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Documento BOE-A-2003-3826

Resolucin de 31 de enero de 2003, de la Direccin General de Trabajo, por la que se dispone la inscripcin en el Registro y publicacin del Acuerdo Interconfederal para la Negociacin Colectiva 2003 (ANC 2003).

TEXTO

Visto el texto del Acuerdo Interconfederal para la Negociacin Colectiva 2003 (ANCE 2003), que fue suscrito con fecha 30 de enero de 2003, de una parte, por la Confederacin Espaola de Organizaciones Empresariales (CEOE) y la Confederacin Espaola de la Pequea y Mediana Empresa (CEPYME), y de otra parte, por la Confederacin Sindical de Comisiones Obreras (CC. OO) y la Unin General de Trabajadores (UGT), y de conformidad con lo dispuesto en el artculo 83.2, en relacin con el artculo 90, apartados 2 y 3, del Real Decreto Legislativo 1/1995, de 24 de marzo, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores, y en el Real Decreto 1040/1981, de 22 de mayo, sobre registro y depsito de Convenios Colectivos de trabajo, Esta Direccin General de Trabajo, resuelve:

Primero.-Ordenar la inscripcin del citado Acuerdo Interconfederal para la Negociacin Colectiva 2003 en el correspondiente Registro de este centro directivo, con notificacin a la Comisin Negociadora.

Segundo.-Disponer su publicacin en el "Boletn Oficial del Estado".

Madrid, 31 de enero de 2003.-La Directora general, Soledad Crdova Garrido.

ACTA DE FIRMA DEL ACUERDO INTERCONFEDERAL PARA LA NEGOCIACIN COLECTIVA 2003 (ANC 2003)

En Madrid, siendo las doce treinta horas del da 30 de enero de 2003, reunidas en la sede del Consejo Econmico y Social de Espaa las respresentaciones de la Confederacin Espaola de Organizaciones Empresariales (CEOE), la Confederacin Espaola de la Pequea y Mediana Empresa (CEPYME), la Confederacin Sindical de Comisiones Obreras (CC.OO) y la Unin General de Trabajadores (UGT),

MANIFIESTAN

Primero.-Que dada la situacin econmica y social actual y las repercusiones desfavorables que pudiera tener sobre el empleo, consideran oportuno dar conjuntamente una seal de confianza que contribuya a alargar el ciclo de crecimiento econmico, mantener y crear empleo y promover la igualdad de oportunidades y de trato, as como la competitividad de las empresas.

Segundo.-Que la negociacin colectivo del 2003 constituye un instrumento de primera magnitud para la consecucin de tales objetivos, comprometindose a afrontar la misma teniendo en cuenta el contexto econmico y del empleo, para lo cual formulan una serie de criterios, orientaciones y recomendaciones.

En virtud de lo anterior,

ACUERDAN

Primero.-Que, examinado el texto del Acuerdo Interconfederal para la Negociacin Colectiva 2003 (ANC 2003), que se adjunta a la presente acta, las representaciones signatarias consideran el mismo totalmente conforme con lo convenido en las negociaciones llevadas a cabo y, en consecuencia, aprueban el referido texto en su integridad.

Segundo.-Que, en prueba de conformidad, firman cinco ejemplares de la presente acta y del texto del Acuerdo Interconfederal para la Negociacin Colectiva 2003 (ANC 2003), que se adjunta.

Tercero.-Que se remite un ejemplar del texto a la autoridad laboral para su depsito, registro y publicacin en el "Boletn Oficial del Estado", para conocimiento de terceros e interesados, y por la relevancia inherente al propio acuerdo.

ACUERDO INTERCONFEDERAL PARA LA NEGOCIACIN COLECTIVA 2003 (ANC 2003)

CAPTULO I

Balance y consideraciones generales

La suscripcin del Acuerdo Interconfederal para la Negociacin Colectiva de 2002 (ANC 2002), por parte de las organizaciones empresariales, CEOE y CEPYME, y sindicales, UGT y CC. OO, supuso una novedad respecto a los acuerdos suscritos en aos anteriores, al abordar el dilogo y la concertacin social sobre criterios y contenidos aplicables en los diferentes niveles de negociacin colectiva. Negociado y firmado en un momento de incertidumbre econmica, el reto planteado era utilizar el dilogo social para paliar los efectos que este cambio de ciclo pudiera tener sobre la economa espaola, particularmente sobre el mantenimiento y la generacin de empleo.

Esas caractersticas nuevas y especficas respondan a la conviccin sobre la pertinencia tanto del contenido como del carcter obligacional del acuerdo, ya que nuestra voluntad era incidir sobre las materias que, en muchos casos, ya configuraban la negociacin colectiva para conseguir afrontar en mejores condiciones los cambios y las diferentes coyunturas de la economa y el empleo. Dicho de otro modo, el objetivo principal era orientar la direccin que deba prevalecer en la negociacin de los Convenios Colectivos del ao 2002, reconociendo la madurez alcanzada por las negociaciones en los mbitos sectoriales y en las empresas, la complejidad a la que tiene que dar respuesta la negociacin colectiva, y la necesidad de adaptacin de empresas y trabajadores a un marco cambiante.

Asimismo, la culminacin de la unin monetaria, al provocar un cambio de marco para el desenvolvimiento econmico, exiga tambin un nuevo mtodo de trabajo, ms continuo, duradero y estable, en las relaciones entre los interlocutores sociales que reforzara el papel de los mismos, y expresara su voluntad de abordar de forma autnoma y preferente todas las cuestiones que les competen.

La situacin y perspectivas de la economa y la evolucin del empleo a finales del 2001, nos llev a concluir que era necesario dar una "seal de confianza" que contribuyera a prolongar el ciclo de crecimiento econmico y a mantener y, en su caso, mejorar el empleo, procediendo, en ese sentido, a orientar la negociacin colectiva de 2002 con propuestas que permitiesen conjugar el empleo con el poder adquisitivo de los salarios, de tal forma que se consiguiera el mejor resultado en trminos de creacin de empleo.

No cabe duda de que esa generacin de confianza que supuso la asuncin de responsabilidad contenida en el acuerdo ha colaborado en la mayor resistencia a la desaceleracin mostrada hasta la fecha por la economa espaola.

Fruto de estas reflexiones y del dilogo social libre y autnomo, se suscribi el Acuerdo para la Negociacin Colectiva de 2002 como una respuesta preventiva y comprometida de los agentes sociales ante un cambio en las condiciones econmicas.

Las partes signatarias del ANC 2002 nos comprometimos a evaluar la aplicacin efectiva del mismo. En general, puede afirmarse que una buena parte de la negociacin colectiva ha seguido los parmetros sealados en el ANC. Este anlisis debe ser matizado atendiendo a tres aspectos:

el carcter obligacional del acuerdo, basado en el respeto de los firmantes a la autonoma de los interlocutores en el mbito sectorial y de empresa ; la propia dinmica general de la negociacin colectiva de 2002, en la que slo una parte de los Convenios se someta a procesos completos de negociacin, la otra corresponda a Convenios cuyos contenidos haban sido pactados en aos anteriores ; y, en fin, el hecho consciente para las organizaciones firmantes de que el acuerdo requera para su plena aplicacin un mayor perodo de maduracin, pues cualquier reforma o cambio es de lenta recepcin por parte de la negociacin colectiva.

En cuanto a la evolucin del empleo, con el ANC se pretenda contribuir a su mantenimiento y creacin. El menor crecimiento econmico ha influido durante el ao 2002 en la reduccin del ritmo de creacin de empleo, especialmente en el sector de la industria, as como en el incremento del paro. El ajuste del empleo est afectando sobre todo al empleo temporal y, en especial, a los jvenes. No obstante, el ao 2002 ha finalizado con una ligera creacin de empleo a la que pueden haber contribuido los criterios y orientaciones establecidos en el ANC.

Durante su vigencia se ha conseguido un moderado crecimiento de los salarios, a la vez que han ido ganando peso especfico en los Convenios Colectivos las materias de empleo y contratacin, con presencia significativa en los mismos de regulaciones de las distintas modalidades contractuales y se ha agilizado la negociacin colectiva. Asimismo puede deducirse una mayor receptividad hacia los temas relacionados con clasificacin profesional, jornada, contratacin, igualdad de oportunidades, etc. y, por el contrario, una menor receptividad respecto a la orientacin de crear instrumentos estables, para mejorar la capacidad de gestionar anticipadamente los cambios, como los observatorios sectoriales de mbito estatal para el empleo y la competitividad.

Por otro lado, se ha puesto de manifiesto que la negociacin colectiva es un instrumento idneo para regular los cambios de las relaciones laborales y para dar respuesta a la heterogeneidad de los sectores, a la diver sidad productiva y de la organizacin del trabajo, as como para abordar materias que no hace muchos aos eran ajenas a la negociacin colectiva.

Precisamente estos elementos, as como otros que a continuacin se ponen de manifiesto, junto a la persistencia de la situacin econmica, justifican la conveniencia de suscribir un Acuerdo Interconfederal para la Negociacin Colectiva en el ao 2003.

Las previsiones econmicas formuladas para el ao 2003 reflejan an incertidumbres respecto al momento en que puede producirse la recuperacin de la situacin de debilidad econmica que se ha puesto de manifiesto a lo largo del ao 2002.

El pasado ao, la actividad econmica en nuestro pas ha resistido mejor que en los pases de nuestro entorno el proceso de desaceleracin, sin perjuicio de que esa fortaleza pueda reflejar un retraso en el ciclo respecto a las economas centrales de Europa. Lo anterior no debe ocultar la negativa evolucin de la inflacin, sobre todo en comparacin con otras economas europeas, ni los primeros ajustes del empleo en el sector industrial, as como la cada de la inversin. De persistir, tales factores acabarn afectando a la capacidad de competir de las empresas y al empleo.

Con el objetivo de minimizar estos efectos negativos y dar de nuevo una seal de confianza, las confederaciones firmantes hemos establecido unos criterios en materia salarial que contribuyen al control de la inflacin, al crecimiento del empleo, al aumento de las inversiones productivas, y a la mejora de la situacin de las empresas y de la capacidad adquisitiva de los salarios.

El mantenimiento y la creacin de empleo, as como la estabilidad del mismo ; el desarrollo de mecanismos de flexibilidad interna, siempre preferibles a la externa y a los ajustes de empleo ; la formacin permanente y la mejora de las competencias y cualificaciones ; el uso adecuado de la contratacin ; la informacin y consulta a la representacin de los trabajadores ; y el fomento de la igualdad de trato y de oportunidades constituyen elementos de respuesta a los requerimientos del cambio a tener en cuenta en la negociacin colectiva.

Asimismo, consideramos que a travs de la negociacin colectiva y el dilogo social podemos contribuir a modificar el actual escenario y avanzar en el objetivo de corregir las desigualdades que existen en las condiciones laborales de hombres y mujeres.

