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<documento fecha_actualizacion="20181023230315">
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    <identificador>DOUE-L-1993-80681</identificador>
    <origen_legislativo codigo="3">Europeo</origen_legislativo>
    <departamento codigo="9000">Comunidades Europeas</departamento>
    <rango codigo="1600">Decisión</rango>
    <fecha_disposicion>19930323</fecha_disposicion>
    <numero_oficial>258/1993</numero_oficial>
    <titulo>Decisión del Consejo, de 23 de marzo de 1993, por la que se aprueba el Informe económico anual para 1993 y se aprueban las orientaciones de política económica a seguir en la Comunidad en 1993.</titulo>
    <diario codigo="DOUE">Diario Oficial de las Comunidades Europeas</diario>
    <fecha_publicacion>19930514</fecha_publicacion>
    <diario_numero>119</diario_numero>
    <seccion>L</seccion>
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      <materia codigo="1703" orden="1">Cooperación económica</materia>
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      <materia codigo="5645" orden="5">Política económica</materia>
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  <texto>
    <p class="parrafo">EL CONSEJO DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS,</p>
    <p class="parrafo">Visto el Tratado constitutivo de la Comunidad Económica Europea,</p>
    <p class="parrafo">Vista  la  Decisión  90/141/CEE  del  Consejo,  de 12 de marzo de 1990, sobre la consecución   de   una  convergencia  progresiva  de  las  políticas  y  de  los resultados  económicos  durante  la  primera  etapa  de  la  Unión  Económica  y Monetaria (1), y en particular su artículo 4,</p>
    <p class="parrafo">Vista la propuesta de la Comisión,</p>
    <p class="parrafo">Visto el dictamen del Parlamento Europeo (2),</p>
    <p class="parrafo">Visto el dictamen del Comité Económico y Social (3),</p>
    <p class="parrafo">HA ADOPTADO LA PRESENTE DECISION:</p>
    <p class="parrafo">Artículo 1</p>
    <p class="parrafo">Se   aprueba  el  Informe  económico  anual  para  1993,  anexo  a  la  presente Decisión,  y  se  aprueban  las  orientaciones de política económica a seguir en la Comunidad enunciadas en dicho informe.</p>
    <p class="parrafo">Artículo 2</p>
    <p class="parrafo">Los destinatarios de la presente Decisión son los Estados miembros.</p>
    <p class="parrafo">Hecho en Bruselas, el 23 de marzo de 1993.</p>
    <p class="parrafo">Por el Consejo</p>
    <p class="parrafo">El Presidente</p>
    <p class="parrafo">S. AUKEN</p>
    <p class="parrafo">(1)  DO  no  L  78  de 24. 3. 1990, p. 23.(2) Dictamen emitido el 12 de marzo de 1993  (no  publicado  aún  en el Diario Oficial).(3) DO no C 108 de 19. 4. 1993, p. 31.</p>
    <p class="parrafo">INFORME ECONOMICO ANUAL PARA 1993</p>
    <p class="parrafo">Página</p>
    <p class="parrafo">INTRODUCCION Y SUMARIO 3</p>
    <p class="parrafo">I.  LA  ECONOMIA  DE  LA  COMUNIDAD  ENTRE  1991  Y  1993 .4 II. FACTORES DE LOS MEDIOCRES  RESULTADOS  ECONOMICOS  ACTUALES  .11 III. NECESIDAD DE UNA RESPUESTA ADECUADA  .18  IV.  LA  INICIATIVA  DE EDIMBURGO .20 IV.1 A corto plazo .20 IV.2 A  largo  plazo  .21  V.  POLITICAS  MACROECONOMICAS Y DE AJUSTE ESTRUCTURAL .24 V.1  Política  monetaria  .24  V.2  Política  presupuestaria  .26  V.3 Políticas estructurales  .26  V.3.1  Necesidad  de  una  reforma  estructural  en el plano nacional  .26  V.3.2  Ajuste  estructural  en  el  plano  comunitario  .27 ANEXO ESTADISTICO . 29</p>
    <p class="parrafo">INTRODUCCION Y SUMARIO</p>
    <p class="parrafo">Las   perspectivas   económicas  de  la  Comunidad  han  sufrido  un  importante deterioro  en  los  últimos  meses.  En  lugar  de  la anhelada recuperación, en 1993  va  a  volverse  a registrar, por tercer año consecutivo, una baja tasa de crecimiento,  y  sólo  se  prevé algún restablecimiento del ritmo de expansión a</p>
    <p class="parrafo">partir   de   1994.   Como   resultado   del  escaso  crecimiento  actual,  está aumentando  el  desempleo  -  tendencia que, previsiblemente, no se estabilizará hasta  bien  entrado  1994  -,  en  tanto  que  los  déficit presupuestarios han alcanzado  grandes  proporciones  y  son  ahora  mayores  que  al comienzo de la década de los ochenta.</p>
    <p class="parrafo">La  recuperación  tras  la  fase de desaceleración cíclica que comenzó a finales de   1990,  en  un  contexto  de  desaceleración  generalizada  de  la  economía mundial,  se  ve  inhibida  por  una  profunda  falta  de  confianza  y  por  el mantenimiento  de  una  política  monetaria  restrictiva.  La unificación de los dos  Estados  alemanes  supuso  un  enorme incremento de la demanda, así como un endurecimiento  de  la  política  monetaria, orientado a controlar las presiones inflacionistas   que  se  originaron.  De  esta  manera,  en  1990  y  1991,  la actividad  económica  de  la  Comunidad  se vio considerablemente favorecida por los   efectos   positivos  de  tal  demanda,  que  permitieron  a  la  Comunidad sustraerse,  en  1991,  al  pleno  impacto  de  la  desaceleración  mundial. Más adelante,  sin  embargo,  la  persistencia  de  las  presiones inflacionistas en Alemania,  pese  al  fuerte  debilitamiento  de  la actividad económica, provocó un  endurecimiento  de  las  condiciones  monetarias en muchos Estados miembros, mayor, de hecho, de lo que justificaba su situación interna.</p>
    <p class="parrafo">En  el  transcurso  de  la segunda mitad de 1992, la persistente debilidad de la actividad  económica  contribuyó  a  complicar  el  proceso  de ratificación del Tratado  de  la  Unión  Europea  y  fue  uno de los desencadenantes de la crisis del   mercado   de  divisas.  La  agitación  de  los  mercados  de  cambio  creó considerable  incertidumbre  en  torno  a las perspectivas económicas y mermó la credibilidad  del  calendario  previsto  para  la  UEM.  Por  su parte, el punto muerto  en  que  se  mantienen  las  negociaciones  de la Ronda Uruguay, unido a las   inciertas   perspectivas   de  recuperación  en  los  Estados  Unidos,  al debilitamiento  de  la  economía  japonesa,  a  las  dificultades  con que se ha enfrentado  el  proceso  de  reforma  en los países de Europa Central y Oriental y  al  conflicto  étnico  en  la  antigua Yugoslavia, han contribuido a crear un clima  desfavorable  en  el  ámbito  empresarial.  En los últimos meses de 1992, todas  las  encuestas  indicaban  una  marcada pérdida de confianza tanto de las empresas como de los consumidores.</p>
    <p class="parrafo">Sin  embargo,  a  corto  plazo,  las posibilidades de favorecer el crecimiento a través  de  la  política  económica  son  limitadas.  La política presupuestaria dispone  de  muy  escaso  margen  de  maniobra  en la mayor parte de los países. Algunos  de  ellos,  que  no  aprovecharon el período de fuerte crecimiento para consolidar  suficientemente  su  situación  presupuestaria, se enfrentan ahora a mayores  dificultades.  Otros  se  valieron  de  su  mejor  situación de partida para  mantener  el  crecimiento  simplemente  a  través  de  los estabilizadores automáticos,  pero  actualmente  han  agotado,  en  gran medida, los márgenes de maniobra  de  que  disponían.  La  posibilidad de aplicar una política monetaria menos   restrictiva   está   supeditada  a  una  reducción  de  las  previsiones inflacionistas  en  Alemania  y  a  una  mayor  credibilidad  de  las  políticas seguidas  por  los  países  vinculados  a  Alemania  a  través  del Mecanismo de Tipos  de  Cambio  (MTC).  La  iniciativa  de Edimburgo de crecimiento económico representa  un  intento  de  aprovechar  los  márgenes  aún  disponibles sin que ello  implique  apartarse  de  la  necesaria orientación estabilizadora, a medio</p>
    <p class="parrafo">plazo, de la política económica.</p>
    <p class="parrafo">No  obstante,  con  las  actuales  políticas,  las tasas de crecimiento de entre un  2  %  y  un  3 % que tal vez puedan volver a alcanzarse en el espacio de dos años  no  bastarán  para  mejorar  sensiblemente la situación en lo que respecta al   desempleo,  problema  cuya  gravedad  no  se  verá  reducida  probablemente durante  bastante  tiempo.  Para  lograr  que  el desempleo comience a disminuir de  manera  pronunciada,  la  Comunidad  debe,  por  tanto,  aplicar políticas a medio  plazo  que  hagan  posible  un  incremento  de  la  tasa  de  crecimiento sostenible.</p>
    <p class="parrafo">La   eficacia   de   las  medidas  económicas  depende  fundamentalmente  de  su credibilidad.   Lamentablemente,  dicha  credibilidad  se  ha  visto  seriamente comprometida  por  los  acontecimientos  recientes,  que  han  puesto  además en tela  de  juicio  el  calendario  previsto para la UEM. Es necesario, por tanto, que  los  gobiernos  adopten  cuantas  medidas  sean  posibles para transmitir a los  agentes  económicos  su  firme  voluntad  y  su  capacidad  de alcanzar los objetivos  fijados.  En  el  plano comunitario, los gobiernos deben reafirmar, a través  de  las  oportunas  medidas,  su compromiso con el proceso de UEM, y dar pruebas  de  su  determinación  mediante  una  coordinación  más  eficaz  de sus políticas.</p>
    <p class="parrafo">En la práctica, ello supone:</p>
    <p class="parrafo">i)  a  corto  plazo,  aplicar medidas orientadas a fomentar el crecimiento en lo posible,  sin  comprometer  las  perspectivas  de consolidación presupuestaria a medio   plazo   (necesaria  en  todos  los  países),  ni  la  reducción  de  las presiones inflacionistas (imprescindible en algunos países);</p>
    <p class="parrafo">ii)   a   medio  plazo,  seguir  una  política  encaminada,  por  una  parte,  a incrementar  el  dinamismo  y  la  competitividad  de  las economías mediante la eliminación  de  cualquier  traba  que el mercado pueda imponer a la aceleración del  ritmo  de  crecimiento,  y por otra, a propiciar condiciones más favorables para   la   inversión   y  a  crear  las  condiciones  en  que  pueda  darse  un crecimiento sostenible desde el punto de vista medioambiental.</p>
    <p class="parrafo">I. LA ECONOMIA DE LA COMUNIDAD ENTRE 1991 Y 1993</p>
    <p class="parrafo">La  economía  de  la  Comunidad está atravesando una fase de escaso crecimiento, que  se  está  revelando  más  seria  y  duradera  de  lo que en un principio se esperaba.  Paralelamente,  la  economía  mundial  se  ha  visto afectada por una serie  de  circunstancias  que  provocaron  la desaceleración iniciada a finales de  1990  y  su  posterior  estancamiento en 1991. Sin embargo, aun cuando en un primer  momento,  y  merced  sobre  todo  al  impulso que la unificación alemana supuso  para  el  crecimiento,  la  economía  comunitaria  dio  muestras  de  un dinamismo  algo  mayor  que  la  de  los  demás  países  industrializados, desde mediados  de  1992,  ha  debido hacer frente también a problemas de envergadura, lo  que  no  permite  prever  un restablecimiento del ritmo de crecimiento hasta 1994.</p>
    <p class="parrafo">Perspectivas de crecimiento: pronunciado deterioro durante 1992 . . .</p>
    <p class="parrafo">Tras  cinco  años  de  fuerte crecimiento, la economía de la Comunidad comenzó a perder   impulso   hacia   finales   de   1990.   Hasta  mediados  de  1992,  la desaceleración  no  fue  demasiado  marcada,  y  la tasa media de crecimiento se mantuvo  entre  el  1  %  y  el  2  %.  La  moderación  de  esta inversión en la tendencia,  unida  a  la  situación,  aún  relativamente  satisfactoria,  de las</p>
    <p class="parrafo">variables  básicas,  dio  pie  a  concebir  esperanzas  prematuras de una pronta conclusión  del  período  de  lento  crecimiento.  Sin embargo, las perspectivas fueron  empeorando  rápidamente  a  lo  largo  de 1992. Se hizo patente, por una parte,  que  se  había  sobrestimado  el  potencial  de la economía, y por otra, que  el  relajamiento  de  la política monetaria no se produciría con la rapidez inicialmente  esperada.  Además,  el  deterioro  de  las perspectivas económicas contribuyó  a  agravar  las  dificultades  políticas  que rodearon el proceso de ratificación  del  Tratado  de  la  Unión  Europea  y  la  crisis del mercado de divisas  que  se  desencadenó  el  pasado mes de septiembre. Estos dos hechos, a su  vez,  provocaron  un  empeoramiento  de  las  perspectivas  de reactivación, dadas  sus  repercusiones  en  la confianza de empresarios y consumidores (en la siguiente   sección   se  examinan  con  mayor  detenimiento  los  factores  que explican los actuales problemas).</p>
    <p class="parrafo">Tras  un  primer  trimestre  sorprendentemente  positivo, el PIB de la Comunidad sufrió  un  estancamiento  en  el  segundo  y  tercer  trimestres de 1992, y los datos   disponibles   parecen   indicar  que  incluso  podría  haber  disminuido ligeramente  durante  el  último  trimestre. Estos indicios, junto con la brusca pérdida  de  confianza  de  empresarios  y  consumidores  en el segundo semestre del  año,  suscitaron  el  temor  de  que  la economía comunitaria pudiese estar iniciando   una   fase  de  fuerte  recesión.  La  iniciativa  de  Edimburgo  de crecimiento económico tiene por objeto hacer frente a tal posibilidad.</p>
    <p class="parrafo">. . . y escaso crecimiento en 1993</p>
    <p class="parrafo">Las  previsiones  basadas  en  el  supuesto  de  que no varíe la actual política (1)  dan  pie  a  pensar  que,  durante 1993, la economía de la Comunidad podría experimentar  cierta  recuperación.  Cabe  esperar que un discreto aumento de la confianza   de   los  consumidores  provoque  un  leve  incremento  del  consumo privado,  que  a  su  vez  propiciaría  un rápido relanzamiento de la inversión. Habida   cuenta  de  la  curva  de  crecimiento  registrada  en  1992  -  primer trimestre  positivo,  seguido  de  un pronunciado descenso de la actividad -, la ligera  recuperación  que  se  prevé  se traducirá tan sólo en una tasa media de crecimiento  del  0,8  %  en 1993 (2), inferior al 1,1 % correspondiente a 1992. Extrapolando  la  tendencia  prevista  para  1993,  se obtiene una tasa media de crecimiento  para  1994  de  aproximadamente  el  1,8 %. Pese a que se considera justificado  esperar  que  estas  previsiones  se  materialicen, los riesgos son importantes  por  ambas  partes,  ya  que  resulta  sumamente difícil prever los puntos  de  inflexión  del  ciclo, como ha demostrado una vez más la experiencia de los últimos dieciocho meses.</p>
    <p class="parrafo">/ Cuadros: Véase DO /</p>
    <p class="parrafo">En  el  curso  de  los  últimos dos años, los diferenciales de crecimiento entre los    distintos   Estados   miembros   se   han   reducido,   y   ello   debido fundamentalmente  a  dos  tendencias  contrapuestas. En primer lugar, el auge de la  economía  alemana  inmediatamente  posterior a la unificación ha dado paso a una  rápida  ralentización,  lo  que  ha  supuesto que la tasa de incremento del PIB  haya  disminuido,  del  3,7  %  en  1991  (RFA) al 1,5 % en 1992 y al 0,5 % previsto  para  1993.  Por  el  contrario,  la  lenta y difícil recuperación del Reino  Unido,  tras  la  prolongada  recesión  en  que ha estado sumido, quedará previsiblemente   reflejada   en   una   inversión   de  la  tendencia:  de  una disminución  del  PIB  del  2,2  % en 1991, seguido de un nuevo descenso del 0,9</p>
    <p class="parrafo">%  en  1992,  se  pasará a un incremento del 1,4 % en 1993. Los resultados de la mayoría  de  los  demás  Estados  miembros  se sitúan entre estos dos extremos y se  espera  que  se  mantenga  la atonía en 1993, con un crecimiento no superior al  1  %  o  2  %.  Bélgica  y  los  Países  Bajos,  sin  embargo,  debido a sus estrechos   vínculos   económicos   con   Alemania,   están  experimentando  una desaceleración  bastante  acentuada,  y  se  prevé  que sus tasas de crecimiento alcanzarán tan sólo el 0,5 % en 1993.</p>
    <p class="parrafo">Debilitamiento del consumo privado</p>
