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Documento BOE-A-2001-7557

Resolución de 28 de febrero de 2001, de la Dirección General de los Registros y del Notariado, en el recurso gubernativo interpuesto por "Akzo Coating, Sociedad Anónima", contra la negativa del Registrador de la Propiedad de Madrid número 2, don Francisco Borruel Otín, a prorrogar una anotación preventiva de embargo, en virtud de apelación del señor Registrador.

Publicado en:
«BOE» núm. 93, de 18 de abril de 2001, páginas 14120 a 14121 (2 págs.)
Sección:
III. Otras disposiciones
Departamento:
Ministerio de Justicia
Referencia:
BOE-A-2001-7557

TEXTO ORIGINAL

En el recurso gubernativo interpuesto por el Procurador de los

Tribunales, don Francisco Pomares Ayala, en nombre de "Akzo Coating,

Sociedad Anónima", contra la negativa del Registrador de la Propiedad de Madrid

número 2, don Francisco Borruel Otín, a prorrogar una anotación

preventiva de embargo, en virtud de apelación del señor Registrador.

Hechos

I

En autos 361/92 de juicio ejecutivo seguidos ante el Juzgado de Primera

Instancia número 4 de Alcobendas, a instancia de "Azko Coating, Sociedad

Anónima", contra SSL, sobre reclamación de cantidad, fue decretado el

embargo sobre determinada finca del demandado, expidiéndose por el

Juzgado el correspondiente mandamiento de anotación preventiva, que

dio lugar a la anotación letra A, preventiva de suspensión, con fecha 19

de abril de 1994. Que presentado en el Registro el mandamiento, subsanado

el defecto de la correcta denominación de la demandada, dio lugar a la

conversión de la anotación letra A, en anotación preventiva de embargo

letra B. Posteriormente, con fecha 24 de abril de 1998, fue librado

mandamiento de prórroga de la anotación letra B.

II

Presentado el mandamiento de prórroga en el Registro de la Propiedad

número 2 de Madrid, con fecha 7 de mayo de 1998, fue calificado con

la siguiente nota: "Denegada la prórroga de la anotación ordenada por

el precedente mandamiento de acuerdo con los artículos 70 y 86 de la

Ley Hipotecaria, teniendo en cuenta lo siguiente que resulta del Registro:

La anotación A, de suspensión de embargo, convertida por la B, se practicó

con fecha 19 de abril de 1994, habiéndose presentado el mandamiento

que la causó el 3 de febrero de 1994. Por lo tanto, no procede la prórroga,

porque al entrar en el Registro el mandamiento ordenando la prórroga

el 7 de mayo de 1998, la anotación estaba ya caducada. Defecto

insubsanable. Contra esta nota de calificación puede interponerse recurso

gubernativo ante el Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Madrid

en el plazo de cuatro meses, en los términos establecidos en los artículos

66 de la Ley Hipotecaria y 112 y siguientes del Reglamento Hipotecario.

Madrid, 17 de junio de 1998.-El Registrador, Francisco Borruel Otín".

III

El Procurador de los Tribunales, don Francisco Pomares Ayala, en

representación de "Akzo Coating, Sociedad Anónima", interpuso recurso

gubernativo contra la anterior calificación, y alegó: 1.o Que de los artículos

96 y 77 de la Ley Hipotecaria se desprende que las anotaciones preventivas

en espera de subsanación tienen un período de vigencia limitado a días,

lo que revela el carácter provisional, ya que: O bien se extinguen y dejan

paso al asiento definitivo que pregonan, o bien caducan ante la

imposibilidad de poderlo practicar. Que la calificación efectuada por el señor

Registrador incurre en el error de tomar como fecha computable la de

la anotación letra A (cuya única caducidad era de sesenta días en espera

de subsanación), muy a pesar de que la prórroga que se acordaba era

la de la letra B, por lo que nunca hubo caducidad de la letra A, sino

conversión en anotación definitiva letra B. 2.o Que atendiendo a lo que

dice el artículo 70 de la Ley Hipotecaria, se observa una confusión

conceptual por parte del señor Registrador entre: Por una parte, la

retroactividad de los efectos desde la fecha de su presentación, de la que goza

una anotación definitiva al constituirse con tal derecho registral definitivo,

y, por otra, la constitución o formalización del derecho registral en sí

mismo, carente de toda provisionalidad y desde la que debe computarse

para la mayor seguridad jurídica: La caducidad del derecho anotado. 3.o

Que la explicación que la doctrina y la jurisprudencia han dado al artículo

24 de la Ley Hipotecaria, es la diferenciación entre "fecha propia" y "fecha

efectiva". Lo que ha provocado que en ciertos casos la "fecha decisiva"

sea la de la inscripción misma y no la del asiento de presentación en

el Registro. Este criterio es el que se viene acordando por la Dirección

General en lo que respecta a los artículos 5, 86, 96, 87 y 207, así como

para las fechas de cómputo en el ejercicio de retracto (Sentencias del

Tribunal Supremo de 11 de junio de 1902 ; 3 de julio de 1906; 10 de febrero

de 1915 ; 14 de marzo de 1956, y 1 de junio de 1959). 4.o Que la caducidad

es una figura de derecho inmemorial, plenamente incorporada a la

sociedad, de naturaleza objetiva y reconocida como útil y necesaria. Pero la

computación de la misma ha de tener una seguridad jurídica y una certeza

para su plena validez y utilidad. Que solamente cuando una anotación

registral es calificada como definitiva, es cuando debe jugar la caducidad

para que tenga efectividad moral. En este sentido hay que señalar lo que

declara la Resolución de 28 de mayo de 1968.

