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    <identificador>DOUE-L-1998-81306</identificador>
    <origen_legislativo codigo="3">Europeo</origen_legislativo>
    <departamento codigo="9000">Comunidades Europeas</departamento>
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    <fecha_disposicion>19980706</fecha_disposicion>
    <numero_oficial>454/1998</numero_oficial>
    <titulo>Recomendación del Consejo, de 6 de julio de 1998, sobre las orientaciones generales para las políticas económicas de los Estados miembros y de la Comunidad.</titulo>
    <diario codigo="DOUE">Diario Oficial de las Comunidades Europeas</diario>
    <fecha_publicacion>19980716</fecha_publicacion>
    <diario_numero>200</diario_numero>
    <seccion>L</seccion>
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    <pagina_inicial>34</pagina_inicial>
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      <materia codigo="2495" orden="1">Deuda Pública</materia>
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  <texto>
    <p class="parrafo">EL CONSEJO DE LA UNION EUROPEA,</p>
    <p class="parrafo">Visto  el  Tratado  constitutivo  de  la  Comunidad Europea y, en particular, el apartado 2 de su artículo 103,</p>
    <p class="parrafo">Vista la recomendación de la Comisión,</p>
    <p class="parrafo">Vistas  las  conclusiones  del  Consejo  Europeo  de Cardiff de los días 15 y 16 de junio de 1998,</p>
    <p class="parrafo">Considerando  que  el  Parlamento  Europeo  ha  adoptado una Resolución sobre la recomendación de la Comisión,</p>
    <p class="parrafo">RECOMIENDA:</p>
    <p class="parrafo">1. PRINCIPALES PRIORIDADES: EL LOGRO DE LA UEM, PROSPERIDAD Y EMPLEO</p>
    <p class="parrafo">La  introducción  del  euro  el  1  de  enero de 1999 marca una nueva fase en el proceso  de  integración  europea  y en la dirección de las políticas económicas</p>
    <p class="parrafo">de los Estados miembros y de la Comunidad.</p>
    <p class="parrafo">La   aplicación   decidida   y  creíble  por  parte  de  los  Estados  miembros, especialmente  en  los  dos  últimos  años,  de políticas destinadas a lograr un elevado   grado   de  convergencia  económica  sostenible  en  la  Comunidad  ha producido resultados tangibles.</p>
    <p class="parrafo">En   primer  lugar,  gracias  a  los  notables  esfuerzos  realizados  y  a  los resultados  logrados  en  cuanto  a  la  convergencia,  el  3 de mayo de 1998 el Consejo  de  la  Unión  Europea,  en  su  composición  de  Jefes  de Estado y de Gobierno,   decidió   que   once   Estados  miembros  cumplían  las  condiciones necesarias para la adopción del euro.</p>
    <p class="parrafo">En   segundo   lugar,   estos   esfuerzos   están  ayudando  a  desarrollar  una combinación de políticas macroeconómicas generadora de crecimiento y empleo.</p>
    <p class="parrafo">Sin  embargo,  hasta  la  actualidad  no  se ha progresado suficientemente en la reducción del desempleo en un buen número de Estados miembros.</p>
    <p class="parrafo">Desde  el  verano  de  1997,  cuando  se  aprobaron las anteriores orientaciones generales   de   política   económica,   la   Comunidad   ha  experimentado  una recuperación  económica  cada  vez  más  vigorosa  y  generalizada,  con mínimos históricos   en  inflación.  Teniendo  en  cuenta  las  capacidades  todavía  no utilizadas  en  la  mayor  parte  de  los Estados miembros y las perspectivas de un  fuerte  crecimiento  ulterior  de  la  inversión, especialmente en bienes de equipo,  podrá  obtenerse  un  sólido crecimiento sin que surjan limitaciones de capacidad  ni  tensiones  inflacionistas  si,  tal  como  se prevé, los salarios siguen   evolucionando   adecuadamente.   Además,   las   variables   económicas fundamentales   son   sólidas   y   van  mejorando  constantemente,  la  demanda presenta   buenas   perspectivas   y  la  confianza  sigue  fortaleciéndose.  La repercusión  de  los  acontecimientos  económicos  y  financieros  en Asia sobre las  perspectivas  de  crecimiento  comunitario  parece  ser escasa, siempre que la crisis no empeore ni se extienda a otros países de la región.</p>
    <p class="parrafo">En  este  contexto  de  consolidación  de  la  recuperación económica, el empleo podría   aumentar  moderadamente,  con  una  ligera  reducción  de  la  tasa  de desempleo  hasta  1999  para  la  Comunidad en su conjunto. Ello constituiría un primer  paso,  si  bien  modesto,  hacia  el  objetivo  de  un  elevado nivel de empleo como establece el artículo 2 del Tratado de Amsterdam.</p>
    <p class="parrafo">El  actual  nivel  de  empleo  en  la  Comunidad  refleja  no  sólo  un  elevado desempleo  (unos  18  millones  de  personas  en  1997) sino también el hecho de que   muchos   han   abandonado   la   búsqueda  de  empleo,  ante  las  escasas perspectivas  que  ha  habido  de encontrarlo durante largos períodos; muchas de estas  personas  se  benefician  de  otras  medidas  de la seguridad social. Así pues,</p>
    <p class="parrafo">la  creación  de  nuevos  puestos  de  trabajo  no  sólo  tendrá que absorber el desempleo  sino  que  también  supondrá  una  mayor  tasa  de participación, así como cierto aumento demográfico de la población en edad laboral.</p>
    <p class="parrafo">El  crecimiento  del  empleo  a  medio  y  largo plazo aligeraría la carga de la hacienda  pública  y  de  los  sistemas  de  seguridad  social  de  los  Estados miembros. Además, contribuiría a combatir la pobreza y la exclusión social.</p>
    <p class="parrafo">El  objetivo  de  la  política  económica es establecer las condiciones para: i) un  mayor  fortalecimiento  de  la  recuperación,  y ii) su ampliación a medio y largo   plazo  en  un  proceso  de  crecimiento  económico  autosostenido  y  no</p>
    <p class="parrafo">inflacionista,  requisito  previo  para  conseguir un empleo mucho más elevado y duradero.   Para   ello   se  necesitará  un  programa  reforzado  de  políticas macroeconómicas   y   estructurales   y   una   aplicación   decidida   de   las Orientaciones  para  el  empleo  de  1998  que  permita  abordar  diversos retos fundamentales  y  adaptar  más  adecuadamente  las  economías  de la Comunidad a las circunstancias cambiantes de los próximos años.</p>
    <p class="parrafo">La  introducción  del  euro  no  solucionará por sí misma el problema del empleo en  la  Comunidad,  pero,  al  cumplirse  los  objetivos  antes  mencionados, el marco  estable  de  la  unión económica y monetaria (UEM) contribuirá a mantener una  combinación  de  políticas  macroeconómicas  favorable  al crecimiento y al empleo.</p>
    <p class="parrafo">En   el   ámbito   macroeconómico,  tanto  los  gobiernos  como,  en  su  ámbito respectivo,  los  interlocutores  sociales  deben  efectuar  todos los esfuerzos necesarios  para  apoyar  el  objetivo  de  estabilidad de la política monetaria común.</p>
    <p class="parrafo">Al  mismo  tiempo,  se  precisan  reformas  y  políticas  estructurales  en  los mercados  de  productos,  de  servicios  y de trabajo, para facilitar un proceso de   crecimiento   sin   tensiones,  reforzar  la  competitividad,  traducir  el crecimiento  en  empleo  y  lograr  un  crecimiento  más respetuoso con el medio ambiente.</p>
    <p class="parrafo">En  términos  más  generales,  es  necesario un mejor funcionamiento del mercado único, del que son responsables todos los Estados miembros.</p>