    <p class="parrafo">Como  consecuencia  de  la  duración e intensidad de la ralentización, todos los componentes  de  la  demanda  interna  han  sufrido  merma.  Los  efectos  de la atonía  se  han  dejado  sentir  de  modo  especial  en el consumo privado, cuya tasa  de  expansión  ha  venido  sufriendo  reducciones  sucesivas  desde  1989, tendencia  que  previsiblemente  se  mantendrá  en  1993,  con un crecimiento de apenas  el  0,8  %.  Estas cifras contrastan con las correspondientes al período 1985-1990,  que  alcanzaron  en  promedio el 3,5 %. Cabe atribuir este constante descenso  a  la  importante  disminución de la renta real disponible - debida, a su  vez,  a  la  erosión  de  los incrementos salariales nominales provocada por el  aumento  de  la  inflación  -, así como a una paralización de la creación de empleo,  una  reducción  de  la  jornada  laboral  y una mayor presión fiscal en varios   Estados   miembros.   La   recuperación   del  consumo  privado  se  ve obstaculizada  por  los  temores  que  suscita  la creciente tasa de desempleo y la  continuada  pérdida  de  confianza  de  los  consumidores, actualmente en su punto  más  bajo  desde  los  primeros  años  de  la  década de los ochenta. Por último,  la  necesidad  en  algunos  Estados  miembros  (concretamente  el Reino Unido)  de  reducir  el  elevado  nivel  de  endeudamiento  de  los particulares generado  por  la  espectacular  subida  del  precio  de los activos en los años ochenta,  ha  propiciado  también  una  actitud  de  cautela  por  parte  de los consumidores.</p>
    <p class="parrafo">Disminución del ritmo de inversión</p>
    <p class="parrafo">Tras  el  período  de  fuerte  expansión  que caracterizó la segunda mitad de la década  de  los  ochenta,  la inversión en la Comunidad se estancó prácticamente en  1991  y  1992.  Más  aún,  si  se  exceptúan  los  nuevos  Estados federados alemanes,  la  inversión  llegó  a disminuir un 0,3 % en 1992. Esta situación ha afectado  casi  por  igual  a  la inversión en bienes de equipo y a la inversión en  el  sector  de  la  construcción,  si  bien  el impacto sobre esta última ha sido  algo  menor,  sobre  todo  en 1992. En consecuencia, la tasa de aumento de las  existencias  de  capital  ha  sido  menor  y  actualmente  dista  mucho  de alcanzar  niveles  que  permitan  contribuir  a una reducción del elevado índice de  desempleo  en  la  Comunidad. Este estancamiento de la inversión constituye, en  gran  medida,  una  reacción  cíclica  a  la  disminución  de  la  demanda y obedece  asimismo  al  deterioro  de  la  rentabilidad  de  la  inversión (véase gráfico  13),  a  los  elevados  tipos  de  interés  reales imperantes en muchos países  y  a  la  incertidumbre  política  y  económica  que  merma la confianza empresarial.  Por  otra  parte,  sin embargo, la vuelta, en muchos países, a una mayor  moderación  en  los  incrementos  salariales durante 1992 ha supuesto una mejora  de  la  rentabilidad  del  capital  con respecto a 1990 y 1991. Dado que las  previsiones  apuntan  al  mantenimiento  de  la  demanda  en niveles bajos, cabe esperar una nueva disminución de la inversión, de un 0,5 % en 1993.</p>
    <p class="parrafo">Desempleo: retroceso frente a los progresos realizados entre 1986 y 1990</p>
    <p class="parrafo">Las  consecuencias  para  el  empleo  de la desaceleración se dejaron sentir con cierto   retraso,  debido  al  desfase  que  suele  producirse  entre  cualquier variación  del  ritmo  de  crecimiento  de  la  producción  y su correspondiente reflejo  en  la  tasa  de aumento del empleo. Si bien en 1990 se registró aún un fuerte  aumento  del  empleo  (1,6  %),  esta  tendencia se vio frenada en 1991, llegándose  prácticamente  a  un  estancamiento.  En  1992,  el  nivel de empleo llegó  a  contraerse  en  un  0,75  % - siendo ésta la primera vez desde 1983 en que  se  registró  una  reducción de la mano de obra ocupada - y previsiblemente una  contracción  del  mismo  orden  volverá  a  producirse  en  1993. En cifras absolutas,  ello  significa  que,  en  1993,  habrá en la Comunidad dos millones menos  de  personas  ocupadas  que  en 1991, con lo que el incremento registrado desde  1984  se  verá  reducido  de  nueve  a  aproximadamente siete millones de puestos  de  trabajo.  Si  se  tienen en cuenta las previsiones de aumento de la mano  de  obra  (0,3  %  en  1993),  que están más o menos en consonancia con la tendencia  observada  en  años  recientes,  la actual orientación parece apuntar a  un  pronunciado  aumento  del desempleo, que podría alcanzar en 1993 la cifra de   17  millones  de  personas  (incluida  la  antigua  RDA),  lo  que  supone, calculado  en  porcentaje  de  la  población activa, un nivel semejante al punto máximo  alcanzado  en  1985  (11 %). Cabe, pues, concluir que, a este importante respecto,  los  avances  realizados  durante los últimos cinco años de la pasada década se habrán desvanecido a lo largo de los tres primeros de la actual.</p>
    <p class="parrafo">Pequeños progresos en la reducción de la inflación</p>
    <p class="parrafo">La  persistencia  de  la  atonía en la actividad económica y el mantenimiento de una   política   monetaria   restrictiva  favorecieron  una  relajación  de  las presiones   inflacionistas  en  1992,  año  en  que  el  deflactor  del  consumo privado  se  redujo  en  la Comunidad a un 4,6 %. A esta mejora han contribuido, sobre  todo,  los  resultados  obtenidos  frente  a la inflación por los Estados miembros  no  sujetos  a  la  banda estrecha de fluctuación del MTC, que, con la excepción  de  España,  lograron  reducciones  significativas  en 1992, tras los escasos  avances  registrados  el  año  anterior  a  este respecto. No obstante, también   en  los  países  de  la  banda  estrecha  se  obtuvieron  sustanciales mejoras  en  este  sentido;  así,  con  la  salvedad  de  Alemania  y los Países Bajos,  la  tasa  de  incremento  de los precios al consumo era, en todos ellos, inferior  al  3  %  a finales de 1992. Pese a ello, y como consecuencia en parte del   impacto   inflacionista  de  las  recientes  devaluaciones  efectuadas  en varios  Estados  miembros,  no  se  espera  que  la  tasa  de  inflación  de  la Comunidad  experimente  variación  alguna  en  1993  (4,5  %).  La  depreciación nominal  en  1993  que  se prevé para la Comunidad en su conjunto, en función de los  supuestos  sobre  tipos  de  cambio  (9) se traducirá en un acusado aumento de   los   precios   de   las   importaciones  en  dicho  año.  Ello  a  su  vez contrarrestará  los  efectos  del  previsible  descenso  de los costes laborales unitarios,  cuyo  incremento  no  se  espera  que  rebase el 2,9 %, la cifra más baja  registrada  desde  hace  varios años. Por último, cabe esperar también que en  1993  las  presiones  inflacionistas  se vean potenciadas por nuevas subidas de los impuestos indirectos.</p>
    <p class="parrafo">Escasa variación en la balanza por cuenta corriente de la Comunidad</p>
    <p class="parrafo">La  balanza  por  cuenta  corriente  de  la  Comunidad  se  mantuvo  estable, en</p>
    <p class="parrafo">líneas  generales,  a  lo  largo  de  1992,  registrando  un déficit ligeramente inferior  al  1  %  del  PIB.  Cabe  destacar  que todos los países vinculados a Alemania  dentro  de  la  banda  estrecha del MTC registraron superávit en 1992. Además,  con  la  salvedad  de  Luxemburgo  y  los Países Bajos, estas superávit supusieran  una  mejora  sustancial  com  respecto a los resultados obtenidos en 1991;  en  particular,  para  Francia  se trató del primer superávit desde 1986. Por  el  contrario,  el  Reino  Unido,  España  e  Italia  siguieron registrando importantes  déficit,  pese  a  la  debilidad  de  la economía y a la continuada recesión  en  el  primero  de  dichos  países.  Por  su parte, tanto Grecia como Portugal vieron una marcada reducción de sus respectivos déficit.</p>
    <p class="parrafo">CONVERGENCIA ECONOMICA EN LA COMUNIDAD</p>
    <p class="parrafo">La  expresión  «convergencia  económica»  se  emplea  a  menudo para referirse a dos  procesos  diferentes,  si  bien  no  totalmente independientes. El primero, que  cabe  denominar  con  mayor  precisión «convergencia nominal», se refiere a la  convergencia  gradual  de  las economías de los Estados miembros, encaminada a  conseguir  los  mejores  resultados  posibles en aquellos ámbitos que afectan directamente  a  la  transición  hacia una unión monetaria y a la culminación de dicha  unión.  Las  condiciones  fijadas  en  Maastricht,  que  abarcan tanto la inflación  actual  (índice  de  precios  al  consumo) como la prevista (tipos de interés  a  largo  plazo),  los  déficit presupuestarios, la proporción de deuda pública   en   el   PIB   y  la  estabilidad  de  los  tipos  de  cambio,  están relacionadas  con  el  citado  proceso.  Por  su parte, el término «convergencia real»  se  refiere  al  proceso  de  convergencia, a largo plazo, de los niveles de  vida  de  las  distintas regiones de la Comunidad - en general representados por   los   niveles   de  PIB  per  cápita  expresados  en  paridades  de  poder adquisitivo (véase el cuadro I del Anexo estadístico) -.</p>
    <p class="parrafo">Convergencia nominal</p>
    <p class="parrafo">La  persistencia  de  la  difícil  situación económica y las turbulencias de los mercados  de  divisas  han  entorpecido las tareas encaminadas a lograr el grado de  convergencia  necesario  para  iniciar  la  transición  hacia  la UEM. En el plano  presupuestario,  ello  no  resulta sorprendente, dado que las bajas tasas de   crecimiento   tienen   repercusiones   muy   negativas  sobre  los  déficit públicos,  por  lo  que  aquellos  Estados miembros cuyos saldos presupuestarios eran,  en  términos  relativos,  más  saneados,  han  tenido el acierto de dejar actuar  a  los  denominados  «estabilizadores  automáticos». En consecuencia, no se   han  registrado  grandes  avances  con  vistas  a  alcanzar  los  objetivos fijados  en  Maastricht,  esto  es, un déficit presupuestario no superior al 3 % del  PIB  y  una  proporción  de deuda pública en el PIB que no exceda del 60 %. En  cambio,  los  saldos  presupuestarios,  tanto de la Comunidad en su conjunto como  de  distintos  Estados  miembros,  sufrieron  un considerable deterioro en 1991  y,  sobre  todo,  en 1992. Este deterioro, a su vez, ha impedido cualquier reducción  de  la  deuda  pública,  cuyo  porcentaje  con  respecto  al  PIB  ha aumentado en la mayoría de los países (véase el cuadro 2).</p>
    <p class="parrafo">No  obstante,  la  desaceleración  del ritmo de crecimiento ha permitido reducir en  alguna  medida  las  tasas  de  inflación:  en  1992,  la  tasa de inflación global  disminuyó  un  0,8  % hasta situarse en el 4,5 % (sin incluir los nuevos estados   federados   alemanes).   Las   consecuencias   inflacionistas  de  las recientes  devaluaciones  pueden,  sin  embargo,  hacer  peligrar los resultados</p>
    <p class="parrafo">obtenidos.</p>
    <p class="parrafo">Nuevo empeoramiento de los saldos presupuestarios</p>
    <p class="parrafo">Las  actuales  estimaciones  indican  que  tan sólo cuatro Estados miembros (DK, F,  IRL  y  LUX)  habrán  concluido  el  año  1992 con un déficit presupuestario (necesidad  neta  de  financiación  de  las  administraciones públicas) inferior al  3  %,  que  es  el objetivo fijado en el Tratado de Maastricht. El deterioro ha  sido  particularmente  marcado  en  el  Reino  Unido, donde se espera que el déficit  haya  aumentado  un  3 % en 1992, hasta alcanzar el 6 % del PIB. En los demás  países  de  la  Comunidad  se  observan dos tendencias diferenciadas. Por una  parte,  los  Estados  miembros  con  haciendas públicas saneadas han dejado actuar   a   los   estabilizadores   automáticos,   lo   que   ha  provocado  un empeoramiento,   en   gran   medida   de   carácter   cíclico,  de  sus  déficit presupuestarios  que,  no  obstante,  se  ha  limitado  a aproximadamente un 1 % del PIB en Francia y a un 0,5 %, o menos, en Dinamarca e Irlanda.</p>
    <p class="parrafo">Por  el  contrario,  aquellos  Estados  miembros  donde  los déficit eran ya muy elevados  han  logrado  frenar  su  aumento,  y aun reducirlos en algunos casos, mediante  medidas  tendentes  a  la  consolidación. Así, en Bélgica e Italia, el incremento  del  déficit  se  redujo a un 0,25 % en 1992, situándose en el 6,7 % y  el  10  %  del PIB, respectivamente. Tanto Portugal como Grecia - éste último sobre  todo  -  han  conseguido  resultados  más  alentadores:  Grecia  ha hecho disminuir  su  déficit,  del  15,4 % del PIB en 1991, al 13,4 %, mientras que en Portugal  se  ha  pasado,  merced  a  la  aplicación de su plan de convergencia, del  6,4  %  en  1991,  al 5,6 %. En España, la adopción de correctivos fiscales en  el  segundo  semestre  de  1992  puso  freno  al  deterioro  de  la hacienda pública  y  se  ha  logrado  una ligera reducción del déficit (un 4,6 % del PIB) con   respecto  a  1991.  Por  último,  el  déficit  de  la  Alemania  unificada (calculado   en   función   de   la   necesidad  neta  de  financiación  de  las administraciones  públicas,  como  en  el  caso  de  los demás Estados miembros) permaneció estable en un 3,2 % del PIB.</p>
    <p class="parrafo">A  la  vista  de  las reducidas cotas en que se mantiene la tasa de crecimiento, cabe  prever  que  las  tendencias  generales anteriormente señaladas (es decir, un  constante  deterioro  de  carácter  cíclico  en los Estados miembros con una hacienda  pública  saneada  y  una  mayor  consolidación en aquellos con déficit elevados)  se  mantengan  en  1993.  En  consecuencia,  el  déficit global de la Comunidad seguirá deteriorándose hasta situarse en un 5,7 % del PIB.</p>
    <p class="parrafo">Mayor convergencia de precios en 1992</p>
    <p class="parrafo">En  1992,  ha  mejorado  la situación general en materia de inflación y el grado de  dispersión  entre  los  Estados  miembros  ha  sido  menor.  Sin embargo, el descenso,  en  un  0,7  %,  de  la  tasa  de  inflación  (deflactor  del consumo privado),  hasta  situarse  en  el  4,6  %,  es  menor  de lo que hubiera cabido esperar  si  se  tiene  en  cuenta  la precaria situación cíclica de la economía comunitaria.   Tampoco   resulta  alentadora  la  comparación  con  los  Estados Unidos  o  Japón,  países  que en 1992 obtuvieron resultados mucho más positivos a este respecto.</p>
    <p class="parrafo">La  reducción  del  grado  de  dispersión  se  debe  sobre todo a los resultados comparativamente  mejores  obtenidos  por  aquellos  Estados miembros no sujetos a  los  márgenes  estrechos  de  fluctuación  del MTC que registraban niveles de inflación  más  elevados.  Estos  cinco  países  (ES, GR, I, P y el RU) lograron</p>
    <p class="parrafo">importantes  reducciones  de  su  tasa de inflación en 1992, salvo España, donde la  reducción  fue  de  escasa  magnitud.  La variación global experimentada por los  países  de  la  banda  estrecha  del  MTC  ha  sido poco significativa, con reducciones  en  todos  ellos  de hasta un 0,5 %, a excepción de Luxemburgo, que registró  un  ligero  incremento,  y de Alemania Occidental, donde prácticamente no  hubo  variación.  La  tasa  de  inflación de este último país (4,0 %) siguió siendo,  por  segundo  año  consecutivo,  la  más  elevada  entre los países que actualmente  se  mantienen  en  la  banda  estrecha del MTC. Con todo, son estos últimos  los  únicos  países  cuyas  tasas de inflación en 1992 se han mantenido dentro  de  un  margen  del  1,5  %  por  encima del promedio registrado por los tres  Estados  miembros  con  mejores  resultados  en materia de precios, que es el objetivo fijado en Maastricht.</p>