Igualmente, el desarrollo de la sociedad de la informacin resulta imprescindible, y debemos aprovechar las ventajas que ofrecen las tecnologas de la informacin y la comunicacin. Una manifestacin de este fenmeno en el mbito organizativo de las empresas y la ejecucin de la prestacin laboral lo constituye el teletrabajo que, adems, permite conciliar la vida profesional y personal.

Una vez ms, las Organizaciones firmantes expresamos nuestra preocupacin por la situacin de la siniestralidad laboral en Espaa, al tiempo que manifestamos nuestro compromiso para corregirla en el marco de la negociacin colectiva, fomentando la cultura preventiva y el cumplimiento de las normas y llamando a la colaboracin de todos los sujetos implicados en su mbito de responsabilidad.

El desarrollo y aplicacin de los compromisos y objetivos que acaban de sealarse no sera posible sin la articulacin de un procedimiento gil de negociacin de los Convenios y de resolucin de las posibles discrepancias.

Finalmente, ante la finalizacin de la vigencia del acuerdo Interconfederal sobre Cobertura de Vacos consideramos que se deben analizar las situaciones derivadas de la caducidad de dicho Acuerdo con el fin de adoptar las medidas que se estimen oportunas (fomento de la negociacin o extensin).

El Acuerdo para la Negociacin Colectiva del 2003 aborda el tratamiento de este conjunto de materias con el objetivo de orientar la negociacin de los Convenios Colectivos en este ejercicio. El tratamiento de los salarios, de la contratacin, de la flexibilidad interna, de la formacin profesional, de la prevencin de riesgos laborales y de la igualdad de trato y de oportunidades, entre otros, en los trminos en que se recogen, constituyen elementos interrelacionados en este acuerdo que pueden favorecer la actividad empresarial y el empleo.

CAPTULO II

Naturaleza jurdica y mbitos del Acuerdo Interconfederal

1. Naturaleza jurdica y mbito funcional.-Las organizaciones signatarias asumen directamente los compromisos del presente Acuerdo y se obligan, por tanto, a ajustar su comportamiento y acciones a lo pactado, pudiendo cada una de ellas reclamar de la otra el cumplimiento de las tareas o cometidos acordados.

Las confederaciones firmantes, que tienen la condicin de ms representativas a nivel estatal, debern dirigirse a sus respectivas organizaciones en los sectores o ramas de actividad para establecer con ellas, sin menoscabo de la autonoma colectiva de las partes, los mecanismos y cauces ms adecuados que les permitan asumir y ajustar sus comportamientos a los criterios, orientaciones y recomendaciones previstas en este acuerdo cuya naturaleza es obligacional.

2. mbito temporal.-El acuerdo estar vigente desde la fecha de su firma hasta el 31 de diciembre del ao 2003.

En el ltimo trimestre del ao, las partes signatarias valorarn la posible renovacin o prrroga del acuerdo.

3. Comisin de Seguimiento.-Se constituye una Comisin de Seguimiento integrada por tres representantes de cada una de las organizaciones signatarias de este acuerdo.

Dicha Comisin tendr encomendada la interpretacin, aplicacin y seguimiento de lo pactado. A requerimiento de parte, formulado a travs de alguna de las organizaciones signatarias, esta Comisin podr interponer sus buenos oficios a fin de resolver cuantas discrepancias se manifiesten en la interpretacin y aplicacin de lo aqu previsto en la negociacin de los Convenios Colectivos.

Durante la vigencia del acuerdo la Comisin de Seguimiento tendr encomendadas las siguientes tareas:

1. En materia de empleo de las personas con discapacidad: Analizar aquellos factores externos al lugar de trabajo (entorno fsico y cultural) que influyen en las oportunidades de las personas con discapacidad de obtener un empleo, as como el estudio de medidas que podran contribuir a eliminar los obstculos identificados.

Instar al Gobierno para que impulse el dilogo en esta materia con las organizaciones empresariales y sindicales por considerarlo esencial e indispensable para la eficacia de cualquier poltica de desarrollo de recursos humanos, cuyo xito depende en gran medida de la participacin efectiva de los interlocutores sociales.

Recopilar y difundir las buenas prcticas ya existentes.

Analizar y, en su caso, formular las propuestas oportunas sobre el papel que puede jugar la negociacin colectiva para modular el cmputo de la cuota de reserva, en funcin de las caractersticas especficas de los sectores y los requerimientos concretos de determinadas ocupaciones o tareas.

2. En materia de teletrabajo: Difundir el Acuerdo Marco Europeo sobre Teletrabajo a travs de debates, seminarios, etc.

Promover la adaptacin y el desarrollo del contenido del citado acuerdo a la realidad espaola, teniendo especialmente en cuenta aquellos mbitos en los que puede existir ms inters, de manera que se impulse una mayor y adecuada utilizacin del teletrabajo, favorable tanto a las empresas como a los trabajadores.

3. En materia de nuevas tecnologas de la informacin y la comunicacin, proseguir el anlisis de la incidencia de este fenmeno en las relaciones laborales, con especial referencia a los derechos individuales y colectivos de los trabajadores.

4. En materia de cobertura de vacos, analizar las diferentes situaciones derivadas de la caducidad del Acuerdo Interconfederal con el objeto de tomar, en los supuestos de vacos que todava persistan, las medidas oportunas en orden a favorecer la negociacin o acudir al procedimiento de extensin de Convenios.

5. Elaborar, con carcter prioritario, una relacin de buenas prcticas de igualdad de oportunidades que puedan servir de orientacin a la negociacin colectiva. Dicha informacin ser difundida entre las organizaciones firmantes.

6. Favorecer la promocin de observatorios sectoriales estatales, segn lo previsto en el captulo V, apartado 2.2 de este acuerdo.

La Comisin de Seguimiento elaborar sus normas de funcionamiento en la primera reunin que celebre.

CAPTULO III

Consideraciones sobre la competitividad y el empleo en 2003

1. Debilidad econmica internacional.-La situacin econmica internacional se ha ido deteriorando a lo largo del ao 2002 en las principales reas econmicas del planeta. Adicionalmente, las previsiones de los principales organismos internacionales para 2003 indican que existen incertidumbres a la hora de predecir la superacin de la situacin de dbil crecimiento en la que se encuentra inmersa la actividad econmica.

En lo que se refiere a los Estados Unidos, cuya recuperacin tendra la capacidad de impulsar al resto de la economa mundial, los favorables

resultados registrados a principios de 2002, que parecan anunciar el final de la desaceleracin, an no se han consolidado.

La respuesta de los poderes pblicos a la hora de combatir la desaceleracin econmica y limitar sus repercusiones en el tiempo ha sido muy activa en Estados Unidos. A la agresiva poltica de reduccin del precio del dinero llevada a cabo por la Reserva Federal, se ha sumado una poltica fiscal expansiva en su doble vertiente de reduccin de impuestos y aumento del gasto que est determinando un dficit de las cuentas pblicas del Gobierno federal.

La incipiente recuperacin de esa economa se apoya fundamentalmente en el consumo privado, que est aprovechando el abaratamiento del precio del dinero y que, no obstante, se ve todava lastrada por el pinchazo de la burbuja burstil ampliado por los escndalos financieros y el elevado endeudamiento de los hogares.

Como el aspecto ms positivo de los datos recientes de la economa estadounidense destaca el crecimiento de la inversin en bienes de equipo y software que podra mantenerse dadas las favorables condiciones de financiacin. Esta recuperacin de la inversin, junto con la recomposicin de los inventarios, pueden situarse como origen del aumento de las importaciones norteamericanas.

En Europa, la dificultad de elevar los ritmos de crecimiento real y potencial viene haciendo patente la necesidad de mayores y mejores inversiones en capital fsico y humano, y en tecnologas de la informacin y telecomunicaciones. Su recuperacin podra ser ms suave en 2003 que la de EE. UU, no alcanzando su potencial de crecimiento hasta al menos el ao 2004.

Ante la debilidad de la demanda interna de la Unin, las autoridades monetarias han empezado a actuar con bajadas de tipos de inters, y los gobiernos europeos estn intentando impulsar la economa mediante dos combinaciones distintas de poltica fiscal. Algunos pases, como Alemania, han declarado ya su intencin de elevar los impuestos, en tanto otros, como Inglaterra y Francia, parecen apostar por la reactivacin de la demanda interna mediante la reduccin de impuestos, acompaada de programas de liberalizacin.

Sera deseable que Europa aprovechara con mayor intensidad las ventajas que le ofrece la unin econmica y monetaria.

2. La economa espaola.-La apertura de la economa espaola al comercio internacional provoca su sintona con la situacin de crecimiento dbil que atraviesa la economa mundial. No obstante, la actividad nacional ha dado muestras hasta la fecha de una mayor resistencia a la desaceleracin que la de los principales pases de la Unin Europea, sin perjuicio de que esa fortaleza pueda reflejar un retraso en el ciclo respecto a las economas centrales de Europa.

Aunque ciertamente la recuperacin internacional tendr una incidencia importante en la reactivacin de nuestra economa, la actitud de los agentes econmicos y, muy en particular, el diseo de la poltica econmica deben jugar un papel central en el apoyo de la demanda interna, tanto por el lado de la inversin como del consumo familiar, as como de la competitividad de las empresas.

De ah que, junto a la adopcin de este nuevo Acuerdo para la Negociacin Colectiva -como hicimos en su edicin precedente-, consideramos necesario el desarrollo de unas polticas monetaria y fiscal que siten la prioridad en la recuperacin del crecimiento econmico y la estabilidad de precios.

A este respecto, la negativa evolucin de la inflacin, junto con los primeros ajustes del empleo localizados en el sector industrial, y la cada de la inversin han sido los tres principales problemas registrados por la economa espaola en 2002.

3. Inflacin y competitividad.-El fuerte repunte de los precios en 2002 ha supuesto uno de los principales obstculos para el buen desarrollo del ANC 2002. La previsin de inflacin del 2 por 100 para diciembre de 2002, efectuada por el Gobierno, qued pronto superada y la progresiva aceleracin de los precios ha provocado que el ejercicio finalice con una tasa del 4 por 100.

Los precios han subido en Espaa a pesar del debilitamiento de la demanda de consumo, del menor crecimiento respecto al ao anterior de los costes laborales, y de los bajos costes financieros. Al tiempo, la inflacin se ha reducido en las principales economas europeas, lo que ha aumentado nuestro diferencial con ellas. Este hecho es preocupante puesto que, de persistir, acabar afectando a las posibilidades de competir de las empresas espaolas y, en consecuencia, a las inversiones y al ritmo de creacin de empleo.

Las causas de este repunte de la inflacin en 2002 se encuentran en el aumento de precios de los productos energticos y de los alimentos no elaborados, en la subida de una serie de impuestos indirectos, tasas y precios pblicos a primeros de ao, y en la puesta en circulacin del euro, con el correspondiente proceso de conversin de precios. En este sentido, el ANC 2002 recomend que dicha conversin se realizase de forma estricta, rigurosa y prudente para evitar cualquier indeseable incremento de la inflacin derivado de ese proceso.