    <p class="parrafo">Sólo   si   este   enfoque   es  seguido  decididamente  por  todas  las  partes implicadas  y  si  su  aplicación  se coordina adecuadamente, tal como establece la   Resolución  del  Consejo  Europeo  de  Luxemburgo,  la  unión  económica  y monetaria  cosechará  todos  sus  frutos,  tal  como establece el artículo 2 del Tratado,  y  contribuirá  a  lograr  los  objetivos  generales  de la Comunidad, entre  ellos  un  crecimiento  sostenible  y  no  inflacionista  que  respete el medio  ambiente,  un  alto  nivel  de  empleo  y  la elevación de los niveles de vida.</p>
    <p class="parrafo">2.  UNA  COMBINACION  DE  POLITICAS  MACROECONOMICAS  ORIENTADA AL CRECIMIENTO Y LA ESTABILIDAD</p>
    <p class="parrafo">A  fin  de  alcanzar  los  objetivos  antes  mencionados,  es esencial que en el ámbito   macroeconómico   los   Estados  miembros  mantengan  su  compromiso  de proseguir   la   estrategia   orientada   al  crecimiento  y  a  la  estabilidad recomendada en las anteriores Orientaciones y que ha empezado a dar fruto.</p>
    <p class="parrafo">La estrategia se basa en tres aspectos fundamentales:</p>
    <p class="parrafo">- política monetaria orientada a la estabilidad de precios;</p>
    <p class="parrafo">-  esfuerzos  sostenidos  para  lograr  y  mantener una situación presupuestaria sana  y  coherente  con  el Pacto de estabilidad y crecimiento; y - evolución de los  salarios  nominales  coherente  con  el objetivo de estabilidad de precios; al  mismo  tiempo,  la  evolución  de los salarios reales habrá de ser coherente con  los  aumentos  de  productividad  y  deberá tener en cuenta la necesidad de fortalecer  la  rentabilidad  de  la  inversión  con objeto de crear más puestos de trabajo.</p>
    <p class="parrafo">Cuanto  más  apoyada  se  vea la función de la política monetaria de mantener la estabilidad   de   precios   mediante   unas  políticas  presupuestarias  y  una evolución   salarial   adecuadas,   más   probable   será  que  las  condiciones</p>
    <p class="parrafo">monetarias propicien el crecimiento y el empleo.</p>
    <p class="parrafo">La  combinación  global  de  políticas  macroeconómicas  de  la  zona  del  euro resultará  básicamente  de  la  interacción  de la política monetaria única, por una  parte,  y  de  la  evolución  presupuestaria  y  salarial específica de los países  participantes,  por  otra.  Esta  última  se  someterá a la vigilancia y coordinación   más   estrictas  de  las  políticas  económicas  con  el  fin  de alcanzar  una  combinación  de  políticas adecuada en toda la zona del euro y en cada país participante.</p>
    <p class="parrafo">Los  países  que  inicialmente  no  adopten  la  moneda  única  tendrán idéntica necesidad  de  una  política  macroeconómica  orientada  a  la  estabilidad.  La estrecha  y  profunda  interdependencia  económica  y monetaria entre los países de  la  zona  euro  y  los  Estados  miembros  que integren la zona no euro, así como   la   necesidad   de   garantizar   una   mayor  convergencia  y  el  buen funcionamiento  del  mercado  único,  exigirán  que  todos  los Estados miembros participen en la coordinación de las políticas económicas.</p>
    <p class="parrafo">3. ESTABILIDAD DE PRECIOS</p>
    <p class="parrafo">La   estabilidad   de  precios  es  un  requisito  esencial  para  conseguir  un crecimiento  económico  sostenido  a  medio  plazo. Tras el impresionante avance de  los  últimos  años,  la Comunidad en su conjunto ha logrado un alto nivel de estabilidad  de  precios.  Es  necesario  que  todas  las  políticas se orienten hacia   la   credibilidad  y  la  coherencia  con  una  estabilidad  de  precios duradera.</p>
    <p class="parrafo">En  la  futura  zona  euro,  donde  la  tasa  media  de inflación, medida con el índice  armonizado  de  precios  de  consumo,  ha descendido por debajo del 2 %, todos   los   Estados   miembros   participantes   deberán   aplicar   políticas económicas  orientadas  a  mantener  la estabilidad de precios, lo que permitirá unas   condiciones   monetarias  generadoras  de  crecimiento.  También  deberán evitar  diferenciales  de  inflación  demasiado  amplios, que crearían problemas de competitividad.</p>
    <p class="parrafo">En  Dinamarca,  Suecia  y  el  Reino  Unido se ha logrado que la inflación media sea  inferior  al  2  %.  El  objetivo  es  mantener  unas políticas monetaria y económica que sigan procurando una estabilidad de precios.</p>
    <p class="parrafo">Grecia  ha  efectuado  importantes  avances  hacia  la estabilidad de precios en los   últimos   años,   lo  cual,  junto  con  los  esfuerzos  de  consolidación presupuestaria,  ha  facilitado  la  entrada  de  la  dracma  en el mecanismo de tipo   de   cambio   (MTC)  en  marzo  de  1998.  La  participación  en  el  MTC contribuirá  a  mejorar  sus  resultados  de  inflación. Sin embargo, es preciso intensificar   los   esfuerzos  a  fin  de  frenar  la  tendencia  inflacionista generada  por  la  devaluación  de  la  dracma tras la participación en el MTC y lograr una estabilidad de precios lo antes posible.</p>
    <p class="parrafo">4. LA TRANSICION AL EURO</p>
    <p class="parrafo">Si  se  desea  iniciar  la unión económica y monetaria en las circunstancias más favorables  posibles,  es  preciso  que  el  1 de enero de 1999 la transición al euro  se  realice  sin  sobresaltos.  El  principal  objetivo  de  las políticas monetarias   de   los  bancos  centrales  nacionales  de  los  Estados  miembros participantes  en  los  meses  que  quedan  de 1998, durante los cuales seguirán siendo  responsables  de  la  política  monetaria, consistirá en que se mantenga el  entorno  actual  de  un  elevado  grado  de  estabilidad  de precios a nivel</p>
    <p class="parrafo">nacional  y,  por  consiguiente,  en toda la zona del euro. Los tipos de interés oficiales  tendrán  que  haber  convergido  hacia  el tipo común de la zona euro antes  del  final  de  1998. Esto será coherente con una situación en la que los tipos  de  cambio  del  mercado  son iguales a los tipos anunciados previamente, es decir, los actuales tipos centrales bilaterales del MTC.</p>
    <p class="parrafo">A  partir  del  1  de enero de 1999, la política monetaria única en la zona euro será  competencia  del  Banco  Central  Europeo  (BCE)  y del Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC), ambos independientes.</p>
    <p class="parrafo">Los  Estados  miembros  que  no  adopten  la  moneda  única  desde  el principio conservan   la   competencia   de  su  política  monetaria  nacional  y  se  han comprometido   también   a  mantener  una  política  monetaria  orientada  a  la estabilidad  de  precios.  De  conformidad  con  el  artículo 109 M del Tratado, dichos  Estados  miembros  deberán  considerar  sus políticas de tipos de cambio como  un  asunto  de  interés  común.  El  MTC2  proporcionará un marco adecuado para  las  relaciones  monetarias  entre  los Estados miembros que participen en el  mecanismo  y  la  zona  euro  a  partir  de  1999 y apoyará sus esfuerzos de convergencia.  Si  bien  la  participación  en el MTC2 será voluntaria, se prevé que los Estados miembros que gozan de una excepción se integren en el mismo.</p>
    <p class="parrafo">5. UNAS FINANZAS PUBLICAS SANEADAS</p>
    <p class="parrafo">5.1. Orientaciones generales</p>