    <p class="parrafo">Se  había  pensado  que  la  relativa  mejora antes descrita perduraría en 1993. Sin  embargo,  una  serie  de  circunstancias  recientes  pueden  hacer peligrar cualquier  futuro  avance.  La  devaluación  de los tipos de cambio nominales en varios  Estados  miembros  hace  aumentar  las  probabilidades  de  que vuelva a incrementarse  la  inflación  en  dichos  países,  a consecuencia de las fuertes subidas  de  los  precios  de  las  importaciones, y ello pese a la atonía de la actividad  económica  y  al  elevado  nivel  de desempleo en los citados Estados miembros.  Las  repercusiones  de  tal incremento en la inflación agregada de la Comunidad   se   verán  contrarrestadas  por  una  reducción  de  las  presiones inflacionistas  en  los  Estados  miembros  cuya moneda se haya apreciado, donde la  subida  de  los  precios de las importaciones será mucho menor. Globalmente, se  prevé  que  en  1993  la tasa de inflación en la Comunidad se mantendrá, sin variaciones apreciables, en el 4,5 % (4,4 % si se excluye la antigua RDA).</p>
    <p class="parrafo">Convergencia real</p>
    <p class="parrafo">En  1992,  el  crecimiento  registrado  por  los  cuatro  Estados miembros menos prósperos  fue  igual  o  superior  a la media comunitaria (véanse, en el cuadro I  del  Anexo  estadístico,  las  cifras relativas al PIB per cápita), pese a lo cual  se  han  detenido  los  considerables  avances  logrados a lo largo de los últimos   años.   Entre   los   países  de  este  grupo  se  dan,  no  obstante, importantes  diferencias.  Así,  por  ejemplo,  Irlanda,  cuya  tasa estimada de crecimiento  en  1992  es  del  2,9  %,  se ha situado, como ya hiciera los tres años  precedentes,  muy  por  encima  de  la  correspondiente media comunitaria, que  es  de  tan  sólo  el  1,1  %. Grecia, por su parte, pese a no rebasar, con toda  probabilidad,  el  1,5  %,  habrá  conseguido  superar  también  la  media comunitaria  por  segundo  año  consecutivo  desde  1985. Esta mejora refleja el lento  y  difícil  proceso  de ajuste impuesto por los desequilibrios económicos que   se   produjeron   en  los  años  ochenta,  y  que  comienza  ahora  a  dar resultados.</p>
    <p class="parrafo">El  crecimiento  de  España,  de  tan  sólo un 1,25 % en 1992, llama asimismo la atención,  ya  que  supone  una  desaceleración muy marcada que contrasta con el auge   alcanzado  durante  la  segunda  mitad  de  la  década  de  los  ochenta. Portugal,  aun  sintiendo  también  los  efectos de la ralentización general, ha mantenido su ritmo de crecimiento en 1992.</p>
    <p class="parrafo">Pese   a  la  relativa  mejora  de  sus  resultados  económicos,  las  tasas  de crecimiento   que   estos   países   registraron   en   1992  no  bastaron  para estabilizar   el  desempleo,  que  aumentó  en  todos  ellos  salvo  en  Grecia.</p>
    <p class="parrafo">Particularmente  inquietantes  se  consideran  los incrementos experimentados en Irlanda  (del  16,2  %  en  1991  al  17,8 % en 1992) y España (del 16,3 % al 18 %),  país  este  último  que  ya  registraba  el mayor índice de desempleo de la Comunidad.  Desgraciadamente,  se  prevé  que  esta  tendencia  se  mantendrá en 1993  y  que  las  tasas  de  desempleo  de estos dos países llegarán a alcanzar valores del orden del 19 o 20 %.</p>
    <p class="parrafo">/ Cuadros: Véase DO /</p>
    <p class="parrafo">II. FACTORES DE LOS MEDIOCRES RESULTADOS ECONOMICOS ACTUALES</p>
    <p class="parrafo">Las  pobres  perspectivas  actuales  de la economía comunitaria son el resultado de   diversos   factores   que  han  surgido  gradualmente  durante  el  período 1990-1992   y   cuya  influencia  conjunta  no  ha  dejado  de  aumentar.  Estos factores  han  deteriorado  las  perspectivas  de  crecimiento  de  la  economía comunitaria,  que,  a  pesar  de  los  progresos  realizados en la década de los años  ochenta,  no  se  comporta tan bien como cabría esperar, desde el punto de vista  del  crecimiento  y  de  la  creación de empleo, en comparación con otras importantes  economías  (los  factores  de la baja tasa de crecimiento potencial de la economía comunitaria se examinan con mayor detalle en la sección IV).</p>
    <p class="parrafo">Los  principales  factores  del  actual  período  de  bajo  crecimiento  son  el inicio   de   una   fase   descendente  de  la  economía  mundial,  la  paralela ralentización  cíclica  de  la  economía  comunitaria tras el fuerte crecimiento de  la  segunda  mitad  de  los  años  ochenta y el mantenimiento de la política monetaria  restrictiva  motivada  por  las  condiciones  imperantes en Alemania. La  conjunción  de  estos  factores ha prolongado el período de bajo crecimiento hasta  el  punto  de  que  la  insatisfacción  con  las  condiciones  económicas actuales  ha  dificultado  la  ratificación del Tratado de la Unión Europea y ha precipitado  la  crisis  actual  de los mercados de divisas. Por otra parte, las dificultades  políticas  y  la  pérdida de credibilidad resultantes del desorden del  MTC  se  han  convertido  en  factores  de  debilitación  de  la  actividad económica.</p>
    <p class="parrafo">Efectos de la ralentización de la economía mundial</p>
    <p class="parrafo">El  máximo  que  alcanzó  la  tasa de crecimiento de la economía de la Comunidad en  1988  coincidió  con  el de la economía mundial, debido a que ambos eran, en gran  medida,  el  resultado  de  los mismos factores: el efecto retardado de la caída  de  los  precios  del  petróleo registrada en 1985-1986 y la considerable relajación  de  la  política  monetaria que siguió al hundimiento del mercado de valores  de  octubre  de  1987. En 1990, el crecimiento del PIB mundial registró una  aguda  reducción,  pasando  de  las  fuertes  tasas de 1988 y 1989 (4,5 % y 5,2  %,  respectivamente)  a  una  tasa  de  aproximadamente  el 2 %. En 1991 se registró   una   nueva   ralentización,   llegándose  hasta  un  crecimiento  de únicamente  medio  punto.  En  1992  se  recuperó ligeramente la actividad en el resto  del  mundo,  si  bien  el  crecimiento siguió siendo reducido (1,6 %). La ausencia  de  una  mayor  recuperación se explica, en parte, por la necesidad de las  empresas  y  economías  domésticas de cierto número de países de la OCDE de seguir  reduciendo  su  endeudamiento,  tras el crecimiento insostenible de éste en   años  anteriores.  Esta  contracción  de  la  tasa  de  crecimiento  de  la economía  mundial  se  tradujo  en  una  reducción de la tasa de crecimiento del comercio  mundial,  que  en  1991  y  1992  fue  únicamente  del  3  %  y el 4 % respectivamente.</p>
    <p class="parrafo">Las  exportaciones  comunitarias  se  vieron particularmente afectadas, quedando prácticamente  estancadas  en  1991,  tras  un crecimiento de aproximadamente el 7  %  en  1989  y  cerca  del 4 % en 1990. Según las estimaciones realizadas, en 1992  se  han  recuperado  un  tanto, aumentando alrededor del 3,5 %. Además, la evolución  de  los  tipos  de  cambio no ha sido favorable para los exportadores comunitarios.  El  tipo  de  cambio  efectivo nominal de la Comunidad se apreció más  de  diez  puntos  porcentuales  de  1989  a 1992 (nivel medio de los años). Como   consecuencia   de   ello,  los  productores  comunitarios  sufrieron  una importante  pérdida  de  competitividad  tanto en el mercado interno como en los mercados  mundiales.  Las  exportaciones  comunitarias  al  resto del mundo, que aumentaron  más  de  un  7  %  en  términos reales en 1989, sólo registraron una tasa   de   crecimiento  ligeramente  superior  al  2  %  en  1990,  llegando  a reducirse  en  1991  en  un 2,5 % (únicamente bienes). Las primeras estimaciones indican  que,  en  1992,  las  exportaciones comunitarias pueden haber aumentado de  nuevo  a  una  tasa  de  aproximadamente  el  2,5  %.  Constituye  motivo de preocupación  el  hecho  de  que  la  Comunidad haya experimentado una constante reducción  de  su  cuota  de mercado en los últimos 3 años. Por último, dado que la  demanda  interna  de  la  Comunidad  ha  seguido siendo superior a la de sus socios   comerciales,   las   importaciones  procedentes  del  resto  del  mundo también   aumentaron   sustancialmente   en   1991   y   1992   (7  %  y  3,5  % respectivamente, únicamente bienes).</p>
    <p class="parrafo">Componente cíclica</p>
    <p class="parrafo">En  la  segunda  mitad  de  los  años  ochenta,  la  economía  de  la  Comunidad atravesó  un  período  de  fuerte crecimiento, con una tasa media de crecimiento del  PIB  real  en  el  período 1986-1990 del 3,2 % y una tasa de crecimiento de la  demanda  interna  real  del  3,9  %.  La  inversión  registró  un incremento particularmente   fuerte,  con  una  tasa  de  crecimiento  real,  durante  este período,  del  5,9  %,  y  de  cerca  del  7,5  %  en el caso de la inversión en bienes   de   equipo.   Aunque   es  difícil  estimar  la  tasa  de  crecimiento potencial,   es  posible  que,  durante  este  período,  la  tasa  efectivamente registrada  haya  sido  superior  a  la  que  la  economía comunitaria estaba en condiciones  de  alcanzar  sin  generar  tensiones. En cualquier caso, las tasas observadas   en  1988  y  1989  (4,1  %  y  3,4  %,  respectivamente)  eran  muy superiores  a  la  tasa  estimada  de  crecimiento  potencial a largo plazo, con independencia   del   método   que  se  emplee  para  su  estimación.  En  estas condiciones,  cabía  esperar  una  ralentización  cíclica.  De  hecho, es lógico pensar  que  la  ralentización  ya  habría  sido  muy significativa a finales de 1989  de  no  haber  sido  por los adicionales impulsos expansionistas derivados de  la  unificación  alemana,  que  actuaron  como  un  importante  «programa de expansión de la demanda» europeo.</p>
    <p class="parrafo">La   posterior   pérdida  de  impulso  de  las  economías  comunitarias  se  vio reforzada  por  una  orientación  más  restrictiva  de  la política económica en respuesta  a  la  aparición  de  desequilibrios  macroeconómicos. En cuanto a la inflación,  una  evolución  menos  favorable de los precios de las importaciones llevó  a  una  aceleración  del  incremento  de los precios al consumo, que pasó de  unas  tasas  en  torno  al  3,7  %  en  el período 1986-1988 a unas tasas de alrededor  del  5  %  en  1989-1991.  El  ritmo  de  los  incrementos salariales también  aumentó,  pasándose  de  unas  tasas  anuales  inferiores  al 6 % en el</p>
    <p class="parrafo">período  1987-1989  a  una  tasa  del  7,5  %  en  1990.  En  algunos países, el déficit  de  la  balanza  por  cuenta corriente comenzó a ser preocupante. Estos desequilibrios,  aunque  no  eran  tan  graves  como  los  experimentados por la Comunidad  a  principios  de  los  años  ochenta,  incitaron  a algunos países a adoptar  medidas  restrictivas,  independientemente  del  endurecimiento general de  las  condiciones  monetarias  impuesto  por  las  tensiones  derivadas de la unificación  alemana.  Además,  en  algunos  países,  especialmente  en el Reino Unido  y  Dinamarca,  la  debilidad  de  la  demanda  se  vio  agravada  por  la necesidad  de  las  economías  domésticas y las empresas de reducir sus excesivo nivel de endeudamiento.</p>
    <p class="parrafo">Unificación alemana y consecuencias sobre la política económica</p>
    <p class="parrafo">La  unificación  alemana  ha  constituido  para  la  Comunidad un caso modelo de impacto  asimétrico.  A  nivel  macroeconómico,  la  unificación  ha generado un enorme  distanciamiento  entre  la  oferta  y la demanda de la economía alemana. La  oferta  registró  una  drástica reducción en la antigua RDA, mientras que la demanda   se  veía  sostenida  por  enormes  transferencias  procedentes  de  la antigua  RFA,  financiadas  principalmente  por  un  mayor  déficit  del  sector público,  que  en  el  período de un año a partir de la unificación se deterioró en más de un 3 % respecto del PIB.</p>
    <p class="parrafo">Los   efectos   de   esta  situación  eran  previsibles  al  no  observarse  una reducción  paralela  de  la  demanda  interna de Alemania Occidental. A pesar de una  considerable  fluctuación  del  saldo  de  la  balanza por cuenta corriente alemana  (de  un  superávit  equivalente  al 4 % o 5 % del PIB entre 1986 y 1989 a  un  déficit  equivalente  a  cerca  de un 1 % del PIB en 1992), que demuestra el  elevado  grado  de  integración alcanzado por las economías europeas, el PIB de  Alemania  Occidental  alcanzó  una  tasa  de  crecimiento del 5,1 % en 1990, con  tasas  cercanas  al  6  %  en  los  dos  últimos trimestres de 1990 y en el primer  trimestre  de  1991.  La  demanda  de los otros Estados miembros también recibió  un  estímulo  sustancial.  Se  estima que, por término medio, las tasas de  crecimiento  de  los  mismos  se  vieron aumentadas en aproximadamente medio punto  anual  en  1991  y  1992.  Este  crecimiento  de  Alemania Occidental por encima  del  crecimiento  potencial  generó tensiones en el mercado de trabajo y en   los   mercados   de   bienes   y  servicios.  Los  aumentos  salariales  se aceleraron,  pasando  de  una  tasa  de  aproximadamente  el  3  %  anual  en el período  1987-1989  a  una  tasa del 4,7 % en 1990 y del 5,8 % en 1991, mientras que  la  inflación  alcanzaba  tasas de alrededor del 4 % en 1991 y 1992 (a ello también  contribuyeron  los  aumentos  de los impuestos indirectos y los precios de los servicios públicos).</p>
    <p class="parrafo">Esta   situación   dio   lugar   a   una   política   económica  desequilibrada, manteniéndose  elevados  los  tipos  de  interés  a corto plazo, que habían sido aumentados   en   respuesta   a   los  primeros  indicios  de  la  aparición  de expectativas   y   presiones   inflacionistas.  El  alto  grado  de  integración financiera  de  la  Comunidad,  el  peso  específico  de  la economía alemana y, sobre   todo,   las  limitaciones  del  MTC,  reforzadas  por  las  expectativas profundamente  arraigadas  de  que  el  marco  alemán  no  se  devaluaría  nunca respecto  de  las  otras  monedas  comunitarias, llevaron a un endurecimiento de las  condiciones  monetarias  en  el  resto  de  la  Comunidad. Así pues, en los otros  Estados  miembros,  tras  una  primera  fase  en la que los efectos de la</p>
    <p class="parrafo">unificación  alemana  fomentaron  sustancialmente  el  crecimiento - los efectos positivos   sobre   la   demanda   sobrepasaban   el   efecto   restrictivo  del endurecimiento   de   las  condiciones  monetarias  -  se  registraron  impulsos deflacionistas   derivados   del   mantenimiento   de   una  política  monetaria restrictiva  a  nivel  interno  junto  con  una  disminución  de la actividad en Alemania.  Esta  situación  creó  problemas  de  coordinación  y, en definitiva, dio  lugar  a  una  situación muy delicada dado que la mayor parte de los países comunitarios   registraron   en   1991   y   1992   una   demanda   muy   débil. Particularmente   difícil   era   la  situación  del  Reino  Unido,  que  estaba atravesando una grave recesión.</p>
    <p class="parrafo">Política económica restrictiva</p>
    <p class="parrafo">Como  consecuencia  de  la  evolución  indicada,  la  política macroeconómica de los  últimos  dos  años  ha  sido  generalmente restrictiva, habiendo tenido que centrarse    obligatoriamente   en   la   corrección   de   los   desequilibrios resultantes  del  anterior  período  de  fuerte  crecimiento.  Sin  embargo,  el déficit  presupuestario  global  de  la  Comunidad  ha  proseguido  su tendencia creciente,  alcanzando  en  1992  un  nivel  sin  precedentes del 5,3 % del PIB. Este  incremento  de  0,7  puntos  porcentuales  respecto  de  1991  se  debe al impacto  del  deterioro  de  la  hacienda  pública,  al permitirse la entrada en funcionamiento   de   los   estabilizadores  automáticos  en  numerosos  Estados miembros.   Además,   este  resultado  agregado  se  vio  muy  influido  por  el deterioro  del  déficit  del  Reino  Unido, superior a tres puntos porcentuales. En  el  resto  de  países  comunitarios,  las  medidas económicas discrecionales han   sido   globalmente  neutrales,  compensándose  ampliamente  la  relajación registrada  en  algunos  Estados  miembros  con  el endurecimiento registrado en otros.  En  1993,  estas  tendencias  se  mantendrán  probablemente, previéndose que  el  déficit  global  de  la  Comunidad  alcance  el  5,7  % del PIB, con un deterioro  del  déficit  del  Reino Unido superior a dos puntos porcentuales del PIB.</p>