La insuficiencia de resultados positivos en 2002 no debilita, sin embargo, el compromiso por parte de las confederaciones firmantes de lucha contra la inflacin, para lo cual reiteramos, en primer lugar, el llamamiento a la mxima prudencia a la hora de fijar y revisar precios, y reafirmamos adems la voluntad de mantener el diseo de poltica salarial antiinflacionista que suscribimos en el pasado ANC.

La previsin de inflacin del Gobierno para 2003 contenida en los Presupuestos Generales del Estado se cifra en el 2 por 100, debiendo realizarse un esfuerzo para homologar el crecimiento de los precios con el de nuestros socios comunitarios. Esta previsin constituye uno de los elementos de la poltica salarial que hemos acordado. Esto es necesario para la competitividad de las empresas y tambin para la mejora del poder adquisitivo de los asalariados. El comportamiento de los precios en 2002 debe ser considerado como extraordinario y, en este sentido, existen factores que apuntan hacia una mejor evolucin de la inflacin en 2003.

En efecto, algunos elementos que han presionado al alza los precios en 2002, pueden perder intensidad en 2003. En este sentido apuntan las perspectivas ms optimistas del sector agrcola, la deseable desaparicin de los efectos inflacionistas generados este ao por la puesta en circulacin del euro, la evolucin de los costes laborales derivada de la poltica salarial plasmada en el presente acuerdo, y la bajada de precio de los recursos financieros que requieren las empresas. Queda por comprobar, como elemento exgeno, la evolucin de los precios del petrleo.

Todos ellos son factores que presionan hacia abajo la inflacin y que, en opinin de los firmantes, exigen un comportamiento extremadamente cuidadoso por parte de todos los agentes que tienen capacidad para influir en la fijacin de precios y de las autoridades responsables de la poltica econmica, lo que debe corresponderse con una decidida flexin de las tensiones inflacionistas.

En todo caso consideramos necesario insistir, una vez ms, en la importancia de contribuir desde los sectores pblico y privado a lograr la estabilidad de precios, eliminando comportamientos que aprovechen en cualquier forma la moderacin general de costes para obtener aumentos de ingresos a travs de la elevacin de los precios, lo que provocara un grave deterioro a empresas, a trabajadores y al conjunto del pas.

4. Empleo y estabilidad.-El ajuste del empleo ya se ha dejado sentir durante el primer semestre de 2002 en el sector industrial, el ms expuesto al cambio en las condiciones de los mercados internacionales. Aunque el conjunto del ao ha cerrado con una ligera creacin de empleo.

En el sector de la construccin parece haberse desinflado el auge que ha vivido el sector y con l las altas tasas de creacin de empleo. Por otro lado, el sector servicios ha ido rebajando progresivamente su tasa de crecimiento.

Como consecuencia de que el ajuste est siendo -por el momentoindustrial, se concentra, sobre todo, entre los hombres. Asimismo, el recorte se est produciendo fundamentalmente entre los contratados temporales, por lo que, a su vez, afecta ms a los jvenes. De hecho, se puede esperar un "ajuste pasivo" de la tasa de temporalidad en los prximos trimestres, si se extiende el recorte del empleo al sector de la construccin y al de servicios.

Paralelamente a estas primeras reducciones del empleo, se est produciendo un aumento del desempleo que afecta en mayor medida al colectivo de mujeres. stas, junto a los jvenes, siguen registrando una superior tasa de desempleo.

Las perspectivas para el ao en curso no son halageas, a pesar del optimismo que se desprende del cuadro macroeconmico del Gobierno, que espera un crecimiento real de la actividad del 3 por 100 para el ao 2003 y del 1,8 por 100 del empleo (frente al 1,1 por 100 de 2002), medido en trminos de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo.

Este escenario corre tras los pasos de Europa, donde la ralentizacin y cada de la inversin ya se ha producido y las pobres perspectivas de crecimiento de la productividad podran generar ajustes en el mercado de trabajo. Aunque la destruccin de empleo no se manifiesta de forma generalizada en Europa, las tasas de creacin de empleo son ya nulas.

Para este ao, los organismos internacionales esperan tenues tasas de crecimiento, que dado el perfil temporal de la recuperacin pueden implicar destruccin de empleo en los primeros trimestres de 2003.

A este respecto, y a pesar de la mejor situacin comparada en nuestro pas, pretendemos con este acuerdo establecer, a travs de la negociacin colectiva, unas condiciones que contribuyan tambin a mejorar el panorama del empleo, y hacer una llamada a las empresas para que prioricen

en todo lo posible otras formas de ajuste distintas de la destruccin de empleo, evitando que la adaptacin a una desaceleracin transitoria del ciclo de negocios pueda traducirse en una cada permanente del nivel de empleo.

5. Inversin y productividad.-La inversin en Espaa ha ido debilitndose progresivamente a lo largo de 2002. Ha mantenido cierto tono gracias a la construccin en obra civil generada desde las Administraciones Pblicas y a la construccin residencial, donde se ha producido un fuerte aumento de la demanda.

En cambio, la inversin en bienes de equipo ha registrado importantes reducciones a lo largo de todo el ao, lo que resulta especialmente preocupante, pues es el principal impulsor de la renovacin y el cambio tecnolgico y, en consecuencia, de la mejora de la productividad y situacin competitiva de las empresas.

La ampliacin de la Unin Europea hace ms necesario que nuestro aparato productivo se inscriba dentro de un modelo de competencia moderno, esto es, capaz de competir sobre la base de la mejora del valor aadido y no exclusivamente a travs del ajuste constante de los costes.

Debemos recordar, como ya hicimos en el ANC 2002, que tal modelo debe contemplar los costes salariales y la flexibilidad interna, en especial ante situaciones de dificultades de las empresas que pudieran daar el empleo, junto al esfuerzo permanente para acortar la diferencia que an nos separa de la Unin Europea en las cuestiones relativas a la cualificacin profesional, la formacin, la inversin en nuevas tecnologas y la mejora continua en la calidad de productos y servicios.

Dada la coyuntura actual, pero tambin con la mirada puesta en el nuevo marco derivado de la ampliacin de la Unin Europea, es preciso que tales consideraciones sean tomadas en cuenta por empresas y trabajadores.

La evolucin de los costes tiene que corresponderse con las mejoras en la productividad, pero ello no puede hacer olvidar que los productos espaoles deben ser capaces de diferenciarse en el mercado nacional e internacional, al objeto de ser atractivos para el consumidor europeo.

Una pieza clave para ello es mejorar la capacidad de innovacin tecnolgica del aparato productivo, para lo cual es necesario impulsar la inversin pblica y privada en investigacin, desarrollo e innovacin.

Espaa tiene un retraso histrico en el desarrollo de un Sistema Nacional de Ciencia y Tecnologa que est a la altura de los estndares europeos y del lugar que ocupa en el mundo. El gasto en investigacin y desarrollo espaol no alcanza el 1 por 100 del producto interior bruto y se sita un punto por debajo de la media de la Unin Europea, muy lejos del objetivo del 3 por 100 establecido en la Cumbre de Barcelona para 2010.

A la escasez de recursos econmicos se suma la falta de investigadores y personal cualificado. Asimismo, la presencia del sector privado en estas actividades es menor que en Europa y persiste todava una importante desconexin y descoordinacin entre los centros de investigacin bsica y el mundo de la empresa.

Las organizaciones empresariales y sindicales queremos hacer una llamada de atencin a los poderes pblicos y a la sociedad espaola sobre la necesidad de redoblar el esfuerzo en actividades de investigacin, desarrollo e innovacin. Igualmente sera deseable la generalizacin de las nuevas tecnologas como instrumento para mejorar la capacidad productiva.

CAPTULO IV

Criterios en materia salarial

En el Acuerdo para la Negociacin Colectiva para el ao 2002, las organizaciones empresariales y sindicales establecimos unos criterios en materia salarial que permiten combinar la mejora moderada de la capacidad adquisitiva de los salarios, el crecimiento del empleo, la mejora de la competitividad de las empresas, el aumento de las inversiones productivas y la contencin de precios. Con ello quisimos contribuir a minimizar los efectos negativos que una situacin econmica incierta pudiera tener para el empleo y el crecimiento econmico, dando conjuntamente una seal de confianza.

Conscientes de que en 2003 la realidad econmica y social que afrontamos, marcada por la situacin econmica internacional de crisis de expectativas y persistencia de elementos de incertidumbre ante el futuro, puede incidir negativamente en el empleo consideramos necesario reiterar los mismos criterios en materia salarial, de forma que sigamos contribuyendo a minimizar los efectos negativos sobre el empleo y favorezcamos el fortalecimiento del tejido productivo.

Con tal propsito las organizaciones firmantes declaramos la intencin de llevar a cabo en el ao 2003 una poltica de moderado crecimiento de los salarios que permita adaptarse al contexto econmico, apoyar el descenso de la inflacin y la mejora de la competitividad, potenciar las inversiones productivas y favorecer el empleo estable y seguro.

La negociacin salarial debe tomar como primera referencia la inflacin prevista, fijada por el Gobierno para el ao 2003.

La credibilidad de la previsin de inflacin es una base necesaria para el modelo de negociacin salarial, evitando que ste se vea sometido a tensiones derivadas de una sustancial desviacin entre el dato previsto y el dato real registrado, lo que perjudica a las rentas y genera tambin incertidumbre de costes para las empresas, como ha sucedido el pasado ao.

En segundo lugar, puede haber incrementos superiores a la inflacin prevista dentro de los lmites derivados del incremento de la productividad.

La negociacin salarial debe tener en cuenta los criterios propuestos para apoyar el mantenimiento o, en su caso, el crecimiento del empleo en las empresas, favoreciendo sus inversiones productivas, y para sostener la mejora del poder adquisitivo de los salarios sobre el que, en buena medida, se soporta el crecimiento econmico y del empleo a travs del aumento del consumo.

Los Convenios Colectivos as negociados incorporarn una clusula de revisin salarial, sin que ello trunque el objetivo de moderacin salarial.

La determinacin de los salarios en la negociacin colectiva basada en esta poltica de moderado crecimiento de los salarios, tomando como referencia la inflacin prevista, la productividad y la clusula de revisin salarial, constituye un modelo apropiado para evitar espirales inflacionistas nada deseables.

Asimismo, consideramos oportuno recomendar que no deben utilizarse otras previsiones de inflacin distintas de las oficiales, desaconsejndose, en consecuencia, la identificacin de otros parmetros ya sea en un mbito sectorial especfico, ya sea en un mbito territorial.

Debe tenerse en cuenta que el crecimiento de los salarios en Convenio debera tambin tener como referencia los costes laborales unitarios, de forma tal que la cifra resultante permita a las empresas, en particular las abiertas a la competencia internacional, mantener, al menos, su posicin actual y no verse perjudicadas respecto a sus competidores.

