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<documento fecha_actualizacion="20181023225835">
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    <identificador>DOUE-L-1992-80398</identificador>
    <origen_legislativo codigo="3">Europeo</origen_legislativo>
    <departamento codigo="9000">Comunidades Europeas</departamento>
    <rango codigo="1600">Decisión</rango>
    <fecha_disposicion>19920225</fecha_disposicion>
    <numero_oficial>180/1992</numero_oficial>
    <titulo>Decisión del Consejo, de 25 de febrero de 1992, por la que se aprueba el informe económico anual 1991-1992 sobre la situación Económica de la Comunidad y se establecen las orientaciones de política económica a seguir en la Comunidad en 1992.</titulo>
    <diario codigo="DOUE">Diario Oficial de las Comunidades Europeas</diario>
    <fecha_publicacion>19920331</fecha_publicacion>
    <diario_numero>85</diario_numero>
    <seccion>L</seccion>
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      <materia codigo="1703" orden="1">Cooperación económica</materia>
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      <materia codigo="5645" orden="5">Política económica</materia>
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  <texto>
    <p class="parrafo">EL CONSEJO DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS,</p>
    <p class="parrafo">Visto el Tratado constitutivo de la Comunidad Económica Europea,</p>
    <p class="parrafo">Vista  la  Decisión  90/141/CEE  del  Consejo,  de 12 de marzo de 1990, sobre la consecución   de   una  convergencia  progresiva  de  las  políticas  y  de  los resultados  económicos  durante  la  primera  etapa  de  la  Unión  Económica  y Monetaria(1) , y en particular su artículo 4,</p>
    <p class="parrafo">Vista la propuesta de la Comisión,</p>
    <p class="parrafo">Visto el dictamen del Parlamento Europeo(2) ,</p>
    <p class="parrafo">Visto el dictamen del Comité Económico y Social(3) ,</p>
    <p class="parrafo">HA ADOPTADO LA PRESENTE DECISION:</p>
    <p class="parrafo">Artículo 1</p>
    <p class="parrafo">Se   aprueba   el  informe  económico  anual  1991-1992,  anexo  a  la  presente Decisión,  y  se  establecen  las  orientaciones  de  política económica para la Comunidad enunciadas en dicho informe.</p>
    <p class="parrafo">Artículo 2</p>
    <p class="parrafo">Los destinatarios de la presente Decisión son los Estados miembros.</p>
    <p class="parrafo">Hecho en Bruselas, el 25 de febrero de 1992.</p>
    <p class="parrafo">Por el Consejo El Presidente Vitor MARTINS</p>
    <p class="parrafo">(1) DO no L 78 de 24. 3. 1990, p. 23.</p>
    <p class="parrafo">(2) DO no C 39 de 17. 2. 1992.</p>
    <p class="parrafo">(3) Emitido el 29 de enero de 1992 (no publicado aún en el Diario Oficial).</p>
    <p class="parrafo">INFORME ECONOMICO ANUAL 1991 - 1992</p>
    <p class="parrafo">INTRODUCCION Y RESUMEN 1991-1992: Dos años de crecimiento más lento</p>
    <p class="parrafo">En  1991,  el  crecimiento  de  la  economía  mundial,  ha quedado prácticamente estancado,  registrando  un  incremento  de  tan  sólo  el  0,2  %  en  términos reales.  Factores  cíclicos,  reforzados  por  las  repercusiones adversas de la crisis  del  Golfo,  han  hecho  que  las economías de muchos importantes países industrializados,  tales  como  Estados  Unidos,  Canadá,  algunos  países de la AELC  y  el  Reino  Unido,  hayan  entrado  en  una  fase  de recesión. Por otra parte,  la  profunda  transformación  que  se  está operando en Europa Central y del   Este   no   puede   sino  provocar  una  disminución  transitoria,  aunque considerable,  de  la  producción  en  los  países  de  la  zona, si bien por el momento  ello  no  está  teniendo excesiva incidencia en la Comunidad. El final, en   algunos   países,   del   período   de   recesión,  unido  a  una  moderada recuperación  del  comercio  internacional  permiten  concebir  la  esperanza de</p>
    <p class="parrafo">que en 1992 las tasas de crecimiento vuelvan a situarse en torno al 2 %.</p>
    <p class="parrafo">La  economía  de  la  Comunidad  Europea  también  se  ha visto afectada por los factores  antes  mencionados,  pero  las  repercusiones  han  sido mucho menores que  en  otras  regiones.  La  radical  mejora del funcionamiento de la economía comunitaria  que  se  logró  en  la década de los ochenta y el fuerte empuje que la  unificación  alemana  ha  supuesto  para  el  crecimiento  han permitido que éste  se  mantenga,  si  bien  a  un  ritmo  reducido.  Se estima que la tasa de crecimiento  de  la  Comunidad  habrá  descendido, en 1991, a alrededor del 1,25 %,  frente  al  2,8  %  registrado  en  1990. En 1992 cabe esperar que esta tasa aumente  sólo  levemente  -  situándose  en torno al 2,25 % para la Comunidad en su  conjunto-  dado  que  la  esperada  recuperación  del  Reino  Unido  se verá contrarrestada  por  una  desaceleración  en  Alemania  cuando  se  atenúen  los efectos de la unificación.</p>
    <p class="parrafo">Al  evaluar  la  actual  desaceleración de la economía ha de tenerse presente el fuerte  crecimiento  que  la  ha precedido. La economía comunitaria ha crecido a un  ritmo  satisfactorio  desde  1984. No era fácil que se mantuvieran las tasas exepcionalmente  elevadas  de  aumento  de  la  inversión  que han caracterizado los  últimos  años;  en  1990,  la  inversión  de  las  empresas comunitarias en bienes  de  equipo  superó  en  cerca  de  un  50  %,  en  términos  reales,  la realizada  en  1984.  Es  posible  que,  entre  1987  y  1989,  las expectativas creadas  por  el  programa  del  mercado  interior,  indujeran  a las empresas a adelantar  sus  inversiones  en  previsión  de  los  efectos  reales del mercado interior.  Los  frutos  del  mercado  interior  se  irán haciendo patentes en el curso  de  los  próximos  años,  a  medida  que  se  apliquen  las decisiones ya adoptadas,   de   índole  tanto  política  como  legislativa,  y  se  proceda  a desmantelar de hecho las barreras internas que aún perduren.</p>
    <p class="parrafo">La economía de la Comunidad: Indicadores básicos</p>
    <p class="parrafo">Promedio</p>
    <p class="parrafo">1983-1987</p>
    <p class="parrafo">Promedio</p>
    <p class="parrafo">1988-1989</p>
    <p class="parrafo">1990</p>
    <p class="parrafo">1991</p>
    <p class="parrafo">( )</p>
    <p class="parrafo">1992</p>
    <p class="parrafo">( )</p>
    <p class="parrafo">1993</p>
    <p class="parrafo">PIB real (incremento</p>
    <p class="parrafo">porcentual anual) 2,43,7 2,8 1,3 21/4 21/2</p>
    <p class="parrafo">Inflación (a) (incremento</p>
    <p class="parrafo">porcentual anual) 5,94,3 5,2 5,0 41/2 41/4</p>
    <p class="parrafo">Salario real per cápita (incremento</p>
    <p class="parrafo">porcentual anual) 1,31,6 2,3 2,0 11/4 11/4</p>
    <p class="parrafo">Empleo (incremento porcentual</p>
    <p class="parrafo">anual) 0,11,6 1,4 0,5 1/4 1/2</p>
    <p class="parrafo">Desempleo (% de la</p>
    <p class="parrafo">población activa)10,59,3 8,4 8,6 9 91/4</p>
    <p class="parrafo">Déficit presupuestario (b)</p>
    <p class="parrafo">(% del PIB) 4,93,3 4,1 4,4 41/2 41/4</p>
    <p class="parrafo">Balanza por cuenta corriente</p>
    <p class="parrafo">(% del PIB) 0,70 -0,2-0,8-1 - 3/4</p>
    <p class="parrafo">( ) Previsiones,</p>
    <p class="parrafo">(a) deflactor del consumo privado.</p>
    <p class="parrafo">(b) necesidades netas de financiación de las AAPP.</p>
    <p class="parrafo">La   ralentización   del   crecimiento   representa   un   riesgo  para  algunos importantes proyectos comunitarios</p>
    <p class="parrafo">Las  implicaciones  que  para  la  política  económica  de la Comunidad tiene la actual desaceleración de la economía son de dos tipos:</p>
    <p class="parrafo">(i)  Por  una  parte,  se trata de un proceso preocupante que, en muchos países, reduce  el  margen  de  maniobra  para la ejecución de la política económica. Ya en  1991,  la  disminución  del  ritmo  de  crecimiento ha empezado a generar un incremento  del  desempleo,  frenando  así  la  curva  descendente  que se había venido   observando  desde  1986.  Dado  que  las  consecuencias  positivas  del actual  ajuste  estructural  tardarán  en  materializarse,  viéndose  eclipsadas por   los  efectos  transitoriamente  negativos,  se  corre  el  riesgo  de  que aumente  la  resistencia  social  al  cambio.  Quedará  entonces interrumpido el proceso  de  convergencia  que  debe  preceder  a la Unión Económica y Monetaria (UEM)  y  la  ralentización  del crecimiento complicará aún más la consolidación presupuestaria  en  los  casos  que  la  requieran  y  creará  condiciones menos favorables para un proceso de recuperación rápida.</p>
    <p class="parrafo">(ii)  Por  otra  parte,  contribuye  a resaltar la evidencia de que el ajuste de la  política  económica  llevado  a cabo en la década de los ochenta, aun siendo considerable,   no  fue  ni  suficiente  ni  completo.  La  moderación  salarial favoreció   una   mayor  rentabilidad  de  la  inversión,  que  se  había  visto seriamente  deteriorada  tras  las  dos crisis petrolíferas y como resultaddo de la  inestabilidad  que  éstas  crearon.  Sin embargo, esta tendencia positiva se detuvo  en  1990,  cuando  aún  no  había concluido el proceso de corrección. Es necesario,  pues,  intensificar  los  esfuerzos  encaminados  a  lograr  que  la rentabilidad  de  la  inversión  vuelva  a  alcanzar,  al  menos,  el  nivel que registraba en los años sesenta.</p>
    <p class="parrafo">El  fuerte  crecimineto  alcanzado  entre  1988 y 1990 se aprovechó para avanzar en  el  proceso  de  ajuste  en  aquellos  ámbitos que lo requerían. Al final de década,  las  tasas  de  inflación  en  algunos Estados miembros, pese a haberse reducido  considerablemente  en  comparación  con las registradas a comienzos de los  años  ochenta,  seguían  siendo  demasiado  elevadas  para permitir avanzar con  rapidez  hacia  la  Unión  Económica  y  Monetaria,  conforme  al propósito declarado.  El  ajuste  estructural  conseguido era insuficiente y el importante aumento  del  nivel  de  empleo  experimentado  entre  1988 y 1990 dio lugar, en 1990,   a   incrementos   salariales  inapropiados,  mientras  que  la  tasa  de desempleo  era  aún  elevada.  Igualmente preocupante resulta la situación en el terreno  presupuestario,  al  haberse  desaprovechado  la  excelente oportunidad que  brindaban  las  altas  tasas  de crecimiento para actuar de manera resuelta y  consolidar  la  situación  presupuestaria  sin pagar por ello un alto precio. En  muchos  casos,  una  consolidación  firme  hubiera  contribuido a impedir el recalentamiento   de  la  economía,  con  los  consiguientes  efectos  positivos sobre  la  presión  inflacionista.  Algunos  países  seguían  teniendo problemas</p>
    <p class="parrafo">derivados  de  la  escasa  competitividad  de  su  economía, como evidenciaba la persistente   fragilidad  de  sus  balanzas  de  pagos,  pero  también  en  este terreno   los   esfuerzos   encaminados  a  poner  remedio  a  la  situación  se interrumpieron prematuramente.</p>
    <p class="parrafo">Es  preciso  volver  a  aplicar, con mayor determinación, las políticas merced a las  cuales  se  consiguió  mejorar los resultados económicos de la Comunidad en la  década  de  los  ochenta.  Dado  el grado de interdependencia de la economía mundial,  si  se  mantienen  saneadas  las  variables  básicas  y  se  adopta un enfoque  flexible  se  habrá  dado  un  paso importante con vistas a impedir que las  condiciones  adversas  del  exterior  hagan  peligrar la consecución de los objetivos fundamentales de la política económica de la Comunidad.</p>
    <p class="parrafo">Persisten   las   buenas   perspectivas   a  medio  plazo,  condicionadas  a  la aplicación de políticas adecuadas</p>
