entre los residentes de las islas occidentes con respecto al exceso de coches, la deforestacin y los incendios, y la contaminacin industrial.

Con respecto a la limitacin del nmero de turistas que visitan el archipilago, un 46% de los canarios opinan que no debe aumentar el nmero de turistas que actualmente visitan las islas, el 16% cree que no solo no debe aumentar, sino que tienen que reducirse el nmero actual de visitantes, y solo el 32% opina que debera aumentar. Por islas, la encuesta revela que la opinin favorable a la congelacin o reduccin del nmero de turistas es mayor en las islas occidentales que en las orientales.

En cuanto a la limitacin de las construcciones tursticas en Canarias, el 46% de los canarios cree que constituye un problema inmediato y urgente, el 22% considera que se trata de un problema que podra aparecer en el futuro, y tan slo el 25% considera que no es un problema. Por islas, los residentes en las islas orientales muestran una actitud de mayor preocupacin, considerando, en un 49% que se trata de un problema inmediato y urgente, frente al 43% de los residentes en las islas occidentales.

2.7 Planificacin turstica y planeamiento territorial: Como se indic anteriormente, uno de los indicadores bsicos del turismo sostenible recomendados por la Organizacin Mundial del Turismo es la existencia de planificacin en el destino turstico. En tal sentido, la Organizacin Mundial del Turismo considera imprescindible que antes de programar actuaciones, se cuente con un plan turstico que defina un modelo sostenible y competitivo de desarrollo. Dicho modelo de desarrollo turstico se plasmara posteriormente en el territorio, a travs del planeamiento territorial y urbanstico.

El proceso de planificacin turstica, requerido como instrumento de evaluacin del nivel de sostenibilidad e identificacin de las actuaciones estratgicas que pueden mejorarlo, se est desarrollando en Canarias a travs del proyecto de Plan Estratgico sobre el Turismo. El origen de este proyecto est asociado a la reconocida importancia del sector turstico en Canarias, as como a los continuos, complejos e importantes cambios y tendencias en el sector turstico internacional y nacional, que justificaban suficientemente la puesta en marcha de un proceso de planificacin que permita orientar y ordenar adecuadamente este sector estratgico.

Ello es particularmente relevante si consideramos que, en trminos generales, el desarrollo turstico experimentado en el archipilago no ha contado con una previa y adecuada planificacin, lo que ha conducido ocasionalmente a situaciones de masificacin de la oferta turstica, con importantes efectos negativos sobre la calidad del turismo canario, los recursos naturales y los aspectos socioculturales de las islas.

El crecimiento econmico insular se ha basado en el aumento continuo de la oferta turstica para atender una demanda exterior creciente. Esta oferta ha estado estrechamente vinculada al sector de la construccin y al mercado de suelo, y ha provocado una especializacin en actividades de bajo precio, que necesitan de una oferta amplia para poder garantizar el retorno de la inversin. Sin referencias globales a nivel de la mayora de las islas ni del archipilago en su conjunto, ha sido el planeamiento urbanstico, generalmente desde una ptica netamente desarrollista, el que ha determinado el proceso de clasificacin del suelo turstico, hasta llegar a una capacidad que se estima en unas 850.000 plazas adicionales sobre las legales existentes, oferta irrealizable, pero que provocara un crecimiento disperso y con una mayor afeccin sobre el territorio, las infraestructuras y los servicios. No debe olvidarse, sin embargo, que tan temprano como en 1991, Planes como el Insular de Ordenacin de Lanzarote, plantearon en forma clara y decidida la necesidad de una visin integrada del territorio turstico, y una limitacin del crecimiento, y fueron el germen que permiti que, posteriormente, la Ley de Ordenacin del Territorio estableciese un rgimen especial para el suelo urbanizable turstico, cuya sectorizacin y puesta en mercado habr de responder, entre otras, a razones de pura oportunidad y conveniencia.

Por otra parte, la oferta turstica ha venido respondiendo a los incrementos de la demanda exterior, pero con retraso, ya que un importante volumen de iniciativas, impulsada por su propia lgica inmobiliaria, se materializa cuando ya ha terminado la fase de incremento de la demanda, lo que origina el carcter extremo de los ciclos de la economa canaria, con fases depresivas en 1970-73, 1979-82 y 1988-91, que dejaron huella en la realidad econmica y social, en forma de paro, quiebras empresariales, obras paralizadas, infraestructuras en desuso y rupturas de la habitabilidad insular. Conforme ha ido aumentando la dimensin de nuestro sector turstico, especialmente en los ltimos cuatro aos, y la intervencin pblica en el sector a travs de la reserva de Inversiones de Canarias, se ha incrementado tambin la percepcin del temor por las repercusiones de una eventual crisis sectorial en la economa y la vida de las islas, toda vez que el turismo es, directa e indirectamente, el sector en el que se apoya la estructura productiva.

En todo este proceso, debe considerarse tambin que en determinadas zonas tursticas insulares se ha producido un deterioro apreciable de las condiciones ambientales, sociales y de seguridad ciudadana, sin que las administraciones competentes hayan intervenido en el espacio turstico con los medios necesarios para paliar dichas situaciones. En otras, el rpido crecimiento de la actividad turstica en los ltimos aos, ha producido demandas de viviendas, infraestructuras, dotaciones y servicios para la nueva poblacin turstica y especialmente para la trabajadora ligada a dichos desarrollos, difcil de afrontar por la sociedad canaria.

El estado de la situacin, el momento concreto en que nos encontramos, reclaman con mayor urgencia, si cabe, la necesidad de una planificacin del sector y, sobre esa base, la ordenacin del territorio turstico sobre parmetros de sostenibilidad, competitividad y duracin.

III. Descripcin y justificacin

1. Vigencia y contenido.

El limitado conocimiento de que se dispone an sobre el sector, el hecho de encontrarse en proceso de formulacin de un Plan Estratgico, y de regulacin actualizada de los establecimientos destinados al alojamiento turstico, al tiempo que la propia dinmica de la oferta y la demanda tursticas, hacen que las presentes Directivas deban considerar su plazo mximo de vigencia como un elemento relevante, no resultando aconsejable remitir al plazo de vigencia mxima de diez aos, habitual en este tipo de instrumentos de ordenacin, sino reducir a la mitad dicho perodo a fin de que, sin perjuicio de la capacidad de la Administracin para proceder a la revisin antes de ese plazo, en cuanto se produzca cualquier modificacin legislativa sustantiva o en el momento en que se alteren las circunstancias que sustentan las Directrices, se fije la ineludible obligacin de proceder a la revisin del documento como mximo en dicho quinquenio si no se hubiera acometido antes por cualquiera de los otros motivos.