    <p class="parrafo">Las  condiciones  monetarias  siguieron  siendo  restrictivas  en  la  Comunidad durante  la  mayor  parte  de  1992, como demuestran unas curvas de rendimientos fuertemente  invertidas  y  la  solidez  de  las  monedas  comunitarias frente a monedas   de  países  no  comunitarios,  así  como  una  desaceleración  de  los agregados  monetarios  y/o  una  caída  de los precios de los activos en algunos países.   Estas   condiciones   restrictivas   contribuyeron   a   que  la  fase descendente   se   prolongase   más   de   lo  esperado.  Como  se  ha  señalado anteriormente,  la  orientación  de  la  política  monetaria  estaba determinada por   los   acontecimientos  de  Alemania,  cuyos  tipos  de  interés  siguieron constituyendo  la  base  para  los  tipos  de  interés  nominales  del  MTC, con excepciones  mínimas  en  el  caso  de  los  Países Bajos y Bélgica (al menos en 1992).  Para  contrarrestar  las  fuertes  presiones  inflacionistas registradas en  Alemania,  el  Bundesbank  aumentó los tipos de interés oficial en diciembre de  1991  y  la  mayor  parte  de  los  participantes  en  el  MTC  siguieron su ejemplo.  Aunque  la  subida  de  los  tipos no era inadecuada en los países con alto   nivel   de   inflación,   ésta  no  se  ajustaba,  evidentemente,  a  las necesidades  internas  de  los  otros  países  adheridos  a la banda estrecha de fluctuación.   En   julio   de  1992,  el  Bundesbank,  incrementó  su  tipo  de descuento  para  hacer  frente  a  un  crecimiento del dinero dos veces superior</p>
    <p class="parrafo">al  fijado  como  objetivo.  Aunque  sólo Italia aumentó de modo similar su tipo oficial,  la  intervención  del  Bundesbank eliminó las expectativas del mercado de   una   próxima   disminución   de   los  tipos  de  interés  en  Europa.  La intervención  del  Bundesbank  en  julio contribuyó a un mayor endurecimiento de las  condiciones  monetarias  en  la  Comunidad conjuntamente con la nueva caída del  dólar,  provocada  por  la  nueva reducción de los tipos de interés a corto plazo que llevó a cabo la Reserva Federal.</p>
    <p class="parrafo">En  Alemania,  los  tipos  de interés a corto plazo alcanzaron su cota máxima en la  segunda  quincena  de  agosto  (véase gráfico 8). Posteriormente, a pesar de que  las  tasas  de  crecimiento  de  M3  seguían siendo elevadas, los tipos del mercado  alemán  se  orientaron  a  la  baja,  particularmente en respuesta a la apreciación  efectiva  del  marco  causada  por  la  crisis del MTC y, en parte, también como consecuencia de la defensa del franco francés.</p>
    <p class="parrafo">Dificultadas políticas e inestabilidad del MTC</p>
    <p class="parrafo">Las  dificultades  con  que  ha  tropezado  la  ratificación  del  Tratado de la Unión  Europea  -rechazo  en  el  referéndum  danés,  aprobación por un estrecho margen  en  el  referéndum  francés,  arduos  debates  parlamentarios  en  otros países-  responden  a  causas  complejas.  No  obstante,  puede suponerse que el deterioro  de  la  situación  económica  ha  constituido uno de los factores, al aumentar  la  preocupación  por  el  futuro y el miedo a un cambio de situación. Estas  dificultades  han  venido  a  aumentar  los  problemas  económicos  de la Comunidad.</p>
    <p class="parrafo">El  rechazo  del  Tratado  en el referéndum danés, en junio de 1992, llevó a los operadores   del   mercado   a  esperar  un  debilitamiento  del  compromiso  de proseguir  la  senda  hacia  la  UEM, lo que afectó particularmente a los países con  mayores  necesidades  de  ajuste  presupuestario o con situaciones cíclicas más  precarias.  Como  consecuencia  de  ello,  el  aumento  o la reaparición de primas  de  riesgo  para  las  monedas  de  muchos  de estos países respecto del marco  inició  un  círculo  vicioso: las perspectivas económicas de estos países se  deterioraron  aún  más  -acrecentando  así las dudas sobre la capacidad y la voluntad  de  los  gobiernos  de  llevar  a cabo costosos ajustes en una difícil coyuntura-  y  los  mayores  tipos  de  interés aumentaron la carga del servicio de   la  deuda,  haciendo  aún  más  difícil  la  consolidación  presupuestaria. Además,  las  paridades  cambiarias,  que  no se habían modificado durante cinco años  y  medio,  en  algunos casos no eran acordes con el objetivo de equilibrio interno  sin  un  largo  período  con tasas de inflación inferiores a las de los países   asociados.   Al   mismo   tiempo  existían  indicios  de  un  deterioro sustancial  de  la  situación  económica de la mayoría de Estados miembros y los sondeos  de  opinión  empezaban  a  arrojar  dudas  sobre  un  posible resultado positivo del referéndum francés, convocado para el 20 de septiembre.</p>
    <p class="parrafo">Estos  acontecimientos  llevaron  a  los  mercados  a  dudar  seriamente  de  la capacidad  de  muchos  gobiernos  de  mantener  la  red  de  paridades existente dentro  del  mecanismo  de  tipos  de  cambio  del  SME  y activaron la reciente crisis  de  los  mercados  de divisas (véase recuadro). Si estos acontecimientos constituyeron  la  chispa,  el  combustible  se había acumulado durante años con la persistencia de grandes desequilibrios en muchos de los países afectados.</p>
    <p class="parrafo">Los  ajustes  de  paridades  que han tenido lugar y la suspensión temporal de la participación  de  la  lira  italiana  y de la libra esterlina han modificado en</p>
    <p class="parrafo">cierta  medida  la  naturaleza  de  los  problemas  con  que  se  enfrentan  los Estados  miembros,  si  bien  no  los  han  reducido.  El  impulso temporal a la actividad  económica  que  puede  esperarse  como  consecuencia  de  un  tipo de cambio  inferior  y  del  consiguiente  aumento  de  la  competitividad  de  los precios  debe  contraponerse  a  la  necesidad de limitar la orientación general de  la  política  macroeconómica  a  impedir  que  las  presiones inflacionistas degeneren  en  una  espiral  de  precios  y salarios. Aunque puede ser más fácil lograr  el  ajuste  presupuestario  en la medida en que el nivel de actividad es mayor,  sigue  resultando  difícil  reducir  los tipos de interés y, en aquellos países   cuyas  monedas  fluctúan  ahora  libremente,  las  reducciones  se  han conseguido  a  costa  de  importantes  depreciaciones  que,  con toda seguridad, generarán  presiones  inflacionistas  significativas  a  medio  plazo  además de incertidumbre.</p>
    <p class="parrafo">La  crisis  de  los  mercados de divisas probablemente afectará negativamente al crecimiento  de  la  Comunidad  en  su  conjunto, ya que es poco probable que el aumento  de  la  actividad  en  los países cuya moneda se ha depreciado compense completamente  las  pérdidas  que  se  registrarán  en los países cuya moneda se ha  apreciado.  Además,  la  crisis ha afectado a la credibilidad del calendario de  realización  de  la  UEM añadiendo un importante elemento de incertidumbre a los planes de los agentes económicos.</p>
    <p class="parrafo">La  situación  se  ha  visto agravada por la aparición, en los últimos meses del pasado  año,  de  tensiones  e  incertidumbres en relación con la posibilidad de alcanzar  un  acuerdo  en  la  actual  ronda  del  GATT.  Como  se espera que la liberalización  del  comercio  que  se  pretende  lograr  en  la  Ronda  Uruguay proporcione  un  importante  estímulo  al  comercio  y crecimiento mundiales, se aguarda  con  impaciencia  la  conclusión  de la larga ronda de negociaciones, y la  aparición  de  nuevas  dificultades puede ser percibida como un nuevo factor adverso.   Por   último,   la   persistente   incertidumbre   que  rodea  a  las perspectivas  de  reforma  política  y  económica de Europa Central y Oriental y el  conflicto  étnico  en  la  antigua  Yugoslavia  son factores adicionales que reducen  la  confianza  de  empresas  y  consumidores.  Así  pues, en la segunda mitad  de  1992  las  instancias  políticas  e  institucionales  no consiguieron crear   el  marco  estable  y  fiable  que  necesitan  los  agentes  económicos, contribuyendo de esta forma a disminuir su confianza.</p>
    <p class="parrafo">CRONOLOGIA  DE  LOS  RECIENTES  ACONTECIMIENTOS  EN RELACION CON EL MECANISMO DE TIPOS DE CAMBIO</p>
    <p class="parrafo">2  de  junio  de  1992:  Los  votantes daneses rechazan en referéndum por escaso margen  el  Tratado  de  Maastricht, lo que provoca la aparición de tensiones en el  MTC  y  una  subida  de los tipos de interés a corto plazo en varios Estados miembros.</p>
    <p class="parrafo">2   de   julio  de  1992:  La  Reserva  Federal  anuncia  la  séptima  reducción consecutiva  de  su  tipo  de  descuento,  que pasa a ser de sólo el 3 %, lo que acelera   la   rápida   depreciación   del   dólar   respecto   de  las  monedas comunitarias.</p>
    <p class="parrafo">16  de  julio  de  1992:  El  Bundesbank  eleva su tipo de descuento 0,75 puntos porcentuales, si bien mantiene el tipo Lombard en el 9,75 %.</p>
    <p class="parrafo">25  de  agosto  de  1992:  Publicación  de  los  primeros sondeos de opinión que indican la posibilidad de un resultado negativo en el referéndum francés.</p>
    <p class="parrafo">28  de  agosto  de  1992: La lira cae hasta su límite mínimo dentro del MTC como consecuencia  de  los  crecientes  temores  sobre  la  inviabilidad  del déficit presupuestario italiano.</p>
    <p class="parrafo">3  de  septiembre  de  1992:  El  Reino  Unido, pese a crecientes presiones para incrementar  sus  tipos  de  interés  en  defensa  de la libra, decide concertar préstamos  por  valor  de  7  250  millones de libras con objeto de reforzar sus reservas exteriores.</p>
    <p class="parrafo">4  de  septiembre  de  1992:  Estados  Unidos  reduce  de  nuevo  el tipo de los fondos  federales  (un  0,25  %, hasta el 3 %) y la cotización del dólar alcanza un  nivel  mínimo  respecto  del  marco.  Italia  aumenta  considerablemente sus tipos  de  interés  con  objeto de sacar a la lira de su nivel mínimo dentro del MTC, y anuncia que utilizará el mecanismo de financiación a muy corto plazo.</p>
    <p class="parrafo">6  de  septiembre  de  1992:  El  Consejo  Ecofin  celebrado  en  Bath  de forma informal  reafirma  su  compromiso  con  las  paridades cambiarias existentes en el  MTC.  Diversos  sondeos  de  opinión consecutivos apuntan al posible rechazo del Tratado de Maastricht en el referéndum francés.</p>
    <p class="parrafo">8  de  septiembre  de  1992:  Finlandia  deja flotar el marco finlandés y Suecia incrementa sus tipos a corto plazo.</p>
    <p class="parrafo">14   de   septiembre  de  1992:  En  un  esfuerzo  por  relajar  las  crecientes tensiones  dentro  del  MTC  y  reducir los masivos ataques especulativos contra la  lira,  se  acuerda  una  devaluación de ésta en un 7 %. El Bundesbank reduce el  tipo  Lombard  en  un cuarto de punto y el tipo de descuento en medio punto, y  anuncia  una  reducción  de  medio punto del tipo de los acuerdos de recompra de valores mobiliarios.</p>
    <p class="parrafo">16  de  septiembre  de  1992:  A  pesar  de la importante intervención del banco central  del  Reino  Unido  y  de  un incremento acumulado del tipo de descuento oficial  de  5  puntos,  la  libra  esterlina registra una caída sustancial y el ministro   de   hacienda   anuncia  su  salida  del  mecanismo.  La  lira  sufre nuevamente   fuertes  ataques  especulativos,  cayendo  hasta  su  nuevo  límite mínimo  dentro  del  MTC.  El  banco  central  de  Suecia  incrementa su tipo de interés marginal de los préstamos hasta el 500 %.</p>
    <p class="parrafo">17  de  septiembre  de  1992: Italia abandona sus esfuerzos por mantener la lira dentro  del  MTC  y  suspende temporalmente su participación en el mecanismo. La peseta  se  devalúa  en  un  5 %. La corona danesa, el franco francés y la libra irlandesa   se   ven   sometidas   a  ataques  especulativos  que  requieren  la intervención de los bancos centrales y una subida de los tipos de interés.</p>
    <p class="parrafo">20  de  septiembre  de  1992:  La  aprobación  del  Tratado  de Maastricht en el referéndum   francés   por   un   estrecho   margen   no   consigue  disipar  la incertidumbre  sobre  las  perspectivas  de  ratificación  en  todos los Estados miembros,   intensificándose   las   tensiones   dentro  del  MTC  en  los  días siguientes.</p>
    <p class="parrafo">23  de  septiembre  de  1992:  Declaración conjunta de las autoridades francesas y   alemanas  indicando  que  «no  está  justificado  un  cambio  de  los  tipos centrales».</p>
    <p class="parrafo">19  de  noviembre  de  1992:  Tras  varias  semanas de calma relativa dentro del MTC  y  una  vuelta  gradual  a  los  tipos de interés vigentes antes del mes de septiembre,  reaparecen  las  tensiones  a  raíz  de  la  decisión  de Suecia de poner fin a la vinculación de su moneda al ecu.</p>
    <p class="parrafo">22  de  noviembre  de  1992:  La  peseta  y  el  escudo  se  devalúan en un 6 %, mientras  que  siguen  creciendo  las  presiones  contra  el  franco francés, la corona  danesa  y,  en  particular,  la  libra irlandesa. En cambio, los tipos a corto  plazo  del  mercado  monetario  siguen bajando en Alemania, Bélgica y los Países Bajos.</p>
    <p class="parrafo">10  de  diciembre  de  1992:  El  Bundesbank amplía su objetivo para la variable M3  en  1993  en  un  punto porcentual por ambos extremos (4,5 %-6,5 %). Noruega suspende  la  vinculación  de  su  moneda  el ecu, lo que genera presiones sobre la corona danesa y el franco francés.</p>
    <p class="parrafo">13  de  diciembre  de  1992: El Consejo Europeo de Edimburgo anuncia la adopción de  una  iniciativa  de  fomento  del  crecimiento con objeto de contribuir a la recuperación.  Tambien  se  aprueba  una  cláusula para superar el rechazo danés al  Tratado  de  Maastricht  y  un nuevo fondo de cohesión encaminado a fomentar el crecimiento de los Estados miembros menos desarrollados.</p>
    <p class="parrafo">Principios  de  enero  de  1993:  Reaparacen  las  tensiones  en  el MTC tras la calma  registrada  en  los  mercados financieros en Navidad y suben los tipos de interés  en  Francia  e  Irlanda. Las autoridades francesas y alemanas reafirman su  compromiso  de  mantener  la  paridad  existente entre el marco y el franco. El  Bundesbank  reduce  su  tipo  de  recompra  15 puntos de base (hasta el 8,60 %), registrándose reducciones similares en Bélgica y los Países Bajos.</p>
    <p class="parrafo">30 de enero de 1993: La libra irlandesa se devalúa un 10 %.</p>
    <p class="parrafo">III. NECESIDAD DE UNA RESPUESTA ADECUADA</p>
    <p class="parrafo">Las  precarias  condiciones  económicas  que  persisten, la ausencia de indicios firmes  de  recuperación  y  el  incremento alarmante del desempleo han generado crecientes  temores  de  que  la economía comunitaria sufra una recesión. Dichos temores  han  originado  un  llamamiento a una rápida adopción de medidas que ha sido  apoyado  recientemente  por  el  Consejo  de Edimburgo. Esta iniciativa ya está  en  marcha  y  se espera que contribuya positivamente a la recuperación de la   Comunidad.   Sin   embargo,   las  perspectivas  para  1993  siguen  siendo inciertas.  Aunque  no  puede  excluirse  la  posibilidad de unos resultados más positivos  que  los  presentados  en  la  sección I, también existe el riesgo de que  el  proceso  de  recuperación  sea más largo. Lo que es aún más preocupante es  que  el  crecimiento  potencial de la Comunidad parece ser muy bajo, a pesar de  la  mejora  que  tuvo  lugar  durante  la década de los años ochenta. Aunque siempre  resulta  difícil  estimar  el  crecimiento potencial, parece claro que, si  no  se  produce  un  cambio  significativo  de  las tendencias recientes, la economía   comunitaria   sólo   podrá   volver  gradualmente  a  unas  tasas  de crecimiento  del  orden  del  2  %  o 2,5 %. Este ritmo de crecimiento es apenas suliciente  para  estabilizar  el  desempleo  y  no  abre  perspectivas  de  una reducción   significativa   a  medio  plazo;  incluso  en  el  caso  de  que  en 1995-1996  se  volvieran  a  alcanzar tasas de crecimiento en torno al 3 %, como indican  diversas  previsiones  a  medio  plazo,  el nivel de desempleo seguiría siendo elevado (10-11 %).</p>
