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    <identificador>DOUE-L-1995-81203</identificador>
    <origen_legislativo codigo="3">Europeo</origen_legislativo>
    <departamento codigo="9000">Comunidades Europeas</departamento>
    <rango codigo="1210">Recomendación</rango>
    <fecha_disposicion>19950710</fecha_disposicion>
    <numero_oficial>326/1995</numero_oficial>
    <titulo>Recomendación del Consejo, de 10 de julio de 1995, sobre las orientaciones generales de política económica de los Estados miembros y de la Comunidad.</titulo>
    <diario codigo="DOUE">Diario Oficial de las Comunidades Europeas</diario>
    <fecha_publicacion>19950812</fecha_publicacion>
    <diario_numero>191</diario_numero>
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    <pagina_inicial>24</pagina_inicial>
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      <materia codigo="1703" orden="1">Cooperación económica</materia>
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      <materia codigo="5645" orden="4">Política económica</materia>
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  <texto>
    <p class="parrafo">EL CONSEJO DE LA UNION EUROPEA,</p>
    <p class="parrafo">Visto  el  Tratado  constitutivo  de  la Comunidad Europea, y, en particular, el apartado 2 de su artículo 103,</p>
    <p class="parrafo">Vista la recomendación de la Comisión,</p>
    <p class="parrafo">Visto el dictamen del Comité Monetario,</p>
    <p class="parrafo">Vistas  las  conclusiones  del  Consejo Europeo de Cannes de los días 26 y 27 de junio de 1995,</p>
    <p class="parrafo">RECOMIENDA:</p>
    <p class="parrafo">1. Introducción</p>
    <p class="parrafo">Desde  el  verano  de  1994,  cuando  se  adoptaron  las orientaciones generales precedentes,  el  crecimiento  económico  de  la  Comunidad  se  ha consolidado. Pero,  tal  y  como  han  revelado las recientes turbulencias en los mercados de divisas  provocadas  por  la  caída  del  dólar, permanecen sin despejar algunos riesgos  y  problemas  de  política  económica  de importancia considerable. Con el  fin  de  que  las  perspectivas de crecimiento se aprovechen plenamente para generar  empleo  e  impulsar  la  convergencia,  las políticas económicas han de responder  a  los  retos  y  oportunidades  ofrecidos por la expansión económica que comienza a manifestarse.</p>
    <p class="parrafo">El  presente  conjunto  de  orientaciones  generales,  preparadas y adoptadas de conformidad  con  el  apartado  2  del  artículo 103 del Tratado constitutivo de la  Comunidad  Europea,  servirá  de  punto de referencia para la realización de las  políticas  económicas  de  la Comunidad y los Estados miembros. En ellas se reiteran  los  objetivos  propuestos  en ediciones anteriores y las conclusiones sobre  la  lucha  contra  el  desempleo del Consejo Europeo, especialmente en su reunión  de  Essen,  donde  se  recomendó  reforzar cinco áreas de actuación. La plena  aplicación  de  estas  orientaciones permitirá reforzar la convergencia y cumplir  las  buenas  perspectivas  de  crecimiento  y  empleo, logrando de este modo  reducir  significativamente  la  tasa  de  desempleo  y, por consiguiente, contribuyendo también a mitigar el problema de la exclusión social.</p>
    <p class="parrafo">En  el  entorno  actual,  dos  preocupaciones  relativas  a  las  políticas  por desarrollar   merecen   especial  consideración.  En  primer  lugar,  existe  la posibilidad  de  que,  ante  los  efectos  favorables del crecimiento económico, se   descuiden   las   medidas  de  ajuste,  lo  que  podría  traducirse  en  un debilitamiento    del   compromiso   de   resolver   de   forma   duradera   los desequilibrios  presupuestarios  de  carácter  estructural  -debido a la mejoría cíclica  del  déficit  presupuestario-,  o  en  una  reticencia  a  emprender  y desarrollar  las  iniciativas  necesarias  para  eliminar las imperfecciones del mercado  laboral,  a  medida  que  empiece  a recuperarse el empleo. Es esencial</p>
    <p class="parrafo">evitar   por   todos  los  medios  que  se  produzca  cualquiera  de  estos  dos fenómenos.</p>
