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<documento fecha_actualizacion="20181023230748">
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    <identificador>DOUE-L-1994-81261</identificador>
    <origen_legislativo codigo="3">Europeo</origen_legislativo>
    <departamento codigo="9000">Comunidades Europeas</departamento>
    <rango codigo="1210">Recomendación</rango>
    <fecha_disposicion>19940711</fecha_disposicion>
    <numero_oficial>480/1994</numero_oficial>
    <titulo>Recomendación del Consejo, de 11 de julio de 1994, sobre las orientaciones generales para las políticas económicas de los Estados miembros y de la Comunidad.</titulo>
    <diario codigo="DOUE">Diario Oficial de las Comunidades Europeas</diario>
    <fecha_publicacion>19940803</fecha_publicacion>
    <diario_numero>200</diario_numero>
    <seccion>L</seccion>
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    <pagina_inicial>38</pagina_inicial>
    <pagina_final>41</pagina_final>
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    <url_pdf>/doue/1994/200/L00038-00041.pdf</url_pdf>
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      <materia codigo="1703" orden="1">Cooperación económica</materia>
      <materia codigo="3160" orden="2">Empleo</materia>
      <materia codigo="4932" orden="3">Mercados</materia>
      <materia codigo="5645" orden="4">Política económica</materia>
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  <texto>
    <p class="parrafo">EL CONSEJO DE LA UNION EUROPEA,</p>
    <p class="parrafo">Visto  el  Tratado  constitutivo  de  la  Comunidad Europea y, en particular, el apartado 2 de su artículo 103,</p>
    <p class="parrafo">Vista la recomendación de la Comisión,</p>
    <p class="parrafo">Visto el dictamen del Comité Monetario,</p>
    <p class="parrafo">Vistas  las  conclusiones  del  Consejo  Europeo de los días 24 y 25 de junio de 1994,</p>
    <p class="parrafo">RECOMIENDA:</p>
    <p class="parrafo">El  artículo  103  del  Tratado  establece  el marco para la coordinación de las políticas  económicas  en  la  segunda fase del proceso hacia la Unión Económica y   Monetaria.   Las   orientaciones   de   política   económica   adoptadas  de conformidad  con  dicho  artículo  constituirán  el punto de referencia para las políticas económicas de la Comunidad y de los Estados miembros.</p>
    <p class="parrafo">En   la  actualidad  se  está  produciendo  una  recuperación  económica  en  la Comunidad.   La   labor  principal  de  la  política  económica  será  apoyar  y reforzar  esta  recuperación  en  los  próximos  meses,  y garantizar que siente las  bases  para  un  fuerte  crecimiento  del  empleo.  Además,  el crecimiento tiene que ser sostenible y tener debidamente en cuenta el medio ambiente.</p>
    <p class="parrafo">Para   mantener  esta  recuperación  será  preciso  seguir  avanzando  hacia  la estabilidad  de  precios,  creando  de  este  modo  las  condiciones  para fijar bajos  tipos  de  interés.  La  política  presupuestaria  desempeñará  un  papel crucial  a  este  respecto,  haciendo que las posiciones presupuestarias vuelvan a   ser   sostenibles   y  contribuyendo  al  necesario  incremento  del  ahorro nacional.</p>
    <p class="parrafo">Igualmente   importante   será   la  continuación  de  las  reformas  de  ajuste estructural  que  actualmente  se  están  llevando  a  cabo.  La  mejora  de  la situación  económica  debe  ser  un  estímulo  para incrementar los esfuerzos en estas  dos  áreas  en  lugar  de  conducir  a  la  complacencia  y  a  una menor pujanza. No deben repetirse los errores del ciclo económico precedente.</p>