    <p class="parrafo">No  es  necesario  extenderse  en explicaciones sobre las posibles consecuencias políticas  adversas  de  esta  situación  hipotética.  Un nivel de desempleo tan elevado  constituye  un  grave  problema  social  y  un despilfarro de recursos. Además,   existe   verdadero   temor   de  que  esta  situación  pueda  acarrear problemas  más  serios  desde  un  punto  de  vista  meramente  económico en los</p>
    <p class="parrafo">próximos  años.  El  desempleo  y  la  incertidumbre sobre el futuro podrían muy bien  poner  en  peligro  muchos  de  los  proyectos  en  que  se basa el futuro económico  de  la  Comunidad:  plena  aplicación  de  las  decisiones necesarias para   la   realización  del  mercado  único,  Unión  Económica  y  Monetaria  y liberalización  del  comercio  mundial.  También  existe  el  riesgo  de que las presentes  dificultades  lleven  a  una  decepción en relación con la estrategia económica  a  medio  plazo  seguida en los años ochenta, llegándose a considerar sin fundamento que ésta no ha ofrecido los resultados esperados.</p>
    <p class="parrafo">Las  actuales  dificultades  económicas  y,  en  particular, la inestabilidad de los  mercados  de  divisas  no  son  la  consecuencia de la política económica a medio  plazo  seguida  desde  principios  de la década de los años ochenta, sino más   bien   el   resultado   de   no  haber  conseguido  aplicarla  plenamente. Especialmente  es  de  lamentar  que  el  período  de  fuerte  crecimiento de la segunda  mitad  de  los  años  ochenta  no  se  haya  aprovechado  para realizar progresos  más  significativos  hacia  la  convergencia nominal. La inflación se ha   reducido,  aunque  aún  existan  situaciones  insatisfactorias  en  algunos países,  y  ello  constituye  uno  de  los  resultados más significativos que se han  logrado.  Sin  embargo,  el  desempleo  se  mantiene  todavía  a  un  nivel inaceptable,  a  pesar  de  haber  disminuido  un  tanto.  Además,  los  déficit presupuestarios  se  han  mantenido  a  un  nivel demasiado elevado y los países con  los  mayores  desequilibrios  presupuestarios son, en muchos casos, los que han  realizado  menores  progresos  en  este ámbito. Los progresos en materia de ajuste  estructural  también  han  sido  muy  inferiores  a  los  que se podrían haber alcanzado.</p>
    <p class="parrafo">El   objetivo   de   la   política   económica   a   medio   plazo,   confirmado reiteradamente  por  los  Estados  miembros,  es  la  vuelta  a una situación de estabilidad  a  nivel  macroeconómico  similar  a  la  existente en la década de los  años  sesenta  y  hasta  la primera crisis del petróleo. Las condicines que requiere  una  transición  uniforme  y  fructífera hacia la UEM, que en sí misma mejorará   las  condiciones  de  crecimiento,  se  ajustan  exactamente  a  este objetivo.  Una  baja  tasa  de  inflación creará las condiciones necesarias para un   mayor   ritmo   de   crecimiento  y  los  menores  déficit  presupuestarios contribuirán  a  unos  mayores  coeficientes de ahorro nacional. En la década de los   sesenta,   la   mayoría   de   los   Estados   miembros   tenían   déficit presupuestarios  muy  por  debajo  del  objetivo  del  3  %  establecido  en  el Tratado  de  la  Unión  Europea,  y  ocho  países  registraban  tasas  medias de inflación  que  no  se  apartaban  más  de  1,5  puntos  porcentuales de la tasa media  (2,7  %)  de  los  tres países con menor inflación (Grecia, Luxemburgo, y Portugal o Alemania, que tenían la misma tasa).</p>
    <p class="parrafo">Lamentablemente,  la  situación  actual  ha  creado dudas sobre la adecuación de la  orientación  de  la  política  económica  a  medio  plazo  seguida  por  los Gobiernos  comunitarios.  Algunos  dudan  de  la  eficacia  de  estas políticas, mientras  que  otros  han  perdido  confianza en la determinación y capacidad de los  Gobiernos  de  llevarlas  a  cabo.  En  estas circunstancias, los Gobiernos deben   actuar   decididamente   para  demostrar  su  voluntad  y  capacidad  de alcanzar  los  objetivos  establecidos  y  convencer a los agentes económicos de que   la   actual   orientación  de  la  política  económica  dará  sus  frutos. Concretamente,  esto  significa  que  los  Gobiernos  deberán  aplicar políticas</p>
    <p class="parrafo">para hacer frente a un desafío múltiple, a saber:</p>
    <p class="parrafo">-  En  primer  lugar,  actuar  decididamente  en apoyo del crecimiento sin poner en  peligro  las  perspectivas  de  crecimiento a medio plazo, esto es, fomentar un crecimiento con estabilidad de precios.</p>
    <p class="parrafo">-  En  segundo  lugar,  crear las condiciones que permitan una mayor creación de puestos de trabajo a medio plazo.</p>
    <p class="parrafo">-  En  tercer  lugar,  promover  una mayor convergencia real del nivel de empleo y del PIB per cápita.</p>
    <p class="parrafo">-  En  cuarto  lugar,  reanuadar los avances hacia la convergencia nominal. Esto significa   consolidar   los   progresos   realizados  en  la  lucha  contra  la inflación  y  redoblar  los  esfuerzos  en  los casos en que ésta alcanza aún un nivel  elevado.  En  el  ámbito  presupuestario, esto implica que los países con los  mayores  desequilibrios  deberán  proseguir  sus esfuerzos para reducir sus déficit  presupuestarios  a  pesar  de  las  dificultades actuales, mientras que los  otros  deberían  aprovechar  la  esperada  recuperación para seguir con sus planes de consolidación presupuestaria a medio plazo.</p>
    <p class="parrafo">IV. LA INICIATIVA DE EDIMBURGO</p>
    <p class="parrafo">La  reciente  declaración  del  Consejo Europeo acerca del crecimiento económico en  Europa  responde  a  la  necesidad  de restablecer cuanto antes la confianza de  los  agentes  económicos.  La  grave crisis en que se encuentran actualmente el  nivel  de  negocios  y  la  confianza  de los consumidores representa uno de los  principales  obstáculos  para  la  recuperación  económica;  esta  falta de confianza  puede  contribuir  al  deterioro  de las perspectivas económicas. Con todo,  el  Consejo  Europeo  subrayó  también  que estas medidas no constituirán una  desviación  de  la  necesaria  consolidación  presupuestaria a medio plazo. Para  lograr  esa  credibilidad,  deberá elaborarse una estrategia a medio plazo que  permita  crear  las  condiciones necesarias para un mayor crecimiento y una agilización   de  la  creación  de  empleo,  y  que  cuente  claramente  con  la determinación  y  los  medios  para  lograr  dichos  objetivos.  En concreto, el Consejo  Europeo  destacó  la  necesidad  de  aplicar con seriedad y energía las medidas   contempladas   en  los  programas  de  convergencia,  con  el  fin  de recuperar la credibilidad perdida.</p>
    <p class="parrafo">Por  otra  parte,  el  Consejo  Europeo  definió nuevas perspectivas financieras para  el  período  1993-1999.  Se  prevé  un  incremento del 41 % del volumen de los  recursos  comunitarios  destinados  a  políticas estructurales, incluido el Fondo  de  Cohesión.  Dicho  aumento  contribuirá de forma importante a reforzar el  potencial  de  crecimiento  de  las  economías  menos  prósperas,  que verán duplicada  en  la  práctica  la  asignación  que  les  corresponde de los Fondos Estructurales en comparación con 1992.</p>
    <p class="parrafo">IV.1 A corto plazo</p>
    <p class="parrafo">En  su  reunión  de  diciembre  de  1992, el Consejo Europeo instó a los Estados miembros   a  utilizar  los  márgenes  de  maniobra  de  que  disponen  a  nivel macroeconómico  para  tomar  medidas  «destinadas  a  aumentar  la  confianza  y fomentar  la  recuperación  económica».  En concreto, se exhortó a los Gobiernos a que apliquen un planteamiento dual de medidas nacionales y comunitarias.</p>
    <p class="parrafo">Se  invitó  a  los  Estados  miembros  a  actuar  de  forma  concertada  en tres ámbitos fundamentales:</p>
    <p class="parrafo">i)  utilizar  el  margen  de  maniobra disponible en materia presupuestaria para</p>
    <p class="parrafo">adoptar   medidas  que  fomenten  la  inversión  privada  y  orientar  el  gasto público   hacia   las   infraestructuras   y  otras  prioridades  favorables  al crecimiento;</p>
    <p class="parrafo">ii)  intensificar  el  ajuste  estructural,  por  ejemplo,  a  través de medidas destinadas  a  reducir  las  subvenciones  y  a  reforzar  la  competencia  y la flexibilidad del mercado;</p>
    <p class="parrafo">iii)   fomentar  la  moderación  salarial,  haciendo  especial  hincapié  en  el sector  público,  dada  su  función  de  modelo  y su repercusión positiva en la consolidación presupuestaria.</p>
    <p class="parrafo">El  Consejo  Ecofin  ha  comenzado  a trabajar en este sentido. Los ministros se plantean  ya  medidas  como  las recomendadas,con vistas a su pronta aplicación. Se  espera  que  los  Gobiernos logren anunciar dichas medidas de la mejor forma posible  para  aumentar  la  confianza.  Así, su anuncio simultáneo y concertado multiplicaría  su  efecto  psicológico  y  podría  materializarse a través de la presentación  de  las  distintas  iniciativas  nacionales  como  un  paquete  de medidas   comunes,   que   contenga  compromisos  específicos  con  relación  al calendario  de  aplicación  de  las  medidas  en  cada  país.  Esta  posibilidad resulta  especialmente  adecuada  en  el  caso  de varias medidas nacionales que sean  comunes  a  diversos  Estados  miembros y, por ello,justifiquen una acción conjunta  a  escala  europea.  Convendría  que se tomaran medidas simultáneas en ámbitos  como  la  vivienda,  las pequeñas y medianas empresas, los proyectos de infraestructura,    la    liberalización    del    mercado    y    los   asuntos institucionales.</p>
    <p class="parrafo">La  Comunidad  se  sumará  a esta acción común con iniciativas muy diversas, que van  desde  nuevas  medidas  para  mejorar  la  eficacia  de  los  programas  de investigación  que  financia,  la  aplicación  rápida  y  efectiva  del  mercado único  y  la  agilización  de  las  medidas  en favor de las PYME para estimular las  inversiones  encaminadas  a  la  reducción  de  la  contaminación, hasta la financiación  de  proyectos  de  infraestructura,  especialmente en relación con las  redes  transeuropeas.  Para  ello,  se  ha  solicitado  al Banco Europeo de Inversiones  que  cree  una  nueva  línea  de crédito temporal de 5 000 millones de  ecus,  destinada  al  fomento  de  las  Redes  Transeuropeas (TEN). Por otra parte,  se  creará  un  Fondo  de  Inversiones  dotado  con  un capital de 2 000 millones   de   ecus   con   aportaciones   del   BEI,   la  Comunidad  y  otras instituciones   financieras   privadas.   El   Fondo  concederá  garantías  para proyectos   TEN  en  toda  la  Comunidad  y  a  pequeñas  y  medianas  empresas, especialmente  en  las  regiones  asistidas. Los Estados miembros, la Comisión y el  Banco  Europeo  de  Inversiones  llevarán  a  cabo un esfuerzo conjunto para destinar  los  recursos  disponibles  a impulsar proyectos de rápida aplicación. IV.2 A largo plazo</p>
    <p class="parrafo">Para   aumentar   de  forma  significativa  el  crecimiento  del  empleo  en  la Comunidad,  es  preciso  acelerar  el  crecimiento  económico  y  dotar de mayor eficacia  al  mercado  de  trabajo.  Desde  mediados  de los setenta, la tasa de crecimiento   del  PIB  a  partir  de  la  cual  comienza  a  crecer  el  empleo comunitario   (el  denominado  «umbral  de  empleo»)  se  ha  mantenido  estable alrededor  del  2  %  anual. Habida cuenta de las previsiones sobre la población en  edad  laboral  y  los  índices  de  participación,  la  economía comunitaria tendría  que  crecer  de  forma  constante  a  una  tasa  del  2,5 % para que se</p>
    <p class="parrafo">estabilizara  el  desempleo.  Por  consiguiente,  no  cabe  esperar que se logre una  reducción  importante  del  desempleo dentro de un plazo razonable mientras no se mantenga una tasa de crecimiento superior a ésa.</p>
    <p class="parrafo">Así,  un  crecimiento  sostenible  del  3,5  %  permitiría  reducir  la  tasa de desempleo  entre  el  0,75  %  y  el  1  % anual. Durante la segunda mitad de la década  de  los  ochenta,  una  tasa  media  de crecimiento del 3,2 %, junto con los   efectos   positivos   de   varias  medidas  relacionadas  con  la  oferta, provocaron  un  descenso  de  la  tasa  de desempleo del 10,8 % en 1985 al 8,3 % en 1990.</p>
    <p class="parrafo">Sin   embargo,  durante  este  período  la  tasa  de  crecimiento  potencial  no excedió  probablemente  del  2,5  al  2,75  %,  mientras  que  durante  los años sesenta  y  hasta  principios  de  los setenta se encontraba bastante por encima del  4  %.  En  consecuencia,  y  después  de  la  recuperación  inicial  de  la insuficiencia  de  capacidad  existente,  la  economía  comunitaria  se encontró con  problemas  de  recalentamiento  que,  junto  a otros factores, condujeron a la actual ralentización cíclica, como se describe en la sección II.</p>
    <p class="parrafo">Pese  a  que  el  nivel  de  utilización de la capacidad ha descendido de nuevo, lo   que   deja   cierto   margen   de   expansión   sin   riesgo  de  presiones inflacionistas,  no  cabe  duda  de  que  para  mantener una tasa de crecimiento superior  al  3  %  durante  varios  años es preciso un aumento sustancial de la tasa  de  crecimiento  del  potencial  productivo de la economía comunitaria. La Comunidad  ha  de  fomentar  un  uso  más  eficaz de sus recursos y destinar una parte  mayor  de  los  mismos  a  inversiones  productivas,  a fin de mejorar su base  industrial  y  su  competitividad.  Este  objetivo  ha  de  constituir una prioridad   económica  a  medio  plazo.  Una  vez  alcanzado  el  mismo,  podría reducirse  el  desempleo  a  un  nivel  más  aceptable  y  sería posible avanzar hacia   la   UEM   y   hacia   una   mayor  cohesión  económica  y  social.  Por consiguiente, se requiere un esfuerzo mayor en dos ámbitos, a saber:</p>
    <p class="parrafo">-  dinamizar  la  economía  comunitaria  mediante la supresión de los obstáculos estructurales que frenan el aumento del capital y del empleo; y</p>
    <p class="parrafo">-   generar   la   inversión   necesaria,  para  lo  cual  habrá  de  aumentarse sustancialmente el índice de inversión de la Comunidad.</p>
    <p class="parrafo">i)  Para  lograr  estos  dos  objetivos,  será  preciso  garantizar  que  no  se reduzcan  los  incentivos,  lo  que  significa  que  han  de  seguir aplicándose medidas  de  apoyo  a  la oferta. Tanto a escala comunitaria como en los Estados miembros  se  requiere  un  mayor  esfuerzo  por  adoptar  medidas estructurales destinadas  a  mejorar  la  oferta.  Dichas  medidas  son necesarias, sobre todo como  complemento  del  programa  del  mercado  interior,  que  está poniendo de manifiesto   los   numerosos   obstáculos  estructurales  que  subsisten  y  que suponen  elevados  costes  derivados  de  la  mala  distribución de recursos, el aumento  del  desempleo  y  la  inflación, y la falta de adaptación a las nuevas circunstancias económicas.</p>
    <p class="parrafo">En  un  momento  en  que  las  políticas  fiscales  y  monetarias  resultan  muy limitadas  por  los  desequilibrios  existentes,  es  esencial  que se aproveche plenamente  el  potencial  de  fomento  del crecimiento mediante la supresión de dichos  obstáculos  y  el  aumento de la inversión en los recursos humanos de la Comunidad.</p>