    <p class="parrafo">En  segundo  lugar,  las  recientes  alteraciones de los tipos de cambio no sólo han  aumentado  el  riesgo  de  dispersión de la inflación, sino que también han contribuido  a  perturbar  la  gestión  del  mercado  interior  y a poner así en peligro  los  logros  de  la  integración  económica.  Las  alteraciones  de los tipos  de  cambio  que  no  corresponden a los indicadores fundamentales tendrán efectos perjudiciales para todos los Estados miembros.</p>
    <p class="parrafo">Para  impedir,  en  la  medida  de  lo  posible, que esto ocurra, han de crearse las  condiciones  que  doten  de  estabilidad a los tipos de cambio como reflejo de   los   indicadores   fundamentales,   objetivo  que  ha  de  adquirir  rango prioritario dentro de las políticas económicas en la Comunidad.</p>
    <p class="parrafo">En   las   presentes   orientaciones   se  reiteran  los  objetivos  fijados  en diciembre  de  1993  y  en  julio  de  1994 : es esencial que la Comunidad y los Estados   miembros   hagan   de   la  actual  recuperación  un  proceso  sólido, sostenible  y  no  inflacionista  de  crecimiento  a medio plazo, que respete el medio   ambiente.   Dicho   crecimiento  es  importante  para  que  la  tasa  de desempleo   se   reduzca  sustancialmente  y  se  pueda  alcanzar  el  grado  de convergencia  necesario  para  facilitar  la  transición a la tercera fase de la UEM.  El  logro  de  estos  objetivos  seguirá exigiendo, a corto y medio plazo, un  marco  macroeconómico  estable  que  favorezca  la  inversión, caracterizada por los siguientes rasgos :</p>
    <p class="parrafo">-  una  política  monetaria  orientada  hacia  la  estabilidad, cuya labor no se vea socavada por evoluciones presupuestarias y salariales inadecuadas,</p>
    <p class="parrafo">-  un  esfuerzo  sostenido  por  consolidar  las finanzas públicas en la mayoría de   los   Estados  miembros,  que  sea  coherente  con  los  objetivos  de  sus programas de convergencia,</p>
    <p class="parrafo">-  una  evolución  de  los  salarios  nominales  coherente  con  el  objetivo de estabilidad  de  los  precios;  al  mismo  tiempo,  la evolución de los salarios reales  deberá  ser  inferior  al  incremento  de  la  productividad,  a  fin de reforzar la rentabilidad de las inversiones generadoras de empleo.</p>
    <p class="parrafo">Un  complemento  fundamental  serán  las  reformas  estructurales  destinadas  a impulsar  la  competitividad  de  las  economías  de  los  Estados  miembros y a mejorar   el   funcionamiento   de   sus   mercados   laborales.  Las  políticas necesarias  para  sostener  el  crecimiento  a largo plazo, aumentar el empleo y reforzar la convergencia son compatibles entre sí.</p>
    <p class="parrafo">2. Orientaciones de Política Económica</p>
    <p class="parrafo">Estabilidad de los precios y de los tipos de cambio</p>
    <p class="parrafo">Desde  principios  de  este  decenio,  se ha avanzado notablemente en el proceso de  reducción  de  la  inflación en la Comunidad y los Estados miembros. A tenor de  las  previsiones  de  primavera  publicadas  por  la Comisión, se espera que nueve  de  ellos  logren  situar  en  1996 sus tasas de inflación entre el 2 % y el  3  %,  en  consonancia con el objetivo de las orientaciones de 1993 y 1994 y que  para  otros  dos  Estados miembros la tasa de inflación para el año próximo se sitúe justo por encima de esta banda.</p>
    <p class="parrafo">Debe  avanzarse  más  hacia  de  estabilidad  de  los  precios. En primer lugar, esto  supone  ampliar  de  forma  significativa  el  grupo  de  Estados miembros donde los resultados de la inflación se ajustan a la orientaciones de 1994.</p>
    <p class="parrafo">Aquellos  Estados  miembros  en  los  que  se prevé una inflación entre el 2 % y el  3  %  deberán  mantener  una política destinada a evitar el resurgimiento de presiones  inflacionistas  y  tratar  de  situarse  en  el  2  %  o  incluso por debajo.  Otros  países  deberán  incrementar  sus  esfuerzos,  en  algunos casos considerablemente, para ajustarse a las orientaciones.</p>