    <p class="parrafo">Según  las  previsiones  actuales,  la  tasa  de  crecimiento  de  la  Comunidad aumentará  hasta  situarse  en  torno  al  2,5  %  en  1993. La lentitud de esta recuperación  obedece  a  que  las  políticas de muchos Estados miembros estarán previsiblemente  centradas  en  la  reanudación  del proceso de ajuste. En tales condiciones,  la  economía  de  la  Comunidad podría recuperar en el futuro unas tasas  de  crecimiento  más  elevadas,  a  la  vez que sostenible tanto desde el punto de vista económico como medioambiental.</p>
    <p class="parrafo">Los  procesos  iniciados  con  los  grandes programas comunitarios - realización del   mercado  interior,  transición  hacia  la  Unión  Económica  y  Monetaria, consolidación  de  la  cohesión  económica  y  social  -  son irreversibles. Una actitud  resuelta  y  cierta  audacia  a  la hora de tomar decisiones reforzarán la  confianza  de  los  agentes  económicos  y  darán  un  impulso  inmediato al crecimiento económico.</p>
    <p class="parrafo">Los  esfuerzos  encaminados  a  la  plena  realización  del mercado interior han dado  lugar  a  la  iniciativa  más  ambiciosa  de  la  historia de la Comunidad desde  la  perspectiva  de  la  oferta.  Se ha aprobado ya la mayor parte de las Decisiones   necesarias.   Sin  embargo  su  trasposición  al  Derecho  nacional registra   cierto  retraso  y  permanecen  sin  resolver  una  serie  de  asunto delicados.   El  reciente  acuerdo  sobre  la  creación  del  Espacio  Económico Europeo   amplificará   y   consolidará  los  logros  del  programa  de  mercado interior.</p>
    <p class="parrafo">La  Unión  Económica  y  Monetaria  reforzará  los  beneficios económicos que se deriven  del  programa  de  1992.  Sólo  una  moneda única permitirá obtener las ventajas  que  potencialmente  encierra  el  Mercado Unico. Por consiguiente, el objetivo  prioritario  de  la  UEM  consiste  en  reforzar  la integración de la Comunidad   y   mejorar   sus   resultados   económicos.  Tras  muchos  años  de considerables  progresos,  en  1989/90  se  vio frenado el avance hacia el grado de  convergencia  nominal  necesario  para  permitir  una  transición  armoniosa hacia  la  UEM.  Son  pocos los Estados miembros que se hallan ya en condiciones de  iniciar  la  transición  hacia  la UEM sin realizar ajustes importantes, por lo  que,  reconociendo  la  necesidad  de  reemprender el camino hacia una mayor convergencia,  todos  ellos  han  acometido  ambiciosos  programas  orientados a tal  fin.  Es  preciso  actuar  con  determinación  al  poner  en  marcha dichos programas.  La  culminación  con  éxito,  y  con  conclusiones  claras,  de  las reuniones  de  Maastricht,  unida  a  los  resultados  ya  alcanzados  por otros</p>
    <p class="parrafo">Estados  miembros  y  a  la  intensificaión  de los mecanismos de coordinación a escala   comunitaria,  servirán  de  estímulo  para  aquellos  Estados  que  más distan de haber realizado los ajustes necesarios.</p>
    <p class="parrafo">Las   prioridades   de   la   política   comunitaria  exigen  coherencia  en  la aplicación  de  políticas  macroeconómicas  adecuadas,  así como de políticas de ajuste estructural</p>
    <p class="parrafo">Es  importante  que  todos  los  países continúen desplegando sus esfuerzos para conseguir   una  mayor  flexibilidad  de  la  economía.  Que,  junto  a  niveles globales   de   desempleo   muy  elevados,  se  produzcan  estrangulamientos  en determinados   sectores  del  mercado  de  trabajo  parece  indicar  que  ha  de actuarse   con   mayor   determinación   para   mejorar   la  formación  de  los trabajadores  y  procurar,  en  lo posible, que éstos desarrollen tareas acordes con  su  capacitación.  Será  preciso,  asimismo,  introducir mayor flexibilidad tanto  en  la  fijación  como  en la estructura de los salarios. Procede someter a  revisión  los  procedimientos  de  fijación  de  salarios,  con objeto de que éstos   respondan  más  a  consideraciones  de  índole  macroeconómica  y  a  la necesidad de favorecer los ajustes estructurales.</p>
    <p class="parrafo">La  Comunidad,  y  el  mundo  entero,  se  enfrentan a una penuria de ahorro que podría  agravarse  en  el  futuro.  Pese  a  la  contención  de  la  demanda  de inversión  en  los  países  industrializados, en 1991 se están registrando tipos reales  de  interés  a  largo  plazo  elevados,  lo  cual  indica  que el ahorro disponible  resulta  insuficiente  para  satisfacer  la demanda de capital. Esta situación  podría  deteriorarse  aún  más  cuando  se  restablezca  la actividad inversora  y  la  enorme  demanda  de  capital  latente  en los países de Europa Central   y   del  Este  se  traduzca  en  demanda  real  de  financiación.  Las autoridades  deberían  proceder  a  una  revisión  sistemática de todos aquellos factores de orden estructural que impiden el ahorro.</p>
    <p class="parrafo">Con  todo,  la  contribución  concreta más importante con vistas a un incremento del  ahorro  nacional,  vendría  dada  por  una  fuerte  reducción,  en la mayor parte  de  los  países,  de  los déficits del sector público. Aunque en distinta medida,   los  saldos  presupuestarios  de  algunos  Estados  miembros  (Grecia, Italia,  Portugal,  Bélgica,  los  Países  Bajos,  Irlanda y Alemania) registran desequilibrios,  que  habrán  de  corregirse  para  que  mejoren las condiciones macroeconómicas   de   estos   países   y   sea   posible   una  transición  sin contratiempos  hacia  la  UEM.  El  avance necesario hacia los citados objetivos contribuirá  también  a  reducir  la  insuficiencia global de ahorro y a aliviar la carga que actualmente soporta la política monetaria.</p>
    <p class="parrafo">Los  mercados  han  respondido  favorablemente a la estabilidad de los precios y de  los  tipos  de  cambio que las autoridades monetarias han logrado mantener y se  ha  producido,  así,  una sustancial reducción de los diferenciales de tipos de  interés  entre  las  monedas  que  integran  el  Sistema  Monetario  Europeo (SME).   En   el   extremo   inferior   del  mercado,  estos  diferenciales  han desaparecido  prácticamente  entre  las  monedas de los integrantes iniciales de la  banda  estrecha  de  fluctuación.  En  estas  condiciones,  la  capacidad de maniobra  a  nivel  nacional  es  muy  escasa.  Ello hace aún más urgente que se avance  hacia  la  plena  unión  económica  y monetaria. No obstante dado que en la   mayoría   de   los   Estados   miembros   se  mantiene  la  fuerte  presión inflacionista,   la  política  monetaria  global  deberá  seguir  observando  la</p>
    <p class="parrafo">necesaria prudencia.</p>
    <p class="parrafo">Habida   cuenta   de   los  condicionamientos  que  pesan  sobre  las  políticas monetaria  y  presupuestaria  por  el  elevado  nivel de integración económica y la  estabilidad  de  los  tipos  de  cambio  en  la Comunidad, la tarea de crear condiciones  que  favorezcan  el  desarrollo  equilibrado  de todos los países y regiones  comunitarios  recae,  aún  en mayor medida, en las políticas de ajuste estructural.  Estas  políticas  requerirán  la  adopción  de medidas pertinentes en  sectores  clave  de  la  economía  para  facilitar  el ajuste necesario. Los Estados  miembros  y  la  Comunidad  deben velar por que mejoren las condiciones de  la  oferta  en  todas  partes  y  se  creen  nuevos  puestos  de trabajo. Es preciso  que,  en  aquellos  lugares en que el desempleo alcanza cotas elevadas, se  den  las  condiciones  que permitan atraer inversión destinada a la creación de  empleo.  Ello  favorecerá  el proceso de acercamiento a los países con mayor potencial  económico,  que  podría  cobrar  mayor impulso con la intensificación de  las  políticas  comunitarias  de  cohesión.  Factores  que revisten especial importancia   en   este   proceso   son   una   mejor   infraestructura,   mayor cooperación,  menor  rigidez  en  los  mercados laborales y estructuras fiscales que  no  penalicen  la  actividad  empresarial.  Las orientaciones económicas de los   Estados   miembros   deberían  conceder  prioridad  a  la  mejora  de  las políticas  de  la  oferta.  La cooperación a escala comunitaria y la adopción de políticas   en   los   Estados   miembros   destinadas  a  favorecer  la  oferta constituyen    un    complemento    imprescindible    de    las    orientaciones macroeconómicas.</p>
    <p class="parrafo">La   mejora   de   las  condiciones  de  la  oferta  deberá  ir  acompañada  del mantenimiento  de  una  competencia  abierta  y  sin distorsiones. Al limitar la obtención   de   ventajas   específicas   a   empresas   en   competencia,   las subvenciones  del  sector  público  pueden  tener  consecuencias negativas sobre el  funcionamiento  de  un  mercado competitivo. Se impone, pues, un control más riguroso  de  las  ayudas  estatales  para  lograr  una  mayor  convergencia con vistas  a  la  UEM.  La  Comisión  está  intentando  restringir  la concesión de subvenciones e integrarlas en el contexto de la reestructuración.</p>
    <p class="parrafo">El  compromiso  de  establecer  un  mayor  grado  de  disciplina  en  materia de subvenciones   contribuirá,  asimismo,  a  la  implantación  de  un  sistema  de comercio   internacional   más   abierto.  La  rápida  conclusión  de  la  Ronda Uruguay,  no  sólo  hará  posible  el  acceso  a  los  mercados  y  reducirá  el proteccionismo    en   los   sectores   tradicionales   de   las   negociaciones comerciales,   sino   que   permitirá,   además,   que   las   normas  acordadas multilateralmente   se   hagan   extensivas   a   otros   sectores  de  especial importancia  para  la  Comunidad.  Es  preciso abrir los mercados comerciales de la   Comunidad  a  aquellos  productos  con  los  que  los  países  en  vías  de desarrollo  y  los  de  Europa Central y del Este pueden competir eficazmente en el  plano  internacional,  esto  es,  productos  agrarios  y  textiles, carbón y acero.  Esta  mejora  de  las  posibilidades de acceso a los mercados no se hará en  detrimento  de  las  relaciones  comerciales  existentes  con  otros países, entre  los  que  cabe  mencionar  los países en vías de desarrollo. Sólo con una economía  sólida,  competitiva  y  abierta  podrá  la Comunidad prestar la ayuda que  los  países  en  vías  de  desarrollo y los de Europa del Este requieren en su proceso de desarrollo.</p>
    <p class="parrafo">I.  SITUACION  ECONOMICA  Y  PERSPECTIVAS  1.  Fase de menor crecimiento en 1991 A. Menor dinamismo de la economía mundial</p>
    <p class="parrafo">Durante  los  últimos  dos  años,  ha  prevalecido  en  la  Comunidad  un  clima económico  cada  vez  más  desfavorable.  Tras  alcanzar  su  máximo en 1988, en torno  al  4  %,  el  crecimiento  de  la producción mundial, excluida la CE, ha disminuido  constantemente  llegando  a  ser  próximo  a  cero  en  1991, lo que supone  la  menor  tasa  de  crecimiento  desde 1982. El crecimiento del volumen del  comercio  mundial  (excluida  también  la  CE)  se  ha  reducido  aún  más, pasando  de  una  tasa  superior  al 7 % en 1988 a menos del 2 % en 1991 (cuadro 1).  La  baja  de  la  actividad  ha  sido  más acentuada de lo que se preveía a principios  de  año,  y  la  esperada  recuperación  parece  menos  cercana.  La anterior  apreciación  de  las  perspectivas  económicas  había  sido claramente demasiado optimista.</p>
    <p class="parrafo">B. Ritmos de crecimiento diversos en la Comunidad</p>
    <p class="parrafo">La  situación  en  la  Comunidad  es  bastante  desigual;  la recesión del Reino Unido,  que  parece  haber  tocado  fondo  y  el ritmo de actividad en Francia e Italia,   relativamente  bajo,  contrastan  con  el  crecimiento  continuo  pero decreciente  registrado  en  Alemania,  Luxemburgo  y  España,  mientras que los demás países se mueven entre estos dos extremos.</p>
    <p class="parrafo">Cuadro 1 PIB real, demanda interna y comercio mundial (% de variación)</p>
    <p class="parrafo">1981-</p>
    <p class="parrafo">19851986-</p>
    <p class="parrafo">198919901991 ( )1992 ( )1993 ( )PIB</p>