    <p class="parrafo">Pese  a  los  considerables  esfuerzos de consolidación realizados prácticamente en  todos  los  Estados  miembros,  en  la  mayoría de países hace falta avanzar aún  más  para  asegurar  el  cumplimiento  del objetivo a medio plazo del Pacto de  estabilidad  y  crecimiento,  a  saber, un presupuesto cercano al equilibrio o  con  superávit.  Ello  permitirá  a  todos  los Estados miembros afrontar las situaciones   cíclicas  normales  manteniendo  el  déficit  público  dentro  del valor   de   referencia   del   3  %  del  producto  interior  bruto  (PIB).  De conformidad  con  el  Tratado,  también  es  necesaria  una  consolidación  para garantizar  que  las  tasas  de  deuda  superiores  al  60  % sigan disminuyendo suficientemente   y   se   acerquen   al   valor   de   referencia  a  un  ritmo satisfactorio.  Estos  requisitos  son  aplicables a todos los Estados miembros, por las siguientes razones:</p>
    <p class="parrafo">i)  Una  política  presupuestaria  saneada, al generar expectativas de inflación baja  y  estable,  facilitará  el  objetivo  de la política monetaria única y de las  políticas  monetarias  de  los Estados miembros no participantes en el euro al  mantener  la  estabilidad  de precios. En la coyuntura actual, una reducción adicional   del   déficit   público   contribuirá  a  la  sostenibilidad  de  la recuperación  económica  y  podrá  permitir  la continuación de unas condiciones monetarias favorables, lo que fortalecerá la inversión.</p>
    <p class="parrafo">ii)  Unas  situaciones  presupuestarias  saneadas  contribuirán a mantener bajos los  tipos  de  interés  a  largo  plazo, lo que atraerá la inversión del sector privado.  En  caso  de  que el sector público absorba una parte menor del ahorro privado  o  de  que  su  contribución  al ahorro nacional sea positiva, y si los demás  factores  no  varían,  la  tasa  de  inversión puede aumentar sin ejercer una presión sobre la balanza de pagos y los tipos de interés a largo plazo.</p>
    <p class="parrafo">iii)  En  muchos  países,  las  finanzas  públicas  todavía no han recuperado un margen  de  maniobra  suficiente  para  hacer  frente  a una evolución económica adversa.  Teniendo  en  cuenta  que, tras la introducción de la moneda única, el</p>
    <p class="parrafo">ajuste  a  las  depresiones  cíclicas  y  a  los  problemas propios de cada país deberá  efectuarse,  en  gran  parte,  mediante  medidas presupuestarias, es muy importante  garantizar  que  los  estabilizadores  automáticos puedan desempeñar plenamente  su  función.  Además,  una política presupuestaria saneada aumentará también,  con  toda  probabilidad,  la  efectividad  de  dichos estabilizadores. Una   disciplina   presupuestaria  manifiesta  aumentará  la  confianza  de  los agentes  económicos  en  que  un  aumento  del  déficit  durante una recesión no supondrá  una  alteración  permanente  de las finanzas públicas, lo cual evitará toda influencia negativa de los mercados financieros.</p>
    <p class="parrafo">iv)   Finalmente,   un   presupuesto  cercano  al  equilibrio  o  con  superávit permitirá   una   rápida  reducción  de  la  ratio  de  deuda  pública,  todavía relativamente  elevada  en  muchos  países,  lo  que  reducirá  la  carga de los intereses   que   genera  y  facilitará  la  reorientación  del  gasto  público. Asimismo,  podrá  facilitar  la  reducción de la carga impositiva y contribuir a que  se  aborden  todos  los  aspectos  de  los regímenes de seguridad social en vista del envejecimiento de la población.</p>
    <p class="parrafo">En  este  contexto,  es  fundamental  que  los  Estados  miembros  garanticen la continuidad  del  ajuste  presupuestario.  Para  ello,  los  Estados miembros se han comprometido a:</p>
    <p class="parrafo">i)   garantizar   el   pleno   cumplimiento  de  los  objetivos  presupuestarios nacionales  fijados  para  1998  y  a  adoptar,  en  caso necesario, las medidas correctivas oportunas,</p>
    <p class="parrafo">ii)  si  las  condiciones  económicas  se  desarrollan  más favorablemente de lo esperado,   aprovechar   la   oportunidad   para   reforzar   la   consolidación presupuestaria  con  el  fin  de  alcanzar  el  objetivo  a  medio  plazo de una situación  financiera  gubernamental  cercana  al  equilibrio  o  con superávit, tal y como figura en los compromisos del Pacto de estabilidad y crecimiento,</p>
    <p class="parrafo">iii)  presentar  sus  programas  de  estabilidad  y  convergencia a más tardar a finales  de  1998  con  vistas a que la Comisión y el Consejo puedan evaluarlos, incluida  la  situación  presupuestaria  general y las políticas macroeconómicas que se aplicarán en la zona euro, al inicio de la tercera fase de la UEM,</p>
    <p class="parrafo">iv)  garantizar,  cuando  sea  necesario,  un  fuerte  descenso  adicional de la deuda  pública  y  una  estrategia adecuada de gestión de la deuda, con vistas a reducir la vulnerabilidad de las finanzas públicas.</p>
    <p class="parrafo">El  calendario,  el  alcance  y  la  composición  de los ajustes presupuestarios son  factores  importantes,  que  condicionan  la  durabilidad  de  sus  efectos sobre  la  situación  presupuestaria  y  la  mejora  del dinamismo económico, la competitividad   y   el   empleo.  Aunque  es  preciso  que  se  ajusten  a  las condiciones  de  cada  país,  en  anteriores  Orientaciones  se  fijaban  varios principios  generales,  que  las  actuales  reafirman  y desarrollan, respetando al  mismo  tiempo  la  competencia  de los Estados miembros a la hora de aplicar sus propias políticas presupuestarias.</p>
    <p class="parrafo">i)  La  reducción  del  déficit  en  la  mayoría  de los Estados miembros deberá basarse en la reducción del gasto, más que en el aumento de los impuestos.</p>
    <p class="parrafo">ii)  A  fin  de  mejorar  la  eficacia  económica  y  de  fomentar  el dinamismo económico,  es  deseable  que  la  mayoría  de los Estados miembros reduzcan sus respectivas   cargas   impositivas  globales.  Las  reformas  fiscales  permiten asimismo   que   el  funcionamiento  de  los  mercados  sea  más  eficaz  y,  al</p>
    <p class="parrafo">consolidar   las   inversiones,  fomentan  de  forma  duradera  los  puestos  de trabajo competitivos.</p>
    <p class="parrafo">iii)  Cuando  las  proporciones  de  déficit  o de deuda respecto al PIB todavía sean  elevadas,  será  necesario  que  la  reducción,  en  su  caso, de la carga impositiva no aminore el ritmo de reducción del déficit.</p>
    <p class="parrafo">iv)   La  consolidación  presupuestaria  deberá  efectuarse  de  forma  justa  y equitativa.  Deberá  estar  dirigida  a  mejorar la eficacia y la eficiencia del gasto  público  y  a  fomentar también así la vertiente «oferta» de la economía. En  ese  sentido,  las  medidas  deberán estar orientadas a un mayor control o a la  reforma  del  consumo  público,  del régimen de pensiones, de la sanidad, de las  medidas  relativas  al  mercado  laboral  y de las subvenciones. Además, en los  últimos  años  ha  tendido  a reducirse la inversión pública, en porcentaje del  PIB,  aunque  en  parte debido al mayor peso que han tenido la financiación y  gestión  privada  de  las  inversiones en infraestructura. En la medida de lo posible  y  sin  poner  en  peligro la necesaria reducción adicional del déficit público,   debe   favorecerse  el  gasto  en  inversiones  productivas  y  otras actividades   productivas,   tales   como  las  medidas  de  desarrollo  de  los recursos    humanos    y    políticas   activas   del   mercado   laboral.   Una reestructuración   de  este  tipo  es  probable  que  conduzca,  gracias  a  sus efectos  favorables  para  el  crecimiento  y la capacidad de inserción laboral, a  un  aumento  de  la  tasa  de empleo o a una reducción del número de personas en  edad  laboral  receptoras  de  transferencias sociales, lo que a medio plazo mejoraría la situación presupuestaria.</p>