Por otra parte, conviene igualmente sealar que no pretende el presente documento trascender de su dimensin de instrumento de ordenacin, al amparo del carcter legal de su aprobacin definitiva. En este sentido, se entiende que dicho carcter lo reafirma como instrumento bsico de gobierno del territorio en lo que se refiere al desarrollo de las actividades tursticas, pero se desea dejar expresa mencin del hecho de que no se pretende modificar implcitamente ninguna disposicin legal vigente a travs de la propia normativa de las Directrices. Es cierto que, para viabilizar algunos de los objetivos que persigue el documento, se hace necesario modificar alguna de las determinaciones de la actual legislacin, tal como se seala en el apartado 6.1 de la presente memoria, dedicado a los instrumentos normativos, pero se pretende hacer en forma expresa, mediante la modificacin de dichos textos legales a travs de las disposiciones adicionales de la Ley a la que se anexarn las presentes Directrices.

En cuanto al contenido del presente documento, se encuentra establecido en el artculo 5 del Decreto 127/2001, de 5 de junio, por el que se regulan las Directrices de Ordenacin, centrndose su documentacin prescriptiva en la normativa de aplicacin, directivas y recomendaciones dispositiva, al no considerar necesaria la representacin grfica de determinaciones prescriptivas, dado el nivel de determinaciones y la estructura de adoptada para el documento. Pero un instrumento de ordenacin como el presente, que pretende iniciar un complejo y costoso proceso sistemtico de rehabilitacin urbana de las zonas tursticas e impulsar vigorosamente el proceso de renovacin edificatoria que protagoniza la iniciativa privada, no puede quedar en su dimensin normativa. Un instrumento de ordenacin, para ser eficaz, ha de compensar las necesarias medidas negativas, en tanto que restrictivas o limitativas, con medidas de carcter positivo o proactivo, que fomenten determinadas actuaciones, acciones o actitudes. Por la misma razn, un instrumento eficaz, an en este nivel de ordenacin, no puede limitarse a remitir sus actuaciones a instrumentos de ordenacin insular o municipal, sino que est obligado a demostrar la viabilidad y correccin de sus determinaciones mediante la accin, a travs de programas y proyectos de actuacin. La materializacin de sus principales objetivos requerir de la paralela aprobacin de instrumentos de carcter econmico y social, con disposiciones de rango administrativo y legal, que debern integrar un programa poltico de apoyo e impulso a la ordenacin diseada, cuyo compromiso se formula en el ltimo captulo de las presentes normas.

2. Objetivos.

El sol y las playas han permitido a Canarias ofertar un destino sin estacionalidad; la proximidad ha permitido consolidar un destino para amplias masas de europeos; la iniciativa y el trabajo de los insulares, y el marco financiero y econmico, han permitido desarrollar una amplia oferta alojativa. Gracias a estos factores, el turismo ha impulsado la economa canaria hasta unas cotas de bienestar econmico y social sin paralelo en su historia. Pero el turismo es una actividad dinmica por esencia, con un alto nivel de competitividad, donde los destinos intentan conquistar su cuota de mercado sobre la base de ofertar productos ms atractivos para un conjunto amplio de clientes, cuyos gustos tambin van variando dinmicamente, de acuerdo con sus propias experiencias, con la evolucin cultural y el crecimiento econmico.

La solucin planteada, como se expres en la parte informativa de la presente memoria, pasa por encaminar decididamente los pasos hacia la sostenibilidad, entendida aqu como un modelo de desarrollo turstico diversificado, diferenciado, competitivo y sostenible, que cubra las necesidades actuales de los turistas y de la sociedad canaria, protegiendo y mejorando las perspectivas de futuro, y que proyecte una imagen de integracin de la gestin de todos los recursos, de modo que queden cubiertas las necesidades econmicas, sociales y estticas, manteniendo al mismo tiempo la identidad cultural, el paisaje, los procesos ecolgicos esenciales, la diversidad biolgica y los sistemas vivos.

Por todo ello, las presentes Directrices, de acuerdo con lo dispuesto en la Ley 7/1995, de 6 de abril, de Ordenacin del Turismo de Canarias, con los criterios, principios y fines generales sealados en el Texto Refundido de las Leyes de Ordenacin del Territorio y de Espacios Naturales de Canarias, con los objetivos que el mismo texto legal fija para las Directrices de Ordenacin, y con las determinaciones establecidas en las Directrices de Ordenacin General respecto del sector turstico y del presente instrumento de ordenacin, se proponen disear un marco territorial idneo para que pueda producirse el cambio en los modos de produccin y gestin de la oferta turstica hacia un modelo de desarrollo turstico ms duradero.

Son objetivos especficos de las Directrices el incremento de la rentabilidad de la actividad turstica, en trminos de aumento del gasto y del ingreso medio por estancia, en vez de al incremento del nmero de visitantes; el beneficio para la poblacin residente, impulsando las actividades con mayor generacin de empleo y vinculacin con las empresas locales; la diversificacin de la oferta, a travs de productos que permitan captar nuevos segmentos de mercado; la diferenciacin de la oferta, apoyando los elementos ms vinculados a los valores autctonos; la adaptacin y competitividad de la oferta actual, estableciendo mecanismos que permitan adecuar los establecimientos y los modelos de gestin y servicios ofertados a los requerimientos del mercado, la gestin integral del destino turstico que, impulsada por las administraciones y con la participacin de los agentes econmicos y sociales, tenga por objetivo final la satisfaccin del visitante; y la conservacin de los recursos naturales insulares, asumido como objetivo propio del sector.

3. Modelo.

3.1 El modelo general.

3.1.1 La planificacin del modelo: Pese a ser una de las primeras Comunidades Autnomas que legisl en materia de turismo, en Canarias no se ha profundizado todava suficientemente en el anlisis de su actividad econmica dominante, para un mejor conocimiento de la demanda, de los destinos competidores, de la evolucin que debe sufrir la propia oferta para captar nuevas demandas, para adaptarse a la demanda en movimiento, para conseguir una actividad que, sin incrementar la presin sobre el medio, produzca mayores beneficios econmicos y sociales, mayor nivel de empleo, mayor nivel de gasto y mejor distribuido. Y no se trata de alojamiento turstico, aunque tambin le afecte, porque hay cantidad suficiente, y es muy posible que bastante ms que suficiente; se trata del conjunto de elementos, alojativos y no alojativos, que definen el producto turstico canario.

Canarias ha venido realizando en los ltimos aos un importante esfuerzo de captacin de nuevos segmentos de mercado, pero el destino an precisa de una diversificacin de la oferta, al igual que un incremento en la diferenciacin respecto de los competidores, objetivos ambos que constituyen los principales retos a resolver desde el punto de vista de la competitividad turstica. En este sentido, el nuevo modelo turstico no puede limitarse a la regulacin de la oferta, sino que tiene que propiciar, a travs de la planificacin sectorial y la actuacin de los agentes y administraciones, por un lado, el comportamiento sostenible de los turistas, promocionando especialmente los atributos y compromisos de sostenibilidad del destino turstico canario y, de otra parte, potenciando las agrupaciones y alianzas estratgicas que permitan posicionar mejor a la oferta ante la demanda y los mercados, e incrementar la atencin de los segmentos con mejor comportamiento ambiental.