    <p class="parrafo">Mundo (excepto CE)2,63,81,8-0,22,13,1</p>
    <p class="parrafo">EE UU2,93,50,9-0,42,12,2</p>
    <p class="parrafo">Japón3,94,45,64,63,53,5</p>
    <p class="parrafo">CE1,53,22,81,32,22,4</p>
    <p class="parrafo">Demanda interna</p>
    <p class="parrafo">EE UU3,73,00,5-1,02,12,1</p>
    <p class="parrafo">Japón2,95,65,83,43,73,7</p>
    <p class="parrafo">CE0,94,22,91,12,22,6</p>
    <p class="parrafo">Comercio mundial</p>
    <p class="parrafo">Import. mund. (exce. CE)3,06,03,01,85,16,1</p>
    <p class="parrafo">Import. alemanas1,66,111,412,85,04,7</p>
    <p class="parrafo">Import. CE ( )2,08,84,72,55,25,5</p>
    <p class="parrafo">Balance cuenta corriente (% del PIB)</p>
    <p class="parrafo">EE UU-1,2-2,8-1,6-0,1-0,7-0,6</p>
    <p class="parrafo">Japón1,93,21,21,51,61,7</p>
    <p class="parrafo">CE ( )-0,10,5-0,2-0,8-0,9-0,8</p>
    <p class="parrafo">( ) Previsiones.</p>
    <p class="parrafo">( ) CE (excepto Alemania).</p>
    <p class="parrafo">( ) CE (incluida la Alemania unificada a partir de 1991).</p>
    <p class="parrafo">Fuente: Servicios de la Comisión</p>
    <p class="parrafo">a) Expansión en Alemania, aunque a un ritmo menor</p>
    <p class="parrafo">Alemania  siguió  su  senda  de elevado crecimiento como consecuencia del fuerte efecto  expansivo  de  la  política  presupuestaria  derivado de la unificación. El  consumo  privado  se  vio  incentivado  por la política fiscal, mientras que la  rentabilidad  de  la  inversión  fue  respaldada  por  la  intención  de los</p>
    <p class="parrafo">inversores  de  ampliar  la  capacidad  de producción con objeto de abastecer el mercado  de  los  cinco  nuevos  estados  federados.  La  oferta  interna  no ha bastado  para  hacer  frente  a  este  aumento  de la demanda, habiéndose tenido que  recurrir  en  gran  medida a proveedores extranjeros, lo que ha supuesto un deterioro  de  la  balanza  por  cuenta covriente, que ha pasado de un superávit del  4,7  %  del  PIB (Alemania occidental), en 1989, a un déficit del 1,1 % del PIB (Alemania unificada), en 1991.</p>
    <p class="parrafo">Sin  embargo,  ni  siquiera  la  disminución  de  la  demanda interna ha bastado para  evitar  la  aparición  de  tensiones  internas.  Diversos  factores, entre ellos  los  aumentos  de  los impuestos indirectos, han contribuido a una subida del   nivel   de   precios.  La  inflación  básica  ha  aumentado  lentamente  y actualmente  la  inflación  de  Alemania  occidental está por encima del 4 %. Se han  concertado  acuerdos  salariales  que  garantizan  unos aumentos salariales del  6  %  al  7  %.  Con un menor crecimiento de la productividad, ello ha dado lugar  a  un  incremento  de los costes laborales unitarios de cerca del 6 % y a una  reducción  de  los  márgenes  de rentabilidad, cuyo punto de partida era ya elevado.</p>
    <p class="parrafo">A  causa  del  fuerte  aumento  de los pagos por transferencias en el proceso de unificación,   la  situación  presupuestaria  ha  pasado  de  una  situación  de equilibrio  en  1989  a  un  déficit de cerca del 3,6 % del PIB en 1991, a pesar del  aumento  de  los  ingresos  y de las medidas de reducción del gasto, con un impacto   correspondiente   al   2   %  del  PIB  aproximadamente,  adoptadas  a principios de 1991.</p>
    <p class="parrafo">Hacia  mediados  de  1991,  el proceso de crecimiento ha ido perdiendo impulso a medida  que  el  efecto  expansivo  de la unificación ha ido desapareciendo y ha habido  que  limitar  dicho  proceso  con  una  política  monetaria  restrictiva encaminada   a   combatir   las   expectativas   inflacionistas.   Además,   las perspectivas  de  rentabilidad  se  han  deteriorado  debido  a la subida de los costes  laborales  unitarios.  Al  mismo  tiempo,  el efecto de ampilación de la capacidad  que  ha  tenido  la  inversión  en los últimos años, ha llevado a una cierta  reducción  de  la  elevada  tasa de utilización de la capacidad a partir de  la  primavera  de  1991.  A  pesar  de  que el riesgo de una inflación de la demanda   haya  disminuido  en  cierta  medida,  la  actual  orientación  de  la política  fiscal,  basada  excesivamente  en  el  aumento de los ingresos, lleva implícito  un  riesgo  considerable  de inflación por aumento de los impuestos y de los costes.</p>
    <p class="parrafo">b) Menor crecimiento en el resto de la Comunidad</p>
    <p class="parrafo">El  Reino  Unido  registró  una profunda recesión en 1991, con una reducción del PIB  cercana  al  2  %.  El  consumo  privado  y  particularmente  la  inversión disminuyeron  significativamente  como  consecuencia  de la influencia retardada de  la  política  monetaria  restrictiva  seguida  en  1989  y  1990  para hacer frente  al  recalentamiento  de  la  economía que se produjo durante el auge del sector de bienes de consumo registrado anteriormente.</p>
    <p class="parrafo">El  resto  de  la  Comunidad  experimentó  una  tasa  de  crecimiento del 1,5 %, frente  al  2,7  %  en  1990,  con  una  disminución  del incremento del consumo privado  y  de  las  exportaciones,  mientras  que  la inversión llegó incluso a estancarse.  La  confianza  de  los  consumidores y de las empresas ha sido baja desde  el  inicio  de  la  crisis  del Golfo, no habiendo experimentado a partir</p>
    <p class="parrafo">de entonces más que una muy ligera recuperación (véase gráfico 1).</p>
    <p class="parrafo">La  inversión  se  estancó  por  primera  vez  tras  su considerable auge de los últimos  cinco  años,  en  los  que  capital  aumentó cerca del 15 % en términos reales  en  la  Comunidad.  Esta  pausa  en  el  proceso de crecimiento era casi inevitable  tras  la  primera  oleada  de inversiones que se llevaron a cabo con vistas  a  la  realización  del  mercado  interior.  Los  efectos de las medidas relativas  a  la  realización  del  mercado  interior  se  dejarán sentir en los próximos  años,  a  medida  que  las  decisiones  políticas  y  legislativas  ya adoptadas  se  vayan  aplicando  para culminar en la eliminación de las barreras internas subsistentes (véase cuadro 2).</p>
    <p class="parrafo">Sin  embargo,  la  merma  del  crecimiento  habría  sido  más  pronunciada de no haberse  producido  la  unificación  económica alemana. De hecho, el crecimiento de  los  países  comunitarios  se  ha visto muy respaldado por los efectos sobre la  demanda  derivados  de  la  expansión económica alemana. Se ha estimado que, para  el  período  de  1990-1991,  el  efecto total de la unificación alemana en la  tasa  de  crecimiento  de  los demás países comunitarios sería de 0,5 puntos porcentuales por término medio (véase recuadro).</p>
    <p class="parrafo">Cuadro 2 Principales indicadores de la economía de la CE 1983-</p>
    <p class="parrafo">19871988-</p>
    <p class="parrafo">198919901991 ( )1992 ( )1993 ( )Crecimiento del PIB2,43,72,81,32,22,4</p>
    <p class="parrafo">Empleo0,31,61,40,50,30,5</p>
    <p class="parrafo">Salario real ( )1,31,62,32,01,31,4</p>
    <p class="parrafo">Inflación ( )5,84,35,25,04,54,2</p>
    <p class="parrafo">Costes unitarios reales de la mano de obra-1,1-1,00,50,6-0,7-0,7</p>
    <p class="parrafo">Inversión2,67,94,1-0,52,23,7</p>
    <p class="parrafo">En bienes de equipo4,99,94,7-0,42,64,8</p>
    <p class="parrafo">( )Previsiones.</p>
    <p class="parrafo">( )Salario real per cápita (deflactor del consumo privado).</p>
    <p class="parrafo">( )Deflactor del consumo privado.</p>
    <p class="parrafo">Fuente: Servicios de la Comisión.</p>
    <p class="parrafo">La   reducción   del  crecimiento  se  ha  debido  en  gran  medida  a  factores coyunturales   en   países   como   España,  Portugal,  Países  Bajos,  Bélgica, Luxemburgo,  Irlanda,  Italia  y  Francia.  La  fase  descendiente  del ciclo ha sacado  a  la  luz  deficiencias  estructurales  subyacentes  en algunos países, que  habrían  encontrado  dificultades  par  mantener  un ritmo más sostenido de actividad  económica  que  sus  socios comerciales habida cuenta de la debilidad de  sus  balanzas  de  pagos. La competitividad de los precios se ha deteriorado notablemente  en  Italia.  En  Francia,  la  composición sectorial de la balanza comercial   es   motivo   de   preocupación;  mientras  que  los  excedentes  de productos  agrarios  están  creciendo,  su superávit de productos manufacturados de   mediados   de   los   años   ochenta   se   ha  convertido  en  un  déficit significativo, si bien se ha observado cierta mejora en 1991.</p>
    <p class="parrafo">Evidentemente,   el   menor  crecimiento  ha  tenido  consecuencias  importantes sobre   la  situación  del  empleo  en  la  Comunidad,  que  había  evolucionado favorablemente  en  la  década  de  los años ochenta, con una creación neta de 9 millones   de   puestos  de  trabajo  (véase  cuadro  3).  A  pesar  de  que  el crecimiento  se  ha  hecho  más  intensivo  en  trabajo, el ritmo de aumento del empleo  ha  disminuido  apreciablemente  por  primera vez desde 1982 dando lugar</p>
    <p class="parrafo">a un aumento notable del nivel de desempleo, que era ya demasiado elevado.</p>
    <p class="parrafo">Cuadro 3 Empleo en la Comunidad Empleo total</p>
    <p class="parrafo">millones</p>
    <p class="parrafo">% de variación</p>
    <p class="parrafo">Tasa de</p>
    <p class="parrafo">desempleo ( )</p>
    <p class="parrafo">1980128 6,0</p>
    <p class="parrafo">1984124,8-0,6 ( )10,7</p>
    <p class="parrafo">1990133,6 1,4 8,4</p>
    <p class="parrafo">1991 ( )134,2 0,5 8,6</p>
    <p class="parrafo">1992 ( )134,6 0,3 9,1</p>
    <p class="parrafo">1993 ( )135,3 0,5 9,2</p>
    <p class="parrafo">( ) Previsiones.</p>
    <p class="parrafo">( ) En % de la población activa.</p>
    <p class="parrafo">( ) Media 1980-1984.</p>
    <p class="parrafo">Fuente: Servicios de la Comisión.</p>
    <p class="parrafo">No  obstante,  a  pesar  de  la  atonía  del  mercado  de trabajo, las tensiones salariales  se  han  reducido  sólo  marginalmente:  en 1991, el salario nominal aumentó  un  7  %,  tasa sólo ligeramente inferior a la de 1990 (7,6 %). Con una disminución  cíclica  del  aumento  de  la  productividad, ello se tradujo en un nuevo  incremento  de  los  costes  unitarios  nominales  de  la mano de obra y, debido  a  la  imposibilidad  de subir los precios suficientemente, en una nueva subida   de   los   costes   unitarios  reales  de  la  mano  de  obra,  con  el consiguiente   efecto   negativo  sobre  la  rentabilidad  y  la  competitividad internacional.</p>
    <p class="parrafo">A  pesar  de  este  descenso, la rentabilidad sigue siendo elevada. Sin embargo, si  bien  las  tasas  de rentabilidad por unidad de valor añadido han recuperado los  niveles  del  período  1961-1973,  la rentabilidad del capital aún no lo ha hecho.  La  productividad  del  capital  disminuyó  considerablemente  de 1970 a 1983,  no  iniciándose  una  ligera  recuperación  hasta 1985. Como consecuencia de  ello,  la  rentabilidad  del  capital  fijo  aún  permanece por debajo de su nivel  de  1961-1973,  por  lo  que deben continuar los esfuerzos para lograr un completo restablecimiento (véase gráfico 2).</p>
    <p class="parrafo">Ciertamente,  el  deterioro  de  la  rentabilidad  en  1990  y  1991  no ha sido profundo  (véase  cuadro  4).  Sin  embargo,  mientras  que  a  corto  plazo los precios  relativos  de  los  factores  y  la  rentabilidad  sólo  tienen efectos limitados  sobre  la  inversión,  a  largo  plazo  sus  efectos son mayores. Por consiguiente,  si  se  mantiene  esta  inestabilidad  de  la  rentabilidad, ello iría  en  detrimento  de  la  recuperación  de  la  inversión y el empleo. Desde 1985,   la   inversión   se   ha  recuperado  considerablemente  gracias  a  una importante  mejora  de  la  rentabilidad:  actualmente,  la  inversión  real  es aproximadamente  un  tercio  superior  a la de 1985. No obstante, el coeficiente inversión-PIB  es  aún  inferior  en más de un punto porcentual a su valor medio del   período   1961-1973.  Aun  serían  necesarios  nuevos  aumentos  de  dicho coeficiente para reducir el elevado nivel de desempleo de la Comunidad.</p>