    <p class="parrafo">El  conjunto  actual  de  orientaciones  políticas  desarrolla más concretamente las  que  se  adoptaron  en  diciembre  pasado  para tener en cuenta el panorama económico  y  la  situación  específica  de  los Estados miembros. Su aplicación contribuirá   a  mejorar  la  actual  combinación  de  políticas  fomentando  la consolidación    presupuestaria,    manteniendo   la   moderación   salarial   y aligerando  la  carga  de  estabilización  confiada  a la política monetaria. Si la  combinación  de  políticas  mejora  a medida que descienden las expectativas inflacionistas  y  progresa  la  consolidación  presupuestaria, y si se ponen en práctica   esfuerzos   efectivos  de  ajuste  estructural,  la  Comunidad  puede volver  a  conocer  un  aumento  progresivo  de  las  tasas  de crecimiento y de creación de empleo.</p>
    <p class="parrafo">En  estas  condiciones  sería  posible  estabilizar  el desempleo durante 1995 y situarlo en una curva descendente a continuación.</p>
    <p class="parrafo">Las   presentes   orientaciones,   adoptadas  con  arreglo  al  apartado  2  del artículo  103  del  Tratado,  servirán  de  referencia  a la hora de dirigir las políticas  económicas  en  la  Comunidad y en los Estados miembros. Reafirman el objetivo    señalado    en    las   orientaciones   de   1993   de   incrementar</p>
    <p class="parrafo">sustancialmente  el  empleo  durante  los  próximos  años  para  reducir el alto nivel  de  desempleo  actual.  También  confirman  la  estrategia  a medio plazo esbozada  el  pasado  diciembre  para  volver  a  situar  a  la  Comunidad en el camino de un crecimiento más sólido, duradero y más generador de empleo.</p>
    <p class="parrafo">Estabilidad de precios y de tipos de cambio</p>
    <p class="parrafo">Las  tendencias  favorables  de  los  precios  registradas  el  año pasado y los progresos  que  esperan  obtenerse  en  1994 y 1995 allanarán el camino hacia la continuación  de  un  crecimiento  sostenido  y  no inflacionista a corto plazo. Las   políticas  macroeconómica  y  financiera  deben  orientarse  firmemente  a garantizar  que  la  estabilidad  de  precios  sea  la norma en la Comunidad. La vuelta  a  la  estabilidad  de  precios  y  su  consolidación  requieren que las tendencias  salariales  y  presupuestarias  se  ajusten  a  este objetivo. A más tardar   a  finales  de  1996  la  mayoría  de  los  Estados  miembros  deberían alcanzar  una  tasa  de  inflación  no  superior al 2-3 % como paso previo hacia la estabilidad de precios en la Comunidad.</p>
    <p class="parrafo">El  compromiso  de  mantener  a  la  baja la inflación depende, en buena medida, de   la   dirección   de   las   políticas  macroeconómica  y  estructural.  Los resultados  conseguidos  hasta  el  momento  reflejan asimismo el funcionamiento del  mercado  interior  y  los  efectos  de  la  política  de  competencia. Para reducir    aún    más   las   estimaciones   y   presiones   inflacionistas   es imprescindible   que   todas  las  políticas  sean  previsibles,  verosímiles  y ajustadas  al  tiempo.  El  éxito  en  este ámbito contribuirá a conseguir tipos de  interés  más  bajos.  La  estabilidad  de precios es también factor esencial de  la  estabilidad  de  los  tipos  de cambio entre Estados miembros. A su vez, esta  estabilidad,  si  cuenta  con una base firme, puede contribuir a lograr la estabilidad de precios.</p>
    <p class="parrafo">Los  Estados  miembros  que  ya  han  logrado  tasas de inflación, reflejadas en los  índices  de  precios  al  consumo,  situadas  en  la gama propuesta por las directrices  son  Bélgica,  Dinamarca,  Alemania,  Francia, Irlanda, Luxemburgo, los  Países  Bajos  y  el Reino Unido. En la mayor parte de ellos las tendencias salariales  han  evolucionado  de  forma  acorde  con la estabilidad de precios; por  consiguiente,  estos  países  deben  consolidar  los progresos obtenidos en el  terreno  de  la  inflación  y  proseguir  con  su política de prudencia para garantizar unos precios estables a medio plazo.</p>