IV

El Registrador de la Propiedad, en defensa de la nota, informó: Que

como dice la doctrina, la conversión de las anotaciones es un proceso

de transformación del asiento provisional que implica la anotación en

un asiento definitivo. El artículo 196.1 del Reglamento Hipotecario revela

un pensamiento general sobre la conversión registral de las anotaciones

poco ortodoxo, porque no siempre la conversión de asientos es simple

expresión de una adquisición definitiva de un derecho, que se adquirió

provisionalmente, sino todo lo contrario, como se comprueba en las

anotaciones por defectos subsanables. Que la conversión de asientos registrales

es una figura de derecho inmobiliario registral que tiene gran aplicación

en materia de anotaciones preventivas, debido a su índole de asientos

provisionales o de duración temporal. Que son bastante numerosos los

supuestos de conversión de las anotaciones en asientos de inscripción

o de otra clase, incluso de anotación misma, debido al carácter provisorio

de la anotación. Que hay que puntualizar que si bien la conversión de

las anotaciones preventivas es considerada por el artículo 77 de la Ley

Hipotecaria, como un supuesto de extinción de las mismas, en cambio

no envuelve, de modo alguno, la cancelación de la anotación que ha

soportado la conversión, como erróneamente suponen los artículos 85 de la

Ley Hipotecaria y 206.11 del Reglamento Hipotecario, pues por obra de

la conversión la sustancia de la anotación convertida pasa a formar el

contenido del nuevo asiento, producto de tal conversión, pasando a integrar

este nuevo asiento el contenido de la anotación, que ha soportado la

conversión, fundiéndose tal sustancia del contenido de aquélla al nuevo asiento

y con plena retroacción. Que el modo de hacer constar en el Registro

la conversión de las anotaciones la determina el artículo 196.2 del

Reglamento Hipotecario. En la práctica, sobre todo tratándose de anotaciones

de suspensión, la conversión se efectúa de forma muy simple. Que los

efectos de la conversión de las anotaciones preventivas por defecto

subsanable son los de cubrir el rango registral de los títulos en vista del

futuro asiento de inscripción, anotación preventiva, cancelación o nota

marginal, que es lo propiamente querido por los respectivos interesados.

Que es fundamental en materia de anotaciones lo que dispone el artículo

70 de la Ley Hipotecaria, del cual se desprende la actuación retroactiva

de los efectos propios de la conversión registral. Que en el caso que se

estudia, la fecha de anotación a los efectos de caducidad no es la de la

letra B, sino la de la A. La aplicación de la caducidad es automática y

caducada una anotación ésta no puede ser de ninguna manera prorrogada.

Que así lo indican las Resoluciones de 9 de septiembre y 5 de diciembre

de 1991, y 25 de septiembre de 1992. Que a ello se une el auto de 5

de enero de 1995 del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

V

La Magistrada-Juez del Juzgado de Primera Instancia número 4 de

Alcobendas informó sobre la tramitación de mandamiento de prórroga

de la anotación preventiva de embargo librado en el juicio ejecutivo

número 361/92.

VI

El Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Madrid revocó la

nota del Registrador fundándose en que hay que distinguir entre la

retroacción de los efectos de la anotación preventiva convertida en inscripción,

a que se refiere el artículo 70 de la Ley Hipotecaria, y el supuesto de

subsanación de una anotación suspendida por haber apreciado el

Registrador un defecto susceptible de subsanación, en el que hasta que no

se produce la subsanación no ha llegado la anotación propiamente a tener

virtualidad y eficacia, y teniendo en cuenta la naturaleza y razón de ser

del instituto de la caducidad que, como limitativo de derechos ha de

aplicarse restrictivamente, se ha de estimar que es en el momento en que

la anotación suspendida fue subsanada y efectivamente convertida en

anotación preventiva de embargo, cuando debe estimarse subsistente para

el cómputo del plazo de caducidad.

VII

El Registrador de la Propiedad apeló el auto presidencial,

manteniéndose en sus alegaciones, y añadió: Que el auto resulta de imposible

cumplimiento, como ya indicó la Resolución de 25 de septiembre de 1992,

refrendando lo que dicen las Resoluciones de 20 de octubre de 1976 ; 26

de junio de 1986 ; 26 de marzo; 3 de noviembre de 1987, y 18 de enero,

5 de febrero y 7 de marzo de 1988.

Fundamentos de Derecho

Vistos los artículos 19, 69, 86 y 96 de la Ley Hipotecaria ; 164 y 199

de su Reglamento, y las Resoluciones de esta Dirección General de 28

de mayo de 1968, y 5 de junio y 1 de septiembre de 2000:

1. El único problema que plantea el presente recurso es el de dilucidar

si el plazo de caducidad de una anotación preventiva de embargo respecto

de la cual se tomó primeramente anotación de suspensión, se cuenta desde

la fecha de ésta o desde la de la anotación definitiva.

2. Como dice la Resolución de este centro directivo de 1 de septiembre

último, las anotaciones de suspensión tienen como finalidad esencial

prolongar los efectos del asiento de presentación, con el objeto de ampliar

a favor de los presentantes el plazo para subsanar los documentos

defectuosos, y de esta manera evitar que se perjudiquen derechos que podrían

perder su prioridad de no haber tenido lugar la petición de suspensión.

3. Lo mismo que el "dies a quo" para el cómputo de caducidad de

las anotaciones preventivas no es el del asiento de presentación, idéntico

criterio ha de aplicarse cuando la duración del asiento de presentación

haya sido prolongada por una anotación de suspensión y se haya practicado

la anotación básica dentro de la vigilancia de aquélla.

Esta Dirección General ha acordado desestimar el recurso interpuesto,

confirmando el auto presidencial.

Madrid, 28 de febrero de 2001.-La Directora general, Ana López-Monís

Gallego.

Excmo. Sr. Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

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