    <p class="parrafo">Del  mismo  modo  que  los  Estados  miembros,  se  impone que la Comunidad siga manteniendo  una  estricta  disciplina  presupuestaria.  Dicha  disciplina habrá de  aplicarse  a  todas  las  categorías de perspectivas financieras, respetando al   mismo   tiempo   el   Acuerdo   Interinstitucional   sobre   la  disciplina presupuestaria y la mejora del procedimiento presupuestario.</p>
    <p class="parrafo">5.2. Orientaciones específicas por países</p>
    <p class="parrafo">i) Estados miembros de la zona euro</p>
    <p class="parrafo">En   Bélgíca   las   favorables   condiciones   de   crecimiento  económico  han contribuido  a  que  se  logren  los  objetivos  presupuestarios del programa de convergencia  con  un  año  de  antelación.  Es  importante  garantizar  que  se cumpla  el  compromiso  gubernamental  de mantener un superávit primario del 6 % del  PIB  a  medio  plazo,  de  forma  que se asegure una rápida reducción de la ratio   de  deuda,  todavía  muy  elevada.  Se  debe  intensificar  un  estricto control  de  las  transferencias  a  las  familias  y especialmente del gasto en sanidad.</p>
    <p class="parrafo">Alemania  debe  seguir  reduciendo  su déficit público en los próximos años. Las subvenciones,   las  transferencias  a  familias  y  el  consumo  público  deben experimentar  una  mayor  reducción.  También es necesario un esfuerzo constante para  recortar  el  gasto  con  vistas  a lograr el objetivo del Gobierno de que en  el  año  2000  la  ratio  de  gasto  se sitúe en los niveles anteriores a la unificación,  46  %  del  PIB. Alemania debe acelerar su ajuste presupuestario a fin  de  colocar  su  ratio  de  deuda  en  una  senda  firmemente decreciente y situarla  de  nuevo  rápidamente  por  debajo  del  valor de referencia del 60 % del PIB en un futuro próximo.</p>
    <p class="parrafo">En   España  el  mantenimiento  de  la  política  presupuestaria  actual  podría</p>
    <p class="parrafo">permitir  que  en  los  próximos años se redujera el déficit público, debido, en parte,  a  las  condiciones  favorables  de  crecimiento económico. Sin embargo, será  preciso  un  esfuerzo  para  acelerar  la consecución del objetivo a medio plazo  de  acercarse  al  equilibrio  presupuestario  o  lograr un superávit. De hecho,   la   posición   cíclica   actual   de   la   economía   española  y  la sostenibilidad  de  la  expansión  actual  requerirían  la rápida consecución de este  objetivo.  Es  necesario  un  mayor  control  del  gasto  para  lograr  el objetivo  del  Gobierno  de  situar  la  proporción de gasto respecto al PIB por debajo del 42 % en el año 2000.</p>
    <p class="parrafo">En  Francia  deben  realizarse  mayores  esfuerzos  de  ajuste presupuestario en 1999  y,  en  particular,  mantenerlos  después  de  1999, a fin de respetar las obligaciones  del  Pacto  de  estabilidad  y  crecimiento.  También son precisos esfuerzos  de  consolidación  para  estabilizar  la ratio de deuda y situarla en una  senda  decreciente.  El  control de las transferencias a las familias y del consumo público deberían contribuir a la reducción del déficit.</p>
    <p class="parrafo">En   Irlanda   se  prevé  que  el  presupuesto  público  presente  un  superávit creciente  en  los  próximos  años  y  que la ratio de deuda se sitúe por debajo del  60  %  del  PIB  en 1998 y continúe disminuyendo ulteriormente. Teniendo en cuenta   el   fuerte   crecimiento   económico   actual   y  la  posibilidad  de recalentamiento,  todo  excedente  de  ingresos en relación con los previstos en el   presupuesto   de   1998  debería  utilizarse  para  aumentar  el  superávit presupuestario.   Además,   Irlanda  también  precisa  de  una  política  fiscal estricta  a  fin  de  reducir  el  riesgo de recalentamiento. Es de destacar que las  autoridades  tienen  la  determinación de proponer un presupuesto para 1999 que  tenga  como  objetivo  primordial  la  continuación de la baja inflación en Irlanda.</p>
    <p class="parrafo">Tras  el  éxito  obtenido  en  la  reducción  del déficit público por debajo del valor  de  referencia,  del  3  % del PIB, en 1997, Italia necesita intensificar su   labor   de   consolidación   presupuestaria   con  objeto  de  cumplir  las obligaciones  del  Pacto  de  estabilidad  y  crecimiento.  Para  garantizar una rápida  reducción  de  la  ratio de deuda, es importante conseguir que los altos niveles  de  superávit  primario  del  5,5  por  ciento  del  PIB se mantengan a medio  plazo,  tal  como  se prevé en el plan trienal aprobado por el Parlamento italiano.    Todo    esto,   reforzado   por   los   ingresos   procedentes   de privatizaciones,  debería  garantizar  una  disminución  continuada  de la ratio de deuda.</p>
    <p class="parrafo">Se   prevé   que   Luxemburgo  mantendrá  un  superávit  presupuestario  en  los próximos años, al tiempo que su ratio de deuda seguirá en niveles muy bajos.</p>
    <p class="parrafo">Los  Países  Bajos  no  deben  permitir  que  se  deteriore  su actual situación presupuestaria.  Teniendo  en  cuenta  las favorables condiciones de crecimiento económico   previstas   para   los   próximos  años,  debe  lograrse  una  mayor reducción   del   déficit   para   respetar   las   obligaciones  del  Pacto  de estabilidad   y   crecimiento.   De  ahí  que  no  deba  relajarse  la  política presupuestaria  ni  permitirse  que  el  déficit  público  aumente  de nuevo. Es preciso   mantener   el   ajuste   presupuestario   para  garantizar  una  mayor disminución continuada de la ratio de deuda.</p>
    <p class="parrafo">Austria  debería  continuar  sus  esfuerzos  de  consolidación  en  los próximos años  a  fin  de  lograr  el objetivo de una situación presupuestaria cercana al</p>
    <p class="parrafo">equilibrio   o   con  superávit.  Austria  precisa  ejercer  un  severo  control presupuestario  y  debería  evitar  presiones  adicionales sobre el presupuesto. Debido  a  la  reciente  reforma de la imposición de las familias, originada por una  sentencia  del  Tribunal  Constitucional,  y  en  el contexto de la reforma fiscal   prevista,   se   requerirán   considerables  esfuerzos  adicionales  de consolidación  presupuestaria.  También  se  recuerda que la ratio de deuda debe mantenerse en una senda decreciente.</p>
    <p class="parrafo">Portugal   debería   aprovechar  la  oportunidad  que  ofrezcan  las  favorables condiciones  de  crecimiento  económico  en  los  próximos  años para mejorar su posición  presupuestaria  con  objeto  de  cumplir las obligaciones del Pacto de estabilidad  y  crecimiento.  De  esta forma también se evitará cualquier riesgo de  recalentamiento.  El  ajuste  presupuestario  debería  centrarse  más  en el gasto  primario.  Se  prevé  que  la  ratio de deuda descienda hasta el 60 % del PIB en 1998, y que siga disminuyendo en los años siguientes.</p>
    <p class="parrafo">En   Finlandia   se   prevé  que  el  déficit  presupuestario  se  convierta  en superávit  en  1998  y  que  éste  aumente  en  los  años  siguientes. Finlandia proyecta  introducir  una  reducción  del  impuesto sobre la renta en 1999; esta medida  debería  aplicarse  de  forma  que no se interrumpa el proceso de ajuste presupuestario.</p>
    <p class="parrafo">ii) Estados miembros que no adoptarán el euro a partir de enero de 1999</p>