    <p class="parrafo">Las  constantes  tensiones  salariales  y  los  aumentos impositivos registrados en  algunos  países  no  permitieron una reducción de los incrementos de precios a   pesar   de  la  ralentización  coyuntural.  Los  precios  al  consumo  y  al</p>
    <p class="parrafo">deflactor  del  PIB  se  incrementaron al mismo ritmo que en 1990 (en torno al 5 %).</p>
    <p class="parrafo">Cuadro  4  Factores  de  oferta  en  la  Comunidad  (% de variación anual, salvo indicación en contrario) 1981-</p>
    <p class="parrafo">19861987-</p>
    <p class="parrafo">19891990-</p>
    <p class="parrafo">19911991 ( )1992 ( )Inversión total0,17,11,8-0,52,2</p>
    <p class="parrafo">-bienes de equipo1,79,42,2-0,42,6</p>
    <p class="parrafo">-construcción-1,04,91,7-0,51,8</p>
    <p class="parrafo">Capital2,32,72,92,82,8</p>
    <p class="parrafo">Productividad del capital-0,60,7-0,8-1,5-0,6</p>
    <p class="parrafo">Salario real por persona empleada ( )0,91,72,12,01,3</p>
    <p class="parrafo">Costes unitarios reales de la mano de obra-1,0-0,70,50,6-0,7</p>
    <p class="parrafo">Rentabilidad ( )73,890,292,591,692,9</p>
    <p class="parrafo">Tipo de interés real a largo plazo ( )4,35,05,35,1:</p>
    <p class="parrafo">( )Previsiones.</p>
    <p class="parrafo">( )Datos corregidos por el deflactor del consumo privado.</p>
    <p class="parrafo">( )Rentabilidad neta del capital neto (1961-1973 = 100).</p>
    <p class="parrafo">( )Ajustado por el deflactor del PIB.</p>
    <p class="parrafo">2.  Perspectivas  para  1992  y  1993; progresiva recuperación Tras un cambio de tendencia  en  la  segunda  mitad  de  1991, se espera una recuperación moderada de  la  actividad  en  1992  basada  sobre  todo en factores internos. Aunque se espera  que  el  entorno  exterior  mejore  como consecuencia del despegue de la producción  y  el  comercio  mundial,  los Estados miembros de la Comunidad sólo podrán  beneficiarse  hasta  cierto  punto  de  esta  recuperación,  ya que esta evolución  positiva  se  verá  contrarrestada  por  la  desaparición gradual del efecto  sobre  la  demanda  originado  por la unificación alemana. Por lo tanto, no   se   espera   que   el   saldo   exterior  respalde  significativamente  el crecimiento  del  PIB  en  la mayoría de los países. En cualquier caso, se prevé que  los  mercados  no  comunitarios  desempeñen  un  papel más importante en el crecimiento  de  las  exportaciones  comunitarias  que el que han desempeñado en los  últimos  años.  Por  ello el mantenimiento de la competitividad exterior es fundamental.</p>
    <p class="parrafo">Se  espera  un  restablecimiento  progresivo  de  la  confianza  que lleve a una recuperación  moderada  del  consumo  privado  y la inversión en 1992. Asimismo, se  espera  que  la  aplicación  de políticas adecuadas conduzca a una mejora de los   resultados   en   materia   de   precios  y  costes,  poniendo  fin  a  la deterioración de la rentabilidad registrada durante el período 1990-1991.</p>
    <p class="parrafo">Como   consecuencia   del   menor   ritmo  de  actividad,  se  prevé  una  nueva disminución  del  crecimiento  del  empleo,  que  pasaría  de una tasa media del 1,5  %  en  el  período  1988-1990  al  0,5  %  en 1991 y al 0,3 % en 1992. Este menor  crecimiento  del  empleo,  junto  con  el constante aumento de la mano de obra  de  la  Comunidad,  supondrá un nuevo aumento de la tasa de desempleo, que pasará del 8,6 % en 1991 al 9,1 % en 1992.</p>
    <p class="parrafo">Para  1993  se  prevé  un  fortalecimiento  del  proceso de recuperación, con un crecimiento  del  PIB  real  en  torno  al  2,5  %  Con todo no se espera que el mayor  nivel  de  actividad  dé  lugar  a  una  creación  de  puestos de trabajo suficiente  para  compensar  el  aumento  de  la  mano  de  obra,  por lo que se</p>
    <p class="parrafo">producirá un nuevo aumento, aunque marginal, de la tasa de desempleo.</p>
    <p class="parrafo">Los  factores  de  riesgo  que pueden afectar a esta evolución tienen claramente su  origen  más  dentro  de  la  Comunidad  que  fuera,  aunque la incertidumbre derivada  de  factores  externos  también  pueda  afectar  apreciablemente a los resultados  de  la  Comunidad.  La  realización  de  un  proceso de recuperación gradual depende en gran medida de la aplicación de políticas adecuadas.</p>
    <p class="parrafo">Es  probable  que  una  mejora  de  los resultados en materia de costes, tras su deterioro   en   1990-1991,   contribuya   a  una  recuperación  gradual  de  la inversión.  Sin  embargo,  si  no  se  llegase  a  concretar  dicha  mejora,  la reacción  de  la  inversión  sería incierta. Sin embargo, debe lograrse un mayor crecimiento  con  el  fin  de  reducir  el  aún  elevado  nivel  de  desempleo y facilitar  el  ajuste  estructural  necesario  para  la  realización del mercado interior y la transición hacia la Unión Económica y Monetaria.</p>
    <p class="parrafo">II.   AVANCE   INSUFICIENTE   HACIA   LA   CONVERGENCIA   ECONOMICA   1.   Menor convergencia   nominal,   aunque   los   factores  fundamentales  siguen  siendo positivos  Tras  haberse  deteriorado  notablemente  en 1990, la convergencia de precios  (determinada  mediante  la  dispersión  de  los deflactores del consumo privado)(1)  mejoró  algo  en  1991,  si  bien  en  torno  a una inflación media menos  favorable  que  la  del  período  1987-1989  (véase  gráfico  3). Ello se debió  principalmente  a  un  incremento de la inflación media en los países que han  participado  desde  el  principio  en el sistema de banda estrecha (EUR-7), atribuible  esencialmente  a  la  particular  evolución de Alemania y los Países Bajos,   mientras   que   los   resultados   en  materia  de  precios  mejoraron generalmente  en  los  demás  países  que  participan  en el mecanismo de cambio del  SME.  En  los  países  que  no  han  participado  desde  el principio en el sistema  de  banda  estrecha  se  produjo  una  disminución  de  los aumentos de precios,  particularmente  en  el  Reino Unido. No obstante, la evolución de los precios  en  la  Comunidad  sigue  constituyendo  motivo de preocupación, ya que la  tasa  media  de  inflación es cercana al 5 %, en un momento de ralentización de la actividad económica.</p>
    <p class="parrafo">La  evolución  salarial  y  los aumentos de los impuestos parecen haber sido los principales  factores  del  deterioro  de  los resultados en materia de precios. En  1991,  la  evolución  salarial  registrada  en  los  países que participaron desde  el  principio  en  el  sistema  de  banda estrecha fue poco satisfactoria (véase  gráfico  4),  existiendo  en  Alemania  el  riesgo  de  que aparezca una inflación de costes.</p>
    <p class="parrafo">La  tendencia  cada  vez  mayor  a  recurrir  al  aumento  de  los ingresos para corregir  los  déficit  presupuestarios  no  deja  de  entrañar riesgos para los precios, al poder revivar la lucha por la distribución de la renta.</p>
    <p class="parrafo">En  el  marco  de  la  UEM, los resultados de la Comunidad en materia de precios y  costes  son  aún  poco  satisfactorios. Para lograr la UEM, sería conveniente reducir  la  tasa  media  de  inflación hasta el 2 o 3 %, al mismo tiempo que se reduce la divergenccia.</p>
    <p class="parrafo">En  el  ámbito  presupuestario  la  falta de mejora de la convergencia, al igual que  ocurre  en  el  ámbito  de  precios  y costes, se debe principalmente a una situación  menos  favorable  en  los  países que obtuvieron buenos resultados en años  anteriores.  En  1990,  la  situación  presupuestaria  se  deteriró  en la mayoría  de  los  países,  a  pesar  de  un  nivel  de  actividad aún sostenido,</p>
    <p class="parrafo">siendo  particularmente  acusado  dicho  deterioro  en Alemania y el Reino Unido (véase   cuadro  5).  En  1991,  de  nuevo  la  situación  presupuestaria  menos favorable  de  la  Comunidad  en  su conjunto se debió principalmente al déficit creciente  del  Reino  Unido  y  de  Alemania.  En  la  mayoría de los restantes países,  el  déficit  se  estabilizó,  expresado  en  porcentaje  del PIB, en un contexto  de  menor  actividad,  de  alú  que  ni  siquiera  los estabilizadores automáticos   hayan   podido   ejercer   plenamente  sus  efectos,  lo  que  era necesario para evitar un nuevo aumento del déficit presupuestario.</p>
    <p class="parrafo">La  unificación  alemana  también  ha  contribuido  a un cambio significativo de la  posición  exterior  de  la  CE.  La balanza por cuenta corriente de la CE se ha   deteriorado   constantemente   desde   1986,   pasando   de   un  superávit equivalente  al  1,4  %  del PIB a una previsión de déficit para 1991 cercana al 1  %  del  PIB  (véase  cuadro 6). Esto se debe a un deterioro de la balanza por cuenta  corriente  de  la  mayor  parte de los países, a excepción de Dinamarca, Irlanda  y  los  Países  Bajos.  El  deterioro fue especialmente acentuado en el Reino  Unido  (de  1986  a  1989), España (de 1987 a 1989) y Alemania (de 1989 a 1991).  No  obstante,  también  en  Francia  e  Italia  las  balanzas  de  pagos empeoraron  de  forma  significativa,  si  bien  en  menor  medida.  El  déficit comercial  francés  se  estabilizó  en  1990 reduciéndose en 1991. En la mayoría de   los   países,  este  deterioro  fue  el  reflejo  de  una  demanda  interna excesivamente elevada respecto de la capacidad de producción.</p>
    <p class="parrafo">El  hecho  más  destacado  de  los últimos años por lo que respecta a la balanza de  pagos,  es  la  total  desaparición  del  superávit de la balanza por cuenta corriente  alemana.  La  contrapartida  de  este  superávit  desaparecido  no se encuentra totalmente dentro de la Comunidad.</p>
    <p class="parrafo">Alrededor  de  la  mitad  del  efecto de la unificación alemana sobre la demanda parece  haberse  ejercido  fuera  de  la  Comunidad, en función de las cuotas de mercado  de  los  socios  comerciales  de  Alemania  fuera  de  la Comunidad. El deterioro  de  las  balanzas  de  pagos  ha  sido  particularmente acusado en el sector del comercio de productos manufacturados; las importa</p>
    <p class="parrafo">Cuadro   5  Capacidad  (+)  y/o  necesidad  (-)  neta  de  financiación  de  las administraciones públicas ( ) (en % del PIB)</p>
    <p class="parrafo">( )19811985198919901991 ( )1992 ( )CE- 5,3- 5,2- 2,9- 4,1- 4,4- 4,4</p>
    <p class="parrafo">Grecia-11,0-13,8-18,3-19,8-17,3-14,0</p>
    <p class="parrafo">Italia-11,4-12,5-10,1-10,6- 9,9- 9,3 ( )</p>
    <p class="parrafo">Bélgica-12,8- 8,5- 5,7- 5,6- 6,3- 6,2</p>
    <p class="parrafo">Portugal- 9,3-10,1- 3,4- 5,8- 5,4- 4,6</p>
    <p class="parrafo">Países Bajos- 5,5- 4,8- 5,2- 5,3- 4,4- 4,1</p>
    <p class="parrafo">Alemania- 3,6- 0,9- 0,2- 1,9- 3,6- 3,4</p>
    <p class="parrafo">Irlanda-13,4-11,2- 3,5- 3,6- 4,1- 4,1</p>
    <p class="parrafo">España- 3,9- 6,9- 2,7- 4,0- 3,9- 3,6</p>
    <p class="parrafo">Reino Unido- 2,6- 2,8- 1,3- 0,7- 1,9- 3,6</p>
    <p class="parrafo">Dinamarca- 6,9- 2,0- 0,5- 1,5- 1,7- 1,5</p>
    <p class="parrafo">Francia- 1,9- 2,9- 1,2- 1,6- 1,5- 1,7</p>
    <p class="parrafo">Luxemburgo- 3,5- 5,3- 4,3- 4,7- 1,9- 2,0</p>
    <p class="parrafo">( ) Previsiones considerando que no se modifican las políticas económicas.</p>
    <p class="parrafo">( ) Clasificación por orden decreciente de volumen de déficit en 1991.</p>
    <p class="parrafo">(  )  No  incluye  en  su  totalidad  los efectos de las medidas del programa de</p>
    <p class="parrafo">convergencia.</p>
    <p class="parrafo">Fuente: servicios de la Comisión.</p>
    <p class="parrafo">Cuadro 6 Balanzas por cuenta corriente (en % del PIB)</p>
    <p class="parrafo">1980</p>
    <p class="parrafo">1986</p>
    <p class="parrafo">1990</p>
    <p class="parrafo">1991 ( )</p>
    <p class="parrafo">1992 ( )</p>
    <p class="parrafo">CE-1,21,4-0,2-0,8-0,9</p>