La planificacin estratgica aporta el enfoque necesario para dar respuesta eficaz a las necesidades definidas. Corresponde a la planificacin analizar las tendencias del mercado, evaluar las necesidades las necesidades y expectativas de la demanda actual, el posicionamiento de Canarias en los principales mercados, el desarrollo de los destinos competidores, las dinmicas internas de desarrollo del sector, las polticas de promocin y comercializacin aplicadas, el nivel de formacin y desarrollo de los recursos humanos de las islas, y la jerarquizacin de los puntos fuertes y dbiles de las islas.

Para que la planificacin turstica sea eficaz, necesita desarrollarse en los tres niveles. El autonmico, partiendo del archipilago como un destino nico, tal como establece la Ley de Ordenacin del Turismo de Canarias, pero que se diferencia y articula en las diferentes ofertas insulares, mbito en el que, como en la ordenacin del territorio, resulta necesaria y posible la concrecin del modelo a travs de la planificacin estratgica insular. Finalmente, al igual que el ciudadano percibe la accin territorial y urbanstica desde el mbito inmediato de su ciudad y su municipio, el turista identifica el destino turstico, bsicamente, a travs de su experiencia en el ncleo en que haya transcurrido su estancia y, por tanto, es la actuacin del municipio, en la conformacin y gestin del espacio turstico inmediato, la que en forma ms directa le afecta, razn que aconseja el desarrollo de la planificacin turstica tambin en este nivel.

En este sentido, el cambio de modelo propugnado no puede entenderse en ningn caso como la sustitucin de los principales recursos tursticos de Canarias, el sol y las playas, sino, en este sentido, desde un modelo basado en el crecimiento continuado y acelerado de la demanda como de la oferta, estrechamente vinculado al sector inmobiliario, hacia un modelo de crecimiento atemperado o limitado, y de creciente recualificacin. Este cambio est motivado bsicamente por las consideraciones ambientales, territoriales y sociales sealadas en los documentos de informacin y diagnstico que constituyen parte de la documentacin del avance de Planeamiento de estas Directrices y de las Directrices de Ordenacin General, pero tambin se apoya en la propia evolucin experimentada por la demanda en los ltimos aos.

3.1.2 El modelo territorial: Por otra parte, y en cuanto al contenido sustantivo de las presentes Directrices y, en particular, la concrecin del modelo perseguido, debe insistirse de nuevo en el carcter generalista propio de un documento del mbito y objetivos de las Directrices de Ordenacin, y del modelo general resultante como un sumatorio de sucesivas concreciones del planeamiento, tanto desde las diferentes Directrices de Ordenacin generales y sectoriales hasta los restantes instrumentos de planeamiento en los que va cristalizando paulatinamente la forma de implantacin de las actividades sobre el territorio. As lo entendi tambin el legislador cuando no encomienda a una Directrices determinadas la definicin del modelo territorial bsico de Canarias, sino a todas que establezcan (las estrategias de accin territorial para la definicin( de dicho modelo, de forma que cada una de las Directrices, desde sus diferentes mbitos funcionales de ordenacin, van fijando estrategias de accin a partir de las cuales va materializndose la definicin de dicho modelo.

En segundo lugar, desde la perspectiva reiteradamente mencionada de la bsqueda de un mayor grado de sostenibilidad para el desarrollo canario, y la concepcin del proceso hacia un desarrollo ms sostenible como un avance paulatino y sostenido durante un largo perodo de tiempo, no cabe que un documento de ordenacin que se proyecta en un perodo limitado de tiempo, de cinco aos en el presente caso, pretenda modelizar en una forma ni medianamente predeterminada, un proceso social complejo. Pero s establecer estrategias de accin, objetivos y criterios que permitan avanzar desde la situacin actual. El nico modelo perfectamente determinado y cristalizado es el que hay, es el actual modelo de implantacin turstica. Este modelo actual, esta realidad actual, no puede ni debe ser transformado repentina ni rpidamente; al contrario, es asumido y tiene que ser asumido como nuestra realidad de partida y no debe entenderse en ningn caso que el presente documento tiene por objeto declarar su agotamiento y sustitucin. En primer lugar, porque ya se ha definido como un sistema particularmente eficiente en el consumo de suelo; en segundo lugar porque, con las virtudes y los defectos que le son propios, ha permitido el desarrollo de una actividad capaz de superar positivamente las dificultades que se han ido produciendo en los ltimos cuarenta aos, hasta conformarse indiscutiblemente como el sector que ha permitido alcanzar los mayores niveles de bienestar social y econmico de toda la Historia de Canarias; en tercer lugar, porque solo partiendo de nuestra realidad actual, de nuestro modelo actual, en todos los sentidos, es posible avanzar para ir mejorando lenta y decididamente, ese mismo modelo. Ese, y no otro, es el modelo de las presentes Directrices.

La base de la ordenacin territorial del modelo propugnado, se apoya en la renovacin de la oferta existente y el incremento de la competitividad del destino, mediante el aumento y la diversificacin de los productos ofertados.

Para lograr este objetivo, dentro de la dimensin ordenadora de los recursos y el territorio que es propia de este documento, el modelo se construye a partir de los criterios desarrollados en las Directrices de Ordenacin General en cuanto al uso eficiente de los recursos, incluido el propio territorio, la preservacin de los suelos ambiental y econmicamente valiosos, la limitacin de la extensin territorial del suelo ocupado por las actividades productivas, la reutilizacin eficiente del suelo ya ocupado o transformado, y el incremento de la complejidad y calidad de los ncleos urbanos. En este sentido, el modelo pretende centrarse especialmente en la consolidacin de un entorno urbano y natural de calidad, adaptado al turismo, y cuya ordenacin y regulacin debe desarrollarse de forma integrada, dada la importancia estratgica del espacio turstico en las islas. La consolidacin del modelo habr de ser protagonizada por el sector privado y, por tanto, habr de contar con la participacin activa y convencida de los agentes econmicos y sociales implicados.

Los criterios que definen el modelo comienzan estableciendo su carcter limitado, basado en el freno a la extensin territorial, el crecimiento de la oferta condicionado al aumento del valor del destino y al objetivo de renovacin, as como a la disponibilidad de infraestructuras y servicios y a la capacidad insular de carga, la orientacin de la actividad turstica hacia el desarrollo social y econmico de Canarias y la mejora de la calidad de vida de su poblacin, el incremento de la sostenibilidad de los establecimientos tursticos y la profesionalizacin de la gestin turstica.

3.2 El modelo insular: Corresponde al Plan Insular de Ordenacin concretar el desarrollo del modelo en cada isla. Para ello, en primer lugar, debe definir las zonas tursticas insulares, que integren los mbitos del territorio en los que ya tiene lugar, o se considera que puede desarrollarse, la actividad turstica alojativa o de equipamiento complementario. Estas zonas constituirn, en cada isla, diferentes unidades territoriales, algunas de las cuales podrn contener reas del territorio destinadas a otros usos, como el residencial, que, por estar englobadas dentro de un mbito caracterizado por su uso turstico, las hagan parte integrante de la zona, y exijan un tratamiento especfico de las mismas, acorde con su vecindad o inmersin en el ncleo turstico.