    <p class="parrafo">En  los  restantes  Estados  miembros  la inflación debe aún reducirse hasta los parámetros  indicados  en  las  orientaciones.  A medida que sus economías vayan recuperándose,   es   vital   que   los   posibles  efectos  retardados  de  las depreciaciones  pasadas  no  pongan  en  peligro  la  estabilidad de precios. En todos  los  países  se  imponen  nuevos  esfuerzos  para  recucir la inflación y lograr una estabilidad de precios a medio plazo.</p>
    <p class="parrafo">Es   preciso   acentuar   la  desinflación  en  Grecia:  la  corrección  de  los desequilibrios   presupuestarios   es  condición  fundamental  para  reducir  la inflación   y  alcanzar  la  estabilidad  de  precios  en  dicho  país.  Debería practicarse   una   política  creíble  de  ajuste  presupuestario  para  disipar adversas  previsiones  inflacionistas  y  apoyar  la  estabilidad exterior de la dracma.</p>
    <p class="parrafo">Todos   los   Estados   miembros   deben  cerciorarse  de  que  aplican  medidas coherentes  con  el  objetivo  de estabilidad de tipos de cambio en la Comunidad</p>
    <p class="parrafo">y  que  supongan  un  refuerzo  del  mismo.  Ello es necesario para cosechar los beneficios derivados de la mayor integración económica.</p>
    <p class="parrafo">Solidez de las Haciendas públicas</p>
    <p class="parrafo">Como  se  proponía  en  las orientaciones de diciembre de 1993, a partir de 1995 la  política  presupuestaria  deberá  sentar las bases para un crecimiento y una inversión  mayores.  La  gran  prioridad es volver a situaciones presupuestarias sostenibles;  y  los  déficit  presupuestarios  deberán  situarse en el valor de referencia  del  3  %  del  PIB  establecido  en  el  Tratado.  Las  previsiones actuales  apuntan  a  que,  si bien las perspectivas de evolución de los déficit en  el  valor  de  referencia  del  3  %  para 1996/97 son más halagueeñas, ello será   imposible   sin  un  decidido  compromiso  de  ajuste  fiscal.  A  escala comunitaria   deben   respetarse   los  límites  de  gastos  e  ingresos  de  la Comunidad Europea acordados en el Consejo de Edimburgo.</p>
    <p class="parrafo">El  deteriorio  de  las  haciendas  públicas  experimentado  a partir de 1990 ha dado  lugar  a  una  situación  presupuestaria  preocupante  en  la  mayoría  de Estados  miembros,  por  lo  que  existe  la perentoria necesidad de volver a un reajuste  sostenido  de  los  desequilibrios presupuestarios. A medida que se va afianzando  la  recuperación,  el  restablecimiento  de  la  confianza  exige la aplicación  de  los  planes  de  consolidación  presupuestaria  previstos en los programas  de  convergencia  y,  en caso de que surjan desviaciones, la adopción de  nuevas  medidas  para  garantizar el cumplimiento de los objetivos previstos en  dichos  planes  para  1994  y años posteriores. Para acelerar el ritmo de la consolidación,  los  Estados  miembros  deberán hacer uso del margen de maniobra que  les  conceden  tasas  de  crecimiento  económico o reducciones de los tipos de  interés,  superiores  a  las  estimadas  en las previsiones presupuestarias. Es  necesario  sacar  provecho  de  la  mejora  de  la  coyuntura  para invertir radicalmente   la   tendencia   al   déficit   presupuestario  registrada  desde comienzos   de   este   decenio.   Así  se  fortalecerá  el  compromiso  de  las autoridades  económicas  de  lograr  la consolidación presupuestaria y aumentará la credibilidad de sus actuaciones.</p>