    <p class="parrafo">Bélgica-4,32,11,01,01,1</p>
    <p class="parrafo">Dinamarca-3,7-5,40,81,42,2</p>
    <p class="parrafo">Alemania-1,74,43,2-1,1-0,9</p>
    <p class="parrafo">Grecia0,5-5,3-6,1-4,1-3,4</p>
    <p class="parrafo">España-2,41,6-3,5-3,1-3,2</p>
    <p class="parrafo">Francia-0,60,5-1,0-0,7-0,8</p>
    <p class="parrafo">Irlanda-11,8-2,93,42,32,0</p>
    <p class="parrafo">Italia-2,20,5-1,4-1,3-1,5</p>
    <p class="parrafo">Luxemburgo18,739,431,228,126,1</p>
    <p class="parrafo">Países Bajos-1,52,73,84,14,4</p>
    <p class="parrafo">Portugal-5,92,4-0,3-1,1-1,5</p>
    <p class="parrafo">Reino Unido1,5-0,9-2,6-1,1-1,4</p>
    <p class="parrafo">( ) Previsiones.</p>
    <p class="parrafo">Fuente: servicios de la Comisión.</p>
    <p class="parrafo">ciones  de  productos  manufacturados  procedentes  de fuera de la Comunidad han aumentado,   por   término   medio,   más   rápidamente  que  las  importaciones intracomunitarias;  en  concreto  en  lo  que se refiere a los productos de alta tecnología,  los  productores  comunitarios  parecen  haber cedido terreno a los no  comunitarios.  Además  el  incremento  de  las  exportaciones  de  productos manufacturados  también  ha  sido  moderado,  manteniéndose muy por debajo de la tasa  de  crecimiento  de  las  exportaciones  intracomunitarias. Esta tendencia parece  indicar  una  reorientación  de  los flujos comerciales hacia un mercado interior particularmente dinámico.</p>
    <p class="parrafo">No  obstante,  es  motivo  de  gran  preocupación el hecho de que este deterioro también  indique  una  menor  competitividad,  particularmente  en  mercados  no comunitarios,  y  muy  especialmente  en  el  mercado de la alta tecnología. Las monedas  de  los  Estados  miembros  se han apreciado constantemente en términos reales  desde  1984,  dando  lugar  a  una disminución de sus cuotas de mercado. Este  hecho  pone  en  tela  de  juicio  la  fortaleza de la economía de algunos Estados  miembros  así  como  su  capacidad  para  competir  eficazmente  con el mundo  exterior.  Por  consiguiente  la  competitividad  de  los salarios es una cuestión  que  merece  ciertamente  un  examen  más detenido en los países cuyas posiciones   exteriores   siguen   siendo   inestables,  particularmente  si  el crecimiento  de  la  demanda  interna  se  acelerase  respecto  de  los mercados exteriores.</p>
    <p class="parrafo">Así  pues,  con  el  fin  de mejorar la convergencia durante la primera etapa de la  UEM,  se  ha  pedido  a  los  Estados  miembros  que  elaboren «programas de convergencia»,  que  deben  ser  objeto  de  discusión  y  aprobación  a  escala comunitaria  en  el  marco  de un sistema de vigilancia multilateral. Con vistas</p>
    <p class="parrafo">a  lograr  progresos  duraderos  en  materia  de convergencia, la mayor parte de los  Estados  miembros  han  presentado  o  están  elaborando  programas de este tipo.</p>
    <p class="parrafo">2.  Disminución  de  la  convergencia  real  En  los  últimos  años  los  países immersos  en  el  proceso  de  recuperación,  a excepción de Grecia, han logrado reducir  sus  diferencias  de  renta  respecto  de  la  media comunitaria (véase cuadro   7).   A   este   resultado  han  contribuido  unas  políticas  internas adecuadas  y  la  duplicación  de  los  recursos  facilitados  a  través  de los Fondos  estructurales.  En  España  y  Portugal,  la inversión ha constituido el motor   de   la   recuperación,   debido   al   considerable  incremento  de  la rentabilidad  y  a  la  apertura  del mercado comunitario. Entre 1986 y 1990, la parte  que  representa  la  inversión  en el PIB se incrementó en cerca del 25 % (véase  cuadro  8).  El  ahorro  interno  fue  insuficiente para respaldar dicha expansión,  lo  que  dio  lugar  a la aparición de un déficit en las balanzas de pagos  por  cuenta  corriente  que  fue  apreciable en el caso de España. Por lo tanto,  la  continuación  del  proceso de recuperación en estos países dependerá entre  otros  importantes  factores,  de  la  generación  de  un  ahorro interno suficiente,   que   procedería   principalmente   de  una  mayor  reducción  del desahorro del sector público.</p>
    <p class="parrafo">Cuadro 7 Proceso de recuperación en la Comunidad</p>
    <p class="parrafo">(PIB per cápita, CE = 100)</p>
    <p class="parrafo">España</p>
    <p class="parrafo">Grecia</p>
    <p class="parrafo">Irlanda ( )</p>
    <p class="parrafo">Portugal</p>
    <p class="parrafo">197581,957,362,752,2</p>
    <p class="parrafo">198074,258,164,055,0</p>
    <p class="parrafo">198672,855,963,452,5</p>
    <p class="parrafo">1991 ( )79,052,568,956,3</p>
    <p class="parrafo">1992 ( )79,952,168,956,3</p>
    <p class="parrafo">Diferencias:</p>
    <p class="parrafo">1986-1980-1,4-2,2-0,6-2,5</p>
    <p class="parrafo">1991-19866,2-3,45,53,8</p>
    <p class="parrafo">( ) Previsiones.</p>
    <p class="parrafo">(   )   La  utilización  del  PIB  puede  suponer  una  sobreestimación  de  los progresos  realizados  en  la  medida  en  que  las  transferencias  de renta al extranjero pueden haber superado el crecimientodel PIB nominal.</p>
    <p class="parrafo">Fuente: servicios de la Comisión.</p>
    <p class="parrafo">Sin  embargo,  en  Irlanda  fueron  las  exportaciones  el principal motor de la aceleración  del  crecimiento.  Los  esfuerzos de consolidación presupuestaria y la moderada evolución salarial</p>
    <p class="parrafo">Cuadro  8  Inversión  y  exportaciones  (en % del PIB) y costes unitarios reales de la mano de obra en los países immersos en el proceso de recuperación GR</p>
    <p class="parrafo">ES</p>
    <p class="parrafo">IRL</p>
    <p class="parrafo">PT</p>
    <p class="parrafo">EUR 4</p>
    <p class="parrafo">EUR 8</p>
    <p class="parrafo">Inversión (en % del PIB)</p>
    <p class="parrafo">1986 18,519,518,122,119,618,9</p>
    <p class="parrafo">1990 18,924,418,626,723,720,3</p>
    <p class="parrafo">1992 ( ) 18,524,118,726,023,419,6</p>
    <p class="parrafo">Exportaciones (en % del PIB)</p>
    <p class="parrafo">1986 22,419,955,233,223,828,0</p>
    <p class="parrafo">1990 22,617,262,136,422,828,9</p>
    <p class="parrafo">1992 ) 21,217,365,030,022,029,9</p>
    <p class="parrafo">Costes unitarios reales de la mano de obra</p>
    <p class="parrafo">(1961-1973 = 100)</p>
    <p class="parrafo">1986102,391,192,898,494,298,1</p>
    <p class="parrafo">1990102,487,588,993,890,896,8</p>
    <p class="parrafo">1992 ( ) 95,086,392,597,690,096,9</p>
    <p class="parrafo">( ) Previsiones.</p>
    <p class="parrafo">Fuente: servicios de la Comisión.</p>
    <p class="parrafo">redujeron   la   demanda   interna,   al  mismo  tiempo  que  la  mejora  de  la competitividad  fomentaba  las  exportaciones.  Esta expansión debida al aumento de  las  exportaciones  hizo  a  Irlanda más vulnerable que España y Portugal al deterioro  de  la  situación  económica  internacional.  Ahora  que  Irlanda  ha sentado  las  bases  para  la  continuación  de su proceso de recuperación, debe ponerse  más  énfasis  en  el  desarrollo de la capacidad de producción interna. El  coeficiente  de  inversión  es aún relativamente bajo, no habiendo aumentado de forma significativa. En particular, es necesaria una mejora de la oferta.</p>
    <p class="parrafo">En  Grecia,  el  proceso  de  recuperación  se ha debilitado en los últimos años como    consecuencia   de   unas   políticas   inadecuadas.   El   programa   de estabilización   y  ajuste  estructural  de  1991,  adoptado  por  el  gobierno, constituye  un  serio  intento  de  poner  fin  al  deterioro  de  la  situación macroeconómica   del   país  y  restablecer  su  potencial  de  producción.  Los objetivos  generales  del  programa  son  la  reforma fiscal y una renovación de las  estructuras.  Las  medidas  de  reforma  fiscal  y  ajuste  estructural son interdependientes   y,   de   aplicarse   eficazmente,   permitirían   a  Grecia beneficiarse  del  proceso  de  integración  euopea.  Sin  embargo, la evolución reciente  indica  que  la  aplicación  del  programa  ha  tropezado  con  serias dificultades  y  ha  sufrido  retrasos.  Si  no  se consigue la total aplicación del   programa,   se   retrasará   aún   más   la  reanudación  del  proceso  de recuperación.</p>
    <p class="parrafo">III.  PRIORIDADES  DE  LA  POLITICA  ECONOMICA  DE  LA  COMUNIDAD Con un entorno internacional  que  probablemente  sólo  mejorará  moderadamente en los próximos años,  reviste  especial  importancia  para  la  Comunidad el fortalecimiento de su  potencial  interno.  Por  consiguiente,  las  políticas  económicas  deberán contribuir a la pronta relización de los principales proyectos comunitarios.</p>
    <p class="parrafo">La   realización   del   mercado   interior   sigue  constituyendo  un  objetivo prioritario   para  la  Comunidad,  quedando  aún  un  volumen  considerable  de trabajo  por  llevar  a  cabo ya que de las 282 propuestas incluidas en el Libro Blanco,   69   están   aún   pendientes   de   una   decisión  del  Consejo.  La incorporación  de  las  directivas  a  las  distintas  legislaciones  nacionales debe  agilizarse.  Han  entrado  en  vigor  166 medidas del Libro Blanco, de las que   134   necesitan   medidas  de  aplicación  nacionales.  De  estas  medidas</p>
    <p class="parrafo">nacionales  ya  se  han  adoptado  el  71 % por término medio (Véase gráfico 5). Los  Estados  miembros  parecen  haber  reconocido  sus  responsabilidades  y la necesidad de acelerar el proceso.</p>
    <p class="parrafo">El  programa  de  realización  del  mercado  interior  ya  constituye una fuerza motriz  decisiva  que  ha  mejorado  las perspectivas y la prosperidad de la CE; los  agentes  económicos  ya  han  previsto,  hasta  cierto  punto,  el  entorno altamente   competitivo   y   las   nuevas   oportunidades   y   condiciones  de funcionamiento  del  mercado  que  prevalecerán a partir de 1993, lo que ha dado lugar a una fuerte expansión de la inversión en el período 1986-1990.</p>
    <p class="parrafo">Los  efectos  reales  de  las  medidas  encaminadas a la realización del mercado interior  se  dejarán  sentir  en  los próximos años, sobre todo a medida que se supriman   las   barreras  internas  subsistentes.  Las  decisiones  y  acciones resueltas  tendrán  un  efecto  muy  positivo  sobre la confianza de los agentes económicos y darán un nuevo impulso al crecimiento económico.</p>
    <p class="parrafo">Una  Unión  Económica  y  Monetaria  en la Comunidad producirá una ampliación de los  beneficios  económicos  que  se derivarán del programa para 1992. De hecho, sólo   una   moneda   única   permitiría  conseguir  plenamente  los  beneficios potenciales de un mercado único.</p>
    <p class="parrafo">El  objetivo  principal  de  la UEM es fortalecer la integración de la Comunidad y   mejorar   sus   resultados  económicos.  La  UEM  garantizará  un  clima  de estabilidad   que   permita   el  fortalecimiento  del  proceso  de  crecimiento sostenido.  La  experiencia  de  los  años  ochenta ha demostrado claramente que no  existe  a  largo  plazo  una relación directa entre una mayor inflación y un menor  desempleo.  Por  el  contrario,  cada  vez  está más extendida la idea de que  un  clima  de  estabilidad constituye un requisito esencial para lograr una mejora de los resultados económicos.</p>
    <p class="parrafo">Las   diferencias   de  renta  entre  los  países  inmersos  en  el  proceso  de recuperación  y  la  media  comunitaria  siguen siendo considerables, por lo que serán   necesarios  varios  años  para  lograr  su  desaparición.  Este  proceso únicamente   podrá   basarse   en  un  crecimiento  apropiado,  que  aumente  la capacidad de producción interna.</p>