Cuando el modelo de implantacin territorial de las actividades tursticas se encuentra definido por la legislacin especfica, como es el caso de las islas de La Gomera, La Palma y El Hierro, las determinaciones de las presentes Directrices han de entenderse complementarias de las establecidas en aqullas, sin que en ningn caso puedan entrar en contradiccin con las mismas.

Dentro de las zonas tursticas, el planeamiento tanto insular como general, deber atender tres tipos de reas identificadas por sus diferentes caractersticas y por el papel que les corresponde protagonizar en el modelo territorial bsico que el propio plan disee: las reas consolidadas, las reas aptas y las reas de reserva. No se pretende con ello establecer una zonificacin superpuesta a las clasificaciones y calificaciones del suelo, sino unos criterios de anlisis territorial para la ordenacin.

Las reas consolidadas integran a los ncleos tursticos propiamente dichos, incluyendo, en su caso, los mbitos destinados a otros usos que, como antes se seal, puedan estar inmersos en tales reas y deban ser contemplados en relacin con ellas. Estarn formadas, generalmente, por terrenos clasificados como urbanos o como urbanizables en ejecucin.

Para las reas aptas para el desarrollo de nuevas implantaciones de alojamiento o equipamiento turstico, constituidas por terrenos ya clasificados como urbanos o urbanizables por el planeamiento en vigor, se establece que la dedicacin prioritaria a destino turstico debera reservarse a los terrenos inmersos o contiguos con las reas consolidadas y, entre ellos, con aquellos que tengan un mayor grado de urbanizacin y reas singulares. Las reas de extensin son las reas aptas para el desarrollo situadas en el entorno o mbito de influencia de las reas consolidadas, es decir, de los ncleos tursticos existentes, quedando encomendada la concrecin del alcance y las caractersticas del mbito de influencia a la definicin del modelo territorial que realice el propio Plan. Las reas singulares son reas aptas para el desarrollo que se encuentren aisladas, alejadas de los mbitos de influencia de las reas consolidadas, y sin relacin territorial con stas.

Resulta necesario diferenciar ambos tipos de reas aptas para el desarrollo, no slo por el tratamiento diferenciado que el planeamiento insular y general pueda establecer, con toda lgica, para unas y otras, sino porque el modelo que se pretende implantar se basa, entre otros criterios, en que la implantacin turstica sobre suelos clasificados se produzca prioritariamente en los posibles intersticios vacos dentro del rea consolidada, o en extensin y continuidad territorial y funcional con stas y tambin, especialmente en el caso de tratarse de equipamientos tursticos, en el entorno de la ciudad turstica, dentro del mbito de influencia de las reas consolidadas.

Frente a estas prioridades de localizacin, la posible delimitacin de reas singulares tiene el carcter de opcin excepcional, generalmente aceptable cuando estn destinadas a albergar equipamiento turstico complementario, con eventual presencia de alojamiento turstico. Se parte, una vez ms, del principio de que la extensin de los beneficios de la actividad turstica no ha de pasar por la difusin territorial de la propia actividad, o no al menos de la actividad alojativa, sino por la creacin de redes de recursos y atractivos tursticos y mediante la aplicacin de sistemas de compensacin interterritorial como el Fondo de Compensacin Territorial y Ambiental establecido por el Texto Refundido de las Leyes de Ordenacin del territorio de Canarias y de Espacios Naturales de Canarias.

La razn de esta secuencia y prioridades se basa, una vez ms, en criterios de sostenibilidad territorial, sustentados tanto en el uso eficiente del capital acumulado en infraestructuras, servicios y equipamientos tursticos en las reas consolidadas, como en la concentracin de actividades frente a la dispersin o extensin sobre el territorio.

Las Directrices encomiendan al planeamiento insular la definicin de las clases y tipos de equipamientos tursticos complementarios de relevancia que se consideren ms idneos para las diferentes reas o ncleos tursticos. En cualquier caso, los equipamientos con afeccin territorial amplia, como los campos de golf, puertos deportivos, parques temticos y otros, debern considerase como equipamientos estructurantes del sistema insular, que el Plan deber condicionar en sus caractersticas y alternativas de localizacin, pudiendo llegar, incluso, a definir su concreta ubicacin, directamente o a travs de Planes Territoriales Especiales que lo desarrollen.

3.3 El modelo urbano: La calidad del espacio urbano constituye un requisito bsico del modelo. Ello supone la adecuacin cuidadosa a las necesidades de lo que se ha dado en llamar ciudades del ocio, un espacio ordenado, atractivo, limpio, claro, seguro. En su definicin territorial tienen que jugar un papel fundamental los equipamientos, la dotacin de espacios libres, los itinerarios peatonales continuos, el arbolado, la fcil legibilidad del espacio, con la presencia de hitos orientadores e identificadores del mismo, la correcta resolucin del entorno de los centros comerciales y su abastecimiento, la calidad y homogeneidad de la sealizacin y la cartelera, la limpieza o la seguridad ciudadana. En suma, los elementos que pueden hacer atractivo el lugar y deseable la experiencia turstica.

Para conseguir este fin, resulta igualmente necesario abordar la mezcla de usos en las reas tursticas consolidadas. La afeccin entre los usos turstico y residencial tienen su origen bsicamente en los diferentes hbitos, horarios, actitudes y necesidades de los residentes y los visitantes y en el uso diferente que ambos colectivos hacen tanto del espacio edificado como del espacio urbano; pero tambin en la reiterada experiencia de la utilizacin turstica irregular de las edificaciones destinadas a uso residencial, fuera del control y la garanta de calidad y servicio que constituyen el objetivo de la regulacin turstica. Por unas y otras razones, las Directrices consideran que se debe evitar el uso mixto, por el deterioro que la situacin causa en la oferta turstica, revisando los instrumentos de planeamiento que permitan ambos usos en un mismo mbito o sector, con el fin de especializar ntegramente los espacios en uno u otro destino.

En el caso de reas en las que se encuentren consolidados ambos usos, el planeamiento tendr entre sus objetivos deslindarlos y, en su caso, ordenar el proceso de transformacin hacia la especializacin. En estos casos, corresponde al planeamiento lograr una paulatina especializacin del espacio, incluso de partes del mismo, excluyendo exclusivamente la posibilidad de nuevas implantaciones de ambos usos en una misma parcela, primando el mantenimiento del uso turstico alojativo sobre el residencial, sobre todo en las reas que el planeamiento considere las ms idneas para en el alojamiento turstico insular.