La diversidad de situaciones no puede tratarse de manera uniforme, por lo que los negociadores debern, en cada caso, tener en cuenta las circunstancias especficas de su mbito para fijar las condiciones salariales, todo ello dentro de los objetivos sealados anteriormente.

La negociacin colectiva constituye un instrumento adecuado para establecer la definicin y criterios de una estructura salarial (conceptos fijos y variables) adecuada a la realidad sectorial y empresarial, teniendo en cuenta su directa relacin con los nuevos sistemas de organizacin del trabajo y los incentivos a la produccin, la calidad o los resultados, entre otros.

A tal fin, en la definicin de los conceptos variables deberan tomarse en consideracin criterios de objetividad y claridad en su implantacin ; la delimitacin de porcentajes de retribucin variable sobre la retribucin total ; los derechos de informacin y participacin en la empresa de los representantes de los trabajadores y la consideracin de las realidades especficas de cada sector o empresa.

La inclusin de la llamada clusula de inaplicacin del rgimen salarial forma parte del contenido mnimo de los Convenios Colectivos de mbito superior al de empresa.

En tal sentido consideramos necesario que en tales Convenios se establezcan las condiciones y procedimientos por los que podra no aplicarse el rgimen salarial a las empresas cuya estabilidad econmica pudiera verse daada como consecuencia de tal aplicacin.

CAPTULO V

Criterios en materia de empleo, flexibilidad interna, cualificacin profesional e igualdad de trato en el empleo

1. Criterios generales.-El mantenimiento del empleo y su creacin son objetivos generales compartidos por CEOE, CEPYME, CC.OO y UGT a los que puede contribuir la negociacin colectiva, particularmente en la actual coyuntura econmica en la que se evidencian los riesgos e incertidumbres que es necesario afrontar.

La estabilidad del empleo favorece la capacidad de planificacin de las empresas, la seguridad de los trabajadores y trabajadoras, as como su cualificacin. El objetivo de estabilidad debe seguir presente en la negociacin colectiva, sin perjuicio de mantener un marco de contratacin temporal que permita responder a las necesidades coyunturales de produccin de bienes y servicios.

Espaa todava mantiene diferencias respecto a la media de los pases de la Unin Europea en tasas de actividad, ocupacin, paro y temporalidad,

que se concentran particularmente en las mujeres y los jvenes. Esta diferente situacin de partida de ambos colectivos, que ha mejorado significativamente en los ltimos aos, tambin se ve afectada por la coyuntura actual econmica y del empleo, por lo que la promocin del empleo de estos colectivos, la igualdad de trato y la no discriminacin, debern ser aspectos relevantes para la negociacin colectiva en 2003.

El sistema productivo espaol, como corresponde a una economa abierta, est sometido a cambios organizativos permanentes que le obligan a adaptarse ms deprisa si quiere seguir siendo competitivo.

Ello exige articular mecanismos de flexibilidad, entre ellos las nuevas formas de organizacin del trabajo, y tener en cuenta que los mecanismos de adaptacin internos son preferibles a los externos y a los ajustes de empleo. En este contexto debe seguir siendo un objetivo conseguir el adecuado equilibrio entre flexibilidad para las empresas y seguridad para los trabajadores.

La formacin permanente y el desarrollo de las competencias y de las cualificaciones de los trabajadores constituyen, tambin, un instrumento bsico para aumentar la productividad del trabajo, favorecer una mayor extensin en el uso de las nuevas tecnologas, as como para que los trabajadores y trabajadoras estn en mejores condiciones de preservar el empleo y prevenir el desempleo de larga duracin.

Para contribuir al mejor tratamiento de todos estos aspectos desde la negociacin colectiva consideramos que los Convenios Colectivos en 2003 deben tener en cuenta los siguientes criterios generales:

a) El mantenimiento del empleo y la promocin del mismo, especialmente entre los colectivos de trabajadores y trabajadoras con mayores niveles de desempleo.

b) El fomento de la estabilidad del empleo como garanta de competitividad para las empresas y de seguridad para los trabajadores.

c) El desarrollo permanente de las competencias y la cualificacin profesional de los trabajadores y trabajadoras.

d) El cumplimiento del principio de igualdad de trato y no discriminacin en el empleo y en las condiciones de trabajo, as como la promocin de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.

e) El adecuado equilibrio entre flexibilidad y seguridad, estableciendo marcos que permitan a las empresas adaptarse internamente ante circunstancias cambiantes.

f) La incidencia de las tecnologas de la informacin y de la comunicacin en el desarrollo productivo general y en las relaciones laborales.

g) El desarrollo de instrumentos de informacin y de anlisis para favorecer la adecuada adaptacin a los cambios productivos, as como para el seguimiento de lo pactado en la negociacin colectiva.

De otra parte, compartimos los contenidos de la Declaracin Europea sobre el Empleo de las Personas con Discapacidad (1). En el contexto de este acuerdo expresamos nuestro deseo de contribuir a la promocin de la integracin laboral del colectivo de personas con discapacidad, a travs de las posibilidades que otorga la negociacin colectiva.

Tal contribucin puede resultar especialmente oportuna en un ao como el presente declarado por el Consejo de la Unin Europea "Ao europeo de las personas con discapacidad".

Durante ese perodo las partes firmantes se comprometen a:

Analizar aquellos factores externos al lugar de trabajo (entorno fsico y cultural) que influyen en las oportunidades de las personas con discapacidad de obtener un empleo, as como al estudio de medidas que podran contribuir a eliminar los obstculos identificados.

Instar al Gobierno para que impulse el dilogo en esta materia con las organizaciones empresariales y sindicales por considerarlo esencial e indispensable para la eficacia de cualquier poltica de desarrollo de recursos humanos, cuyo xito depende en gran medida de la participacin efectiva de los interlocutores sociales.

Recopilar y difundir las buenas prcticas ya existentes.

Analizar y, en su caso, formular las propuestas oportunas sobre el papel que puede jugar la negociacin colectiva, para modular el cmputo de la cuota de reserva, en funcin de las caractersticas especficas de los sectores y los requerimientos concretos de determinadas ocupaciones o tareas.

2. El empleo.-El empleo es la resultante de mltiples variables, entre ellas una poltica econmica que lo potencie, as como un marco adecuado de relaciones laborales que posibilite una mayor flexibilidad al tiempo que una mayor permanencia en el empleo de los trabajadores y traba 1 Suscrito en Bruselas, el 19 de mayo de 1999 por UNICE, CES y CEEP.

jadoras, contribuyendo as a mejorar la competitividad y el buen funcionamiento de las empresas.

2.1 Empleo y contratacin.-El mantenimiento y la creacin de empleo es un objetivo de primera magnitud. A ello deben contribuir las orientaciones para la negociacin colectiva, estableciendo condiciones que favorezcan el desarrollo de las empresas como requisito necesario para el crecimiento econmico y para la generacin de empleo.

La estabilidad del empleo es tambin un factor de competitividad para las empresas as como de seguridad para los trabajadores y trabajadoras, especialmente en situaciones de menor crecimiento de la economa. El objetivo de estabilidad debe seguir presente en la negociacin colectiva, sin perjuicio de mantener un marco de contratacin temporal que permita responder a las necesidades coyunturales de la produccin.

La legislacin laboral contempla un abanico de posibilidades en materia de contratacin, y traslada competencias a la negociacin colectiva para concretar y adaptar determinados aspectos de las distintas modalidades de contratos a las circunstancias de las empresas. De hecho se constata el dato positivo de un tratamiento creciente en los Convenios Colectivos de algunos de los aspectos relativos al empleo y a la contratacin.

Los Convenios Colectivos, por tanto, debern seguir avanzando en esa direccin y asumir un papel protagonista:

De un lado, contemplando elementos como la promocin de la contratacin indefinida, la conversin de contratos temporales en contratos fijos, as como la adopcin de frmulas que eviten el encadenamiento injustificado de sucesivos contratos temporales, todo ello con el objetivo de reducir la contratacin temporal injustificada.

De otro, fomentando el uso adecuado de las modalidades contractuales de forma tal que las necesidades permanentes de la empresa se atiendan con contratos indefinidos y las necesidades coyunturales, cuando existan, puedan atenderse con contratos temporales, al tiempo que se fomenta el uso de los contratos formativos como va de insercin laboral y cualificacin de trabajadores y trabajadoras.

En cuanto a las modalidades de contratacin temporal y de duracin determinada, los Convenios Colectivos debern tener en cuenta:

Los contratos de duracin determinada, obra o servicio y eventual por circunstancias de la produccin debern utilizarse cuando existan las causas establecidas en la legislacin laboral. Los Convenios podrn identificar los trabajos y actividades objeto de este tipo de contratacin.

Igualmente establecern, cuando corresponda, criterios generales relativos a la adecuada relacin entre el volumen de la contratacin eventual por circunstancias de la produccin y la plantilla total de la empresa.

La vertiente formativa y de adquisicin de experiencia profesional de los contratos para la formacin y en prcticas deber potenciarse, identificando las actividades y ocupaciones, as como las caractersticas de la formacin, de manera que se favorezca el uso de este tipo de contratos como mecanismo de insercin laboral y cualificacin profesional de los jvenes. La incorporacin definitiva en la empresa de estos trabajadores, una vez finalizado el contrato formativo, contribuye a la estabilidad del empleo.

Los contratos de relevo permiten la insercin laboral y son un instrumento til para abordar renovaciones de plantilla y posibles reestructuraciones.

Los contratos a tiempo parcial indefinidos permiten conjugar la estabilidad del empleo con necesidades productivas variables de las empresas, por lo que fomentar su utilizacin adecuada a travs de la negociacin colectiva puede ser una alternativa a la contratacin temporal o a la realizacin de horas extraordinarias en determinados supuestos. Lo mismo cabe decir de los contratos fijos discontinuos y su utilizacin para las actividades discontinuas o estacionales muy importantes en la economa espaola.

La importancia y extensin de nuevas formas de organizacin productiva en un contexto de externalizacin creciente de las actividades por parte de las empresas ha dado lugar a regulaciones legales que establecen derechos de informacin para la representacin legal de los trabajadores. Tal es el caso de las empresas de trabajo temporal en cuanto a la informacin sobre contratos de puesta a disposicin, copia bsica del contrato o la orden de servicio del trabajador, o de la subcontratacin de obras y servicios regulada en el artculo 42 ET en cuanto a la informacin por parte de la empresa principal y de la contratista a sus trabajadores y a su representacin legal sobre los contratos y las medidas de coordinacin para la prevencin de riesgos laborales, aspectos todos ellos que debern tener en cuenta los Convenios Colectivos.

A su vez esta organizacin productiva, que en ocasiones reviste una notable complejidad, no debe suponer la inaplicacin de la regulacin convencional correspondiente.