    <p class="parrafo">Los  Estados  miembros  han  de  tomar  las  medidas necesarias para aumentar la</p>
    <p class="parrafo">flexibilidad de los factores en sus economías.</p>
    <p class="parrafo">Dada  la  imposibilidad  de  ajustar  los  tipos  de  cambio  nominales  una vez consumada  la  UEM,  dicha  flexibilidad será imprescindible para garantizar que las  economías  puedan  adaptarse  a  los  cambios económicos sin que aumente el desempleo.</p>
    <p class="parrafo">Del  mismo  modo,  la  Comunidad  debe  proseguir  con sus medidas en materia de competencia,   mejora   de   la   infraestructura,incluida  la  investigación  y desarrollo,     formación,     supresión     de    barreras    comerciales    y, fundamentalmente, realización del mercado interior.</p>
    <p class="parrafo">ii)  Habida  cuenta  de  la  actual intensidad de capital y de la relación entre el   capital   y   la   producción,  el  índice  de  inversión  ha  de  aumentar considerablemente.  Para  que  pueda  mantenerse  una  tasa de crecimiento anual superior  al  3,5  %,  el índice de inversión deberá aumentar de su nivel actual del  20  %  del  PIB  a  cerca  del  23-24 %. Deberán pasar muchos años para que pueda  lograrse  un  aumento  tan  importante, que dependerá de que factores muy distintos   evolucionen   de  forma  favorable.  En  concreto,  debe  crecer  la rentabilidad  de  las  inversiones,  y ofrecer buenas perspectivas de mantenerse en  ese  nivel;  el  crecimiento  de  la  demanda  y  su  composición han de ser satisfactorios;    al    mismo   tiempo,   los   recursos   deberán   orientarse progresivamente hacia el ahorro.</p>
    <p class="parrafo">El  considerable  deterioro  de  la  rentabilidad  del  capital  que  tuvo lugar durante  los  años  setenta  (gráfico  13)  se  corrigió  en  parte  durante los ochenta,  pero  aún  ha  de  recuperarse  una  parte  del  terreno perdido. Cabe esperar  que  la  rentabilidad  del capital tenga que alcanzar un nivel superior al  de  los  años  sesenta,  habida  cuenta  de  los  elevados  tipos de interés reales,  que  no  es  probable  que  se  reduzcan  de  forma  sustancial a medio plazo,  así  como  de  la  demanda  de  inversión del resto del mundo (países de Europa del Este, PMD, etc.).</p>
    <p class="parrafo">/* Cuadros: Véase DO */</p>
    <p class="parrafo">La  experiencia  de  los  años  ochenta  demuestra  que  la forma más eficaz de garantizar   el   necesario   incremento  de  la  rentabilidad  del  capital  es regresar,  a  lo  largo  de  varios  años,  a  un  crecimiento  moderado  de los salarios  reales  per  cápita  con respecto a la productividad del trabajo.  ste fue  el  modelo  salarial  al  que  se  llegó entre 1981 y 1989 en la mayoría de los  Estados  miembros.  En  la  Comunidad,  los  costes  salariales  reales por trabajador  aumentaron  en  un  promedio  ligeramente  inferior  a  la mitad del incremento de la mano de obra.</p>
    <p class="parrafo">Si   se  produjera  una  evolución  favorable  semejante  durante  los  noventa, podría alcanzarse el nivel necesario de rentabilidad.</p>
    <p class="parrafo">Para  ello,  es  imprescindible  que  los procedimientos de fijación de salarios sean  más  propicios  a  una  evolución  adecuada  de  los  mismos, y ello si es preciso   llevando  a  cabo  nuevas  reformas  estructurales.  Unos  incrementos salariales  moderados  permitirían  la  expansión  y  composición  de la demanda necesarias  para  mantener  expectativas  de  rentabilidad. A medida que aumente la  productividad  del  trabajo  con  mayores inversiones fijas e inversiones en recursos   humanos,   podrán   crecer   los   incrementos   salariales   reales, iniciándose así un ciclo que se espera sea positivo.</p>
    <p class="parrafo">No  obstante,  el  necesario  incremento  del  índice  de  inversión  debe venir</p>
    <p class="parrafo">acompañado   por   un  incremento  equivalente  del  ahorro  nacional.  Cabe  la posibilidad  de  que  el  aumento  del  ahorro nacional haya de ser aún mayor si se  tiene  en  cuenta  la situación de la actual balanza por cuenta corriente de la  Comunidad  y  la  necesidad  de  regresar  a  una  posición de exportador de capital   neto,  más  adecuada  a  una  economía  muy  desarrollada.  El  ahorro privado  se  ha  mantenido  estable  durante  un  período considerable, mientras que  el  ahorro  público  ha  disminuido  de  forma sustancial como consecuencia del  aumento  de  la  deuda  pública y de los tipos de interés reales (véanse el cuadro  3  y  el  gráfico  14).  En  estas circunstancias, parece imprescindible que  se  reduzca  sustancialmente  el desahorro público si se quiere incrementar el  ahorro  nacional.  Sin  embargo,  ha de fomentarse también el ahorro privado y, en particular, el de las empresas.</p>
    <p class="parrafo">V. POLITICAS MACROECONOMICAS Y DE AJUSTE ESTRUCTURAL</p>
    <p class="parrafo">Las  políticas  macroeconómicas  deberán  dar respuesta a los desafíos a corto y medio  plazo  expuestos  en  las  dos  secciones  anteriores  y,  a  la  hora de aplicarlas,  habrá  de  tenerse  presente  la  necesidad ya descrita de aumentar la   credibilidad.   Para   facilitar   esta   tarea,   convendría   mejorar  la coordinación de las políticas económicas nacionales.</p>
    <p class="parrafo">Para   contribuir   a   la  recuperación,  la  principal  aportación  que  puede realizar  la  política  macroeconómica  es crear las condiciones necesarias para que  puedan  reducirse  a  corto  plazo  los  tipos  de  interés  sobre una base sólida.   Para   ello,   es   imprescindible   que  se  reduzcan  las  presiones inflacionistas  derivadas  de  los  incrementos  salariales  excesivos  y de los desequilibrios   presupuestarios.   Las   negociaciones  y  acuerdos  entre  los interlocutores   sociales  podrían  servir  para  defender  menores  incrementos salariales   nominales,   lo   que   repercutiría   de  forma  positiva  en  las previsiones  de  inflación.  En  la mayoría de los Estados miembros, la adopción de  medidas  decididas  y  creíbles  para  reorientar  la hacienda pública hacia una  consolidación  a  medio  plazo  facilitaría  en  gran medida la labor de la política  monetaria  a  través  de una reducción semejante de las previsiones de inflación.  Medidas  institucionales  como  la  adaptación de los procedimientos presupuestarios  vigentes  y  la  concesión  de  plena  autonomía  a  los bancos centrales  para  adoptar  medidas  con  antelación sobre el calendario de la VEM podrían   también   arrofar   resultados   positivos  a  este  respecto.  En  la actualidad, España está tomando iniciativas útiles en esta dirección.</p>
    <p class="parrafo">V.1 Política monetaria</p>
    <p class="parrafo">Habida  cuenta  del  compromiso  con  el  MTC y de que -en general- los tipos de interés  alemanes  siguen  constituyendo  la base de los tipos de interés dentro del  sistema,  la  disminución  de  las  presiones  inflacionistas  en  Alemania permitiría  una  reducción  más  general  de  los tipos de interés, mientras que en  los  demás  países  los  avances  dependerán  también  de las medidas que se adopten para reducir las primas de riesgo.</p>
    <p class="parrafo">En   septiembre   de   1992,  el  Bundesbank  aprovechó  la  oportunidad  de  la apreciación  del  marco  para  reducir  ligeramente el tipo oficial de descuento y  el  tipo  Lombard,  así  como el tipo aplicable a los acuerdos de recompra de valores.  A  ello  se  han  sumado recientemente nuevas reducciones de los tipos a  corto  plazo  y  una caída considerable de los tipos de interés a largo plazo provocada  por  el  mercado  (véanse  los gráficos 8 y 9). Estos hechos vinieron</p>
    <p class="parrafo">a  confirmar  que  la  reducción  de  los tipos a corto plazo se había realizado sobre  una  base  sólida  y  no  había dado lugar a previsiones de aumento de la inflación  a  largo  plazo.  Hasta  la  fecha,  sin  embargo,  la mayoría de sus socios  del  MTC  no  han  sido capaces de llevar a cabo reducciones semejantes, dada  la  necesidad  de  vigilar continuamente las repercusiones sobre los tipos de cambio.</p>
    <p class="parrafo">La  posibilidad  de  que  se  produzcan  nuevas  reducciones  de  los  tipos  de interés   alemanes   (especialmente   en  el  mercado  a  corto  plazo)  depende básicamente  del  éxito  de  la  política  antiinflacionista  del  Gobierno.  Se espera  que  una  serie  de  factores  contribuyan en 1993 a agilizar el proceso de  deflación  en  Alemania.  La  apreciación  del  marco  dentro  del  MTC y el descenso  general  del  crecimiento,  tanto  en Alemania como en el resto de los países,  están  ejerciendo  una  presión  a  la  baja  sobre  los  precios. Cabe esperar   que  la  moderación  salarial  y  la  desaceleración  del  crecimiento monetario   creen   las   condiciones  necesarias  para  reducir  los  tipos  de interés.  Con  todo,  es  preciso  que  se  logren  nuevos  avances,  ya  que se considera   que   las   actuales  tasas  de  aumento  de  los  costes  unitarios nominales  de  la  mano  de  obra  y  de  crecimiento monetario continúan siendo incompatibles   con   la   estabilidad   de   precios.   Del   mismo   modo,  el mantenimiento   del   elevado   déficit   presupuestario  subyacente  continuará alimentando  la  inflación.  Por  otra  parte,  existen  pruebas  de  una  clara inversión  de  la  tendencia  en  Alemania, cuya gravedad se manifiesta a través de  un  número  cada  vez  mayor  de  indicadores:  descenso  de  la  producción industrial,disminución  de  los  pedidos  de  exportación,  cierre  de empresas, sucesión de cifras trimestrales de crecimiento poco positivas,etc.</p>
    <p class="parrafo">Si  se  hace  realidad  la previsión de la Comisión de que la producción alemana se  estancará  en  1993,  es  evidente que aumentará la presión deflacionista y, por  consiguiente,  el  potencial  para la reducción de los tipos de interés. No obstante,  podría  intensificarse  también  la  fuerte presión sobre la hacienda pública,  por  su  incidencia  sobre  los  estabilizadores automáticos. Si no se controla   debidamente   esta   presión,   disminuirán   las   posibilidades  de relajación  de  la  política  monetaria.  El  «pacto de solidaridad» que se está debatiendo  en  la  actualidad  representaría  un  acontecimiento  muy positivo. Dicho  pacto,  que  incluye  medidas  de moderación salarial durante muchos años y  un  programa  viable  de consolidación presupuestaria a medio plazo,limitaría aún  más  las  previsiones  inflacionistas y permitiría que se llevara a cabo la necesaria  reducción  sustancial  de  los tipos de interés a corto plazo. Cuando se  revisen  las  previsiones,  podrían  bajar  también  los  tipos de interés a largo plazo.</p>
    <p class="parrafo">Los  demás  Estados  miembros  se  encuentran  en  situaciones  diversas. En los países  que  no  depreciaron  sus  monedas  durante  la  cirsis  de los tipos de cambio,  la  inflación  no  constituye un motivo de preocupación y, en cualquier caso,  los  bajos  precios  de las importaciones reducirán aún más las presiones inflacionistas.  Sin  embargo,  algunos  de  estos  países (Francia y Dinamarca) continúan  presentando  diferencias  positivas  de  los  tipos de interés frente al  marco.  Estos  países  han de mantener la tendencia a medio plazo e intentar mejorar  la  credibilidad  de  sus  políticas, lo que permitiría que disminuyera la   diferencia  de  los  tipos  de  interés  frente  al  marco.  Con  todo,  el</p>
    <p class="parrafo">relajamiento  de  las  condiciones  monetarias en estos países dependerá en gran medida de la evolución en Alemania.</p>
    <p class="parrafo">Los  Estados  miembros  cuyas  divisas se depreciaron en el MTC (Irlanda, España y  Portugal)  constituyen  un  segundo  grupo  de países. La situación monetaria de  España  y  Portugal  depende  fundamentalmente  de  que  sus  gobiernos sean capaces   de   mejorar   considerablemente  su  política  de  estabilidad,  para reducir  así  las  amplias  diferencias de sus tipos de interés frente al marco. En  el  caso  de  Irlanda, es imprescindible mantener la política de estabilidad de  los  últimos  años.  El  último  grupo  está  formado  por  los países cuyas divisas  no  están  comprendidas  en el MTC (Italia, Reino Unido y Grecia). Pese a  que  disponen  de  un  margen  de  libertad  mayor  para  fijar  los tipos de interés  a  corto  plazo,  esta  libertad  resulta  limitada  por  el  riesgo de inflación   que,   habida   cuenta   de   la   magnitud  de  las  depreciaciones efectuadas,   es   considerable.  En  los  dos  últimos  grupos  de  países,  la política  de  moderación  salarial  desempeñará  una  función vital, pues deberá garantizar  que  las  recientes  depreciaciones  no provoquen una aceleración de la   inflación   y   que   se   reanuden  cuanto  antes  los  avances  hacia  la convergencia  nominal  en  los  casos  en los que es inevitable una interrupción transitoria.</p>
    <p class="parrafo">V.2 Política presupuestaria</p>
    <p class="parrafo">Como  ya  se  ha  señalado,  la  mala situación presupuestaria está dificultando la gestión de la política monetaria en muchos Estados miembros.</p>
    <p class="parrafo">El  déficit  presupuestario  de  la  Comunidad ha alcanado su nivel más elevado, por  encima  incluso  del  de  principios  de  los  ochenta.  Además, la presión política  es  mucho  mayor,  en estos momentos, ya que la proporción de la deuda con  respecto  al  PIB  ha  aumentado  considerablemente  y los tipos de interés reales  son  muy  superiores  a  los  de  los años sesenta y setenta. La difícil situación  actual  de  las  finanzas  públicas  en  la  mayoría  de  los Estados miembros  ha  restringido  en  gran  medida el margen de maniobra de la política fiscal ante la crisis actual.</p>
    <p class="parrafo">En  muchos  Estados  miembros,  la  principal  prioridad  de la hacienda pública sigue  siendo  la  consolidación  a  medio plazo. El mantenimiento de un elevado nivel  de  déficit  constituye  por sí mismo un factor fundamental de la difícil situación  económica  actual,  así  como  de  las  recientes  turbulencias en el mercado  de  divisas.  El  déficit  contribuye  a mantener los elevados tipos de interés   a   largo  plazo,  a  desalentar  la  inversión  privada  y  alimentar previsiones inflacionistas.</p>
    <p class="parrafo">En  estas  circunstancias,  resulta  aún más necesario orientar el gasto público hacia  los  sectores  en  los  que  más  puede influir sobre las perspectivas de crecimiento.  Para  ello,  es  preciso  dirigir el gasto hacia aquellos sectores cuya   contribución   al  crecimiento  resulta  de  importancia  vital  para  la evolución  de  la  economía  a  medio  plazo  (inversiones  en  infraestructura, defensa del medio ambiente, investigación y desarrollo, formación, etc.).</p>
    <p class="parrafo">La  distinta  situación  presupuestaria  en  cada  Estado  miembro  justifica un planteamiento   diferenciado.   En   varios  Estados  miembros,  como  Italia  y Grecia,  el  efecto  inmediato  de cualquier medida de expansión fiscal no sería el   aumento   de  la  producción  sino,  con  mayor  probabilidad,  un  aumento considerable  de  los  tipos  de  interés  y,  por  consiguiente,  de las cargas</p>
    <p class="parrafo">derivadas  del  servicio  de  la  deuda, así como nuevas tensiones en el mercado de  divisas  y  un  incremento  de  la  presión  inflacionista. Por lo tanto, no disponen  de  otra  alternativa  que  continuar  con  las  medidas  actuales  de estabilización,  que  en  varios  casos  apuntan  ya  a resultados positivos. En los  escasos  países  con  problemas  menos urgentes, puede dejarse actuar a los «estabilizadores automáticos», especialmente en cuanto a los ingresos.</p>