    <p class="parrafo">Las  políticas  económicas  de  los  Estados  miembros  y  de la Comunidad en su conjunto   deberán   sentar  las  bases  para  lograr  constantemente  un  mayor crecimiento  del  PIB  real,  sin  tensiones  inflacionistas  ni  desequilibrios internos   o   externos   insostenibles.   La   responsabilidad  de  una  rápida convergencia  económica  y  social  recae, principalmente, en los propios países menos  favorecidos.  La  experiencia  reciente  ha  confirmado que la aplicación de  políticas  económicas  adecuadas  constituye  una  condición  esencial  para mejorar  las  condiciones  internas  de  crecimiento  de  estos países con todos los medios a su alcance.</p>
    <p class="parrafo">Los  países  con  mayor  potencial  económico  también deberán contribuir a este proceso prestando su apoyo a un crecimiento dinámico a medio plazo.</p>
    <p class="parrafo">La  Comunidad  deberá  tener  en  cuenta  el  objetivo  de  reforzamiento  de la cohesión  económica  y  social  al aplicar sus políticas comunes y al proceder a la  realización  del  mercado  interior.  Las  medidas  comunitarias de política económica  deberán  colaborar  con  las  políticas  económicas  nacionales  para mejorar  los  resultados  económicos  de  los  Estados  menos  favorecidos.  Los Fondos    estructurales    y    otros    instrumentos    financieros   mejorarán</p>
    <p class="parrafo">considerablemente  las  condiciones  de  demanda  y  de  oferta  de  los  países receptores,   siempre   que   se  utilicen  eficazmente  en  un  marco  nacional apropiado.</p>
    <p class="parrafo">El  medio  ambiente  y  su  influencia  sobre  la  calidad  de  vida está siendo objeto  de  una  atención  cada vez mayor por parte de la Comunidad. La Comisión ha  esbozado  recientemente  una  estrategia  comunitaria coherente encaminada a estabilizar  las  emisiones  de  CO2  en  la  Comunidad a partir del año 2000 al nivel  de  las  registradas  en  1990.  La  estrategia  consta  de  una seria de medidas  de  control,  de  incitación  y  fiscales  posibles  adoptadas a escala comunitaria  junto  con  programas  nacionales complementarios. Se considera que una  condición  importante  para  alcanzar  de la forma más rentable el objetivo comunitario  de  estabilización  de  las  emisiones  de  CO2  es la propuesta de utilización  de  instrumentos  fiscales,  entre  los  que  se  puede destacar un nuevo   impuesto   combinado   sobre   el  CO2  y  la  energía  que  respete  la neutralidad  fiscal.  Estableciendo  los  precios  adecuados,  todos los agentes económicos  se  verán  inclinados  a adoptar comportamientos favorables al medio ambiente.  Para  lograr  una  prosperidad y estabilidad económica a largo plazo, así    como    para    preservar    el   medio   ambiente,   se   han   incluido satisfactoriamente   consideraciones   ambientales   en   las   otras  políticas comunitarias,  principalmente  en  las  políticas  energética,  de transportes y agraria.</p>
    <p class="parrafo">IV.   POLITICAS  MACROECONOMICCAS  Y  POLITICAS  DE  AJUSTE  ESTRUCTURAL  1.  La política  monetaria  y  el  SME El objetivo del SME consiste en contribuir tanto a  la  estabilidad  precios  como a la convergencia nominal en la Comunidad, por medio  de  unos  tipos  de  cambio estables y de la política monetaria adecuada, situación  que  se  ha  hecho  más difícil de alcanzar durante el pasado año. En otoño  de  1990,  a  consecuencia de la subida de los precios del petróleo, tuvo lugar  un  endurecimiento  de  las  condiciones  monetarias  en la Comunidad; en 1991,  por  el  contrario,  los tipos de interés de mercado han sido inferiores, por  término  medio,  a  los del año anterior, en tanto que, en muchos países de la  Comunidad,  la  presión  inflacionaria  se  ha mantenido igual, o incluso ha aumentado,  a  pesar  de  la  caída  de  los precios del petróleo tras la guerra del  Golfo.  No  obstante,  en  la  segunda mitad del año han vuelto a subir los tipos de interés a corto plazo.</p>
    <p class="parrafo">Con  la  desaceleración  de  la  economía  comunitaria  en 1991, se ha producido una  flexibilización  monetaria,  que  no  parece  haber  influido negativamente sobre  las  expectativas  de  inflación a largo plazo; las curvas de rendimiento han  mostrado  este  año  una  tendencia  descendente, en lugar de aumentar como consecuencia  de  unos  tipos  de interés a largo plazo inferiores a los del año anterior  en  la  mayor  parte  de los mercados. Las políticas monetarias siguen siendo  contractivas,  con  una  subida de los tipos de interés a corto plazo en la  segunda  mitad  del  año.  Efectivamente,  es de vital importancia conseguir que   la   convergencia  nominal  aparezca  acompañada  de  una  estabilidad  de precios  absoluta  y  no  relativa,  y  resulta  asimismo  esencial  que  el SME continúe  siendo  un  importante  factor  de  preservación  de la estabilidad de precios hasta la plena unión económica y monetaria.</p>
    <p class="parrafo">A  este  respecto,  los  mecanismos  que  han  gobernado  el  relajamiento de la política   monetaria   en  la  Comunidad  en  este  año  presentan  determinados</p>
    <p class="parrafo">aspectos  problemáticos.  Durante  la  década  de  los  ochenta,  el  proceso de deflación  que  tuvo  lugar  en la Comunidad vino determinado por Alemania, y se extendió  a  través  del  mecanismo  de tipos de cambio (MTC) a los demás países comunitarios  integrados  en  la  banda  estrecha  de  fluctuación del SME. Este vínculo  se  hizo  aún  más fuerte tras la última realineación de enero de 1987, cuando    gradualmente    desapareció    toda    expectativa    de    ulteriores realineaciones.  La  estrategia  alemana,  basada  en  la consolidación fiscal y en  un  uso  apropiado  de  los  agregados  monetarios,  situó  la  inflación  a niveles  bajos,  -aunque  con  tendencia  al alza-, incluso cuando los objetivos monetarios  fueron  aplicados  con  mayor  flexibilidad, como consecuencia de la coyuntura exterior.</p>
    <p class="parrafo">La  progresiva  desaparición  de  las  expectativas  de realineación ha alterado significativamente  este  panorama.  La  tendencia  expansiva  experimentada por la  política  fiscal  alemana  a  raíz de la unificación, junto con una política monetaria  orientada  hacia  la  estabilidad,  debe  llevar  teóricamente  a una apreciación  real  de  la  moneda,  con  una  demanda  real superior a la oferta interna  real.  De  hecho,  la  excesiva  presión  de  la demanda ha tenido gran influencia  en  el  proceso  de  formación  de  salarios, ya que ha fomentado un paulatino  aumento  de  los  precios.  Este proceso se ha agravado por la fuerte tendencia  a  tomar  medidas  en  lo  que respecta a la renta, como recurso para limitar  el  impacto  fiscal  de  la unificación. Esta política económica, unida a  la  prevención  de  la  consiguiente  apreciación  real  a  través del ajuste nominal  de  los  tipos  de  cambio  dentro  del MTC, han ocasionado una presión adicional   considerable   sobre  los  tipos  de  interés  en  Alemania  y,  por consiguiente, en otros países que participan en el MTC.</p>
    <p class="parrafo">Los  mercados  han  reflejado  en repetidas ocasiones la incertidumbre existente acerca  de  la  capacidad  del  Bundesbank  para seguir manteniendo este tipo de política  económica.  Esta  incertidumbre  junto  con las expectativas de cambio estables   y  las  diferencias  decrecientes  en  las  tasas  de  inflación  han provocado  en  el  MTC  una  reducción  importante  de  los diferenciales de los tipos  de  interés  frente  al  marco  alemán,  donde  se  puede  decir  que han desaparecido las primas de riesgo de cambio.</p>
    <p class="parrafo">Puesto  que  el  conjunto  de  la  Comunidad  sigue sufriendo los efectos de una considerable  presión  inflacionaria,  no  puede  asegurarse  que  se vaya a dar una  mayor  flexibilidad  de  la  política  monetaria  a  escala global. Dado el carácter   colectivo  inherente  al  SME,  no  sólo  Alemania,  sino  todos  los restantes  países  participantes  en  el  MTC,  y en especial aquellos países de mayor  influencia  económica,  deben  aceptar  su parte de responsabilidad en la formación  de  una  política  monetaria  comunitaria  coherente  con los niveles más  bajos  de  subida  de  precios,  y que posibilite la convergencia a la baja de los Estados miembros con altas tasas de inflación.</p>
    <p class="parrafo">En  los  dos  países  que  no  se han incorporado aún al MTC, Portugal y Grecia, la  inflación  es  muy  superior  a los niveles compatibles con una convergencia nominal,   si  bien  ha  experimmentado  un  descenso.  En  Portugal,  donde  la inflación,  medida  mediante  el  índice  de precios al consumo, cayó por debajo del  10  %  en  el  último  trimestre de 1991, el objetivo prioritario inmediato consiste  en  mantener  una  política  económica  lo suficientemente contractiva como   para  reducir  el  recalentamiento  del  mercado  laboral.  Debido  a  la</p>
    <p class="parrafo">sustancial  entrada  de  capitales,  los  tipos  de cambio reales experimentarán durante  algún  tiempo  un  cierto  aumento.  La  idea es que Portugal se una al mecanismo  una  vez  que  la economía se haya enfriado lo suficiente para que la disciplina   inherente   al   propio   mecanismo  no  provoque  un  relajamiento inadecuado de la política monetaria.</p>
    <p class="parrafo">En  Grecia,  la  política  monetaria debe seguir tratando de contener la presión inflacionaria   provocada   por  el  considerable  déficit  presupuestario.  Sin embargo,  el  problema  de  las finanzas públicas no puede ser resuelto mediante la  política  monetaria  por  tiempo indefinido, y la única manera de que Grecia alcance  una  convergencia  nominal  rápida y duradera consiste en que se atenga a   los   límites   máximos   presupuestarios   fijados   por   el  programa  de estabilización.</p>
    <p class="parrafo">2.   Política   presupuestaria   Puesto   que   las   competencias   en  materia presupuestaria  seguirán  ejerciéndose  a  nivel  de  los  Estados  miembros, el progreso  hacia  la  unión  económica  y monetaria exige la presencia de un alto grado  de  coordinación,  a  través  de  la  aplicación  de  normas y principios generales  que  garanticen  que  las  políticas  fiscales  no  perjudicarán a la estabilidad en la Comunidad.</p>
    <p class="parrafo">Un  primer  grupo  de  países,  integrado  por  Grecia  e  Italia, ha registrado déficits  presupuestarios  excesivos  durante  muchos  años  y  han incrementado uniformemente la deuda pública (véanse cuadro 5 y gráfico 6).</p>
    <p class="parrafo">En  Grecia,  la  evolución  presupuestaria  de  1991  se aleja de las tendencias anteriores,   debido   a   la  puesta  en  marcha  del  nuevo  plan  trienal  de convergencia.  Sin  embargo,  las  reformas  y  ajustes  presupuestarios  no han conseguido  los  objetivos  previstos.  El  plan debe ser aplicado con mucho más rigor   si   quiere   conseguirse   una   reducción  significativa  del  déficit presupuestario y una estabilización del coeficiente de deuda pública.</p>
    <p class="parrafo">La  evolución  presupuestaria  de  Italia sigue siendo diferente de la del resto de  los  países  participantes  en  la  banda estrecha de fluctuación del MTC. A pesar  de  los  repetidos  esfuerzos  por controlarlo, el déficit presupuestario continúa  situándose  alrededor  del  10  %  del  PIB,  lo  que  ha producido un coeficiente  deuda  pública/PIB  que  superó  la  cota  del 100 % en 1990, y que sigue  subiendo.  Estos  resultados  no  son debidos a una carencia de programas de  ajuste,  sino  a  la poco vigorosa aplicación de éstos. Se debe insistir más en  los  instrumentos  utilizados  para  conseguir  los  objetivos fijados, y en las  medidas  estructurales  encaminadas  a  mejorar  las finanzas públicas. Sin embargo,  aun  aplicando  enérgicamente  el  programa actual, se corre el riesgo de   no   obtener   los  resultados  previstos,  puesto  que  se  basa  en  unas previsiones   de   crecimiento   muy   optimistas.   El  plan  resulta,  además, demasiado  centrado  en  los  impuestos, lo que puede tener como consecuencia un ascenso  de  la  presión  inflacionaria,  ya  que el incremento de la imposición directa  generará  en  los  contribuyentes  una demanda de aumento salarial. Con todo,  tine  un  valor  esperanzado  el  propósito  expresado  por  el  Gobierno italiano,  de  adoptar  medidas  correctoras  si  no se consiguen los resultados apetecidos.</p>