2.2 Flexibilidad y seguridad en el empleo.-La coyuntura econmica actual, tanto en Espaa como en el contexto internacional, as como la prxima incorporacin de nuevos pases a la Unin Europea -que significar sin duda para las empresas una mayor apertura a la competencia-, son aspectos que estn ya influyendo en la evolucin de los sectores productivos, de las empresas y del empleo.

La mejora de las competencias y cualificaciones de los trabajadores, el desarrollo de mecanismos de flexibilidad interna de la empresa, claramente preferible a los ajustes externos, as como la identificacin de instrumentos y dispositivos de anlisis y dilogo pasan a ser elementos esenciales para responder a los requerimientos del cambio.

Los Convenios Colectivos permiten tratar un conjunto de aspectos que avanzan en dicha direccin, como son:

a) La clasificacin profesional y un mayor desarrollo de las estructuras profesionales basadas en grupos y, cuando proceda dentro de stos, en reas funcionales. Los Convenios Colectivos debern precisar los procedimientos para adaptar las categoras a los nuevos grupos profesionales.

b) Vinculada a la clasificacin profesional, la movilidad funcional, como instrumento de adaptacin interna, debe articularse con el lmite de la idoneidad y aptitud necesaria para el desempeo de las tareas encomendadas, previa realizacin, si ello fuera necesario, de procesos simples formativos y de adaptacin.

c) La gestin del tiempo de trabajo, la duracin y redistribucin de la jornada, incluso su cmputo anual y su distribucin flexible, son elementos que pueden contribuir a una mejor evolucin del empleo, y a incrementar la productividad del trabajo y el grado de utilizacin del equipamiento productivo. La limitacin de las horas extraordinarias que no sean estrictamente necesarias tambin contribuye a la creacin y mantenimiento del empleo. La utilizacin de sistemas flexibles de jornada debe ir acompaada, en los correspondientes procesos de negociacin, de las condiciones para su realizacin, con el objetivo compartido de conciliar las necesidades de las empresas con las de los trabajadores y trabajadoras, haciendo compatible su vida laboral con la personal y familiar.

d) El desarrollo de la formacin continua de los trabajadores y trabajadoras como mecanismo para hacer frente a los mayores requerimientos de cualificacin y polivalencia.

El tratamiento adecuado de todas estas materias en los Convenios Colectivos constituye una alternativa real a los ajustes de plantilla y permite afrontar en mejores condiciones las situaciones de dificultad coyuntural por las que puedan atravesar las empresas.

stas debern ser abordadas teniendo en cuenta, cuando sea posible, la anticipacin y valoracin de las consecuencias sociales. La bsqueda de soluciones alternativas como la recolocacin, la movilidad, la formacin y reciclaje, la implantacin de medidas previstas en la legislacin como la suspensin del contrato o la modificacin de condiciones de trabajo, la reorganizacin del trabajo, incluido el tiempo de trabajo, son condiciones a analizar frente a la utilizacin de recursos y medidas ms drsticas.

La informacin y consulta a la representacin de los trabajadores permite su mayor corresponsabilidad en la adaptacin a los cambios y en la prevencin de sus efectos y consecuencias, especialmente en los procesos de reestructuracin empresarial.

La regulacin legal actual, y su concrecin y desarrollo a travs de la negociacin colectiva, establecen un conjunto de materias que deben ser objeto de informacin y, en su caso, de consulta, a los representantes de los trabajadores. Son las relativas a la situacin econmica del sector o mbito negocial correspondiente ; las previsiones sobre el volumen y tipo de empleo, as como la evolucin prevista en el inmediato futuro ; las modalidades de contratacin, los contratos de puesta a disposicin y los supuestos de subcontratacin ; los procesos de reconversin y reestructuracin de empleo ; los despidos objetivos y, en su caso, las medidas alternativas a los mismos.

De manera ms especfica, y al objeto de profundizar en los instrumentos que favorecen la cooperacin entre empresas y trabajadores, durante la vigencia del presente acuerdo, las organizaciones sindicales y empresariales, en su mbito de negociacin, deberan:

a) Reflexionar y adoptar las decisiones que correspondan respecto al mbito apropiado para el tratamiento de las materias que integran el Convenio Colectivo, de forma tal que una posible articulacin de las mismas incida en una mejor aplicacin y eficacia de lo pactado. Asimismo, potenciar la funcin de administracin del Convenio por parte de las Comisiones Paritarias.

b) Especficamente en el mbito sectorial estatal impulsar la creacin de observatorios. La mayor apertura a la competencia internacional de las empresas en nuestro pas y su repercusin en el empleo y en las necesidades de cualificacin requiere capacidad de adaptacin para hacer frente a los requerimientos del mercado, a los cambios productivos y a los derivados de la innovacin tecnolgica.

El dilogo social es un instrumento que permite a empresas y trabajadores abordar estos nuevos retos en mejores condiciones.

La creacin de observatorios de mbito sectorial estatal por parte de organizaciones empresariales y sindicales puede permitir el anlisis conjunto de las perspectivas futuras en materias tales como la posicin de las empresas en el mercado, la ampliacin de la Unin Europea, el desarrollo tecnolgico, las cuestiones medioambientales, el empleo, las necesidades formativas, etc., con especial atencin a las PYMES.

Estas tareas deberan realizarse en los mbitos correspondientes en estrecha asociacin con los instrumentos existentes, cuando as se requiera, entre ellos los servicios pblicos de empleo, los ligados al Instituto Nacional de Cualificaciones, o los observatorios europeos del cambio y las relaciones industriales.

2.3 La formacin permanente y el desarrollo de las competencias y cualificaciones profesionales.-Con ocasin de la Cumbre Europea de Barcelona, en marzo de 2002, los interlocutores sociales europeos presentamos, de forma conjunta, un "Marco de accin para el desarrollo permanente de las competencias y cualificaciones" (2).

Mediante el mismo las organizaciones empresariales y sindicales europeas hemos querido poner de manifiesto el inters compartido que supone el desarrollo de competencias y la adquisicin de cualificaciones.

Abordar el tratamiento de estas materias supone contar no slo con la participacin de empresas, trabajadores y sus respectivas organizaciones a travs de la negociacin colectiva, sino tambin con la de los poderes pblicos en los rganos pertinentes, afrontndolo en torno a cuatro prioridades:

La identificacin y anticipacin a las necesidades de competencias y cualificaciones.

El reconocimiento y validacin de las competencias y cualificaciones.

La necesidad de informar, apoyar y orientar a empleados y empresas en todo el proceso de desarrollo de sus competencias.

La movilizacin de los recursos a este fin.

Siendo todas ellas importantes son las referidas a la identificacin y anticipacin de las necesidades de competencias y cualificaciones, as como su reconocimiento y validacin las que revisten mayor relevancia ya sea en el mbito de la empresa, ya sea en un nivel sectorial, en cooperacin con las instituciones de educacin, formacin y empleo.

En el primero de los casos, en el de la empresa, la identificacin y anticipacin de competencias constituye uno de los ejes de la poltica de recursos humanos.

En el nivel sectorial, en su caso en colaboracin con las instituciones pblicas, resulta adecuado promover la realizacin de estudios de necesidades que permitan anticipar o identificar los cambios, as como las necesidades que la evolucin del sistema productivo impone a empresas y trabajadores.

En todo caso, el reconocimiento y la validacin debe contemplarse, desde una perspectiva general en el marco del Sistema Nacional de Cualificaciones previsto en la actual Ley Orgnica de Cualificaciones y Formacin Profesional, que deber basarse en contribuciones sectoriales.

La formacin continua es un instrumento de gran utilidad para el desarrollo de las competencias profesionales, que favorece la capacidad de adaptacin de trabajadores y empresas, contribuye al mantenimiento y mejora del empleo y responde conjuntamente a las necesidades de ambos.

En este sentido, la negociacin colectiva puede contribuir a estos objetivos en el nivel que corresponda, sector o empresa, mediante el establecimiento de criterios respecto a las acciones formativas, en lo relativo a iniciativas y colectivos prioritarios, desarrollo de la formacin terica en los contratos para la formacin, referencias formativas en relacin con la clasificacin y movilidad, o mejora de la calidad de las acciones formativas, entre otras cuestiones. Preferentemente en el mbito sectorial debera abordarse la realizacin de estudios de deteccin de necesidades

2 Suscrito por UNICE/UEAPME, CEEP y CES (incluyendo representantes del Comit de Enlace CEC/Eurocuadros).

formativas as como la promocin de herramientas aplicables a la formacin.

2.4 La igualdad de trato en el empleo.-La situacin en el empleo y en el desempleo no es homognea. Determinados colectivos de trabajadores y trabajadoras tienen mayores dificultades en el acceso al empleo, bien por condicionantes o prejuicios socioculturales, bien por condicionantes del mercado de trabajo.

Respecto a los segundos, la negociacin colectiva debe contribuir a corregir los posibles fenmenos de desigualdad mediante el cumplimiento del principio de igualdad de trato establecido de manera expresa en la legislacin laboral, as como a travs de la promocin de actuaciones concretas encaminadas a eliminar las discriminaciones directas e indirectas.

Las clusulas generales de igualdad de trato en los Convenios Colectivos son instrumentos adecuados para contribuir a corregir las posibles discriminaciones.

Estas actuaciones pueden verse materializadas, con carcter general en algunos colectivos, como es el caso de las mujeres, mediante su acceso al empleo y su diversificacin y promocin profesional ; en el supuesto de los jvenes, mediante la promocin de su estabilidad laboral ; en el caso de los trabajadores inmigrantes mediante la aplicacin de las mismas condiciones que al resto de los trabajadores ; y respecto a los trabajadores con discapacidad, favoreciendo su incorporacin al empleo.

Asimismo, los trabajadores y trabajadoras contratados a tiempo parcial y con contratos temporales tendrn los mismos derechos que quienes son contratados a jornada completa o con contratos indefinidos, respectivamente, sin perjuicio de que cuando corresponda y en atencin a su naturaleza, tales derechos sean reconocidos segn lo legalmente previsto.

CAPTULO VI

La igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres

Durante la vigencia del ANC 2002, CEOE, CEPYME, CC. OO y UGT hemos realizado un estudio para analizar los posibles factores que dificultan la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, incluso los previos al momento del acceso al empleo, identificar los obstculos y destacar cules pueden ser las prcticas adecuada para fomentarla, evaluando tambin la operatividad de la negociacin colectiva a estos efectos.

Fruto de ese estudio hemos identificado como los principales problemas que tienen hoy las mujeres en el mercado de trabajo, los altos niveles de segregacin laboral por sexos, la mayor temporalidad y la insuficiencia de servicios sociales de calidad y asequibles para la atencin de los hijos o de las personas dependientes, junto con la persistencia de factores socioculturales y familiares que condicionan sus opciones formativas, de ocupacin y de vida, dificultando su acceso al empleo, permanencia y desarrollo profesional.