    <p class="parrafo">No  obstante,  en  todos  los  casos  ha  de actuarse con cautela para evitar el desgaste  de  la  credibilidad  de  las  medidas.  Será  preciso  actualizar los programas   de   convergencia  existentes  para  reflejar  el  deterioro  de  la situación  económica;  en  los  países  en  los  que la situación de la hacienda pública  resulta  más  preocupante,  es  imprescindible  que  se detecten pronto las  desviaciones  en  la  aplicación  de  los  programas  de  convergencia y se pongan por obra sin demora las medidas correctivas necesarias.</p>
    <p class="parrafo">V.3 Políticas estructurales</p>
    <p class="parrafo">V.3.1 Necesidad de una reforma estructural en el plano nacional</p>
    <p class="parrafo">Los  Estados  miembros  han  de  seguir  adelante  con  las  medidas  de  ajuste estructural  que  ya  han  puesto  en  marcha,  y que son complementarias de las iniciativas  tomadas  a  escala  comunitaria, sobre todo con respecto a la plena realización  del  mercado  interior.  Por  su  propia naturaleza, los resultados positivos  de  las  medidas  de  ajuste  estructural  sólo  se  observan a medio plazo,pero  ello  no  es  motivo  para  retrasar su aplicación. La publicidad de este  tipo  de  medidas  contribuye  a  devolver  la  credibilidad,lo  que surte también efectos positivos a corto plazo.</p>
    <p class="parrafo">Toda  una  serie  de  medidas  estructurales están aún pendiente de aplicación a escala  nacional.  Una  forma  de  que  los  gobiernos  transmitan a los agentes económicos  su  firme  decisión  de  apartarse  de la línea seguida en el pasado sería  anunciar  y  llevar  a  la práctica un programa coherente en este ámbito. La  necesidad  de  intervenir  al  respecto  resulta  cada  vez  más  patente, a medida  que  entra  en  vigor  el  mercado  interior  y  que la exposición a una mayor  competencia  pone  de  manifiesto  la  falta  de flexibilidad estructural subyacente.  Continúan  existiendo  restricciones  de la competencia en sectores clave  como  los  mercados  de la energía, las comunicaciones y el transporte. A ello  contribuye  la  subsistencia  de  obstáculos para el acceso al mercado. El mantenimiento   de  un  elevado  nivel  de  ayudas  estatales  viene  también  a falsear  la  competencia  y  a  dificultar  los  cambios.  El  total  de  ayudas concedidas  en  la  Comunidad  entre 1988 y 1990 alcanzó un promedio estimado de 89  000  millones  de  ecus  anuales (cerca del 2 % del PIB de la Comunidad), de los  cuales  aproximadamente  la  mitad  (36 000 millones de ecus) se destinaron al  sector  fabril.  En  estas  circunstancias,  es  preciso reducir el nivel de ayudas.</p>
    <p class="parrafo">Conviene  también  analizar  la  necesariedad  de  las intervenciones estatales, los  costes  que  de  ellas  se  derivan  y  las  posibles  alternativas.  Ha de fomentarse  el  aumento  de  la eficacia en el sector público, intensificando la competencia  con  el  sector  privado  siempre  que sea posible. Debe mantenerse un  nivel  elevado  de  protección  social,  que  constituye  uno  de los rasgos distintivos  de  la  Comunidad.  Asimismo,  en  muchos casos es preciso reforzar la   defensa  del  medio  ambiente.  Con  todo,  en  muchos  ámbitos  se  pueden simplificar   los   procedimientos   y   reducir   las   cargas  administrativas</p>
    <p class="parrafo">derivadas  de  la  regulación  de  los  mismos  sin  poner  en peligro estos dos objetivos.  Así  ocurre  en  el caso de las pequeñas y medianas empresas (PYME), que   por   sus  dimensiones  y  recursos  limitados  sufren  especialmente  las consecuencias  de  procedimientos  innecesarios  o excesivamente complejos. Para lograr  el  pleno  aprovechamiento  del  potencial  de creación de empleo de las PYME,  ha  de  evitarse  que  su  crecimiento resulte obstaculizado por la falta de  flexibilidad.  Ha  de  replantearse  también  con talante crítico la función del  Estado  en  cuanto  a la cobertura de infraestructuras y vivienda, a fin de eliminar los obstáculos estructurales que frenan el crecimiento.</p>
    <p class="parrafo">Sin  embargo,  la  necesidad  de  abordar  los  problemas  estructurales resulta especialmente  urgente  en  el  caso del mercado de trabajo. A este respecto, se lograron  ciertos  avances  en  la  segunda  mitad  de los años ochenta que, sin embargo,  fueron  claramente  insuficientes,  como  lo  pone  de  manifiesto  la coexistencia  de  un  elevado  nivel de desempleo, la incipiente escasez de mano de  obra  y  el  regreso  a  la  inflación salarial hacia el final de la década. Han  de  adoptarse  nuevas  medidas  para  garantizar  que  la  reanudación  del crecimiento  económico  conduzca  a  un  mayor  aumento  del empleo, en lugar de repetir   el  anterior  esquema  de  aumentos  inflacionistas  de  los  salarios seguidos de medidas macroeconómicas restrictivas.</p>
    <p class="parrafo">Por  otra  parte,  se  requiere una intervención específica frente al desempleo, cuyas  causas  son  complejas  y  muy  arraigadas.  Para lograr que disminuya el desempleo  no  sólo  es  preciso  volver  a una situación de crecimiento -que es de   vital   importancia-,   sino   que   se  requiere  también  una  iniciativa estructural,  que  incluya  medidas  especiales  con  respecto  a los colectivos más  vulnerables,como  los  jóvenes,  las mujeres y las personas en situación de paro  prolongado,  así  como  medidas  destinadas a mejorar el funcionamiento de los mercados de trabajo, sobre todo en el plano local.</p>
    <p class="parrafo">En  numerosos  ámbitos  se  requieren urgentemente medidas específicas. La falta de  capacitación  y  el  desajuste entre la capacitación ofrecida y la demandada constituyen  fenómenos  muy  extendidos.  Han  de  tomarse  iniciativas  a nivel tanto  nacional  como  comunitario  para  mejorar  los  sistemas  de formación y aumentar  la  movilidad  geográfica  de  los  trabajadores.  Además,  en  muchos casos  será  preciso  modificar  los procedimientos de fijación de salarios para que  se  ajusten  en  mayor  medida  a  las  condiciones  macroeconómicas y a la existencia de un gran número de desempleados.</p>
    <p class="parrafo">V.3.2 Ajuste estructural en el plano comunitario</p>
    <p class="parrafo">En  el  plano  comunitario,  se han obtenido resultados muy dispares en 1992 con respecto  a  la  supresión  de  los  obstáculos  estructurales.  En  uno  de los extremos  han  de  mencionarse  los  avances  hacia  la  plena  realización  del mercado  interior  y  el  acuerdo  sobre  el  Espacio  Económico  Europeo,  como nuevas  vías  cuyos  beneficios  económicos  perdurarán en el futuro. En el otro extremo,  el  retraso  y  las  dificultades para superar las escasas diferencias que   aún   separan   a   los  interlocutores  de  la  Ronda  Uruguay  del  GATT representan ya una ocasión perdida a un alto precio.</p>
    <p class="parrafo">El   programa  del  mercado  interior  constituye  uno  de  los  pilares  de  la estrategia  económica  comunitaria  y  ha  servido  de impulso y de base para el proyecto  de  la  UEM.  La  UEM  resulta  inconcebible  sin la plena libertad de circulación  de  capitales,trabajadores,  bienes  y servicios garantizada por el</p>
    <p class="parrafo">mercado  interior.  Por  lo  tanto,  entre  los  objetivos  que  se ha fijado la Comunidad  para  los  próximos  años  figura  no  sólo  concluir el programa del mercado interior, sino, lo que es más importante,hacer que funcione.</p>
    <p class="parrafo">A  partir  del  Libro  Blanco  de  1985,  el contexto económico en el que operan las  empresas  comunitarias  ha  experimentado  un  cambio  fundamental hacia la apertura  de  los  mercados  nacionales:  libre circulación de bienes, servicios y  capitales,  a  través  del  reconocimiento  mutuo,  apertura de los contratos públicos  y  supresión  de  los  controles  fronterizos. La aplicación de nuevos regímenes   de   fiscalidad   indirecta   ha   hecho  posible  una  considerable reducción  de  los  costes  de las empresas que realizan actividades comerciales dentro   de  la  Comunidad,  gracias  a  la  supresión  de  todos  los  trámites fiscales   vinculados   al   paso  de  fronteras  internas.  Esta  evolución  ha desencadenado  una  reestructuración  sustancial  de  las empresas comunitarias, proceso   que  debería  contar  con  el  apoyo  de  la  Comunidad,  mediante  la creación  de  un  marco  legal  de  cooperación  a  disposición  de  empresas  y particulares.</p>
    <p class="parrafo">En  primer  lugar,  las  normas adoptadas han de hacerse realidad. La aplicación eficaz   y  equitativa  de  la  normativa  comunitaria  ha  de  representar  una prioridad.  En  diciembre  de  1992,  la  Comisión  propuso al Consejo una clara estrategia  para  garantizar  el  funcionamiento  eficaz  del  mercado interior, basada  en  el  suministro  de  información,  la  transparencia  de la normativa comunitaria  y  la  cooperación  entre  administraciones.  Pero esta tarea no es sólo  responsabilidad  de  la  Comunidad; los Estados miembros han de participar en este esfuerzo a través de una cooperación permanente.</p>
    <p class="parrafo">En   segundo   lugar,   debe  garantizarse  la  compatibilidad  técnica  de  los productos  y  procesos,  a  fin  de  facilitar  los  intercambios  y fomentar la inversión.  Tras  la  presentación  de las conclusiones del Consejo con respecto al   Libro   Verde   de  1991  sobre  normalización  europea,  la  Comunidad  ha intentado   reforzar   los   procedimientos   y   ampliar   la   función  de  la normalización en la normativa comunitaria.</p>
    <p class="parrafo">Las  empresas  y  los  particulares  han  de  demostrar que pueden aprovechar al máximo  las  oportunidades  que  ofrece el mercado interior. A este respecto, la iniciativa  de  crecimiento  aprobada  en  el  Consejo  Europeo  de Edimburgo no puede  disociarse  del  contexto  económico  ni  del  medio  en  el que actúa la Comunidad.  En  efecto,  se  requiere un auténtico mercado interior para que las empresas  puedan  cosechar  los  beneficios  de  una iniciativa de crecimiento y contribuir  así  a  invertir  las  tendencias  negativas  que se han manifestado recientemente.</p>
    <p class="parrafo">Pese  a  su  reciente  rechazo  en  el referéndum suizo, la entrada en vigor del Acuerdo  sobre  el  Espacio  Económico  Europeo  (EEE) fortalecerá los estrechos vínculos  comerciales  entre  la  Comunidad y los países signatarios de la AELC. La  estipulación  en  el  acuerdo  de  que estos últimos deberán aceptar la gran mayoría  de  las  medidas  del  mercado  interior  contribuirá  a  facilitar  el comercio  y  la  competencia  entre  ambas  zonas  y  traerá consigo importantes beneficios  económicos.  El  Acuerdo  facilitará  también  la puesta en práctica de  la  intención  manifestada  por  estos  países  de  seguir  adelante  con su solicitud  de  adhesión  a  la  Comunidad.  De modo semejante, la celebración de acuerdos  de  asociación  con  diversos  países  de  Europa  Central  y Oriental</p>
    <p class="parrafo">reforzará la integración y el comercio entre estos países y la Comunidad.</p>
    <p class="parrafo">No  cabe  ninguna  duda  sobre los beneficios económicos que se derivarían de la conclusión satisfactoria de la Ronda Uruguay.</p>
    <p class="parrafo">Sin  embargo,  y  pese  a  que todas las partes están de acuerdo en la necesidad de  concluir  la  Ronda  con  éxito  y  en los riesgos que entrañaría su fracaso para  el  crecimiento  continuado  del comercio mundial, no se consigue llegar a un acuerdo definitivo.</p>
    <p class="parrafo">Esta  falta  de  acuerdo  resulta  especialmente  decepcionante en un momento en el  que,  tras  los  últimos  avances, las cuestiones que enfrentan a las partes interesadas   son   relativamente   poco  importantes  en  comparación  con  los beneficios  globales  que  se  derivarían del acuerdo. Por consiguiente, resulta esencial  lograr  cuanto  antes  la  buena  disposición de todas las partes para solucionar las diferencias existentes.</p>
    <p class="parrafo">Las  actuales  dificultades  limitan  las  alternativas  de politíca económica y ponen  a  prueba  la  determinación  de  evitar  soluciones  a  corto plazo, que desembocarían  a  medio  plazo  en problemas más graves. Una de las aportaciones más   eficaces  que  puede  realizar  la  Comunidad  es  ayudar  a  los  Estados miembros  a  mantener  el  rumbo.  La  puesta  en  práctica  de la iniciativa de Edimburgo  de  crecimiento  permitirá  recuperar  parte  de  la confianza de los agentes  económicos  y  mejorar  así las perspectivas de crecimiento. Para ello, es  preciso  que  las  políticas económicas se orienten claramente a aumentar el potencial  de  crecimiento  de  las economías comunitarias conforme a las pautas expuestas en el presente Informe.</p>
    <p class="parrafo">El  Consejo  ha  aprobado  con  esta  intención  el Informe económico anual para 1993,  y  espera  que  los  debates sobre el mismo en el Parlamento Europeo y el Comité  Económico  y  Social,  así  como  entre los interlocutores sociales y la opinión pública contribuyan a alcanzar sus objetivos.</p>
    <p class="parrafo">ANEXO ESTADISTICO</p>
    <p class="parrafo">Previsiones del invierno 1992/93</p>
    <p class="parrafo">PRINCIPALES INDICADORES ECONOMICOS 1990-1994</p>
    <p class="parrafo">COMUNIDAD EUROPEA, ESTADOS UNIDOS Y JAPON</p>
    <p class="parrafo">(a) PIB a precios constantes</p>
    <p class="parrafo">* (% de variación anual) *</p>
    <p class="parrafo">* 1990 * 1991 * 1992 * 1993 (1) * 1994 (1) *</p>
    <p class="parrafo">B * 3,4 * 1,9 * 1,0 * ½ * 1 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">DK * 1,7 * 1,2 * 1,0 * 1 3/4 * 2 ¼ *</p>
    <p class="parrafo">D * 5,1 * 3,7 * 1,5 * - ½ * 1 *</p>
    <p class="parrafo">D + * - * - * 1,7 * 0 * 1 ½ *</p>
    <p class="parrafo">GR * - 0,2 * 1,8 * 1,5 * 1 3/4 * 2 *</p>
    <p class="parrafo">E * 3,6 * 2,4 * 1,2 * 1 * 1 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">F * 2,2 * 1,1 * 1,9 * 1 * 2 *</p>
    <p class="parrafo">IRL * 8,3 * 2,5 * 2,9 * 2 ¼ * 2 ½ *</p>
    <p class="parrafo">I * 2,2 * 1,4 * 1,1 * 3/4 * 1 ½ *</p>
    <p class="parrafo">L * 3,2 * 3,1 * 2,2 * 2 * 2 ½ *</p>
    <p class="parrafo">NL * 3,9 * 2,2 * 1,3 * 3/4 * 1 ¼ *</p>
    <p class="parrafo">P * 4,4 * 1,9 * 1,7 * 1 ¼ * 2 ½ *</p>
    <p class="parrafo">UK * 0,5 * - 2,2 * - 0,9 * 1 ½ * 2 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">CE * 2,8 * 1,4 * 1,1 * 3/4 * 1 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">CE + * - * - * 1,1 * 3/4 * 1 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">USA * 0,7 * - 1,3 * 2,0 * 2 ½ * 2 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">JAP * 5,2 * 4,4 * 1,5 * 1 ½ * 2 ½ *</p>
    <p class="parrafo">(b) Demanda interna a precios constantes</p>
    <p class="parrafo">* (% de variación anual) *</p>
    <p class="parrafo">* 1990 * 1991 * 1992 * 1993 (1) * 1994 (1) *</p>
    <p class="parrafo">B * 3,5 * 1,6 * 1,9 * ½ * 1 ½ *</p>
    <p class="parrafo">DK * - 0,8 * 0,1 * - 0,4 * 2 * 2 ¼ *</p>
    <p class="parrafo">D * 4,9 * 3,1 * 1,3 * - ½ * ½ *</p>
    <p class="parrafo">D + * - * - * 2,2 * 0 * 1 ¼ *</p>
    <p class="parrafo">GR * 0,8 * 2,3 * 1,1 * 1 ½ * 2 ½ *</p>
    <p class="parrafo">E * 4,7 * 2,9 * 1,8 * ½ * 1 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">F * 2,6 * 0,8 * 1,0 * 1 * 1 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">IRL * 6,3 * - 0,7 * - 0,9 * 2 ¼ * 2 ¼ *</p>
    <p class="parrafo">I * 2,7 * 2,2 * 1,3 * - ¼ * 1 *</p>
    <p class="parrafo">L * 5,1 * 8,4 * 3,3 * 2 ¼ * 2 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">NL * 3,5 * 1,7 * 0,6 * ¼ * 1 *</p>
    <p class="parrafo">P * 5,4 * 4,1 * 3,6 * 3 ¼ * 4 *</p>
    <p class="parrafo">UK * - 0,5 * - 3,2 * 0,0 * ½ * 2 ½ *</p>
    <p class="parrafo">CE * 2,8 * 1,2 * 1,1 * ¼ * 1 ½ *</p>
    <p class="parrafo">CE + * - * - * 1,3 * ½ * 1 ½ *</p>
    <p class="parrafo">USA * 0,1 * - 2,1 * 2,1 * 2 ¼ * 2 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">JAP * 5,4 * 3,0 * 1,1 * 1 ½ * 2 *</p>
    <p class="parrafo">(c) Deflactor del consumo privado</p>