    <p class="parrafo">No  sólo  centrándose  en  el  objetivo  prioritario  de  consolidación puede la política  presupuestaria  contribuir  sustancialmente  al  crecimiento  y  a  la creación  de  empleo.  Es  preciso además reorientar los ingresos fiscales y los gastos  para  apoyar  la  inversión pública y privada que resulte viable y demás gastos  idóneos  para  impulsar  el  crecimiento  económico.  Al mismo tiempo, y cuando  resulte  necesario,  los  Estados  miembros  deben procurar reformar sus estructuras  fiscales  de  forma  que  se  favorezca  la  creación de puestos de trabajo y la mejora del medio ambiente.</p>
    <p class="parrafo">Es  fundamental  que  prosiga  la  consolidación  presupuestaria  al  tiempo que avanza  la  recuperación  económica.  Los  presupuestos  de  1995  deben, por lo tanto,   confirmar   meridianamente  que  se  ha  emprendido  una  consolidación fiscal.</p>
    <p class="parrafo">En  aquellos  Estados  miembros  en  los  que los pagos de intereses constituyen una  partida  presupuestaria  significativa  y  en  los  que  el  coeficiente de endeudamiento  es  elevado  y  sigue  aumentando  (Bélgica, Grecia e Italia), es preciso  hacer  un  esfuerzo  decidido  por  reducir  el déficit presupuestario, sobre  todo  conteniendo  el  crecimiento  de  los  gastos  primarios.  De entre aquellos  países  que  han  desarrollado  programas  de  convergencia,  Bélgica,</p>
    <p class="parrafo">Dinamarca,  Alemania,  Francia,  los  Países  Bajos,  Portugal  y el Reino Unido deben  seguir  decididamente  los  programas  de consolidación presupuestaria ya previstos  o  en  curso  de  ejecución.  Irlanda y Luxemburgo deben seguir en la vía del avance ya alcanzado.</p>
    <p class="parrafo">En  Grecia  es  crucial  la  determinación por conseguir la consolidación fiscal mediante  políticas  verosímiles  inscritas  en  un  marco  plurianual.  Debería plasmarse   rápidamente   en   medidas   concretas  una  política  encaminada  a aumentar la recaudación fiscal y a reducir el gasto.</p>
    <p class="parrafo">En  Italia,  tras  los  progresos  obtenidos  en 1993, es necesario redoblar los esfuerzos por lograr el ajuste presupuestario a medio plazo.</p>
    <p class="parrafo">En  España,  el  brusco  deterioro  de  la  situación  presupuestaria  que se ha producido  en  1993  exige  un programa plurianual de consolidación fiscal, como el  ya  anunciado  por  el  Gobierno,  que actualice el programa de convergencia de 1992.</p>
    <p class="parrafo">En   determinados   Estados   miembros,   una   mejora   significativa   de   la administración  fiscal  (así,  la  simplificación  del  régimen  tributario, una lucha   más   eficaz  contra  la  evasión  fiscal,  etc.)  constituye  requisito esencial   para  fomentar  el  ajuste  presupuestario,  mientras  que  en  otros países  sigue  existiendo  la  necesidad  de  contener  las  actuales  presiones ejercidas por los gastos, incluidos los de seguridad social.</p>
    <p class="parrafo">Una economía comunitaria más dinámica</p>
    <p class="parrafo">Todos  los  Estados  miembros  deben  redoblar  sus  esfuerzos  por  mejorar  el funcionamiento  de  sus  economías  en  la  línea trazada por el Libro blanco de la   Comisión  sobre  «  Crecimiento,  Competitividad  y  Empleo  »  y,  más  en concreto,  en  el  Plan  de  acción aprobado por el Consejo Europeo en diciembre de 1993.</p>