Aunque algunos de estos factores proceden y trascienden el mbito de las relaciones laborales, consideramos que a travs de la negociacin colectiva y el dilogo social, podemos realizar una importante contribucin para modificar el actual escenario y avanzar en el objetivo de corregir las desigualdades que existen en las condiciones laborales de hombres y mujeres.

La negociacin colectiva debe contribuir al establecimiento de un marco equitativo para el desarrollo de las condiciones de trabajo de hombres y mujeres, propiciando aquellas actuaciones que eliminen los obstculos para tal equidad y, en su caso, acudiendo a la inclusin de acciones positivas cuando se constate la existencia de situaciones desiguales de partida vinculadas a las condiciones laborales.

Del trabajo realizado se extraen las siguientes observaciones.

Las formas directas de discriminacin laboral hacia las mujeres suelen ser residuales en los textos de los Convenios. Sin embargo, en el marco de los Convenios Colectivos hay discriminaciones de carcter indirecto y comporta especial dificultad constatar su existencia, dado que exigira evaluar si de la aplicacin de las medidas convenidas se derivan efectos negativamente desiguales para el colectivo femenino con respecto al masculino.

Las consideraciones generales junto con las buenas prcticas que se compromete a difundir la Comisin de Seguimiento tienen por objeto orientar sobre aquellos aspectos que pueden incidir positivamente en materia de acceso y permanencia de las mujeres en el empleo, en condiciones de igualdad con los hombres y corregir aquellas prcticas que puedan estar siendo un obstculo para el derecho a la igualdad de oportunidades que establecen las normales legales nacionales y comunitarias.

A esos efectos se da la consideracin de "buena prctica" a aquellas clusulas que contribuyen al avance de la igualdad entre hombres y mujeres en un determinado contexto. Las clusulas generales de igualdad de trato en los Convenios son instrumentos adecuados para contribuir a corregir las posibles discriminaciones.

Ese conjunto de buenas prcticas va a permitir mostrar un abanico de posibilidades en el tratamiento dado en los Convenios a distintas materias, que pueden favorecer la eliminacin de discriminaciones directas o indirectas, e impulsar medidas positivas que ayuden a la integracin laboral de las mujeres en todas las ocupaciones y sectores de actividad.

Las organizaciones firmantes consideramos adecuados para su tratamiento por la negociacin colectiva, los siguientes criterios generales:

La adopcin de clusulas declarativas antidiscriminatorias, que pueden incluirse como principio general o reproducirse en apartados concretos del Convenio.

La adecuacin del contenido de los Convenios Colectivos a la normativa vigente o, en su caso, la mejora de la misma, eliminando aquellas clusulas que estn superadas por modificaciones normativas. Esta adecuacin se extiende tambin a los contenidos en materia de prevencin de riesgos laborales para la maternidad, la lactancia y la reproduccin, as como el tratamiento del acoso sexual.

La inclusin de clusulas de accin positiva para fomentar el acceso de las mujeres, en igualdad de condiciones, a sectores y ocupaciones en los que se encuentren subrepresentadas.

El estudio y, en su caso, el establecimiento de sistemas de seleccin, clasificacin, promocin y formacin, sobre la base de criterios tcnicos, objetivos y neutros por razn de gnero.

La eliminacin de denominaciones sexistas en la clasificacin profesional (categoras, funciones, tareas).

La reciente modificacin del artculo 28 del Estatuto de los Trabajadores, debera conllevar la revisin y, en su caso, subsanacin de las diferencias retributivas que pudieran existir por una inadecuada aplicacin del principio de igualdad de retribucin por trabajos de igual valor.

A efectos de lo anterior, resultara de utilidad el anlisis y aplicacin, en su caso, de sistemas de valoracin de los puestos de trabajo, que permitan evaluar peridicamente el encuadramiento profesional.

La incorporacin de medidas sobre jornada laboral, vacaciones, programacin de la formacin, que permitan conciliar las necesidades productivas y las de ndole personal o familiar.

La evaluacin de la aplicacin del Convenio desde la perspectiva de la igualdad de oportunidades, a travs del seguimiento realizado por la Comisin Paritaria, que se dotar, en su caso, del correspondiente asesoramiento. Si se considera oportuno, tal tarea se delegar en Comisiones de trabajo especficas.

CAPTULO VII

El teletrabajo: Acuerdo Marco Europeo sobre Teletrabajo

La progresiva transformacin de la sociedad tradicional en una sociedad de la informacin incide en los hbitos de las personas, en su forma de trabajar, en el ocio, en las relaciones interpersonales y en las comunicaciones, al mismo tiempo que introduce un determinante factor de competitividad en el mundo empresarial.

Es previsible que el actual escenario en el que se ubican las empresas y sus trabajadores venga marcado por el desarrollo de las tecnologas de la informacin y de la comunicacin (TIC), que ya est incidiendo en los mercados de trabajo de las sociedades avanzadas.

Los datos ms recientes indican que en estos momentos un 3 por 100 de la poblacin ocupada espaola (3) ya lo est en sectores relacionados con las tecnologas de la informacin.

Resulta patente que la innovacin ha aumentado la demanda de trabajadores cualificados y est creando nuevos empleos en el mbito de la sociedad de la informacin. Al mismo tiempo, hay que destacar que tambin ha modificado las cualificaciones requeridas en otros mbitos y ha aumentado los requerimientos en competencias tecnolgicas fuera del propio sector de las tecnologas de la informacin y la comunicacin.

En la Cumbre de Lisboa (marzo 2000), adems de remarcar los objetivos de creacin de empleo, sealando indicadores, se promovi un grupo de alto nivel para que evaluara las oportunidades y los desafos de las relaciones laborales en un entorno cambiante, prever su evolucin e identificar los factores fundamentales de xito en la gestin del cambio y la mejora de la calidad. Este grupo, present su informe en enero de 2002 y, en concreto, en el apartado dedicado al cambio tecnolgico y la economa del conocimiento, afirma que las nuevas tecnologas y la aparicin de una sociedad del conocimiento son elementos clave del cambio en la UE y la prosperidad econmica depender, en gran medida, de la capacidad de desarrollar y de aplicar recursos de conocimiento en apoyo de su rendimiento econmico y social.

3 Datos correspondientes al tercer trimestre de 2002.

Nuestro pas no puede quedarse al margen del desarrollo de la sociedad de la informacin y resulta imprescindible aprovechar las ventajas que ofrecen las herramientas propias de la nueva revolucin tecnolgica.

Una de las formas innovadoras de organizacin y ejecucin de la prestacin laboral derivada del propio avance de las nuevas tecnologas es el teletrabajo, que permite la realizacin de la actividad laboral fuera de las instalaciones de la empresa.

Aunque se trata de una prctica an muy incipiente en Espaa, existen ya experiencias iniciadas por diversas empresas y sectores que ofrecen una respuesta a las peculiaridades de esta forma de organizacin o desarrollo del trabajo.

El grado de acierto de cualquier iniciativa que se emprenda en este mbito depender de la receptividad que muestre a esas experiencias y a los elementos que configuran el Acuerdo Marco Europeo sobre el Teletrabajo (4).

Dicho acuerdo parte del reconocimiento por los interlocutores sociales del teletrabajo como un medio de modernizar la organizacin del trabajo para las empresas y conciliar vida profesional y personal para los trabajadores, permitiendo una mayor autonoma en la realizacin de sus tareas.

Las organizaciones firmantes compartimos en su totalidad el Acuerdo Marco Europeo sobre Teletrabajo ya que es un instrumento especialmente til para facilitar y extender la introduccin del teletrabajo en las empresas y resolver algunas dudas que venan surgiendo en determinados aspectos del campo laboral en relacin con el teletrabajo.

Consideramos oportuno destacar especialmente algunos de los criterios del Acuerdo Marco Europeo que pueden ser utilizados por las empresas y por los trabajadores y sus representantes como base para mantener el equilibrio necesario entre flexibilidad y seguridad, as como para mejorar la productividad de las empresas. Dichas orientaciones estn relacionadas con el concepto del teletrabajo, su carcter voluntario y la igualdad de derechos del teletrabajador respecto a los restantes trabajadores.

En relacin con el primer punto, el acuerdo europeo viene referido a una forma de organizar o realizar un trabajo, utilizando las tecnologas de la informacin, en el marco de una relacin laboral por cuenta ajena en la que un trabajo, que tambin hubiera podido ser realizado en las instalaciones de la empresa, se realiza fuera de esas instalaciones de manera regular.

Por otra parte, es tambin destacable el carcter voluntario del teletrabajo, tanto para el trabajador como para la empresa. El teletrabajo puede formar parte de la descripcin inicial del puesto de trabajo o se puede iniciar de manera voluntaria posteriormente.

Si el teletrabajo no forma parte de la descripcin inicial del puesto, y si el empresario presenta una oferta de teletrabajo, el trabajador puede aceptar o rechazar dicha oferta. Si el trabajador expresa el deseo de pasar al teletrabajo, el empresario puede aceptar o rechazar esta peticin.

Como slo modifica la manera de realizar el trabajo, el paso al teletrabajo en s no modifica el estatuto laboral del teletrabajador. En ese caso el rechazo por parte del trabajador a prestar sus servicios en rgimen de teletrabajo no es en s motivo de rescisin de la relacin laboral ni de modificacin de las condiciones de empleo de este trabajador.

Si el teletrabajo no forma parte de la descripcin inicial del puesto, la decisin de pasar al teletrabajo es reversible por acuerdo individual o colectivo. La reversibilidad puede implicar una vuelta al trabajo en los locales del empresario a peticin del trabajador o del empresario. Las modalidades de dicha reversibilidad se establecen por acuerdo individual o colectivo.

En lo que se refiere a las condiciones de empleo, los teletrabajadores tendrn los mismos derechos, garantizados por la legislacin y los Convenios Colectivos aplicables, que los trabajadores comparables que trabajan en las instalaciones de la empresa. No obstante, dadas las peculiaridades del teletrabajo, podrn ser necesarios acuerdos especficos complementarios, colectivos o individuales.

Ms all de estas orientaciones bsicas, la introduccin del teletrabajo puede, en su caso, traer consigo la conveniencia de que se pacten, si se considera oportuno, situaciones ms especficas relacionadas con distintos aspectos (privacidad, confidencialidad, prevencin de riesgos, instalaciones, formacin e informacin al teletrabajador, etc) sobre las que el Acuerdo Marco Europeo, que figura como anexo de este ANC, contiene unas pautas que pueden resultar de utilidad.

Igualmente, ser necesario realizar un esfuerzo de difusin de este Acuerdo Marco Europeo por las organizaciones firmantes, as como en la sociedad a travs de debates, seminarios, etc.

4 Suscrito el 16 de julio de 2002 por UNICE/UEAPME, CEEP y CES (incluyendo representantes del Comit de Enlace CEC/Eurocuadros).

Las organizaciones empresariales y sindicales firmantes nos comprometemos durante la vigencia de este acuerdo a promover la adaptacin y el desarrollo de su contenido a la realidad espaola, teniendo especialmente en cuenta aquellos mbitos en los que puede existir ms inters, de manera que se impulse una mayor y adecuada utilizacin del teletrabajo, favorable tanto a las empresas como a los trabajadores.