Corresponde al planeamiento insular, a la vista de las circunstancias concretas de cada zona turstica, la definicin de las condiciones de compatibilidad entre ambos usos, hacia la concrecin de las tipologas edificatorias, la calidad y amplitud de la edificacin residencial y el tratamiento de sus espacios libres como elementos relevantes. La consideracin del espacio turstico como un espacio estratgico para la economa canaria, aconseja dar un mismo tratamiento a los diferentes usos que se desarrollen en su interior. En tal sentido, se establece igualmente la necesidad de que el uso residencial que se admita excepcionalmente dentro de las zonas tursticas, en situaciones consolidadas o en mbi tos o sectores especializados, y con la sola excepcin de las eventuales viviendas sometidas a algn rgimen de proteccin, deba cumplir los mismos estndares de densidad y calidad de la edificacin turstica. De esta forma, se pretende conseguir que la parte residencial del rea consolidada tenga la misma calidad que la parte turstica, y ambas se integren en un mismo paisaje urbano, sin disonancias.

Por ltimo, se establecen criterios para la reduccin de la capacidad alojativa turstica, mediante la mejora de la calidad de la oferta, la implantacin de equipamiento complementario para el que se compromete un programa especfico de incentivos, la transformacin de uso alojativo a complementario y la implantacin prioritaria en el suelo clasificado de sistemas generales, as como la posibilidad de transformacin de dicho suelo a residencial, cuando el planeamiento insular y municipal no lo consideren incompatible en funcin de las concretas caractersticas y situacin del mismo. Por ltimo, se establece el mecanismo de la revisin voluntaria del planeamiento como frmula para alcanzar los objetivos anteriores.

Con estas medidas, se pretende reducir el crecimiento de la oferta de alojamiento turstico pero, simultneamente, utilizar el suelo ya clasificado y, de esta forma, no solo impedir nuevas ocupaciones de suelo, sino dar vas de salida a las expectativas de aprovechamiento acumuladas sobre estos suelos. En las disposiciones transitorias de la Ley a la que acompaarn como anejo a las presentes Directrices, se atender especficamente a estas situaciones.

3.4 El modelo edificatorio: La calidad de la edificacin constituye el complemento indispensable de la calidad de la experiencia turstica. La calidad arquitectnica del establecimiento turstico est con frecuencia mediatizada por la bsqueda de una imagen de exotismo o tipismo, una diferenciacin que atraiga el espritu de aventura, el afn de descubrimiento y sorpresa que, por ms moderado que sea, forma parte inseparable del viaje turstico. Esta caracterstica de la arquitectura turstica no debe considerarse contraria sino, en todo caso, complementaria de la calidad de diseo, de la utilizacin de materiales duraderos y que permitan un mejor aislamiento y ahorro de energa, del diseo bioclimtico como forma de aprovechar eficientemente las oportunidades de ahorro energtico de un clima benigno como el nuestro, y de la dotacin de mecanismos e instalaciones que permitan el ahorro de agua y su reutilizacin, el uso ms eficiente de las energas convencionales y la implantacin de energas renovables, transmitiendo al turista una imagen de sostenibilidad cuidadosa y continuada en cada una de las instalaciones del establecimiento.

4. Renovacin y rehabilitacin.

4.1 La renovacin edificatoria: La renovacin de la planta existente es el objetivo prioritario en materia de alojamiento turstico, y no solamente por voluntad de reutilizacin sostenible, sino por exigencia de competitividad, de rentabilidad, de diversificacin, de cualificacin de la oferta de alojamiento.

La renovacin se usa en las Directrices como un trmino amplio, que incluye tanto la rehabilitacin como la sustitucin y se diferencia de la pura conservacin. Por rehabilitacin se entiende la intervencin en el edificio, al menos para sustituir o modificar en profundidad los elementos menos duraderos (instalaciones, pavimentos, acabados, carpinteras interiores y exteriores, sanitarios y otros) y, como mximo, para adecuarlo a una nueva distribucin del espacio, a un destino alojativo diferente al anterior, aprovechando por lo menos la estructura portante. Por sustitucin se entiende la demolicin del edificio existente, para construir uno totalmente nuevo.

Tanto para la rehabilitacin como para la sustitucin, el principio de partida es el mantenimiento del uso turstico y el respeto a la capacidad alojativa del establecimiento preexistente, de forma que puedan materializarse, en edificio rehabilitado o nuevo, tantas plazas de alojamiento como tuviera el edificio original. No se impone ningn lmite a estas operaciones, siempre que no se incremente la capacidad alojativa del establecimiento. Incluso, excepcionalmente, se establece su incremento, como incentivo a determinadas situaciones, declarndolo exento de las limitaciones impuestas al crecimiento.

En una operacin de renovacin, el establecimiento rehabilitado o nuevo precisar con frecuencia ampliar la superficie de las unidades alojativas o de los espacios comunes, a fin de mejorar el producto ofertado. Esta ampliacin puede chocar con la imposibilidad de su materializacin en el solar original, por impedirlo la ordenacin urbanstica; en tal caso, se establece la posibilidad del traslado parcial o total de la capacidad alojativa del viejo establecimiento a otro, de nueva construccin, en un nuevo emplazamiento, correspondiendo al planeamiento insular establecer las condiciones de traslado, tanto en especialmente en cuanto al mbito municipal, comarcal o insular del mismo.

Cuando el planeamiento insular o general seale un rea como zona a descongestionar y permita transferir la completa capacidad alojativa turstica a un nuevo emplazamiento, la extincin del uso alojativo en el antiguo solar puede comportar un incremento de la capacidad alojativa. Se permite la transferencia de la capacidad total aunque el solar antiguo se destine a un nuevo uso lucrativo. Cuando el antiguo solar se destine a equipamiento turstico complementario que haya sido declarado por el Plan Insular como preferente para la zona, se podrn construir en el nuevo emplazamiento 1,2 plazas de alojamiento por cada plaza preexistente. Si el antiguo solar se cede gratuitamente al ayuntamiento, para su destino a espacio libre pblico o dotacional, la proporcin podr aumentar hasta 1,5 plazas nuevas por cada plaza preexistente. En uno y otro caso, este incremento de capacidad no estar afectado por los ritmos o lmites absolutos impuesto al nuevo crecimiento, considerndose a tales efectos como una estricta operacin de renovacin.

Excepcionalmente, cuando el planeamiento insular lo permita en determinadas reas de uso mixto residencial y turstico, y en casos como la existencia de establecimientos tursticos inadecuadamente situados dentro de zonas masivamente residenciales, podra sustituirse el uso alojativo turstico por el residencial. Si dicho uso es el de viviendas protegidas, se podrn construir en el nuevo emplazamiento 1,2 plazas de alojamiento por cada plaza preexistente. En cualquier caso, las viviendas no podrn tener una superficie construida inferior a 75 m2, ni se exigir el incremento de espacios libres previsto en el Texto Refundido, mientras no se aumente el nmero de usuarios, lo que se considera que no sucede cuando no se construya ms de una vivienda por cada tres plazas alojativas tursticas preexistentes. La modificacin del planeamiento general para habilitar estas sustituciones, requerir de informe favorable previo de la Comisin de Ordenacin del Territorio y Medio Ambiente de Canarias.

