Transcripción del vídeo "El BOE pasa página... y se adapta a los nuevos tiempos" (2009)
Duración: 13 minutos, 31 segundos.
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El Boletín Oficial del Estado tiene un cometido claro: informar al ciudadano de las leyes y otras disposiciones generales, actos y anuncios que obligatoriamente deben publicarse en él. Las leyes y disposiciones no entran en vigor hasta que no son publicadas en el BOE, lo que da idea de la importancia de publicarlo puntualmente y de forma correcta cada día.
El 1 de enero de 2009 el Boletín Oficial del Estado empieza una nueva vida. A partir de esa fecha, todos los ciudadanos disponen de una edición electrónica oficial del BOE accesible desde la página web de la institución.
Carmen Gomis Bernal. Directora de la Agencia Estatal Boletín Oficial del Estado: "El BOE digital se empieza a hacer por la demanda de los ciudadanos. La gente empieza a utilizar Internet cada vez más, las consultas en el Boletín son claramente más sencillas a través de Internet, y se empieza a demandar que haya publicación de toda la normativa y todos los actos que se publican en el BOE, en la web."
José Manuel Ruiz Ramos: Director del Departamento de tecnologías de la Información: "Las suscripciones a los boletines en papel habían caído en picado y los accesos a través de la web habían subido exponencialmente. Estaba claro que ése era el camino a seguir."
La transformación del BOE era inevitable: el progreso de la sociedad y de las tecnologías de la información exigían avanzar hacia el futuro en su función de servicio público, pero sin olvidar los valores del pasado. Y conviene, por esta razón, echar un vistazo a más de tres siglos de historia.
En el año 1661 aparece la Gazeta, primer noticiario español de información general. Unos años más tarde, en 1697, pasa a llamarse la Gaceta de Madrid. Al igual que en Francia, la corona se hace responsable de la publicación en 1762, confiriéndole así carácter de periódico oficial.
Desde 1886, la Gaceta de Madrid ya sólo publica documentos oficiales. En 1936 adquiere el nombre de Gaceta de la República, pero tras la guerra, el Gobierno de Burgos impone la denominación Boletín Oficial del Estado, que se mantiene hasta nuestros días.
Durante este tiempo, han sido 35 las imprentas que se han encargado de su elaboración, testigos privilegiados de la evolución de la tecnología al servicio del ciudadano. Si el cajista de siglos atrás pudiese ver el BOE electrónico de hoy, probablemente no se lo creería. Pero sin su destreza tampoco estos avances habrían sido posibles.
Los cajistas, oficiantes de una tarea silenciosa y desconocida para muchos, se encargaban de componer el texto letra a letra. Y no sólo eso, sino que además tenían que distribuir correctamente los espacios para igualar el ancho de cada línea.
Con la segunda revolución industrial entra en escena la linotipia, la primera máquina que dispone de un teclado. A cada pulsación de tecla, se libera una matriz que contiene el molde de la letra, y así, se consigue con plomo fundido una línea completa. Pero la verdadera revolución de la prensa escrita llega con la rotativa, una máquina capaz de alcanzar grandes velocidades de impresión haciendo pasar el papel entre rodillos, de ahí su nombre.
El auge de la fabricación del BOE llega precisamente con la rotativa, y es en la imprenta de la calle Trafalgar de Madrid donde más se extiende su uso. En los años 60, por ejemplo, llegaron a trabajar en aquellos talleres más de 500 personas, repartidas en tres turnos, velando por un proceso de extraordinaria precisión.
Tras 57 años en las instalaciones del madrileño barrio de Chamberí, se decide el traslado del BOE a un nuevo edificio en la Avenida de Manoteras a las afueras de la ciudad.
Y es en estas modernas instalaciones donde la informática se implanta de manera definitiva en todo el proceso previo a la impresión.
Adolfo Roquero García-Casal. Subdirector de la Imprenta Nacional: "Todas las disposiciones y la mayoría de los anuncios vienen ya en formato electrónico. Vienen por procedimientos de transmisión de ficheros normalmente desde Presidencia del Gobierno. Luego pasan a preimpresión, donde se componen, se editan y se les da forma, y después las planchas pasan aquí a la rotativa, que es la última fase en la que realmente se realiza la impresión del boletín físicamente en papel."
"El papel es un papel reciclado, es un papel prensa reciclado. En ese sentido no era un papel que implicara directamente cortar árboles físicamente como se dice, pero indirectamente sí, al final de cada papel siempre hay un árbol al final de la cadena."
La rotativa de offset Man-Roland, adquirida en 1996, es un gigante de la tecnología, con capacidad para imprimir 35.000 ejemplares por hora de un fascículo de 192 páginas. Y hoy, 31 de diciembre de 2008, arranca por última vez.
Las planchas se cargan ordenadamente en los tambores. Se enhebra el papel haciéndolo pasar por los rodillos de toda la máquina, sirviéndose de unas guías laterales. Dispuestas todas las planchas y la banda de papel, se procede al primer arranque de la máquina, haciendo contactar los cauchos con el papel manchándolo de tinta.
Cuando por fin aparecen los primeros ejemplares completamente limpios, se arranca definitivamente la rotativa, acelerándola hasta su velocidad máxima.
Después de impresa la banda, unos discos de corte se encargan de separarla longitudinalmente hasta en cuatro partes. El papel cortado pasa inmediatamente al cuerpo de plegado, en la planta inferior, donde se pliegan y se montan unas bandas con otras embuchándolas para completar por fin los fascículos de forma que las páginas se sucedan en orden correlativo. Los fascículos caen al tambor de corte transversal donde son separados definitivamente mediante sierras.