CAPTULO VIII

Criterios en materia de seguridad y salud en el trabajo

Como reiteradamente hemos puesto de manifiesto, y se destac con motivo del ANC 2002, CC. OO, UGT, CEOE y CEPYME compartimos la preocupacin por la situacin de la siniestralidad laboral en Espaa y manifestamos nuestro compromiso y disposicin para contribuir con mayor eficacia a la prevencin de riesgos laborales.

En esta lnea entendemos que se debe fomentar la cultura preventiva y el cumplimiento de las normas como elementos centrales de una estrategia a corto, medio y largo plazo, para una constante mejora de la seguridad y la salud en el trabajo.

El objetivo, por tanto, debe ser facilitar su aplicacin concreta, especialmente, en las pequeas y medianas empresas.

En consonancia con lo anterior, creemos que los sujetos colectivos pblicos y privados deben colaborar entre s, de acuerdo con sus capacidades y potencialidades, en la transmisin de las actitudes preventivas, incluso ms all del centro de trabajo en donde son exigibles, es decir, en el conjunto de la sociedad.

As consideramos que es necesario adoptar un criterio comn en determinadas reas para coadyuvar a los objetivos antes definidos.

En tal sentido, estimamos que la actuacin de prevencin de riesgos laborales en la empresa debe estar integrada y poder ser llevada a cabo de forma programada, es decir, por fases, permitiendo iniciar, aplicar y mantener las actividades preventivas que sea necesario realizar a lo largo del tiempo, conforme a un plan preestablecido.

Asimismo, conscientes de la problemtica que encierra la obligacin de los empresarios de garantizar la vigilancia peridica del estado de salud de los trabajadores a su servicio, nos comprometemos a promover los principios generales y criterios de aplicacin prctica, elaborados de comn acuerdo para la Mesa de Dilogo Social en Materia de Prevencin de Riesgos Laborales, con el fin de hacer efectiva la vigilancia y control de la salud de los trabajadores en el trabajo.

Por lo que hace al contexto concreto de la negociacin colectiva, se ofrecen en este Acuerdo Interconfederal de Negociacin Colectiva para 2003 los siguientes criterios sobre seguridad y salud en el trabajo:

En materia de vigilancia de la salud:

Aunque entre las pautas para vigilar el estado de salud de un trabajador se incluya el reconocimiento mdico, convendra que, a efectos de diferenciar la obligacin empresarial de garantizar la vigilancia peridica del estado de salud de los trabajadores a su servicio (en funcin de los factores de riesgo no eliminados), se utilizasen los trminos vigilancia de la salud, as como los de exmenes de salud, para as diferenciarlos de los reconocimientos mdicos generales o inespecficos que no sustituyen, ni deben confundirse, con los antedichos exmenes de salud.

Adems, la Orden del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales de 31 de enero de 2002, determin la exclusividad para dicho ao de efectuar, con cargo a cuotas, reconocimientos mdicos de carcter general o inespecficos, que suelen conllevar escaso valor preventivo en relacin con los riesgos laborales.

Por ello, en los Convenios Colectivos, debe avanzarse en la paulatina sustitucin de los mismos por exmenes de salud especficos, dirigidos a un cumplimiento adecuado de la normativa vigente en esta materia, articulando frmulas de transitoriedad, en los casos que proceda.

El mbito idneo para pactar estas cuestiones es el sectorial ms amplio posible, sin perjuicio de la conveniencia de la revisin sobre reconocimientos mdicos inespecficos que pudieran existir en mbitos inferiores.

En materia de formacin:

La formacin sobre los riesgos presentes en sus puestos de trabajo se demuestra como una de las herramientas ms adecuadas para fomentar la cultura preventiva y los cambios actitudinales. Por ello, en los Convenios Colectivos de mbito sectorial o inferior, es recomendable incluir, de forma orientativa, el contenido de la formacin especfica segn los riesgos de cada puesto de trabajo o funcin, agrupando as los criterios formativos, y el nmero de horas de formacin o, en su caso, de adiestramiento, de

manera homognea, por riesgos y puestos de trabajo de cada sector ; y con independencia de la formacin acorde con los factores de riesgo de cada puesto de trabajo concreto en cada empresa individualmente considerada.

En otro orden de cosas, en la negociacin colectiva, de cualquier mbito, pero preferentemente sectorial, se puede concretar el nmero de horas de formacin de los Delegados de Prevencin en funcin de la peligrosidad de la actividad.

Otras materias:

Igualmente, es recomendable que el crdito horario de los Delegados de Prevencin y la constitucin en los Convenios Colectivos de Comisiones Paritarias que tengan como fin primordial el anlisis, estudio y propuesta de soluciones en materia de prevencin de riesgos laborales, se incluya en Convenios Colectivos del mbito sectorial y territorial ms amplio posible.

Asimismo, resulta de utilidad que, desde el mbito sectorial, se identifiquen los dficit y necesidades en materia de prevencin de riesgos laborales a partir de un diagnstico de la situacin de la definicin de objetivos generales y especficos y, eventualmente, de programas de actuacin y seguimiento de la integracin y desarrollo de la prevencin de riesgos laborales en las empresas.

Lo anterior puede facilitar y orientar la actuacin preventiva en las empresas mediante la elaboracin de su correspondiente plan de prevencin de riesgos.

Tambin pueden negociarse en los mbitos sectoriales otras formas de designacin de los Delegados de Prevencin y los criterios de cooperacin de stos en la aplicacin y fomento de las medidas de prevencin y de proteccin adoptadas en las empresas.

Por otro lado, en los Convenios Colectivos es conveniente abordar las cuestiones sobre los procedimientos de consulta relativos al proceso de identificacin, anlisis y evaluacin de riesgos en las empresas, y planificacin de la actividad preventiva.

Dicho proceso, clave en la actuacin preventiva, es continuo incluyendo, llegado el caso, su revisin y actualizacin en funcin de diversas circunstancias (la siniestralidad, la introduccin de nuevas tecnologas o procesos productivos, los riesgos durante el embarazo o maternidad de la mujer trabajadora, la reproduccin, etc.).

CAPTULO IX

Criterios generales del procedimiento negociador

El presente acuerdo debe contribuir a facilitar la negociacin de los Convenios Colectivos, para lo cual consideramos necesario impulsar el deber de negociar en los trminos legalmente previstos, as como la utilizacin de los diferentes procedimientos de autocomposicin de conflictos.

A la vez manifestamos nuestra voluntad de favorecer una aplicacin y administracin de los Convenios lo ms fluida posible.

En relacin con lo anterior, deben ser tenidas en cuenta determinadas recomendaciones, enmarcadas en el principio de buena fe, tales como:

Iniciar de inmediato los procesos de negociacin una vez producida la denuncia de los Convenios, e intercambiar la informacin que facilite la interlocucin en el proceso de negociacin y una mayor corresponsabilidad en la aplicacin de lo pactado.

Mantener la negociacin abierta por ambas partes hasta el lmite de lo razonable.

Formular propuestas y alternativas por escrito, en especial ante situaciones de dificultad en la negociacin.

De acuerdo con lo previsto en los sistemas de autocomposicin de los conflictos de carcter estatal (Segundo Acuerdo sobre Solucin Extrajudicial de Conflictos Laborales) o de Comunidad Autnoma, acudir a ellos sin dilacin cuando existan diferencias sustanciales, debidamente constatadas, que conlleven el bloqueo de la negociacin correspondiente.

De conformidad con lo previsto en el ASEC, fomentar la utilizacin de estos servicios para la solucin de las discrepancias surgidas en los perodos de consultas regulados en los artculos 40, 41, 47 y 51 del ET (movilidad geogrfica, modificacin sustancial de condiciones de trabajo, suspensin y despidos colectivos).

Impulsar frmulas y procedimientos que posibiliten un funcionamiento ms eficaz de las Comisiones Paritarias o Mixtas de los Convenios y una mejor y ms completa regulacin de las mismas con vistas al efectivo seguimiento y cumplimiento de los compromisos adquiridos.

Fomentar la adhesin de sectores y empresas a los acuerdos sobre solucin extrajudicial de conflictos, para conseguir una mayor eficacia y utilizacin de los instrumentos de mediacin y arbitraje y para reforzar la autonoma colectiva.

El Acuerdo Interconfederal sobre Cobertura de Vacos finaliz su vigencia el 31 de diciembre de 2002, por lo que las partes consideran que se deben analizar las diferentes situaciones derivadas de la caducidad de dicho Acuerdo con el objeto de tomar, en los supuestos de vacos que todava persistan, las medidas oportunas en orden a favorecer la negociacin o acudir al procedimiento de extensin de Convenios.

En atencin al tiempo transcurrido desde la reforma del artculo 92.2 del Estatuto de los Trabajadores relativo a la extensin de Convenios Colectivos, y a que el Gobierno no ha aprobado el Reglamento a que alude dicho precepto, las partes consideran oportuno dirigirse de manera inmediata al Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales con el fin de conocer los motivos que han llevado a la no aprobacin de la propuesta formulada conjuntamente por los firmantes y adoptar las iniciativas que procedan.

ANEXO AL ACUERDO INTERCONFEDERAL PARA LA NEGOCIACIN COLECTIVA 2003 (ANC 2003)

Acuerdo Marco Europeo sobre el Teletrabajo

Acuerdo Marco sobre el Teletrabajo (1)

1. Consideraciones generales.-En el marco de la Estrategia Europea para el Empleo, el Consejo Europeo invit a los interlocutores sociales a negociar acuerdos para modernizar la organizacin del trabajo, incluyendo acuerdos de trabajo flexible, con el objetivo de mejorar la productividad y la competitividad de las empresas y de conseguir el equilibrio necesario entre flexibilidad y seguridad.

La Comisin Europea, en la segunda fase de consultas a los interlocutores sociales sobre la modernizacin y la mejora de las relaciones de trabajo, invit a los interlocutores sociales a iniciar las negociaciones sobre teletrabajo. El 20 de septiembre de 2001, la CES (y el Comit de enlace EUROCADRES/CEC), la UNICE/UEAPME y la CEEP anunciaron su intencin de comenzar las negociaciones para lograr un acuerdo que fuera puesto en prctica por las organizaciones miembros de las partes firmantes en los Estados miembros y en los pases del Espacio Econmico Europeo. Mediante estas negociaciones queran contribuir a preparar la transicin a una economa y una sociedad basadas en el conocimiento, tal como se acord en el Consejo Europeo de Lisboa.

El teletrabajo cubre un amplio abanico de situaciones y prcticas sujetas a cambios rpidos. Por esa razn, los interlocutores sociales han elegido una definicin de teletrabajo que permita cubrir las diferentes formas de teletrabajo regular.