A las plazas trasladadas a un nuevo emplazamiento, se les exigir el cumplimiento de las condiciones mnimas de calidad exigidas a los establecimientos de nueva construccin. Para las renovadas sobre el mismo solar anterior, los requerimientos, a regular reglamentariamente, sern de carcter ms matizado, fomentando la consolidacin de nuevos productos de mayor calidad, pero de forma que no impidan ni obstaculicen gravemente el objetivo prioritario de la renovacin.

Pero la renovacin, definida de la forma descrita, puede constituir no solo un objetivo deseable, sino una obligacin de los propietarios, cuando el deterioro, el impacto o las caractersticas del edificio puedan convertirla en una exigencia de la funcin social de la propiedad, definida legalmente. Este objetivo se pretende alcanzar a travs del reforzamiento de una figura ya existente en el Texto Refundido y su correspondiente reglamentacin, a partir del deber legal de mantenimiento de las condiciones de uso efectivo de la edificacin, su ruina legal y la posibilidad de imponer la sustitucin del propietario incumplidor en este supuesto. Ello requerir que el planeamiento general delimite las reas en que se aprecie la necesidad de rehabilitacin, que podrn tener el carcter de reas de rehabilitacin integra, y defina las condiciones del uso efectivo de las edificaciones. Dicha medida tiene por objeto, bsicamente, permitir actuar cuando una parte de los propietarios impida, por aplicacin de la Ley de Propiedad Horizontal, llevar a cabo una operacin de renovacin edificatoria turstica. Para dar respaldo legal a esta determinacin, la Ley de aprobacin de las presentes Directrices incorpora, entre sus Disposiciones Adicionales, la oportuna modificacin del Texto Refundido de las Leyes de Ordenacin del Territorio de Canarias y de Espacios Naturales de Canarias, que remite a su regulacin reglamentaria posterior, con la exigencia de garantizar la transparencia, publicidad y audiencia a los interesados, as como la preferencia por los convenios con los propietarios o la parte de los mismos dispuesta a asumir la renovacin.

4.2 La rehabilitacin urbana: La degradacin o deterioro del espacio urbano turstico pretende ser corregida mediante un proceso de intervencin, de carcter parcial o integral. Las intervenciones parciales se aplicarn en los mbitos que la Ley de Ordenacin del Turismo y el Texto Refundido identifican como zonas saturadas, zonas mixtas y zonas insuficientemente dotadas, que requieren de medidas parciales de limitacin del crecimiento, o de zonificacin diferenciada del uso residencial y turstico, o de dotacin o complementacin de las infraestructuras urbanas que resulten insuficientes para la capacidad alojativa del mbito, pudiendo darse el caso de zonas en las que, en parte o en su totalidad, se superponen dos o tres de estas circunstancias. Cuando la problemtica sea ms compleja, cuando se trate de un rea en declive, conforme a los parmetros que seala la Directriz correspondiente, y se requiera una intervencin integrada, la zona podr ser declarada como rea de rehabilitacin urbana.

Las Directrices, en un anexo especfico, determinan reas de rehabilitacin urbana dentro de los ncleos de Puerto del Carmen, Corralejo, Morro Jable, San Agustn, Playa del Ingls, Puerto de la Cruz y Los Cristianos. El planeamiento insular y general podr sealar otras, correspondiendo a ste ltimo delimitar tanto las reas de rehabilitacin urbana como las reas de intervencin parcial, conforme a los criterios establecidos, en su caso, por el planeamiento insular. A continuacin o simultneamente, se deber establecer la estrategia de intervencin. Para no complicar el procedimiento, la estrategia podr estar incluida dentro del Plan Insular o el Plan General que haya delimitado el rea de actuacin; si no es as, deber formularse como un documento separado, por la Administracin que haya delimitado el rea. La Directriz correspondiente seala el contenido que debe desarrollar la estrategia de intervencin y establece la necesidad de participacin activa de los agentes econmicos y sociales en la definicin de la estrategia.

La ordenacin pormenorizada del rea, en el caso de que no la haya incluido directamente el Plan General entre sus determinaciones, se desarrollar a continuacin, sealando las Directrices los aspectos sobre los que la ordenacin debe actuar.

A partir de la aprobacin de la ordenacin pormenorizada, debe comenzar la gestin de la actuacin, con la concertacin entre las administraciones intervinientes y la posible eleccin de figuras de gestin establecidas en la Ley de Ordenacin del Turismo, como zona o ncleo turstico a rehabilitar, o en el Texto Refundido, como rea de rehabilitacin integral.

La rehabilitacin urbana constituye un objetivo indispensable de la actuacin en la renovacin y cualificacin de la planta y el espacio tursticos, y que se trata de un objetivo complejo, dilatado y costoso. Por tanto, la intervencin de las administraciones pblicas ha de comportar el efectivo desarrollo de programas de actuacin, con medios y dotacin presupuestaria suficientes.

5. Crecimiento.

5.1 Objeto del crecimiento: Las presentes Directrices pretenden ser limitativas del incremento en el volumen de la oferta alojativa, pero no del sector turstico en su conjunto. Dado el nivel de consolidacin y madurez del destino, es necesario potenciar determinados mecanismos, prcticas y procesos que aseguren una eficaz adaptacin del mismo a los requerimientos del mercado y la sociedad. El futuro crecimiento turstico debe estar orientado a potenciar la competitividad de los productos tursticos y a enriquecer la oferta existente, en lugar de a mantener una constante ampliacin del nmero de establecimientos de alojamiento turstico.

Por tanto, el crecimiento de la oferta de alojamiento no es un objetivo de las Directrices sino, en todo caso, un instrumento para conseguir la implantacin de productos tursticos novedosos, que cualifiquen y diversifiquen significativamente la oferta, evitando especficamente que compita con la renovacin de la planta existente. Por el contrario, el crecimiento de la oferta de equipamiento turstico complementario s constituye un objetivo, al que no se pone lmite, aunque corresponde al planeamiento insular, como se seal anteriormente, establecer las condiciones de calidad, idoneidad, emplazamiento y adecuacin al medio.

5.2 Crecimiento y capacidad de carga: La capacidad de carga tiene mltiples dimensiones, incluyendo la ecolgica, social, paisajstica, infraestructural, tecnolgica y laboral, de recursos y mercado tursticos y de afeccin a recursos naturales. Estas dimensiones de la capacidad de carga no pretenden constituirse en lmites obstativos directos, sino en objeto de anlisis detallado por los Planes Insulares de Ordenacin y por cualquier instrumento de ordenacin urbanstica que contemple un incremento de capacidad alojativa. El rgano competente para la aprobacin del correspondiente instrumento de planeamiento, habr de realizar una evaluacin especfica y detallada de esta determinacin del planeamiento, hacindola constar expresamente en el correspondiente acuerdo.

No obstante, las Directrices contienen lmites directos a la posibilidad de crecimiento alojativo. El primero se establece mediante la imposibilidad de crecimiento alguno en los mbitos del territorio para los que el planeamiento insular haya determinado que se encuentra agotada la capacidad de carga, de acuerdo con el anlisis realizado de las diferentes dimensiones sealadas, y que podr incluir a determinados ncleos, zonas o a la totalidad de una isla, y afectar tambin a la limitacin a las plazas residenciales dentro de zonas tursticas.