    <p class="parrafo">Los   Estados   miembros  han  de  cerciorarse  de  que  sus  economías  recojan plenamente   los  beneficios  derivados  del  mercado  interior  y  el  comercio internacional.  Debe  animarse  a  las  empresas  comunitarias,  especialmente a las  PME,  para  que  perfeccionen  su organización, aumenten sus actividades de I  +  D  y  no  pasen por alto las oportunidades que vayan surgiendo, sobre todo en   los   mercados   mundiales  más  dinámicos.  Debe  prestarse  una  atención constante  a  la  mejora  del  entorno  competitivo en el que están inmersas las empresas;  las  privatizaciones,  en  la  medida en que los Estados miembros las consideren  compatibles  con  sus  objetivos,  pueden servir para profundizar en los progresos ya conseguidos en este terreno.</p>
    <p class="parrafo">Por   su  parte,  la  Comunidad  seguirá  adelante  con  la  aplicación  de  los capítulos  del  Plan  de  acción que son de su competencia (redes transeuropeas, mantenimiento  de  un  sistema  abierto  de  intercambios, riguroso cumplimiento de   la   normativa  sobre  ayudas  de  Estado  y  competencia,  mejora  de  las actividades  de  I+D,  etc.).  La combinación de esfuerzos de la Comunidad y los Estados  miembros  aumentará  el  dinamismo  y  la competitividad de la economía comunitaria.</p>
    <p class="parrafo">Medidas estructurales para crear más empleo</p>
    <p class="parrafo">Las   políticas   estructurales   deben   encaminarse   a   garantizar   que  el crecimiento  produzca  más  y  mejores empleos; también debe servir para otorgar a   los   trabajadores  los  conocimientos  necesarios  para  desempeñar  dichos trabajos  y  la  capacidad  para  adaptarse a los cambios. Entre las prioridades</p>
    <p class="parrafo">se cuentan:</p>
    <p class="parrafo">-  Mejorar  la  educación  y  la formación, que deben centrarse en conseguir que los  nuevos  conocimientos  adquiridos  sean  adecuados para los nuevos trabajos que  irán  surgiendo.  Para  ello es primordial fomentar una nueva actitud hacia el equilibrio entre trabajo, formación y ocio. Ello exigirá:</p>
    <p class="parrafo">-  una  mejor  educación  básica,  especialmente  la  capacidad de resolución de problemas y la adaptabilidad;</p>
    <p class="parrafo">- facilitar la transición entre la universidad o la escuela y el trabajo;</p>
    <p class="parrafo">- una mayor implicación de los empresarios;</p>
    <p class="parrafo">- la formación continua.</p>
    <p class="parrafo">-  Flexibilizar  los  mercados,  en  particular  los laborales y los sistemas de empleo.  Ello  exige  un  reexamen  de  toda una serie de ámbitos que afectan al funcionamiento  del  mercado  de  trabajo,  entre  ellos la legislación laboral, la fiscalidad y la política de seguridad social, para garantizar que:</p>
    <p class="parrafo">-   se  alcancen  objetivos  equitativos  de  forma  que  no  se  perjudique  al funcionamiento del mercado de trabajo;</p>
    <p class="parrafo">-  la  normativa  laboral,  de  vivienda  y  de  campos afines no obstaculice la movilidad laboral;</p>
    <p class="parrafo">- desaparezcan los obstáculos a la flexibilización de la jornada laboral.</p>
    <p class="parrafo">-  Fomentar  unas  políticas  activas que incidan sobre el mercado laboral y que deben  centrarse  en  ayudar  a  ciertos  colectivos  (desempleados jóvenes y de larga  duración)  para  contrarrestar  el  problema  de  la  exclusión  social y eliminar estrangulamientos inflacionistas en potencia.</p>
    <p class="parrafo">- Explotar plenamente el potencial generador de empleo de las PME.</p>
    <p class="parrafo">-   Fomentar   medidas   liberalizadoras   centradas   en   sectores  económicos protegidos incluyendo, cuando sea oportuno, las profesiones liberales.</p>