    <p class="parrafo">Un  segundo  grupo  de  países,  formado  por  Bélgica, Países Bajos, Portugal e Irlanda,  mantienen  aún  un  déficit  considerable  y  un  coeficiente de deuda pública   excesivamente   alto.  En  Bélgica,  los  esfuerzos  de  consolidación</p>
    <p class="parrafo">realizados  durante  el  período  de  fuerte crecimiento, esto es, 1988-1990, no fueron  suficientes  para  evitar  que en 1991, cuando la actividad económica se ralentizó,  se  produjese  un  nuevo  aumento  del coeficiente de deuda pública. La  doble  norma  del  gobierno,  destinada  a  detener el gasto real de interés nulo  y  a  mantener  el  déficit  de  las administraciones públicas en un valor constante  en  términos  nominales,  no ha tenido efectos satisfactorios, y debe hacerse  extensible  a  todos  los  niveles  de  la  administración, incluida la seguridad  social.  Es  imprescindible  reducir  significativamente  el  déficit para  situar  el  coeficiente  de deuda pública, que es aún el doble de la media comunitaria, en una tendencia claramente descendente.</p>
    <p class="parrafo">Tampoco  en  los  Países  Bajos  han  resultado  suficientes  los  esfuerzos  de consolidación  realizados  en  1988-1990,  el  momento  de  mayor  expansión. En 1991   se  han  adoptado  determinadas  medidas  adicionales,  a  fin  de  poder alcanzar  los  objetivos  fijados  en  lo  que respecta a las finanzas públicas. No  obstante,  si  persiste  la  incapacidad  de  ahorro  público,  el  Gobierno podría  plantearse  una  aplicación  estricta  de  las  medidas  encaminadas  al logro  de  los  objetivos  a  medio  plazo (déficit del 3 % del PIB en 1994) con el fin de reducir el coeficiente de deuda pública.</p>
    <p class="parrafo">En   Portugal,   se  ha  verificado  en  los  últimos  años  una  reducción  del desequilibrio  de  las  finanzas  públicas,  resultado del efecto conjunto de la revisión  total  del  sistema  tributario,  que lo hizo más eficaz, del esfuerzo por  controlar  el  gasto,  de  la  expansión económica cíclica y del proceso de privatización.   No   obstante,   los  niveles  relativos  del  déficit  de  las administraciones   públicas   y  de  la  deuda  pública  superan  aún  la  media comunitaria.  Por  tanto,  para  apoyar  el  proceso de deflación, es imperativo que  el  ajuste  fiscal  continúe  siendo una de las más urgentes prioridades de la política económica, y que siga siendo enérgicamente aplicado.</p>
    <p class="parrafo">Irlanda  obtuvo  un  notable  éxito en la consolidación de las finanzas públicas a   finales   de   los   80.  Desde  entonces,  no  obstante,  este  proceso  de consolidación  se  ha  visto  frenado  debido  a  un  menor  crecimiento  de los ingresos  y  a  que  el  gasto  público ha sufrido cierta presión por efecto del creciente  desempleo  y  del  aumento  en  los  pagos  del  sector  público. Los esfuerzos  de  consolidación  deben  ser mantenidos a medio plazo, con el fin de que   el  coeficiente  de  deuda  pública  permanezca  en  una  firme  evolución descendente.</p>
    <p class="parrafo">Alemania y el Reino Unido constituyen dos casos aparte.</p>
    <p class="parrafo">En   Alemania,   com  consecuencia  directa  de  las  considerables  necesidades financieras   originadas  por  la  unificación,el  gasto  público  ha  sido  muy cercano  al  4  %  del  PIB  entre  1989-1991,  a pesar de un nivel de actividad económica   sostenido.   Aun   cuando   el   actual   déficit   no  resulte  muy preocupante,   aunque   debe   considerarse   que   contribuye  a  una  política monetaria  desequilibrada,  las  perspectivas  de consequir controlar el déficit a  medio  plazo  son  extremadamente inciertas. Aunque se reduzcan los gastos de consumo,    se    verán   gradualmente   sustituidos   por   la   inversión   de infraestructura  a  gran  escala;  el efecto combinado de un agudo endeudamiento del  sector  público  y  del pago de intereses provocará una mayor presión sobre el  gasto.  La  consolidación  fiscal  será por todo ello un importantísimo reto en los años venideros.</p>
    <p class="parrafo">Por  otra  parte,  se  ha hecho recientemente mucho hincapié en el incremento de los  ingresos.  No  obstante,  el  aumento  de  la  imposición,  sea  directa  o indirecta,  causará  probablemente  una  elevación  de  las demandas salariales, para  compensar  la  pérdida  de renta. En estas condiciones, recurrir en exceso a  la  subida  de  los  impuestos puede desencadenar un nuevo ciclo de exigencia creciente  de  distribución  de  la  renta.  Existen aún muchas posibilidades de reducir   el   déficit  presupuestario  disminuyendo  los  gastos;  además,  los sistemas  de  ayudas  a  las  rentas  se  deben  concebir  de  tal manera que se garantice su carácter temporal.</p>
    <p class="parrafo">En  el  Reino  Unido,  el  deterioro  del  saldo  presupuestario  es  debido, en primer  lugar,  a  los  efectos  de  los  estabilizadores automáticos durante la grave  recesión.  El  objetivo  de  las autoridades, a medio plazo, sigue siendo el  de  alcanzar  el  equilibrio  presupuestario  mediante  ajustes cíclicos. Es aún  conveniente  practicar  una  política  prudente,  a  fin de cumplir a medio plazo  con  el  objetivo  de  un  presupuesto  equilibrado  y  un ahorro público continuado.</p>
    <p class="parrafo">En  el  último  grupo  de  países  (Dinamarca,  España, Francia y Luxemburgo) el equilibrio   presupuestario   y   la  deuda  pública  están,  en  general,  bajo control.  Estos  países  arrojan  un  saldo positivo de ahorro público, y tienen un  coeficiente  de  deuda  pública  inferior  a  la  media  comunitaria. Pese a todo,  se  debe  mantener  en estos países una política prudente, ya que algunos de   ellos   tienen   fuertes   presiones   inflacionarias  y  elevados  déficit exteriores (Espana) o una alta deuda exterior (Dinamarca).</p>
    <p class="parrafo">La   insistencia   en   la   consolidación  presupuestaria  viene  motivada  por numerosas  consideraciones.  En  primer  lugar,  está encaminada a equilibrar la política  económica  actual,  con  una  política  fiscal relativamente expansiva por  un  lado,  y  una  política  monetaria  contractiva  por  el  otro. Incluso aunque  el  déficit  presupuestario  sea  justificable por factores temporales y excepcionales,   seguiría   siendo   adecuado   reducirlo   lo  más  rápidamente posible,  para  conseguir  una  política  económica  más equilibrada. En segundo lugar,   existe  la  necesidad  de  un  mayor  nivel  de  ahorro  dentro  de  la Comunidad,  para  lo  cual  la  reducción de los déficit públicos representarían una   aportación   significativa.   Por   último,   una   política   fiscal  más restrictiva  tendría  probablemente  como  consecuencia  una  evolución salarial más equilibrada, lo que contribuiría a una mejor convergencia.</p>
    <p class="parrafo">El  deseado  incremento  adicional  del  coeficiente  de  inversiones suscita el problema  de  la  adecuación  de  ahorro. Si bien existen pocos signos de que el bajo   nivel  de  ahorro  haya  tenido  efectos  decisivos  sobre  la  actividad económica  hasta  el  presente,  sí  es  cierto que ha contribuido a mantener en cotas   altas   los   tipos   de   interés   a  largo  plazo.  Sin  embargo,  la insuficiencia  de  ahorro  corre  el  riesgo  de  ser uno de los más importantes obstáculos   para   el   crecimiento   en  el  futuro,  especialmente  para  las economías  de  reciente  apertura  en  Europa  Central  y  del  Este  y para los países  en  desarrollo.  Ahora  bien, la existencia de un excedente de ahorro es posible  sólo  en  el  caso de que el considerable desahorro público comunitario y de otros países occidentales invierta sus términos. Por tanto,</p>
    <p class="parrafo">la  generación  de  un  ahorro público suficiente resulta ser condición sine qua non  para  el  despegue  satisfactorio  de  las  economías  de mercado en Europa</p>
    <p class="parrafo">Central y del Este.</p>
    <p class="parrafo">Finalmente,  en  el  contexto  de  una  unión  económica  y monetaria plenamente desarrollada  no  existirán  márgenes  de  maniobra muy amplios para la política fiscal,  ni  tampoco,  con  mayor razón, para la monetaria. Por consiguiente, se deberá  poner  mayor  énfasis  en  las  medidas  estructurales,  a  fin de poder levar a cabo los ajustes necesarios en las economías comunitarias.</p>
    <p class="parrafo">3.  Políticas  de  ajuste  estructural  Los  esfuerzos realizados para implantar el  mercado  único  han  originado  el desarrollo de la más ambiciosa iniciativa de   demanda   en   toda   la  historia  de  la  Comunidad.  Sin  embargo,  como consecuencia   de   la  dinámica  creada  por  la  evolución  hacia  el  mercado interior,  además  de  elevarse  el  potencial  de  crecimiento, se ha puesto de manifiesto  la  rigidez  presente  en  algunos  mercados, factor que se hace más visible  con  el  aumento  de  la  competencia.  Actualmente,  dado  el  difícil contexto  internacional,  es  también  importante  que  la Comunidad refuerce el crecimiento interno.</p>
    <p class="parrafo">Siempre   que   vayan  acompañadas  de  políticas  industriales  adecuadas,  las políticas  de  ajuste  estructural  impulsan  la  adaptabilidad  y eficiencia de las  economías  comunitarias.  En  el  contexto  de  la  aplicación del programa para   1992,la  Comisión  ha  subrayado  la  necesidad  de  adoptar  medidas  de política   industrial   en   determinados   sectores,   y  ha  realizado  varias propuestas  a  tal  efecto.  Las políticas de ajuste estructural deben acompañar la  realización  del  mercado  interior  a  fin de garantizar la obtención plena de todos los beneficios que de él se deriven.</p>
    <p class="parrafo">Por  otro  lado,  aquellos  países  que  se  integren  plenamente  en  la  unión económica  y  monetaria  no  podrán  utilizar los tipos de cambio nominales como instrumentos  de  ajuste.  Será,  por  tanto,  necesario  que todos los mercados observen   una   flexibilidad   creciente,  a  fin  de  asegurar  el  desarrollo equilibrado  de  todas  las  áreas  de la unión. En la UEM, la adaptabilidad del mercado  laboral  será  un  factor  de  ajuste  esencial  para  evitar  que siga aumentando el desempleo.</p>
    <p class="parrafo">Junto  con  una  política  macroeconómica  cautelosa,  y la política de cohesión económica   y   social   de   la   Comunidad,que   deberá   experimentar   mayor reforzamiento,  las  políticas  de  ajuste estructural nacionales y comunitarias desempeñarán  un  papel  fundamental  para que la Comunidad recupere una tasa de crecimiento  sostenible  superior  al  3,5  %  anual,  sin  lo  cual no se podrá reducir  el  alto  nivel  de paro. En particular, cuatro áreas necesitan mejoras estructurales   de   gran  alcance:  la  cooperación,  el  mercado  laboral,  la política de la competencia y el comercio internacional.</p>
    <p class="parrafo">La   cooperación   puede  mejorar  las  condiciones  de  funcionamiento  de  las empresas   y   reforzar   la   competitividad  de  la  Comunidad  en  la  escena internacional  por  medio  de  la  utilización  controlada de la energía y de la innovación.</p>
    <p class="parrafo">Una   política   que   mejore   la   infraestructura,   y  especialmente  la  de transporte,   es   un   elemento   indispensable  en  la  creación  del  mercado interior.  Es  igualmente  un  elemento del proceso de cohesión ya que una mejor infraestructura  de  trabajo  reduce  los  costes de transporte y comunicaciones y acerca al centro las regiones periféricas de la Comunidad.</p>