    <p class="parrafo">Se  prevé  que  Dinamarca  aplique  una  política  presupuestaria más estricta y que  aumente  su  superávit  presupuestario en los próximos años. La recaudación fiscal   seguirá   siendo   excelente   y   la   inversión   pública  continuará reduciéndose.  Teniendo  en  cuenta  el aumento del superávit presupuestario, se prevé  que  la  ratio  de  deuda  se sitúe por debajo del 60 % del PIB en 1998 y continúe disminuyendo en los años siguientes.</p>
    <p class="parrafo">Grecia   ha  efectuado  importantes  avances  en  la  reducción  de  los  graves desequilibrios  de  sus  finanzas  públicas  en  los  últimos  años.  En 1997 su déficit  se  redujo  hasta  el 4 % del PIB y se prevé que en 1998 se reduzca por debajo  del  nivel  de  referencia  del  Tratado, mientras que la deuda pública, tras  permanecer  prácticamente  estable  desde  1993,  empezó  a  reducirse  en 1997.</p>
    <p class="parrafo">Grecia  debería  continuar  sus  esfuerzos  de  consolidación presupuestaria, en especial  mediante  una  aplicación  rigurosa  de  las medidas anunciadas por el Gobierno  cuando  la  dracma  pasó  a  formar parte del MTC, para garantizar que su  participación  en  el  MTC pueda hacerse sin sobresaltos y de forma ordenada y  para  realizar  la  intención  del  Gobierno  de entrar en la zona euro antes del  año  2001.  Estas  medidas  incluyen  un  recorte  suplementario  del gasto primario,  la  ampliación  de  los  planes  de privatización, la racionalización generalizada  del  sector  público  y la reforma del sistema de seguridad social a medio plazo.</p>
    <p class="parrafo">En  Suecia,  se  espera  que en 1998 el presupuesto del Estado tenga superávit y que  se  logren  superávit  cada  vez  mayores  posteriormente.  El  objetivo de Suecia  es  un  superávit  presupuestario  del 2 % del PIB a lo largo del ciclo. El gasto público debe seguir controlándose rigurosamente.</p>
    <p class="parrafo">También  en  el  Reino  Unido  se prevé que el presupuesto alcance una situación cercana  al  equilibrio  a  finales  del  decenio.  Para  ello,  el  Reino Unido debería  aplicar  rigurosamente  la  política  presupuestaria anunciada. Debería</p>
    <p class="parrafo">seguir    controlándose    rigurosamente   el   gasto   público.   La   política presupuestaria  también  debería  tener  en  cuenta  la  necesidad de lograr las condiciones de estabilidad generales previstas para la economía del país.</p>
    <p class="parrafo">6. EVOLUCION SALARIAL</p>
    <p class="parrafo">La  evolución  de  la  masa  salarial  y  de  los diferenciales salariales tiene importantes  consecuencias  para  la  inflación,  el crecimiento, el empleo y el contenido  en  empleo  del  crecimiento.  En la unión económica y monetaria, con un  régimen  de  moneda  única, la relación entre salarios y empleo pasará a ser más  evidente  y  estricta.  Por  otra  parte, el marco macroeconómico creíble y orientado a la estabilidad fomentará un comportamiento salarial adecuado.</p>
    <p class="parrafo">La  fijación  de  salarios  seguirá  siendo  competencia  de  los interlocutores sociales  a  escala  nacional,  regional,  sectorial  o  incluso  de  manera más descentralizada,  según  sus  respectivas  tradiciones.  Tal  como se destaca en la  Resolución  de  Amsterdam  sobre  crecimiento  y  empleo, los interlocutores sociales  tienen  la  responsabilidad  de  compatibilizar  un  elevado  nivel de empleo   con   acuerdos   salariales   adecuados   y   de  establecer  un  marco institucional apropiado para la negociación salarial.</p>
    <p class="parrafo">Para  que  la  evolución  salarial  contribuya  a  una  política  macroeconómica favorable   al  empleo,  los  interlocutores  sociales  deben  seguir  aplicando políticas   responsables   y   llegar  a  acuerdos  salariales  en  los  Estados miembros que se ajusten a las siguientes normas generales:</p>
    <p class="parrafo">i)  Los  aumentos  nominales  de  la  masa salarial deben ser compatibles con la estabilidad de precios. Unos acuerdos salariales,</p>
    <p class="parrafo">en  toda  la  zona  euro, que fueran incompatibles con la estabilidad de precios conllevarían  inevitablemente  un  endurecimiento  de las condiciones monetarias en  esta  zona,  lo  cual  tendría consecuencias negativas para el crecimiento y el  empleo.  Un  aumento  salarial  nominal  excesivo en un país o en una región no  tendría  necesariamente  importantes  consecuencias  para la inflación en la totalidad  de  la  unión  monetaria,  pero,  al  afectar  a los costes laborales unitarios,  empeoraría  las  condiciones  de  competitividad  y  empleo  en este país o región.</p>
    <p class="parrafo">ii)  El  incremento  de  los  salarios  reales  con  respecto  al  aumento de la productividad  laboral  debería  tener  en  cuenta  la  necesidad de fortalecer, cuando  sea  necesario,  y  posteriormente  mantener,  la  rentabilidad  de  las inversiones  que  refuerzan  las  capacidades y crean empleo. Ello significa que en  los  países  donde  el  crecimiento de la productividad laboral global se va desacelerando,  se  reducirá  el  margen  para aumentar los salarios reales. Más específicamente,  una  reducción  del  tiempo  de  trabajo no debería tener como consecuencia  un  incremento  de  los  costes reales por unidad de trabajo. Para que  una  mayor  rentabilidad  genere  una  mayor  inversión en la Comunidad, es fundamental  que  la  evolución  de  la  demanda, las condiciones del mercado de trabajo, la fiscalidad y la normativa sean favorables a la inversión.</p>
    <p class="parrafo">iii)  Los  acuerdos  salariales  deberían tener más en cuenta las diferencias de productividad   según   las   cualificaciones,   las   aptitudes   y  las  zonas geográficas.  En  esta  situación,  y cuando proceda, los costes de los salarios de  inserción  para  los  jóvenes  y  los  parados  poco cualificados o de larga duración  deberían  aumentar  su  empleabilidad;  los efectos beneficiosos de la reducción  de  los  costes  de  los salarios de inserción podrían aumentarse con</p>
    <p class="parrafo">medidas destinadas a fomentar la adaptabilidad de la población activa.</p>
    <p class="parrafo">iv)  Debe  evitarse  un  efecto de «imitación salarial», lo cual implica que las diferencias  en  los  costes  laborales  de los Estados miembros deberían seguir reflejando  las  diferencias  de  productividad.  AI  existir  una moneda única, las  diferencias  salariales  entre  Estados  miembros  serán más transparentes, lo  que  podría  conducir  a  un  cierto  aumento  de  la movilidad laboral pero también  dar  lugar  a  demandas  de  aumento  salarial  en  países con salarios inferiores,  a  fin  de  acercarse  a  aquellos con salarios más altos. Si en un país   o   región   los   salarios  aumentaran  más  que  la  productividad,  se deterioraría  la  competitividad  y  la  rentabilidad  de  la  inversión  y,  en consecuencia,  su  atractivo  como  ubicación  productiva;  su comercio se vería afectado, se frenaría la inversión y aumentaría el desempleo.</p>
    <p class="parrafo">El  cumplimiento  de  estos  requisitos  no  implica  que  la evolución salarial deba  ser  uniforme  en  toda  la zona euro. Es probable que existan diferencias en  el  crecimiento  de  la  productividad y, con ello, en el margen de maniobra disponible  para  la  modificación  de  los  salarios  reales.  Por  otra parte, deben  considerarse  las  distintas  situaciones  del  mercado  de trabajo y las distintas  condiciones  económicas.  En  la  unión  económica  y  monetaria, los ajustes   salariales  deberán  desempeñar  una  función  más  importante  en  la adaptación  a  las  circunstancias  económicas  cambiantes, especialmente cuando se   trate   de   problemas  específicos  de  un  país,  lo  que  exigirá  mayor adaptabilidad en el proceso de fijación de salarios.</p>