    <p class="parrafo">Las   alteraciones   de   los   tipos   de   cambio  podrían  tener  importantes repercusiones  sobre  la  convergencia  en  lo que respecta a la inflación. Así, en  la  mayoría  de  los  Estados  miembros  cuyas monedas han experimentado una apreciación,   las   previsiones   indican   que   la   convergencia   se   verá robustecida.  En  estos  Estados  miembros se espera que, en términos generales, los   salarios   también   evolucionen   en   consonancia  con  el  objetivo  de estabilidad  de  los  precios.  No  obstante,  será necesario cerciorarse de que la  evolución  salarial  no  merme  la  rentabilidad  de  las inversiones, sobre todo  en  los  sectores  orientados  hacia la exportación. Por otro lado, en los Estados  miembros  que  han  experimentado  una depreciación de sus monedas, han aumentado  las  tensiones  en  los precios así como el riesgo de una aceleración de  la  inflación.  En  estos  países,  la  prudencia  ha  de  ser  extrema.  En concreto,   en   el   contexto   de  un  vigoroso  crecimiento  económico,  será importante  evitar  que  el  aumento  de los precios de las importaciones genere un  círculo  vicioso  de  inflación  de  precios  y  salarios. De no ser así, se perdería  rápidamente  la  credibilidad  lograda  sobre el rumbo orientado hacia una política de estabilidad.</p>
    <p class="parrafo">La   combinación  de  la  neta  depreciación  del  dólar  en  los  mercados,  de problemas  estructurales  pendientes,  de  unas  previsiones  presupuestarias  e inflacionistas  poco  seguras  y  de  otras incertidumbres en algunos países, ha desestabilizado   notablemente   los  tipos  de  cambio  en  la  Comunidad.  Las alteraciones  en  los  tipos  de  cambio que exceden de las justificadas por los diferenciales  en  los  tipos  de  inflación  perjudican  a  todos  los  Estados miembros;  allí  donde  se  han  apreciado  las  monedas,  aunque  sigan  siendo favorables,  las  perspectivas  de  crecimiento se han deteriorado, mientras que donde  las  monedas  se  han depreciado aumentarán las perspectivas de inflación y  se  exigirán  esfuerzos  adicionales  si  se  quieren  alcanzar  objetivos de inflación   a  medio  plazo.  Más  aún,  esta  situación  perturba  el  correcto funcionamiento  del  mercado  interior,  puesto  que  las empresas podrían tomar decisiones  basadas  en  tipos  de  cambio  desajustados  que, por consiguiente, supondrían un falso estímulo para grupos de intereses específicos.</p>
    <p class="parrafo">Avanzando   hacia   una   estabilidad  en  los  precios,  los  Estados  miembros mejorarán  las  perspectivas  de  una  estabilidad  duradera  de  los  tipos  de cambio  que,  a  su  vez,  ayudará  a  la  estabilidad  de  los  precios. A este respecto,  la  política  presupuestaria  y la credibilidad de los compromisos de consolidación  financiera  desempeñarán  una  función  esencial.  La estabilidad de  los  tipos  de  cambio contribuirá también a cosechar todas las ventajas que se  derivan  del  mercado  interior  y a mejorar la distribución de los recursos en  la  Comunidad.  Todos  los  Estados  miembros  deben continuar enfocando sus políticas  de  cambio  como  asuntos  de  interés  común en el marco del Sistema Monetario Europeo y, llegado el caso, de su mecanismo de tipo de cambio.</p>
    <p class="parrafo">Solidez de las finanzas públicas</p>
    <p class="parrafo">Pese   a  la  consolidación  del  crecimiento  económico,  las  perspectivas  de</p>
    <p class="parrafo">superación  de  los  desequilibrios  financieros  siguen  siendo inciertas, y la convergencia en este terreno sigue siendo un reto difícil.</p>
    <p class="parrafo">En  muchos  casos,  el  escaso  avance en la consolidación presupuestaria genera una  situación  en  la  que la política fiscal está severamente condicionada por la  carga,  elevada  y  en aumento, que representa el pago de intereses. Además, socava  la  estabilidad  de  los  precios  y  de los tipos de cambio, acentúa la incertidumbre  que  rodea  la  política  fiscal, erosiona la credibilidad de las políticas,  favorece  una  combinación  desequilibrada  de medidas y debilita la función  de  la  política  monetaria.  