En la unidad de grapado se cosen con dos grapas de alambre acerado, cayendo finalmente a la cadena de transporte, donde desfilan ordenadamente los ejemplares hasta el área llamada "de cierre", situada en una nave anexa a la rotativa, pero totalmente independiente.
Es vital durante todo este proceso, un riguroso control de calidad. Los operarios retiran continuamente ejemplares para verificar que todo está en orden y que el BOE sale en perfectas condiciones.
Adolfo Roquero: "El cierre es una parte muy importante y de las más vistosas de la rotativa, en el que los ejemplares se van moviendo por unas pinzas, y dado que la rotativa tiene una velocidad de producción bastante mayor de la que puede tener el cierre, tiene el sistema de almacenamiento en esos rodillos de todos los ejemplares del boletín que nos permiten poder almacenar la producción de la rotativa antes de sacarla por el cierre".
Se retractilan en plástico, y se etiquetan uno a uno con el nombre y dirección de cada suscriptor. Finalmente se agrupan por lotes según el código postal para facilitar su envío por correo.
En febrero de 2008, el Consejo de Ministros, adaptándose a los nuevos tiempos, dispone que a partir del 1 de enero de 2009 el BOE dejará de imprimirse en papel, y que la edición electrónica tendrá validez legal.
Y así, el 31 de diciembre de 2008, la rotativa imprime los últimos ejemplares en papel, deteniendo su maquinaria para siempre.
La rotativa se detiene, pero el BOE sigue haciendo historia, ahora en formato electrónico. Desde el 1 de enero de 2009, el Boletín pasa a tener exclusivamente un formato digital, accesible gratuitamente a todos los ciudadanos desde la página web del BOE.
José Manuel Ruiz: "Probablemente es la web de la Administración, bueno, probablemente no, es la web de la Administración que más descargas tiene. Se ha intentado que el acceso sea lo más sencillo posible. En la parte de los diarios oficiales, BOE o BORME, están organizados de una manera muy similar a como estaban en papel, con un índice de acceso que permite ir a cada disposición o anuncio de una manera muy sencilla".
Hoy podemos retroceder incluso a las publicaciones de 1661 con un solo clic de ratón. Además desde 2009 se descargará cada disposición por separado, en lugar del diario completo. Se cumplen los estándares para facilitar el acceso a las personas con discapacidad y se cambia la maquetación.
José Manuel Ruiz: "Se ha hecho un especial esfuerzo en la accesibilidad, en el sentido de que una columna simplifica muchísimo la lectura del documento. La doble columna era incómoda para leerlo en una pantalla porque continuamente hay que estar subiendo y bajando con el ratón la página. Y por otro lado estamos utilizando el formato PDF, que es un formato muy común en Internet, con la particularidad de que para garantizar su inviolabilidad y que es auténtico, etcétera, está firmado con un certificado electrónico emitido por la Fábrica de la Moneda (FNMT). Cualquier ciudadano puede abrir el documento y si lo desea puede verificar su autenticidad. En ese momento su navegador se conectará a la Fábrica de la Moneda y comprobará la autenticidad del documento".
"Todos los documentos llevan en su parte inferior derecha un código que llamamos Código de Verificación o CVE, con lo cual puede cotejar el contenido de esa página con el contenido electrónico digital en la pantalla, y así determinar que ese papel es una copia fehaciente y auténtica del electrónico."
"En el Boletín Oficial del Estado hemos apostado muy fuerte por el software libre. Ello ha llevado a que prácticamente los costes en software del proyecto hayan sido nulos."
El hecho de dejar de imprimir el BOE supone además un sustancial ahorro energético y económico.
Carmen Gomis: "Los cálculos alcanzaban en torno a los 6 millones de euros entre costes de materias primas y costes de distribución del papel. Por las suscripciones del Boletín Oficial del Estado ingresábamos en torno a 3 millones de euros; con lo cual el saldo neto serían 3 millones de euros que se ahorra el ciudadano."
Para los nostálgicos, aún quedará un resquicio del Boletín en papel.
José Manuel Ruiz: "Las suscripciones desaparecen con el nuevo BOE electrónico; sin embargo, si alguien por lo que fuera precisa una copia en papel nos la puede solicitar a través de nuestro servicio de información".
Adolfo Roquero: "Realmente a partir del 1 de enero de 2009, al desaparecer la impresión del Boletín en la rotativa, sí que el Real Decreto ha especificado que se han de imprimir 6 ejemplares con el carácter de archivo a largo plazo. La impresión de estos ejemplares se hace en unas impresoras de inyección de tinta y se utiliza un papel libre de ácido que aseguran que a largo plazo no sufrirá deterioro".
El Boletín Oficial del Estado, a lo largo de sus 347 años de historia y muchos millones de páginas, ha sido testigo y partícipe del progreso de la sociedad española.
Carmen Gomis: "No nos podemos quedar atrás en la Administración. Yo creo que ha sido un buen ejemplo, que se ha hecho un buen trabajo aquí. Todo el mundo ha puesto lo mejor de sí para definir y para diseñar un sistema que sea el más útil para el ciudadano que tiene que conocer la Normativa que publicamos".
El espíritu es el mismo. El BOE seguirá narrando la historia, simplemente de otra manera.
Carmen Gomis: "El BOE digital garantiza a todos los ciudadanos, vivan donde vivan, que a las 8 de la mañana pueden consultar el BOE oficial y auténtico desde una pantalla de ordenador.
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