    <p class="parrafo">Teniendo  en  cuenta  que  los  interlocutores  sociales  son,  en  general, los responsables  de  que  se  obtenga  una  evolución  salarial  compatible  con la consecución  y  el  mantenimiento  de  un  elevado  nivel  de empleo, con lo que desempeñan  una  importante  función  en el logro de una política macroeconómica adecuada,  es  fundamental  fortalecer  el  diálogo  social  en  las  instancias adecuadas.  A  escala  nacional,  los  gobiernos  deben  dar  mayor prioridad al fomento  del  diálogo  y  a  la  promoción  de  la  comprensión de la estrategia política  contenida  en  las  Orientaciones  generales  de política económica. A escala  comunitaria,  la  Comisión  continuará  desarrollando el diálogo social, en  especial  en  temas  de  política macroeconómica. Además, en el marco de una coordinación   de   políticas   económicas  reforzada,  es  necesario  instaurar credibilidad  y  un  clima  de  confianza  entre  los  principales  agentes, que podrían   reforzarse  mediante  un  diálogo  regular  entre  los  interlocutores sociales y las autoridades responsables de las políticas económicas.</p>
    <p class="parrafo">7. POLITICAS ESTRUCTURALES PARA IMPULSAR EL CRECIMIENTO Y EL EMPLEO</p>
    <p class="parrafo">Las  políticas  estructurales  son  fundamentales  para  fomentar  el  bienestar económico,  mejorar  la  productividad  y  aumentar  los  niveles  de empleo. Su función   primordial   es  contribuir  a  asegurar  un  proceso  de  crecimiento macroeconómico  sin  tensiones,  reforzar  la  competitividad  de  la Comunidad, aumentar  el  contenido  en  empleo  del crecimiento y lograr un crecimiento más respetuoso  con  el  medio  ambiente.  Para  que sean plenamente efectivas deben ser coherentes con la aplicación de políticas macroeconómicas saneadas.</p>
    <p class="parrafo">El  objetivo  de  las  políticas  estructurales  es mejorar el funcionamiento de los  mercados;  cuando  llevan  implícita  una  repercusión  presupuestaria,  es fundamental  que  se  mantengan  bajo  control  y  que  no  pongan en peligro el logro  de  unas  situaciones  presupuestarias  saneadas.  Además, sus beneficios</p>
    <p class="parrafo">económicos sólo aparecen gradualmente a lo largo del tiempo.</p>
    <p class="parrafo">Teniendo   en   cuenta  los  insuficientes  avances  en  la  aplicación  de  las reformas  estructurales  en  los  mercados  de  productos,  de  servicios  y, en particular,  de  trabajo  en  la  mayoría  de  los  Estados miembros, es preciso redoblar  los  esfuerzos  para  eliminar deficiencias estructurales a menudo muy arraigadas.  La  resolución  de  los  problemas  económicos  específicos  de los Estados  miembros  dependerá  en  gran  medida de la flexibilidad y la capacidad de   adaptación   de   los  mercados  de  productos,  servicios  y  factores  de producción.  La  unión  económica  y  monetaria también intensificará la presión competitiva  sobre  las  empresas  debido  a  la supresión de las modificaciones de  los  tipos  de  cambio dentro de la zona euro y a una mayor transparencia de precios.</p>
    <p class="parrafo">7.1. Mercados de mercancías, servicios y capitales</p>
    <p class="parrafo">Para  salvaguardar  y  promover  la competitividad, el empleo y el nivel de vida de  la  Unión  Europea  en  un  mundo  de  libre  comercio y en constante cambio tecnológico   es   fundamental   que   los   Estados  miembros  y  la  Comunidad intensifiquen   sus   esfuerzos   para   mejorar   sus  mercados  de  productos, servicios   y   capitales.   Estos  esfuerzos  deberán  concentrarse  en  cuatro ámbitos principales:</p>
    <p class="parrafo">i) Reformas que perfeccionen el mercado único</p>
    <p class="parrafo">La  mejora  del  funcionamiento  del  mercado  único tiene gran importancia para el   logro   de   la  unión  económica  y  monetaria  puesto  que,  pese  a  los considerables   avances,   persisten  varios  problemas  importantes.  El  marco legislativo    del    mercado    único    sigue    siendo   incompleto,   debido fundamentalmente  a  la  ausencia  de  una  plena  incorporación nacional de las directivas  de  la  Comunidad.  Debe proseguirse enérgicamente, en la mayoría de los  Estados  miembros  señalados  en  el  cuadro  de  indicadores  del  mercado único,  elaborado  por  la  Comisión,  el  esfuerzo  para  reducir  el número de directivas  del  mercado  único  no  incorporadas. Reconociendo este desafío, la Comisión  y  los  Estados  miembros  acordaron,  en  junio  de  1997, un Plan de acción  para  el  mercado  único en el que los Estados miembros se comprometen a que  el  1  de  enero  de  1999  se  hayan  solventado  las  principales lagunas legislativas   que   subsisten.   Entre   los   ámbitos   que  requieren  nuevas actuaciones cabe destacar la contratación pública y el reconocimiento mutuo.</p>
    <p class="parrafo">Los  esfuerzos  deberían  centrarse  ahora  en asegurar la pronta aplicación del Plan  de  acción  y  en  supervisar  el  avance hacia un mercado único efectivo. Con  este  fin,  se  ha  previsto  la  publicación  semestral  de  un  cuadro de indicadores  del  mercado  único.  Por  otra  parte,  en  las  conclusiones  del Consejo  Europeo  de  Luxemburgo  se  insiste en la importancia de prestar plena atención  a  las  políticas  y  situaciones  económicas  nacionales  que podrían impedir  el  buen  funcionamiento  del  mercado  único  y  en  la  necesidad  de coordinación  para  apoyar  una  reforma fiscal que aumente la eficacia e impida la  competencia  fiscal  perniciosa.  En  este  ámbito,  los incentivos fiscales deberían  ser  coherentes  con  las normas comunitarias sobre ayudas estatales y debería  supervisarse  la  aplicación  en los Estados miembros de los principios de  una  competencia  fiscal  leal.  Esta  es  una de las principales tareas del Grupo de seguimiento creado el 1 de diciembre de 1997.</p>
    <p class="parrafo">El  mercado  único  y  la  globalización ejercen una fuerte presión en pro de la</p>
    <p class="parrafo">mejora  de  la  competitividad,  pero  esta  última también está relacionada con las  políticas  nacionales  o  comunitarias  en  el ámbito de la investigación y el  desarrollo  y,  en  particular,  de  la sociedad de la información. Por esta razón  es  esencial  aplicar  rápidamente  las  medidas contenidas en el Plan de acción  que  promuevan  la  innovación  y  una  difusión  amplia  de  las nuevas tecnologías.  El  entorno  de  las  empresas  en materia de comunicación también requiere    que   se   fortalezcan   los   esfuerzos   en   los   proyectos   de infraestructuras   manteniendo   el   nivel  adecuado  de  inversión  pública  y realizando  proyectos  conjuntos  con  el  sector  privado  cuando sea adecuado. Los   esfuerzos  también  deberían  centrarse  en  el  fomento  de  una  cultura empresarial  y  en  el  fomento  del  espíritu de empresa, factor decisivo en la estimulación del crecimiento, el empleo y la competitividad comunitarios.</p>
    <p class="parrafo">ii) Reformas que mejoren la competencia</p>
    <p class="parrafo">La  Comisión  ha  reconocido  la  necesidad  de  simplificar y descentralizar la aplicación  de  las  normas  de  defensa  de  la  competencia  para  aumentar su eficacia  y  reducir  los  costes  que  supone  para  las  empresas. Los Estados miembros  también  deberían  contribuir  a  lograr  una aplicación más eficaz de estas  normas  modificando  su  legislación para permitir la aplicación efectiva de   aquéllas  por  parte  de  las  autoridades  nacionales  de  defensa  de  la competencia.  En  lo  que  se  refiere a las ayudas estatales, es preciso que la Comisión  ejerza  un  control  estricto  y  los  Estados  miembros  apliquen una autodisciplina rigurosa.</p>