A  medio  plazo,  la  persistencia de los desequilibrios   financieros  tendrán  efectos  adversos  sobre  el  crecimiento económico  y  la  creación  de  empleo. Una hacienda pública saneada es positiva para   la   oferta,   porque  abre  la  posibilidad  de  introducir  reducciones fiscales  y  de  incrementar  las inversiones públicas productivas. De hecho, la consolidación  presupuestaria  encuentra  en  el  crecimiento  y  en  el  empleo argumentos  por  lo  menos  tan importantes como los que radican en la necesidad de  lograr  un  endeudamiento  sostenible  y mejorar la convergencia nominal. Si no  se  logra  reducir  de  forma  duradera  los  déficit  presupuestarios  y la proporción   de   la   deuda  ahora  que  se  vive  un  período  de  crecimiento relativamente pujante, ¿cuándo se reducirán?</p>
    <p class="parrafo">Lo  que,  sin  duda  alguna,  han  de  hacer  prácticamente  todos  los  Estados miembros  es  sacar  provecho  de  todas  las  oportunidades de crecimiento para impulsar    la    consolidación   presupuestaria,   disminuyendo   los   déficit estructurales.  Los  Estados  miembros  deberán  reducir  lo  antes  posible  su déficit  presupuestario  por  debajo  del 3 % del producto interior bruto (PIB), como   un  primer  paso  hacia  el  objetivo  a  medio  plazo,  tal  y  como  se recomendaba  en  las  orientaciones  de  diciembre  de  1993,  de aproximarse el equilibrio  entre  ingresos  y  gastos.  En  algunos  países,  la estructura del sistema de pensiones exige un superávit en las cuentas públicas.</p>
    <p class="parrafo">Las  estimaciones  actuales  indican  que  todos  los  Estados miembros, incluso aquéllos  con  un  déficit  previsto  para  este  año  inferior  al 3 %, deberán aprovechar  cualquier  margen  de  maniobra que ofrezca un crecimiento económico por  encima  de  las  previsiones  presupuestarias,  o una caída de los tipos de interés,   para  acelerar  el  proceso  de  consolidación  presupuestaria.  Esto resulta  particularmente  urgente  en  aquellos  países  que  tienen  una  deuda elevada  en  proporción  con  el  PIB.  En  el  supuesto  de  que  este  año los desequilibrios  de  los  tipos  de  cambio desaceleren el crecimiento económico, no  se  deberán  disminuir  los  esfuerzos  para  lograr  los  objetivos  de los programas de convergencia.</p>
    <p class="parrafo">Las  previsiones  para  1996  revelan  que  los  mecanismos  de ajuste definidos hasta   el   momento   por   los   Estados   miembros  que  han  incluido  topes presupuestarios   en   sus   programas   de   convergencia   no   permitirán  un cumplimiento  uniforme  de  los  objetivos  presupuestarios.  En varios casos se requieren   mecanismos  de  ajuste  para  cumplir  el  objetivo  fijado  en  los programas  de  convergencia.  De  acuerdo  con  las previsiones de la Comisión y suponiendo  una  política  sin  alteraciones,  únicamente  habría  siete Estados miembros  con  un  déficit  inferior  al 3 % del PIB. Esto pone de manifiesto la importancia  de  respetar  los  programas  de  convergencia  y  la  necesidad de actualizarlos   periódicamente   para  que  faciliten  el  cumplimiento  de  los</p>
    <p class="parrafo">objetivos del Tratado.</p>
    <p class="parrafo">En  muchos  países  deberá  darse prioridad al control del incremento del gasto, dado  que,  aparte  de  sus  repercusiones  sobre el empleo, no cabe duda de que existen  límites  a  la  subida  de los impuestos y de las cargas sociales. Pero la  racionalización  del  gasto  público  y  de los sistemas tributarios también puede  favorecer  el  crecimiento  económico  y  la  generación  de  empleo.  En concreto,  tal  y  como  se  proponía  en las orientaciones de 1994, los Estados miembros  deberían,  llegado  el  caso, modificar sus estructuras tributarias de modo  a  favorecer  el  empleo  y  proteger  el  medio ambiente, mientras que el gasto   público   deberá   reorientarse   del   consumo   a   la  mejora  de  la productividad,   para   lo   cual  deberá  darse  prioridad  a  las  inversiones públicas  y  a  las  inversiones  en recursos humanos. También en este contexto, deberán  reducirse  los  costes  no salariales, sobre todo en algunos países, en los  niveles  de  salarios  y  de  productividad  más  bajos.  Sin  embargo,  no conviene   poner   en   peligro   la   necesaria   reducción   de   los  déficit presupuestarios,   lo   que   implica   que   han  de  buscarse  otros  ingresos adicionales compensatorios.</p>