    <p class="parrafo">Se  deberán  llevar  a  cabo  mayores  esfuerzos  en  el  área de la innovación,</p>
    <p class="parrafo">investigación   y  desarrollo.  Las  políticas  de  investigación  y  desarrollo estimulan   la   competitividad  de  las  empresas  comunitarias,  pero,  en  un período  de  cambios  tecnológicos  profundos que normalmente acarrean costes de desarrollo  considerables,  los  resultados  de este tipo de esfuerzos deben ser más   ampliamente   difundidos   por   medio  de  una  mayor  cooperación.  Esto acelerará el ajuste de nuestras economías a los nuevos avances tecnológicos.</p>
    <p class="parrafo">Igualmente,   en  las  áreas  de  la  reestructuración  sectorial  y  del  medio ambiente,   una   cooperación  mayor  facilitará  probablemente  el  ajuste.  La colaboración  en  estas  áreas  proporcionará  a la Comunidad una mejor posición competitiva  en  el  contexto  internacional.  La  Comunidad puede desempeñar un importante papel fomentando una mayor cooperación entre las empresas.</p>
    <p class="parrafo">Los  mercados  laborales  en  la  Comunidad han estado mostrando signos de mayor adaptabilidad  sin  ser,  no  obstante,  suficientes.  Las  crecientes presiones salariales,  en  un  momento  en  que  más  del  9  % de la problación activa se encuentra  en  situación  de  desempleo,  hacen pensar que existen aún problemas estructurales importantes en los mercados de trabajo.</p>
    <p class="parrafo">Actualmente,   con   reducido  crecimiento  de  la  economía  comunitaria  y  el superior  nivel  de  competitividad  internacional,  la  realización del mercado interior  implica  que  tanto  las  empresas  como  los  trabajadores tengan que adaptar  sus  prácticas  y  métodos de trabajo a estas nuevas circunstancias. La flexibilidad  de  adaptación  de  las  empresas  ante el nuevo entorno operativo tiene  que  ir  acompañada  del  mismo grado de flexibilidad del mercado laboral en  lo  que  respecta  a  la  formación  profesional, así como a las prácticas y condiciones de empleo.</p>
    <p class="parrafo">En  la  mayor  parte  de  los países, el ajuste de los costes salariales son aún insuficientes   para   conseguir  el  pleno  empleo.  Aunque  deba  evitarse  el aumento  del  desempleo,  los  interlocutores  sociales,  en  las negociaciones, también   deben   tener   en   cuenta  la  necesidad  de  efectuar  ajustes.  En consecuencia,   las   autoridades  de  los  Estados  miembros  deben  hacer  más visibles  los  objetivos  y  estrategias  de la política económica, a fin de que las  perspectivas  macroeconómicas  puedan  tener  mayor  peso  específico en la negociación  salarial.  Este  tipo  de  aproximación  se consigue a través de un compromiso serio de convergencia por parte de los gobiernos.</p>
    <p class="parrafo">Además,  la  rígida  estructura  salarial, las prácticas de empleo y la falta de formación  son  factores  que  han  acentuado  los problemas de las personas que no  forman  parte  de  la  población  activa.  El  elevado número de parados sin formación  ilustra  el  problema  de  los  costes  y la adecuada especialización con  respecto  a  su  potencial  productivo. Los Estados miembros deben estudiar su  legislación  en  materia  de  mercado de trabajo y de seguridad social, para rectificar  los  elementos  que  impiden el acceso o regreso de los trabajadores al mercado laboral.</p>
    <p class="parrafo">Por  último,  parece  oportuno  fomentar  una  política  laboral más activa, con mayor  énfasis  en  la  reconversión  profesional que en el suministro de fondos para subsidios de desempleo.</p>
    <p class="parrafo">Necesariamente,   la   competencia  se  intensificará  con  la  realización  del mercado  interior  y  la  sistemática  reducción  de  las barreras. Las empresas europeas   deben  estar  preparadas  para  esa  mayor  competencia,  que  ya  ha generado  una  ola  de  fusiones  dentro  de  la  Comunidad.  Para  prevenir  la</p>
    <p class="parrafo">aparición   de   posiciones   dominantes,   que  reducen  la  competencia  y  el bienestar  general,  la  Comunidad  lleva a cabo una política muy activa en este ámbito.</p>
    <p class="parrafo">El  mayor  nivel  de  competencia  puede  también  llevar  a  más solicitudes de ayuda   por  parte  de  empresas  o  sectores  que  sufren  mayor  presión  como consecuencia  de  tal  competencia.  Sin  embargo,  las  ayudas estatales pueden amenazar  el  funcionamiento  del  mercado,  al limitar las ventajas específicas a  empresas  competitivas  y  también  impedir  la necesaria reestructuración de la  industria.  Por  lo  tanto, la Comisión se esfuerza por limitar la concesión de ayudas, situándolas en un contexto de reestructuración.</p>
    <p class="parrafo">Los  países  con  mayor  potencial  económico  de la Comunidad deben resistir la tentación   de  compensar  el  mayor  grado  de  competencia  resultante  de  la apertura   de   los   mercados  por  medio  de  ayudas  estatales  ya  que  ello implicaría  el  riesgo  de  suprimir  las  ventajas competitivas ganadas por los países menos favorecidos en sectores específicos.</p>
    <p class="parrafo">La   competencia   libre  y  sin  distorsiones  en  la  Comunidad  requiere  una supervisión eficiente de las ayudas estatales.</p>
    <p class="parrafo">La  Comisión  ha  realizado  dos encuestas sobre ayudas públicas en la Comunidad Europea  en  1988  y  1990,  y,  de  acuerdo con sus resultados, se esfuerza por obtener  una  mayor  transparencia  en este campo. Las ayudas estatales absorben aún  una  parte  significativa  de los recursos públicos de los Estados miembros (véase  cuadro  9).  La  segunda  encuesta  determinó  el  total  de  las ayudas estatales  nacionales  en  un  2,2  %  del  PIB,  es  decir,  más  del doble del presupuesto   comunitario.   Las   diferencias   entre   Estados   miembros  son considerables;  Dinamarca  y  Reino  Unido emplean en ellas sólo el 1 % del PIB, pero Bélgica, Grecia, Italia y Luxemburgo gastan el 3 % o más.</p>
    <p class="parrafo">Cuadro 9</p>
    <p class="parrafo">(TABLA OMITIDA)</p>
    <p class="parrafo">Las   ayudas   estatales  están  enormemente  concentradas:  el  sector  de  la producción  se  lleva  un  41 %, el de transportes 30 %, la siderurgia 16 % y la agricultura (ayudas nacionales) 13 %.</p>
    <p class="parrafo">En  la  recta  final  hacia  la  unión  económica y monetaria, el gasto nacional dedicado  a  ayudas  estatales  se  debe someter a un mayor grado de vigilancia, con  el  fin  de  alcanzar la convergencia. De igual manera, se puede obtener un sistema  comercial  internacional  más  abierto  por  medio  del  respeto de una mayor disciplina en la aplicación de ayudas estatales.</p>
    <p class="parrafo">Un   factor   que   resulta   preocupante  es  el  resurgimiento  de  tendencias proteccionistas en el comercio internacional.</p>
    <p class="parrafo">Se   ha  producido  un  cierto  grado  de  conflicto  entre  los  interlocutores comerciales,   especialmente   en   lo  que  respecta  a  la  subvención  de  la agricultura  y  de  algunas  industrias  en declive. Se ha observado también, en diversas  partes  del  mundo,  una  intensificación  del  empleo  de  medidas no arancelarias para la protección de productos nacionales.</p>
    <p class="parrafo">La  Comunidad  espera  de  la Ronda Uruguay, que se encuentra actualmente en una fase crucial, unos resultados ambiciosos, globales y equilibrados.</p>
    <p class="parrafo">Esto  es  necesario  para  reforzar  el  sistema de comercio multilateral y para invertir   la   tendencia   hacia   el  proteccionismo.  De  producirse  mayores retrasos,  se  podría  ver  minada  la  estrategia de ajuste de muchos países en</p>
    <p class="parrafo">desarrollo  de  Europa  Central  y  del  Este, que han adoptado un planteamiento de  crecimiento  y  desarrollo  orientado  hacia  los  mercados  exteriores. Los principales  países  industrializados  tienen  una  gran responsabilidad en este campo,  y  deben  esforzarse  para  obtener una conclusión lo más rápida posible de la Ronda Uruguay.</p>
    <p class="parrafo">Un  desenlace  satisfactorio  de  la  Ronda Uruguay traería consecuencias que no sólo   serían   positivas   para   los  intereses  de  la  Comunidad,  dado  que asegurarían  el  acceso  al  mercado  y  un menor grado de proteccionismo en las áreas  tradicionales  de  intercambio  comercial,  sino  que también permitirían la  extensión  de  las  normas  multilaterales aplicables a nuevas áreas de gran importancia  para  la  Comunidad,  como  por ejemplo el sector de servicios, los derechos de propiedad intelectual y la inversión internacional.</p>
    <p class="parrafo">Se  están  concluyendo  las  negociaciones entre la Comunidad y los países de la AELC  encaminadas  a  la  construcción  de  un  Espacio  Económico  Europeo  que extenderá  los  beneficios  derivados  del mercado interior a un área geográfica de   mayores   dimensiones.   El   acuerdo   determinará   un   mayor  grado  de competencia,   y   mejorará   la  oferta,  ya  que  facilita  el  movimiento  de mercancías,  servicios,  capital  y  trabajo  entre  la  Comunidad  Europea y la AELC.</p>
    <p class="parrafo">Finalmente,  la  Comunidad  desempeña  un  activo  papel  en la asistencia a los países  de  Europa  Central  y  del  Este,para  acelerar  la  reforma política y económica.  Además  de  gestionar  los  programas  de  ayuda de la Comunidad, la Comisión   coordina   el  grupo  G-24,  integrado  por  los  principales  países industrializados.</p>
    <p class="parrafo">Se  ha  concedido  asistencia  de  formas  muy  variadas,  tales como apoyo a la reconstrucción  económica,  ayuda  alimentaria,  ayuda  de  urgencia, asistencia técnica,  apoyo  a  las  balanzas de pagos, inversión financiera y créditos a la exportación.   La   Comunidad  se  ha  convertido  en  la  principal  fuente  de créditos  para  los  países  de  Europa  Central  y del Este, ya que proporciona aproximadamente la mitad de la ayuda total que estos países reciben.</p>
    <p class="parrafo">Además,  la  Comunidad  ha  concluido  la  negociación de Acuerdos de asociación con   Hungría,  Polonia  y  Checoslovaquia.  Estos  Acuerdos  permitirán  a  los países  de  Europa  Central  y del Este la participación activa en el proceso de integración  europea.  Revisten,  por  tanto,  una enorme importancia política y económica,  en  un  momento  en  que las reformas de estos países atraviesan una fase  crucial  y  han  visto  desaparecer  su  principal  mercado de exportación tradicional,  la  URSS.  El  libre  comercio  tendrá  el  efecto  de fomentar la inversión  privada  en  estos  países,  una  de las principales condiciones para que  las  reformas  económicas  tengan  éxito.  La  Comunidad  está  dispuesta a negociar  Acuerdos  similares  con  otros  países  de Europa Central y del Este, siempre  que  se  cumplan  las  condiciones  necesarias  desde el punto de vista político y económico.</p>
    <p class="parrafo">La  Comunidad  ha  demostrado  su voluntad de facilitar el acceso a sus mercados a  Europa  Central  y  del  Este  en  aquellos  sectores en los que estos países pueden  competir  eficazmente  en  la  escena  mundial:  agricultura,  industria textil,   carbón   y   acero.   Debe   tomarse   nota  de  las  implicaciones  y dificultades  de  estos  sectores  y  regiones  afectadas  en la Comunidad. Este incremento  de  la  accesibilidad  al  mercado no supondrá un perjuicio para las</p>
    <p class="parrafo">relaciones   comerciales   que  la  Comunidad  mantiene  ya  con  otros  países, especialmente  aquellos  países  en  vías  de  desarrollo  con  los  que existen acuerdos   de   cooperación.   Este  acceso  al  mercado  es  esencial  para  la satisfactoria evolución de estas economías.</p>
    <p class="parrafo">PRINCIPALES INDICADORES ECONOMICOS 1989-1993</p>
    <p class="parrafo">COMUNIDAD EUROPEA, ESTADOS UNIDOS Y JAPON</p>
    <p class="parrafo">(TABLA OMITIDA)</p>
  </texto>
</documento>