    <p class="parrafo">iii) Reformas de la normativa</p>
    <p class="parrafo">Un   marco  normativo  adecuado  es  una  condición  previa  para  estimular  el crecimiento  de  la  productividad  y  de  la  competitividad  de  las  empresas europeas.  Los  gobiernos  y  la  Comisión  tienen la responsabilidad de revisar continuamente  las  normativas  existentes  a  fin  de  evaluar  su  adecuación, reducir  el  coste  de  su  aplicación y supervisión y aumentar su transparencia y  aplicabilidad.  Ello  también  es  cierto en lo que se refiere a la normativa medioambiental,  que  debería  basarse  en incentivos que permitan a los agentes económicos  lograr  objetivos  medioambientales  bien  definidos  con una mínima repercusión  sobre  los  costes.  Dado que las normativas nacionales son todavía muy   dispares,   los   organismos   internacionales   han  emprendido  diversos ejercicios  de  evaluación  comparativa,  con  objeto  de distinguir las mejores prácticas  normativas.  Estos  ejercicios  podrían suponer una mejora importante en  el  marco  jurídico  de las empresas. Por lo que respecta a la Comunidad, la Comisión  podría  coordinar  estas  iniciativas  a  partir de las contribuciones de los Estados miembros.</p>
    <p class="parrafo">La  normativa  administrativa  y  los  procedimientos  engorrosos  tienden a ser una  carga  especialmente  pesada  para  las  pequeñas  y  medianas empresas, en particular,  en  su  fase  de  lanzamiento.  Por esta razón, estos ejercicios de evaluación  podrían  aplicarse  en  primer  lugar  a  las normas administrativas para  la  creación  de  empresas.  De la misma manera, debería darse prioridad a detectar  y  suprimir  cualquier  barrera  normativa injustificada que se oponga al  desarrollo  del  capital  de  riesgo  y de los nuevos productos financieros, particularmente  aquellos  que  puedan  contribuir  a  la  financiación  de  las pequeñas y medianas empresas.</p>
    <p class="parrafo">Debe  prestarse  también  especial  atención  a  la  creación de empleo a escala</p>
    <p class="parrafo">local  en  la  economía  social  y  en  nuevas actividades ligadas a necesidades todavía  no  satisfechas  por  el  mercado,  que  tienen  un  importante  efecto indirecto  tanto  para  la  actividad  económica  como  para la cohesión social. Para  explotar  plenamente  las  oportunidades  que  ofrecen  estos ámbitos debe crearse un marco fiscal y normativo más favorable.</p>
    <p class="parrafo">iv) Mercados financieros</p>
    <p class="parrafo">La  unión  económica  y  monetaria  supondrá importantes cambios en los mercados financieros  europeos.  Dichos  cambios  darán  lugar  a  amplios y muy líquidos mercados  en  euros.  Es  importante  que  las  autoridades nacionales tomen las medidas  necesarias  para  suprimir  los  obstáculos jurídicos y financieros que se  oponen  a  la  integración del mercado. A medida que en la unión económica y monetaria  disminuya  la  segmentación  entre  los  mercados  financieros de los Estados  miembros,  la  mayor  competencia  entre  las instituciones financieras de  la  zona  euro  hará  más  evidente  cualquier  ineficacia.  Además,  es muy probable  que  los  nuevos  mercados  financieros  en euros sean atractivos para las  instituciones  financieras  de  fuera  de  Europa. Por ello es esencial que los   operadores   estén   totalmente  preparados  para  la  unión  económica  y monetaria,  a  fin  de  que  pueda  obtenerse  todo  el  potencial de los nuevos mercados financieros en euros.</p>
    <p class="parrafo">Para   mejorar   la   eficacia   de  tales  reformas,  éstas  deben  controlarse estrechamente  y,  en  su  caso,  coordinarse  a escala comunitaria mediante una supervisión   multilateral   regular,  que  complemente  la  actual  supervisión multilateral   macroeconómica.   Para   asegurar  el  decidido  progreso  de  la reforma  económica,  los  Estados  miembros  y  la  Comisión  deberían presentar breves  informes  anuales  en  los  que  describan sus políticas para mejorar la eficacia  de  sus  mercados  de productos, servicios y capitales. Estos informes sentarán  las  bases  para  controlar  dichos  esfuerzos  de  reforma  a  escala comunitaria  y  aportarán  datos  para  las  Orientaciones generales de política económica  a  partir  del  próximo  año. La Comisión también elaborará un cuadro de  indicadores  ampliado  sobre  la integración efectiva del mercado, en el que se  incluirán  los  diferenciales  de precios y la aplicación de las medidas del mercado único.</p>
    <p class="parrafo">7.2. Mercado de trabajo</p>
    <p class="parrafo">Es   posible  lograr  una  reducción  duradera  de  los  niveles  de  desempleo, actualmente   muy   elevados,  y  un  incremento  del  nivel  de  empleo  en  la Comunidad.  Para  ello  se  precisa  una utilización decidida y constante de una amplia  gama  de  políticas  que  se  refuercen  mutuamente  y que a menudo sólo darán   fruto   a   medio   y   largo  plazo.  La  interacción  entre  políticas macroeconómicas  y  políticas  estructurales  asegurará  el  logro de un período de   elevado   crecimiento  no  inflacionista,  apoyado  en  una  inversión  que aumente  la  capacidad  productiva.  Las  políticas  necesarias  a este respecto son  el  centro  de  las  presentes  y de las anteriores Orientaciones generales de   política  económica.  Pero  la  resolución  de  los  problemas  del  empleo requerirá  una  modernización  general  y  simultánea de los mercados de trabajo comunitarios,  con  vistas  a  aumentar el contenido en empleo del crecimiento y a  asegurar  la  empleabilidad  de  la población activa. Este segundo componente de  la  estrategia  comunitaria  para  lograr  un  elevado  nivel  de empleo fue desarrollado en las Directrices para el empleo del Consejo de Luxemburgo.</p>
    <p class="parrafo">Las  Directrices  para  el  empleo  -basadas  en  cuatro  pilares:  aumentar  la empleabilidad,  impulsar  el  espíritu  de  empresa,  favorecer la adaptabilidad de  las  empresas  y  los trabajadores, y fomentar la igualdad de oportunidades- serán  aplicadas  mediante  planes  de  acción  nacional  (PAN)  para el empleo. Estos planes, adaptados a las circunstancias nacionales específicas,</p>
    <p class="parrafo">deben   integrar   las   medidas   de  empleo  en  una  estrategia  de  política macroeconómica   saneada,   que   incluya  la  consolidación  presupuestaria  de conformidad   con  los  requisitos  del  Pacto  de  crecimiento  y  estabilidad. Además,  deben  contribuir  a  reducir los desfases en el mercado de trabajo y a reforzar   la   capacidad   de  respuesta  de  las  empresas  ante  los  cambios económicos.  De  esta  forma,  los  PAN serán un importante instrumento dirigido a  reforzar  el  potencial  de  crecimiento  y empleo de la Comunidad y, por esa razón,   constituirán   sin   duda   un  destacado  componente  de  las  futuras Orientaciones generales de política económica.</p>
    <p class="parrafo">Las   actuaciones   de  los  Estados  miembros  deberían  dar  prioridad  a  una estrategia  preventiva,  que  se  centre  en  políticas  activas  encaminadas  a aumentar   una   oferta   de  mano  de  obra  con  la  formación  y  preparación adecuadas.   Estas   medidas   activas   deben  combinarse  con  esfuerzos  para incentivar  más  la  búsqueda  y creación de puestos de trabajo, a través de una revisión  de  la  estructura  y  administración  del  sistema  impositivo  y  de prestaciones sociales.</p>