La segunda limitacin absoluta al crecimiento es la que corresponde aplicar cuando el planeamiento insular que lo prevea no acredite la suficiencia de las infraestructuras y servicios generales, no solo para el incremento de la planta alojativa planeado, sino para el crecimiento demogrfico inducido por el mismo. La reciente experiencia de los graves dficit en Fuerteventura y Lanzarote, especialmente en materia sanitaria y escolar, externalizados para ser cubiertos por el conjunto de la sociedad canaria, plantea la irrenunciable necesidad de este lmite.

La tercera se refiere a aquellos mbitos para los que el planeamiento insular, en aplicacin del Texto Refundido, seale que debe limitarse la autorizacin de nuevas plazas de alojamiento turstico, en atencin al equilibrio del modelo insular. La cuarta y ltima, a los mbitos que igualmente seale el Plan Insular, tambin en aplicacin del Texto Refundido, por tener el carcter de zonas saturadas, al exceder la oferta existente a la demanda previsible.

En todo caso, la limitacin del crecimiento por consideracin a la capacidad de carga no debe obstar al deber de las administraciones pblicas de adoptar medidas para paliar los excesos de carga social o los defectos de infraestructuras, servicios y dotaciones, sin perjuicio de la prioridad que las Directrices establecen para las actuaciones en zonas a rehabilitar.

5.3 Ritmo del crecimiento: En el caso de no resultar aplicables los lmites absolutos sealados en el apartado anterior, las Directrices establecen la necesidad de fijar ritmos diferenciados, por islas, de acuerdo con las circunstancias ambientales, sociales y econmicas, de carcter general y sectorial de cada una. En base a este anlisis, el Parlamento de Canarias determinar, cada tres aos, mediante Ley, la competencia, el procedimiento y la cantidad anual mxima de autorizaciones previas susceptibles de ser concedidas en cada isla, para el siguiente trienio, as como las condiciones mnimas de calidad exigibles. Dentro de los lmites de la Ley, el planeamiento insular fijar la capacidad anual de crecimiento, y su posible distribucin geogrfica y condiciones de calidad.

Corresponder a la Consejera competente en materia de turismo realizar, sobre la base de los datos pertinentes, el anlisis de situacin sealado anteriormente, y al Gobierno, remitir al Parlamento, cada tres aos, el Proyecto de Ley correspondiente. Durante el primer trienio, y mediante disposicin transitoria de la Ley de aprobacin de las presentes Directrices, se establece un crecimiento anual mximo de 1.100, 1.750 y 200 plazas, respectivamente, para las islas de La Gomera, La Palma y El Hierro. Para las islas de Lanzarote, Fuerteventura, Gran Canaria y Tenerife, se fija un crecimiento cero. Excepcionalmente, y mediante declaracin de inters general por el Parlamento de Canarias, podrn autorizarse proyectos excepcionales, que en ningn caso podrn superar las 3.600 plazas anuales, para el conjunto de las cuatro islas citadas.

6. Instrumentos.

6.1 Normativos: La aprobacin de las Directrices mediante Ley, ofrece la oportunidad de incluir en el texto de la misma, como disposicin adicional, la modificacin puntual de la Ley 7/1995, de Ordenacin del Turismo, dirigida a articular en forma eficiente un instrumento bsico de la oferta turstica como es el Registro General de Empresas, Actividades y Establecimientos Tursticos. Con el mismo objeto, se instituir en la misma Ley el deber de matriculacin de los establecimientos alojativos tursticos.

Por otra parte, y en cuanto al carcter de las determinaciones contenidas en las Directrices, de acuerdo con lo expresado en el texto junto a cada una de ellas, tienen el carcter de normas de aplicacin directa o directiva, o recomendaciones. Las normas de aplicacin directa, identificadas con las iniciales NAD, son de obligado cumplimiento para las administraciones y los particulares, a partir de la entrada en vigor de las Directrices; las normas directivas, sealadas como ND, son igualmente de obligado cumplimiento para administraciones y particulares, pero no tienen una aplicacin directa, sino que se desarrollan a travs de instrumentos de planeamiento o disposiciones administrativas; las recomendaciones, distinguidas con la inicial R en el texto, tienen el carcter de orientacin para las administraciones y particulares, pero requieren una expresa justificacin cuando no sean asumidas por unas y otros.

Igualmente normativo ha de considerarse el desarrollo de la legislacin sectorial vigente a fin de habilitar en un plazo perentorio el Estatuto de los municipios tursticos, que contribuya a la adecuada prestacin y mantenimiento de los servicios e infraestructuras de las zonas tursticas. La futura regulacin de los productos tursticos, y en especial de las modalidades alojativas, se propugna desde las Directrices como una necesidad para facilitar la especializacin de la oferta, acogiendo nuevos productos emergentes y estructurando otros que van a ser requeridos, especialmente desde la prctica de la renovacin de la planta alojativa existente.

Pero no puede ser tratada la regulacin futura sin resolver los problemas del pasado y el presente. En este sentido, la regularizacin de la planta alojativa en situacin ilegal o irregular, de amplia problemtica en el archipilago, precisa igualmente de acciones desde una doble dimensin y con un solo objetivo, eliminarla. La dimensin primera es, de nuevo, la regulacin, la adaptacin de la normativa, no con nimo amnistiador, sino con espritu de racional anlisis de la norma, al objeto de considerar si la regla es adecuada y si debe modificarse o mantenerse, la segunda dimensin no puede ser otra que el cumplimiento de la norma, dotando a los rganos de control e inspeccin de los medios legales, materiales y humanos necesarios para erradicar la oferta ilegal y no reglada.

6.2 Ordenacin: Como se ha expresado reiteradamente en la presente memoria, las determinaciones de las Directrices se dirigen con frecuencia al planeamiento insular y, en menor medida, dado el carcter de sector estratgico de relevancia supramunicipal, al planeamiento general. Conviene destacar que, para no rigidizar la adopcin de decisiones, mediante disposicin adicional de la Ley de aprobacin de las Directrices, se utilizar la figura de los Planes Territoriales Especiales de tramitacin simplificada, que no precisan de avance de planeamiento. La competencia para su aprobacin corresponde al Gobierno de Canarias, de forma similar a los establecidos para las islas occidentales en la Ley 6/2001, de Medidas Urgentes, y tienen por objeto poder disponer en corto plazo de una ordenacin suficiente para permitir la aplicacin inmediata de las Directrices. De la misma forma, se arbitra la figura del Plan Territorial Especial, tambin de tramitacin simplificada, para la adaptacin de la ordenacin a las sucesivas Leyes trienales de fijacin de ritmo mximo de crecimiento y calidad mnima de los productos alojativos.

Pero la ordenacin y la regulacin resultan difciles si no se cuenta con un respaldo informativo adecuado. Para ello, se establece la necesidad de un especfico compromiso para el desarrollo de un sistema de informacin turstico, comenzando por un inventario de los establecimientos y el suelo con destino turstico existente en el archipilago, su capacidad y estado.