    <p class="parrafo">-  Mejorar  la  utilización  de  la  mano  de  obra  como  factor  de producción reduciendo  los  costes  no  salariales, especialmente los de los perceptores de sueldos  más  bajos,  que  son  los  más  afectados.  En  la  mayoría de Estados miembros  se  están  estudiando  o  aplicando medidas para reducir los costes no salariales  del  empleo  de  ciertas  categorías  de trabajadores, especialmente los  menos  retribuidos  y  los  jóvenes.  Debe  seguirse resueltamente por este camino, en coherencia con el objetivo de consolidación presupuestaria.</p>
    <p class="parrafo">-  Garantizar  que  los  costes  medioambientales queden mejor reflejados en los precios  en  toda  la  economía  y  que se garantice el principio de que « quien contamina, paga ».</p>
    <p class="parrafo">-  Las  políticas  salariales,  además de atenerse a los objetivos de inflación, deben   contribuir  a  dejar  margen  de  maniobra  para  el  incremento  de  la inversión y el aumento del empleo.</p>
    <p class="parrafo">Dado  el  elevado  nivel  de  desempleo  que  se registra actualmente en toda la Comunidad,  los  incrementos  de  los  salarios reales deben ser menores que los aumentos  de  productividad;  las  tendencias  observadas  apuntan a que esto es lo   que   está  ocurriendo  en  la  Comunidad.  Deben  adoptarse  medidas  para garantizar  que  se  creen  condiciones  que mantengan esta línea durante muchos años.  Los  incrementos  de  salarios  reales  deberán responder a cambios de la demanda  y  la  oferta  entre  sectores  y  diferentes  regiones de la Unión. En algunos  sectores  económicos,  la  necesidad  de  mantener  o  de  crear empleo puede exigir a corto plazo una reducción de los salarios reales.</p>
    <p class="parrafo">La  moderación  salarial  debe  mantenerse  en todos los Estados miembros y ello será  tanto  más  necesario  cuanto  más  se consolide la recuperación prevista. Los   convenios  salariales  de  los  Estados  miembros  deben  ajustarse  a  lo propuesto  en  las  orientaciones  y  en ellos habrá que basarse para mantener a medio  plazo  la  moderación  salarial,  sobre  todo en los países en los que se prevé  descienda  el  desempleo.  La  moderación salarial permitirá afianzar los progresos  ya  efectuados  en  este terreno y abrirá paso a un mayor crecimiento del empleo a medio plazo.</p>
    <p class="parrafo">En   los   Estados  miembros,  especialmente  en  los  que  el  desempleo  puede aumentar  aún  durante  este  año,  se  han previsto o aplicado diversas medidas específicas   para   fomentar  las  oportunidades  de  creación  de  puestos  de trabajo  de  forma  que  se  ponga  coto  al deterioro del mercado laboral. Seal cual  fuere,  a  corto  plazo,  la  eficacia  de  estas  medidas como motor para generar  empleo,  es  imprescindible  que  se  siga  con firmeza esta política y que  se  destaque  su  contribución al fortalecimiento de la creación de puestos de   trabajo.   Según   se   vaya  consolidando  la  recuperación,  los  efectos positivos de estas medidas se harán más visibles.</p>
    <p class="parrafo">El  Libro  blanco  de  la  Comisión  ha  contribuido a animar el debate sobre el crecimiento,  la  competitividad  y  el  empleo en numerosos países. Tal como se indica  en  el  informe  del  Comité  de  política  económica al Consejo Ecofin, muchos  Estados  miembros  han  tomado  medidas  coherentes  con  la  estrategia propuesta  en  el  Libro  blanco.  Pero,  tal  como  se expone en dicho informe, queda  mucho  por  hacer  para  mejorar la situación del empleo y la eficacia de los mercados de trabajo europeos.</p>
    <p class="parrafo">Hecho en Bruselas, el 11 de julio de 1994.</p>
    <p class="parrafo">Por el Consejo</p>
    <p class="parrafo">El Presidente</p>
    <p class="parrafo">Th. WAIGEL</p>
  </texto>
</documento>