    <p class="parrafo">i) Políticas activas del mercado laboral</p>
    <p class="parrafo">En   un  período  de  cinco  años  los  Estados  miembros  deben  solucionar  el desempleo  de  los  jóvenes  y evitar el desempleo de larga duración, ofreciendo a   toda   persona   joven   o  adulta  una  nueva  oportunidad,  antes  de  que transcurran   seis  o  doce  meses  de  desempleo  respectivamente.  Ello  exige mayores  esfuerzos  para  los  servicios  de empleo a fin de que puedan realizar eficazmente  tareas  de  búsqueda  de puestos de trabajo. Estas medidas deberían combinarse  con  medidas  de  acompañamiento como la formación y, cuando resulte conveniente,  las  ayudas  salariales  y  la  reducción  de las cargas sociales, especialmente  para  el  trabajo  poco cualificado. Es importante concentrar los escasos  recursos  de  los  servicios  de  empleo en quienes necesitan más ayuda para encontrar un puesto de trabajo.</p>
    <p class="parrafo">El  desempleo  de  larga  duración  es particularmente alto en Bélgica, Irlanda, Italia  y  España,  mientras  que  el  desempleo  juvenil  lo  es  en Finlandia, Francia,  Grecia,  Italia  y  España.  Estos  Estados miembros deberían realizar un esfuerzo especial para respetar estas orientaciones.</p>
    <p class="parrafo">ii) Impuestos y cotizaciones a la Seguridad Social</p>
    <p class="parrafo">Durante  más  de  quince  años,  el  incremento  de  la carga fiscal global y la evolución  estructural  de  los  sistemas  fiscales  (impuestos y cotizaciones a la  seguridad  social)  en  los Estados miembros ha sido desfavorable al empleo. Como   resultado   del   incremento   de   la  carga  fiscal  global  y  de  las cotizaciones  a  la  seguridad  social  se  ha abierto una brecha cada vez mayor entre  lo  que  reciben  los  trabajadores  y  lo  que  pagan las empresas. Esta brecha  creciente  incide  negativamente  en  la  eficiencia  económica  y en el crecimiento  y,  en  última  instancia,  en  la  creación de empleo. Sus efectos son  especialmente  perniciosos  para  los  salarios  más  bajos, ya que su alto coste  expulsa  del  mercado  los  empleos  poco  cualificados  y poco pagados y</p>
    <p class="parrafo">aumenta  las  actividades  en  el  mercado  negro.  En  vista  de  tan negativos efectos,  es  importante  que  los Estados miembros tomen las medidas necesarias para   invertir  esta  tendencia,  por  ejemplo,  mediante  la  reforma  de  los regímenes de seguridad social y fiscales.</p>
    <p class="parrafo">Dichas  medidas,  no  obstante,  no  deberían  poner en peligro la consolidación presupuestaria.  Los  efectos  de  dichas medidas sobre el empleo aumentarían si estuvieran  apoyadas  con  medidas  activas  del  mercado laboral en los ámbitos de  la  educación,  los  planes  de  aprendizaje,  la formación profesional y el reciclaje.  Con  objeto  de  que los sistemas tributarios sean más favorables al empleo,  los  Estados  miembros  deberían  estudiar  también,  en  su  caso,  si resulta  deseable  crear  un  impuesto  sobre  la  energía o sobre las emisiones contaminantes,   o   cualquier  otra  medida  impositiva.  Cualquiera  de  estos cambios  debería  tener  en  cuenta los efectos en la competencia y las posibles cargas  suplementarias  para  los  contribuyentes,  ya  sean  personas físicas o jurídicas.</p>
    <p class="parrafo">iii) Reforma de las prestaciones sociales</p>
    <p class="parrafo">Los   sistemas   de   prestaciones  sociales  deben  reformarse  con  objeto  de aumentar   los  incentivos,  las  oportunidades  y  las  responsabilidades  para aceptar   puestos   de  trabajo  y,  de  una  manera  más  general,  mejorar  el funcionamiento  del  mercado  de  trabajo.  Ello  supone pasar del mantenimiento de  unos  sistemas  de  ayudas  pasivas  a  los ingresos a medidas de ayuda a la protección  social  a  través  del  trabajo.  En  algunos  países,  sin embargo, aceptar  un  puesto  de  trabajo  presenta  pocas  ventajas  comparativamente  a recibir  prestaciones  sociales,  especialmente  para  quienes  reciben salarios bajos  y  permanecen  largos  períodos en situación de desempleo: la suma de las prestaciones   por   desempleo,   vivienda   e  hijos  genera,  en  determinadas circunstancias,  una  tasa  de  sustitución  neta  de aproximadamente un 80 % en Bélgica,  Dinamarca,  Finlandia,  Francia,  Alemania,  Países Bajos, Suecia y el Reino Unido.</p>
    <p class="parrafo">Hacer  que  sea  rentable  trabajar  precisa  de una doble estrategia. En primer lugar,   la   aplicación   de   reformas   que  aumenten  el  salario  realmente percibido.  Las  reformas  emprendidas  por  el Reino Unido bajo la denominación de  «prestaciones  al  trabajo»  (welfare to work) abren una vía interesante. En segundo    lugar,    debe    actuarse    sobre   las   prestaciones,   ajustando cuidadosamente  los  criterios  para  recibirlas,  los requisitos de búsqueda de empleo   y,  en  algunos  casos,  revisando  su  duración.  Algunos  países  han obtenido  resultados  positivos  en  este ámbito. No obstante, debería revisarse la  interacción  entre  los  distintos  sistemas  de  prestaciones para asegurar que  aceptar  un  puesto  de  trabajo  siempre  resulte más rentable que recibir prestaciones.  De  una  manera  más  general, los sistemas de prestaciones y los sistemas  impositivos  deberían  contemplarse  en  relación  con  las normativas sobre  el  mercado  de  trabajo.  Los  Estados  miembros, especialmente aquellos que  combinan  sistemas  relativamente  generosos  de prestaciones sociales y de protección  del  empleo,  deberían  revisar  su legislación correspondiente para tratar   de   compatibilizar  seguridad  y  flexibilidad,  aumentando  al  mismo tiempo la eficacia de los sistemas de prestaciones sociales.</p>
    <p class="parrafo">iv) Modificaciones de la jornada laboral</p>
    <p class="parrafo">Es  importante  que  allí  donde  existan  acuerdos  de  reducción de la jornada</p>
    <p class="parrafo">laboral  la  norma  se  aplique  de manera tal que no se socave la adaptabilidad y  no  se  obtenga  como  resultado  la reducción de la oferta de mano de obra y de   la  producción.  Cuando  así  resulte  adecuado,  el  empleo  podría  verse favorecido   por   una   mayor  flexibilidad  de  la  jornada  laboral  a  nivel microeconómico.   En   este   sentido,  algunas  iniciativas  sugieren  que  los acuerdos  que  combinen  una  reducción del tiempo de trabajo con la creación de empleo  podrían  tener  resultados  positivos,  siempre y cuando no aumenten los costes   laborales  unitarios.  Otro  enfoque  para  aumentar  el  contenido  en empleo  del  crecimiento  podría  consistir  en  incentivar al máximo el recurso al  tiempo  parcial  voluntario  y nuevas formas de empleo. Las posibilidades en este  ámbito  son  obviamente  muy  distintas en los distintos Estados miembros, habida  cuenta  de  las  grandes  diferencias en la proporción de trabajadores a tiempo  parcial  que  pueden  observarse en la actualidad. En estos ámbitos debe fomentarse  el  intercambio,  a  escala  comunitaria,  de  experiencias y de las mejores prácticas.</p>
    <p class="parrafo">Hecho en Bruselas, el 6 de julio de 1998.</p>
    <p class="parrafo">Por el Consejo</p>
    <p class="parrafo">El Presidente</p>
    <p class="parrafo">R. EDLINGER</p>
  </texto>
</documento>