6.3 Econmicos y administrativos: Las presentes Directrices, en tanta mayor medida como exige su objetivo fundamental de rehabilitacin del espacio turstico, requieren de acciones de carcter econmico, financiero y administrativo. Sin programas de actuacin, y concretas medidas econmicas y presupuestarias, sin acciones concretas, ser imposible la materializacin del objetivo propuesto, y ello dificultara gravemente, si no impide, la actuacin de renovacin de la planta alojativa por parte de los agentes econmicos privados. No cabe imaginar que pueda realizarse un esfuerzo intenso de renovacin edificatoria en un marco urbano degradado o infradotado.

Por ello, se establece un compromiso temporalizado para la aprobacin de sendos programas para la declaracin de ncleos y zonas a rehabilitar, la realizacin de actuaciones pblicas de rehabilitacin urbana, de carcter ejemplar o sistemtico, y el fomento de las actuaciones de renovacin edificatoria, restringiendo a stas y al equipamiento complementario los incentivos econmicos. Tambin se incluye un programa de apoyo a la innovacin y calidad, especialmente en pequeas y medianas empresas.

6.4 Seguimiento y control: Tras lo sealado en la presente memoria respecto de la necesidad de disponer de indicadores fiables, convenientemente diseados y mantenidos, para poder evaluar el proceso de implantacin de formas ms sostenibles de desarrollo turstico, es necesario disponer de un sistema de informacin eficaz que aporte los datos y, en base al mismo, de un sistema de indicadores. Para la construccin y seguimiento de uno y otro, se propone igualmente la creacin y regulacin de un rgano de seguimiento u observatorio, adscrito a la Consejera competente en materia de turismo.

6.5 Organizativos: La participacin ciudadana, que es un requisito indispensable para el xito de cualquier poltica de reorientacin hacia un modelo de desarrollo ms sostenible es tanto ms exigible en un campo de la actividad, como es el turstico, en el que la que los agentes privados constituyen, con puntuales y raras excepciones, la nica fuerza econmica presente. A ello se aade la adicional dificultad y complejidad de una tarea de renovacin edificatoria y de rehabilitacin urbana, lo que hace tanto ms necesaria la perfecta coordinacin entre los agentes privados protagonistas de la primera y de las administraciones pblicas, a las que compete la segunda. En este sentido, las Directrices se proponen impulsar el funcionamiento del mximo rgano participativo y consultivo del sector, el Consejo de Turismo de Canarias, al tiempo que el establecimiento puntual o permanente de mesas y foros sectoriales, especialmente exigibles para cada una de las actuaciones de rehabilitacin urbana, tal como establece la Ley de Ordenacin del Turismo.

Igualmente se plantea la constitucin de una Comisin especializada dentro del Foro Canario del Desarrollo Sostenible. Por ltimo, se plantea la creacin de una Agencia de Calidad Turstica de Canarias, de carcter tcnico, bsicamente orientada a la informacin y apoyo para la cualificacin y mejora de la gestin y servicios de las pequeas y medianas empresas, mayoritarias en el sector.

6.6 Formativos: La mejora del sector requiere un continuo seguimiento de las demandas formativas, con objeto de anticipar la formacin de la poblacin ante los requerimientos ocupacionales que se precisan, para cuyo fin se establecen y temporalizan sendos programas de formacin profesional continua, y de formacin en la gestin empresarial, con nfasis especial en los aspectos ms relacionados con una mayor sostenibilidad del destino turstico canario.

Por tanto mando a los ciudadanos y a las autoridades que la cumplan y la hagan cumplir.

Las Palmas de Gran Canaria, 14 de abril de 2003.

ROMN RODRGUEZ RODRGUEZ,

Presidente

(Publicada en el Boletn Oficial de Canarias nmero 73, de 15 de abril de 2003)

Análisis

  • Rango: Ley
  • Fecha de disposición: 14/04/2003
  • Fecha de publicación: 08/07/2003
  • Entrada en vigor: 16 de abril de 2003.
  • Publicada en el BOC nm. 73, de 15 de abril de 2003.
Referencias posteriores

Criterio de ordenación:

  • SE DEROGA:
    • la disposicin adicional 2; transitorias 1, 3 y lo indicado del anexo, por Ley 4/2017, de 13 de julio (Ref. BOE-A-2017-10295).
    • lo indicado y SE MODIFICA de la forma indicada determinadas directrices, por Ley 14/2014, de 26 de diciembre (Ref. BOE-A-2015-1116).
  • SE MODIFICA la directriz de ordenacin general 26.1, por Ley 9/2014, de 6 de noviembre (Ref. BOE-A-2014-11996).
  • SE DEROGA:
    • las directrices de ordenacin del turismo 12, 14.1, 16, 18.1 y 2, 19, 22.2, 27, lo indicado de la 10.3 y SE MODIFICAN la disposicin transitoria 3.6, las directrices de ordenacin del turismo 9 y 21 y el anexo, por Ley 2/2013, de 29 de mayo (Ref. BOE-A-2013-6584).
    • la directriz de ordenacin general 36.8, por Ley 2/2011, de 26 de enero (Ref. BOE-A-2011-2710).
    • la disposicin transitoria 1.3 a 6 y SE MODIFICAN la disposicin transitoria 3, la directriz de ordenacin general 63 y las directrices de ordenacin del turismo 19 y 31, por Ley 6/2009, de 6 de mayo (Ref. BOE-A-2009-9047).
  • SE MODIFICA Disposicin transitoria 3 y las directrices de ordenacin general 63 y 67, por Ley 1/2006, de 7 de febrero (Ref. BOE-A-2006-8645).
  • CORRECCIN de errores en BOE num. 230 de 23 de septiembre de 2004 (Ref. BOE-A-2004-16477).
Referencias anteriores
  • DEROGA excepto las disposiciones adicionales la Ley 6/2001, de 23 de julio (Ref. BOE-A-2001-15386).
  • MODIFICA:
    • art. 27 de la Ley 2/2003, de 10 de febrero (Ref. BOE-A-2003-4607).
    • arts. 23, 32, 34, 36, 71, 97, 153 y 175 del Decreto Legislativo 1/2000, de 8 de mayo , (Ref. BOC-j-2000-90006).
    • arts. 21, 22, 23, 75 y 76 de la Ley 7/1995, de 6 de abril (Ref. BOE-A-1995-12102).
  • AADE la disposicin adicional 3 a la Ley 6/2002, de 12 de junio (Ref. BOE-A-2002-15891).
  • DE CONFORMIDAD con los arts. 30 y 32 del Estatuto aprobado por Ley Orgnica 10/1982, de 10 de agosto , (Ref. BOE-A-1982-20821).
Materias
  • Alojamientos tursticos
  • Canarias
  • Edificaciones
  • Espacios naturales protegidos
  • Ordenacin del territorio
  • Suelo
  • Turismo
  • Urbanismo
  • Viviendas de Proteccin Oficial

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