    <p class="parrafo">* (% de variación anual) *</p>
    <p class="parrafo">* 1990 * 1991 * 1992 * 1993 (1) * 1994 (1) *</p>
    <p class="parrafo">B * 3,1 * 2,9 * 2,4 * 2 3/4 * 2 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">DK * 2,1 * 2,4 * 2,1 * 1 ½ * 2 *</p>
    <p class="parrafo">D * 2,7 * 3,9 * 4,0 * 3 ½ * 3 *</p>
    <p class="parrafo">D + * - * - * 4,8 * 4 ¼ * 3 ½ *</p>
    <p class="parrafo">GR * 20,1 * 18,4 * 16,0 * 13 ½ * 9 *</p>
    <p class="parrafo">E * 6,4 * 6,3 * 6,0 * 5 ½ * 5 *</p>
    <p class="parrafo">F * 3,2 * 3,2 * 2,6 * 2 3/4 * 2 ½ *</p>
    <p class="parrafo">IRL * 1,7 * 3,2 * 2,9 * 2 ¼ * 2 ¼ *</p>
    <p class="parrafo">I * 5,9 * 6,8 * 5,3 * 5 3/4 * 4 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">L * 3,6 * 2,9 * 3,4 * 4 3/4 * 3 ¼ *</p>
    <p class="parrafo">NL * 2,3 * 3,3 * 3,1 * 2 3/4 * 2 ½ *</p>
    <p class="parrafo">P * 12,6 * 11,9 * 9,1 * 6 3/4 * 5 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">UK * 5,3 * 7,2 * 5,1 * 5 * 3 *</p>
    <p class="parrafo">CE * 4,5 * 5,3 * 4,5 * 4 ¼ * 3 ½ *</p>
    <p class="parrafo">CE + * - * - * 4,6 * 4 ½ * 3 ½ *</p>
    <p class="parrafo">USA * 5,0 * 4,2 * 3,1 * 2 3/4 * 2 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">JAP * 2,6 * 2,6 * 2,4 * 2 ½ * 2 ½ *</p>
    <p class="parrafo">(d) Balanza por cuenta corriente</p>
    <p class="parrafo">* (% del PIB) *</p>
    <p class="parrafo">* 1990 * 1991 * 1992 * 1993 (1) * 1994 (1) *</p>
    <p class="parrafo">B * 0,9 * 1,7 * 1,8 * 1 3/4 * 2 *</p>
    <p class="parrafo">DK * 0,5 * 1,3 * 3,0 * 3 * 2 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">D * 3,5 * 1,2 * 0,4 * 0 * 0 *</p>
    <p class="parrafo">D + * - * - 0,7 * - 0,8 * - 1 ¼ * - 1 *</p>
    <p class="parrafo">GR * - 6,2 * - 5,1 * - 3,3 * - 3 * - 2 ¼ *</p>
    <p class="parrafo">E * - 3,7 * - 3,5 * - 3,7 * - 3 ½ * - 3 *</p>
    <p class="parrafo">F * - 0,8 * - 0,5 * 0,1 * ¼ * ¼ *</p>
    <p class="parrafo">IRL * 1,3 * 6,0 * 6,7 * 6 ½ * 7 *</p>
    <p class="parrafo">I * - 1,4 * - 1,9 * - 1,9 * - 1 3/4 * - 1 ½ *</p>
    <p class="parrafo">L * 34,2 * 27,9 * 19,9 * 18 3/4 * 17 ½ *</p>
    <p class="parrafo">NL * 4,0 * 3,9 * 3,9 * 3 3/4 * 3 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">P (2) * - 2,5 * - 3,5 * - 0,2 * - 2 ¼ * - 3 ¼ *</p>
    <p class="parrafo">UK * - 4,2 * - 1,8 * - 2,1 * - 2 3/4 * - 3 *</p>
    <p class="parrafo">CE * - 0,3 * - 0,5 * - 0,5 * - 3/4 * - ½ *</p>
    <p class="parrafo">CE + * - * - 1,0 * - 0,8 * - 1 * - 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">USA * - 1,4 * 0,2 * - 1,0 * - 1 * - 1 ¼ *</p>
    <p class="parrafo">JAP * 1,3 * 2,5 * 3,2 * 3 ¼ * 3 ½ *</p>
    <p class="parrafo">(e) % de desempleados en relación con la población activa</p>
    <p class="parrafo">* 1990 * 1991 * 1992 * 1993 (3) * 1994 (3) *</p>
    <p class="parrafo">B * 7,6 * 7,5 * 8,2 * 9 ¼ * 9 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">DK * 8,1 * 8,9 * 9,5 * 9 ½ * 9 ¼ *</p>
    <p class="parrafo">D * 4,8 * 4,2 * 4,5 * 6 * 6 ½ *</p>
    <p class="parrafo">D + * - * - * 7,5 * 8 ½ * 8 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">GR * 7,2 * 7,7 * 7,7 * 8 ½ * 9 *</p>
    <p class="parrafo">E * 16,1 * 16,3 * 18,0 * 19 ½ * 20 *</p>
    <p class="parrafo">F * 9,0 * 9,5 * 10,1 * 10 3/4 * 11 ¼ *</p>
    <p class="parrafo">IRL * 14,5 * 16,2 * 17,8 * 19 ¼ * 20 ½ *</p>
    <p class="parrafo">I * 9,9 * 10,2 * 10,2 * 10 ½ * 10 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">L * 1,7 * 1,6 * 1,9 * 2 * 2 *</p>
    <p class="parrafo">NL * 7,5 * 7,0 * 6,7 * 7 ½ * 8 *</p>
    <p class="parrafo">P * 4,6 * 4,1 * 4,8 * 5 ½ * 5 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">UK * 7,0 * 9,1 * 10,8 * 12 ¼ * 12 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">CE * 8,3 * 8,8 * 9,5 * 10 ½ * 11 *</p>
    <p class="parrafo">CE + * - * - * 10,1 * 11 * 11 ½ *</p>
    <p class="parrafo">USA * 5,5 * 6,7 * 7,3 * 7 ¼ * 7 *</p>
    <p class="parrafo">JAP * 2,1 * 2,1 * 2,1 * 2 ¼ * 2 ¼ *</p>
    <p class="parrafo">(f) Capacidad (+) y/o necesidad (-) neta de financiación del sector público</p>
    <p class="parrafo">* (% del PIB) *</p>
    <p class="parrafo">* 1990 * 1991 * 1992 * 1993 (3) * 1994 (3) *</p>
    <p class="parrafo">B * - 5,7 * - 6,6 * - 6,7 * - 6 * - 5 ¼ *</p>
    <p class="parrafo">DK * - 1,4 * - 2,0 * - 2,3 * - 2 3/4 * - 1 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">D * - 2,0 * - 3,6 * - 3,4 * - 3 3/4 * - 3 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">D + * - * - 3,2 * - 3,2 * - 3 ½ * - 3 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">GR * - 18,8 * - 15,4 * - 13,4 * - 9 3/4 * - 7 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">E * - 4,0 * - 4,9 * - 4,6 * - 4 ¼ * - 3 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">F * - 1,4 * - 1,9 * - 2,8 * - 3 ¼ * - 3 ½ *</p>
    <p class="parrafo">IRL * - 2,5 * - 2,1 * - 2,7 * - 3 * - 3 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">I * - 10,9 * - 10,2 * - 10,5 * - 10 ¼ * - 9 ¼ *</p>
    <p class="parrafo">L * 5,0 * - 0,8 * - 0,4 * - 1 * - 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">NL * - 4,9 * - 2,5 * - 3,5 * - 3 ½ * - 3 ¼ *</p>
    <p class="parrafo">P * - 5,5 * - 6,4 * - 5,6 * - 4 3/4 * - 3 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">UK * - 1,3 * - 2,8 * - 6,1 * - 8 ¼ * - 8 *</p>
    <p class="parrafo">CE * - 4,1 * - 4,7 * - 5,4 * - 5 3/4 * - 5 ½ *</p>
    <p class="parrafo">CE + * - * - 4,6 * - 5,3 * - 5 3/4 * - 5 ½ *</p>
    <p class="parrafo">USA * - 2,5 * - 3,4 * - 4,8 * - 4 3/4 * - 4 ½ *</p>
    <p class="parrafo">JAP * 3,0 * 2,4 * 2,2 * ½ * ½ *</p>
    <p class="parrafo">(g) Empleo total</p>
    <p class="parrafo">* (% de variación anual) *</p>
    <p class="parrafo">* 1990 * 1991 * 1992 * 1993 (3) * 1994 (3) *</p>
    <p class="parrafo">B * 1,1 * - 0,3 * - 0,7 * - 3/4 * ¼ *</p>
    <p class="parrafo">DK * - 0,5 * - 0,9 * - 0,7 * 0 * ¼ *</p>
    <p class="parrafo">D * 3,0 * 2,6 * 0,8 * - 1 * - ¼ *</p>
    <p class="parrafo">D + * - * - * - 0,5 * - 1 * - ¼ *</p>
    <p class="parrafo">GR * 0,2 * - 2,0 * - 0,5 * 0 * ¼ *</p>
    <p class="parrafo">E * 2,8 * 0,2 * - 1,6 * - 1 ½ * 0 *</p>
    <p class="parrafo">F * 1,0 * 0,4 * - 0,2 * - ¼ * 0 *</p>
    <p class="parrafo">IRL * 3,3 * - 0,1 * 0,1 * 0 * ¼ *</p>
    <p class="parrafo">I * 1,1 * 0,8 * 0,1 * 0 * ¼ *</p>
    <p class="parrafo">L * 4,3 * 3,6 * 1,5 * 1 ½ * 1 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">NL * 2,3 * 1,3 * 0,4 * - ½ * 0 *</p>
    <p class="parrafo">P * 0,9 * 0,9 * - 0,2 * - ½ * 0 *</p>
    <p class="parrafo">UK * 0,7 * - 3,1 * - 2,3 * - 1 3/4 * - ½ *</p>
    <p class="parrafo">CE * 1,6 * 0,1 * - 0,5 * - 3/4 * 0 *</p>
    <p class="parrafo">CE + * - * - * - 0,7 * - 3/4 * 0 *</p>
    <p class="parrafo">USA * 1,2 * - 1,6 * 0,7 * 1 * 1 ¼ *</p>
    <p class="parrafo">JAP * 2,1 * 1,9 * 0,5 * ¼ * 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">(h) Remuneración per cápita de los asalariados</p>
    <p class="parrafo">* (% de variación anual) *</p>
    <p class="parrafo">* 1990 * 1991 * 1992 * 1993 (3) * 1994 (3) *</p>
    <p class="parrafo">B * 7,7 * 6,8 * 5,4 * 4 3/4 * 4 ½ *</p>
    <p class="parrafo">DK * 3,4 * 3,7 * 3,2 * 2 ½ * 2 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">D * 4,7 * 5,8 * 5,3 * 3 ½ * 3 ½ *</p>
    <p class="parrafo">D + * - * - * - * - * - *</p>
    <p class="parrafo">GR * 19,7 * 15,0 * 12,3 * 11 ¼ * 10 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">E * 7,9 * 8,7 * 9,0 * 7 ¼ * 5 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">F * 5,0 * 4,2 * 4,1 * 4 * 4 *</p>
    <p class="parrafo">IRL * 4,4 * 4,4 * 6,3 * 6 * 3 ¼ *</p>
    <p class="parrafo">I * 10,5 * 8,7 * 5,1 * 4 * 4 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">L * 6,9 * 5,4 * 5,1 * 6 * 4 ½ *</p>
    <p class="parrafo">NL * 4,1 * 4,3 * 4,8 * 3 ¼ * 3 ¼ *</p>
    <p class="parrafo">P * 18,7 * 19,0 * 14,9 * 9 3/4 * 8 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">UK * 9,5 * 8,9 * 6,0 * 3 3/4 * 4 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">CE * 7,5 * 7,2 * 5,8 * 4 ¼ * 4 ½ *</p>
    <p class="parrafo">CE + * - * - * - * - * - *</p>
    <p class="parrafo">USA * 4,9 * 5,1 * 2,4 * 2 * 2 ¼ *</p>
    <p class="parrafo">JAP * 5,3 * 4,4 * 3,2 * 2 * 2 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">(i) F.B.C.F. construcción en términos reales</p>
    <p class="parrafo">* (% de variación anual) *</p>
    <p class="parrafo">* 1990 * 1991 * 1992 * 1993 (4) * 1994 (4) *</p>
    <p class="parrafo">B * 7,1 * 2,0 * 3,8 * - 2 3/4 * 1 ¼ *</p>
    <p class="parrafo">DK * - 4,6 * - 8,1 * - 4,5 * 4 ½ * 3 ½ *</p>
    <p class="parrafo">D * 5,3 * 4,1 * 4,5 * ½ * 2 *</p>
    <p class="parrafo">D + * - * - * 5,6 * 1 3/4 * 3 *</p>
    <p class="parrafo">GR * 2,2 * - 6,4 * - 3,0 * 3 * 5 *</p>
    <p class="parrafo">E * 10,8 * 4,3 * - 3,4 * - 3 ¼ * ½ *</p>
    <p class="parrafo">F * 2,7 * 0,6 * 2,3 * ¼ * 1 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">IRL * 11,7 * - 1,4 * 2,5 * 3 * 2 *</p>
    <p class="parrafo">I * 2,5 * 1,2 * 0,4 * - 3/4 * ½ *</p>
    <p class="parrafo">L * 8,0 * 7,1 * 6,0 * 3 ¼ * 4 *</p>
    <p class="parrafo">NL * 0,6 * - 2,1 * 0,0 * - ½ * ½ *</p>
    <p class="parrafo">P * 5,3 * 4,5 * 2,5 * 2 3/4 * 5 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">UK * - 0,6 * - 8,4 * - 1,4 * - 1 ½ * 5 ½ *</p>
    <p class="parrafo">CE * 3,8 * 0,5 * 1,0 * - ½ * 2 *</p>
    <p class="parrafo">CE + * - * - * 1,5 * - ¼ * 2 ¼ *</p>
    <p class="parrafo">(j) F.B.C.F. en blienes de equipo en términos reales</p>
    <p class="parrafo">* (% de variación anual) *</p>
    <p class="parrafo">* 1990 * 1991 * 1992 * 1993 (4) * 1994 (4) *</p>
    <p class="parrafo">B * 10,9 * - 1,9 * 0,7 * - 4 * 1 ¼ *</p>
    <p class="parrafo">DK * 3,7 * 2,8 * - 12,0 * - 3/4 * 4 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">D * 13,3 * 9,1 * - 2,0 * - 4 * 1 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">D + * - * - * 1,3 * - 1 ½ * 3 ¼ *</p>
    <p class="parrafo">GR * 7,9 * 3,3 * 4,5 * 6 * 7 ½ *</p>
    <p class="parrafo">E * 1,4 * - 2,5 * 0,2 * ¼ * 2 ¼ *</p>
    <p class="parrafo">F * 4,1 * - 2,5 * - 4,3 * - 1 ¼ * 1 ½ *</p>
    <p class="parrafo">IRL * 7,2 * - 11,6 * 0,5 * 1 ¼ * 1 ½ *</p>
    <p class="parrafo">I * 3,5 * 0,7 * - 0,7 * - 1 ½ * 1 ¼ *</p>
    <p class="parrafo">L * 10,9 * 11,4 * 3,5 * 1 3/4 * 3 *</p>
    <p class="parrafo">NL * 7,6 * 2,6 * - 0,8 * - 3/4 * 1 ½ *</p>
    <p class="parrafo">P * 5,8 * 1,0 * 4,8 * 3 3/4 * 6 *</p>
    <p class="parrafo">UK * - 3,6 * - 11,9 * 0,6 * 0 * 3 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">CE * 4,8 * - 0,2 * - 1,5 * - 1 ½ * 2 ¼ *</p>
    <p class="parrafo">CE + * - * - * - 0,7 * - 1 * 2 ½ *</p>
    <p class="parrafo">(k) Formación bruta de capital fijo en términos reales</p>
    <p class="parrafo">* (% de variación anual) *</p>
    <p class="parrafo">* 1990 * 1991 * 1992 * 1993 (4) * 1994 (4) *</p>
    <p class="parrafo">B * 8,4 * 0,3 * 2,5 * - 3 ¼ * 1 ¼ *</p>
    <p class="parrafo">DK * - 0,5 * - 2,8 * - 8,3 * 2 * 4 ¼ *</p>
    <p class="parrafo">D * 8,7 * 6,5 * 1,3 * - 1 3/4 * 1 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">D + * - * - * 3,6 * ¼ * 3 *</p>
    <p class="parrafo">GR * 4,8 * - 1,9 * 0,6 * 4 ½ * 6 ¼ *</p>
    <p class="parrafo">E * 6,6 * 1,6 * - 2,0 * - 2 * 1 ¼ *</p>
    <p class="parrafo">F * 3,1 * - 1,3 * - 1,5 * - 3/4 * 1 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">IRL * 10,2 * - 7,2 * 1,6 * 2 ¼ * 1 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">I * 3,3 * 0,9 * - 0,2 * - 1 ¼ * 1 *</p>
    <p class="parrafo">L * 2,5 * 9,8 * 4,5 * 2 ¼ * 3 ¼ *</p>
    <p class="parrafo">NL * 3,6 * 0,1 * - 0,4 * - 3/4 * 1 *</p>
    <p class="parrafo">P * 5,9 * 2,8 * 3,6 * 3 ¼ * 5 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">UK * - 3,1 * - 9,9 * - 0,4 * - 3/4 * 4 3/4 *</p>
    <p class="parrafo">CE * 3,9 * 0,0 * - 0,3 * - 1 * 2 *</p>
    <p class="parrafo">CE + * - * - * 0,4 * - ½ * 2 ½ *</p>
    <p class="parrafo">USA * - 2,8 * - 8,5 * 5,2 * 4 ½ * 5 *</p>
    <p class="parrafo">JAP * 9,5 * 3,4 * - 0,7 * 1 * 2 *</p>
    <p class="parrafo">(l)  PIB  por  persona  (CE  =  100),  precios  y paridades de poder adquisitivo corrientes</p>
    <p class="parrafo">* 1960 * 1973 * 1986 * 1993 (4) * 1994 (4) *</p>
    <p class="parrafo">B * 97,5 * 103,5 * 103,1 * 106,7 * 107,1 *</p>
    <p class="parrafo">DK * 115,2 * 110,1 * 114,2 * 107,5 * 108,4 *</p>
    <p class="parrafo">D * 124,3 * 116,7 * 119,2 * 116,3 * 114,7 *</p>
    <p class="parrafo">D + * - * - * - * - * - *</p>
    <p class="parrafo">GR * 34,4 * 50,6 * 50,1 * 46,8 * 46,9 *</p>
    <p class="parrafo">E * 58,3 * 76,4 * 70,6 * 77,2 * 77,6 *</p>
    <p class="parrafo">F * 107,7 * 112,7 * 112,2 * 113,3 * 113,5 *</p>
    <p class="parrafo">IRL * 57,2 * 55,5 * 60,1 * 72,3 * 72,8 *</p>
    <p class="parrafo">I * 86,6 * 93,4 * 102,6 * 103,8 * 103,9 *</p>
    <p class="parrafo">L * 155,4 * 138,9 * 124,9 * 130,6 * 130,8 *</p>
    <p class="parrafo">NL * 116,8 * 111,4 * 104,5 * 104,0 * 103,3 *</p>
    <p class="parrafo">P * 37,2 * 54,1 * 50,7 * 58,1 * 58,8 *</p>
    <p class="parrafo">UK * 122,6 * 103,5 * 101,3 * 95,2 * 96,3 *</p>
    <p class="parrafo">CE * 100,0 * 100,0 * 100,0 * 100,0 * 100,0 *</p>
    <p class="parrafo">CE + * - * - * - * - * - *</p>
    <p class="parrafo">USA * 182,6 * 155,6 * 146,4 * 136,8 * 137,7 *</p>
    <p class="parrafo">JAP * 54,1 * 92,8 * 105,2 * 118,1 * 119,3 *</p>
    <p class="parrafo">Nota: CE +, estos agregados incluyen cifras para Alemania unificada.</p>
    <p class="parrafo">(1) Basado en las previsiones de enero de 1993 (finales).</p>
    <p class="parrafo">Un  grado  inhabitual  de  incertidumbre  rodea  las  previsiones económicas del invierno  de  1992/1993  basadas  en  el  supuesto  de  «que  no varíe la actual política»,  lo  cual  implica  que  las proyecciones para 1994 son esencialmente extrapolaciones  de  la  tendencia  prevista  para  1993.  Las  realizaciones de 1993  y,  en  particular,  las  de  1994 podrían diferir substancialmente de las previsiones   actuales   si,   inter   alia,  las  políticas  económicas  fueran modificadas de un modo significativo.</p>
    <p class="parrafo">(2)   Serie   interrumpida   en   1991/1992;  hasta  1991:  definiciones  de  la contabilidad nacional; a partir de 1992: balanza de pagos.</p>
    <p class="parrafo">Origen: Servicios de la Comisión.</p>
    <p class="parrafo">Nota: CE +, estos agregados incluyen cifras para Alemania unificada.</p>
    <p class="parrafo">(3) Basado en las previsiones de enero de 1993 (finales).</p>
    <p class="parrafo">Un  grado  inhabitual  de  incertidumbre  rodea  las  previsiones económicas del invierno  de  1992/1993  basadas  en  el  supuesto  de  «que  no varíe la actual política),  lo  cual  implica  que  las proyecciones para 1994 son esencialmente extrapolaciones  de  la  tendencia  prevista  para  1993.  Las  realizaciones de 1993  y,  en  particular,  las  de  1994 podrían diferir substancialmente de las previsiones   actuales   si,   inter   alia,  las  políticas  económicas  fueran modificadas de un modo significativo.</p>
    <p class="parrafo">Origen: Servicios de la Comisión.</p>
    <p class="parrafo">Nota: CE +, estos agregados incluyen cifras para Alemania unificada.</p>
    <p class="parrafo">(4) Basado en las previsiones de enero de 1993 (finales).</p>
    <p class="parrafo">Un  grado  inhabitual  de  incertidumbre  rodea  las  previsiones económicas del invierno  de  1992/1993  basadas  en  el  supuesto  de  «que  no varíe la actual política»,  lo  cual  implica  que  las proyecciones para 1994 son esencialmente extrapolaciones  de  la  tendencia  prevista  para  1993.  Las  realizaciones de 1993  y,  en  particular,  las  de  1994 podrían diferir substancialmente de las previsiones   actuales   si,   inter   alia,  las  políticas  económicas  fueran modificadas de un modo significativo.</p>
    <p class="parrafo">Origen: Servicios de la Comisión.</p>
    <p class="parrafo">¹</p>
    <p class="parrafo">(Figura 1)</p>
  </texto>
</documento>