Los interlocutores sociales consideran que el teletrabajo es tanto un medio para que las empresas y organizaciones de servicios pblicos modernicen la organizacin del trabajo, como un medio para que los trabajadores concilien vida profesional y vida social y gocen de una mayor autonoma en el cumplimiento de sus tareas. Si Europa desea conseguir el mejor provecho de la sociedad de la informacin, debe promover esta nueva forma de organizacin del trabajo, de forma que la flexibilidad y la seguridad vayan juntas, que se favorezca la calidad de los empleos y que se incrementen las oportunidades de las personas con discapacidad en el mercado de trabajo.

Este acuerdo voluntario tiene por objeto establecer un marco general a nivel europeo, que sea de aplicacin para las organizaciones miembros de las partes firmantes segn los procedimientos y las prcticas nacionales especficas para los interlocutores sociales. Las partes firmantes invitan tambin a sus organizaciones miembros en los pases candidatos a poner en prctica este acuerdo.

La aplicacin de este acuerdo no constituye una razn vlida para reducir el nivel general de proteccin debida a los trabajadores en el campo del presente acuerdo. Con la aplicacin de este acuerdo, las organizaciones miembros de las partes firmantes evitan imponer cargas innecesarias sobre las PYME.

Este acuerdo no prejuzga el derecho de los interlocutores sociales a lograr, al nivel adecuado, incluso a nivel europeo, acuerdos que adapten y/o complementen este acuerdo de una forma que tenga en cuenta las necesidades especficas de los interlocutores sociales afectados.

2. Definicin y mbito.-El teletrabajo es una forma de organizacin y/o de realizacin del trabajo, con el uso de las tecnologas de la infor (1) La versin oficial de este Acuerdo est en lengua inglesa.

macin, en el marco de un contrato o de una relacin de trabajo, en la que un trabajo, que hubiera podido ser realizado igualmente en los locales del empleador, se efecta fuera de estos locales de manera regular.

El presente acuerdo afecta a los teletrabajadores. Se entiende por teletrabajador toda persona que efecta un teletrabajo tal como se ha definido en el prrafo anterior.

3. Carcter voluntario.-El teletrabajo es voluntario para el trabajador y el empleador afectados. El teletrabajo puede formar parte de una descripcin inicial del puesto de trabajo, o puede ser acordado de manera voluntaria posteriormente.

En ambos casos, el empleador proporciona al teletrabajador las informaciones escritas pertinentes, conforme a la directiva 91/533/CEE, que incluye la informacin sobre los Convenios Colectivos aplicables, una descripcin del trabajo que hay que realizar, etc. Las peculiaridades del teletrabajo requieren normalmente informacin escrita complementaria sobre cuestiones como el departamento de la empresa al que el trabajador est adscrito, su inmediato superior u otras personas a las que puede dirigir preguntas de naturaleza profesional o personal, modalidades de entrega de informes, etc.

Si el teletrabajo no forma parte de la descripcin inicial del puesto de trabajo, y el empleador hace una oferta de teletrabajo, el trabajador puede aceptar o rechazar la oferta. Si un trabajador expresa su deseo de optar a un teletrabajo, el empleador puede aceptar o rechazar la peticin.

El paso al teletrabajo como tal, puesto que slo modifica la forma en que se realiza el trabajo, no modifica el estatuto laboral del teletrabajador. El rechazo del trabajador a una oferta de teletrabajo no es, en s misma, una razn para resolver la relacin de empleo o cambiar los trminos y condiciones de empleo de ese trabajador.

Si el teletrabajo no forma parte de la descripcin inicial del puesto, la decisin de pasar a teletrabajo es reversible por acuerdo individual y/o colectivo. La reversibilidad puede implicar una vuelta al trabajo en los locales del empleador a peticin del trabajador o del empleador. Las modalidades de esta reversibilidad se establecen mediante acuerdo individual y/o colectivo.

4. Condiciones de empleo.-En lo que se refiere a las condiciones de empleo, los teletrabajadores tienen los mismos derechos, garantizados por la legislacin y los Convenios Colectivos aplicables, que los trabajadores comparables en los locales de la empresa. No obstante, para tener en cuenta las particularidades del teletrabajo, pueden ser necesarios acuerdos especficos complementarios colectivos y/o individuales.

5. Proteccin de datos.-El empleador es responsable de adoptar las medidas adecuadas, especialmente respecto al software, para garantizar la proteccin de los datos usados y procesados por el teletrabajador con fines profesionales.

El empleador informa al teletrabajador de toda la legislacin y normas de la empresa pertinentes sobre la proteccin de datos.

Es responsabilidad del teletrabajador cumplir estas normas.

El empleador informa al teletrabajador, en especial de:

Todas las restricciones sobre el uso de los equipos o tiles informticos tales como Internet.

Las sanciones en caso de no respetarlo.

6. Vida privada.-El empleador respeta la vida privada del teletrabajador.

Si se coloca cualquier tipo de sistema de control, ha de ser proporcional al objetivo e introducido conforme a la Directiva 90/270, sobre pantallas de visualizacin de datos.

7. Equipos.-Todas las cuestiones relativas a los equipos de trabajo, a la responsabilidad y a los costes estn definidas claramente antes de comenzar el teletrabajo.

Como regla general, el empleador est encargado de proporcionar, instalar y mantener los equipos necesarios para el teletrabajo regular, excepto si el teletrabajador utiliza su propio equipo.

Si el teletrabajo se realiza de manera regular, el empleador compensa o cubre los costes causados directamente por el trabajo, en particular los relativos a las comunicaciones.

El empleador proporciona al teletrabajador un servicio adecuado de apoyo tcnico.

El empleador es responsable, de acuerdo con la legislacin nacional y los Convenios Colectivos, de los costes debidos a la prdida o dao del equipo y los datos utilizados por el teletrabajador.

El teletrabajador tiene que cuidar adecuadamente el equipo que se le proporciona y no recoger o difundir material ilcito mediante Internet.

8. Salud y Seguridad.-El empleador es responsable de la proteccin de la salud y seguridad profesional del teletrabajador, conforme a la Directiva 89/391 y a otras Directivas especficas, la legislacin nacional y los Convenios Colectivos pertinentes.

El empleador informa al teletrabajador sobre la poltica de la empresa en materia de salud y seguridad en el trabajo, en particular sobre las exigencias relativas a las pantallas de visualizacin. El trabajador aplica estas polticas de seguridad correctamente.

Con el fin de verificar la aplicacin correcta de las disposiciones pertinentes en materia de salud y seguridad, el empleador, los representantes de los trabajadores y/o las autoridades competentes tienen acceso al lugar de teletrabajo, dentro de los lmites de la legislacin y los Convenios Colectivos nacionales. Si el teletrabajador trabaja en el domicilio, dicho acceso est sujeto a notificacin previa y al acuerdo de ste. El teletrabajador tiene derecho a solicitar visitas de inspeccin.

9. Organizacin del trabajo.-En el marco de la legislacin, los Convenios Colectivos y las reglas de empresa aplicables, el teletrabajador gestiona la organizacin de su tiempo de trabajo.

La carga de trabajo y los criterios de resultados del teletrabajador son equivalentes a los de los trabajadores comparables en los locales del empleador.

El empleador garantiza que se tomen medidas para prevenir el aislamiento del teletrabajador con respecto a los dems trabajadores de la empresa, dndole oportunidad de reunirse regularmente con sus compaeros de trabajo y de acceder a las informaciones de la empresa.

10. Formacin.-Los teletrabajadores tienen el mismo acceso a la formacin y a las oportunidades para desarrollar su carrera que los trabajadores comparables en los locales del empleador y estn sujetos a las mismas polticas de evaluacin que los otros trabajadores.

Los teletrabajadores reciben una formacin adecuada, orientada hacia el equipo tcnico a su disposicin y a las caractersticas de esta forma de organizacin del trabajo. El supervisor y los compaeros directos del teletrabajador pueden necesitar tambin formacin sobre esta forma de trabajo y su gestin.

11. Derechos colectivos.-Los teletrabajadores tienen los mismos derechos colectivos que los trabajadores en los locales del empleador. No se ponen obstculos a la comunicacin con los representantes de los trabajadores.

Los teletrabajadores estn sujetos a las mismas condiciones de participacin y de elegibilidad en las elecciones para las instancias representativas de los trabajadores o que prevn una representacin de los trabajadores. Los teletrabajadores estn incluidos en los clculos para determinar los lmites para los rganos con representacin de los trabajadores, conforme a las legislaciones europeas y nacionales, los Convenios Colectivos y las prcticas nacionales. El centro de trabajo al que el teletrabajador estar adscrito para ejercer sus derechos colectivos se precisa desde el principio.

Los representantes de los trabajadores son informados y consultados sobre la introduccin del teletrabajo, de conformidad con las legislaciones europeas y nacionales, los Convenios Colectivos y las prcticas nacionales.

12. Aplicacin y seguimiento.-En el marco del artculo 139 del Tratado, este acuerdo marco europeo ser aplicado por los miembros de UNICE/UEAPME, CEEP y CES (y el Comit de enlace EUROCADRES/CEC) segn los procedimientos y prcticas especficas de los interlocutores sociales en los Estados miembros.

Esta puesta en prctica se realizar en los tres aos siguientes a la fecha de firma de este acuerdo.

Las organizaciones miembros informarn sobre la aplicacin de este acuerdo a un grupo "ad hoc" creado por las partes firmantes bajo responsabilidad del comit de dilogo social. Este grupo "ad hoc" preparar un informe conjunto sobre las acciones de aplicacin emprendidas. Este informe se preparar en los cuatro aos siguientes a la fecha de firma de este acuerdo.

En el caso de que surjan cuestiones sobre el contenido de este acuerdo, las organizaciones miembros implicadas pueden acudir de forma conjunta o separada a las partes firmantes del acuerdo.

Las partes firmantes revisarn el acuerdo cinco aos despus de la fecha de firma, si as lo solicita una de ellas.

Análisis

  • Rango: Resolucin
  • Fecha de disposición: 31/01/2003
  • Fecha de publicación: 24/02/2003
  • Vigencia desde el 30 de enero al 31 de diciembre de 2003.
Referencias posteriores

Criterio de ordenación:

  • SE MODIFICA el captulo II y SE PRORROGA la vigencia, por Resolucin de 23 de diciembre de 2003 (Ref. BOE-A-2003-23959).
Referencias anteriores
  • DE CONFORMIDAD con:
    • arts. 83.3 y 90.2 y 3 de la Ley del Estatuto de los Trabajadores, texto refundido aprobado por Real Decreto Legislativo 1/1995, de 24 de marzo (Ref. BOE-A-1995-7730).
    • Real Decreto 1040/1981, de 22 de mayo (Ref. BOE-A-1981-12841).
Materias
  • Confederacin Espaola de la Pequea y Mediana Empresa
  • Confederacin Espaola de Organizaciones Empresariales
  • Convenios colectivos sindicales
  • Negociacin colectiva
  • Sindicatos

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