    <p class="parrafo">Las   haciendas   públicas   de   varios  Estados  miembros  siguen  registrando dificultades   financieras.  En  Grecia  se  registraron  algunos  progresos  en 1994.   No   obstante,   es   esencial   reducir   aún  más  los  desequilibrios presupuestarios   para   no   inhibir  el  proceso  hacia  la  convergencia.  El incremento  de  la  confianza  en  la  política  económica  exige  que  se tomen medidas  decisivas  de  carácter  plurianual,  en  particular  en el capítulo de los  gastos.  En  Italia,  las medidas de consolidación presupuestaria iniciadas en  los  últimos  años  están  empezando  a  dar  frutos.  Estos esfuerzos deben continuarse   hasta   la   plena   aplicación  del  plan  trienal  recientemente anunciado.  En  el  caso  de  Suecia,  que  se  enfrenta  también  a  un déficit considerable,   ya   se   ha   adoptado   un   programa   plurianual  de  ajuste presupuestario  ;  es  preciso  que  se emprenda también la senda del ajuste. En Bélgica,  el  elevado  endeudamiento  exige que el componente presupuestario del Plan  Global  se  aplique  en  su  totalidad  y  que  se siga avanzando hacia el objetivo  de  reducir  el  déficit  por  debajo  del 3 % del PIB, para lograr un descenso  significativo  del  ratio  de  deuda.  En España y Portugal es preciso llevar  a  cabo  mayores  esfuerzos  en  lo  que  respecta  a  la  consolidación presupuestaria   ;   también   Austria   y   Francia   han  de  fijar  objetivos presupuestarios  ambiciosos.  Aunque  Finlandia  aún no ha preparado un programa de  convergencia,  las  previsiones  indican  que  sus objetivos presupuestarios son   ambiciosos;   se  deberán  mantener  los  esfuerzos  por  conseguir  estos objetivos.  Dinamarca,  los  Países  Bajos  y  el  Reino Unido deberán continuar aplicando   cabalmente   sus  programas  de  consolidación  presupuestaria  para garantizar  que  sus  respectivos  déficit  sean  inferiores  al 3 % en 1996. La evolución   presupuestaria   y   las   perspectivas   de   Alemania,  Irlanda  y Luxemburgo   muestran  con  arreglo  a  las  previsiones  de  la  Comisión,  que continuará  sin  excesos  de  déficit.  En  Irlanda,  se  espera que el ratio de deuda  siga  disminuyendo  a  un  buen  ritmo,  mientras  que  Luxemburgo  sigue contando con unas finanzas públicas sólidas.</p>
    <p class="parrafo">Si  los  Estados  miembros  deben  seguir  políticas  presupuestarias  estrictas para  garantizar  que  el  déficit  sea  inferior  al  3  %  del  PIB, la propia</p>
    <p class="parrafo">Comunidad  deberá  adoptar  una  postura  prudente  ante la previsión financiera elaborada  por  el  Consejo  Europeo  de Edimburgo, la cual establece topes y no objetivos.</p>
    <p class="parrafo">Fomento de la competitividad y crecimiento sostenible</p>
    <p class="parrafo">A   raíz   de   las   propuestas   del   Libro   blanco   sobre  «  Crecimiento, competitividad  y  empleo  »,  los  Estados  miembros  están llevando a cabo una serie  de  reformas  para  robustecer  los factores que contribuyen al potencial de  crecimiento  e  impulsar  el  dinamismo y la competitividad de las economías comunitarias.</p>
    <p class="parrafo">Con  el  objeto  de  sacar el máximo provecho de las oportunidades que ofrece el mercado  interior,  el  proceso  de  trasposición de las directivas comunitarias a  los  ordenamientos  jurídicos  nacionales alcanza el 92,4 %, con una banda de oscilación  entre  el  86,3  %  y  el  98,6  %  entre  los  Estados miembros. No obstante,  ha  de  impulsarse  este  proceso  en las áreas de seguros, propiedad intelectual   e   industrial,   contratación   pública,   nuevas  tecnologías  y servicios   y   libre   circulación.   Además,  se  ha  progresado  poco  en  la ampliación   del  mercado  interior  a  los  sectores  de  telecomunicaciones  y energía,   mientras   que   el   mercado   interior  de  transportes  no  se  ha completado.   Asimismo,  han  de  reforzarse  más  las  normas  de  competencia, restringiendo  las  ayudas  estatales  y  la  función  del  sector  público. Las privatizaciones,  en  la  medida  en  que  los  Estados  miembros las consideren compatibles  con  sus  objetivos,  podrían  mejorar  los  logros  que  ya se han obtenido  en  este  sentido.  Se  han adoptado algunas iniciativas comunitarias. A  raíz  de  la  recomendación  del Consejo de Essen, se ha constituido un Grupo asesor  sobre  competitividad,  que  ha  preparado  un  informe  para el Consejo Europeo  de  Cannes  acerca  de  la situación de la competitividad comunitaria y otras  cuestiones  afines.  Además  se  ha  creado  el  Grupo  de simplificación legislativa  y  administrativa.  Con  el  fin  de  mejorar  la competitividad en términos   globales,   algunas   cuestiones  están  siendo  revisadas  a  escala comunitaria,  entre  las  que  destacan  la  mejora  de  la  financiación de las pequeñas  y  medianas  empresas  (PYME),  el  aumento  de  la  flexibilidad  del mercado de trabajo y la mejora de la calidad de la formación profesional.</p>
    <p class="parrafo">Deberían  explotarse  plenamente  las  posibilidades  de crecimiento y de empleo derivadas  de  los  esfuerzos  realizados  para  preservar  el medio ambiente. A este  respecto  tiene  especial  importancia  el  informe que debe preparar para el  Consejo  Europeo  de  diciembre  de  1995  el  Consejo  Ecofin  sobre  « las interrelaciones  entre  el  crecimiento  económico  y  el  medio  ambiente y sus consecuencias para la política económica ».</p>
    <p class="parrafo">El  dinamismo  de  las  economías  comunitarias requiere mayores inversiones, en concreto,  inversiones  en  educación  y formación y en la infraestructura de la Comunidad  que  deberá  desarrollarse  para  que  responda  a las exigencias del siglo  XXI.  Se  deberán  crear las redes transeuropeas y desarrollar el Plan de acción   sobre   la   sociedad   de   la   información.  Además,  para  promover activamente  las  actividades  de  investigación  y desarrollo, resulta esencial una    mayor    coordinación   entre   Estados   miembros.   Paralelamente,   la coordinación  de  las  iniciativas  a  escala  comunitaria y nacional constituye una  base  fundamental  sobre  la  que desarrollar el potencial de generación de empleo y de crecimiento.</p>
    <p class="parrafo">Empleo y mercado de trabajo</p>
    <p class="parrafo">Si  se  cumplen  las  predicciones, la recuperación económica habrá absorbido el componente  cíclico  del  desempleo  para el año 1997. A pesar de ello, para que el   desempleo   siga  reduciéndose  de  forma  significativa  y  progresiva  se precisa  una  tasa  de  crecimiento  económico  elevada durante muchos años, así como  incrementar  la  capacidad  de  este  crecimiento  para  crear  puestos de trabajo.  En  muchos  Estados  miembros  se necesita una mayor diferenciación de los  salarios  por  sectores,  áreas  geográficas y cualificaciones. Para lograr los  objetivos  es  necesario  actuar  sobre  el mercado de trabajo de forma más decidida  y  eficaz,  realizando  un esfuerzo global, coherente e integrado para generar  un  cambio  estructural  en  los ámbitos de los sistemas educativos, el derecho  laboral,  los  contratos  de  trabajo,  la  negociación  colectiva y la seguridad  social,  que  mejore  el  funcionamiento del mercado de trabajo en su conjunto.</p>
    <p class="parrafo">En  el  contexto  del  Libro blanco, el Consejo Europeo de Essen determinó cinco áreas prioritarias para los Estados miembros:</p>
    <p class="parrafo">-  ampliar  las  oportunidades  de  empleo  para la población activa, fomentando las inversiones en formación profesional,</p>
    <p class="parrafo">- impulsar la intensidad en empleo del crecimiento,</p>
    <p class="parrafo">- reducir los costes laborales no salariales,</p>
    <p class="parrafo">- mejorar la efectividad de las políticas referidas al mercado de trabajo,</p>
    <p class="parrafo">-   perfeccionar   las   iniciativas   destinadas   a  colectivos  especialmente afectados por el desempleo.</p>
    <p class="parrafo">El  Consejo  Europeo  de  Essen  invitó a los Estados miembros a que desarrollen iniciativas   adaptadas   a   su   situación  específica  y  preparen  programas plurianuales  en  los  que  pongan  de  manifiesto  las  políticas  que  piensan llevar   a   cabo.   Ahora  es  importante  que  los  Estados  miembros  adopten rápidamente  dichos  programas.  Tal  como pidió el Consejo Europeo de Essen, el Consejo   y   la   Comisión   seguirán   de  cerca  las  tendencias  de  empleo, controlarán  las  políticas  pertinentes  de  los  Estados miembros e informarán anualmente  al  Consejo  Europeo  de todos los progresos del mercado de trabajo, a partir de diciembre de 1995.</p>
    <p class="parrafo">Algunas  medidas  ya  se  han  puesto  en marcha, pero hay que seguir trabajando más resueltamente en esta dirección.</p>
    <p class="parrafo">Constituyen  ejemplos  de  los  modos en que una política activa y más eficiente con respecto al mercado de trabajo contribuye al objetivo de generar empleo:</p>
    <p class="parrafo">i)  que  amplíe  las  oportunidades  de empleo de la población activa fomentando las  inversiones  en  formación  profesional,  especialmente  en  las PYME, y de este   modo  mejore  la  calidad  de  los  recursos  humanos  y,  por  ende,  la competitividad,  el  potencial  productivo  y la flexibilidad y oportunidades de los trabajadores ;</p>
    <p class="parrafo">ii)   que   impulse  la  intensidad  en  empleo  del  crecimiento,  sin  afectar negativamente  a  la  propia  tasa  de  crecimiento,  gracias  a  los siguientes factores :</p>
    <p class="parrafo">-  que  los  interlocutores  sociales  estudien en las instancias apropiadas las posibilidades  de  fomentar  el  empleo  sin poner en peligro la competitividad, mediante  la  creación  de  formas innovadoras de organización del trabajo, como la  reorganización  de  la  jornada  y  el  desarrollo  de nuevas pautas para el</p>
    <p class="parrafo">tiempo de trabajo y de las nuevas combinaciones de trabajo y esparcimiento,</p>
    <p class="parrafo">-  que  aumente  los  incentivos  al  empleo mediante la reducción de los costes laborales  no  salariales,  especialmente  en los niveles más bajos de la escala de  salarios  y  de  productividad,  sin perjudicar a otras áreas del mercado de trabajo  ;  desde  el  punto  de  vista  macroeconómico, han de emplearse medios que   no   comprometan  la  reducción  de  los  déficit  presupuestarios  ni  la competitividad   de   las  empresas.  Por  lo  tanto,  es  necesario  introducir reformas  que  incluyan,  cuando  resulte  necesario,  la  búsqueda  de  fuentes alternativas de financiación de los sistemas de protección social,</p>
    <p class="parrafo">-  que  favorezca  el  desarrollo  de  nuevas  oportunidades  y  modalidades  de empleo  y  de  actividades,  en  particular  a  escala  local  y  regional,  por ejemplo,  las  relacionadas  con  la  protección  del  medio  ambiente y con los servicios sociales ;</p>
    <p class="parrafo">iii)  que  amplíe  las  posibilidades  de  contratación cuando se generan nuevos puestos de trabajo mediante :</p>
    <p class="parrafo">-   una   política   de   mercado  de  trabajo  más  efectiva,  que  impulse  la flexibilidad   con   respecto  a  la  movilidad  profesional  y  geográfica  (en particular, de los trabajadores que pueden encontrar un empleo rápidamente),</p>
    <p class="parrafo">-  el  perfeccionamiento  de  las  iniciativas destinadas a grupos especialmente afectados  por  el  desempleo,  gracias  a  planes  de reciclaje para colectivos afectados por la exclusión social.</p>
    <p class="parrafo">Una  actuación  sobre  el  mercado  de trabajo, aprovechando estas tres vías, no sólo  será  un  complemento  indispensable  de  las  políticas macroeconómicas y estructurales   en   el   terreno   de   la  competitividad,  sino  que  también contribuirá  a  mantener  y  reforzar la cohesión y el consenso social dentro de la Unión en el largo y difícil proceso de absorción del desempleo.</p>
    <p class="parrafo">Hecho en Bruselas, el 10 de julio de 1995.</p>
    <p class="parrafo">Por el Consejo</p>
    <p class="parrafo">El Presidente</p>
    <p class="parrafo">P. SOLBES MIRA</p>
  </texto>
</documento>
